Las páginas de apuestas mexicanas cuestan más de lo que anuncia su publicidad
El precio de un momio no lo pone la suerte, lo pone la casa. Esa es la primera línea de costo en cualquier
casa de apuestas con permiso de la Secretaría de Gobernación, y también la que menos se discute, porque
viene incluida en el número que el apostador ve y da por hecho. Datos actualizados al noviembre 5, 2026,
con los permisos revisados contra el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos y los pies de página
de cada operador.
Evaluación: cómo se ordenan las páginas de apuestas mexicanas y qué costó llegar hasta aquí
Hay una pregunta que casi nadie hace al abrir una página de apuestas: ¿cuánto me cuesta apostar aquí, antes
de que la apuesta gane o pierda? La publicidad contesta otra pregunta y contesta bien, con cifras grandes y
letras pequeñas: el bono, el momio “mejorado”, el retiro en minutos. El costo está en otro lado y no aparece
en la portada.
México tiene una particularidad que ordena toda esta comparación. No existe una licencia mexicana de
apuestas en línea. Lo que existe es un permiso de la Secretaría de Gobernación, Dirección General de Juegos
y Sorteos, otorgado a un permisionario, que es un acto administrativo temporal, según define el artículo 3
del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La palabra correcta es “permiso”. “Licencia” es como
lo dice el extranjero y como lo repiten las campañas.
Esa palabra suelta tiene consecuencias prácticas para quien apuesta. El permiso se da a una persona moral
concreta, no a un dominio. Un permisionario puede operar varias marcas con el mismo permiso, y así ocurre:
Producciones Móviles sostiene a Betcris y aparece en el expediente de Pickwin. Cuando una marca de estas
desaparece o se bloquea, el permiso no desaparece con ella. El lector que quiere rastrear quién responde
por su dinero tiene que llegar hasta el titular, y ese titular pocas veces aparece en la portada del sitio.
Los tres filtros que aplico antes de mirar un bono
Primero el permiso y su fecha. Segundo lo que cuesta cobrarlo. Tercero, lo que la casa dice de sí misma
cuando nadie la está vendiendo, que es casi siempre su pie de página.
El primer filtro es el más rápido y el más incómodo. Ninguna lista oficial de permisos pudo consultarse
para esta comparación: la Dirección General de Juegos y Sorteos no publica hoy un registro abierto que
sirva de referencia, aunque en mayo de 2026 un diputado pidió a la Secretaría de Gobernación un registro
público y abierto de permisos de apuestas y casinos, y hasta octubre de 2026 no existía una lista completa
que pudiera abrirse. Sin registro, la verificación de un permiso se hace marca por marca, y ahí aparece el
problema siguiente.
Segundo filtro: el costo de cobrar. Un bono de bienvenida no paga solo. Se cobra con apuestas, y el número
que lo explica es el requisito de apuesta o rollover, casi siempre escrito en un párrafo que nadie lee
completo.
Tercero: el pie de página. Ahí están el titular del permiso, las advertencias de juego responsable, la
prohibición para menores y a veces la empresa que opera el sitio. Caliente lo hace bien: su pie muestra el
permiso DGG/SP/404/97 y presenta la operación como autorización de la Secretaría de Gobernación. La ficha
de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB y limita el uso a mayores de 18
años. Son dos marcas que dicen al menos lo que el lector necesita saber para seguir investigando.
Un detalle sobre las edades que conviene tener claro antes de seguir. El artículo 5 del Reglamento prohíbe
a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de
apuestas, pero no fija una edad numérica. El “18+” que muestran las casas es una declaración de la casa,
no un número de la ley. Quien apuesta con 18 años está ante una regla del operador, y eso importa el día
en que el operador decida aplicar otro criterio.
La tabla: la estructura de cada permiso, según quién la cuenta
Los números de permiso se imprimen solo donde una fuente con nombre los da, y siempre como declaración de
esa fuente, nunca como confirmación oficial. Donde las compilaciones se contradicen, no hay número. Los dos
casos están en la misma tabla y esa mezcla es, en sí misma, la información: el mercado mexicano se describe
con una precisión desigual.
| Marca | Permiso de la SEGOB, según la fuente que lo da | Lo que la propia marca declara sobre su marco legal |
|---|---|---|
| Pickwin | Sin número impreso: las compilaciones se contradicen entre sí y una de ellas repite el número que el pie de Betcris atribuye a Producciones Móviles; titular nombrado por las fuentes, Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | El sitio se identifica como marca de apuestas deportivas con operación en México |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular, Eventos Festivos de México | El sitio se presenta como casa de apuestas deportivas y casino con operación en México |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx; titular, Entretenimientos Naturales | La App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular nombrado |
| Betcris | Sin número impreso: el pie del propio sitio y la tabla del titular difieren, y el número del pie va a nombre de Producciones Móviles | Pie de página con permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V. y oficio DGJS/405/2018; opera además con la licencia MGA/B2C/300/2008 de la Autoridad de Juegos de Malta, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular, Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación que se lea | El sitio se identifica como casa de apuestas en línea con operación en México |
| Betway | 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular, Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | El sitio se identifica como marca global de apuestas con operación en México |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; titular nombrado por las fuentes, Tecnología en Entretenimiento Caliplay | El pie de página presenta la operación como autorización de la Secretaría de Gobernación |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular, Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | El sitio se identifica como marca internacional de apuestas con operación en México |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; titular, Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) | La ficha de la aplicación declara operar con permiso de la SEGOB y limita el uso a mayores de 18 años |
Lo primero que se ve al leer la columna del centro no es un dato, es un patrón de procedencia. Cinco
números vienen del mismo tipo de fuente: compilaciones de terceros que arman su lista a partir de lo que
encuentran, no de un registro abierto. Dos marcas no tienen número impreso. Dos lo dan desde su propio pie
de página. Y ninguno de los tres orígenes equivale a una confirmación de la autoridad, cosa que la propia
Dirección General de Juegos y Sorteos no ha hecho posible al no publicar la lista de permisos vigentes.
