Apuestas deportivas por internet: qué permiso declara cada casa y qué implica

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día

La primera comprobación: en México nadie recibe una licencia de apuestas en línea, sino un permiso de la Secretaría de Gobernación. Todo lo demás —el bono de bienvenida, el momio mejorado, el retiro anticipado— se juzga después de eso, no antes.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los permisos verificados contra la información publicada por la Secretaría de Gobernación y la Dirección General de Juegos y Sorteos, tal como cada operador o su compilación la reporta.

México no tiene una ley de apuestas por internet. Tiene una ley de 1947 sobre juegos y sorteos, un reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 y un conjunto de permisos que la Secretaría de Gobernación entrega a un permisionario con local físico. Sobre esa base funcionan las casas de apuestas deportivas por internet que un aficionado mexicano puede usar, y sobre esa base conviene decidir cuál le conviene.

El punto que ordena toda la comparación es sencillo: un permiso de la SEGOB no es una licencia de juego digital. Es un documento temporal, intransferible, otorgado a una empresa que ya explota un hipódromo, un galgódromo, un frontón o un centro de apuestas remotas, y que después aparece detrás del sitio web. Varias marcas cuelgan del mismo permisionario. Ninguna casa de apuestas puede exhibir una licencia suelta pensada para internet, porque esa figura no existe en el derecho mexicano.

De ahí sale la pregunta útil para el lector. No es “¿cuál paga más?”, sino “¿qué camino quiero recorrer?”. Quien prioriza tener un reclamación con sustento en México —un permiso identificable, verificación de identidad, controles antilavado, un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto— elige entre las marcas que sostienen ese papel. Quien prioriza un catálogo enorme, momios agresivos o criptomonedas, termina del otro lado de la frontera digital, donde no hay permiso mexicano, no hay instancia local y la cuenta se puede congelar sin que nadie le deba una explicación el lunes por la mañana.

Este recorrido tiene nueve marcas, tres deportes que concentran el volumen, un mecanismo explicado sin adornos y una aritmética que casi nadie mira: la del margen escondido en cada momio.

Fútbol, basquetbol y tenis: dónde está el dinero y dónde no

El calendario mexicano gira alrededor del futbol. Liga MX, Ascenso, Copa MX, las ligas europeas que se juegan de noche en horario del centro del país, y la selección cuando hay fecha FIFA. El baloncesto llega por la NBA, que llena la madrugada, y por la LNBP, que es donde el aficionado local encuentra momios que las casas internacionales apenas trabajan. El tenis se reparte entre los cuatro torneos grandes y el circuito semanal, y es el deporte que mejor se presta a una apuesta rápida sin parlay.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Las apuestas de caballos por internet ocupan un lugar distinto. Los hipódromos y galgódromos mexicanos están regulados aparte, con el “cruce de apuestas” como mecanismo propio, y el Reglamento deja claro en su artículo 5 que los menores de edad no pueden participar en esas áreas ni en ese cruce. Quien viene del mundo del futbol y entra al de las carreras se encuentra con un vocabulario distinto, un reglamento distinto y una disponibilidad que depende de si el permisionario tiene hipódromo o galgódromo propio.

Los deportes cuelgan de la misma estructura de permiso que todo lo demás. Las apuestas deportivas por internet solo son admisibles al amparo del permiso de la SEGOB de un permisionario; el reglamento no dedica un artículo aparte a las apuestas en vivo, a los deportes virtuales ni a los esports. Esa ausencia no significa prohibición expresa ni permiso expreso: significa que el marco general del artículo 2 —lo que no está previsto expresamente queda prohibido— se aplica sobre todo el catálogo, y que la práctica reportada es que el sitio cuelga del permiso de un operador con local autorizado.

Lo que más desconfianza debería generar en el aficionado que busca partidos de futbol por internet no es el catálogo, sino la fecha. Un mismo mercado puede estar abierto hoy y desaparecer mañana si el operador entra en una disputa administrativa. Cualquiera que apueste a un partido con quince días de anticipación debería preguntarse dónde está su dinero si el sitio deja de responder durante ese lapso. La respuesta, cuando el operador tiene permiso mexicano detrás, es un procedimiento y un permisionario identificable; cuando no lo tiene, es su palabra.

Cómo se apuesta por internet, paso por paso y sin la parte que no te cuentan

El procedimiento es tan corto que casi da vergüenza escribirlo, y precisamente por eso la mayoría de los problemas ocurren en el tramo final.

Una credencial de elector junto a un celular con una cuenta regresiva en la pantalla sobre una mesa de cocina
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Primero el registro. Nombre real, fecha de nacimiento, correo, contraseña. La verificación de identidad viene después, con documento oficial, y aquí aparece la primera diferencia práctica entre caminos: una marca con permiso mexicano reporta transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque los juegos con apuestas están dentro de la lista de actividades vulnerables de la ley antilavado. Un operador sin permiso local no tiene ninguna obligación de reportar nada a nadie en México, y esa libertad no favorece al usuario.

