Soluciones de apuestas deportivas en México: qué permisos hay, qué límites existen y cómo se lee un momio

Updated noviembre 2026
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Tres balones de deportes distintos alineados uno junto a otro sobre una banca de madera

El marco mexicano de las apuestas tiene una trampa de vocabulario que conviene desarmar antes de cualquier otra cosa: aquí se escribe “permiso”, no “licencia”, y la diferencia no es un detalle de abogados. México no tiene un régimen de licencias de apuestas en línea, y la frase “licencia de la SEGOB” la repiten muchas páginas que no deberían. Debajo del titular, la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla y supervisa; el permisionario responde por lo que publica; y el castillo de naipes se cae en cuanto aparece un bloqueo. bet365 y Betano llevan desactivadas desde noviembre de 2025, con resoluciones que cambian de juez en juez y de mes en mes. La lección no es que el mercado mexicano sea opaco por gusto: es que la única señal que un apostador puede revisar de verdad —quién firma el pie de página, dónde está el asiento del permisionario, qué pasa con el saldo cuando una cuenta se congela— casi nadie la revisa hasta que la necesita.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Datos actualizados a noviembre 5, 2026, verificados contra los pies de página de cada operador, los registros de la Secretaría de Gobernación y de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y las resoluciones judiciales públicas sobre bloqueos.

El permiso mexicano: qué autoriza y qué no autoriza

México prohíbe los juegos con apuesta en todo el territorio y deja una puerta abierta a un grupo reducido de excepciones. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas salvo las que quedan expresamente autorizadas. La SEGOB otorga los permisos e inspecciona (artículo 7 de la ley), cierra los locales que operan sin ellos (artículo 8), impide que un centro de apuestas se instale junto a escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y coordina con estados y municipios (artículo 10).

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, redondea la idea. El artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuesta y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. El artículo 2 prohíbe toda actividad de apuestas o de sorteos que no esté expresamente prevista. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y esa palabra —temporal— pesa: lo que una marca exhibe en su pie de página no es un título de propiedad sobre el mercado.

El artículo 28 nombra las modalidades que importan aquí: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para operar apuestas remotas, que es el camino por el que la mayoría de las marcas conocidas llega al mercado digital. Los permisos no son transferibles (artículo 31), y quien apuesta a distancia arrastra obligaciones de cuenta trimestral auditada, fianza, seguros y reportes de operaciones sospechosas (artículo 29). Traducido a la vida del apostador: el permiso lo tiene una empresa que opera establecimientos, y la marca digital vive colgada de ese permiso.

Ningún artículo del Reglamento nombra las apuestas en línea como actividad propia. La práctica reportada es que un sitio digital no puede obtener un permiso digital independiente y se ampara en un permisionario con permiso terrestre; una misma empresa puede operar varias marcas bajo el mismo permiso.

El Reglamento tampoco reserva una regla aparte para las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports o tipos de apuesta concretos. Las apuestas mutuas y las carreras se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el “cruce de apuestas”, y los menores nunca pueden participar en ellas (artículo 5). Sobre las bolsas de apuestas entre usuarios no hay disposición que las prevea, y conviene decirlo así de claro: quien afirme que existe una casa de intercambio regulada en México está inventando.

Lo que la lista oficial de permisos no deja ver

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica una relación de sitios autorizados, y esa relación es el documento que un apostador querría abrir antes de depositar. En la práctica no se ha podido abrir. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió que el registro fuera público y consultable, lo que equivale a reconocer que hoy no lo es. Los conteos de sitios de apuestas que circulan tampoco cuadran: un reporte habla de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras encima de la mesa, cualquier número que este artículo imprimiera sería una invención. Así que no imprimo ninguno.

Lo que sí se puede hacer es comprobar cada número donde aparece. Los permisos que las marcas y las compilaciones citan son estos, y van con su fuente, porque ninguno cuenta con confirmación oficial:

Cuatro marcas con cuatro caminos distintos de verificación, y ninguna con el sello de la autoridad. Eso es lo que hay.

