Momios de las apuestas: qué paga realmente cada casa y por qué camino te conviene entrar

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los permisos cotejados contra lo que cada casa y cada compilación pública declaran y contra el marco de la Ley Federal de Juegos y Sorteos y su Reglamento.

En los momios variables (totalizador o parimutuel) los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento.

Cómo se comparan las nueve casas de momios en México

Antes de mirar precios conviene decidir cómo se entra al mercado, porque en México no hay una sola puerta. Hay tres, y cada una cobra distinto. La primera es la casa con permiso de la Secretaría de Gobernación, que juega bajo las reglas del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, verifica identidad y emite comprobantes fiscales. La segunda es el mismo tipo de casa pero operando con permiso de un tercero, donde el nombre que aparece en la tienda de aplicaciones puede no ser el del titular. La tercera es la casa extranjera, que no compite bajo ninguna de las obligaciones anteriores y cuya cuenta puede quedar congelada de un día para otro. Los momios se ven parecidos en las tres. El resto, no.

Con eso en la cabeza, la comparación útil no es quién paga más en un partido concreto — eso cambia cada hora — sino quién te deja ver el precio antes de registrarte, quién te da material para elegir y qué respaldo tienes si algo sale mal. Las nueve casas que aparecen aquí operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación en los términos que declaran sus propias fichas y los directorios que las recogen, y son las que vale la pena ordenar por lo que cada una pone sobre la mesa.

Casa Permiso de SEGOB tal como lo declara su fuente (no confirmado oficialmente) Lo que declara el propio listado de la marca sobre los momios
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el sitio apuestas-legales; titular Libros Foráneos Más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
1xBet DGJS/0002/2020, según el sitio apuestas-legales; titular Entretenimientos Naturales
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; el titular varía entre compilaciones
Betcris Número no impreso: el del pie de la propia marca y el de la tabla del titular difieren; titular Producciones Móviles
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie del propio sitio; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay
Pickwin Número no impreso: las fuentes se contradicen entre sí; titular Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora

Dos celdas vacías en la última columna no son un descuido. 1xBet y Betway sí tienen información sobre momios, pero de otra clase: sus fichas hablan de la mecánica de sus precios, no de una disponibilidad de mercado concreta, y eso encaja en las secciones que vienen después y no en esta. Lo que la tabla deja claro es algo más incómodo que el detalle: en dos de las nueve filas el número de permiso no puede escribirse sin elegir entre dos fuentes que se contradicen, y en las siete restantes el número existe pero nadie lo ha confirmado en el registro oficial, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está abierta al público.

Ese detalle es el que ordena todo lo que sigue. El momio que ves en la pantalla es el producto final de una cadena que empieza en un permiso y termina en un boleto, y solo el tramo final está a la vista. Quién paga, cuánto se queda la casa por el camino y qué pasa cuando algo se rompe son las tres preguntas que hay que responder antes de depositar. La comparación que sigue las responde en ese orden.

Fundamentos: qué es un momio y de dónde sale el precio

Un momio es una forma de escribir dos cosas a la vez: cuánto te devuelve la casa si aciertas y, en negativo, qué probabilidad le está asignando a que aciertes. Eso es todo. La segunda mitad de la frase es la que casi nadie lee, y es la que convierte un precio aparentemente generoso en una propuesta mediocre. Si un momio de 4.00 equivale a una probabilidad implícita de 25,00 %, y la casa publica 4.00 sobre algo que en su propio modelo ocurre más de una vez de cada cuatro, no está regalando nada: está cobrando su parte por delante.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
En las apuestas deportivas, el porcentaje de pago se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma.

La mecánica que hay detrás separa al mercado en dos familias, y en México conviven las dos. En los momios fijos la casa fija el precio y actúa como contraparte del apostador; el momio queda fijado desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después. Ese detalle —el precio se congela al confirmar el boleto— es el que hace que apostar temprano o tarde sea en realidad apostar a mercados distintos aunque las pantallas muestren el mismo partido. La casa es tu rival en cada apuesta, no un intermediario neutral, y eso tiene consecuencias: su ganancia no depende de que ganes o pierdas en un boleto concreto, depende del diseño del precio.

La otra familia son los momios variables, también llamados totalizador o parimutuel. Ahí los apostadores apuestan entre sí y el momio no se conoce hasta después del evento, porque sale de repartir el bote entre los boletos acertados según lo que cada uno puso. La casa no arriesga nada; solo retiene una parte antes de repartir. Esa parte es dura: en los operadores estatales lo que se reparte como premios es inferior al 50 % de lo apostado, mientras que en las carreras de caballos puede llegar a cerca del 85 %. Entre un mercado donde recuperas menos de la mitad de lo que se juega y otro donde recuperas casi todo hay una diferencia que ninguna estrategia de selección arregla.