El depósito viene después, y los métodos que las propias fichas de los operadores anuncian son tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tienda —el OXXO es el estándar de facto— y monederos electrónicos. El retiro, en cambio, va a una cuenta a nombre del jugador; es la regla que repiten los propios operadores y la que evita que la cuenta sirva de puente para dinero de terceros.

Después llega la parte que de verdad separa a un lector informado del resto: el boleto. Se elige un evento, se elige un mercado, se elige un momio y se arma la apuesta. La sencilla es un solo pronóstico. El parlay o combinada multiplica los momios de cada pata en un solo precio, y ahí está la trampa aritmética que nadie explica en la página de promociones: multiplicar momios multiplica también la ventaja de la casa sobre el conjunto. Cada pata arrastra su propio margen, y el resultado compuesto es peor que cualquiera de las patas por separado. Un parlay de cinco selecciones no es cinco veces más emocionante; es cinco veces más margen acumulado.

El momio mexicano se escribe en formato decimal en casi todas las casas del país, con la excepción de algunas que ofrecen la opción americana o fraccionaria. Un momio de 1,90 significa que cada peso apostado devuelve 1,90 pesos si acierta: 90 centavos de ganancia y el peso de vuelta. Ese es el retorno de una apuesta ganadora, y solo eso. Nada en el número dice cuántas veces va a ganar.

El hándicap y el más/menos completan el repertorio. El hándicap iguala a dos equipos de fuerza distinta aplicando una ventaja o desventaja en goles o puntos antes de contar el resultado; el más/menos apuesta a que la suma total del partido quedará por encima o por debajo de una línea que fija la casa. El retiro anticipado, o cash out, permite cerrar la apuesta antes del final por un importe que la propia casa calcula. No es un favor: es una venta, y la casa la compra a un precio que le conviene.

Ahí está el punto que la publicidad omite siempre: ganar es posible, y “como ganar dinero en apuestas por internet” es la pregunta equivocada. La correcta es cuánto margen paga el mercado que estás jugando y cuántas veces tienes que repetir para que ese margen no se coma la ventaja. Un jugador que sólo apuesta en mercados principales reduce su desventaja; un jugador que vive en parlays de diez patas la amplía cada fin de semana.

Los momios nunca dicen la verdad completa: el margen escondido

Un momio es un precio, y como todo precio en un mercado con intermediario, incluye una comisión. La casa de apuestas no cobra esa comisión en la caja, la cobra dentro del número. El nombre técnico es margen, y el cálculo es más simple de lo que la industria quisiera.

Para verlo, un ejemplo aritmético: un mercado hipotético de dos resultados con momios idénticos de 1,90 y 1,90. No es un precio cotizado en ninguna casa, es una construcción para mostrar el mecanismo. Se traduce: si el mercado pagara todo lo que se apuesta, los momios serían 2,00 y 2,00. Al pagar 1,90 por cada lado, la casa devuelve alrededor del 92,6 % de lo apostado en ese mercado y se queda con cerca del 7,4 % de cada peso jugado, sin importar quién gane. Con un margen tan parejo, los dos lados del mercado ceden lo mismo.

El número se mueve con el mercado, y por eso conviene pensarlo como una banda y no como una cifra fija. En un partido de la Liga MX con momios 1,85 y 2,05, el reparto que la casa devuelve baja a un terreno cercano al 92 % —de nuevo con la advertencia de que estos son momios ilustrativos, no de un partido concreto— y el margen ronda el 8 %. En mercados secundarios —el goleador del partido, el marcador exacto, el primer córner— la banda se abre con facilidad hacia el 10 % y más, porque ahí la casa tiene menos referencias de precio y más riesgo de opinión propia.

¿Y por qué pagar 7,4 % de margen y no 8 % es una diferencia real? Porque el margen se cobra por giro, no por sesión. Cien apuestas sencillas a un margen del 7,4 % cuestan el 7,4 % de todo ese volumen, ganes o pierdas. La misma cantidad de volumen repartida en mercados secundarios cuesta varios puntos más. En un año de juego, la diferencia entre jugar en los mercados principales y jugar en los exóticos es la diferencia entre una desventaja tolerable y una hemorragia lenta.

Por eso el detalle que en verdad debería decidir una cuenta nueva no es el tamaño del bono. El bono se cobra una vez. El margen se cobra en cada uno de los cientos de boletos que siguen. Un lector que compare un bono de 7.000 pesos contra una diferencia de un punto y medio de margen está comparando una cifra que aparece una vez en la vida de la cuenta contra otra que aparece en cada fin de semana durante años. Esto no significa que el orden correcto sea buscar el margen más bajo del mercado y olvidar todo lo demás: significa que el margen se cotiza en el mismo cuadro que el momio, delante de los ojos, cada vez que se arma el boleto.

La segunda consecuencia es de comportamiento. Si dos resultados que son igual de probables se pagan a 1,90 y a 2,00 en dos casas distintas, la diferencia no es un capricho: es una opinión sobre tus posibilidades. Y si tu casa tarda dos días en pagarte un retiro, ese momio mejor que te ofreció se lo comió el costo de esperar.

