Apuestas deportivas con criptomonedas: el permiso mexicano pesa más que el logo del token
Datos actualizados a noviembre 5, 2026; las fichas de permiso se verificaron contra los pies de página de cada operador y contra el Registro Público de la Propiedad y el Comercio, además de las compilaciones públicas sobre permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos y las fichas de la App Store de México.
Hay dos caminos y solo uno pasa por México. El primero es la casa con permiso del permisionario, cuenta en pesos, depósito por SPEI o en la tienda de la esquina y una retención de ISR documentada en un CFDI. El segundo es la plataforma que acepta bitcoin o tether y que no figura en ninguna autorización federal. Ninguno de los dos ofrece hoy lo que el buscador promedio cree que va a encontrar: juegos de azar con criptomonedas al amparo de la ley mexicana. He corrido el momio —esa palabra que en España llaman cuota— por las dos rutas, y la diferencia no la decide el tipo de moneda, sino el documento que cuelga del pie de página.
La discusión arranca mal porque el titular se vende solo. “Apuesta con criptomonedas y sin banco” suena a liberación de trámite, y en realidad describe la zona sin permiso. La Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe los juegos con apuestas en todo el país salvo los que autoriza expresamente, así que la ausencia de un permiso no es un detalle administrativo: es la frontera entre una actividad tolerada y una actividad perseguida con cierre de cuentas.
Con una advertencia que conviene leer antes que cualquier momio. Ninguna casa con permiso de la Secretaría de Gobernación aparece en su propia ficha recibiendo criptomonedas. Los métodos de pago que los propios operadores nombran son tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tiendas y monederos electrónicos. Ese dato manda en todo lo que viene después: la criptomoneda es un fenómeno real en el mercado gris, no una opción de pago del mercado con permiso. Es lo primero que hay que decir y lo que casi nadie dice, porque el artículo que promete cripto en la casa regulada tendría que inventarse el dato.
La lista de nueve que sí opera con permiso, y qué ofrece cada una
Empecemos por el filtro, porque decide la mitad del problema. Un centro de apuestas remotas no se autoriza a sí mismo: opera colgado del permiso de un permisionario, casi siempre una empresa con instalaciones físicas —un hipódromo, un frontón, una cadena de salas— que pidió un permiso complementario para explotar apuestas a distancia. El resultado práctico es que la marca de la pantalla y el titular del permiso casi nunca coinciden, y que una misma razón social puede sostener varias marcas a la vez.

Eso no convierte a las nueve que siguen en un grupo homogéneo. Hay marcas cuyo momio sobrevive a la comisión porque ofrecen mercados anchos, marcas cuyo fuerte es la app, y marcas cuyo atractivo real es el retiro rápido más que el bono de bienvenida. La elección depende de lo que cada uno haga con la cuenta, no de un podio.
Esta tabla cruza lo que cada marca dice de sí misma con lo que indican las compilaciones sobre sus permisos. Las dos columnas son distintas a propósito, y la distancia entre ellas es la advertencia.
| Marca | Estado del permiso SEGOB según la fuente citada (sin confirmación oficial) | Lo que la propia marca dice sobre el tema de esta página |
|---|---|---|
| Betway | Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V. | Su ficha no menciona métodos de pago con criptomonedas |
| Betcris | Permiso de su permisionario; el número del pie de su sitio y el de la tabla del titular difieren, por eso no se imprime | Su ficha no menciona métodos de pago con criptomonedas |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. | Su ficha no menciona métodos de pago con criptomonedas |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según una compilación de permisos, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; titular Entretenimientos Naturales | Su ficha no menciona métodos de pago con criptomonedas |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación de permisos; titular Libros Foráneos, S.A. de C.V. | Su ficha no menciona métodos de pago con criptomonedas |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México | Su ficha no menciona métodos de pago con criptomonedas |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V. | Su ficha no menciona métodos de pago con criptomonedas |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, que difiere sobre el titular | Su ficha no menciona métodos de pago con criptomonedas |
| Pickwin | Permiso de su permisionario; las fuentes se contradicen entre sí, así que no se imprime el número; titular Producciones Móviles, S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora | Su ficha no menciona métodos de pago con criptomonedas |
Lo primero que salta a la vista no es un momio: es que la columna de la derecha repite la misma frase nueve veces. No es un defecto del cuadro, es el hallazgo. Cualquiera que llegue buscando apuestas con bitcoin y revise estas nueve fichas se va con las manos vacías, y ese vacío es información más útil que un bono “en cripto” de una plataforma sin registro.
En segundo lugar, fíjate en la primera columna y en cuántas veces aparece la palabra “según”. El permiso existe y el número se cita, pero la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que ningún número se imprime como confirmado oficialmente. Algunas compilaciones se contradicen entre sí, y en esos dos casos el número se queda fuera. Esa cautela no es un tecnicismo: es la diferencia entre citar a la autoridad y citar a un tercero que dice lo que oyó de la autoridad.