¿Qué le cuesta esto al lector? Tiempo, y una dosis de incertidumbre que ninguna casa va a resolverle. La
ruta honesta es ir al pie del sitio donde piensa depositar, buscar ahí el número y el titular, y compararlo
con lo que dice la marca. Cuando el número del pie y el número de la tabla de un tercero no coinciden —el
caso de Betcris es el ejemplo más limpio, porque su propio pie, el de Producciones Móviles, y una
compilación no cuentan lo mismo— el lector ya sabe que está ante la parte del mercado donde la información
no está resuelta. Eso no descalifica a la marca. Le dice dónde mirar.
El margen: lo que la casa se queda de cada peso
Aquí está el costo que no aparece en ninguna campaña. En un partido de dos resultados, la casa pone un
momio para cada lado. La suma de las probabilidades implícitas de esos momios siempre pasa de 100 %, y ese
exceso es lo que la casa retiene del conjunto de apuestas de ese mercado.
Con un ejemplo ilustrativo de dos resultados a momio decimal 1,90 y 1,90 —un ejemplo aritmético, no un
precio cotizado— la probabilidad implícita de cada lado es 1 ÷ 1,90, que da 52,63 %, y las dos juntas suman
105,26 %. La casa devuelve 100 % ÷ 105,26 %, es decir un 95 % de lo apostado en ese mercado, y se queda con
la diferencia. Ese margen se sitúa alrededor del 5 % según el redondeo del momio que la casa
publique, y esa banda es la condición: no es una cifra única, es un intervalo que depende de cuántos
decimales tenga el momio.
Traducido al bolsillo: de cada 1.000 pesos apostados en ese mercado, unos 950 vuelven en promedio a los
apostadores y unos 50 se quedan en la casa. No en cada apuesta, en el conjunto. Es un promedio sobre muchas
apuestas, no un resultado garantizado para ninguna en particular, y por eso conviene leerlo como el precio
de entrada del mercado y no como una pérdida anunciada.
La consecuencia práctica es que el margen se paga todos los días y el bono se cobra una vez. Un bono de
bienvenida generoso entregado en un mercado de margen alto es una devolución parcial de un costo que sigue
corriendo. Cuando el jugador apuesta cien veces con el bono, deja cien veces su parte del margen. Ese es el
argumento contra la pregunta “cuál paga más”, que casi siempre se responde mirando el bono y no el momio.
Qué pasa cuando el operador queda bloqueado
La lista de marcas con permiso no es un mundo tranquilo. bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, están
bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas; en
diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo
ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y
el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.
El estado cambia, y por eso aquí va con fecha y no como un hecho del día. Lo que no cambia es la lección de
costo: un saldo en un operador bloqueado puede quedar atrapado. Un apostador con dinero dentro de una de
esas marcas no tiene una ventanilla mexicana donde reclamar. Ninguno de los nueve operadores de esta
comparación está en esa situación al día de la fecha de actualización, y ninguna marca aparece aquí como
bloqueada.
Lo que esta lista de páginas de apuestas no es
No es el mercado entero. Los nueve operadores que siguen son los que se pueden describir con los datos que
las fuentes dan, y una marca que no aparece aquí no queda por eso sin permiso. Tampoco es una recomendación
de apuesta, ni un pronóstico, ni una promesa de rendimiento. Es una comparación de costos, permisos y
condiciones, y cada apartado cierra con lo que ese operador hace mejor y con quién termina pagando la
diferencia.
Fundamentos: qué es un permiso de la SEGOB y por qué la palabra exacta cuesta dinero
La ley que gobierna todo esto es vieja. La Ley Federal de Juegos y Sorteos data del 31 de diciembre de 1947
y no menciona las apuestas en línea en ninguna parte de su texto; el Reglamento que la desarrolla se
reformó el 16 de noviembre de 2023. Entre esas dos fechas caben casi ocho décadas de tecnología deportiva,
y de ahí sale la contradicción que ordena el mercado mexicano: una actividad nueva regulada con las
herramientas de otra época.

El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos regula la autorización, el control, la vigilancia y la
inspección de los juegos con apuestas y sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y establece
la competencia federal (artículo 1). El artículo 2 fija la regla que más pesa: la actividad de juegos con
apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida. La Secretaría de Gobernación
interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos
autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos.
Ese “que no esté expresamente prevista está prohibida” es una frase que el lector debería subrayar. No
prohíbe lo malo. Prohíbe lo no previsto, que es lo mismo que castigar a la ley por llegar tarde. Una
apuesta en vivo, un deporte electrónico, un mercado combinado nacido la temporada pasada: nada de eso
estaba en la cabeza del legislador de 1947, y el Reglamento tampoco tiene un artículo propio para cada uno.
Quien apuesta encuentra ese hueco tarde o temprano.