Todo esto vale con una condición que conviene escribir: los momios que aquí se usan son ilustrativos, no cotizaciones de un evento real, y precios como éstos cambian en horas. La ficha de Playdoit, por ejemplo, se anuncia con “Playboost” para aumentar las ganancias, y ninguna casa convierte un margen estructural en una promesa de resultado. El margen seguirá ahí mañana. Eso sí es predecible.

Las nueve casas de apuestas por internet comparadas por su permiso

Con eso claro, la comparación se ordena sola. Cada marca de esta lista declara operar bajo un permiso de la SEGOB, y el permiso es exactamente lo que hay que cotejar antes que cualquier promoción: si el permiso está en duda, el bono es lo de menos. No es una recomendación ni la totalidad del mercado; es el conjunto que un aficionado mexicano encuentra hoy con más frecuencia en los buscadores, y compararlo es sano.

Las columnas llevan tres cosas: la marca, cómo declara su permiso y qué dice su propia ficha sobre los métodos de pago. Ese tercer eje es el que la mayoría de las comparaciones ignora y el que en la práctica pesa; una casa sin OXXO y sin SPEI expulsa a todos los que cobran en efectivo.

Casa de apuestas Permiso de la SEGOB según la fuente Métodos de pago que declara su propia ficha
Caliente DGG/SP/404/97, según el pie de su propio sitio no detallados en la ficha consultada
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal de comparativas tarjeta, SPEI y OXXO
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias
Betcris número no impreso: el pie de su sitio y la compilación discrepan Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx no detallados en la ficha consultada
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx no detallados en la ficha consultada
1xBet DGJS/0002/2020, según un portal de comparativas no detallados en la ficha consultada
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx no detallados en la ficha consultada
Pickwin número no impreso: las compilaciones se contradicen no detallados en la ficha consultada

Lo primero que salta a la vista, y conviene decirlo sin rodeos, es que la mitad de las celdas de la primera columna llevan la fórmula “según”. Ninguna casa puede exhibir un número confirmado por la autoridad, porque la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse y las compilaciones que recogen esos números se contradicen entre sí en algunos casos. Donde se contradicen, esta página no imprime el número. Una cifra que dos fuentes distintas asignan a dos titulares distintos no es información, es ruido con apariencia de dato.

En la segunda columna el patrón es diferente y bastante más honesto: los operadores que describen sus métodos de pago hablan de tarjeta, de transferencia y de efectivo en tienda. El OXXO aparece en todas las fichas que lo mencionan, y era de esperarse en un país donde buena parte de la población no tiene tarjeta de crédito. La ausencia de un detalle de pagos en varias marcas tampoco es una acusación: simplemente nadie lo publica, y el lector debe ir a verlo a la página de depósitos de la casa antes de abrir cuenta.

La cuestión del depósito es donde el margen de maniobra del lector es mayor. Una transferencia SPEI tarda segundos; una boleta de OXXO depende del horario del establecimiento, y la acreditación puede tardar más. Quien planee apostar al partido que empieza en dos horas debería elegir un método y no una marca, porque el retraso del depósito no espera a nadie. Las fichas que anuncian montos mínimos son pocas y, cuando lo hacen, los propios operadores los colocan en la página de depósitos, no en el anuncio de la tienda de aplicaciones.

Con eso en la mano, cada casa se puede juzgar por lo que publica de sí misma. Y eso es justamente lo que viene.

Las nueve casas, una por una: qué sostiene cada una y qué no

Conviene decirlo antes de empezar por la primera: ninguna de estas nueve puede llamarse “la mejor” con honestidad, y cualquiera que lo haga debería explicar bajo qué criterio. Lo que sí se puede hacer es leer lo que cada marca publica de sí misma y decir en qué terreno se mueve bien y en cuál flojo.

Caliente: el permiso más antiguo de la lista y dos ofertas en el encabezado

El pie de página de Caliente presenta el permiso DGG/SP/404/97 como autorización de la Secretaría de Gobernación, y la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay. Ese número es el más veterano del conjunto: la estructura data de la época en que el juego regulado en México era un negocio de salas, no de pantallas, y el sitio actual cuelga de esa continuidad.

La app “Caliente Deportes” la publica la misma operadora, va en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales. Es una ficha completa, sin letra pequeña dramática más allá del 18+ que repiten todas.

Su encabezado es otra cosa. Ahí se anuncian 1.000 pesos MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7.000 pesos MXN, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas o si están abiertas también al casino. Esa ambigüedad, en una casa que opera ambos productos con permisos y lógicas distintas, no es un detalle menor: cambia por completo el cálculo de quien quiere usar el bono en futbol.

De las dos promociones, la que exige más cuidado es la de primer depósito. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de 1.000 pesos pide un rollover de diez veces, mientras que el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Diez veces sobre mil pesos son diez mil pesos de volumen antes de poder retirar lo generado, y con momios mínimos que pueden subir el costo real. Ninguna reseña es el contrato; el contrato es el que aparece al abrir la cuenta.

