Bonos gratis en apuestas: la letra pequeña del casino de la esquina
Datos revisados a noviembre 5, 2026 frente a los pies de página de cada operador listado y a las compilaciones públicas de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
Hay una frase que aparece en todas las carteleras de las casas de apuestas mexicanas y que ningún operador puede sostener con la mano en el pecho: bono gratis. Mil pesos, siete mil, diez mil. Cuando el número es grande, la letra que lo rodea es proporcionalmente más chica, y esa letra es lo que se cobra después. La oferta de bienvenida no es un regalo que la casa hace al jugador nuevo; es un préstamo de imagen que la casa se hace a sí misma para comprar la primera visita, y la factura llega repartida en tres o cuatro condiciones que el jugador firma sin leer porque el botón de registro está arriba a la derecha.
México es un terreno especialmente brumoso para esto. No existe una licencia de apuestas por internet: existen permisos de la Secretaría de Gobernación entregados a permisionarios de locales físicos, que es un animal jurídico distinto y con menos obligaciones de publicidad. Tampoco existe una regla federal que diga cómo debe ser un bono, cuántas veces hay que apostarlo ni en cuánto tiempo. Cada casa escribe su propio reglamento y lo llama “términos y condiciones”. Si el lector busca aquí una lista de códigos para canjear, se equivocó de página: lo que sigue es el mapa de los caminos que hay —quedarse en el terreno de un permisionario mexicano o cruzarse a un sitio sin permiso local— y qué clase de apostador encaja en cada uno.
Evaluación de casas de apuestas con bonos en México: los criterios que sí discriminan
La columna vertebral de este repaso son nueve marcas que operan en el país bajo el amparo de un permiso de la SEGOB según lo que cada fuente declara, y la primera cosa que hay que decir de ellas es que ninguna está ordenada por lo generoso de su bono. El orden responde a otra pregunta: qué tan claro es el operador cuando cuenta lo que pide a cambio.

Un criterio que discrimina de verdad no es el tamaño del número en el banner. Es si el operador publica su rollover, su momio mínimo y su plazo en el mismo lugar donde publica la cifra. Es si la ficha que describe la app coinciden con la ficha de la web. Es si el método de depósito que el lector usa de verdad —transferencia bancaria, tarjeta, efectivo en tienda— aparece en la lista de métodos y si el retiro llega a una cuenta a nombre del propio jugador. Y es, sobre todo, si el permiso que la marca dice tener se puede verificar de forma independiente.
Cómo se armó esta lista y qué pesa en cada posición
Las nueve marcas que aparecen abajo son Caliente, Betway, Codere, Playdoit, Strendus, Novibet, Pickwin, 1xBet y Betcris, en ese orden. El criterio de entrada fue doble: que la marca tenga presencia declarada en México bajo permiso de un permisionario y que exista material suficiente sobre su oferta deportiva o sus condiciones para escribir algo cierto. Fuera quedaron bet365.mx y Betano, la marca de Ganador Azteca: ambas fueron bloqueadas en noviembre de 2025 y su situación judicial sigue cambiando, así que no se presentan como cartas activas.

El peso de cada posición depende de tres cosas: la transparencia del permiso, la claridad de la oferta y la amplitud del producto deportivo. Una marca puede caer varias posiciones por una contradicción pequeña. Playdoit es el caso más limpio de esto: su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y, en un apartado, lo describe como bono con primer depósito; en otro, como bono sin depósito. No es un detalle menor. Es exactamente el punto que decide si el jugador tiene que poner dinero propio antes de tocar un peso, y la marca no se decide.
Los números que separan a una oferta de otra: rollover, momio mínimo y plazo
Un bono sin depósito no es dinero libre. Sigue sujeto a requisitos de apuesta —el rollover de toda la vida— y suele traer un tope de ganancias y un plazo de vigencia que fija cada operador por su cuenta. Esa frase debería estar impresa debajo de cada letrero de la ciudad y no lo está.