El fundamento para operar apuestas en México es un permiso de la Secretaría de Gobernación, un acto
administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y no una “licencia”, según define el artículo 3
del Reglamento, que además describe la apuesta como dinero en moneda nacional arriesgado en un juego
permitido. La precisión no es capricho de abogados: un permiso es temporal y se puede terminar, y el
usuario que deposita a largo plazo en un sitio está confiando en un instrumento que tiene fecha.
Quién puede tener permiso para apuestas a distancia
El artículo 28 del Reglamento nombra dos tipos de permiso pensados para apuestas a distancia: los centros
de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo,
galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Ese es el mapa legal del
juego a distancia en México, y su característica es que casi siempre cuelga de algo que existe en el mundo
físico: una sala, una pista, un frontón.
De ahí sale la práctica que confunde a medio mercado. Ninguna página de apuestas mexicana parece poder
tener un permiso digital independiente; lo que ocurre es que un permisionario autorizado presta su permiso
a la operación en línea, y un mismo permisionario puede sostener varias marcas. Producciones Móviles
aparece detrás de Betcris y en el expediente de Pickwin; Caliplay, la operadora del sitio de Caliente,
opera bajo el grupo que sostiene la marca. Es la estructura de concesión clásica aplicada al dominio web.
El permiso además no se puede mover de manos. Los permisos de juegos con apuestas son intransferibles: no
pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse (artículo 31). Suena como un tecnicismo hasta que se
aplica al lector: significa que la marca que él ve y el permiso que la respalda no necesariamente se
venden juntos, y que cuando una marca cambia de dueño o de operador, el permiso no viaja con la marca.
Las obligaciones que sostienen el permiso
Quien tiene el permiso carga con tareas concretas, y esas tareas son parte de lo que el apostador compra
al elegir una casa regulada. El artículo 29 del Reglamento obliga a los permisionarios de apuestas remotas
a presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar sospechas de
delincuencia organizada o lavado de dinero y constituir una fianza equivalente a unos 60 días de premios
promedio.
Esa fianza es el dato menos publicitado y probablemente el más útil de todo el marco. Setenta días de
premios promedio inmovilizados como respaldo no es caridad del operador: es una garantía legal frente a
quien tiene un saldo dentro. La contraparte es el costo administrativo, que se traslada al margen. No hay
comida gratis en un mercado donde alguien tiene que mantener una fianza, contratar seguros y pagar
auditorías trimestrales.
Cabe decir lo que el marco legal no dice, porque el silencio también informa. El Reglamento no contempla
las apuestas en vivo, los deportes virtuales ni los deportes electrónicos como materias con regla propia
en los artículos revisados. Tampoco hay provisión para un mercado de intercambio de apuestas, y por eso
aquí no se afirma que exista uno en México. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por el artículo
- Lo no previsto vuelve al artículo 2, y el artículo 2 prohíbe.
Normativa: la legalidad que se puede comprobar y la que solo se puede fechar
Aquí llega la pregunta más repetida del mercado: cuál es la página de apuestas más segura. La respuesta
honesta empieza por admitir que “segura” tiene dos sentidos y que las marcas solo venden uno.

Segura frente al cierre o al bloqueo es el primer sentido, y en eso hay historial reciente. El 11 y 12 de
noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas; en esa
misma operación quedaron inhabilitadas bet365 y Betano. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les
permitió únicamente publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de
distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.
En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea,
incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de
la Secretaría de Gobernación contra esas mismas marcas, según una sola fuente. Ese último punto va con
fuente y con fecha porque la lista cambia y una afirmación de estado se desactualiza en semanas.
Segura frente al abuso interno es el segundo sentido, y ahí la respuesta es más incómoda: el artículo 5 del
Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación
en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica, y las casas declaran 18+ por su cuenta. No existe
un registro nacional de autoexclusión en México. Los operadores verifican identidad: el sector es actividad
vulnerable frente al lavado de dinero, y por eso se reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Los
documentos concretos que se exigen no están fijados en un estatuto.
La tercera ruta, la que el lector realmente quiere, es comprobar el permiso. Ahí el obstáculo es
institucional. En mayo de 2026 el diputado Rubén Moreira pidió a la Secretaría de Gobernación un registro
público y abierto de los permisos de apuestas y casinos, y hasta octubre de 2026 no pudo abrirse una lista
oficial completa. Los conteos de sitios también se contradicen: un reporte habla de 136 sitios de apuestas
y otro de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx. Con dos cifras que se llevan ese margen, la única
posición defendible es no dar ninguna.
Cómo se verifica un permiso por cuenta propia
Hay una ruta que sí funciona, y es manual. Abrir el sitio, bajar al pie de página, leer el número y el
titular, y compararlos. Caliente pone el número DGG/SP/404/97 en su propio pie y lo presenta como
autorización de la Secretaría de Gobernación; la ficha de la aplicación de Codere México declara operar
con permiso de la SEGOB. Son declaraciones de la marca, no certificados, y esa distinción es la que el
lector debe conservar en la cabeza.
Lo que complica el ejercicio es la falta de una fuente única. Cinco de los nueve números de esta
comparación provienen de compilaciones de terceros, dos marcas no tienen número impreso porque las
compilaciones se contradicen, y ninguna de las cifras está oficialmente confirmada. Un lector que quiera
una certeza mayor que esa tendrá que esperar a que exista el registro público que se pidió en 2026.
Impuestos: quién paga el IEPS y quién carga con el ISR
Este es el punto donde el costo del marco legal se vuelve visible en la aritmética diaria del apostador.
