Comparador de apuestas deportivas 2026: las nueve casas que un mexicano ve en cada esquina

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

Los datos de esta comparación están actualizados a noviembre 5, 2026 y los permisos se contrastaron con lo que cada operador publica en su propio sitio y con las compilaciones de casas autorizadas por la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

México tiene una rareza que conviene entender antes de abrir un boleto: no existe una licencia de apuestas online. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación, con número, con titular, y en teoría con lista pública. El detalle es que esa lista oficial no se puede abrir, así que cada número de permiso que circula viene de un pie de página o de una compilación de terceros, y dos compilaciones que se contradicen valen lo que valen. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”. Quien busque el permiso de un operador y no lo encuentre en una fuente oficial no está ante un operador fantasma, está ante un registro que el propio regulador mantiene opaco.

Antes de comparar momios hay que decidir algo más básico: por qué camino quieres apostar. Hay cinco rutas distintas y no compiten entre sí.

Está el apostador que solo quiere momios decentes en fútbol y un retiro que no tarde, y para él la app más ligera gana. Está el que vive pegado al móvil un domingo y no perdona una casa sin transmisión en vivo ni retiro anticipado. Está el de presupuesto corto, que necesita un bono cuyo rollover pueda cumplir sin vender el coche. Está el que apuesta dos veces al año, elige partido grande y quiere que la casa no le complique la vida con requisitos. Y está el que no se fía de nadie y quiere ver el permiso antes de depositar un peso. Las nueve casas de este comparador sirven a públicos distintos, y confundir los cinco perfiles es la forma más rápida de acabar con un bono a medias y el saldo congelado.

Las nueve casas de apuestas mexicanas, comparadas una por una

Aquí entra el panorama completo. Nueve plataformas, ordenadas como se ordenan las cosas cuando lo importante es el permiso y no el escaparate. Tres son marcas que cualquiera reconoce por la calle —las de las casetas, los patrocinios, los anuncios en el estadio—, tres son nombres que se hicieron fuertes en las apps antes que en la acera, y tres son las que el apostador mexicano descubre justo cuando compara.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

De las nueve, una quedó fuera del aire y no es un detalle menor.

Antes de la tabla conviene decir lo que la tabla no puede decir: tres de estos permisos se sostienen sobre compilaciones que se contradicen, y donde se contradicen no se imprime número. Escribir uno cualquiera habría sido fácil. Habría sido también inventar un dato que un lector podría citar después, y nadie lee una comparación para citar números falsos.

Casa de apuestas Lo que las fuentes dicen del permiso SEGOB Lo que la propia marca declara sobre su oferta
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según las compilaciones de casas autorizadas; titular señalado: Comercial de Juegos de la Frontera. El número no está confirmado oficialmente Su sitio es novibet.mx; las páginas que lo describen llevan el nombre de la marca
Pickwin Permiso de su permisionario, sin número impreso: las compilaciones se contradicen entre sí; titular señalado: Producciones Móviles, con Unocapali La Paz Operadora Su sitio es pickwin.mx; las páginas que lo describen llevan el nombre de la marca
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según las compilaciones; titular señalado: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación que se lea Su sitio es strendus.mx; las páginas que lo describen llevan el nombre de la marca
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; operadora del sitio: Tecnología en Entretenimiento Caliplay Apuestas deportivas con transmisión en vivo, creador de apuestas, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según las compilaciones; titular señalado: Libros Foráneos, la sociedad de Codere México Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Betway Permiso 4184, según las compilaciones; titular señalado: Espectáculos Deportivos Frontón México Más de 2.000 eventos por semana, momios “Super” y “Ultra”, creador de apuestas y club con apuestas gratis semanales
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según una de las compilaciones, que tampoco pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular señalado: Entretenimientos Naturales La app figura en la tienda de aplicaciones a nombre de una sociedad distinta de la titular señalada
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según las compilaciones; titular señalado: Eventos Festivos de México Fútbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión; “Playboost” y retiro anticipado
Betcris Permiso de su permisionario, sin número impreso: el número del pie de página del propio sitio y el de la tabla de la compiladora no coinciden; titular señalado: Producciones Móviles Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, métodos de pago locales y atención en español

El panorama se ordena con dos ejes. Uno es el permiso: quién lo tiene, quién lo muestra y quién lo tiene pero no lo puede probar. Otro es la oferta: cuánto deporte cabe en la app y qué herramientas trae encima.