El veredicto sobre Caliente es que su atractivo no es la promoción del encabezado sino la antigüedad del permiso y la profundidad de la app, con transmisión en vivo y creador de apuestas en el mismo lugar. Quien quiera una marca con arraigo y esté dispuesto a leer los términos de las dos ofertas por separado encontrará el mejor terreno aquí. Quien se anote por el titular de siete mil pesos sin revisar cuál de las dos mitades aplica al deporte está comprando una promesa que la propia página no terminó de escribir.

Codere: más de 30 deportes y una app que lleva casi una década en la tienda

Codere declara permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular según un portal de comparativas, sin confirmación oficial. Son dos números y no uno, lo que en la práctica significa que la operación mexicana se apoya en más de una autorización.

Su app figura en la tienda de aplicaciones de México a nombre de Codere Newco, salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Casi una década en la tienda no es glamoroso, pero dice algo útil: la marca ha mantenido la ficha viva mientras otras han entrado y salido, y eso es lo que un usuario percibe como normalidad.

El catálogo es su argumento más fuerte: más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Para un aficionado que no se limita al futbol de primera división, ese ancho de catálogo es lo que decide. También anuncia un bono de bienvenida de hasta 7.000 pesos MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, es decir, el trío que cubre prácticamente a cualquier mexicano con o sin cuenta bancaria.

La ficha de la app lleva además el detalle que muy pocas incluyen: avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, junto con el límite de uso a mayores de 18 años. El cierre de cuenta es la herramienta de la que nadie habla hasta que la necesita, y que esté anunciada no es un adorno.

El veredicto: Codere es la casa que mejor resuelve al aficionado de deportes variados que cobra en efectivo y quiere un camino claro para entrar y salir. El punto a vigilar es el mismo de siempre con los bonos de bienvenida altos: el “hasta 7.000 pesos” es un techo, no una cifra, y lo que importa es el mínimo para activarlo y el volumen exigido después.

Playdoit: cinco deportes, retiro anticipado y un bono que se contradice a sí mismo

Playdoit declara el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 con Eventos Festivos de México como titular, según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026: una marca joven comparada con las dos anteriores.

Su oferta deportiva es deliberadamente estrecha y eso no es necesariamente un defecto: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Quien busca el deporte raro no lo encontrará aquí. Quien busca los cuatro deportes que concentran el 90 % del interés mexicano y una función de retiro anticipado bien integrada, sí.

El bono es el punto flojo y hay que decirlo con nombre: 1.000 pesos MXN de bono de bienvenida que en un apartado de la propia ficha aparece descrito con primer depósito y en otro sin depósito. Dos descripciones distintas del mismo bono en la misma página del mismo operador. Eso no es un misterio de marketing, es una condición que el lector tendrá que resolver antes de depositar cualquier cosa, y la única fuente válida para resolverlo son los términos que la propia ficha enlaza.

Los pagos van por Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, con promesa de retiros rápidos y pagos inmediatos. La ficha enlaza también términos y pautas de juego responsable, y el uso es para mayores de 18 años.

El veredicto: Playdoit vale la pena para quien apuesta en vivo y usa el retiro anticipado como herramienta, porque ahí está su ventaja real. El bono de mil pesos, en cambio, se debe tratar como una condición por aclarar y no como una cifra. Una casa que no se pone de acuerdo consigo misma sobre si el bono exige depósito no merece que el lector rellene el formulario antes de leer los términos completos.

Betcris: la marca multinacional con un número de permiso que no cuadra

Betcris es el caso más interesante de la lista, y también el más difícil de resumir. Su pie de página declara un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. Además, la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es la única marca del conjunto que exhibe, junto al permiso mexicano, una licencia europea con número y vigencia.

El problema es el número mexicano. El pie de página de la propia marca y la tabla de la compilación no muestran el mismo número, y por eso aquí no se imprime ninguno. Que una casa con licencia de Malta documentada tenga un número de permiso mexicano que no cuadra entre dos fuentes no la convierte en ilegal, pero sí obliga a una cosa muy concreta: antes de depositar, pedir al servicio de atención el número de permiso y el nombre del titular, y compararlos. Eso toma cinco minutos y evita un problema mucho más caro.

Su catálogo es el de un operador internacional. La app “Betcris – apuestas y casino” la publica TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Destacan el parlay del mismo juego (Same Game Parlay), el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. El parlay del mismo juego es la función que más distingue a Betcris de las demás casas de esta lista, porque permite combinar mercados de un solo partido con los momios multiplicados, con todo lo que eso implica de margen compuesto.

Los métodos de depósito que muestra su página principal son Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI, sin montos mínimos indicados. PayPal en una casa que también acepta OXXO es una combinación poco común y amplía bastante el perfil de usuario que puede entrar.

El veredicto: Betcris es la casa con la operación más internacional y la función más completa, y a la vez la que exige la verificación más concreta antes de depositar. Si el número de permiso y el titular coinciden con lo que dice su atención, es una opción fuerte para quien apuesta combinado dentro de un mismo partido. Si no coinciden, el lector tiene una respuesta útil y una razón para mirar otra casa.

