Apuestas deportivas confiables: cómo se comprueba un permiso de la SEGOB y qué pasa cuando falta
Actualizado: noviembre 5, 2026. Las afirmaciones sobre permisos se contrastaron con el texto del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, con el pie de página de cada operador y con la normativa fiscal publicada en el Diario Oficial de la Federación.
Casi nadie llega a una casa de apuestas buscando un artículo: llega buscando dónde depositar sin miedo. El problema es que la pregunta que se hace no tiene la respuesta que espera. En México no existe un permiso para apostar en línea. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación —un permiso, no una licencia— a nombre de una empresa permisionaria que explota un centro de apuestas remotas, y ese permiso es el que arrastra a la marca digital que aparece en la pantalla. Todo lo demás que promete la publicidad —auditorías, sellos, candados, banderitas de paraíso fiscal— se cuelga de ese permiso o no se cuelga de nada.
La consecuencia se ve en tres momentos concretos. Cuando el operador tiene permiso, la consecuencia aparece el día del premio: alguien retiene el ISR y emite un CFDI de retenciones. Cuando no lo tiene, la consecuencia aparece el día en que la SEGOB suspende el dominio y la cuenta queda congelada, con meses de resoluciones que van y vienen. Y cuando un menor de edad apuesta, la consecuencia es más silenciosa, porque el Reglamento prohíbe su paso por las áreas de apuestas sin decir a partir de qué número de años alguien deja de ser menor.
Vamos por partes, en el orden en que el problema se le aparece a quien está a punto de depositar.
Normativa: por qué en México no hay licencias de apuestas en línea
La actividad de juegos con apuestas y sorteos se rige por la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada el 31 de diciembre de 1947, y por su Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023. La ley es anterior a internet por medio siglo y no menciona las apuestas en línea en ninguno de sus artículos. Eso no significa un vacío legal: significa que la práctica se acomodó dentro de las figuras que la ley sí contempla. El Reglamento, en su artículo 2, prohíbe la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista. Lo que no está autorizado, está prohibido. No hay zona gris que negociar.
El artículo 1 del Reglamento delimita el terreno: regula la autorización, el control, la vigilancia y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y establece la competencia federal. La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos. Ahí está el primer malentendido que conviene desarmar: no hay un organismo regulador independiente, tipo comisión de juego, con consejo y memoria anual. Hay una dirección general dentro de una secretaría de Estado.
Permiso, permisionario y por qué el nombre de la marca no aparece
El artículo 3 del Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. La palabra importa. Un permiso se otorga a alguien concreto, por un tiempo concreto, y no se hereda. El artículo 31 añade que los permisos de juegos con apuestas son intransferibles: no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Ninguna marca puede comprar el permiso de otra.
De ahí sale la estructura que confunde a medio México. El permiso está a nombre de una empresa con domicilio y giro, y la marca digital opera bajo ese paraguas. Un mismo permisionario puede llevar varias marcas. Los titulares que citan las compilaciones de permisos son empresas de nombre administrativo, no logotipos: Producciones Móviles, Tecnología en Entretenimiento Caliplay, Libros Foráneos, Espectáculos Deportivos Frontón México. El artículo 28 del Reglamento fija las figuras que sirven para apostar a distancia —centros de apuestas remotas y salas de sorteos de números o símbolos— y permite que los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón obtengan permisos complementarios de apuestas remotas. Ahí está la puerta legal del producto digital, y es una puerta que se abre desde un negocio presencial.
Cuando alguien pregunta si tal o cual app “tiene licencia”, está preguntando por un documento que existe a nombre de otra razón social. La respuesta útil no es un sí ni un no, sino el número de permiso y quién lo tiene.
Las obligaciones que sí se pueden verificar en un permisionario
Los permisionarios de apuestas remotas cargan con un paquete de obligaciones que el artículo 29 del Reglamento enumera: presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero y constituir una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Es el listón más alto del sistema, y no es decorativo. La fianza es dinero inmovilizado contra los premios que el operador debe pagar; las cuentas auditadas son el rastro contable que permite reconstruir qué pasó con el dinero de los jugadores.