Ninguna de estas nueve casas juega en el mismo terreno. Caliente y Codere vienen de la calle y trasladaron esa ventaja al móvil. Novibet, Pickwin y Strendus crecieron en la comparación de la app y de la tienda de aplicaciones. 1xBet vive de la amplitud del programa, y su dominio es justo el que una compiladora reconoce sin confirmar. Playdoit y Betcris se parecen en lo esencial: cubren los deportes de siempre, cargan el creador de apuestas y presumen de retiros rápidos sin dar fecha. Betway vende volumen: más de 2.000 eventos por semana es lo único que una marca pone por escrito en su ficha.

¿Cuánto vale esa diferencia para quien apuesta? Depende de la ruta que uno haya elegido. Si no se sale del fútbol de fin de semana, la casa más grande es casi siempre la peor noticia: mercados de sobra y los mismos momios de siempre. Si en cambio se buscan deportes raros a las tres de la mañana, el catálogo ancho pesa mucho más que el nombre en la camiseta.

Los fundamentos: cómo funciona de verdad una casa de apuestas

Dos cosas convierten una apuesta en negocio para quien la ofrece.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

La primera: el momio se fija cuando se cierra el boleto. El premio es la cantidad apostada multiplicada por ese momio, y no se mueve por lo que pase después en la cancha ni en el marcador. Si el momento del boleto importa, ese es el momento.

La segunda: dentro de cada precio, la casa ya cobró. El margen no aparece en ningún escaparate, no se anuncia, no se negocia y no se puede reclamar. Está en la aritmética y en nada más.

De dónde sale el margen y dónde se nota

La forma más limpia de verlo es apagar el deporte y encender las matemáticas. Un partido de tenis ofrece dos resultados y no hay empate posible. Supongamos que los dos se pagan a 1.90, un precio ilustrativo con el punto decimal que usa el mercado mexicano y no el momio de ningún partido concreto. Si metiéramos un peso a cada lado, tendríamos dos pesos en juego y la casa devolvería 1.90. La proporción que vuelve a los apostadores ronda el 95 %, y el margen se queda en la banda del 5 %. Ese margen no depende del marcador, sino de que la casa debe cobrar de alguna forma, y cobra aquí.

Comparar momios sin perder la cabeza

El momio de un evento casi nunca se mueve porque la casa esté de buenas. Se mueve por dos razones: el dinero que entra del lado contrario y la posición de la casa en el mercado. Cuando una casa sube un momio que estaba plano en otras tres, casi siempre está corrigiendo un desequilibrio en su propio libro. Cuando lo sube con fanfarria y lo llama “mejorado”, está gastando en publicidad lo que no gastó en precio.

El resultado práctico es que el apostador de una sola apuesta está a merced del margen más que de su propio olfato. Una sencilla de cien pesos con el 5 % dentro paga menos que la misma sencilla sin ese 5 %, y ninguna pantalla lo dice.

Los momios: qué precio paga un acierto y qué pasa cuando no pasa nada

El boleto es una decisión de formato antes que de pronóstico.

La apuesta sencilla pone todo en un solo resultado: un partido, un momio, un pago. Es la estructura donde el margen duele menos, porque solo hay una capa de margen. El parlay —la combinada de toda la vida— multiplica los momios de las selecciones y con ellos multiplica el premio potencial y la probabilidad de fallar. Cuatro selecciones a 1.85 cada una pagan como un solo momio de casi 11.7, y basta que una se caiga para que el boleto entero valga cero. El premio crece, el riesgo crece más rápido, y ninguna pantalla invita a pensarlo dos veces.

Después están los formatos que dependen de la línea y no del resultado seco. El hándicap le da a un equipo una ventaja o una desventaja en goles o en puntos, y permite apostar al débil con una protección. El más/menos se decide por el total de goles o de puntos del partido, sin importar quién ganó ni por cuánto. En ambos, el número de la línea es el producto real y el equipo es el pretexto, así que conviene mirar la línea antes que los colores.