Betway: el permiso más escueto de la lista
Betway aparece con el permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V., según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx. Es un número corto, sin la cadena de siglas administrativas de las demás fichas, y esa brevedad es exactamente lo que obliga a tratarlo con pinzas: no hay un segundo documento que lo repita.

El titular es un frontón, no una casa de apuestas al uso. Para el lector eso significa que el permiso nació en el mundo de los sorteos y las apuestas presenciales y luego se estiró hacia la operación remota, que es la vía que el Reglamento contempla para los permisionarios de pista. Nadie regala esa extensión.
La marca no figura entre las que aparecen en las fichas de pago con criptomonedas. Si alguien llega a Betway esperando depositar con bitcoin, lo que encontrará es la estructura de pagos habitual del mercado mexicano con permiso, no una puerta cripto. El veredicto aquí es de contraste: es la ficha que menos información da y la que más depende de un solo compilador, así que sirve como una opción más dentro de la ruta regulada y no como la referencia para verificar permisos.
Betcris: cuando el propio titular y su pie de página no dicen lo mismo
Betcris es el caso donde la contradicción no viene de fuera, sino de dentro. El pie de su sitio muestra un número emitido a nombre de Producciones Móviles, mientras la tabla del titular recoge otro distinto. Ante un desacuerdo en el que los dos documentos citan a la misma razón social, lo honesto es no imprimir ningún número, y así queda.
El titular declarado es Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. La empresa del sitio es otra, TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Ese desdoblamiento —una sociedad en el permiso mexicano, otra en la ficha maltesa— es la arquitectura estándar de las marcas que quieren servir a varios mercados con el mismo producto.
Para el lector mexicano el dato relevante no es la licencia europea, que no le da ninguna vía de reclamo local, sino que la operación que ve en pantalla cuelga de un permiso federal. Su ficha tampoco menciona criptomonedas.
El veredicto apunta a la trazabilidad: una marca que no puede ordenar sus propios números es una marca donde conviene revisar el pie de página uno mismo antes de depositar, y donde la antigüedad del permiso importa más que el ruido de la promoción.
Caliente: el único permiso que la marca publica por su cuenta
Caliente tiene el permiso DGG/SP/404/97 y lo publica en el pie de su propio sitio, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación. La operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. De las nueve fichas, es la única donde el número sale de la fuente primaria: no de un compilador, sino del propio operador.
Su presencia en México es larga y visible —la app “Caliente Deportes” va en la versión 8.12.1, publicada el 20 de octubre de 2026 por la misma operadora—, y esa continuidad es lo que un permiso viejo compra: reconocimiento de marca y una relación estable con la autoridad.
El pie de página añade lo que ninguna tabla recoge bien. Señala que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es el tipo de aviso que un jugador salta sin leer y que, sin embargo, es lo único que separa a una casa con permiso de una plataforma que no tiene a quién rendirle cuentas. Sobre criptomonedas, su ficha no dice nada, y en una marca con este historial la ausencia de esa mención dice más que cualquier promesa.
El veredicto es de fiabilidad documental: si vas a elegir una sola ficha para verificar cómo se ve un permiso bien publicado por su titular, es esta.
1xBet: el permiso que no se pudo cruzar con nada
Aquí conviene detenerse, porque la marca tiene fama internacional y eso empuja a creer que el respaldo es proporcional. El permiso DGJS/0002/2020 está a nombre de Entretenimientos Naturales según una compilación de permisos, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Y hay un detalle que no encaja: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta a la del titular citado.
Dos sociedades, una marca y ningún documento que las una. Para el lector eso no es un escándalo ni una prueba de fraude; es un expediente incompleto, y un expediente incompleto en un mercado donde la autoridad bloquea dominios con cierta soltura es un riesgo que se paga en tiempo, no en dinero.
La marca no figura en fichas de pago con criptomonedas, y ese es justo el punto donde las expectativas del buscador se rompen. 1xBet es una marca que en otros mercados se asocia fuertemente al mundo cripto; aplicarle esa reputación a México sería inventarse un dato. Lo que hay es un permiso citado por un tercero y una sociedad distinta en la tienda de aplicaciones.
El veredicto es de reconciliación pendiente: quien quiera operar aquí debería tratar el inciso de la sociedad titular como una pregunta abierta, no como una formalidad.
Codere: dos permisos y una app que sí dice quién responde
Codere muestra dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos, S.A. de C.V., según una compilación de permisos. Dos permisos en cuatro años es una señal de operación establecida, con una casa matriz que existe fuera de la pantalla.
La ficha de su app en la App Store mexicana es, de las nueve, la que más información entrega de una sola lectura. Declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Ese último punto casi nadie lo lee y es el que más caro sale cuando se ignora: saber con antelación en qué supuestos la casa cierra una cuenta evita la sorpresa en el momento del retiro.