Ese listón se cumple o no se cumple con independencia de lo simpática que sea la app. Un jugador puede revisar tres cosas sin necesidad de abrir un expediente: si el pie de página del sitio muestra el permiso y a quién pertenece, si el operador exige verificación de identidad antes de permitir retiros —la verificación es parte del esquema antilavado, no una manía— y si emite comprobante fiscal de las retenciones sobre premios. Los tres son consecuencias observables del régimen, y ninguna requiere creerle nada al área de marketing.
La verificación de identidad merece un párrafo aparte porque irrita a mucha gente. Un operador con permiso verifica usuarios y reporta operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exactos que debe pedir no están fijados en un artículo que se pueda citar; lo que sí está fijado es que el dinero no puede entrar y salir de forma anónima en un esquema regulado. Si un sitio permite depositar con prisa y retirar sin haber acreditado nunca quién eres, eso no es agilidad: es una señal.
La lista oficial que no se pudo abrir y el reforma que todavía no existe
A estas alturas el lector ya se preguntó lo obvio: ¿por qué no consultar la lista oficial? Porque no hay una que se pueda leer. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según los comparadores del sector, un PDF con los sitios autorizados, y ese documento no se pudo abrir. En mayo de 2026 el diputado Rubén Moreira pidió a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casinos; hasta octubre de 2026 seguía sin poder abrirse una lista oficial completa. Los recuentos que circulan tampoco coinciden entre sí: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Nadie serio puede dar hoy un número.
Esa ausencia es la razón por la que cada número de permiso que aparece en este texto va acompañado de su fuente y de la advertencia de que no está confirmado oficialmente. No es un formalismo defensivo: es la diferencia entre un dato y una promesa.
Tampoco existe una ley nueva que arregle nada. La Secretaría de Gobernación terminó en octubre de 2026 la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado al Congreso y no es ley. Una iniciativa distinta, la que busca abrogar la ley de 1947, propone un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, edad mínima de 21 años y mecanismos de autoexclusión; también es una propuesta. Cualquiera que te venda “la nueva regulación mexicana del juego” te está vendiendo un borrador.
Qué cambia cuando un dominio se bloquea
Aquí es donde el asunto deja de ser teórico. En noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —de Ganador Azteca, Grupo Salinas— quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito, sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente.
El estado es inestable y por eso se escribe con fecha, nunca como “abierto” o “cerrado” hoy. Lo que un jugador debe retener de esa cronología no es quién ganó el último round, sino dónde quedaba su saldo mientras se jugaba el partido judicial. Una cuenta bloqueada congela el dinero. El amparo de marzo llegó tres meses después del bloqueo; la resolución de octubre llegó siete meses después. Ningún tribunal devuelve el tiempo ni las apuestas que no se pudieron hacer.
Prevención: qué protege al jugador y qué no existe todavía
La pregunta por las apuestas confiables suele terminar en un terreno más personal: qué herramientas hay para no pasarse de la raya. La respuesta mexicana es incómoda, porque el sistema delegó casi todo a la buena voluntad de cada casa de apuestas.

Lo que la ley fija es poco. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. Esa omisión tiene consecuencia directa: cuando un sitio escribe “18+” en su ficha, está aplicando su propio criterio, no una cifra que el Reglamento le imponga. Las marcas sí lo escriben. La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Son compromisos públicos y verificables, y hay que darles el valor que tienen: son la declaración de la casa, no una certificación de un tercero.
Por qué no hay un registro nacional de autoexclusión
No existe un registro nacional de autoexclusión en México. Ninguno. La autoexclusión que un jugador puede activar hoy es la de la propia casa de apuestas, y en muchos casos se limita a una pausa, a un bloqueo temporal o al cierre de la cuenta dentro de esa plataforma. Lo que la ley no obliga, no sucede: nadie comparte esas listas entre operadores, así que una autoexclusión pedida en una casa no impide registrarse en la de enfrente con el mismo correo.
La iniciativa que busca abrogar la ley de 1947 sí propone mecanismos de autoexclusión, junto con la edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso. Es material legislativo pendiente. Tratarlo como un servicio disponible hoy sería el error más caro que puede cometer alguien que apuesta más de lo que quiere.
Tampoco existe un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal con tope obligatorio. Lo que hay son herramientas internas que cada operador lista por su cuenta: pausas, límites de depósito, autoexclusión dentro de la plataforma. La ficha de la app de Codere menciona los avisos de juego responsable y las políticas de cierre de cuenta; el pie de caliente.mx enlaza una sección de juego responsable. El resto depende de que el jugador entre a la configuración de su cuenta y encuentre ahí lo que busca.