Bloqueos, amparos y por qué la fecha es parte del dato

Desde noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas; en esa operación quedaron desactivadas bet365 y Betano, la marca de Ganador Azteca dentro del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.

Ninguna de esas frases se puede escribir sin su fecha. Un estado que cambia tres veces en once meses no admite el presente periodístico, y una página que afirme hoy que bet365 está abierta o cerrada está apostando, no informando. Un apostador con saldo dentro de una marca bloqueada no está ante una discusión teórica: la cuenta puede quedar congelada y el retiro esperar a que un juez se pronuncie.

Qué significa apostar donde no hay permiso

Los artículos 8 y 9 de la ley ya lo dejaron dicho para los locales físicos, y el artículo 2 del Reglamento lo extiende al terreno digital: lo que no está expresamente previsto queda prohibido. La SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base estatutaria del bloqueo de sitios de apuestas que vaya más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida. En 2026 se cerraron alrededor de veinte casinos físicos.

Tampoco hay que inventar castigos donde no los hay. Que un apostador que deposita en un sitio sin permiso cometa una infracción o un delito no está establecido, y esta página no anuncia ni una sanción ni una exención. Lo que sí está establecido es el reparto desigual de protecciones, que conviene leer como una lista de lo que se pierde:

Las licencias de Curazao, con las que operan muchos sitios que atienden a México, no convierten a nadie en permisionario mexicano. Y hay un punto que iguala a los dos mundos: en México no existe un registro nacional de autoexclusión, así que ni la marca mejor documentada del país puede ofrecer lo que ese registro daría.

La comparación honesta tiene una tercera pata, la fiscal, y va aparte porque su tratamiento desde un sitio sin permiso no está establecido. La Ley del ISR cubre los premios de sorteos, loterías, juegos con apuesta y concursos “autorizados legalmente”. Para un premio de un sitio sin permiso, la posición razonable es consultar a un contador.

Fundamentos: cómo funciona una apuesta deportiva

Un momio es una división contratada. La casa publica un precio por cada resultado posible y ese precio ya incluye lo que la casa cobra por aceptar el riesgo: por eso dos cuotas que suman 100 % de probabilidad aparente nunca están en el boleto. La conversión entre lo que se ve y lo que se cobra es aritmética simple, y la mayoría de los apostadores la mira una vez y la olvida.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Con momios decimales, un momio de 1,90 sobre un resultado significa que cada peso apostado devuelve 1,90 pesos si ese resultado ocurre, y 0,90 pesos si se descuenta la cantidad apostada. Un boleto sencillo es un solo resultado; un parlay, que en México también se llama combinada, multiplica los momios de sus tramos hasta formar un precio solo. Cuatro tramos a 1,90 pagan 1,90 × 1,90 × 1,90 × 1,90 = 13,03 pesos por peso, y basta que falle uno para que el boleto entero valga cero. Es la parte que los anuncios de “ganancias de 13 veces” omiten por completo.

Qué se queda la casa: la cuenta del margen

El margen es la porción de todo lo apostado en un mercado que la casa se queda, y se calcula sobre el conjunto completo de resultados. La regla es dividir uno entre cada momio, sumar los resultados y restar esa suma de uno. El resultado se suele expresar como el porcentaje de cada peso jugado que no regresa al apostador.

Un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90 sirve de ejemplo y no es un precio que exista hoy en ningún boleto. Uno entre 1,90 es 0,5263, y como los dos lados son iguales, la suma da 1,0526. La casa reparte 1 ÷ 1,0526, esto es, el 95,0 % de lo apostado, y se queda el 5,0 %. La banda operativa real depende de la casa, del deporte y del mercado: los momios principales de futbol en una marca grande suelen moverse entre el 4 % y el 8 %, un mercado secundario —un hándicap asiático exótico, un mercado de goleadores— se estira hacia el 10 % o más, y la misma marca que publica 1,90 y 1,90 en un partido con dos favoritos claros publica un reparto más ancho cuando uno de los dos lados es un desvalido. La condición que nunca hay que soltar: ese 5,0 % es el margen de ese mercado, en ese deporte, en esa casa, ese día. No es un impuesto del gobierno, no es igual en todos los países y no lo paga solo el que pierde.