El IEPS a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso es del 50 % desde el 1 de enero de 2026,
según la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025; antes era del
30 %. Está en el artículo 2, fracción II, inciso B), de la Ley del IEPS.
El detalle que casi nadie menciona: la base no está establecida con claridad. El texto legal habla de
“valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y ninguna de las dos expresiones
equivale a decir que el 50 % se cobra sobre el total apostado o sobre el ingreso bruto. Esta página no
afirma ninguna de las dos lecturas. El aumento de veinte puntos sí es un hecho, y su efecto lo paga el
apostador: tras la subida, los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del
impuesto, lo que en la práctica significa bonos con condiciones distintas a las de un año antes.
En el lado del premio, el artículo 138 de la Ley del ISR prevé una retención del 1 % sobre premios cuando
el impuesto estatal no excede del 6 %, y del 21 % si el impuesto estatal es mayor; quien paga el premio es
quien retiene. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre premios, alrededor del 7 % en
total según un reporte secundario. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la
declaración a que está obligada; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los
premios superiores a 600.000 pesos en el año deben reportarse en la declaración anual. Y hay un límite
claro: el artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”, de manera que el tratamiento de premios
obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido. Ante esa duda, lo único responsable es consultar a
un contador o asesor fiscal.
Las reglas estatales varían y el lector debe tenerlas presentes: la Ciudad de México grava las apuestas y
Nuevo León grava los montos apostados. Un mismo boleto puede tratarse distinto según dónde se juegue.
La reforma que todavía no existe
En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó la revisión interna de una propuesta para
sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado al Congreso y no es ley.
Una iniciativa para abrogar la ley de 1947 propone mecanismos de autoexclusión, edad mínima de 21 años y
límites ligados al ingreso, y es exactamente eso: una propuesta.
Vale la pena detenerse en el costo que tendría si avanzara. La edad mínima pasaría de los 18 que hoy
declaran las casas a 21 por ley, y los límites de depósito dependerían del ingreso declarado, algo que
ninguna casa puede verificar sin datos que hoy no pide. Para el lector eso significaría más verificación, no
menos, y un margen de operación más ajustado que el operador intentaría recuperar donde puede.
Prevención: salvaguardas que dependen de la casa y no de la ley
La parte incómoda de escribir sobre juego responsable en México es que casi todo lo que existe es
voluntario. No hay registro nacional de autoexclusión. No hay límite legal de depósito ni de pérdida. No
hay cuenta temporal prevista en el marco revisado. Lo que hay es lo que cada operador decide ofrecer, y
eso cambia de marca a marca y de mes a mes.
Las herramientas que las casas listan son de tres tipos. Pausas o descansos, límites de depósito
voluntarios, y autoexclusión interna, que es una decisión del operador y no un registro al que el
apostador pueda sumarse. Caliente pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego
responsable desde su pie de página; la ficha de la aplicación de Codere México incluye avisos de juego
responsable y políticas de cierre de cuenta. Son dos ejemplos de cómo una casa puede documentar el tema
por su cuenta.
El lector que quiera protegerse de verdad debe entender que el orden de estas herramientas es el
contrario del que suele suponerse. El límite de depósito no protege del gasto; protege del gasto
automático, que es distinto. Un apostador decidido a depositar más encuentra la forma, y ninguna casa con
permiso tiene hoy una obligación legal de impedírselo. Lo que la herramienta controla es la velocidad, y
la velocidad es justamente lo que convierte una apuesta recreativa en un problema.
Hay un punto más, y es de costo puro. La autoexclusión interna de una casa no se extiende a las otras
ocho. Un apostador que se excluye de una marca puede registrarse en la siguiente con el mismo documento,
porque no existe el registro que lo impida. Esa es la diferencia específica entre la protección mexicana y
la de mercados que sí tienen registro nacional, y el usuario merece saberla antes de confiar su disciplina
a una casilla marcada.
Para las solicitudes de cuenta sin permiso, la ley sí tiene una herramienta, aunque no una que use el
apostador: el artículo 2 del Reglamento prohíbe lo no previsto y el artículo 8 de la Ley Federal de Juegos
y Sorteos permite a la Secretaría de Gobernación cerrar establecimientos no autorizados. La Secretaría ha
reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, si bien una base estatutaria para
bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está
establecida. El lector que apuesta en una página sin permiso no enfrenta una multa o un delito
establecido por el solo hecho de apostar, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención.
Incentivos: lo que un bono de bienvenida realmente cuesta cobrar
Un bono de bienvenida es una devolución condicionada, y la condición es la parte larga del contrato. La
palabra “gratis” en la publicidad de estas páginas describe el depósito, no el cobro. El cobro se paga con
apuestas, y ahí está el costo real.
La mecánica es siempre la misma aunque el nombre cambie. La casa entrega un monto, exige que ese monto se
apueste un número de veces —el requisito de apuesta o rollover— y acepta solo apuestas cuyo momio iguale o
supere un mínimo. Las tres variables —monto, factor, momio mínimo— son el contrato completo, y las tres
suelen estar en la letra chica.
Después de la subida del IEPS de enero de 2026, las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para
absorber parte del impuesto. La palabra “rediseñaron” es la clave: el mismo anuncio puede traer ahora un
factor de apuesta más exigente o un momio mínimo más alto, porque el operador tiene veinte puntos
porcentuales más de impuesto que pagar y no los va a pagar de su bolsillo. Los bonos de este año no son
los del año pasado.