El rollover es la cifra que multiplica. Si un bono de $1,000 MXN exige diez veces, el jugador tiene que mover $10,000 MXN en apuestas antes de que ese dinero sea retirable. En una casa con margen de mercado alrededor del 5 %, mover diez mil pesos en apuestas sencillas cuesta, en promedio, unos quinientos pesos de valor esperado. Es decir: el bono de mil, apostado de corrido en el mercado más caro de la casa, se queda en la mitad cuando termina el ciclo. Con momios más largos el costo baja; con combinadas sube, porque cada pata arrastra su propio margen.
El momio mínimo importa porque cierra la puerta a la estrategia más obvia. Muchas reseñas sitúan el mínimo en torno a +100, y ahí ya no hay favores: apostar a un favorito claro para cumplir rollover rápido multiplica el número de apuestas necesarias y el costo acumulado. Y el plazo, generalmente medido en días, es la condición que más billetes deja sobre la mesa, porque el jugador promedio no mueve diez mil pesos en un mes por gusto.
| Marca | Permiso según la fuente que lo declara | Lo que la marca misma dice sobre bonos o promociones |
|---|---|---|
| Caliente | Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, según el pie de página de la marca; titular: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); sin confirmación oficial | $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN; la página no aclara si ambas ofertas valen solo para deportes |
| Betway | Permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México; sin confirmación oficial | Momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador de apuestas y un club con apuestas gratis semanales |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal de reseñas; titular: Libros Foráneos (Codere México); sin confirmación oficial | Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial | Bono de $1,000 MXN descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación; sin confirmación oficial | El material describe su oferta deportiva; las compilaciones difieren sobre el titular |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Comercial de Juegos de la Frontera; sin confirmación oficial | Oferta de bienvenida y producto deportivo; las cifras del bono no se declaran |
| Pickwin | Permiso de su permisionario, número no impreso: las fuentes se contradicen; titular: Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora; sin confirmación oficial | Apuestas deportivas y promociones; la propia marca publica un repaso de casas reguladas por la SEGOB |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según un portal de reseñas; titular: Entretenimientos Naturales; la app figura a nombre de 1XCorp N.V.; sin confirmación oficial | Bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad |
| Betcris | Permiso de su permisionario, número no impreso: el del pie de la marca y el de otra tabla no coinciden; titular: Producciones Móviles; sin confirmación oficial | Sección de juego responsable y aviso de prohibición estricta para menores; el bono de bienvenida no se detalla |
Lo que la tabla deja ver es un patrón incómodo: la única columna que se puede llenar con precisión en las nueve filas es la del permiso, y eso solo porque cada marca lo publica en su propio pie de página. La columna de la oferta baila. Tres marcas dicen la cifra; dos hablan de mejoras de momio sin número; dos anuncian bonos sin monto; una describe su bono de dos maneras incompatibles. Un lector que compare “cuánto me dan” con esta tabla se va con las manos vacías, y ese es el hallazgo, no el defecto del cuadro. La información que permite comparar no está en el banner. Está en el reglamento, y el reglamento no se compara en una columna.
Saber leer el momio antes de leer el bono
Un bono vale lo que valen los momios con los que hay que jugarlo. Mil pesos de apuesta gratis a un momio de +100 en una casa con margen alto valen menos que los mismos mil pesos en una casa que aprieta menos el mercado. Las dos marcas que publican mejoras de momio —Betway con sus etiquetas “Super” y “Ultra”— hacen un movimiento interesante aquí: no suben el bono, suben el precio del boleto, que es lo que el jugador cobra al final. Es más honesto de lo que parece, aunque no sea publicidad de regalo.
Cómo funcionan los bonos de bienvenida y las apuestas gratis por dentro
Un bono de bienvenida tiene siempre la misma anatomía, cambie la marca: una cifra de entrada, un requisito de apuesta, un momio mínimo, un plazo y un tope de ganancia. Lo que cambia es cuál de las cinco piezas el operador decide iluminar.