Lo que el margen hace a lo largo del tiempo no requiere dramatismo. Cada boleto sencillo con margen del 5 % cuesta, en promedio, cinco centavos por peso apostado, y ese costo corre siempre, incluso cuando el boleto gana. Es la razón por la que los momios del mismo partido valen la pena compararse en dos casas antes de confirmar, sobre todo en un parlay de cuatro tramos, donde cada tramo aporta su propio margen y el efecto compuesto casi duplica el costo de un sencillo.

Sobre ese terreno se lee la cursiva “sin riesgo” de cualquier campaña. El precio de un mercado a dos resultados casi idénticos deja fuera el empate por definición, y un empate devuelve al apostador exactamente nada de ese boleto; ninguna póliza lo tapa. La palabra no está describiendo el boleto, describe la promoción.

Transmisión en vivo, esports y deportes sin regla propia

Lo que el Reglamento no prohíbe ni autoriza expresamente son las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports. Ahí manda el permiso del operador y, dentro de él, su programa. Las funciones que las marcas mexicanas ya venden en sus aplicaciones —transmisión en vivo y apuestas mientras el partido corre— existen porque el permisionario responde por ellas, no porque una norma las describa. Un detalle que se pierde entre las listas de “más de 30 deportes”: los permisos son temporales y complementarios, así que la continuidad de esa oferta depende del permisionario, no de la popularidad del deporte.

Un apunte de calendario con consecuencia directa: la Copa Mundial de la FIFA 2026 ya se jugó, en junio y julio de 2026. Ninguna página seria promete hoy anticipos sobre ese torneo; el ciclo que viene se juega en otros torneos, y el programa de cada casa es la lista verificable de lo que sigue.

Responsabilidad: los límites que existen y los que no

La protección de verdad escasea y la protección comercial abunda. Empecemos por lo que no existe: no hay un registro nacional de autoexclusión en México, no hay un límite legal de depósito ni de pérdida, y no hay una cuenta temporal prevista en la ley. Cualquiera que afirme lo contrario está confundiendo España con México, y quien lea esta página desde una provincia donde la autoexclusión funciona debe desaprenderla.

El Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, sin fijar una cifra. Las marcas sí la fijan, cada una en su propia ficha y en su propio pie de página: dicen 18 años o más. Si un apostador leyó alguna vez “21 años” como requisito vigente, la edad 21 existe hoy solo dentro de una iniciativa que reemplazaría la ley de 1947 y que no está aprobada; la ley vigente no establece una edad numérica para apostar, y las marcas escriben la suya.

Las herramientas que sí puede usar un apostador son las que cada casa publica, y las que se describen a continuación son las que cada marca declara sobre sí misma.

Prevención: qué publica cada marca y qué implica

El pie de página de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. El de Caliente indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Playdoit enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable en la ficha de su aplicación, donde el uso queda para mayores de 18 años.

Una política de cierre de cuenta publicada es más útil de lo que parece: es la única forma de autoexclusión que existe hoy en México sin registro nacional, y vive dentro de cada casa. Si el apostador quiere dejar de apostar en tres sitios, tiene que cerrar tres cuentas por separado, con tres solicitudes y tres plazos. Y conviene añadir lo que ya se dijo antes sobre la transmisión en vivo: una función hecha para mantener la atención en la pantalla no es una herramienta de control, por más que comparta espacio con los avisos. Las herramientas de verdad son las que interrumpen: un límite de depósito que la casa aplica, un descanso obligatorio, una verificación de identidad que retrasa el siguiente ingreso.

Para incidencias, el permiso da un camino: una marca con permisionario mexicano tiene una empresa con domicilio en el país a la que reclamar. Un sitio sin permiso no tiene a quién reclamarle dentro de las fronteras, y esa es toda la diferencia práctica cuando una cuenta se bloquea, un saldo se congela o un retiro se queda a medias.

