Rollover en apuestas deportivas: la letra que decide si el bono vale

Updated noviembre 2026
Licensed
usAvailable in US
Fast payouts
18+ Only
Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los permisos contrastados contra lo que publican la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación y las fichas y pies de página de cada operador.

Según reseñas de casas de apuestas, el bono de primer depósito de Caliente exige apostar 3 veces la suma del depósito y el bono en 7 días, mientras que otra reseña habla de rollover de 10 veces.

Un bono de bienvenida no es dinero. Es una obligación con fecha de caducidad, y el número que la mide —el rollover— nunca aparece en el banner. Aparece en un apartado de términos que casi nadie abre antes de depositar, y ahí es donde se decide si la promoción fue un regalo o un contrato de trabajo mal pagado.

México es un caso especialmente incómodo para el aficionado que quiere entender esto. No existe una licencia de apuestas online, no hay una ley escrita para el juego en internet y el marco que sí existe es la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947, que prohíbe los juegos de azar y las apuestas salvo lo expresamente autorizado. Un sitio de apuestas en México opera colgado del permiso de un permisionario con establecimiento físico, y la palabra correcta es “permiso”, no “licencia”. Ese detalle no es una sutileza de abogados: explica por qué las condiciones de un bono pueden cambiar de un mes a otro, por qué dos reseñas del mismo bono dicen cosas distintas y por qué conviene verificar el estado de cada marca con su fecha antes de mover dinero.

Hay más de un camino para apostar en México y cada uno le sirve a un lector distinto. El que busca el proceso más simple paga con momios y con una oferta de bienvenida más rígida. El que persigue el mejor precio relativo acepta pasar por verificación de identidad y por un retiro bancario a su propio nombre. El que quiere promociones agresivas termina lidiando con requisitos de apuesta que pueden convertir mil pesos en diez mil pesos de volumen. Este texto existe para que se elija el camino con los ojos abiertos.

El panorama de casas de apuestas con permiso de la SEGOB en México

Nueve marcas aparecen en este recorrido y ninguna está aquí por ser la mejor. Están porque su oferta deportiva y su situación documental se pueden leer en fuentes públicas: la ficha de su aplicación, el pie de página de su sitio o la compilación de un tercero. La lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, así que ningún número de permiso se imprime como confirmado oficialmente. Se imprime, cuando existe, con la fuente que lo sostiene y con la advertencia de que la confirmación oficial no está.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Según reseñas de casas de apuestas, el rollover del bono sin depósito de Caliente es de 10 veces en las fuentes que lo mencionan.

Eso cambia la forma de leer la tabla que viene. La columna del permiso no certifica nada: dice quién afirma qué. La segunda columna es la que de verdad sirve, porque recoge lo que la propia marca publica sobre el tema de esta página. Donde la marca no publica nada sobre su oferta de bienvenida, la celda queda abierta y el lector sabe exactamente dónde está parado.

Marca Permiso SEGOB según la fuente citada Lo que publica la propia marca sobre su oferta
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular, Comercial de Juegos de la Frontera; sin confirmación oficial Su ficha de aplicación no detalla los términos del bono de bienvenida
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular, Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial Anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito, sin condiciones claras
Betcris Permiso SEGOB de su permisionario, número no impreso: el del pie de su sitio y el de la tabla del titular difieren; titular, Producciones Móviles No publica condiciones de rollover en las fuentes consultadas
Pickwin Permiso SEGOB de su permisionario, número no impreso: las compilaciones se contradicen; titular, Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora No publica condiciones de rollover en las fuentes consultadas
1xBet DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular, Entretenimientos Naturales; la ficha de la aplicación figura a nombre de otra sociedad Su ficha ofrece bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad, sin cifras
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio; titular, Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); sin confirmación oficial En su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si aplican solo a deportes
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular, Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads; sin confirmación oficial No publica condiciones de rollover en las fuentes consultadas
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular, Espectáculos Deportivos Frontón México; sin confirmación oficial Anuncia más de 2,000 eventos por semana y un club con apuestas gratis semanales
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; titular, Libros Foráneos (Codere México); sin confirmación oficial Su ficha anuncia bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO

La columna de la derecha destaca por un contraste evidente. De nueve marcas, solo dos detallan su oferta de bienvenida de forma concreta en sus sitios: Caliente y Codere. Playdoit presenta información contradictoria en su propia ficha. Las otras seis marcas no publican condiciones de rollover, dejando el número grande en el banner y los términos en un enlace aparte.