Un detalle importa para quien compara aplicaciones: las herramientas de juego responsable viven dentro de la app y cambian sin aviso. El límite que un jugador se fija hoy puede estar en otro menú dentro de seis meses. Antes de depositar, vale la pena entrar a la configuración y comprobar que la herramienta existe de verdad en esa versión de la aplicación.
El límite que el jugador sí controla
La única cifra que nadie puede quitarte de las manos es la que tú pones. Sin tope legal de depósito, con un registro de autoexclusión que no existe y con herramientas que dependen de cada plataforma, la aritmética se convierte en el instrumento de protección más honesto: saber cuánto cuesta jugar antes de jugar.
Tomemos un ejemplo de aritmética simple, no un momio de mercado. Si alguien apuesta $500 MXN a la semana en un mercado de dos resultados con momios de 1,90 y 1,90, la casa paga en promedio alrededor del 97 % de todo lo apostado en ese mercado, y se queda con el 2,6 % restante. Ese es un ejemplo ilustrativo, no una oferta real. Sobre un volumen semanal de $500 MXN, el margen de ese mercado se lleva alrededor de $13 MXN por semana, entre $52 MXN y $56 MXN al mes y entre $680 MXN y $730 MXN por año. Las bandas cambian por los centavos del redondeo y por cuántas semanas tenga el mes: esa es la condición del cálculo.
Y aquí está la consecuencia que el lector tiene derecho a ver antes de elegir un tope: el costo no depende del resultado, porque lo paga también quien gana. Con quinientos pesos semanales el efecto es el precio de una comida al año y probablemente da igual. Con cinco mil semanales, el mismo porcentaje se convierte en una renta. El límite que se pone en la configuración de la cuenta no cambia el margen; cambia el número sobre el que el margen se cobra. Esa es la palanca real, y está del lado del jugador.
Evaluación: cómo se clasifica una casa de apuestas cuando no hay lista que consultar
Comparar casas de apuestas en México obliga a inventar un método, porque no hay autoridad que publique una tabla. Sin registro oficial abierto, el criterio tiene que ser lo que el operador dice de sí mismo y lo que las compilaciones del sector recogen, siempre con la advertencia de que ninguna fuente oficial fue consultada.
Lo primero que descarto es el dominio. Un .mx no dice nada por sí solo: el dominio lo registra quien paga por él, no la Dirección General de Juegos y Sorteos. Los sitios con permiso lo usan y los sitios sin permiso también lo usan, y algunos operadores con permiso mexicano funcionan bajo dominios internacionales. Tampoco me convence el sello de un regulador extranjero: una autorización de otro país no es un permiso de la SEGOB, y los operadores con permiso de Curazao no son permisionarios mexicanos.
Lo segundo que descarto es la cifra suelta. “136 sitios autorizados” y “entre 30 y 35 operadores digitales” se contradicen porque miden cosas distintas, y ninguno de los dos se puede cruzar contra un documento abierto. Un número sin documento es una opinión con formato numérico.
Lo que sí uso son cuatro señales, y todas son visibles antes de depositar. Una: el pie de página muestra un número de permiso y el nombre del permisionario, y ese nombre es una empresa, no un club de fans. Dos: el permiso proviene de una fuente que se puede citar —el propio operador o una compilación del sector— y no de una afirmación sin origen. Tres: la casa exige verificación de identidad y emite CFDI de retenciones cuando toca. Cuatro: la casa declara explícitamente su política de edad y lista herramientas de juego responsable en su propia ficha o en su pie de página. Ninguna de las cuatro convierte a un operador en recomendable por sí sola; las cuatro juntas separan a una casa que opera dentro del sistema de una que solo se parece a las que sí lo hacen.