El retiro anticipado es otro formato, aunque se venda como función. La casa ofrece comprar de vuelta el boleto antes de que termine el partido. Esa oferta se apoya en el margen otra vez: quien la acepta cambia una ganancia probable por una cantidad segura y deja al operador con la diferencia. Como herramienta para bajar la tensión, es aceptable. Como estrategia de rentabilidad, tiene un problema: el precio lo pone siempre la casa.

Las apuestas a jugadores —a que un delantero marque, a que un pívot supere cierta cifra de puntos— y el parlay del mismo partido, que junta varias selecciones de un solo encuentro, cambian el objeto de la apuesta pero no la lógica del margen. Más mercados significan más precios, no mejores precios.

Y luego está la apuesta en vivo, con el momio moviéndose segundo a segundo mientras el partido corre. Ahí la casa tiene una ventaja que no tiene en el mercado previo: las cifras se ajustan con retraso en un lado y en el otro a la vez, y quien apuesta contra una pantalla con retardo paga esa lentitud. Las transmisiones que acompañan al mercado en vivo ayudan a seguirlo, no a predecir. El partido se ve mejor; la apuesta no se vuelve más fácil.

Cómo distinguir un permiso real de una promesa

Aquí está la parte que ningún anuncio de treinta segundos menciona.

El marco legal mexicano es viejo y administrativo. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe a nivel nacional los juegos con apuestas y las loterías, y salva únicamente los que quedan expresamente autorizados. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, con la reforma de artículo 2 publicada el 16 de noviembre de 2023, cierra el círculo: queda prohibida toda actividad de apuestas que no esté prevista expresamente. La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la ley en vía administrativa, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide y prorroga los permisos. Otorgar no puede cualquiera: los artículos 7 y 8 de la ley facultan a la Secretaría para conceder permisos, inspeccionar y clausurar locales sin autorización.

De ahí sale una frase que conviene guardar: la palabra es “permiso”, no “licencia”. No existe licencia mexicana de apuestas online. Lo que existe es un permiso otorgado a un permisionario, casi siempre con una operación física previa, y las marcas digitales que operan bajo ese paraguas.

El artículo 28 del Reglamento nombra los tipos de permiso que importan aquí: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles, según el artículo 31, aunque en la práctica una operadora física aloja varias marcas digitales. Y el artículo 29 impone a los permisionarios de apuestas remotas obligaciones de fondo: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y fianzas.

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —o publicaba— un documento en formato PDF con los sitios autorizados. Ese documento no se pudo abrir. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto de permisos, y las cifras de cuántos sitios de apuestas operan en el país se contradicen hasta lo absurdo: una cuenta habla de 136 sitios de apuestas, otra de entre 30 y 35 operadores digitales con dominio .mx. Cuando las cuentas discrepan así, lo honesto es no decir un número. Por eso ningún número de permiso de los que aparecen en esta comparación se imprime como oficial: viene de la casa, de un pie de página, o de un compilador, y siempre con el apellido “según”.

El pie de página de caliente.mx presenta su permiso DGG/SP/404/97 como autorización de la Secretaría de Gobernación. La ficha de la app de Codere México declara operar con permiso de la SEGOB. Todo lo demás en esta tabla viene de compilaciones de terceros, y así hay que leerlo.

Qué se puede apostar y qué no

Las apuestas deportivas en México se canalizan solo a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento revisados: caen dentro del permiso general. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en los hipódromos, galgódromos y frontones bajo la figura del cruce de apuestas, donde los menores de edad no participan en ningún caso, conforme al artículo 5. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.

Dos huecos que conviene nombrar. En el caso de las casas de intercambio de apuestas —donde los propios apostadores cruzan sus órdenes entre sí— no se encontró disposición alguna, así que no se afirma que existan en México. Y sobre eventos restringidos, como ligas inferiores o competiciones de menores, tampoco se encontró regla específica. Nadie está diciendo que se puedan apostar; se está diciendo que la norma escrita no los menciona.

Sobre la reforma: la Secretaría de Gobernación tenía terminado, según los reportes del 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para sustituir la ley de 1947, y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado. No es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta, y por eso se escribe como propuesta.

Bloqueos, amparos y por qué la fecha va pegada al dato

El 11 y el 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en ese movimiento quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, esta última operada por Ganador Azteca, del grupo Salinas. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito, ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente.

A eso se suma que alrededor de veinte casinos físicos cerraron en 2026.