De las nueve, siete tienen el permiso atribuido por una compilación de terceros, no por su propio pie de página. Solo Caliente muestra su número en su propio sitio y solo 1xBet aparece con una ficha de aplicación a nombre de una sociedad distinta de la titular del permiso. Ninguno de esos huecos es una acusación. Son huecos: exactamente lo que un aficionado obtiene cuando intenta verificar por su cuenta.

Hay dos ausencias que un lector atento de México va a notar. bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, están bloqueadas desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la UIF, y en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. No aparecen entre las marcas comparadas porque no hay oferta activa que comparar. Cualquiera que las mencione como disponibles está usando una foto vieja.

Cómo se evalúa una casa de apuestas con rollover

Antes de mirar marcas conviene fijar qué se está mirando, porque el mercado mexicano invita a confundir cosas distintas. Cinco criterios bastan para separar una promoción honesta de una promoción decorativa.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

El primero es el permiso y quién lo sostiene. Todo el juego con apuestas en México pasa por el permiso de la Secretaría de Gobernación, con la Dirección General de Juegos y Sorteos autorizando, controlando, supervisando y poniendo fin a los permisos. Un permiso se otorga a un permisionario y no es transferible, así que el nombre de la empresa que aparece detrás de la marca importa: dice ante quién responde esa operación.

El segundo es la estructura del bono. Una oferta sin depósito y una oferta atada al primer depósito son productos distintos aunque compartan el número grande. La segunda suele venir con requisitos de apuesta más altos y a veces con tope de ganancias.

El tercero es el rollover y el momio mínimo. El momio es lo que en España se llama cuota, y el mínimo que exige el bono suele ser la parte de los términos que más apuestas deja fuera.

El cuarto es el plazo. Un rollover de diez veces con treinta días es un problema de calendario; el mismo rollover con siete días es un problema aritmético para cualquiera que no apueste todos los días.

El quinto es la letra sobre el retiro y la verificación. Si el dinero sale solo a una cuenta a nombre del jugador, si hay tope de ganancias y si el operador emite comprobante fiscal de las retenciones cuando toca.

Ninguno de los cinco se puede leer en el banner. Todos se leen en el mismo lugar: los términos, el pie de página y la ficha de la aplicación.

Qué es el rollover en las apuestas deportivas: el mecanismo, contado sin adornos

El rollover, o requisito de apuesta, es el número de veces que hay que apostar un bono —a veces junto con el depósito— antes de poder retirar las ganancias que genera. En México “requisitos de apuesta” y “rollover” se usan como sinónimos en las condiciones de los bonos, así que el lector se va a encontrar las dos fórmulas y debe saber que apuntan al mismo concepto.

Lo que casi nadie explica es qué se está apostando en realidad. El bono no es dinero disponible: es un saldo en la cuenta que existe mientras se cumplen las condiciones. Cuando el requisito exige apostar el bono más el depósito, la cifra que hay que mover es la suma de ambos, no una de las dos. Y cuando además exige que los bonos se jueguen a un momio mínimo, el requisito se convierte en una restricción de calidad: las apuestas al favorito claro, que son las que un aficionado hace por costumbre, suelen quedar fuera.

Ahí es donde el rollover deja de ser una cifra y se vuelve una decisión de banca. Un jugador de mil pesos que acepta un bono de mil con diez vueltas se compromete a mover diez mil pesos del bono más su propio depósito dentro de un plazo, a momios por encima del mínimo, sin retirar antes. Para alguien que apuesta veinte pesos por partido eso es un mes largo de actividad. Para alguien que apuesta doscientos pesos es un fin de semana, pero también es la ruleta rusa de que diez mil pesos de volumen con el margen de la casa en cada apuesta se coman buena parte del bono.

El ejemplo con aritmética. Un bono sin depósito de $1,000 MXN con rollover de diez veces exige mover $10,000 en apuestas, y esa cifra es la misma para todos. Lo que cambia es cómo se llega. A $100 MXN por apuesta son cien apuestas; a $500 MXN por apuesta son veinte, pero con apuestas de quinientos pesos la varianza del resultado pesa mucho más en la cuenta y un par de boletos fallidos pueden dejar el saldo por debajo del mínimo necesario para seguir cumpliendo. Ninguna de las dos rutas es mejor en abstracto: la primera es más lenta, la segunda es más frágil.