El bono de primer depósito duplica o incrementa el dinero que el jugador pone. La apuesta gratis —freebet, en la jerga que las propias apps usan— es otra cosa: es un boleto que la casa paga y cuya ganancia queda para el jugador, pero cuyo importe no se devuelve. Un bono de recarga, como el semanal de Campobet en deportes, premia volver, no llegar. Y un club con apuestas gratis semanales, como el de Betway, convierte el bono en una costumbre mensual en lugar de un pago único.
De dónde sale el dinero sin depósito y por qué casi siempre tiene condiciones
La etiqueta “sin depósito” significa que el jugador no tiene que poner dinero propio para recibir el bono. No significa que el bono salga barato para la casa. Significa que la casa paga por el registro y la verificación de identidad, y que recupera ese gasto en la única moneda que controla: el margen de los momios con los que el bono obliga a apostar.
Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito para usuarios nuevos en su página principal. Es la oferta más visible del mercado mexicano y también la que menos claridad tiene alrededor: según reseñas de casas de apuestas —no según la marca—, ese bono exige un rollover de diez veces. Alguna reseña añade al menos diez apuestas, momios entre +100 y +2000, una apuesta mínima de $50 MXN y treinta días de vigencia. Otra no coincide. Cuando las reseñas no coinciden sobre las condiciones de un bono, el jugador tiene que ir al reglamento de la casa, porque es el único texto que obliga a alguien.
Lo que de verdad vale una apuesta gratis: el cálculo
Pongamos la apuesta gratis en un mercado de dos resultados con momios idénticos de 1,90 y 1,90. Es un ejemplo aritmético, no un precio cotizado por ninguna casa. En ese mercado, la proporción de todo lo apostado que el mercado devuelve es 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), es decir, 0,95; el margen que se queda la casa es 0,05, o 5 %.
Una apuesta gratis de $1,000 MXN cuyo importe no se devuelve vale, en promedio, mil pesos por (0,90 ÷ 1,90) por 0,95, o sea 450 pesos. La horquilla práctica va de unos 400 a 550 pesos según los momios que el jugador acepte y el mercado que elija. El 45 % es el techo de lo que una apuesta gratis entrega con esta clase de precio, no un pago garantizado: es un promedio sobre muchas apuestas bajo el supuesto de que solo se apuesta el importe del bono, y ninguna apuesta individual se comporta como el promedio.
Ese es el número que la palabra “gratis” esconde. Una apuesta gratis de mil pesos es, en términos de valor, una devolución parcial de cuatrocientos cincuenta. Si además el rollover obliga a mover el importe diez veces, el costo esperado de mover diez mil pesos en un mercado de 5 % de margen son unos quinientos pesos de valor. La aritmética se come el bono casi entero. No es una estafa: es la economía normal de un negocio que cobra en el margen, y quien no la entiende no termina de aprovechar ninguna promoción.
El rollover en apuestas: dos maneras de mover el mismo dinero
El rollover se puede cumplir de dos maneras, y la diferencia de costo entre ellas es grande. La primera es jugar sencillas a momios cercanos al mínimo exigido. El boleto se resuelve rápido, el margen se paga una vez por apuesta y el número total de apuestas a mover es alto. La segunda es jugar momios largos: menos apuestas para alcanzar el volumen, pero la varianza sube y el capital puede agotarse antes de cerrar el ciclo, que es precisamente lo que la casa tiene en el cálculo.
Una tercera vía, la combinada, es la que peor suele salir. Cada pata suma su propio margen y el resultado es un precio más caro por el mismo volumen de apuestas. Cumplir un rollover con parleys es rápido en teoría y caro en la práctica, y ninguna reseña necesita decirlo para que las cuentas lo digan.
La letra chica legal: quién regula las apuestas con bonos en México
Aquí conviene tomar aire, porque el marco mexicano no se parece al de España, Colombia o Brasil y confundirlos sale caro. En México la ley es vieja y la vigilancia es administrativa.
La autoridad, el permiso y por qué no existe una licencia de apuestas online
La autoridad es la Secretaría de Gobernación y, dentro de ella, la Dirección General de Juegos y Sorteos. El marco reglamentario es el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos: su artículo 2 dice, en sustancia, que la actividad de apuestas que no está prevista de manera expresa está prohibida, y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. El instrumento que un operador tiene en la mano es un permiso, no una licencia, y esa palabra no es un capricho de traductor.