Conviene ser preciso con esa ficha. El “18+” que aparece ahí es lo que la marca declara de sí misma, no un número que la ley fije para el juego en general. El Reglamento prohíbe a los menores el acceso a las áreas de apuestas y su participación en el cruce de apuestas, pero sin escribir una edad concreta. La distinción importa cuando alguien compara marcas creyendo que todas cumplen el mismo mandato legal.
La marca tampoco menciona criptomonedas en su ficha. El veredicto es de transparencia: es la ficha que mejor documenta obligaciones del usuario, y ese es el material que un jugador debería leer antes de aceptar el bono de bienvenida de cualquier casa.
Playdoit: nombre propio, titular ajeno
Playdoit opera con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx. Otra vez el patrón: la marca que el usuario escribe en el buscador y la razón social que sostiene el permiso son dos cosas distintas, unidas por una cesión de uso que el usuario nunca ve.
Ese desajuste tiene una consecuencia práctica que vale la pena decir en voz alta. Si surge un problema —un retiro retenido, una cuenta cerrada, un premio cuestionado—, la reclamación no se dirige a la marca comercial sino al permisionario, y para eso el usuario necesita saber quién es. Localizar ese nombre en el pie de página es la primera diligencia de cualquier jugador, y muy poca gente la hace.
Su ficha no menciona métodos de pago con criptomonedas. El veredicto es de dependencia: es una marca que se apoya en un titular con permiso de 2005 y que no publica su número por su cuenta, así que sirve al jugador que quiera una casa con antigüedad administrativa y no le importe hacer la verificación por su lado.
Novibet: la operadora fronteriza y el permiso de 2020
Novibet tiene el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. El nombre del titular es casi una descripción del negocio: una sociedad orientada al juego en la franja norte, donde el cruce de apuestas y las salas físicas llevan décadas funcionando.
Un permiso de 2020 describe a la marca como jugador reciente en el terreno digital y maduro en el terreno operativo. Esa mezcla explica por qué su oferta de bienvenida suele moverse en el rango de lo que el mercado mexicano ofrece y no en el extremo llamativo del catálogo.
Tampoco aquí aparece mención de criptomonedas en las fichas del operador. Y vale la pena detenerse en por qué esa ausencia se repite tanto: no es una moda de redacción, es que el permiso se otorga sobre un catálogo de juegos con apuestas y las casas construyen su sistema de pagos sobre la infraestructura bancaria local. El veredicto es de perfil sobrio: una marca para quien prioriza una estructura de pagos predecible y no busca el bono más grande del escaparate.
Strendus: tres permisos y dos versiones del mismo titular
Strendus acumula tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y aquí las compilaciones divergen sobre quién es el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la fuente que se lea. Cuando dos listas no coinciden en el nombre del permisionario, el número de permisos deja de ser un dato secundario y pasa a ser lo único comparable.
Tres permisos en tres años distintos sugieren una operación que fue creciendo por capas, probablemente añadiendo marcas o productos bajo el paraguas de la misma estructura. Ese crecimiento por acumulación tiene un efecto en el jugador que rara vez se menciona: los términos y condiciones de una casa así suelen ser un archivo estratificado, donde las condiciones de una promoción vieja conviven con las de la nueva y no siempre se cancelan entre sí.
Su ficha no nombra métodos de pago con criptomonedas. El veredicto es de cautela contractual: con varios permisos y varios nombres en circulación, el documento que decide un retiro es el reglamento del permisionario, y ese es el que hay que leer completo.
Pickwin: el número que las fuentes no logran ponerse de acuerdo
Pickwin cierra la lista con el caso más incómodo de todos. Una compilación le asigna el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019, a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora; otra le atribuye el número DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris para la misma razón social. Es decir, dos marcas distintas quedan vinculadas al mismo número de permiso según versiones que no se pueden reconciliar.
La explicación más probable es la que ya ha aparecido varias veces: un permisionario con una sola autorización puede explotar varias marcas, y cada compilación decide a cuál de ellas adscribir el número. Pero eso es una hipótesis de lectura, no un dato. Lo que hay que hacer con esta ficha es no imprimir el número y decir por qué.
Su ficha no menciona criptomonedas. El veredicto es de vocación de marca pequeña: sirve al jugador que ya conoce el ecosistema de los permisionarios y sabe que el respaldo de una marca no se mide por lo que promete sino por quién firma.
Una ausencia que conviene decir con nombre y apellido. bet365 y Betano, ambas bajo Ganador Azteca, S.A.P.I. de C.V. del grupo Salinas, no aparecen entre las nueve. No es una omisión: están bloqueadas desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas que ordenó la UIF, y el estado del bloqueo cambia con cada resolución. Aquí se cuenta en la sección sobre lo que ha pasado en los tribunales, con las fechas, porque un dato sobre una marca bloqueada envejece más rápido que cualquier momio.