Merece la pena detenerse en esa distinción porque el buscador que llega hasta aquí suele venir con la idea de que “el momio” es una cosa única. No lo es. El momio fijo te dice todo por adelantado, incluido el margen, y el variable no te dice nada hasta que cierra el bote. Un lector que no sepa cuál de los dos está mirando puede pasar meses comparando precios que no son comparables. En las apuestas deportivas de casa —el terreno de las nueve marcas comparadas arriba— se juega con momios fijos, y por eso todo lo que sigue se refiere a ellos.

Conviene cerrar la idea del porcentaje de pago antes de pasar al margen, porque son la misma moneda vista por caras distintas. El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. En apuestas deportivas se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00 el resultado ronda el 90,91 %. Lo que queda hasta el 100 % no es un error de redondeo: es la casa cobrando su servicio, y se llama margen.

Cuánto se queda la casa: el margen dentro de cada momio

Los momios de las casas rara vez suman un 100 % de probabilidad implícita. Suman más, y el excedente se llama overround: es la ganancia de la casa con un libro equilibrado, es decir, cuando el dinero entra repartido de forma que a la casa le da igual quién gane. Cualquier apostador que se siente a comparar precios debería empezar por aquí, porque el margen es la única cifra de la pantalla que no cambia con el partido, el minuto ni la racha del equipo.

En las apuestas deportivas el porcentaje de pago se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma. Un mercado muy común sirve para enseñar la magnitud. Un momio de 1.95 en ambos lados de una apuesta de dos resultados —un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado en una casa concreta— da un pago cercano al 97,5 % y un margen aproximado del 2,5 %. Con un momio de 1.80 en ambos lados, el mismo mercado deja un margen cercano al 10 %. La banda va, por tanto, de en torno al 2,5 % en un precio generoso a cerca del 10 % en uno mediocre, para un mercado de dos resultados y con las dos cuotas iguales. Los inversos de 1.95 y 1.95 son 0,5128 cada uno; la suma es 1,0256, y 1 entre 1,0256 da aproximadamente 0,975. La resta hasta 1 es el margen.

Nada de esto ocurre en abstracto. Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el fútbol. Ese es el terreno real, no el ejemplo. Un mercado de tenis con un pago del 90 % te está cobrando por jugar alrededor de un 10 % de la apuesta de media, y el tres vías del fútbol se lleva todavía más. Traducido a pesos: alguien que juega 10 000 pesos en un mes a un mercado con pago del 90 % está pagando unos 1 000 pesos por el privilegio de tener una opinión, gane o pierda cada boleto. No es un dato que aparezca en el anuncio de bienvenida, y es el que más importa.

El momio variable merece una comparación rápida en este punto. Si los operadores estatales reparten menos de la mitad de lo apostado, un lector que compare esa cifra con el 90 % de una casa deportiva privada está comparando un producto con otro, no un mal precio con un buen precio. En el hipódromo ese pago puede llegar a cerca del 85 %, muy cerca de lo que paga una casa de tres vías. La lección no es que una familia sea mejor que la otra, sino que el porcentaje de pago de cada mercado es la primera cifra que hay que averiguar, y que en los momios fijos está a la vista en los propios precios.

Para quien quiera hacer el ejercicio por su cuenta con mercados que sí ve en pantalla: se toma cada momio del mismo mercado, se divide 1 entre él, se suman todos los resultados y se divide 1 entre el total. El resultado es el pago; lo que falta hasta el 100 % es el margen. Un mercado de tres vías con el favorito a 1.50 tiene ya 0,667 de probabilidad solo ahí, y con dos momios más la suma pasa de 1 con holgura. Esa es toda la aritmética necesaria. Quien la domina deja de mirar “momios mejorados” como un regalo y empieza a mirar cuánto se lleva la casa en el mercado donde realmente apuesta.

Normativa: permisos, titulares y qué significa apostar con respaldo

Aquí está el punto donde el momio se separa del respaldo. México no tiene una licencia de apuestas en línea, y tampoco una ley escrita para lo digital. El marco sigue siendo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947: prohíbe los juegos con apuesta en todo el país y permite solo aquellos expresamente autorizados. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, cuyos actos en la materia se interpretan por el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023. Ese Reglamento es explícito en su artículo 2: lo que no está expresamente previsto está prohibido.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol.

La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”, y eso es más que una cuestión de vocabulario. El Reglamento define el permiso en su artículo 3 como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los permisos relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos son intransferibles, dice el artículo 31, y los permisionarios de apuestas remotas están obligados por el artículo 29 a presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, fianzas, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una póliza de seguro.