Ninguno de esos estados se puede escribir como “abierto” o “cerrado” hoy. Las resoluciones cambian de mes a mes. Lo único que un lector puede usar es la fecha: a tal día, tal situación. Quien lea una nota sin fecha sobre el bloqueo de turno está leyendo una foto vieja.

Sobre el apostador que usa un sitio sin permiso, la ley leída no establece una multa o un delito por apostar: no hay sanción establecida, y tampoco exención. Se escribe así, sin adornos y sin inventar tranquilidad.

La protección cuando algo sale mal

Ninguna lista de nueve casas hace feliz al apostador cuando ya perdió.

Lo primero es lo que una casa sí tiene que hacer. Los permisionarios verifican la identidad de sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exactos que hay que entregar no están establecidos en un estatuto: los pide cada operador. La retención de ISR sobre los premios se acredita con un CFDI de retenciones, que es el papel que conviene guardar junto con la declaración anual.

Ojo con lo que no existe. No hay registro nacional de autoexclusión en México. Quien pide autoexclusión en una casa, pide una medida interna: vale para ese operador y para ese sitio, y nada impide registrarse al día siguiente en la casa de al lado. No hay un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal con cifras fijas en la norma. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra; las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página. La edad mínima numérica de la ley no está establecida.

Lo que sí queda por escrito es interno y voluntario. La ficha de la app de Codere México incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La ficha de Playdoit se compromete con las pautas de juego responsable y restringe el uso a mayores de 18 años. La ficha de la app Caliente Deportes repite el 18+.

Eso es lo que hay: herramientas internas, anunciadas en cada ficha, sin registro compartido detrás. Y ahí asoma el hueco de fondo. Una pausa voluntaria es un favor que la casa se hace a sí misma. El único límite que funciona de verdad es el que el apostador pone fuera del sitio: el monto que decide no depositar, la tarjeta que deja en casa, la noche que no abre la app.

Los bloqueos y los cierres de 2026 mostraron otra cosa, y es la parte incómoda: un saldo dentro de un operador bloqueado puede quedar congelado. Ningún centro de ayuda devuelve ese dinero. Quien apuesta con presupuesto ajustado debería pensarlo dos veces antes de dejar un saldo grande fuera de su cuenta bancaria.

Lo que cuesta un bono antes de que lo cobres

El bono de bienvenida es la parte del comparador donde el lenguaje de la publicidad y el lenguaje del contrato se separan.

Caliente anuncia en el encabezado de su sitio 1.000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7.000 pesos. La propia página no aclara si ambas ofertas valen únicamente para apuestas deportivas. Ese detalle cambia todo: un bono que solo sirve en tragaperras no financia un parlay de la liga. Y hay una segunda capa: según reseñas de terceros, el bono sin depósito de 1.000 pesos exige un rollover de diez veces, mientras que el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Cuando las versiones discrepan, la que manda es la del contrato que se acepta, no la del anuncio que se leyó.

Codere anuncia un bono de bienvenida de hasta 7.000 pesos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Playdoit anuncia 1.000 pesos de bono de bienvenida, pero en un apartado de su ficha lo describe con primer depósito y en otro sin depósito; las condiciones no quedan claras y eso es un dato, no un descuido de quien reseña. Betway habla de un club con apuestas gratis semanales y de momios “Super” y “Ultra”. Codere, Caliente y Betway usan la misma palabra —“apuestas gratis”— para cosas que no lo son del todo: en la mayoría de los formatos, el importe de la apuesta gratis no vuelve con la ganancia. Si ganas, te llevas la ganancia; el importe del bono no se paga de vuelta.

La bandera roja del rollover

El rollover es la razón por la que la palabra “gratis” tiene abogados.

La mecánica es simple y por eso se explica poco. El bono hay que apostarlo un número de veces antes de poder retirar lo que salga de él. Si el rollover se calcula sobre el bono, con 1.000 pesos de bono y un factor de diez, hay que apostar 10.000 pesos antes de que el saldo sea retirable. Pero el factor no es lo único que cuenta: hay un momio mínimo por debajo del cual ninguna apuesta cuenta para ese rollover. Una apuesta a 1.30 puede cumplir el requisito en el papel y no contar para nada. Ahí es donde un bono generoso se convierte en una obligación de varias semanas.