Qué es y cómo se paga detrás de una cuenta de apuestas
Antes de comparar ofertas conviene entender el mecanismo, y el mecanismo en México arranca con una palabra que casi nadie usa bien. Aquí no se otorgan licencias de juego en línea: se otorgan permisos, y el permiso es un acto administrativo temporal que la autoridad concede a un permisionario. La diferencia no es de vocabulario. Una licencia se concede a una empresa para que explote un negocio; un permiso se concede para que explote algo que la ley tolera de forma expresa y por un tiempo determinado.
De dónde viene la palabra permiso y por qué no es una licencia
El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos define el permiso como acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y esa temporalidad tiene consecuencias que llegan hasta la cuenta del jugador. Un permiso se puede modificar, suspender o terminar. Una marca puede seguir en línea un mes después de que su permiso haya dejado de estar vigente, porque lo que se apaga no es la web sino la autorización.
Los tipos de permiso que importan para las apuestas son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Además, los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para explotar apuestas a distancia. Por eso el nombre del titular de Betway es el de un frontón y el de Playdoit el de una sociedad de eventos: no son casas de apuestas que pidieron serlo, son negocios de juego físico que extendieron su permiso a la pantalla.
Los permisos no son transferibles. Esa regla, escrita en el Reglamento, es la que impide que una marca extranjera compre una autorización mexicana y se instale. Lo que hace —y esto explica el desdoblamiento societario que aparece en Betcris y en 1xBet— es asociarse con quien ya tiene el permiso.
El permiso también trae obligaciones que no se ven desde la app: los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir un fondo de garantía. Un jugador que compara dos casas solo por el momio está ignorando que detrás de una de ellas hay una estructura de supervisión y detrás de la otra, en el mejor de los casos, una licencia extranjera.
La cuenta, el registro y el dinero que entra y sale
Una cuenta con permiso mexicano se abre en pesos. El depósito llega por tarjeta, por transferencia SPEI —el sistema de pagos del banco central mexicano— o en efectivo por un comprobante pagado en una tienda de conveniencia como OXXO. Los retiros van a una cuenta bancaria a nombre del jugador, que es el único destino que el operador acepta.
Ese detalle del retiro es más importante de lo que parece. El dinero no puede salir hacia la cuenta de un tercero, lo que cierra de golpe la posibilidad de usar la casa como puente entre dos personas. Es una regla antifraude, y también una regla que hace imposible el uso anónimo de una cuenta con permiso.
La carga fiscal aparece en el mismo momento. Cuando un premio está sujeto a retención, el operador emite un CFDI de retenciones, el comprobante fiscal que convierte un pago privado en un registro ante el Servicio de Administración Tributaria. Ninguna plataforma sin permiso emite nada parecido.
Aquí hay una asimetría que ordena toda la comparación. Ruta con permiso: cuenta identificada, pesos, retiros a cuenta propia, comprobante fiscal. Ruta sin permiso: la cuenta se abre con lo que la plataforma pida y el dinero se mueve fuera del sistema financiero mexicano. La segunda no ahorra trámites; cambia de jurisdicción, y con ella se va la posibilidad de reclamar ante alguien.
El marco legal mexicano: qué autoriza la SEGOB y qué prohíbe la ley
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, además de instruir los procedimientos sancionadores. Esa concentración de funciones en una dirección administrativa explica por qué el estado de una marca puede cambiar sin que sus usuarios se enteren.
La ley que sigue vigente es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y permite únicamente los que autoriza de manera expresa. La SEGOB otorga permisos e inspecciona, puede clausurar los locales que operen sin autorización, y ninguna casa puede instalarse cerca de escuelas o centros de trabajo. El Reglamento que la desarrolla, reformado el 16 de noviembre de 2023, es más severo todavía: en su artículo 2 establece que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente queda prohibida.
Ahí está la frase que conviene entender antes de cualquier otra. No es una ley que enumere prohibiciones: es una ley que enumera excepciones. Y el juego en línea no aparece entre las excepciones enumeradas.
Ninguna ley mexicana menciona las apuestas en línea
No hay una ley de apuestas por internet en México. Lo que hay es una práctica: los sitios no obtienen autorizaciones digitales independientes, sino que se cuelgan del permiso de un titular autorizado con instalaciones físicas, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local como paraguas. Un mismo permisionario puede explotar varias marcas simultáneamente, lo que produce el enredo de números que aparece en el cuadro de esta página.
Esa laguna tiene un efecto directo en la protección del jugador. Si la actividad no está nombrada en la ley, los remedios tampoco lo están. Las obligaciones de seguro, cuentas auditadas y reportes de operaciones sospechosas recaen sobre el permisionario; el usuario que reclama un retiro atrasado no tiene un procedimiento específico para apuestas en línea porque ese procedimiento no existe.
La protección real es indirecta y viene del lado financiero. El operador aplica controles de identificación y reporta operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al SAT, porque la actividad de apuestas figura entre las vulnerables para el lavado de dinero. Los documentos que exige no están detallados en la ley, y esa es la razón por la que cada casa pide cosas ligeramente distintas.