La ley de fondo sigue siendo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas con apuestas en el territorio nacional salvo las que autoriza expresamente, faculta a la Secretaría a otorgar permisos e inspeccionar, permite clausurar locales no autorizados y establece que los planteles no pueden quedar cerca de escuelas o centros de trabajo. La reforma al Reglamento de 16 de noviembre de 2023 endureció el criterio: lo que no está expresamente previsto, no puede hacerse.
No existe una licencia digital independiente. La práctica reportada es que un sitio de apuestas por internet no puede tener permiso propio y opera colgado del permiso de un titular de centro de apuestas remotas o de una sala de sorteos de números o símbolos. Por eso muchas marcas extranjeras usan un permisionario local, y por eso un mismo permisionario puede operar varias marcas a la vez. Los permisos no son transferibles, los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza.
Tampoco existe hoy un registro público abierto de permisos. La Dirección General se supone que publica un listado en PDF de sitios autorizados; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que ese registro sea público y consultable, y los conteos de sitios de apuestas que circulan en la prensa se contradicen entre sí —uno habla de 136 sitios, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx—. Cuando la fuente oficial no se puede abrir para verificar, la regla honesta es no contar y no imprimir ningún número como si fuera oficial.
Qué cambió con la ley de juegos y sorteos: el borrador que aún no es ley
La Secretaría terminó, según reportes del 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado, no se ha discutido y no es ley. Cualquier lectura que trate ese borrador como vigente compra humo. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de veintiún años y autoexclusión. También es una propuesta, y las propuestas no se obedecen.
Lo que sí cambió en el bolsillo de los operadores es el impuesto. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la ley de juegos y sorteos, reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026 —antes era 30 %—. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México. La base no está definida con claridad: el texto legal habla de “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y ninguna de las dos se puede escribir aquí como “50 % de lo apostado” sin inventar.
No se encontró ninguna regla federal específica sobre bonos. Eso no significa que las casas hayan dejado de cambiar sus promociones: después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Las facturas también tantean el tema. Hay proyectos para limitar a los influencers y a los deportistas, para prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida. Ninguno es ley. Los reportes sobre horarios de transmisión también describen iniciativas, no normas vigentes.
Cómo verificar si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación
El camino práctico tiene cuatro paradas y ninguna requiere conocimientos jurídicos.
La primera es el pie de página del sitio. Ahí debe aparecer el permiso con su número y el nombre del titular. Caliente muestra DGG/SP/404/97 en su propio pie, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular. Betway aparece en compilaciones con el 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México. Codere con DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos. Playdoit con DGAJS/SCEVF/P-02/2005, de Eventos Festivos de México. Strendus con DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con la duda de si el titular es Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Novibet con DGJS/DCRCA/1121/2020, de Comercial de Juegos de la Frontera. 1xBet con DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, aunque la app figura bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta. En Pickwin y Betcris el número no se puede imprimir: en el primer caso las fuentes se contradicen, y en el segundo el número del pie de la marca y el de otra tabla no coinciden.
La segunda parada es el nombre del titular. Si el permiso está a nombre de una empresa y la marca que el jugador ve es otra, eso no es irregularidad por sí mismo —un permisionario puede operar varias marcas—, pero explica por qué el retiro llega a nombre de un tercero.
La tercera es la verificación de identidad. Los operadores con permiso aplican controles KYC y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque los juegos con apuestas son una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. El retiro sale a una cuenta a nombre del propio jugador y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio causó impuesto.
La cuarta es el contraste con el otro lado. Un sitio sin permiso local no ofrece nada de lo anterior: ni foro mexicano, ni control KYC con reporte a la UIF, ni CFDI de retenciones. En cambio, el saldo de un operador bloqueado se puede congelar. Eso ya pasó en México y con marcas grandes.