Conviene decirlo sin rodeos: el margen del bookmaker acompaña cada apuesta de ese volumen. La casa gana en promedio en cada mercado que ofrece, y el volumen del rollover es precisamente donde ese promedio deja de ser teoría. Un bono pagado a lo largo de diez mil pesos de apuestas no se cobra al final del camino; se cobra apuesta por apuesta.

Cuánto falta para retirar: fechas y cláusulas que pesan

El plazo es la cláusula que decide si un rollover es alcanzable. Caliente aparece con dos versiones distintas en reseñas de casas de apuestas: una habla de apostar tres veces la suma del depósito y el bono en siete días, y otra de un rollover de diez veces, tope de ganancias de $7,000 pesos y un mes de vigencia. Las dos cifras circulan y las dos incomodan igual. Tres vueltas en siete días es un ritmo alto para un presupuesto mediano; diez vueltas con un tope de $7,000 es un techo que muerde justo a quien gana.

Ese es el otro dato silencioso de la mayoría de las promociones: el tope de ganancias. Un bono que se convierte en un premio grande y luego se recorta por contrato es la peor experiencia posible del bono, porque el jugador ya está dentro y ya cumplió el requisito. Antes de aceptar cualquier oferta conviene localizar tres cosas en los términos: cuántas veces, hasta cuándo y hasta cuánto se puede cobrar.

La fecha límite no se negocia. Si el requisito no se completa antes del vencimiento, el saldo del bono y sus ganancias quedan fuera de retiro, y en la mayoría de los casos la casa los retira de la cuenta.

El momio mínimo, el requisito que nadie cita

Un requisito de apuesta de cinco veces suena razonable hasta que se añade un momio mínimo de 1.80 en cada selección válida. De golpe, la apuesta cómoda al favorito casi seguro desaparece del conteo, y el rollover obliga a buscar mercados con precio más largo, que son exactamente los mercados donde la casa se queda una porción mayor de cada peso apostado. El requisito no sube de número; sube de precio.

Por eso el momio mínimo debe leerse junto al rollover y nunca por separado. Las promociones que anuncian multipliadores bajos suelen compensar por ahí: exigen combinadas de varias selecciones o momios por encima de un umbral que convierte cada apuesta válida en un riesgo real.

Este es también el punto donde las apuestas gratis muestran su ingeniería. Una apuesta gratis no devuelve el importe de la apuesta cuando gana: paga la ganancia y se queda con el importe. Quien apuesta una freebet de $200 MXN a momio 2.00 no cobra $400, cobra $200. El dinero que no vuelve no es un error del sistema, es el diseño del producto, y explica por qué las freebets se venden como premio y valen aproximadamente la mitad de lo que su número sugiere.

Permiso de la SEGOB: qué protege y qué no protege a un jugador en México

México no tiene licencias para apostar en línea ni una ley redactada para internet. Lo que hay es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y permite solo los expresamente autorizados. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y el Reglamento de esa ley, en su artículo 2, reformado el 16 de noviembre de 2023, prohíbe lo que no prevé expresamente.

Esa última frase define todo el sector. La práctica reportada es que un sitio en línea no puede tener un permiso digital propio: opera colgado del permiso de un permisionario con establecimiento autorizado, y una misma empresa permisionaria puede sostener varias marcas. En la jerga se dice que los operadores son centros de apuestas remotas, una de las modalidades que el Reglamento contempla en su artículo 28, junto a las salas de sorteos de números o símbolos.

El Reglamento también organiza la operación: los permisos son un acto administrativo temporal, no una propiedad, y no son transferibles; los permisionarios de apuestas remotas deben entregar cuentas trimestrales y anuales auditadas, informes de operaciones sospechosas de lavado de dinero, seguros y una fianza. Los artículos 7 y 8 de la ley de 1947 permiten a la Secretaría de Gobernación inspeccionar y cerrar locales no autorizados, y los estados y municipios cooperan con la autoridad federal.