Conviene tener presente una distinción que la publicidad borra a propósito. Un bono en dinero y una
apuesta gratis no son lo mismo: la apuesta gratis normalmente no devuelve el importe apostado cuando
gana. Una promoción “sin riesgo” que se reembolsa como apuesta gratis no es un reembolso en dinero. Y un
paquete condicionado al depósito sigue siendo un paquete condicionado al depósito, por mucho que el
anuncio lo presente como regalo.
Esta comparación no publica códigos de bonos ni promociones, porque lo que el lector necesita no es el
código, es el costo de cobrarlo. Un bono pequeño con requisitos suaves puede valer más que un bono grande
que obliga a apostar cien veces en mercados de margen alto, y ese cálculo solo puede hacerse leyendo las
condiciones de cada casa antes de depositar.
Liquidación: cómo se deposita, cómo se retira y qué se retiene en el camino
Ninguna ley mexicana cubre los pagos de apuestas. Lo que existe es lo que cada marca declara sobre sí
misma en sus propias listas y pies de página: tarjetas, transferencia bancaria por SPEI, comprobantes en
efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador,
y el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. El cripto en marcas con permiso no
está establecido.
Esa combinación tiene consecuencias concretas que el lector nota rápido. Un retiro tiene que viajar a una
cuenta que esté a su nombre, y eso obliga a que el nombre del registro coincida exactamente con el del
banco. La verificación de identidad deja de ser un trámite de bienvenida y se convierte en la puerta del
retiro. Y el CFDI de retenciones es un documento que le sirve después, cuando llega el momento de la
declaración anual.
El otro punto de costo es la velocidad del SPEI, que no es problema del operador y sí de la ventana
bancaria. Una transferencia pedida después del corte llega al día siguiente aunque la casa la haya
procesado de inmediato, y esa espera no se arregla con ninguna promesa de “retiro en minutos”. Los
comprobantes en efectivo tienen la limitación opuesta: se cobran donde se compran, y el rastro para una
reclamación es más débil.
Analítica: bankroll, momio y la aritmética que sí depende del apostador
La pregunta “qué página paga más” tiene una respuesta incómoda: la que tenga el margen más bajo en el
mercado que el apostador realmente juega. No la que anuncie el bono más grande.
Esa es toda la estrategia que este texto puede ofrecer sin convertirse en pronóstico. El margen se paga
apuesta tras apuesta, y el bono se cobra una vez. Un apostador que quiere comparar dos casas puede hacerlo
con una sola operación de lectura: tomar el mismo partido en las dos, mirar los dos momios y calcular
cuánto devuelve cada mercado.
Con el ejemplo de dos resultados a 1,90 y 1,90 la cuenta ya está hecha más arriba: 95 % de payout y un
margen de cerca del 5 % según el redondeo. Cuando la casa publica 1,95 y 1,95 las probabilidades
implícitas bajan, la devolución sube y el margen se estrecha; cuando publica 1,85 y 1,85 el movimiento es
el contrario. Ese es el termómetro, y no hace falta un programa de estadísticas para leerlo.
La parte que no se puede delegar es el control del bankroll. Un límite de pérdida escrito por el propio
apostador antes de empezar vale más que cualquier herramienta que la casa ofrezca después, porque la casa
no tiene incentivo para frenar el volumen. Los límites ligados al ingreso aparecen en la iniciativa de
reforma como propuesta, no como regla vigente, y hasta entonces la disciplina es responsabilidad del
jugador.
Calendario: apuestas de fútbol, esports y el Mundial que ya se jugó
La oferta deportiva de las casas de apuestas mexicanas vive del calendario, y el calendario de 2026 tuvo
un pico que ya pasó. La Copa Mundial de la FIFA 2026 se jugó entre junio y julio de 2026, en el pasado, y
el mercado de un torneo así deja un rastro particular: una subida de volumen que después se normaliza y
una serie de clientes nuevos que se quedan o se van según lo que encontraron en la letra chica.
El fútbol es el producto principal de casi todas estas marcas, y también el más competido, que en la
práctica significa el de márgenes más estrechos y momios más ajustados. Los deportes electrónicos y los
deportes virtuales aparecen en la oferta sin una regla propia en los artículos del Reglamento revisados,
lo cual es una nota legal y no una condena. Un mercado puede existir en el catálogo de una casa y no
tener un artículo que lo describa, y eso es exactamente el hueco del artículo 2.
Para las carreras de caballos y los deportes de pista, el régimen es el de los hipódromos, galgódromos y
frontones, con el “cruce de apuestas” como figura específica. Los menores de edad no pueden participar en
ese cruce, y el Reglamento lo dice sin dar una cifra de edad.
Lo que cambia para el apostador es más pequeño de lo que parece. Un campeonato como el Mundial suele
traer cuotas de mercado principal con margen más ajustado por competencia, y los mercados secundarios
—el goleador, el resultado exacto, las tarjetas— llegan con el margen más ancho de todo el catálogo. Quien
juega mercados de nicho paga más por el mismo espectáculo, y ese es un costo que ningún bono cubre.
Novedad: por qué una página de apuestas nueva cuesta más antes de ganar nada
Una marca recién llegada al mercado mexicano tiene un problema de arranque: nadie tiene saldo dentro, así
que tiene que comprar la primera apuesta y no la segunda. Eso se traduce en bonos más agresivos y en
condiciones que después se endurecen, y es la razón por la que el apostador debe mirar la trayectoria del
bono y no solo su monto actual.