Conviene decirlo así: el apostador no cobra un regalo, cobra una tarea. Y como cada apuesta que se usa para cumplirla pasa por el margen de la casa, la tarea también tiene costo. Apostar 10.000 pesos no es apostar 10.000 pesos; es pagar el margen de cada una de esas apuestas. Incluso con el margen contenido de un mercado de dos resultados, la cuenta deja de parecer gratis. Si en vez del bono se usara el bono más el depósito como base, como hacen algunos requisitos de apuesta, el número crecería de forma proporcional al monto que el lector metió de su bolsillo. Un rollover de diez veces es exigente para este mercado; el lector que no tenga claro por qué camino se cuenta la base debería leer el contrato antes de aceptar el bono.

Nueve rutas, y la que recomiendo a cada perfil

Un comparador sirve de poco si termina con una lista de cualidades. Cada una de estas nueve casas es la respuesta correcta para alguien, y la equivocada para alguien más.

Novibet: el permiso con número, y poco más que sostener

Novibet entra a esta lista con el permiso más limpio de todos en el papel: DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera señalado como titular por las compilaciones de casas autorizadas. La ventaja de un número concreto es enorme en un mercado donde los demás números se contradicen. La advertencia viene pegada: la confirmación oficial no existe porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, así que el número se lee como “según”, no como hecho comprobado.

Ese es el problema real de la marca en una comparación mexicana. Tiene el mejor dato de identidad legal y la oferta menos documentada en las fichas de tienda de aplicaciones que revisa este comparador. Su sitio es novibet.mx y las páginas que lo describen llevan el nombre de la marca; no hay más que sostener el resto.

Veredicto: es la casa que elegiría quien pone la legalidad por encima del catálogo y no quiere apostar en una marca de la que no pueda rastrear el permisionario. Esos apostadores existen y no son pocos, aunque no llenan estadios.

Pickwin: el permiso que se pierde en el papeleo

Pickwin tiene permiso de su permisionario, según las compilaciones, y ahí se acaba la certeza. El número no se imprime porque las compilaciones se contradicen, y la contradicción es de las que hacen levantar una ceja: el número que una compilación atribuye a Pickwin es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles.

Detrás de esa confusión hay algo que sí se entiende: una operadora física aloja varias marcas digitales, y Producciones Móviles aparece con Unocapali La Paz Operadora en un caso y en el otro como titular señalado. Un permisionario con varias marcas es la práctica reportada en México, no la excepción. Pero la práctica no resuelve el papeleo del lector: quien quiera saber bajo qué permiso juega en Pickwin, tendrá que conformarse con una atribución de tercero.

Veredicto: quien priorice la trazabilidad del permiso mirará otra casa y volverá si algún día la compilación cuadra. La marca vive de su condición de operador establecido, no de un documento claro.

Strendus: tres números y ninguna certeza

Strendus trae la mayor colección de números de la lista: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según las compilaciones, con la titularidad señalada como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación que se lea. Tres números no son mejor que uno: son tres maneras de que el lector no pueda verificar nada. Suma las compilaciones que difieren en el titular y el resultado es una marca que aparece en todas partes y no se puede fijar en ninguna.

Veredicto: un apostador que se tome el trabajo de revisar permisos no va a cerrar el expediente. Quien solo quiera una marca conocida con app descargable no notará la diferencia.

Caliente: el permiso en el pie y el bono en el escaparate

Caliente es la casa que muestra su permiso donde el apostador lo puede ver: DGG/SP/404/97, presentado en el pie de página de caliente.mx como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay como operadora del sitio. No es confirmación oficial —nada lo es en México—, pero está donde se lee.

La oferta va en la dirección contraria: la app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y su ficha restringe el uso a mayores de 18 años. En el encabezado del sitio se anuncian 1.000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7.000 pesos. Dos ofertas fuertes y una ausencia: la página no aclara si ambas valen solo para apuestas deportivas. El bono sin depósito, además, exige un rollover de diez veces según reseñas de terceros, con plazo y momios mínimos que cambian de una reseña a otra.

Veredicto: es la ruta del apostador de fin de semana grande que quiere transmisión, creador de apuestas y un bono que se anuncia en grande. Ese mismo apostador es el que debe leer el contrato con lupa, porque el anuncio con más espacio es el que menos explica.