Ninguna norma menciona las apuestas en línea. La práctica reportada es que los sitios digitales no tienen permisos digitales propios, sino que van colgados de un permisionario con permiso de un local físico, y que muchos operadores extranjeros usan a un titular mexicano. Un mismo permisionario puede operar varias marcas, y esa es la explicación de una rareza que aparece en la tabla de comparación: dos filas comparten titular bajo nombres comerciales completamente distintos. Cuando un lector ve Pickwin y Betcris con el mismo permisionario detrás, no está viendo un error de la comparación; está viendo el modelo de negocio del mercado mexicano.

Y luego está el problema del registro. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados, pero ese documento no está accesible. En mayo y julio de 2026 hubo peticiones desde el Congreso para que exista un registro público abierto. Los recuentos de sitios de apuestas que circulan se contradicen: uno habla de 136, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso en la tabla aparece cada número con la fuente que lo declara y con la advertencia de que no está confirmado oficialmente, y por eso no hay ninguna cifra total de mercado en esta página.

Esa ausencia tiene una consecuencia práctica que el lector debe entender antes de elegir camino. La forma de comprobar un permiso no es hoy una consulta rápida: es lectura del pie del sitio, contraste con el titular que aparece en la ficha de la aplicación y, si la cifra no cuadra, una pregunta directa al servicio de atención. Cinco minutos en el pie de la página antes de depositar valen más que cualquier comparación de precios de esa tarde.

Un lector que solo pisa los mercados de momios puede pensar que nada de esto le toca. Sí le toca, y en dos sitios muy concretos: en el momento de retirar, cuando una cuenta puede quedar retenida por verificación, y en el momento de cobrar un premio grande, cuando aparece una retención de impuestos que solo un operador establecido emite correctamente. La sección sobre cómo se pagan los momios trata ese segundo caso.

Conviene precisar qué puede apostarse bajo un permiso mexicano, porque el Reglamento no abre un catálogo. Las apuestas deportivas están permitidas solo a través del permiso de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las distintas formas de apostar no tienen una regla propia en los artículos del Reglamento revisados. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con el llamado “cruce de apuestas”, en el que los menores no pueden participar nunca, según el artículo 5. Sobre un mercado de intercambio entre apostadores no hay disposición alguna, y esta página no afirma que exista uno mexicano. Tampoco se encontraron restricciones por eventos como ligas inferiores o competiciones de menores. La Lotería Nacional queda fuera del ámbito del Reglamento por su artículo 1.

Una reforma está en camino, y conviene decir en qué punto exacto está. La Secretaría de Gobernación terminó —según se reportó el 13 de octubre de 2026— un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No ha sido presentado. No es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y sigue siendo solo una propuesta. Un lector que cambie de casa de apuestas hoy no debería hacerlo por lo que esa reforma podría llegar a decir, sino por lo que el marco vigente dice ahora.

Cómo se calcula lo que paga un boleto

El premio de una apuesta es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado en el momento de hacerla. Esa es la regla completa, y su simplicidad esconde tres formas de equivocarse. La primera es confundir lo que te devuelven con lo que ganas: la casa te devuelve la apuesta y además la ganancia, así que el beneficio neto de un boleto ganador es la apuesta multiplicada por el momio menos uno. Un boleto de 200 pesos a 1.85 cobra 370 pesos, de los cuales 170 son ganancia. Leer el 370 como ganancia es el error que hace que un aficionado crea que va ganando cuando va empatando.

La segunda forma de equivocarse es la combinada. En un parlay —también llamado combinada— los momios de las selecciones se multiplican entre sí y forman un precio único, así que el premio se calcula igual que antes pero con ese precio combinado. Dos selecciones a 1.80 y 1.90 dan un precio de 3.42, y el mismo boleto de 200 pesos pagaría 684 pesos. El cebo y el costo están en la misma operación: el precio crece de forma multiplicativa y la probabilidad de acertar decae de forma multiplicativa también. Añadir una tercera selección a 1.90 casi duplica otra vez el pago y, con ella, la probabilidad de que ese boleto llegue al final cae por debajo de la de las dos primeras por separado multiplicada otra vez. Las casas promocionan la parte que se multiplica a favor del apostador y nunca la otra.

La tercera forma de equivocarse es no entender que el momio que se paga es el que estaba en pantalla al confirmar. Como el momio fijo rige desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después, comparar precios entre casas antes de enviar el boleto es la única decisión que no puede recuperarse más tarde. En un mismo partido de fútbol, entre una casa que publique un mercado con pago del 90 % y otra que lo publique con pago del 85 %, la diferencia sobre un mismo boleto de pesos idénticos ronda el 5 % de la apuesta: unos 50 pesos por cada 1 000 jugados, convertidos en una ganancia esperada distinta sin que el pronóstico del apostador haya cambiado una coma.