Un permiso vigente no garantiza nada sobre las condiciones de un bono. Es una garantía de otra cosa: de que hay una empresa mexicana identificable detrás, sujeta a controles de identidad y de prevención de lavado, y obligada a emitir un CFDI de retenciones cuando un premio se grava. En el terreno de las retenciones fiscales eso vale bastante, porque un comprobante es un documento que el jugador puede presentar. Fuera de eso, el permiso no limita el rollover, no fija un momio mínimo y no impide un tope de ganancias.

Supervisión y registros: la lista de permisos que no se puede abrir

La Dirección General de Juegos y Sorteos es la unidad que autoriza, controla, supervisa, otorga, modifica y extingue permisos, y la que instruye los procedimientos sancionadores. La pregunta natural —¿existe una lista de sitios autorizados?— tiene una respuesta incómoda: la DGJS publica, según se reporta, un PDF de sitios autorizados, y ese documento no se pudo abrir al verificar los permisos de esta página. Sin lista pública abierta, cada número de permiso queda como “según X, no confirmado oficialmente”. No hay forma de cerrar esa brecha desde fuera.

La brecha se nota en los números. Las cifras de sitios de apuestas que circulan se contradicen: un reporte habla de 136, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Cuando los conteos chocan así, no se cita ninguno. Y los propios números de permiso chocan en al menos dos casos del grupo comparado: Betcris y Pickwin tienen el mismo problema al revés, con un número que aparece en el pie de un sitio y en la tabla de otro para una empresa que no coincide. En casos así esta página no imprime número.

En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto de permisos. Es una petición, no un registro. Mientras no exista, la verificación se hace marca por marca, en el pie de página del operador y en la ficha oficial de su aplicación.

Qué cambia con la reforma que aún no es ley

La Secretaría de Gobernación terminó en octubre de 2026 —reportado el día 13— un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión. También es una propuesta.

Para quien hoy deposita en una casa de apuestas, el efecto práctico es cero. La ley aplicable sigue siendo la de 1947 con su Reglamento.

Sobre publicidad y bonos, la situación es parecida. No se encontró un artículo federal de publicidad en el Reglamento leído, ni una regla estatutaria sobre bonos. Los reportes sobre límites de horarios de transmisión, entre las 06:00 y las 22:00 o después de las 22:30, describen iniciativas y no ley. Las propuestas para limitar influencers y deportistas, prohibir publicidad en transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida siguen siendo propuestas. Ninguna restringe hoy lo que una casa de apuestas puede anunciar.

Bloqueos, amparos y el estado inestable de las marcas

El bloqueo de dominios es la parte del marco mexicano que más se mueve, y por eso se escribe siempre con fecha. Los días 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; en ese contexto quedaron inhabilitadas bet365 y Betano, de Ganador Azteca. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito sin relación con apuestas. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría de Gobernación contra ambas marcas, según una sola fuente.

Ninguna de esas frases autoriza a decir que una marca está abierta o cerrada hoy. Solo se puede decir cómo estaba en cada fecha. Dos consecuencias prácticas para el lector: un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, y un amparo concedido no equivale a un sitio en funcionamiento —bet365 tenía amparo en marzo de 2026 y seguía inactivo el día 24 de ese mes.

Fuera del permiso mexicano hay otro mundo, y conviene describirlo sin dramatismo y sin nombres: los sitios que operan con licencias de otras jurisdicciones, como Curazao, no son permisionarios mexicanos. No traen centro de apuestas autorizado en el país, ni controles locales de identidad y lavado, ni CFDI de retenciones. En el lado de la protección al jugador tampoco hay diferencia a favor: en México no existe un registro nacional de autoexclusión, ni para los permisionarios ni para los demás.

Juego responsable y control de la cuenta: qué herramientas existen de verdad

México no tiene un registro nacional de autoexclusión y no se encontró un límite estatutario de depósito ni de pérdida. Lo que existe son herramientas internas de cada operador, que la marca lista en su propia ficha y que dependen de la buena voluntad y de la configuración de esa cuenta concreta: pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria, cierre de cuenta. La autoexclusión, en este mercado, es un botón dentro del operador, no una lista compartida entre casas.

Eso cambia la conversación de sitio. Un límite configurado en una marca no sigue al jugador a la siguiente. Quien tiene un problema real de control con el juego no puede resolverlo con una casilla: en México el paso siguiente es buscar ayuda profesional, y el operador solo puede ofrecer la pausa dentro de su propio producto.