El otro problema del recién llegado es el permiso. Como el permiso no puede cederse, venderse ni
comercializarse, la marca nueva no lo compra: opera bajo el permiso de un permisionario que ya lo tenía.
Eso no la vuelve ilegal; la vuelve dependiente. Si esa relación termina, la marca pierde el fundamento para
operar y el saldo del usuario depende de lo que digan las condiciones de la casa.
Un tercer punto, y el más útil para el lector, es la verificación de identidad. Las marcas nuevas suelen
ser más estrictas en el registro, porque llegar tarde a un mercado regulado significa cumplir con más
cuidado. Algunos de los dominios que ya no están operando lo hicieron por razones administrativas y no
comerciales, y eso debería recordarle al apostador que la antigüedad no es garantía de permanencia.
Procedimiento: cómo se abre una cuenta paso a paso, con sus costos
El recorrido es corto y casi siempre igual. Registro con datos personales, verificación de identidad con
documento, elección de método de depósito, aplicación del bono si se acepta, apuestas con el requisito
mínimo de momio, y retiro a una cuenta a nombre del jugador.
La secuencia importa porque cada paso tiene un costo escondido en el siguiente. Aceptar el bono ata las
apuestas al requisito y al momio mínimo, que es más restrictivo que el catálogo completo. Elegir mal el
método de depósito puede hacer que el retiro tarde más de lo previsto. Y registrarse con datos que no
coinciden con los del banco detiene el retiro justo cuando el jugador tiene dinero ganado.
Quien quiera evitar todo esto tiene un camino simple: no aceptar el bono. Un apostador que deposita sin
bono queda libre del rollover y del momio mínimo, y a cambio renuncia al único descuento que la casa
ofrece. Es una decisión de costo y hay que tomarla con números, no con el entusiasmo que produce ver un
monto grande en la portada.
Operadores comparados
En esta sección analizamos los operadores principales disponibles para el usuario mexicano.
Pickwin: la marca que comparte permisionario con Betcris
Pickwin aparece en el mercado con un expediente difícil de leer. Su permiso remite a Producciones Móviles
S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora como titular nombrado por las fuentes, y el número no se
imprime aquí porque las compilaciones se contradicen: una de ellas da justamente el número que el pie de
página de Betcris atribuye a Producciones Móviles, y esa coincidencia sugiere más un copiado entre listas
que una verificación independiente.
Para el lector, compartir permisionario con otra marca tiene una lectura doble. Del lado bueno, detrás hay
una estructura con experiencia y con las obligaciones del artículo 29 encima. Del lado menos bueno, la
identidad jurídica del sitio y la marca que el usuario ve en la pantalla no son la misma cosa, y a la hora
de reclamar un saldo eso importa.
El costo específico de Pickwin es la trazabilidad. Es la única marca de esta comparación cuyo número no
puede imprimirse por contradicción entre fuentes, y quien quiera una certeza tendrá que ir a su pie de
página y sacarla de ahí. Su atractivo para un apostador está en el catálogo y en las condiciones
comerciales, no en la claridad de su expediente. Quien priorice poder reconstruir de dónde viene la
autorización encontrará en otras marcas de esta lista un camino más limpio.
Playdoit: el número más antiguo del grupo, con titular distinto al de la marca
Playdoit declara el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos
de México como titular nombrado por las fuentes. El número es de 2005, y eso lo pone entre los expedientes
más largos de esta lista: veinte años de marco administrativo es una forma tosca pero real de permanencia.
La consecuencia práctica de un permiso antiguo es la de casi todo lo viejo en este mercado: se concedió
bajo un Reglamento distinto, antes de la reforma de noviembre de 2023 que endureció la prohibición de lo
no previsto. Nada de eso invalida el permiso. Sí explica por qué su descripción legal y la de una marca
entrada en 2021 no dicen lo mismo, aunque las dos digan “permiso de la SEGOB”.
El costo para el apostador no está en el papel, está en el catálogo. Una marca con expediente largo suele
tener una oferta estable y sin sobresaltos, y esa estabilidad es un valor real para quien apuesta cada
semana. La contrapartida es la carga impositiva: con el IEPS al 50 % desde enero de 2026 y una base que el
texto legal describe solo como “valor de la actividad”, la presión sobre el margen recae por igual sobre
el veterano y sobre el recién llegado.
1xBet: la marca cuyo titular no coincide con quien publica la aplicación
1xBet presenta el permiso DGJS/0002/2020 según Apuestas-legales.com.mx, con Entretenimientos Naturales
como titular nombrado por las fuentes. La fuente que da ese número no pudo confirmar ni el dominio
1xbet.mx ni la lista oficial, y hay un detalle que agrega ruido: la App Store lista la aplicación bajo
1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado.
Esa diferencia entre quien publica la aplicación y quien figura como titular del permiso no es un
tecnicismo. Es el tipo de desajuste que el usuario descubre cuando intenta reclamar algo y le responden
desde una entidad cuyo nombre no había visto nunca. La marca funciona, el producto existe, y el expediente
no cierra del todo.
El costo aquí es de expectativas. Quien se acerca a 1xBet por su catálogo —amplio y con mercados que otras
casas mexicanas no ofrecen— encuentra un producto completo y un rastro administrativo menos ordenado.
Quien necesite que el permiso, el dominio y la entidad operadora cuenten la misma historia debería mirar
las marcas cuyo pie de página sostiene esa coherencia.