Bloqueos, amparos y por qué el estatus de un sitio se escribe siempre con fecha
La situación de bet365.mx y Betano, la marca de Ganador Azteca, es el mejor recordatorio de que este mercado se mueve por vía judicial. Entre el 11 y el 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó trece casinos y congeló cuentas, y las dos marcas quedaron inhabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo no relacionado con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente.
Con esa cronología, cualquier frase que diga “está abierto” o “está cerrado” envejece en semanas. Lo único sostenible es la fecha. Y sobre el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, ni la ley ni los reportes permiten afirmar que exista una multa o un delito: tampoco hay una exención escrita. Eso queda en el terreno de lo no establecido, y quien tenga un caso concreto debe consultar a un contador o a un asesor fiscal.
Prevención y protección del jugador en las casas con bonos mexicanas
El marco mexicano de protección al jugador es el punto donde el entusiasmo por un bono debería frenar, y no porque las casas sean malas, sino porque el respaldo público no existe.
Qué sí existe: verificación, reportes y herramientas internas
Existen los controles de identidad. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad con apuestas figura entre las vulnerables frente al lavado de dinero. Los documentos exigidos no están establecidos en una ley, y eso deja al jugador a merced de lo que cada casa pida en su proceso de registro.
Existen, también, las herramientas voluntarias que cada marca lista en su propia ficha. Pausas, límites de depósito y autoexclusión aparecen en las páginas de juego responsable de varias de las marcas revisadas. Caliente enlaza una sección de juego responsable en el pie de su página principal y pide divertirse con responsabilidad. Betcris aclara en su pie que el servicio no se promociona a menores de dieciocho años y que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad. Codere limita el uso a mayores de dieciocho años e incluye políticas de cierre de cuenta en su ficha. 1xBet y la app de Caliente Deportes repiten el mismo límite de edad.
Qué no existe: registro nacional de autoexclusión y límites legales
No hay registro nacional de autoexclusión. Esto merece repetirse con todas sus letras porque cambia la naturaleza de la herramienta: cuando un jugador se autoexcluye en una casa, se está cerrando la puerta de esa casa y de ninguna otra. La siguiente marca del mismo buscador no conoce esa decisión, no la respeta y no tiene obligación de respetarla. No hay un lugar al que el jugador llame para que su nombre quede fuera de todas.
Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal. Lo que una casa ofrezca en esa materia es una decisión comercial, revocable en sus propios términos, y no un derecho exigible. Un jugador que quiere protección tiene que construirla él: fijar de antemano cuánto va a mover para cumplir el rollover, anotarlo, y tratar el remanente como lo que es —capital de riesgo— en lugar de como un bono pendiente de cobro.
La prevención empieza donde la publicidad termina. El momento más peligroso de un bono no es el registro; es el último tramo del rollover, cuando el jugador ya movió nueve de los diez mil pesos requeridos y la tentación de “empujar un poco más” con una combinada cuesta exactamente lo contrario de lo que promete.
Todo sobre los bonos de bienvenida: qué cambia entre una marca y la siguiente
Aquí baja el microscopio al detalle de producto. Cada marca revisada se sostiene o se cae por cosas distintas, y eso es precisamente lo que hace la comparación útil: hay tantos perfiles de oferta como perfiles de apostador.
Caliente: la oferta más visible y el reglamento menos claro
Caliente pone la cifra más grande del mercado en el lugar más visible: $1,000 MXN sin depósito para usuarios nuevos, más la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, todo en la página principal. Su pie de página indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable. El permiso DGG/SP/404/97 aparece en su propio pie, a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay.
El problema de Caliente no es la oferta; es el ruido alrededor. Su página principal anuncia ambas promociones sin aclarar si valen solo para apuestas deportivas, y las condiciones del bono sin depósito circulan en reseñas de terceros que no coinciden entre sí: diez veces de rollover, al menos diez apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN, treinta días de vigencia. Alguna reseña sostiene una parte y omite la otra. El jugador que quiere saber exactamente qué firmó tiene que ir al reglamento de la casa, porque ninguna reseña obliga a Caliente.