Ese es el argumento entero a favor de comparar precios, y también su límite. Comparar paga cuando los mercados son comparables y los momios están escritos en la misma escala. En México los momios se escriben en formato decimal con punto, así que 1.85 es un momio y no un porcentaje; una casa que muestre fracciones está usando otra notación para el mismo número, y no hay que convertir nada a mano para comparar dos decimales entre sí. Lo que sí hay que comparar es el mismo mercado, el mismo resultado y el mismo momento, porque un momio de hándicap no es comparable con un momio de ganador del partido ni el precio de antes del silbatazo con el de los últimos minutos.

Hay una calculadora que no necesita aplicación ninguna y que conviene tener en la cabeza: la probabilidad implícita es el inverso del momio en formato decimal. Un momio de 1.01 equivale a un 99,01 %; uno de 2.00 a un 50,00 %; uno de 4.00 a un 25,00 %. Con eso, un lector puede mirar un mercado entero, sumar los inversos y saber inmediatamente cuánto se está llevando la casa. Si la suma da 1,05, el pago es del 95 %; si da 1,12, es del 89 %. La cuenta se hace en diez segundos y desarma cualquier conversación sobre “momios mejorados” que no venga acompañada del resto del mercado.

Momios mejorados, apuestas gratis y lo que realmente cuestan

Los momios mejorados —las promociones “Super” y “Ultra” de Betway, los “Superaumentos” de bet365, los momios mejorados que anuncian Codere y otras marcas— funcionan casi siempre de la misma manera: la casa sube el precio de un resultado concreto en una cantidad limitada, dentro de un mercado que sigue teniendo margen en todos los demás resultados. La mejora se paga, pero se paga desde el bolsillo del propio apostador en forma de precio peor en el resto de la pantalla, o se limita tanto que el efecto sobre una cuenta media es de unos pocos pesos al mes.

El caso de las apuestas gratis merece un aparte porque es donde el lenguaje se vuelve más creativo. Una apuesta gratis que no devuelve la cantidad apostada en caso de acierto no vale el número que lleva impreso. Su valor medio es el importe de la apuesta gratuita multiplicado por el momio menos uno, dividido entre el momio, y multiplicado después por el porcentaje de pago del mercado en el que se juega. Con una apuesta gratis de 100 pesos, un momio de 2.00 y un mercado con pago del 90 %, el valor medio de ese boleto ronda los 45 pesos. La cifra impresa dice 100. La cifra que el lector puede esperar dice 45, y es un promedio sobre muchas apuestas, no lo que va a pasar en la suya.

Aquí conviene ser exacto con la mecánica, porque de ella depende todo: cuando una apuesta gratis gana, normalmente se abona la ganancia y no la cantidad apostada. Por eso el valor del boleto es la ganancia menos la parte proporcional que la casa retiene, no el importe prometido. Y por eso dos promociones con el mismo “100 pesos gratis” pueden valer muy distinto: la que se juega a momios de 1.50 vale una fracción de la que se juega a 3.00, aunque el anuncio sea idéntico.

También importa que la apuesta gratis no compra tiempo ni paciencia. Las promociones vienen con requisitos de apuesta —el rollover— que obligan a jugar el importe varias veces antes de poder retirar, y con un momio mínimo por selección. Un requisito de apuesta bajo, con momio mínimo razonable, es una promoción que se puede completar sin arruinarse; un requisito alto obliga a jugar tantas veces que el margen de la casa se come el importe prometido. Y el jugador que cumple un rollover no está apostando gratis: está pagando el margen de cada uno de esos boletos obligatorios, un costo que crece con el número de apuestas necesarias.

El tercer elemento es el plazo. Las promociones tienen fecha de caducidad y las apuestas gratis suelen tenerla también. Un boleto que vence en pocos días fuerza a apostar en un mercado que no se ha estudiado, que es precisamente el estado mental que la casa busca. La forma de reducir el daño es simple: mirar el requisito, el momio mínimo, el plazo y el tope de ganancia antes de aceptar nada, y si alguno de los cuatro no está publicado con claridad, tratar la promoción como lo que es, publicidad.

Después del aumento del IEPS del que se habla en la sección sobre la carga fiscal, varias casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Un lector puede notar que el bono típico cambió de forma sin que cambiaran mucho los titulares, y esa es una señal de que el diseño de la oferta responde a la presión fiscal y no a la generosidad del operador. Nada de esto convierte la promoción en una mala idea en todos los casos. Hay promociones que se pueden jugar una vez, al momio mínimo, en un mercado estudiado y con un tope de ganancia razonable, y en ese caso el valor está ahí. Solo hay que aceptar que el valor medio de un boleto de apuesta gratis ronda la mitad de lo que anuncia el cartel, y que el resto es la casa trabajando.