En el marco, la protección de menores sí tiene una pieza formal. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad el acceso a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, aunque no fija una edad numérica. Las marcas sí la fijan: dicen 18 años y más en sus fichas y pies de página, y una edad estatutaria para el juego no está establecida.

Lo que cada marca pone de su lado en juego responsable

Dos marcas dejan constancia explícita y vale la pena leerla con atención, porque es la parte donde el operador habla de algo que no le genera ingresos.

La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es una de las declaraciones más completas del grupo: menciona el permiso, la edad, los avisos y el procedimiento de cierre en el mismo párrafo.

El pie de página de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. La tercera parte de esa frase es la que suele faltar en el sector: no basta con prohibir el acceso, hay que no dirigirse a ese público.

Caliente lleva el mismo aviso a su pie de página, con la prohibición para menores de edad, la invitación a divertirse con responsabilidad y un enlace a la sección de juego responsable. La app Caliente Deportes repite el límite de 18 años y añade transmisión en vivo, el creador de apuestas “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales.

Ninguna de esas frases resuelve el problema de fondo, que es la ausencia de registro nacional. Pero un pie de página que menciona juego responsable y cierre de cuenta indica que existe un procedimiento escrito. Para un lector que quiere una salida ordenada, eso es mejor que un banner.

Sobre identidad, la verificación no es opcional ni molesta: los operadores verifican usuarios y reportan transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Los documentos exactos que cada operador exige no están establecidos en un estatuto. Cada casa publica lo suyo en su sección de ayuda, y ahí conviene mirar antes de depositar, no después de querer retirar.

Apuestas con rollover: cómo se calcula lo que cuesta un bono de bienvenida

Aquí es donde el bono deja de ser un número y empieza a ser una cuenta. La fórmula es corta: el volumen que hay que apostar es la base del bono multiplicada por el factor de rollover, las apuestas necesarias salen de dividir ese volumen entre lo que se apuesta en cada boleto, y solo cuentan las apuestas que alcanzan el momio mínimo. Con el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente, cuyo rollover es de diez veces, el volumen obligado son $10,000 MXN apostados en el plazo de la promoción. Esa parte es aritmética pura.

La parte que decide si el bono conviene es cuánto de ese volumen se queda el mercado. Tomemos un supuesto explícito, porque sin uno la cuenta no existe: cien apuestas de $100 MXN para completar los $10,000, y un margen estimado de 6 % en los mercados que se eligen. El costo esperado del rollover es de unos $600 MXN en promedio, siempre que solo se apueste el importe del bono y ninguna recarga adicional entre al volumen. Eso significa que un bono sin depósito de $1,000 MXN rinde en promedio entre $400 y $600 MXN de valor efectivo, y que la cifra real depende de los momios que se encuentren, no de la generosidad de la casa.

Puesto como banda y con su condición: el valor esperado de ese bono cae entre el 40 % y el 60 % de su importe nominal, apostando a momios medios y sin desviarse de la ruta menos volátil. Un jugador que busque momios largos para acelerar el cumplimiento ensancha la banda hacia abajo, porque en esos mercados el margen de la casa es mayor. Un jugador que se limite a momios cortos casi seguros se sale del mínimo exigido y su volumen no cuenta.

La conclusión que corresponde a esa aritmética es una sola: el monto del bono mide el valor en promedio, no la ganancia. No dice si la promoción va a salir bien; dice cuánto vale antes de que se juegue la primera apuesta. Y las ofertas gratuitas sin requisitos de apuesta, en un mercado donde no se encontró una regla estatutaria sobre bonos, simplemente no existen: algún requisito de apuesta sostiene cada promoción de este mercado.

Del encabezado a la cuenta propia: la secuencia que conviene seguir

El orden de los pasos importa más de lo que parece, porque casi todas las malas experiencias del bono se producen por hacerlos al revés.

Primero se localiza la oferta y se lee el apartado de términos, no el banner. Playdoit es el recordatorio perfecto de por qué: su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones no son claras, y un bono cuyas condiciones no son claras no se puede evaluar antes de depositar.

Segundo se calcula el volumen obligado y se compara con el presupuesto real de apuestas del mes. Diez mil pesos de volumen no son un problema para quien apuesta todos los días; son un problema serio para quien apuesta los fines de semana.

Tercero se lee el momio mínimo y se revisa si existen mercados habituales por encima de ese umbral.