Novibet: permiso reciente, enfoque directo y un misterio en los pagos

Novibet declara el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular, según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. El número es de 2020 y su estructura de denominación es la misma que usan otras marcas de la lista, pero eso no dice nada por sí solo: dos permisos pueden compartir formato y pertenecer a titulares distintos.

La marca no publica en su ficha de tienda de aplicaciones un detalle de métodos de pago equivalente al de Codere o Betcris. Para un lector mexicano eso pesa más de lo que parece, porque el efectivo en tienda es la puerta de entrada de buena parte del mercado. Verificar si Novibet acepta OXXO o requiere tarjeta es una visita a su página de depósitos, no una inferencia razonable.

Su permiso de 2020, en cambio, es de los más recientes del conjunto y eso podría jugar en su favor si el lector valora una autorización emitida bajo el reglamento ya reformado en noviembre de 2023. El problema metodológico es que ninguna de estas fechas de permiso viene acompañada de una lista oficial abierta, así que la antigüedad se lee como un dato de contexto y no como una garantía de supervisión más estrecha.

El veredicto es breve y honesto: Novibet es una marca cuya posición en esta lista depende enteramente de comprobaciones que el lector debe hacer por su cuenta. No hay un elemento publicitario que la distinga ni una oferta que la haga destacar; hay un permiso con número y un titular identificado, lo cual es la base mínima y suficiente para considerar la cuenta, siempre que la página de depósitos confirme un método cómodo antes de empezar.

Betway: una marca global con un permiso de cuatro dígitos

Betway declara el permiso 4184 con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. El número es el más corto de toda la lista y el titular no deja dudas sobre su origen: un frontón, es decir, el tipo de recinto que el Reglamento contempla expresamente como base para permisos complementarios de apuestas remotas.

Ese detalle es más interesante de lo que parece. El marco mexicano permite que los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón obtengan permisos complementarios para operar apuestas remotas. Ver un frontón como titular de la marca que hoy opera un sitio de apuestas deportivas es ver el mecanismo funcionando tal como está escrito, sin trucos.

Betway es una marca global con presencia en varios mercados regulados, y eso normalmente se traduce en un producto deportivo estándar y bien construido. En esta lista, sin embargo, su ficha de tienda de aplicaciones no ofrece el mismo nivel de detalle sobre métodos de pago que Codere o Betcris, de modo que el lector que cobra en efectivo debe comprobar antes si esa puerta está abierta.

El veredicto: Betway es la casa que mejor ilustra cómo funciona el permiso mexicano por dentro, y quien se sienta cómodo con un operador internacional de perfil sobrio encontrará aquí un camino legítimo. El punto de fricción no es el permiso sino la operación local: sin un detalle claro de métodos de pago, el lector mexicano promedio tiene una tarea pendiente antes de registrarse.

1xBet: el permiso documentado y la aplicación a nombre de otra empresa

1xBet declara el permiso DGJS/0002/2020 con Entretenimientos Naturales como titular, según un portal de comparativas, que además no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. La tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Es el único caso de la lista con esa discrepancia de nombres entre el permiso declarado y el publicador de la aplicación.

Esa diferencia no es automáticamente un problema —las estructuras corporativas de los operadores internacionales suelen tener varias sociedades por país— pero sí es exactamente el tipo de detalle que conviene entender antes de depositar. Si el titular del permiso y el publicador de la app no coinciden, la pregunta natural es quién es responsable de qué, y la respuesta debería estar en los términos y condiciones.

El permiso, además, es el primero en la numeración de su estructura, con lo que eso pueda significar sobre antigüedad o sobre asignación de folio. Sin una lista oficial abierta no se puede extraer ninguna conclusión de un número de folio bajo, y esa es precisamente la razón por la que conviene no leerlo como una señal.

El veredicto: 1xBet llega al lector mexicano con una marca conocida internacionalmente, un permiso declarado con número y una aplicación publicada por una sociedad que no coincide con el titular. La recomendación práctica es directa: antes de depositar, preguntar por escrito a la atención al cliente cuál es la sociedad responsable del sitio en México y cómo se relaciona con el titular del permiso. Quien obtenga una respuesta clara puede usar la cuenta con tranquilidad. Quien no la obtenga ya tiene su respuesta.

Strendus: tres permisos, una marca enfocada al mercado mexicano

Strendus declara tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular, según casasdeapuestaslegales.mx, con las compilaciones en desacuerdo sobre el titular y sin confirmación oficial. Es la marca con más números en la columna del permiso y la única con tres fechas distintas.

Tres permisos pueden significar tres autorizaciones para productos o modalidades distintos, o pueden ser la huella de una operación que creció por partes. Sin una lista oficial abierta no se puede saber cuál de las dos lecturas aplica, y este es un caso donde la ambigüedad del titular pesa: si las compilaciones no coinciden sobre quién es la empresa, el lector está confiando en un nombre que puede no ser el correcto.

Su perfil es claramente local y su público natural es el aficionado mexicano que quiere una operación orientada al mercado nacional. Su ficha de tienda de aplicaciones no detalla métodos de pago, así que la comprobación de siempre sigue pendiente.