La lista que no se puede abrir y lo que eso le cuesta al apostador
A la Dirección General de Juegos y Sorteos se le atribuye la publicación de un documento PDF con los sitios autorizados, y en 2026 el Congreso pidió en dos ocasiones una lista pública abierta. Los conteos de sitios de apuestas que circulan en la prensa se contradicen: uno informa 136 sitios, otro entre 30 y 35 operadores digitales en dominios punto mx. Ante esa contradicción, ninguna cifra se sostiene lo suficiente para repetirla.
Ese hueco tiene una consecuencia que conviene medir en pesos y en tiempo. El jugador que quiere verificar por su cuenta se queda con dos opciones: buscar el número en el pie de página de la marca —lo que hace Caliente— o creerle a un tercero que recopila números. La primera es verificable, la segunda es fe. Buena parte de los números de esta página son lo segundo, y por eso van marcados como no confirmados oficialmente.
La línea entre la casa con permiso y la plataforma que no lo tiene
Aquí es donde el asunto se vuelve serio. Un sitio que recibe apuestas de jugadores en México sin permiso de la SEGOB cae en la zona que el Reglamento describe como no prevista y por tanto prohibida. La Ley Federal de Juegos y Sorteos faculta a la Secretaría de Gobernación a clausurar los locales que operen sin autorización, y esa facultad se ha extendido a los dominios y las aplicaciones.
Cómo se apaga una marca: la cronología que todavía se mueve
En noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y en esa misma operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, ambas bajo Ganador Azteca, S.A.P.I. de C.V., del grupo Salinas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas, según una única fuente.
Todo eso es un cronograma con capitales en juego y no una puerta cerrada para siempre. Saldo congelado, cuenta inaccesible, retiro imposible por tiempo indefinido. Esa es la factura concreta de que un bloqueo no es una multa: es la paralización del saldo, y el saldo no genera intereses mientras el tribunal decide. Además, unos veinte casinos físicos fueron clausurados durante 2026. Ninguna de estas medidas es una condena penal a la marca ni una prueba de fraude; son actos administrativos en un litigio que sigue.
Cómo comprobar por tu cuenta quién te está cobrando
La comprobación es barata y casi nadie la hace. Se busca el nombre del permisionario en el pie de página o en los términos de la marca; se compara con lo que declaran las compilaciones; y si los dos no coinciden, se asume que el número no está verificado. Los dos casos de esta lista donde los números se contradicen —Betcris y Pickwin— se resuelven precisamente así.
Vale la pena decir con claridad qué no está establecido. Ninguna norma encontrada impone una sanción ni reconoce una excusa al jugador que apuesta en un sitio sin permiso. Los reportes de un descuento sobre los premios de quien juega en el extranjero son otra cosa: exigen que la cuenta esté fuera de México, y eso convierte un bono “sin impuestos” en el argumento más caro del folleto.
Las reglas que sostienen la cuenta: edad, identidad y juego responsable
Con la parte legal sobre la mesa, la pregunta práctica es qué protege al jugador dentro de una cuenta ya abierta. La respuesta tiene tres piezas: quién responde ante la autoridad, qué herramientas tiene el usuario y qué pasa cuando ninguna de esas dos cosas funciona.
Quien responde es el permisionario, no la marca. Caliente publica el número en su propio pie de página y presenta el permiso como autorización de la Secretaría de Gobernación. Codere declara en la ficha de su aplicación que opera con permiso de la SEGOB. Betway, Betcris, 1xBet, Playdoit, Novibet, Strendus y Pickwin aparecen en compilaciones de terceros. La consecuencia práctica es la misma en los nueve casos: la reclamación se dirige a la razón social que sostiene el permiso, y para eso el jugador necesita saber cuál es.
La identificación no es un obstáculo, es la puerta de salida
La verificación de identidad irrita porque se siente como una barrera de entrada. También es lo único que hace posible un retiro a nombre del titular, y una cuenta sin identidad verificada no tiene reclamo posible porque no hay un titular al que devolver el dinero.
El Reglamento prohíbe a los menores de edad el acceso a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad concreta para el juego en general. Los “18+” que aparecen en los pies de página y en las fichas de las aplicaciones son lo que cada marca declara de sí misma. Para un padre que revisa el dispositivo de su hijo, la diferencia no es académica: el número que ve en pantalla es el compromiso del operador, no una cifra de ley.
El Reglamento también deja fuera de su alcance a la Lotería Nacional, que se rige aparte. Es una excepción de las que conviene tener presente, porque explica por qué el marco de los sorteos y el de las apuestas siguen caminos distintos.
Los límites que existen y el registro que no existe
Existe un instrumento que en otros países sostiene todo el sistema de protección: un registro nacional de autoexclusión, donde una persona puede pedir que ninguna casa autorizada le permita jugar. En México no hay tal registro. La autoexclusión existe como herramienta interna de cada plataforma, y nada impide que quien se excluyó de una casa abra cuenta en la siguiente.