Cómo se eligen las nueve marcas de esta lista

Nueve marcas entran en esta selección, y ninguna entra por pagar mejor. Todas operan en México bajo un permiso de la SEGOB que sus fuentes describen como otorgado a un permisionario con permiso terrestre; el número sale del pie de página de la marca o de una compilación de sitios comparadores, y cuando las compilaciones se contradicen entre sí no se imprime número. La lista compara lo que cada marca declara, no lo que promete, y eso deja fuera a marcas que operan sin permiso: bet365 y Betano no aparecen como fichas activas porque llevan desactivadas desde noviembre de 2025, con resoluciones que cambian, y su estado se describe con fecha donde toca.

Los criterios, en el orden en que pesan sobre la decisión:

La columna que suele decidir la discusión no es el bono: es la del permiso, porque es la única que un apostador no puede arreglar después. Un bono malo se ignora; un permiso que no existe no se recupera.

Evaluación: las nueve marcas frente a frente

Casa de apuestas Permiso de la SEGOB, tal como lo declara su fuente Lo que su propia ficha dice sobre la clave de esta página
Code… Sin número impreso: la compilación y el pie de página no coinciden —
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según un portal de comparativas —
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según un portal de comparativas Apuestas en vivo y transmisión; bono de bienvenida de $1,000 MXN con condiciones contradictorias
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según un portal de comparativas —
1xBet DGJS/0002/2020, según un portal de comparativas —
Betcris El pie de página y la tabla del propietario muestran números distintos; no se imprime Retiro anticipado, parlay del mismo juego, apuestas a jugadores, retiros rápidos y métodos de pago locales
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal de comparativas Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Betway Permiso 4184, según un portal de comparativas —
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales
Pickwin Los números de las compilaciones se contradicen; no se imprime —

Lo primero que salta a la vista es la columna vacía. Cuatro marcas de nueve no publican en su ficha nada que corresponda a esta clave, y ahí no hay nada que inventar: lo que un local ofrece sobre apuestas en vivo, esports o mercados concretos se revisa dentro de su programa, con la cuenta abierta, antes de depositar. Lo segundo es que el desorden de la primera columna es informativo en sí mismo: los números con prefijo DGAJS/SCEVF vienen de permisos de 2005 y las claves DGJS/DCRCA de autorizaciones posteriores, lo que sugiere que las marcas nuevas se montan sobre estructuras viejas. Y lo tercero es que “permiso 4184” y “DGG/SP/404/97” pertenecen a dos generaciones del mismo trámite; ninguna de las dos se puede cotejar contra un listado público.

Las nueve marcas, una por una

Ninguna ficha se ordena como ranking ni insinúa cuál conviene más: conviene la que resuelva el problema concreto del lector. Cada apartado cierra con lo que ese bloque dejó en claro, y no con la misma frase de siempre.

Strendus: nueve años de permisos y ninguna confirmación oficial

Strendus es la marca que mejor ilustra el problema del registro. Tres permisos distintos aparecen a su nombre —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y las compilaciones no se ponen de acuerdo ni siquiera sobre quién es el titular: Atracciones y Emociones Vallarta para unas, New Ads para otras. La superposición de claves sugiere un permiso original renovado o ampliado por etapas, un camino habitual entre los operadores de establecimientos que se pasaron al canal digital.

Ese historial tiene una consecuencia concreta. Un apostador que quiera saber contra quién reclamaría en caso de conflicto no lo puede averiguar desde el pie de página: la marca está registrada como negocio, y la empresa que responde por el permiso aparece en una compilación de terceros, no en una resolución citada por la autoridad. Lo que sí aporta el número es menos y a la vez suficiente: confirma que estamos ante una marca que opera desde 2018 bajo nomenclatura de la DGJS, lo que en una industria con permiso temporal significa antigüedad, no permanencia.

El punto que decide: dos titulares posibles para un mismo permiso no es un dato para impresionar a nadie, es un dato para copiar la razón social antes de firmar el registro.