El cuadro comparativo y sus casillas vacías
Aquí conviene ser directo sobre lo que sí se puede comparar. Ninguna de las nueve marcas de esta revisión cuenta con una confirmación oficial de su permiso: la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, así que el estatus se escribe como la fuente lo declara. En dos casos ni siquiera hay número que imprimir, porque las compilaciones se contradicen entre sí.
| Marca | Estatus de permiso SEGOB según la fuente citada | Contradicciones y procedencia del número |
|---|---|---|
| Strendus | permiso SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | los titulares que citan las compilaciones difieren: Atracciones y Emociones Vallarta frente a New Ads |
| Caliente | permiso SEGOB DGG/SP/404/97 mostrado en el pie de página de su propio sitio; sin confirmación oficial | el pie lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación; titular citado: Tecnología en Entretenimiento Caliplay |
| Pickwin | permiso SEGOB de su permisionario, según blog.pickwin.mx; sin confirmación oficial | sin número impreso: las compilaciones se contradicen y una repite el número que el pie de Betcris atribuye a Producciones Móviles |
| Betway | permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | titular citado por la fuente: Espectáculos Deportivos Frontón México |
| Betcris | permiso SEGOB de su permisionario, mostrado en el pie de su propio sitio; sin confirmación oficial | sin número impreso: el número del pie y el de la tabla del titular difieren |
| 1xBet | permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx; sin confirmación oficial | esa fuente no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular citado |
| Novibet | permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | titular citado por la fuente: Comercial de Juegos de la Frontera |
| Codere | permisos SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; sin confirmación oficial | fuente distinta de la que sostiene otros renglones de este cuadro; titular citado: Libros Foráneos |
| Playdoit | permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | titular citado por la fuente: Eventos Festivos de México |
Las casillas vacías de este cuadro son el resultado, no un descuido. No hay columna de “número confirmado” porque no existe tal confirmación. Tampoco hay columna de fecha de concesión ni de vigencia, porque ninguna de las fuentes consultadas las publica de forma sistemática. Y no hay una columna de recomendación, porque un permiso no es una recomendación: es el requisito mínimo para que un operador esté dentro del sistema. Un lector que quiera cerrar el hueco puede pedir el oficio al propio operador o esperar a que la SEGOB publique el registro que el Congreso pidió en 2026.
El dato más útil de todo el cuadro no es un número de permiso, sino la primera celda problemática: Strendus es la única marca del grupo para la que las compilaciones dan tres permisos distintos en lugar de uno, y esa es exactamente la clase de detalle que una lista oficial resolvería en diez segundos. Mientras eso no exista, la verificación se hace marca por marca, en el pie de página, y se acepta que el documento de fondo no está disponible.
Fundamentos: cómo funciona el mecanismo de una apuesta y qué te cuesta
Una casa de apuestas no cobra una comisión. Cobra un margen, y lo cobra dentro del momio. Es la idea que hay que entender antes de leer cualquier bono de bienvenida, porque el bono se paga con ese margen y las condiciones del bono están calibradas contra el jugador que no lo entiende.

El momio decimal dice cuánto devuelve una apuesta ganadora por cada peso. Con un momio de 2,00 y cien pesos, el retorno es de doscientos pesos: cien de la apuesta y cien de ganancia. La parte que suele pasarse por alto es que el momio no refleja una probabilidad pura. En un mercado de dos resultados con momios de 1,90 y 1,90, la casa paga en promedio aproximadamente el 97 % de todo lo apostado y se queda con el 2,6 %. Ese porcentaje no aparece en ningún anuncio y sin embargo es el precio de jugar. Es el equivalente al tipo de cambio de una casa de cambio: se aplica en las dos direcciones y no se negocia.
Cuentas trimestrales, fianzas y por qué el permiso encarece la operación
Volvamos al artículo 29 del Reglamento por un momento, porque explica un comportamiento del mercado. Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar sospechas de lavado de dinero y constituir una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Estas obligaciones cuestan dinero, y ese costo aterriza en algún lado: en el margen, en los momios, en el tamaño mínimo de las apuestas o en la decisión de ofrecer un catálogo más corto.
La consecuencia práctica es que un operador mexicano con permiso compite con reglas de operación más caras que un sitio sin permiso, y no siempre puede igualar el momio que este último publica. Cuando el jugador ve una diferencia de centavos a favor del sitio sin permiso, está viendo dos cosas a la vez: la ausencia de fianza, de cuentas auditadas y de retenciones fiscalizadas, y el hecho de que su dinero permanece en un lugar del que nadie responde. Eso no significa que todo momio generoso sea sospechoso; significa que el precio más alto del sitio sin permiso se paga con protección, no con dinero.