Su app deportiva, en cambio, es de las más completas del grupo: transmisión en vivo, creador de apuestas con la etiqueta “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, todo restringido a mayores de dieciocho años. Ese es el perfil real de la marca: producto ancho, comunicación ruidosa.
Betway: momios mejorados en lugar de bonos inflados
Betway compite con precio, no con volumen. Su app anuncia más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados bajo las etiquetas “Super” y “Ultra”, creador de apuestas y un club con apuestas gratis semanales. En la tabla de permisos aparece con el número 4184 según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México.
Es la estrategia más limpia de las nueve, y conviene decir por qué. Un momio mejorado es dinero que llega al jugador sin rollover, sin plazo y sin tope de ganancia, porque el beneficio está dentro del precio de la apuesta y no en un saldo separado. Mil pesos de apuesta gratis con requisitos de apuesta valen, como se vio, unos cuatrocientos cincuenta. Un momio mejorado vale lo que vale en el boleto, sin trámite. La contra: es un beneficio discreto, que no produce capturas de pantalla ni titulares.
Codere: bonos hasta 7,000 MXN y treinta deportes
Codere anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN en su ficha de app, con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. Su app cubre más de treinta deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. El permiso aparece en compilaciones como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos, la razón social de Codere México.
Ese “hasta” merece una frase propia. Un bono de bienvenida de hasta siete mil pesos suele estar escalonado: la cifra máxima se alcanza solo con el depósito más alto de la escalera. Es la palabra más elástica del marketing de bonos y la que menos dice sobre lo que el jugador promedio recibirá. Codere, en cambio, resuelve bien el otro extremo de la cadena: tarjeta, transferencia y efectivo en tienda cubren prácticamente todos los perfiles de pago del país.
Playdoit: dos versiones del mismo bono de $1,000 MXN
Playdoit es el caso donde la contradicción está dentro de la propia ficha. Anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y, en un apartado, lo describe con primer depósito; en otro, sin depósito. Las condiciones no son claras, y este es el punto exacto que un apostador debe resolver antes de registrarse, porque la diferencia entre poner dinero propio y no ponerlo es la diferencia entre un bono y una promesa.
Su permiso aparece en compilaciones como DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México. La marca no está bloqueada, no tiene problemas judiciales públicos y su propuesta es sencilla. El problema es de transparencia editorial, y en una comparación de bonos eso pesa más que un monto pequeño.
Strendus: tres permisos y dos titulares posibles
Strendus arrastra la duda documental más llamativa del grupo. Las compilaciones le atribuyen los permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, pero no coinciden sobre el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Cuando dos compilaciones públicas no se ponen de acuerdo sobre quién es el permisionario, el jugador tiene un camino mejor que elegir una versión: revisar el pie de página del propio sitio, que es el único texto con consecuencias legales.
Sus tres números de permiso también sugieren una estructura con varios centros autorizados en lugar de una sola sala, algo común entre los permisionarios que crecieron por adquisición de locales. La marca compite en el segmento deportivo general y no destaca por bonos con cifra.
Novibet: permiso claro y bonos sin cifra
Novibet es el caso opuesto a Caliente en comunicación. Su permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 aparece en compilaciones a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, y la marca no se enreda en promesas numéricas: su oferta de bienvenida y su producto deportivo se describen sin cifras.
Esa sobriedad tiene un costo comercial y una ventaja informativa. El apostador que llega buscando el bono más grande no va a encontrar aquí su número, y probablemente se irá. El que quiere un operador con permiso identificable y una oferta que no obliga a leer tres reglamentos distintos, encuentra un perfil razonable. Novibet juega en la liga de las marcas que prefieren el producto al cartel, y eso es una posición editorial, no un cumplido.
Pickwin: el número de permiso que no se puede imprimir
Pickwin tiene permiso de su permisionario, pero el número no se puede imprimir aquí: las fuentes se contradicen entre sí. Una compilación da un número, y ese mismo número es el que aparece en el pie de página de otra marca —Betcris— a nombre de Producciones Móviles, lo que sugiere que el permiso pertenece a un tercero que opera varias marcas. La marca, por su parte, publica su propio repaso de casas reguladas por la SEGOB en su blog.