Playdoit: bono de bienvenida anunciado de dos formas

Playdoit opera con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según un portal de comparativas, a nombre de Eventos Festivos de México. La clave pertenece a la generación de permisos de mediados de los 2000, con el prefijo de la entonces Dirección de Juegos, Sorteos y Espectáculos, lo que sugiere una casa que llegó al canal en línea por una puerta antigua.

En su ficha de aplicación promete un bono de bienvenida de $1,000 MXN, y lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Esa ambigüedad no es un detalle de redacción: el bono sin depósito y el de primer depósito son productos distintos, con requisitos de apuesta normalmente distintos, y los términos completos viven fuera de la ficha, en las páginas legales de la marca. La oferta cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos.

El punto que decide: con dos redacciones para el mismo bono, lo prudente es revisar la base del rollover y el precio mínimo de los momios antes de tratar el depósito como el cumplimiento de una obligación, no después.

Novibet: un permiso reciente en la nomenclatura más moderna

Novibet opera con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según un portal de comparativas, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera. La clave es de la serie más reciente, y el número de autorización corresponde a una generación posterior a la de Playdoit y Betway: en términos prácticos, eso sugiere que la marca entró al mercado mexicano con un permiso propio en lugar de heredar la estructura de un operador histórico.

Su ficha no publica en esta clave nada sobre apuestas en vivo, esports o mercados concretos, así que sobre esos puntos no hay nada que escribir y menos que prometer. Lo que un apostador puede hacer con esa ausencia es sencillo: abrir la cuenta, mirar el programa de la casa antes de depositar, y decidir con lo que vea. Un permiso con once años de vigencia administrativa por delante no garantiza una oferta profunda; garantiza que la marca está constituida en el país, que es harina de otro costal.

El punto que decide: la marca existe legalmente en México y esa base no hay que buscarla en su publicidad, así que la pregunta útil no es si el permiso es real, sino si el catálogo corresponde a lo que el apostador juega.

1xBet: el titular y la empresa de la aplicación no son la misma

1xBet opera con el permiso DGJS/0002/2020, según un portal de comparativas, a nombre de Entretenimientos Naturales. La clave con frecuencia es la más baja de la serie, lo que la sitúa al inicio de la tanda de autorizaciones de 2020. La compilación que la publica advirtió que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la DGJS, de modo que el número se cita como aparece, sin confirmación.

Hay un elemento adicional que un apostador no puede pasar por alto: la tienda de aplicaciones publica la app de la marca bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que figura como titular del permiso. En un mercado donde el permiso define quién responde en México, la separación entre el titular del permiso, el titular del dominio y la empresa de la aplicación es exactamente el tipo de desalineación que complica cualquier reclamación. La marca no publica en su ficha qué cubre sobre esta clave.

El punto que decide: cuando titular, dominio y ficha de la app se reparten entre tres razones sociales, lo que hay que anotar es cuál de ellas firmó la apertura de la cuenta.

Betcris: un pie de página contra otra tabla

Betcris es la marca más documentada del grupo en dos sentidos opuestos. Su pie de página en México cita el permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, que opera junto con Paradise Riviera Gaming según el oficio DGJS/405/2018, y la misma pieza declara que la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Una cifra que no suele aparecer en el sector: una licencia europea con fecha precisa de caducidad, que en 2026 está a pocos meses de expirar.

En el otro sentido, la marca no imprime su número de permiso. El pie de página y la tabla del propietario muestran números distintos, y la compilación cita otra clave más; ante ese desacuerdo, lo honesto es no imprimir ninguno y decir que la compañía no lo publica de forma consistente. Sobre la clave de esta página la marca sí dice algo: su aplicación destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. En su página principal se ven los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos indicados. La app funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.

El punto que decide: una marca con licencia europea fechada y sin número mexicano impreso está más protegida en Malta que documentada en México, y el pie de página, no la aplicación, es donde esa asimetría queda escrita.