Los impuestos: dónde se cobran y quién los retiene
Después de la subida del IEPS, el contribuyente de a pie necesita entender dos impuestos distintos, porque el nombre de cada uno se repite en conversaciones donde significan cosas diferentes.
El primero recae sobre el operador. El IEPS a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso es de 50 % desde el 1 de enero de 2026, por reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025; antes era de 30 %. Está en el artículo 2, fracción II, inciso B), de la Ley del IEPS, y la redacción se refiere al “valor de la actividad”, no al monto apostado: no conviene leerlo como “50 % de todo lo que se apuesta”, porque el texto no dice eso. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, con obligaciones equivalentes y bloqueo temporal del servicio digital por incumplimientos graves. Es decir, el legislador mexicano diseñó una vía de bloqueo por razones fiscales además de la vía administrativa de la SEGOB.
Qué te retienen cuando ganas
El segundo impuesto recae sobre el premio y lo retiene quien paga. El artículo 138 de la Ley del ISR prevé una retención de 1 % sobre premios cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y de 21 % si el impuesto estatal es mayor. La retención es definitiva solo si la persona presenta la declaración correspondiente cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica 6 % estatal sobre premios, lo que en reportes secundarios se traduce en alrededor de 7 % en total.
Esa palabra, “cuando”, es lo que más dinero mueve. Un premio obtenido en un sitio con permiso pasa por la retención porque hay un permisionario identificado que responde por ella y emite el CFDI correspondiente. Un premio obtenido en un sitio que opera al margen del régimen no tiene una ruta fiscal clara: el artículo 137 habla de premios autorizados legalmente, y el tratamiento de los premios de un sitio sin permiso no está establecido. Ahí la respuesta sensata para un jugador que gane una cantidad seria es consultar a un contador o asesor fiscal, no improvisar la declaración.
Esto tiene una consecuencia incómoda que conviene decir en voz alta: en México, ganar mucho en el lugar equivocado puede costar más caro que ganar menos en el lugar correcto. La certidumbre fiscal es parte del producto, aunque el anuncio venda otra cosa.
Los momios se mueven y el cálculo del margen no es una opinión
Un último bloque de mecanismo, que vale para cualquier casa. El momio que se ve en pantalla cambia cuando cambia el dinero del otro lado, y eso es normal. Lo que no cambia es la aritmética del margen: la proporción del mercado que se paga se obtiene sumando los inversos de los momios de todos los resultados y dividiendo uno entre esa suma; el resto hasta cien es lo que retiene la casa. En un mercado de dos resultados con 1,90 y 1,90 la casa paga aproximadamente el 97 % y retiene el 2,6 %.
Ese cálculo sirve para comparar mercados de una misma casa y casas distintas sin creerle a nadie. Un momio principal suele venir con el margen más ajustado de todo el sitio, porque es el que mira más gente; los mercados secundarios, los de jugador y los especiales cargan márgenes más abultados, y ahí es donde un catálogo aparentemente generoso deja de serlo. Comparar dos casas por su momio estrella es comparar dos escaparates, no dos precios.
Los nueve operadores, uno por uno
Las nueve marcas que siguen operan en México al amparo de un permiso de la Secretaría de Gobernación a nombre de un permisionario. Esto no es una clasificación ni una recomendación: las marcas con bloqueo o suspensión vigente —bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, inhabilitadas desde noviembre de 2025 con resoluciones judiciales inestables— no aparecen en esta lista, y una marca ausente de estas páginas no por eso carece de permiso. La comparación se limita a lo que las fichas y los pies de página de cada casa declaran sobre sí mismas.
Strendus: el permisionario con tres permisos en su expediente
Strendus aparece en las compilaciones del sector con tres números de permiso distintos de la SEGOB: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx. La misma fuente recoge dos titulares posibles, Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads, y advierte que no pudo abrirse la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
Tres permisos para una marca suelen leerse como señal de solidez. Puede ser lo contrario. El artículo 31 del Reglamento dice que los permisos son intransferibles y no pueden cederse ni comercializarse, así que un expediente con tres números es lo que salta cuando la misma operación reordena sus sociedades. Y dos titulares distintos sobre la misma marca significa que las compilaciones copian de fuentes que no coinciden entre sí, que es precisamente el estado del registro público mexicano.