Esa es una situación normal en la estructura mexicana, donde un permisionario puede sostener varias marcas, y también una razón para leer con cuidado el titular del permiso en lugar de la marca que aparece en el banner. Para el jugador que compara bonos, Pickwin no aporta una cifra llamativa; para el que compara respaldo, aporta una estructura que hay que verificar marca por marca.
1xBet: nombre del permiso y nombre de la app no coinciden
1xBet aparece en compilaciones con el permiso DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, pero la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular declarado. Ninguna de las dos referencias pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Esa discrepancia entre quién tiene el permiso y quién publica la app es la primera cosa que un jugador cuidadoso debería anotar.
Su producto, en cambio, es de los más amplios que se describen en el grupo: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, más bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Es un catálogo construido para el apostador que pasa horas frente a la pantalla, y ese perfil es exactamente el que menos se beneficia de un bono con rollover alto.
Betcris: juego responsable visible y cifras de permiso en conflicto
Betcris pone el límite de edad y el juego responsable en el pie de su página principal: los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, el servicio no se promociona a menores de dieciocho años y hay una sección de juego responsable enlazada. El permiso corresponde a su permisionario, y el número no se imprime: el que aparece en el pie del propio sitio y el de otra tabla no coinciden, y el que muestra el pie figura a nombre de Producciones Móviles.
Es la marca de las nueve donde la comunicación de protección al jugador está más adelantada y la documentación del permiso más enredada. Un contraste útil. El jugador que pondera las señales de juego responsable como criterio tendrá aquí una buena impresión; el que pondera la trazabilidad del permiso tendrá que hacer la llamada que la propia marca no resuelve.
Lo que la comparación deja fuera: dos marcas bloqueadas y los sitios sin permiso local
bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, no aparecen en la lista porque no se pueden presentar como cartas activas. Fueron inhabilitadas desde noviembre de 2025 y su situación depende de decisiones judiciales que siguen cambiando: el amparo de bet365 en marzo de 2026, la suspensión de dominios en julio de 2026, la suspensión reportada en octubre de 2026. Un jugador con saldo en cualquiera de las dos está en la posición que este artículo advierte en la sección sobre bloqueos: el saldo existe hasta que un juez diga otra cosa.
Los sitios sin permiso mexicano quedan fuera por otra razón. No traen foro legal local, ni controles de identidad con reporte a la UIF, ni CFDI de retenciones, ni las herramientas de juego responsable que las marcas con permiso listan. Compensan con bonos más agresivos, porque su costo de cumplimiento es más bajo. El jugador que cruza esa línea cambia protección por promoción, y en México esa decisión no tiene red.
Impuestos, retenciones y dinero que sí llega a la cuenta
El bono es la mitad de la historia. La otra mitad es lo que queda del premio después de impuestos, y aquí la ley mexicana tiene reglas concretas que conviene conocer antes de emocionarse con una cifra.
Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos para el ISR conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %; retiene 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México grava los premios con 6 % estatal, lo que deja un total cercano al 7 % según reportes secundarios. Los premios anuales superiores a $600,000 MXN deben reportarse en la declaración anual.
El punto fino es el “legalmente autorizados”. El artículo 137 cubre los premios de juegos autorizados conforme a la ley; el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. No hay una respuesta publicada, y quien tenga ese caso concreto debe consultar a un contador o a un asesor fiscal en lugar de guiarse por lo que leyó en un foro.
Para el jugador que apuesta en una casa con permiso, la retención no es una sorpresa: el operador emite un CFDI de retenciones y el retiro sale a una cuenta a nombre del propio jugador. Ese documento es también la prueba de que la casa está tratando la operación como lo que es. La cadena completa —registro verificado, apuesta, premio, retención, CFDI, retiro a nombre propio— es el argumento más fuerte a favor del terreno regulado, y no tiene nada que ver con el tamaño del bono. También es la razón por la que la reforma del IEPS anunciada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026 se nota en las promociones: con una tasa de 50 % sobre los juegos con apuestas que requieren permiso, la casa tiene menos espacio para repartir bonos y más razones para rediseñarlos con condiciones más ajustadas.