Herramientas de la casa: creador de apuestas, retiro anticipado y momios en vivo

Las herramientas que rodean al momio explican por qué dos casas con el mismo pago del 90 % no se sienten iguales. La más popular hoy es el creador de apuestas, que Codere, Betway —bajo el nombre “Crea Tu Apuesta”—, bet365 —“Crear apuesta +”— y Caliente, con su “crea tu apuesta”, ofrecen como parte de su catálogo. La mecánica es la de armar una combinada dentro de un mismo partido, y ahí está el asunto: el precio que la casa construye para esas combinaciones internas suele ser menos generoso que el de una combinada normal, porque el operador puede ajustar la correlación entre selecciones sabiendo que muchos apostadores van a combinarlas igual.

El retiro anticipado, el cash out, es la segunda herramienta que conviene entender antes de usarla. Betcris lo ofrece como retiro anticipado y bet365 como retiro anticipado parcial o total. La función no es un servicio neutral: la casa compra tu boleto a un precio que ella fija, y en mercados con poca liquidez ese precio descuenta el riesgo que la casa asume por cerrar la posición. Un boleto que va ganando puede ofrecerse a un valor claramente inferior a lo que paga si se espera al final; la comodidad se paga. Para un apostador que necesita cerrar el riesgo, la herramienta sirve. Para uno que la usa como reflejo, es una fuente silenciosa de costo.

La transmisión en vivo y las estadísticas completan el cuadro, y aquí la diferencia entre casas es de verdadera disponibilidad de información. Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo y eventos virtuales desde la aplicación; Campobet cubre fútbol, tenis y basquetbol con momios en vivo, transmisión de partidos y ajuste de apuestas durante el juego; Codere lleva más de 30 deportes con estadísticas en vivo. Para un apostador que quiera mover el boleto mientras se juega, la calidad de esos datos no es un adorno: es el material con el que decide, y una casa sin ellos obliga a decidir con lo que uno recuerde de la previa.

Las apuestas a jugadores que destaca Betcris y los deportes virtuales, que ofrece Betano junto a sus concursos de fantasía y su programa de lealtad con misiones, pertenecen a esa misma capa de producto. Ninguno de ellos cambia el margen del mercado principal, y su función real es la contraria: mantener al apostador dentro de la aplicación más tiempo y en más mercados, donde el margen acumulado es mayor que en el tres vías del partido estelar. Eso no los hace malos. Los hace caros de usar sin criterio.

Un lector que solo quiere un mercado claro y un precio razonable puede ignorar casi todo esto y salir bien. Quien quiere la experiencia completa —medio tiempo con estadísticas, ajuste en vivo, combinadas a la medida— paga esa experiencia con margen, y debería saberlo antes de elegir la casa por el catálogo y no por el pago.

Juego responsable y los límites que puedes ponerte

La protección del jugador en México es una mezcla incómoda: mucha obligación de hacer, poca obligación de mostrar. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores entrar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Las marcas sí lo dicen en sus propios avisos: Codere limita el uso a mayores de 18 años y publica avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; Caliente indica en su pie de página que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable; la aplicación de Caliente Deportes es solo para mayores de 18 años. Ese 18 es una regla de casa, no una cifra legalmente establecida, y la diferencia importa cuando alguien discute por qué una cuenta se cerró.

El punto que más afecta al lector es el que sigue: no hay registro nacional de autoexclusión. Eso significa que la autoexclusión en México es voluntaria y de casa en casa: puedes cerrar tu acceso en un operador y abrir cuenta quince minutos después en otro, con la misma identificación, sin que nada lo impida. Ninguna herramienta voluntaria —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— cruza la frontera de la casa que la emite. Un lector que use la autoexclusión como si fuera un candado se está engañando; es una raya en la arena y la arena la pone él.

Los operadores sí verifican identidad y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al SAT, porque el juego figura como actividad vulnerable en la legislación contra el lavado de dinero. Los documentos que se piden en concreto no están fijados por ninguna norma, así que varían por casa. En la práctica, quien deposite mucho o retire por primera vez debe esperar que le pidan comprobantes, y conviene tenerlos a mano antes de necesitar el dinero, no después.