El veredicto: Strendus queda en una situación curiosa, la de la casa con más papeles citados y menos confirmación. Quien vaya a registrarse aquí debería pedir al soporte el oficio del permiso y comprobar de qué razón social es, porque el número de un comparador no es el número de la SEGOB. Es la marca que más gana con que algún día exista el registro que el diputado Rubén Moreira pidió en mayo de 2026.
Caliente: el permiso en el pie de página, DGG/SP/404/97
Caliente es una de las dos marcas de esta lista cuyo permiso aparece en su propio sitio y no solo en una compilación. El pie de página de caliente.mx muestra el permiso DGG/SP/404/97 y lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación; la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. La fuente es el operador, lo que no equivale a confirmación oficial, pero al menos es el interesado poniendo su número por escrito.
Vale la pena detenerse en la forma de ese número. DGG/SP/404/97 tiene un aire distinto de los permisos DCRCA o SCEVF de otras marcas: por el formato y el año, procede de una clave administrativa antigua, de las que se otorgaban cuando el juego con apuestas se pensaba como negocio de salas. Es coherente con lo que dice el artículo 28 del Reglamento: las apuestas a distancia se montan sobre figuras presenciales. Caliente es, en rigor, una marca de casas de apuestas físicas que además opera en línea.
En el terreno de la protección, caliente.mx declara en su pie de página que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es una declaración, no una certificación, y como todas las de este cuadro depende de que la casa la sostenga.
El veredicto: el expediente de Caliente es el más estable de los nueve porque su permiso está publicado donde el jugador puede verlo. Su punto débil es el tipo de permiso, un número de 1997 en un negocio que hoy se juega desde un teléfono. A quien le importe que el operador enseñe el papel antes de que se lo pidan, esta es la casa que lo hace.
Pickwin: donde el número de permiso no se puede imprimir
Pickwin opera bajo el permiso del mismo permisionario que sostiene a Betcris, Producciones Móviles S.A. de C.V., con la participación de Unocapali La Paz Operadora, según blog.pickwin.mx. Su número no aparece aquí porque las compilaciones se contradicen, y una de ellas repite el número que el pie de página de Betcris atribuye a Producciones Móviles. Un permisionario puede llevar varias marcas, así que repetir el número no es imposible, pero como fuente no alcanza: la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos sigue sin poder abrirse.
Este es el caso más ilustrativo de por qué el nombre de la razón social funciona mejor que el número. Producciones Móviles es una empresa con domicilio y obligaciones verificables; el número de permiso que le corresponde varía según quién lo copie. Un jugador que exija el dato puede quedarse esperando; un jugador que revise quién responde por la operación ya tiene su respuesta.
En materia de protección, los avisos que Pickwin publica en su propio blog sobre casas reguladas por la SEGOB son material informativo, no condiciones contractuales. Nada en ese material sustituye a los términos y condiciones que el jugador acepta al registrarse.
El veredicto: aquí el rasgo distintivo no es un momio ni un bono, es la transparencia a medias sobre la titularidad. El jugador que decide apostar en un permisionario que lleva varias marcas comparte un mismo respaldo legal, con el riesgo de que el nombre de la marca desaparezca y el permiso siga en otra parte. Para quien valore la continuidad del respaldo, eso es el dato que manda.
Betway: permiso 4184 y un negocio internacional con envoltorio local
Betway figura en casasdeapuestaslegales.mx con el permiso 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. La fuente advierte que el número se lee como lo declara la compilación y nada más.
El titular vale la pena leerse despacio: una empresa de frontón. No es un error de la fuente, es la arquitectura del Reglamento en acción. Como los permisos de frontón, hipódromo o galgódromo pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas, la ruta natural para una marca internacional que quiere operar en México es asociarse con un titular que ya tenía negocio presencial. El número 4184, corto y sin año, corresponde a esa clase de expediente antiguo.
El veredicto: Betway es la prueba de que en México el permiso no se diseña desde cero, se hereda. Eso le da a la marca una base jurídica real y le impone una dependencia: su continuidad en el mercado mexicano está atada a la continuidad de una empresa que no lleva su nombre. Quien apueste aquí está confiando en esa sociedad tanto como en la aplicación.