Betcris: una licencia maltesa vigente junto al permiso mexicano
Betcris es el caso más interesante de la lista, y no por su permiso mexicano. Su pie de página muestra un
permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V. que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A.
de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. El número del permiso no se imprime porque el pie del propio sitio
y la tabla del titular no coinciden: el pie muestra un número a nombre de Producciones Móviles y la
compilación da otro. No se elige cuál de los dos es el bueno.
Lo que sí se puede fechar con precisión es su segundo paraguas. La empresa del sitio, TV Global
Enterprises Ltd., tiene licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de
agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Una licencia europea vigente junto a un permiso mexicano de
titular distinto es una combinación poco común en un mercado donde la mayoría de las marcas solo puede
mostrar una cosa.
Esa doble estructura le da a Betcris una característica que ninguna otra marca de esta comparación
ofrece, y también le impone un costo. El usuario mexicano que deposita está bajo el permiso mexicano, con
las obligaciones del artículo 29 y el marco del artículo 2; la licencia maltesa no sustituye nada de eso,
y quien crea que puede reclamar ante una autoridad europea por una cuenta abierta en México se va a topar
con una pared. Betcris conviene a quien valora tener dos jurisdicciones declaradas y sabe cuál de las dos
le habla. No conviene a quien cree que la segunda es una red de seguridad, porque no lo es.
Strendus: tres números bajo un titular que las compilaciones no logran ponerse de acuerdo
Strendus acumula tres números de permiso: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según
casasdeapuestaslegales.mx. El titular aparece como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, y la
diferencia no es un detalle de escritura: son dos nombres distintos según la compilación que se lea.
Tres permisos no significan tres veces más garantía. Significan una estructura con varias autorizaciones
encima, probablemente por distintas salas o distintas etapas, y eso complica todavía más la tarea de un
lector que quiera identificar a quién le está confiando el depósito. Con dos titulares posibles y una
lista oficial inaccesible, el expediente de Strendus es el más difícil de armar de toda la comparación.
Aquí el costo es literalmente de investigación. Quien quiera apostar en Strendus puede hacerlo, y el
producto no está en duda; lo que no puede hacer es resolver el expediente con una ruta corta. Es la marca
que mejor ilustra por qué la ausencia de un registro público de permisos en México no es un detalle
burocrático: sin ese registro, la carga de la verificación recae entera sobre el apostador.
Betway: el permiso corto y el titular que no aparece en la portada
Betway declara el permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón
México S.A. de C.V. como titular nombrado por las fuentes. El número es el más corto de toda la lista, un
formato que corresponde a autorizaciones de otra época administrativa.
El titular, en cambio, es el dato más elocuente del expediente. Un permiso a nombre de una empresa de
frontón no es una curiosidad: es el artículo 28 en funcionamiento. Los titulares de permisos de frontón
pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas, y esa es la vía por la que una marca
internacional de apuestas deportivas termina sostenida por una empresa cuyo nombre habla de otro deporte.
Betway es una marca global con un producto maduro, y su costo en México está en la distancia entre la
marca y la estructura que la autoriza. Nada de eso es irregular; el artículo 28 lo prevé expresamente. El
lector que se sienta cómodo apostando en una marca internacional cuyo fundamento local es una empresa de
frontón tendrá aquí un producto sólido. Quien quiera que el permiso y la marca compartan nombre tendrá
mejores opciones en esta misma lista.
Caliente: el permiso en su propio pie de página
Caliente es la marca que hace mejor la tarea más simple de todas: publicar su permiso donde el usuario
puede encontrarlo. El pie de página de su sitio muestra el permiso DGG/SP/404/97 y presenta la operación
como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay como
operadora del sitio.
Ese permiso es también el más antiguo de la lista. El formato DGG/SP/404/97, con los dos dígitos finales,
corresponde a una autorización de 1997, del siglo pasado y cincuenta años después de la Ley Federal de
Juegos y Sorteos. Una marca que ha operado bajo el mismo fundamento durante casi tres décadas tiene algo
que las nuevas no pueden imitar: continuidad.
En juego responsable, Caliente cumple con lo mínimo visible. Su pie de página indica que los juegos con
apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección
de juego responsable. Es poco, y es más de lo que muchas marcas hacen. El costo del que conviene estar
consciente es el otro lado de la continuidad: una casa con esa antigüedad y ese peso local tiene menos
razones para competir agresivamente en el momio que una marca que necesita comprar clientes. Quien
apueste aquí paga por estabilidad y estructura conocida, y esa prima es real.
Novibet: el permiso de 2020 y una marca internacional con operación local
Novibet presenta el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos
de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado por las fuentes. El expediente es el más limpio del
grupo: un número, un titular, una fecha reciente y ninguna contradicción visible entre las fuentes que lo
reportan.
El formato del número, con la clave DCRCA, corresponde al tipo de autorización que la Dirección General
de Juegos y Sorteos emite dentro del marco reformado en noviembre de 2023, y eso lo separa de los permisos
de la década pasada. Un permiso concedido después de la reforma se otorgó bajo las reglas vigentes, no bajo
las anteriores, y esa es una diferencia que el lector puede valorar.
El costo de Novibet es el de cualquier marca internacional con estructura local: la potencia del catálogo
compensa la falta de raíz mexicana, y la raíz mexicana es lo que da acceso a una ventanilla local en caso
de conflicto. Novibet es una opción razonable para quien ya conoce la marca de otros mercados y quiere un
expediente ordenado en México. Quien apueste por primera vez y valore tener a quién reclamarle cerca
encontrará más respaldo en las marcas que llevan décadas operando en el país.