Los límites de depósito y de pérdida son, hoy, un ajuste de la cuenta que cada casa ofrece según su propio diseño. No hay tope legal de depósito ni límite de pérdida estatutario, y tampoco una cuenta temporal. Eso deja al lector con dos tareas prácticas: activar los límites en la casa donde juegue y no dar por hecho que existan en todas partes de la misma forma. Un límite de depósito puesto en la aplicación es la única barrera que el apostador controla sin depender de que el otro lado colabore.

Vale la pena decir con claridad dónde se rompe esto. Un apostador con problema de juego que cambie de casa encuentra, en el mejor de los casos, un formulario de autoexclusión que solo cubre esa marca, y en el peor, ninguna herramienta y ninguna pregunta. La reforma que anda en camino menciona la autoexclusión como parte de un instituto nuevo, y ese es el cambio que más afectaría a este apartado, no los momios. Mientras tanto, la decisión de jugar con una casa que sí publica sus herramientas es una decisión sobre uno mismo, y es la más barata de tomar antes de registrarse.

Carga fiscal: del IEPS del operador a la retención del premio

La fiscalidad mexicana de las apuestas tiene dos capas, y solo una aparece en el boleto. La primera la paga el operador: el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, en el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Esa tasa estaba en 30 % y subió: la reforma se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y está en vigor desde el 1 de enero de 2026. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en casos graves de incumplimiento, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Sobre la base de ese 50 % hay que ser cuidadoso, porque el texto legal leído dice únicamente “valor de la actividad”, mientras la prensa habla de “monto total apostado”. 50 % de lo apostado ni 50 % del ingreso bruto no se pueden decir, porque ninguna de las dos cosas está establecida. Lo que sí puede decirse es que un impuesto de esa magnitud en cualquiera de las bases posibles presiona el diseño de las promociones, y que el rediseño de los bonos de bienvenida posterior a la subida es la prueba visible de esa presión. Hay también impuestos estatales: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

La segunda capa la paga el jugador, y es la que conviene entender antes de cobrar un premio grande. Según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. El pagador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que deja un total de alrededor del 7 % según el reporte secundario. Los premios superiores a 600 000 pesos mexicanos en el año deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario.

Ese tramo final es donde la elección de casa deja de ser una cuestión de precio. El artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Un operador con permiso emite el CFDI de retenciones correspondiente, y esa constancia es lo que después acredita la retención ante el SAT. Un sitio sin permiso no tiene por qué emitirla, y ahí el premio deja de ser un problema de momios y se convierte en un problema fiscal sin comprobante. La posición honesta es la de siempre en estos casos: consulta a un contador o asesor fiscal, y guarda todos los comprobantes de depósito y retiro.

Un lector que apueste cantidades pequeñas y retire a menudo no verá nada de esto, porque las retenciones se activan en premios altos y en las cuentas que manejan volumen. Uno que gane una cantidad seria en un solo boleto sí lo verá, y lo verá en el momento menos cómodo: cuando ya tiene la emoción del premio y todavía no tiene el dinero. Saber de antemano que el premio llega con una retención y un comprobante vale más que descubrirlo en el saldo.

Las nueve casas de apuestas, una por una

Antes de entrar marca por marca, una aclaración que la comparación de arriba ya sugiere: el conjunto de abajo no es el mercado mexicano. Hay operadores con permiso que no aparecen, y su ausencia de esta lista no dice nada sobre su situación. Lo que sí se puede hacer con las nueve es comparar cada una en los términos en que sus propias fichas y pies de página las describen, y decidir cuál encaja con la forma en que cada lector quiere entrar al mercado.

Codere: el catálogo que cubre casi todo

Codere es la casa que resuelve el problema del apostador que no sabe qué deporte va a querer ver el domingo. Su ficha declara cobertura de más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y en cuanto a protección de la cuenta la misma ficha dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es el tipo de casa donde el usuario nuevo deja de tener que elegir una liga concreta y simplemente abre el evento que le apetece.

El permiso que le atribuyen las compilaciones es DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos como titular, sin confirmación oficial. La ficha de la aplicación también deja ver las herramientas, pero la profundidad del catálogo tiene un costo: cuantos más deportes cubre una casa, más mercados pequeños abre con márgenes peores que los de su propio partido estelar. El apostador que llega por la amplitud debe revisar el pago del mercado exacto donde va a jugar, no el de la portada.

El cierre anticipado de cuenta que anuncia la ficha merece una mención aparte, porque es la herramienta de protección más útil que una casa puede ofrecer y la que menos se promociona. Un botón de cierre real es más valioso que diez avisos de juego responsable y, en un país donde la autoexclusión no cruza fronteras de marca, es la única barrera que el jugador puede accionar solo.