Betcris: dos números que no coinciden y una autorización en Malta
Betcris presenta la peculiaridad de tener un rastro documental doble. Su propio pie de página muestra un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y al mismo tiempo identifica a la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. El número del permiso mexicano no se imprime en este cuadro porque el del pie de página y el de la tabla del titular difieren.
Aquí conviene separar dos cosas que la publicidad mezcla con facilidad. La licencia maltesa es real en su propio marco y no tiene nada que ver con la SEGOB: es la autorización de otro país para otro régimen. Los operadores con autorización en Curazao tampoco son permisionarios mexicanos. Una banderita extranjera no agrega protección frente a un bloqueo de la SEGOB, porque el acto administrativo mexicano se aplica al dominio que opera en México.
El veredicto: la suma de dos jurisdicciones no da el doble de respaldo, da dos procedimientos distintos cuando algo falla. Al jugador que apueste en Betcris le conviene tener claro cuál de las dos rutas aplicaría a su saldo en cada escenario, porque la que se ejecutaría primero es la mexicana, y la licencia de Malta no la detiene.
1xBet: un permiso citado y una app a nombre de otra empresa
1xBet aparece en Apuestas-legales.com.mx con el permiso SEGOB DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales. La misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni abrir la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular citado.
Esa última línea es la más interesante del expediente y la más fácil de pasar por alto. El permiso está a nombre de una compañía; la aplicación que el jugador instala está declarada por otra. Es una estructura frecuente en el sector y no la vuelve ilegal por sí sola, pero a la hora de reclamar un saldo o un premio el jugador necesita saber con quién contrata. La respuesta no está en la tienda de aplicaciones.
El veredicto: la marca no se distingue por su permiso, se distingue por la distancia entre los nombres que lo rodean. Quien vaya a registrarse debería leer los términos y condiciones para identificar a la parte contratante y guardar ese dato, porque un reclamo dirigido a la empresa equivocada se contesta con la respuesta más rápida del mundo: no somos nosotros.
Novibet: un permiso de la frontera y el peso del apellido
Novibet figura con el permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx.
El nombre del titular tiene su propia moraleja: una empresa de juegos “de la frontera” que opera un sitio de alcance nacional. Es un buen retrato de cómo se armó el mercado mexicano, con permisos otorgados a negocios locales que luego hospedan marcas digitales de apuesta deportiva. La clave DCRCA del número, en esa lógica, apunta a la clave administrativa interna con la que la Dirección General ordena esos expedientes.
El veredicto: Novibet entra en el grupo de marcas cuyo respaldo depende de una sociedad que el jugador no vería nunca si no leyera el número. Eso no es un defecto, es la norma descrita con precisión. Lo que la distingue del resto no está en el permiso, y por eso el jugador tendrá que juzgarla por su catálogo y sus condiciones, no por su expediente.
Codere: dos permisos, una ficha que declara 18+ y cierre de cuenta
Codere es la única marca de esta lista con una ficha de aplicación que documenta su permiso de la Secretaría de Gobernación y, además, tres compromisos concretos: limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Las compilaciones le atribuyen los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según Apuestas-legales.com.mx, sin confirmación oficial.
Dos permisos con cuatro años de diferencia son, otra vez, el retrato de una casa que creció por etapas: un permiso de 2015 y otro de 2019 para la misma operación. Y la mención de una política de cierre de cuenta en la propia ficha es más relevante de lo que parece. Para quien decide parar, el cierre de la cuenta es la herramienta que queda cuando no hay registro nacional de autoexclusión; que la casa la publique es útil, y que la publique sin detallar el procedimiento es lo esperable.
El veredicto: el rasgo distintivo de Codere en este cuadro son sus declaraciones verificables de juego responsable, no el permiso. Cualquier jugador que ponga la protección por delante de los momios encontrará aquí la ficha más explícita, y cualquier jugador que ponga los momios por delante tendrá que mirar en otra parte. No hay drama en esa elección, pero conviene hacerla a conciencia.
Playdoit: un permiso con clave SCEVF
Playdoit opera con el permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx.
La clave SCEVF del número delata su antigüedad dentro de la nomenclatura administrativa, y el año 2005 lo confirma: es el permiso más viejo de este grupo junto con el de Caliente. Un titular llamado Eventos Festivos tampoco describe una casa de apuestas, y ahí está la lección del expediente mexicano otra vez: lo que sostiene a una marca digital es un permiso otorgado a un negocio de otra naturaleza, en este caso de eventos.