Cuarto se confirma el tope de ganancias y el plazo, porque son las dos cláusulas que convierten un bono bueno en un bono frustrante. La comparación entre las dos versiones que circulan del primer depósito de Caliente —tres vueltas en siete días frente a diez vueltas con tope de $7,000 y un mes— es el ejemplo mexicano de que el mismo bono puede ser dos productos según el documento que se lea.

Quinto, y solo entonces, se deposita. Cualquier lector que se salte los cuatro pasos anteriores está confiando en un banner.

Comparación de las marcas: quién sirve para qué tipo de jugador

Las nueve marcas comparten estructura legal y se diferencian en casi todo lo demás. Esta lectura se apoya solo en lo que cada ficha o pie de página publica, sin inventar uniformidad donde no la hay.

Novibet. El permiso que se le atribuye es DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, según una compilación de terceros y sin confirmación oficial. Su ficha de aplicación no detalla los términos del bono de bienvenida. Un lector que llega por el bono se queda sin nada que evaluar; uno que llega por el catálogo de mercados tiene que revisar el programa en el propio sitio. La marca aparece aquí por su situación documental, no por su oferta.

Playdoit y la contradicción de su propio texto. El permiso atribuido es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, sin confirmación oficial. Sobre la oferta hay un dato y es incómodo: anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Esa contradicción no es un matiz de redacción, porque un bono sin depósito y uno ligado al depósito tienen requisitos de apuesta distintos. El lector que llegue por la promoción debe tratarla como no especificada hasta confirmarla en los términos vigentes.

Betcris y el número que no se puede imprimir. El pie de página de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. En el permiso hay ruido: el número del pie de página de la marca y el de la tabla del titular difieren, uno a nombre de Producciones Móviles y otro distinto en la compilación. Ante eso, esta página no imprime número. Se queda un permiso de la Secretaría de Gobernación atribuido a un permisionario cuyo número no se puede fijar.

Pickwin y la compilación que se contradice a sí misma. El permiso es de su permisionario, a nombre de Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora, y el número no se imprime: las compilaciones se contradicen entre sí y el número que da una es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Cuando aparecen los mismos dígitos para dos marcas, la lectura prudente es que un listado copia al otro. Sin condiciones de rollover publicadas, Pickwin no ofrece nada que evaluar en el tema central.

1xBet y el desajuste entre marca y sociedad. El permiso atribuido es DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, según una compilación que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial; además, la ficha de la aplicación figura a nombre de otra sociedad. Ese desajuste no prueba irregularidad, pero sí dificulta saber quién responde por la operación. Su ficha ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, más bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Es una oferta ancha y sin cifras, que es justo lo contrario de lo que necesita un lector del rollover.

Caliente y el encabezado más grande del grupo. En su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Su permiso, DGG/SP/404/97, es el único del grupo mostrado en el pie de página del propio sitio, a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay. Las reseñas de casas de apuestas se contradicen sobre las condiciones: una habla de apostar tres veces la suma del depósito y el bono en siete días; otra, de un rollover de diez veces con tope de ganancias de $7,000 pesos y un mes de vigencia. Sobre el bono sin depósito, las fuentes que lo mencionan dan un rollover de diez veces, y el plazo, los momios mínimos y el rollover del primer depósito varían de una reseña a otra. La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y se declara solo para mayores de 18 años.

Strendus y la compilación que no se pone de acuerdo. Se le atribuyen tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— a nombre de Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según una compilación que admite que las compilaciones difieren sobre el titular. Tres números y dos titulares posibles para una marca es un problema de trazabilidad, no de legalidad. Sin condiciones de rollover publicadas, el lector del bono no encuentra sustancia.

Betway y la oferta sin cifra de bono. Su permiso atribuido es 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, según una compilación, sin confirmación oficial. Su ficha anuncia más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Es una oferta de volumen y de precio, no de bono, y para el tema de esta página el club es lo único relevante: apuestas gratis semanales que hay que leer bajo las mismas preguntas de siempre, es decir, cuánto hay que apostar y a qué momio mínimo.

Codere y el bono con cifra clara y tope. Su ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO; los permisos atribuidos son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos, según una compilación de terceros. La cobertura de la app pasa de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La ficha de la aplicación añade el permiso de la SEGOB, el límite de 18 años, los avisos de juego responsable y las políticas de cierre de cuenta. “Hasta $7,000” es un techo sujeto a lo que se deposite, así que el lector debe verificar el tramo que le corresponde.