1xBet: el permiso existe en el papel, la confirmación no

1xBet es la casa que enseña el problema del registro mexicano mejor que cualquier explicación. La compilación que la recoge le atribuye el permiso DGJS/0002/2020 con Entretenimientos Naturales como titular, y declara que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La ficha de la aplicación aparece a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que figura como titular. Esa diferencia entre el nombre comercial, el titular del permiso y la empresa de la ficha es exactamente el tipo de cosa que un lector debe aprender a mirar.

El número existiría, entonces, y el titular también. Lo que no existe en el momento de escribir esto es la comprobación oficial. Para un apostador acostumbrado a mercados donde el número de licencia se consulta en un registro en línea, esa diferencia es el punto entero de la decisión: aquí la due diligence se hace leyendo un pie de página y preguntando por el titular, no consultando una base de datos.

Quien juegue aquí debería prestar atención al nombre que aparece junto a los cargos en su estado de cuenta. Si aparece una empresa distinta de la que el operador declara como titular del permiso, merece una pregunta al servicio de atención, porque es el rastro que permite reclamar algo después.

Betway: muchos eventos, pocos mercados hondos

Betway ataca desde el volumen. Su aplicación anuncia más de 2 000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. La cifra de más de 2 000 eventos es de las más altas de esta lista y describe un producto diseñado para el apostador que quiere algo que ver cada tarde, no para el que busca profundidad en una liga concreta.

La compilación le atribuye el permiso 4184 con Espectáculos Deportivos Frontón México como titular, sin confirmación oficial. Y esa es toda la información: sobre los momios de Betway como precios concretos no hay nada que decir aquí, porque lo único verificable en su propia ficha es la mecánica de sus promociones, no un criterio sobre el pago de sus mercados.

El apostador de eventos menores encontrará aquí la mayor cantidad de partidos donde escoger. El apostador que busca el mejor precio en un mercado líquido y muy seguido tendrá que hacer la cuenta del pago por su cuenta, porque la promesa de “Super” y “Ultra” no dice nada sobre el resto de la pantalla.

Novibet: momios en vivo con carreras y deportes virtuales

Novibet combina dos perfiles que suelen ir separados: apuestas deportivas con momios en vivo y un bloque de carreras. Su ficha declara esa combinación junto al catálogo habitual de casino, y también un programa de recompensas por niveles. La compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 con Comercial de Juegos de la Frontera como titular, sin confirmación oficial.

La doble oferta tiene una lectura práctica. El lector que además del fútbol del fin de semana quiere carreras está en el sitio correcto, y el que apuesta en vivo encuentra precios que se mueven rápido. Mover el precio rápido suena bien y también significa que el momio que viste hace treinta segundos ya no existe cuando confirmas el boleto, y que el retiro anticipado se vuelve una tentación costosa.

El jugador de carreras debe recordar que un pago posiblemente cercano al 85 % es mejor que el de un totalizador estatal, pero sigue siendo un producto de casa: el margen está dentro del precio igual que en el fútbol.

Strendus: la casa del cruce de apuestas

Strendus es la marca que trae al entorno digital la lógica del frontón y del cruce de apuestas. Su operación está bajo los permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según la compilación que los recoge, con un titular que varía según la fuente —Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads— y sin confirmación oficial.

Que el titular varíe entre dos nombres no es un detalle legal aburrido; es una advertencia para quien quiera verificar. Cuando las compilaciones no coinciden ni en el titular, lo que hay que comparar es el pie de página de la propia casa, que es la única fuente que el operador controla y la única que el apostador puede leer sin intermediarios.

Para el lector interesado en el frontón y en el cruce de apuestas, Strendus es la puerta más natural de esta lista. Para quien solo quiera momios de fútbol, su atractivo es menor y el catálogo de otras tres marcas de aquí le va a ofrecer más mercados.

Betcris: la casa de los mercados profundos

Betcris apunta a un apostador específico y no lo disimula. Su ficha destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Cada uno de esos elementos habla de un cliente que ya sabe lo que quiere: alguien que apuesta mercados concretos dentro del partido y que valora cobrar sin esperar tres días.

El permiso merece una nota porque es el caso donde las fuentes se pisan: el número que aparece en el pie del propio sitio y el de la tabla de su titular no coinciden, así que no se imprime ninguno. El titular que nombran las fuentes es Producciones Móviles. Que el número no pueda escribirse con seguridad es una razón más para mirar el pie de la propia marca, donde el operador sí responde por lo que publica.

Las apuestas a jugadores son el tipo de mercado donde el margen se nota más que en un ganador del partido, porque la casa fija precios para eventos sobre los que tiene menos información pública y más margen para protegerse. Quien use esos mercados debería comparar el pago antes de enviar el boleto, no después de perderlo.