Lo mismo pasa con los límites. Las herramientas de descanso obligatorio, límite de depósito y límite de pérdida que las marcas listan en sus propias fichas en la App Store son voluntarias y están definidas por cada operador. No hay un límite legal de depósito ni de pérdida aplicable por mandato general, y no existe la figura de una cuenta temporal que permita probar el producto con un techo bajo y después ampliarlo.
La prueba está en el propio escaparate. El pie de caliente.mx prohíbe el juego con apuestas a menores de edad, invita a divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La ficha de la aplicación de Codere añade avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Son buenas señales de que el operador tiene un procedimiento, y a la vez son señales de que ese procedimiento lo escribió el operador.
Dónde pedir ayuda cuando el problema es el propio juego
Si la apuesta dejó de ser entretenimiento, la vía no es una casa de apuestas ni un comparador. En México el juego problemático se atiende por la vía de salud pública, en centros de atención a las adicciones, y por la vía de la salud mental. Ninguna de las nueve marcas de esta página puede ofrecer un tratamiento.
Lo que sí puede hacer un jugador con permiso mexicano es usar el instrumento que la ley sí le da, aunque sea indirecto: la cuenta está identificada, el retiro va a su nombre y el operador responde ante la Secretaría de Gobernación. Ese hilo de responsabilidad no existe en una plataforma sin permiso, y esa es la parte del asunto que ninguna promoción de “privacidad total” compensa.
Bitcoin: qué es de verdad y por qué no resuelve la apuesta anónima
Ahora el término que trajo a la mayoría de los lectores hasta aquí. Conviene mirarlo con calma, porque la promesa de anonimato que se le atribuye se deshace en el mismo lugar donde nace.
Un libro público que nadie borra
El bloque génesis de Bitcoin se minó el 3 de enero de 2009 por su creador seudónimo, Satoshi Nakamoto. Ese seudónimo sigue sin resolverse: la identidad real de la persona o las personas que diseñaron el protocolo no se conoce. Y el diseño tiene un techo escrito en el código: la emisión total está limitada a 21 millones de monedas, con la última fracción estimada alrededor del año 2140.
Ese límite es la razón por la que bitcoin se comporta como un activo escaso y la razón por la que sus precios se mueven tanto. Para el apostador mexicano, lo relevante no es la escasez sino la volatilidad: una apuesta es una posición en pesos durante el tiempo que la casa tarda en pagar, y si el saldo está en una moneda cuyo valor cambia cada hora, el resultado depende de algo que no tiene nada que ver con el partido.
Prueba de trabajo: por qué lo que se registra no se borra
Bitcoin asegura su registro mediante prueba de trabajo: los mineros compiten por hallar un hash de bloque inferior a un objetivo de dificultad que la propia red ajusta. Quien logra el hash añade el bloque y el resto de los participantes valida el trabajo antes de construir encima.
Lo que eso produce es un libro público, permanente y consultable por cualquiera. Ahí se cae el anonimato de un golpe. Cada movimiento queda escrito para siempre y asociado a una dirección, y el conjunto de movimientos dibuja una trayectoria. Lo que no aparece es el nombre de la persona; lo que sí aparece es todo lo demás, y ese es el sentido exacto de la palabra pseudonimato.
El monedero no es un banco
Un monedero de criptomonedas no custodia por ti y no responde de nada. Si la clave privada se pierde, el saldo se pierde; si el monedero era de un tercero y el tercero desaparece, el saldo desaparece con él. No hay fondo de garantía, no hay seguro, no hay una autoridad financiera mexicana a la que reclamar.
Ahí está la comparación que ordena toda esta sección. Retiro tradicional: una transferencia SPEI a una cuenta bancaria a nombre del titular, verificable y reversible por la vía bancaria si hubo un error. Retiro en cripto: una operación firmada y difundida que nadie puede deshacer. La segunda no es más libre; es definitiva.
Y el detalle que casi nadie nombra: la mayoría de las direcciones de bitcoin no están en listas de sanciones, pero las que sí lo están quedan marcadas para siempre, sin audiencia y sin recurso. La cadena es transparente y la consecuencia es administrativa, no financiera.
La cadena pública vuelve transparente lo que parecía privado
Junta las tres piezas —registro permanente, pseudonimato y custodia sin responsable— y el resultado es lo contrario de lo que promete el folleto. Una cuenta de apuestas con permiso mexicano deja un rastro fiscal y bancario acotado: el operador sabe quién eres, el SAT sabe cuánto se retuvo y nadie más. Una operación con bitcoin deja un rastro permanente que cualquiera puede leer para siempre y que ninguna autoridad puede borrar.
Es la inversión exacta de la expectativa. El usuario que busca criptomonedas para no ser identificado acaba en el sistema con más registro público de los dos, y sin ninguna de las protecciones que el registro mexicano sí le da.