El veredicto: Strendus es una marca con vocación mexicana y una estructura de permisos más grande que su competencia directa, lo cual puede ser señal de solidez o simplemente de historia acumulada. La discrepancia sobre el nombre del titular es lo que impide colocarla más arriba en esta comparación. Un lector que valore la orientación local puede probarla; conviene pedir antes el nombre exacto del permisionario y contrastarlo con lo que publique su atención.

Pickwin: el permiso que se contradice entre dos compilaciones

Pickwin es el caso más claro de por qué esta página no imprime todos los números. Según blog.pickwin.mx y Apuestas-legales.com.mx, los números de permiso se contradicen entre sí, y el que una de las compilaciones asigna a Pickwin es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris a nombre de Producciones Móviles. El titular nombrado por las fuentes es Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora.

Cuando dos marcas distintas aparecen asociadas al mismo número de permiso en dos fuentes distintas, la conclusión editorial no es que una esté mintiendo: es que el número no sirve como identificador fiable. Lo que sí sirve es el nombre del titular, que en este caso es una empresa con permiso de apuestas remotas y que probablemente opera más de una marca comercial. Un permisionario con varias marcas es una figura normal en el mercado mexicano, y también es la razón por la que dos sitios pueden compartir titular sin que ninguno sea irregular.

El veredicto: Pickwin es la marca de esta lista con la documentación menos ordenada, y eso es una observación sobre la documentación, no sobre la operación. Quien quiera probarla debería empezar por la única comprobación que vale: solicitar el nombre del permisionario y su número directamente al operador y verificar la coherencia. Si la respuesta es clara, la marca funciona como cualquier otra del conjunto. Si es evasiva, el lector ya aprendió algo.

La letra que sí importa: permisos, menores de edad y responsabilidad

Las dos fichas que abren el patrón de la responsabilidad en esta lista son las de Codere y Betcris, y las dos dicen cosas parecidas de forma distinta. La de Codere indica que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. La de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Caliente, por su parte, pide en su pie de página divertirse con responsabilidad y enlaza su propia sección. Es el mismo mensaje repetido por tres marcas, y repetirlo no lo vuelve innecesario.

Hay una distinción legal que conviene tener clara porque casi nunca se explica. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe que los menores de edad entren a las áreas de apuestas de los establecimientos y participen en el “cruce de apuestas”, pero no fija una edad numérica. El 18+ que aparece en cada ficha es lo que cada marca declara de sí misma, no un número que la ley mexicana de juego establezca de forma expresa. Un lector puede pensar que es lo mismo, y en la práctica lo es para el acceso; en el análisis no lo es, porque una condición contractual de la casa y una prohibición legal no se reclaman igual.

El otro punto sin el cual cualquier discusión de responsabilidad queda coja: en México no existe un registro nacional de autoexclusión. Ninguna de estas nueve casas puede consultar una lista común que le impida abrir cuenta a alguien que se excluyó en otra. Lo que existe son herramientas internas, voluntarias, que cada marca lista en su propia ficha: pausas, límites de depósito, autoexclusión propia de la casa. La consecuencia práctica es que la protección depende del jugador y no del sistema, y que quien tenga un problema real con el juego tendrá que repetir el trámite en cada casa donde tenga cuenta, una por una.

El asunto de los datos personales merece un párrafo aparte porque es donde la condición mexicana se vuelve concreta. Los operadores verifican a sus usuarios (KYC) y reportan transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque los juegos con apuestas están considerados una actividad vulnerable en la ley antilavado. Los documentos exigidos no están establecidos en un texto legal que se pueda consultar; cada casa pide lo que pide. Y los permisos de apuestas remotas arrastran obligaciones propias: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas y una fianza, según el artículo 29 del Reglamento. Ese paquete es el que convierte un permiso en algo más que un papel enmarcado, y es la razón por la que la palabra “permiso” importa tanto en esta página.

Los premios también tienen su propia letra. La Ley del ISR, en sus artículos 137 y 138, considera ingreso los premios de loterías, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados, y obliga al pagador a retener el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que en la práctica deja una carga cercana al 7 % en total según reportes secundarios. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración correspondiente cuando está obligada; de lo contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. Y los premios que superan los 600.000 pesos MXN en el año deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario. El operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados, lo cual es el documento que un contador va a pedir.

Sobre el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, el silencio es la respuesta honesta. El artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. La posición sensata no es inventar una consecuencia ni prometer una exención: es consultar a un contador o asesor fiscal antes de contar con ese dinero como propio.

Cierro esta parte con la advertencia que corresponde, sin dramatismo. Si alguien deja de tener control sobre cuánto apuesta, o siente que ya no puede parar, el primer paso útil no es una herramienta interna de una casa: es buscar ayuda profesional. En México, la Línea de la Vida atiende problemas de salud mental, y la Secretaría de Salud y los Centros de Integración Juvenil son las puertas públicas para eso. Ninguna plataforma es el lugar correcto para resolverlo, y el juego responsable no es un aviso al pie de página: es una decisión que conviene tomar antes de abrir la primera cuenta.