Playdoit: el titular con la lista corta

Playdoit es la marca que opera bajo el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según la compilación que lo recoge, con Eventos Festivos de México como titular y sin confirmación oficial. Ese número es de la familia de permisos más antigua de esta lista, y el modelo detrás es el habitual: el permiso pertenece al titular, no al nombre comercial.

El atractivo de una marca así está en el precio. Una casa con un catálogo menos publicitado compite por el apostador que compara el pago del mercado y no por el que llega buscando la promoción de la semana. Ese lector existe y es el que mejor sale parado de cualquier comparación de momios, porque su criterio no depende de los anuncios.

Encontrar el detalle de sus mercados exige paciente navegación. Si el precio del tres vías vale la pena frente a las otras ocho, se ve en dos minutos. Si no, también.

Caliente: la marca más visible y la única con su número a la vista

Caliente es la casa más conocida de México entre los apostadores, y su ficha cubre prácticamente todo lo que un apostador mexicano espera encontrar: transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con la advertencia de que es solo para mayores de 18 años. Su pie de página dice además que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.

El dato interesante es otro. Caliente es la única casa de esta comparación cuyo número de permiso no proviene de una compilación externa sino del pie de página del propio operador: DGG/SP/404/97, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular, según las fuentes. Sigue sin confirmación en el registro oficial, porque ese registro no está abierto, pero la diferencia entre citar a un tercero y citar al operador es la diferencia entre rumorear y preguntar.

La marca está vinculada al grupo propietario de las dos plataformas bloqueadas desde noviembre de 2025, y eso conviene tenerlo claro al elegir entre las nueve, porque es un recordatorio de que en este mercado la visibilidad no es lo mismo que la seguridad jurídica. Lo que le corresponde por su propio mérito es un saldo amplio, herramientas completas y un botón claro de juego responsable en el pie.

Pickwin: el permiso compartido y el número que no se imprime

Pickwin llega a esta lista con una particularidad que conviene explicar bien. Las fuentes le atribuyen el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación y DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra, con Producciones Móviles y Unocapali La Paz Operadora como titulares, y advierten que los números se contradicen entre sí. Uno de esos números coincide con el que aparece en el pie de Betcris para Producciones Móviles, lo cual dice bastante sobre cómo funciona el mercado: un permisionario puede operar varias marcas y las compilaciones se copian entre ellas.

No imprimir un número cuando las fuentes se contradicen no es prudencia de más, es la única forma de no publicar un dato falso. El lector que quiera resolverlo tiene el camino de siempre: el pie de la propia marca y una pregunta al servicio de atención.

Para este apostador, el valor está en el catálogo de una marca mediana que compite por promociones y por mercados accesibles, no por un precio sistemáticamente mejor. Quien compare el pago de Pickwin contra las otras ocho en el mercado que le interesa tendrá la respuesta en minutos.

Preguntas frecuentes sobre los momios de las apuestas en México

¿Cómo compruebo que una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

No hay un registro público abierto, así que la comprobación se arma con tres piezas. Lee el pie del sitio y anota el número de permiso y el titular. Contrasta ese titular con el que figure en la ficha de la aplicación. Si no coincide o el número no aparece, pregunta al servicio de atención antes de depositar.

¿Cómo se calcula lo que paga un boleto con la cantidad apostada y el momio?

El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado al confirmar la apuesta. La ganancia neta es la apuesta multiplicada por el momio menos uno. En una combinada, los momios de todas las selecciones se multiplican primero y forman un precio único que se aplica igual.

¿Cómo se ve el margen de la casa dentro de los momios?

Sumando los inversos de todos los momios de un mismo mercado se obtiene un número mayor que 1. Dividiendo 1 entre esa suma sale el porcentaje de pago, y lo que falta hasta el 100 % es el margen. Un mercado de dos resultados a 1.95 en ambos lados deja alrededor del 2,5 %.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se ajustan desde la propia cuenta, dentro de los ajustes de juego responsable de cada marca, y cada casa decide qué límites ofrece. No existe un tope legal de depósito ni de pérdida en México, ni tampoco una cuenta temporal, así que el límite que no actives tú no existe en ningún otro sitio.

¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?

El premio es ingreso bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando lo supera. Un operador con permiso emite el CFDI de retenciones; guarda ese comprobante.

¿Qué riesgos tiene jugar en una casa sin permiso en México?

Queda fuera del marco que obliga a verificar identidad, reportar operaciones a la Unidad de Inteligencia Financiera y emitir el CFDI de retenciones. Además, los saldos de un operador bloqueado pueden congelarse, como ocurrió con las plataformas deshabilitadas desde noviembre de 2025. Y el tratamiento fiscal de un premio sin permiso no está establecido.

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