El veredicto: para quien apueste en Playdoit, el respaldo proviene de una figura presencial con veinte años de antigüedad, lo cual es una virtud jurídica y una advertencia práctica, porque esas sociedades cambian de giro con la misma facilidad con la que cambian de dueño. La pregunta útil no es cuánto tiempo lleva el permiso, sino quién lo explota ahora.
Preguntas frecuentes sobre apuestas confiables en México
¿Cómo compruebo que una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Empieza por el pie de página del sitio: ahí debe aparecer el permiso y la razón social permisionaria. Si no está, pídelo al soporte antes de depositar. Ningún número se puede confirmar contra la fuente oficial; la casa, la compilación del sector y el oficio que te envíe el operador son las únicas piezas disponibles.
¿Un dominio .mx demuestra que la casa tiene permiso en México?
No. El dominio lo registra quien paga por él, y eso no pasa por la Secretaría de Gobernación. Hay casas con permiso que operan bajo dominios internacionales y sitios con .mx sin permiso mexicano detrás. La terminación del dominio describe un registro, no una autorización, así que no sirve como criterio de seguridad por sí sola.
¿Existe un registro nacional de autoexclusión en México?
No existe. La autoexclusión que un jugador puede activar hoy es la de cada casa de apuestas, casi siempre una pausa o un bloqueo dentro de esa plataforma, sin intercambio de listas entre operadores. La iniciativa que busca abrogar la ley de 1947 propone mecanismos de autoexclusión, edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso, pero es una propuesta, no una herramienta en funcionamiento.
¿Cómo me pongo un límite de depósito o de pérdida?
No hay una obligación legal que lo imponga, así que la herramienta la decide cada operador y vive dentro de la configuración de tu cuenta. Entra ahí antes de depositar y comprueba que el límite existe en esa versión de la aplicación, porque estos menús cambian sin aviso. Un tope fijado por ti y respetado por la casa es el único límite que siempre está disponible.
¿Qué riesgo corro si apuesto en una casa sin permiso en México?
El riesgo principal es que tu saldo quede congelado. La SEGOB ha suspendido dominios de casino en línea, y los bloqueos de bet365 y Betano desde noviembre de 2025 se resolvieron por vía judicial meses después, mientras las cuentas seguían sin operar. A eso se suman la falta de retenciones fiscalizadas y la ausencia de una ruta clara para reclamar.
¿Pago impuestos por mis premios y quién los retiene?
Quien paga el premio retiene. El artículo 138 de la Ley del ISR fija 1 % cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y 21 % si lo supera; la Ciudad de México aplica 6 % estatal, alrededor de 7 % en total según reportes secundarios. La retención es definitiva solo si presentas la declaración a la que estás obligado, y la casa emite el CFDI de retenciones.
El cierre: lo que sigue a un permiso
La conclusión práctica de todo esto cabe en una idea: en México una casa de apuestas confiable no es la que promete más, es la que puede enseñar de quién es el permiso. Ese papel es la diferencia entre un reclamo dirigido a una empresa con domicilio y una cuenta que se congela sin que nadie conteste el teléfono.
Lo que sigue de aquí depende de dos cosas que ningún jugador controla y una que sí. La primera es el registro público que el Congreso pidió: si la Secretaría de Gobernación lo abre, en dos años la frase “según las compilaciones del sector” desaparecerá de este tipo de cuadro y las comparaciones serán verificables en lugar de declaradas. La segunda es la reforma a la ley de 1947, que sigue siendo un borrador enviado al Gabinete de Seguridad y no una ley; mientras no se presente al Congreso, la arquitectura del permiso heredado seguirá siendo la que sostiene el mercado, con sus fianzas, sus cuentas auditadas y sus titulares de frontón. La que sí está en manos del jugador es la aritmética. Los $500 MXN semanales del ejemplo cuestan alrededor de $13 MXN de margen a la semana y entre $680 MXN y $730 MXN al año, y ese costo se paga gane o pierda. Ajustar el volumen es la única palanca que nunca depende de la SEGOB, de un tribunal ni del pie de página de nadie.
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