Por qué la mayoría de los sitios que aceptan cripto quedan fuera del paraguas
Este es el punto que decide el artículo, y no lo decide una preferencia mía. Las casas con permiso de la SEGOB no aparecen en sus propias fichas recibiendo criptomonedas: sus sistemas de pago se construyen sobre tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tiendas de conveniencia y monederos electrónicos. La razón es estructural, no una casualidad del catálogo.
El permiso se otorga sobre un catálogo de juegos y apuestas, y el operador responde ante la autoridad por el dinero que entra y sale por su cuenta. Ese dinero debe poder rastrearse hasta una cuenta bancaria a nombre del titular, porque de ahí sale el CFDI de retenciones y de ahí salen los reportes de operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera. Una entrada de fondos que rompe la trazabilidad no encaja en ese diseño, y los controles de identificación que el operador aplica están montados sobre esa misma lógica.
Por eso el “bono cripto” que promete una plataforma sin permiso no es la versión moderna de lo mismo. Es otra cosa: una cuenta sin permiso mexicano, sin comprobante fiscal, sin seguro, sin cuentas auditadas ante la autoridad y sin una razón social local a la que reclamar. Cuando esa plataforma bloquea un retiro, la respuesta es que la cuenta se rige por las leyes de otro lugar, y ese lugar casi nunca es México.
La conclusión se sostiene sola y no hace falta adornarla. La ruta cripto no te da menos requisitos: te da menos remedios. Cambia un procedimiento local por una jurisdicción extranjera, la identificación por una dirección de monedero y el retiro verificable por una transacción irreversible. La única cosa que se gana con claridad es la velocidad, y esa ventaja se evapora la primera vez que algo sale mal.
Lo que se retiene cuando se gana: IEPS, ISR y la letra pequeña fiscal
Del lado del operador, la Secretaría de Hacienda aplica un impuesto especial sobre producción y servicios a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La tasa aplicable es del 50 % y fue reformada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025, con entrada en vigor el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. El mismo precepto alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que quedan obligados al cumplimiento de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en casos de incumplimiento grave conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.
Conviene ser exacto con la base, porque de ahí sale el error más común de los artículos que circulan. El texto legal de la Ley del IEPS dice únicamente “valor de la actividad”. La prensa lo traduce como “monto total apostado”. Ninguna de las dos versiones permite afirmar que sea “50 % de lo apostado” ni “50 % del ingreso bruto”. Quien repita esa equivalencia está completando el artículo, no citándolo.
Del lado del jugador, el premio es ingreso para efectos del impuesto sobre la renta cuando proviene de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados, conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene: un 1 % si la entidad federativa no grava el premio o su gravamen no pasa del 6 %, y un 21 % cuando el impuesto estatal sí supera ese 6 %. La retención se vuelve pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México el impuesto estatal sobre premios es del 6 %, lo que deja cerca del 7 % en total. Los premios que superan los 600.000 pesos en el año deben informarse en la declaración anual.
Hay un motivo más para no mirar el dinero a través de la pantalla. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. La misma apuesta en el mismo partido puede costar distinto según dónde se considere causada, y ninguna casa de apuestas te va a explicar eso en el carrito de la promoción.
Y queda un hueco que conviene decir sin rellenarlo. El artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”; el tratamiento de los premios obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido. La posición honesta es consultar a un contador o a un asesor fiscal antes de decidir, no preguntar en un foro.
Qué cambió en 2026 y qué sigue siendo solo una propuesta
En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley, así que no cambia nada de lo anterior. Existe además una iniciativa para derogar la ley vigente y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, que sigue siendo una propuesta.
Lo mismo pasa con los reportes de horarios máximos para la publicidad en televisión: describen iniciativas, no norma publicada. Las propuestas de limitar a influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley. Y no se encontró un artículo federal de publicidad en las normas del Reglamento revisadas.
Esa distancia entre lo que se discute y lo que se aplica es el motivo por el que este artículo no ofrece un veredicto sobre el año que viene. Un anteproyecto cambia la conversación mucho antes de cambiar la regla.
Lo que cuesta de verdad un bono de bienvenida
Aquí aparece el momento incómodo de cualquier guía de apuestas con criptomonedas, y no tiene nada que ver con la criptomoneda. Un bono de bienvenida no es dinero regalado; es dinero con condiciones, y las condiciones son susceptibles de cálculo.
El número que decide todo es el requisito de apuesta, también llamado rollover. Un requisito de 5 veces el bono significa que hay que apostar cinco veces el importe recibido antes de poder retirar. Los 1.000 pesos de bienvenida dejan de ser 1.000 pesos y se convierten en 5.000 pesos de apuestas, cada una con su margen.
Ahí está la aritmética que el folleto omite. Si el requisito solo alcanza el importe del bono, una promoción de 1.000 pesos con factor 5 exige 5.000 pesos en apuestas, que a una apuesta sencilla de 200 pesos son 25 boletos. Con un margen de mercado del 5 %, desembolsar esos 5.000 pesos cuesta alrededor de 250 pesos en términos esperados. Con un margen del 10 % —el rango al que se va una combinada armada con favoritos de momio bajo— el costo esperado sube a unos 500 pesos sobre los mismos 5.000.