La ley mexicana del juego, contada sin adornos

Aquí es donde la mayoría de los textos se inventan una ley que no existe. México no tiene una regulación de apuestas por internet. Tiene la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y deja a salvo únicamente lo que se autorice expresamente. Su artículo 7 faculta a la Secretaría de Gobernación para otorgar permisos e inspeccionar; el 8 la faculta para clausurar establecimientos no autorizados; el 9 prohíbe que cualquier local de juego quede cerca de escuelas o centros de trabajo; y el 10 establece la colaboración de estados y municipios.

El Reglamento que hace operativa esa ley fue reformado el 16 de noviembre de 2023, y su artículo 2 merece leerse dos veces: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. No es una lista de lo permitido con un margen para lo nuevo; es una lista de lo previsto con el resto cerrado. El artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de juegos con apuestas y sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, en jurisdicción federal. Y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, lo que explica por qué hablamos de permiso y no de licencia, y por qué el documento se puede modificar o terminar.

Los tipos de permiso relevantes para apostar son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28. Además, los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos son intransferibles por el artículo 31, y eso descarta la idea de que una marca pueda “comprar” el permiso de otra y presentarlo como propio.

La consecuencia práctica de todo esto es una sola frase: ninguna casa de apuestas en México tiene licencia digital. Ninguna. Lo que hay son sitios que operan al amparo del permiso de un permisionario con local, y esa relación es la que el lector debe poder rastrear. Varias marcas cuelgan del mismo titular; un permisionario puede operar más de una marca comercial, y eso no es un abuso, es la estructura.

Sobre el registro público, la situación es incómoda. La Dirección General de Juegos y Sorteos tendría que publicar un PDF de sitios autorizados y ese documento no se pudo abrir al momento de esta revisión. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, sin que la petición se haya traducido en un listado consultable. Y los conteos de sitios de apuestas se contradicen de forma llamativa: un reporte habla de 136 sitios, otro de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx. Cuando dos cifras se llevan ese margen, lo honesto es no adoptar ninguna. Por eso aquí no se imprime ningún número de permiso como oficial, y por eso la columna de la tabla lleva la fuente al lado.

La reforma legislativa existe, pero conviene ser preciso sobre su estado. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad. No ha sido presentado y no es ley. Una iniciativa distinta para abrogar la norma crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, no un texto vigente. Un lector que planee usar estas plataformas durante años debería saber que el marco puede cambiar, y también que hoy no ha cambiado.

Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen artículo propio en el reglamento revisado. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el “cruce de apuestas”, con la prohibición de participación de menores en el artículo 5. Y sobre las casas de intercambio de apuestas —donde un usuario apuesta contra otro— no se encontró ninguna disposición, así que esta página no afirma que existan en México.

Hay un último punto del marco que merece atención porque demuestra que las reglas cambian rápido. El IEPS sobre juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso de la Ley Federal de Juegos y Sorteos es del 50 %, conforme al artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, reformado en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026. Antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir con las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base no está establecida: el texto habla solo de “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y esta página no va a decir “50 % de las apuestas” ni “de los ingresos brutos”, porque ninguno de los dos está confirmado.

Bloqueos, amparos y por qué la lista cambia cada pocos meses

Si algo enseña el último año mexicano de juego en línea es que la lista de casas disponibles no es estable, y que la fecha es parte de la información.

El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Alrededor de 20 casinos físicos cerraron en 2026.

Ninguna de esas marcas aparece entre las nueve comparadas aquí, y no por casualidad. Un operador cuya situación jurídica cambia cada pocos meses no puede sostener una comparación seria de momios, bonos y tiempos de retiro. Y el lector debería sacar de ese historial una lección más general: el estado de un sitio es un dato con fecha, no un atributo permanente. Decir hoy que una casa está abierta o cerrada sin decir cuándo se comprobó es publicar información que puede estar vencida antes de que alguien la lea.

Sobre los mecanismos de bloqueo, la precisión importa. El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo no previsto expresamente y el artículo 8 de la ley de 1947 permite a la SEGOB clausurar establecimientos no autorizados. La dependencia ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida.

Para el jugador, la comparación honesta entre caminos es esta. Una marca con permiso mexicano ofrece un domicilio legal en el país, un permiso de la SEGOB identificable, controles de identidad y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando corresponde. Una marca offshore no ofrece nada de eso, y añade un riesgo muy concreto: el saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, y recuperarlo no es una gestión ante una autoridad mexicana sino una reclamación contra una empresa que no tiene domicilio aquí. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y conviene no confundir una licencia extranjera con una autorización local. En ninguno de los dos caminos existe un registro nacional de autoexclusión al que apelar.

Hay un punto que se repite en las discusiones y que aquí no se va a resolver de oído: no está establecido que apostar en un sitio sin permiso conlleve una multa o un delito para el jugador. Tampoco lo contrario. No se enuncia ni una sanción ni una exención, porque ninguna de las dos está documentada.

Cómo poner límites y autoexcluirse en la práctica

Llegamos a la parte menos publicitada y la más útil. Los límites no se anuncian; se buscan.