Codere: el permiso doble y la ficha de aplicación más transparente del grupo
Codere declara los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, con Libros
Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular nombrado por las fuentes. Dos permisos de años
distintos, uno de la mitad de la década pasada y otro inmediatamente antes del cambio de sexenio
administrativo.
La ficha de su aplicación es la más completa del grupo en cuanto a declaraciones propias. Dice que opera
con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y
políticas de cierre de cuenta. Ese último elemento merece atención: una política de cierre de cuenta
publicada es una salida que el usuario puede usar, y en un país sin registro nacional de autoexclusión
tener una ruta formal para cerrar la cuenta es una herramienta real.
El costo de Codere es el de una marca de doble permiso y estructura corporativa grande: hay más capas
entre el apostador y la persona que decide, y la resolución de una reclamación pasa por más pasos. A
cambio, la empresa publica más información que la media y opera con una antigüedad que no está en duda.
Es una opción sólida para quien apuesta de forma regular y quiere reglas escritas; quien busque la
experiencia más ligera y directa probablemente la encuentre en marcas menos corporativas de esta lista.
Lo que cuesta el bono de bienvenida, con números
Toca poner una cifra concreta al problema que este texto viene señalando. El ejemplo parte de una premisa
explícita: un bono de 1.000 pesos con un requisito de apuesta de diez veces el monto del bono, apostado
en un mercado de dos resultados con momio 1,90 y 1,90 —el mismo ejemplo que ya se usó más arriba— y en
apuestas individuales de 100 pesos cada una.
Con esas entradas, el requisito de apuesta equivale a 10.000 pesos de volumen. A cien pesos por apuesta,
son cien apuestas las que hacen falta para liberar el bono. El margen del mercado de referencia es el que
se calculó antes: una devolución de alrededor del 95 % de lo apostado, es decir un margen de entre el
aproximadamente el 5 % según el redondeo del momio.
Ese margen aplicado al volumen da el costo esperado de liberar el bono: entre 480 y 520 pesos, si el
apostador se limita a apostar el monto del bono y se mueve en un mercado del margen descrito. La cifra es
un costo promedio sobre muchas apuestas y bajo las condiciones aquí enunciadas, nunca una pérdida asegurada
para una persona concreta, y nunca una promesa de resultado.
La resta es la conclusión que la publicidad no hace. Un bono de 1.000 pesos sobre el que se paga medio
miles de pesos en margen durante el desbloqueo, en apuestas individuales de 100 pesos a momio 1,90, deja
al apostador con una devolución parcial de su propio costo de operación. Cambiar cualquiera de las
variables mueve el resultado: un requisito de veinte veces duplica el costo esperado, apostar en un
mercado de margen más ancho lo aumenta otra vez, y una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve al ganar
vale menos que su cifra nominal porque la parte del importe no vuelve.
Vale la pena una advertencia sobre lo que estos números no dicen. No dicen cuánto ganará el apostador, ni
cuál de las nueve casas conviene más, ni qué resultado tendrá el partido. El cálculo describe lo que
cuesta liberar un bono bajo condiciones declaradas, y ese es exactamente el dato que falta en la portada
de cualquier promoción.
Preguntas frecuentes sobre las páginas de apuestas mexicanas
¿Cómo sé si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Bajando al pie de página del sitio y leyendo ahí el número y el titular del permiso, y comparándolos con
lo que otras fuentes publican. Ninguna lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos está
disponible hoy, así que el número y el nombre del titular vienen siempre de lo que la marca declara o de
una compilación de terceros. La verificación es manual.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta según el momio y lo apostado?
El retorno es el monto apostado multiplicado por el momio decimal. Cien pesos a 1,90 devuelven 190 pesos,
y la ganancia neta son 90, que es el monto por el momio menos uno. En un parlay los momios de cada
selección se multiplican y se convierten en un solo precio. El margen de la casa ya vive dentro de ese
momio.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Sumando lo que los momios implican por separado. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90 cada lado
implica 52,63 % y las dos suman 105,26 %, así que el mercado devuelve 95 % de lo apostado y el margen se
queda el 5 % según el redondeo. Cuanto más se acerca a 100 % esa
suma, más barato resulta apostar.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Solo con las herramientas internas que cada operador ofrece, porque en México no existe un límite legal de
depósito o de pérdida ni un registro nacional de autoexclusión. Las casas listan pausas, límites de
depósito voluntarios y autoexclusión interna, y ninguna de esas herramientas acompaña al apostador cuando
se registra en la marca siguiente. La disciplina depende del propio jugador.
¿Quién paga impuestos por los premios de apuestas y quién los retiene?
Quien paga el premio retiene el ISR: 1 % cuando el impuesto estatal no excede del 6 %, y 21 % cuando lo
supera, según el artículo 138 de la Ley del ISR. La Ciudad de México tiene 6 % estatal, alrededor de 7 %
en total. En el lado del operador, el IEPS a los juegos con apuestas es del 50 % desde el 1 de enero de
2026.
¿Qué riesgos tiene una casa de apuestas sin permiso en México?
El saldo puede quedar atrapado si el operador recibe un bloqueo, como ocurrió con bet365.mx y Betano desde
noviembre de 2025, y ninguna ventanilla mexicana responde por ese dinero. Tampoco hay fianza, cuentas
auditadas ni reporte de operaciones ante la UIF y el SAT, que sí cargan los permisionarios. Una multa o un
delito para el apostador no está establecido.
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