Codere: permiso en regla y una aplicación que declara vigencia

Codere opera con los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal de comparativas, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., la razón social de Codere México. Su ficha en la tienda de aplicaciones de México figura a nombre de Codere Newco, S.A.U.; el producto salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026, una fecha que importa en un mercado donde las aplicaciones abandonadas son más comunes que las actualizadas.

Es, junto con Playdoit, la marca que más dice sobre esta clave en su propia ficha: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. También anuncia un bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. El detalle que llama la atención es el orden de la lista: los momios mejorados son para quien ya está dentro, mientras que el bono de bienvenida se cobra con un rollover que la ficha no publica en su texto principal. Un permiso vigente y un catálogo amplio no cambian esa asimetría entre lo que se anuncia y lo que se exige.

El punto que decide: quien llegue buscando el bono de hasta $7,000 MXN encuentra una marca sólida en catálogo, pero los requisitos de esa promoción viven en sus términos y no en la ficha; sin leerlos, la cifra es un número de portada.

Betway: el permiso más corto de la lista

Betway opera con el permiso 4184, según un portal de comparativas, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México. La referencia del permiso es la más breve de las nueve y no sigue la nomenclatura de las demás: sugiere una clave interna o una entrada de registro en un sistema distinto, lo que impide cualquier comparación entre marcas sobre la base del número. Ese tipo de discrepancia no es rara en un país donde los trámites se han reformado varias veces, y no implica nada sobre la validez del permiso; implica que el cotejo no se puede hacer.

La marca no publica en su ficha nada que corresponda a esta clave, así que sobre el programa mexicano de apuestas en vivo, esports o mercados concretos no hay información que esta página pueda dar. Lo que sí puede dar es la advertencia de siempre: cuando el número no se puede comparar con ningún otro, la antigüedad y el alcance del permiso solo se conocen por boca del operador.

El punto que decide: un número sin nomenclatura comparable deja la antigüedad del permiso fuera del alcance del apostador, y eso reduce la ficha a lo que la marca quiera contar.

Caliente: permiso en el pie de página y dos ofertas en el encabezado

Caliente es la única marca de la lista cuyo pie de página presenta el permiso DGG/SP/404/97 como una autorización de la Secretaría de Gobernación, y su permisionario es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, dentro del grupo Caliente. La clave DGG/SP corresponde a una generación anterior de la nomenclatura, y la presentación del número como una autorización de la Secretaría, sin adjetivos, es una de las formulaciones más cautas del grupo: describe el permiso sin ampliarlo.

En su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Sobre el rollover del bono sin depósito circula una referencia de 10 veces, atribuida a reseñas de casas de apuestas; el plazo, los momios mínimos y el requisito del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Con esos datos, la oferta de $7,000 MXN se lee como un techo y no como un monto: la parte que se cobra depende de condiciones que la página principal no escribe. Sobre esta clave la marca sí publica funciones concretas: la ficha de su aplicación “Caliente Deportes” ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y queda restringida a mayores de 18 años.

El punto que decide: con dos promociones compitiendo en el encabezado y una sola condición publicada de forma clara, el apostador tendría que preguntar por escrito cuál de las dos acepta antes de depositar.

Pickwin: dos números que no pueden ser los dos

Pickwin cierra la lista con el caso extremo. Una compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra la clave DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es el número que el pie de página de Betcris exhibe para Producciones Móviles; el titular que las fuentes nombran es esa misma empresa, junto con Unocapali La Paz Operadora. Cuando el mismo número aparece en dos marcas y un solo titular, el problema deja de ser una discrepancia de redacción: alguien está citando mal, o dos marcas comparten estructura, y esta página no puede decidir cuál de las dos cosas ocurre.

Ante esa contradicción, el número no se imprime, y la consecuencia práctica es la misma de siempre: el apostador comprueba el permiso en el pie de página de la marca, no en una comparación. Sobre el programa de la casa en esta clave, su ficha no publica nada, así que el catálogo se revisa dentro de la cuenta antes de depositar.