El ahorro real sobre un requisito de cinco vueltas va de una cuarta a una mitad del bono nominal. Y hay dos condiciones que pueden duplicar esa factura y cambiar por completo la comparación. La primera es el momio mínimo: si solo cuentan las apuestas a partir de cierto precio, el jugador se ve empujado a selecciones con comisión más alta, y el costo esperado sube sin que el bono haya cambiado. La segunda es la apuesta gratis, donde el importe de la apuesta normalmente no se devuelve junto con la ganancia: una apuesta gratis de 200 pesos a momio 2,00 acierta, pero paga 200, no 400.
Ese requisito no depende del método de pago, y por eso el bono “cripto” de una plataforma sin permiso no es más generoso. Es la misma mecánica contable con otro logo en la pantalla. Un rollover alto sigue siendo alto en bitcoin, y encima se queda sin una razón social local a la que reclamar.
Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas con criptomonedas
¿Se puede pagar con criptomonedas en una casa de apuestas con permiso en México?
No con la información que las propias marcas publican. Los métodos que nombran las fichas y los pies de página de los operadores con permiso son tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tiendas de conveniencia como OXXO y monederos electrónicos. Ninguna de las fichas revisadas menciona un método cripto, y eso no es un silencio: es una descripción de sus sistemas de pago.
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
La vía más confiable es el pie de página de la propia marca, donde el operador publica su número de permiso y el nombre del permisionario; Caliente lo muestra así. Las compilaciones de terceros sirven como referencia, pero cuando se contradicen entre sí el número deja de ser verificable, y en ese caso conviene tratarlo como no confirmado.
¿Por qué una casa de apuestas pide identificación y verificación de identidad?
Porque el operador responde ante la Unidad de Inteligencia Financiera y ante el Servicio de Administración Tributaria por las operaciones de una actividad considerada vulnerable al lavado de dinero, y porque el retiro solo puede ir a una cuenta bancaria a nombre del titular. Sin identificación verificada no hay titular, y sin titular no hay retiro ni reclamo posible.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Depende de cada plataforma. No hay un límite legal de depósito ni de pérdida de aplicación general, y tampoco existe un registro nacional de autoexclusión: los descansos obligatorios, los límites y la autoexclusión son herramientas internas que cada operador define y lista en su propia ficha en la App Store. Se solicitan desde la configuración de la cuenta.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
El Reglamento prohíbe la actividad de apuestas no prevista expresamente, y la Secretaría de Gobernación puede bloquear dominios y aplicaciones. La factura para el jugador es un saldo congelado y un retiro imposible por tiempo indefinido, sin permiso local, sin comprobante fiscal a la mano y sin una razón social mexicana a la que reclamar.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
El premio es ingreso para el ISR cuando proviene de juegos con apuestas legalmente autorizados, y el pagador es quien retiene: 1 % si la entidad no grava el premio o su gravamen no supera el 6 %, y 21 % cuando sí lo supera. En la Ciudad de México el impuesto estatal es del 6 %.
Elige la ruta, no el logo
Después de recorrer las dos veredas, la conclusión es más estrecha de lo que el buscador sugiere y más útil. Una casa con permiso de la SEGOB no te va a ofrecer una cuenta en criptomonedas, y una plataforma cripto no te va a ofrecer un permiso mexicano. Elegir entre las dos es elegir qué tipo de problema quieres tener cuando algo salga mal.
Para quien juega con regularidad, apuesta montos que le importan y quiere poder reclamar, la ruta con permiso es la única que ofrece un permisionario identificable, un número de permiso publicable, reportes ante la autoridad y un CFDI de retenciones. Dentro de las nueve, Caliente es la ficha que mejor documenta su propio permiso y Codere la que mejor documenta las obligaciones del usuario; Playdoit y Novibet sirven a quien prioriza un titular con antigüedad administrativa, y Strendus y Pickwin exigen leer los términos contractuales con más cuidado del habitual.
Para quien apuesta poco, en montos pequeños y quiere velocidad de depósito por encima de todo, la ruta cripto parece más simple y sale más cara de lo que aparenta: garantía nula, trazabilidad fiscal de la cadena y ninguna autoridad mexicana en la ecuación. Es un cambio de jurisdicción disfrazado de innovación.
Y si el problema no es la ruta sino el juego mismo, ninguna de las dos resuelve nada. Ahí el camino es el de la salud, no el de una plataforma. La ley mexicana te da una cosa aunque no la prometa: una cuenta identificada con una razón social responsable detrás. Ese es el detalle que sobrevive a todos los bonos de bienvenida del escaparate.
Pagos, retiros y aplicaciones – bonosbienvenidamx
Content created by the «bonosbienvenidamx» team