En una casa de apuestas con permiso mexicano, lo primero es encontrar el apartado de juego responsable dentro de la cuenta —suele estar en la configuración del perfil, no en el menú principal— y ver qué herramientas ofrece esa marca concreta. Las fichas de la tienda de aplicaciones de varios de estos operadores mencionan avisos de juego responsable y enlaces a sus políticas; la de Codere va más lejos y anuncia políticas de cierre de cuenta. Eso es una herramienta distinta de la autoexclusión temporal y conviene entender la diferencia: cerrar la cuenta es una decisión administrativa que puede o no ser reversible, mientras que una autoexclusión temporal bloquea el acceso y las promociones por un periodo.

Lo segundo, y esto es lo que casi nadie dice en voz alta, es que no existe un registro nacional de autoexclusión en México. Cada casa administra su propia lista. Si alguien se autoexcluye en una marca, la marca de la esquina seguirá aceptándole el registro. Ninguna de las nueve casas comparadas aquí puede consultar una lista común. Para quien tiene un problema real de control, eso significa que el compromiso más eficaz no es digital: es pedir ayuda externa y, si hace falta, bloquear el acceso desde el propio dispositivo.

Lo tercero es el orden correcto de las cosas. Los límites de depósito se fijan antes de apostar, no después de perder. Un límite puesto en caliente es un límite que se sube en caliente. La mayoría de las plataformas permiten fijar un tope diario, semanal o mensual, y muchas imponen un periodo de espera antes de que la reducción tenga efecto —precisamente para que la decisión no la tome la versión del jugador que acaba de perder un parlay de cinco patas.

Lo cuarto es de orden legal y tiene fecha. El anteproyecto terminado por la Secretaría de Gobernación y enviado al Gabinete de Seguridad no es ley, y la iniciativa que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con autoexclusión y edad mínima de 21 años tampoco. La autoexclusión entendida como registro público es una propuesta, y quien la use hoy lo hace con herramientas privadas.

Y lo quinto, el punto donde conviene ser más concreto: cuando una casa con permiso cierra la cuenta de un usuario por decisión propia, la diferencia con un operador sin permiso es que hay un permisionario identificable y un domicilio en México. No garantiza nada, pero cambia la naturaleza del asunto. Reclamar ante una empresa con domicilio local es un procedimiento; reclamar ante una sociedad extranjera es escribir correos.

Los padres y madres que se pregunten qué tan fácil es que un menor de edad abra una cuenta deberían desconfiar del optimismo. El 18+ que declaran las casas es una condición contractual y la verificación de identidad exige documento, así que el filtro existe. Lo que no existe es un registro nacional de menores excluidos ni una base común de cuentas, de modo que la supervisión real recae otra vez en quien administra la casa.

Preguntas frecuentes sobre apostar por internet en México

¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Se pide el número de permiso y el nombre del permisionario al operador y se contrasta el titular con lo que declare el propio sitio. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para consulta pública, así que la verificación se apoya en el pie de página de la marca y en las compilaciones, que a veces se contradicen.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

Se multiplica la cantidad apostada por el momio decimal. Mil pesos a un momio de 1,90 devuelven 1.900 pesos si la apuesta acierta, de los cuales 900 son ganancia y 1.000 son la devolución de lo apostado. En un parlay los momios de cada selección se multiplican entre sí antes de aplicarlos a la cantidad.

¿Cómo se nota el margen de la casa dentro de un momio?

Se suman las inversas de los momios de todos los resultados de un mismo mercado. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90 esa suma da 1,08, de modo que la casa devuelve alrededor del 92,6 % de lo apostado y retiene cerca del 7,4 %. Cuanto más alto el margen, más caro resulta cada boleto.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en el apartado de juego responsable, cada marca ofrece sus propias herramientas de pausa, límite de depósito y autoexclusión. No existe un registro nacional que las una, así que el límite se fija casa por casa y conviene establecerlo antes de empezar a apostar, no después.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso conforme a la Ley del ISR. Quien paga retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y el 21 % si lo supera. En la Ciudad de México, con su 6 % estatal, la carga ronda el 7 %.

¿Qué riesgos tiene una casa de apuestas sin permiso mexicano?

No tiene domicilio ni permiso en el país, no rinde cuentas ante la Secretaría de Gobernación y no emite comprobante de retenciones. Si la deshabilitan, el saldo puede quedar congelado y recuperarlo significa reclamar contra una sociedad sin presencia legal en México ni instancia local ante la cual apelar.

¿Conviene una sola cuenta o varias casas de apuestas?

Varias. Cada operador fija sus momios y su margen por su cuenta, así que el mismo partido puede pagar distinto en dos sitios el mismo día. Abrir cuenta donde el precio es mejor reduce el costo de cada boleto, y una cuenta única concentra todo el riesgo en una sola empresa.

¿Se puede empezar a apostar sin depositar dinero?

Sí, en las casas que anuncian bonos sin depósito, aunque son la excepción. Cuando existen, el bono se convierte en saldo jugable que casi siempre arrastra un requisito de volumen y un plazo antes de poder retirar lo generado, y en varias páginas las condiciones están descritas de forma ambigua. Conviene leerlas antes de registrarse.

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