El punto que decide: cuando dos claves distintas apuntan al mismo titular, la única verificación que sigue siendo válida es la del documento que la marca misma exhibe.

Impuestos: quién retiene y cuándo aparece la retención

El impuesto del apostador vive en la Ley del ISR, artículos 137 y 138, y se aplica a los premios de loterías, sorteos, juegos con apuesta y concursos autorizados legalmente. La retención depende del impuesto estatal: quien paga retiene el 1 % si el estado no grava el premio o si su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % si el impuesto estatal lo rebasa. La Ciudad de México grava los premios con un 6 % estatal, lo que deja una carga de alrededor del 7 % en total, según un reporte secundario.

La retención definitiva tiene una condición que casi nadie menciona: solo es un pago definitivo si la persona presenta la declaración que le corresponde cuando está obligada; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios de más de $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual, según un reporte secundario. El operador emite un CFDI de retenciones, que es el documento con el que se comprueba qué se retuvo y por qué.

El otro lado del mostrador también paga. El IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B) grava con un 50 % los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos; la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 lo elevó desde el 30 % y entró en vigor el 1 de enero de 2026. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir con las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital para incumplimientos graves en los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base del impuesto no está establecida de forma unívoca: el texto legal leído solo habla de “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso esta página no escribe ni “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”. Los estados también gravan: la Ciudad de México a las apuestas, Nuevo León a los montos apostados.

Ahí está la conexión que explica los bonos rediseñados del sector: al subir el IEPS, las casas ajustaron sus ofertas de bienvenida para absorber parte del aumento. Y hay un segundo ángulo fiscal que ningún anuncio toca. Los premios cubiertos por el artículo 137 son los de un evento “autorizado legalmente”; el tratamiento de un premio cobrado en un sitio sin permiso no está establecido, y la posición correcta no es adivinarlo sino preguntar a un contador o asesor fiscal. Ese mismo consejo vale para el glosario de bolsillo del apostador mexicano: aquí se dice momio y no cuota, boleto o cupón y no boleto de apuestas, retiro anticipado para el cash out, y hándicap y más/menos se usan tal cual.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

El pie de página o la sección legal de la marca debe citar el permiso y el permisionario. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica una relación de sitios autorizados, pero no se ha podido abrir; el Congreso pidió en 2026 que fuera pública. Anota el número y compara con lo que la marca declara en su aplicación.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

Se multiplica la cantidad por el momio decimal. Si el boleto dice 1,90 y se apuestan 200 pesos, el retorno es 380 pesos; la ganancia neta es 180 pesos, porque la casa devuelve también lo apostado. En un parlay, los momios se multiplican entre sí y basta un tramo fallido para que el boleto valga cero.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?

Se divide uno entre cada momio del mercado, se suman esos resultados y se resta la suma de uno. Dos momios idénticos de 1,90 y 1,90 dan 1,0526, o sea un reparto del 95,0 % de lo apostado y un margen del 5,0 % para la casa. En la práctica la banda va del 4 % al 8 % o más.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas en México?

No existe un límite legal aplicable ni un registro nacional de autoexclusión. Los límites y los descansos son herramientas que cada casa publica en su propia configuración de juego responsable, y la autoexclusión voluntaria se pide sitio por sitio. Si el operador no lo ofrece, se cierra la cuenta mediante su política de baja.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?

Sí, cuando el premio queda dentro de los supuestos de la Ley del ISR. El pagador retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y el 21 % si lo rebasa; la Ciudad de México suma un 6 % estatal, alrededor del 7 % en total. El operador entrega un CFDI de retenciones.

¿Qué riesgos tiene apostar en una casa sin permiso en México?

No hay asiento legal en el país, ni controles de identidad y lavado, ni comprobante de retenciones. El saldo de una cuenta en un operador bloqueado puede congelarse, como ocurrió con bet365 y Betano desde noviembre de 2025, y las licencias como las de Curazao no dan protección mexicana. Que apostar ahí constituya una infracción no está establecido.

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