Lo que un apostador mexicano debería hacer antes de reclamar un bono
El orden importa más que la elección. Un bono elegido bien y reclamado mal cuesta más que un bono mediano reclamado con método.
Primero se decide el terreno. ¿La marca tiene permiso de la SEGOB visible en su pie con un titular identificable? Si la respuesta no se puede verificar, el resto de la comparación se vuelve decorativa. Segundo se lee el reglamento, no la ficha de la app: la ficha es marketing, el reglamento es obligación. Tercero se calcula el costo del rollover con el margen del mercado real que se va a jugar, no con el promedio. Cuarto se anota la fecha de vencimiento en el calendario antes de depositar, porque un bono caducado es dinero que se queda en la casa.
Después viene la parte que nadie escribe en las guías: elegir el perfil. Un apostador ocasional que apuesta dos veces al mes no puede cumplir un rollover de diez veces en treinta días sin apostar dinero que no tenía pensado apostar, y ahí es donde el bono deja de ser un beneficio y se convierte en una obligación disfrazada. Ese perfil está mejor con un momio mejorado o con cashback que con un bono grande. Un apostador de volumen, que ya mueve dinero todas las semanas, puede aprovechar un bono de siete mil pesos sin cambiar sus hábitos, y para él la comparación se reduce al momio mínimo y al margen del mercado.
Y hay un tercer perfil: el que busca el bono sin depósito por curiosidad. Para ese, la cifra grande es irrelevante. Lo que importa es el tope de ganancia, porque es lo que limita cuánto se puede cobrar de un bono que no costó nada.
Preguntas frecuentes sobre apuestas con bonos gratis
¿Cómo funciona un bono de bienvenida y dónde están sus condiciones?
Un bono de bienvenida acredita dinero o boletos tras el registro o el primer depósito, y queda sujeto a requisitos de apuesta. Las condiciones no viven en el banner: están en los términos y condiciones de la casa, y son la única versión que obliga al operador. La ficha de la app es publicidad y puede describir la misma oferta de dos maneras distintas, como ocurre con Playdoit.
¿Qué significan el rollover y el momio mínimo de un bono?
El rollover es el número de veces que hay que apostar el importe del bono antes de poder retirar las ganancias. El momio mínimo es el precio más bajo que cuenta para el conteo: una apuesta a un momio menor no avanza el rollover. Ambas condiciones se fijan por operador, y ninguna tiene una regla federal en México.
¿Por qué el importe de una apuesta gratis no se devuelve con la ganancia?
Porque la apuesta gratis no es un depósito, sino una promesa de pago del boleto. Si la apuesta gana, el jugador cobra la ganancia calculada sobre ese importe, y el importe desaparece; no se suma al retiro. Esa es la razón de que una apuesta gratis de $1,000 MXN valga, en promedio, alrededor de 450 pesos con momios de 1,90.
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Se revisa el pie de página del sitio, donde debe figurar el permiso con su número y el nombre del titular, y se contrasta con el nombre de la marca. La Dirección General de Juegos y Sorteos debería publicar un listado oficial de sitios autorizados, y mientras ese registro no sea consultable conviene tratar los números de permiso como lo que cada marca declara.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos para el ISR conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. El operador retiene 1 % cuando el impuesto estatal no supera el 6 % y 21 % cuando lo supera, y emite un CFDI de retenciones. La retención es definitiva solo si el contribuyente presenta la declaración correspondiente.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Cada operador ofrece herramientas voluntarias en su sección de juego responsable: pausas, límites de depósito y autoexclusión. Se configuran desde la cuenta, y funcionan solo dentro de esa casa. En México no existe un registro nacional de autoexclusión ni un límite legal de depósito, así que la protección real depende de lo que el jugador configure en cada marca y de sus propios cálculos.
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