Métodos de pago y la única cláusula que nunca se negocia

Las formas de mover dinero que los operadores publican son pocas y repetidas: tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tiendas como OXXO y algunas carteras electrónicas. Ninguna ley mexicana cubre los pagos de apuestas, así que esto es lo que cada marca dice sobre sí misma y no una garantía del sistema.

Codere enumera tarjeta, SPEI y OXXO en su ficha. Winpot México muestra los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay en su página principal, sin montos mínimos y con banners de bonos de deportes y casino sin cifras, aunque no forma parte del grupo comparado aquí. En el grupo de estas nueve, el detalle de los montos mínimos no suele estar publicado.

La cláusula que no se negocia es otra y no aparece en el banner: los retiros van a una cuenta a nombre del jugador. Es una consecuencia de los controles de identidad y de la normativa antilavado, y también la razón por la que la verificación de identidad se hace antes y no después. Un jugador que pretenda cobrar en una cuenta ajena va a descubrir el problema en el peor momento posible, que es cuando ya cumplió el rollover.

Sobre criptomonedas en marcas con permiso: no está establecido. No hay nada que decir aquí y este texto no lo dice.

Lo que se juega la cartera: las reglas del mercado

Los bonos de bienvenida en México se rediseñaron después de que el IEPS subiera. La Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso según la Ley Federal de Juegos y Sorteos; la reforma se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. La base del impuesto no está establecida: el texto leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso esta página no escribe ni “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Para el jugador lo relevante es el otro lado. La Ley del ISR, artículos 137 y 138, considera ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no rebasa 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal de 6 % a los premios, lo que da alrededor de 7 % en total. Los premios por encima de $600,000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual.

El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de los premios obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido. Ante esa duda, la posición razonable es la del asesor: consulta a un contador o asesor fiscal antes de asumir cómo tributa ese premio.

Nada de esto es asesoría fiscal y no pretende serlo.

Preguntas frecuentes sobre apuestas con rollover

¿Cómo funciona un bono de bienvenida en una casa de apuestas y dónde están sus condiciones?

Un bono de bienvenida es saldo de cuenta sujeto a condiciones, no dinero libre. Se activa al registrarse y, en la mayoría de los casos, al hacer el primer depósito. Los términos completos viven en un apartado aparte del banner, dentro de la sección de promociones o de ayuda del operador. Sin leer ahí, el aficionado no sabe cuántas veces debe apostar, a qué momio ni hasta cuándo.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono de bienvenida?

En México “requisitos de apuesta” y “rollover” son sinónimos: es el número de veces que hay que apostar el bono —a veces junto al depósito— antes de poder retirar las ganancias. El momio mínimo es el precio más bajo que cuenta para ese conteo. Juntos definen el trabajo real: multiplicador y calidad de apuesta obligatoria. Un bono barato sin momio mínimo es mejor que uno corto con umbral alto.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?

Porque el importe de la apuesta gratis no es dinero del jugador: es un crédito que la casa presta para apostar. Si la apuesta gana, se abona la ganancia y el importe se retira de la cuenta. Una freebet de $200 MXN a momio 2.00 devuelve $200, no $400. Ese diseño es la razón por la que una apuesta gratis vale bastante menos que su número.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Se revisa el pie de página del operador y la ficha de su aplicación en la tienda oficial, donde las marcas suelen declarar el permiso y la edad mínima. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se reporta, un PDF de sitios autorizados que puede no estar disponible. Cuando no se puede abrir, el número queda como atribuido por la fuente que lo publica y sujeto a verificación.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Son ingreso bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga el premio retiene 1 % si el estado no lo grava o su impuesto no rebasa 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. En la Ciudad de México hay 6 % estatal sobre premios, alrededor de 7 % en total. La retención es definitiva solo si se presenta la declaración cuando corresponde.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable o de configuración, donde cada operador ofrece pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria y cierre de cuenta. México no tiene un registro nacional de autoexclusión ni un límite estatutario de depósito, así que el límite que se configure en una marca no acompaña al jugador a otra. Quien necesite ayuda profesional debe buscarla fuera del operador.

Content created by the «bonosbienvenidamx» team