Codere: treinta deportes y un bono de siete mil

Codere tiene dos permisos según las compilaciones —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019—, con Libros Foráneos señalado como titular, la sociedad de Codere México, y ninguna confirmación oficial. La app figura en la tienda de aplicaciones a nombre de Codere Newco, otra sociedad del grupo, y salió en enero de 2017: es la más veterana de esta lista, con versión vigente de agosto de 2026.

La app cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y la ficha declara un bono de bienvenida de hasta 7.000 pesos con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. Esa mezcla de pagos es lo más útil del bloque: SPEI y OXXO cubren a quien no quiere usar tarjeta, que en México es mucha gente. Y la propia ficha incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Veredicto: la mejor ruta para quien quiere variedad de deportes y no quiere pasar una tarjeta por internet. Para ese perfil, el catálogo ancho deja de ser adorno y se vuelve el motivo de la descarga.

Betway: volumen por escrito y precios con nombre de gama

Betway dice las cosas con cifras: más de 2.000 eventos por semana, momios “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Su permiso, 4184, viene de las compilaciones, con Espectáculos Deportivos Frontón México señalado como titular.

El volumen es un argumento serio y conviene tomarlo en serio. Un apostador que pasa de la liga al tenis, y del tenis al baloncesto europeo, encuentra ahí un catálogo que no se agota un domingo. Los nombres de los momios mejorados, en cambio, son etiquetas: “Super” y “Ultra” no dicen cuánto. Una etiqueta grande sobre un aumento de tres décimas es la misma etiqueta grande sobre un aumento de treinta, y el nombre no obliga a nada.

Veredicto: ruta cómoda para quien apuesta mucho y variado, y quiere que le sobre dónde elegir. Quien apuesta dos veces al mes pagará el catálogo como paga un gimnasio al que no va.

1xBet: el permiso que nadie pudo confirmar

1xBet tiene permiso DGJS/0002/2020 según una compilación de casas legales, con Entretenimientos Naturales señalado como titular, y el titular de la compilación no fue el único dato flojo: esa misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni abrir la lista oficial. La tienda de aplicaciones, por su parte, publica la app bajo una sociedad distinta de la titular señalada, una discrepancia que ningún lector puede resolver con lo que hay a la vista.

Este es el bloque donde la comparación tiene que ser literal. Un permiso que aparece en una fuente y no se puede confirmar en ninguna otra no es un permiso verificado, y decirlo no es un ataque a la marca: es describir el estado del documento. La marca tiene operación y tiene app; lo que no tiene es un registro que cuadre.

Veredicto: para el apostador que quiere un permiso mexicano y verificado, hay rutas más cortas que esta. Quien juegue aquí lo hace por la marca y no por el papel.

Playdoit: cinco deportes, apps y un bono confuso

Playdoit cubre fútbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Su permiso, DGAJS/SCEVF/P-02/2005, viene de las compilaciones, con Eventos Festivos de México como titular señalado. La app la publica Atracciones America en la tienda mexicana, salió en agosto de 2021 y su versión es de octubre de 2026.

Los métodos de pago son los de la vida diaria: Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, con promesa de retiros rápidos y pagos inmediatos. Sobre el bono de bienvenida de 1.000 pesos hay un problema aritmético antes que editorial: la propia ficha lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. No es que las condiciones sean duras; es que el lector no puede saber qué está aceptando.

Veredicto: buena ruta para quien apuesta esports o MMA, donde el catálogo nacional es corto, y para quien paga en efectivo por OXXO. Antes de tocar el bono, conviene decidir cuál de las dos versiones se está aceptando.

Betcris: el parlay del mismo juego y dos números que no cuadran

Betcris destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Su permiso es de su permisionario, con Producciones Móviles señalado como titular, y el número no se imprime: el que aparece en el pie de página del propio sitio y el de la tabla de la compiladora no coinciden.

El parlay del mismo juego merece un párrafo propio porque cambia la naturaleza del boleto. Juntar selecciones de un solo partido —el ganador, el total de goles, quién marca— parece una sola apuesta y funciona como cuatro. Los momios se multiplican igual, la correlación entre selecciones no se descuenta, y la casa cobra su margen en cada capa del mismo evento. Quien lo usa consciente de eso tiene una herramienta; quien lo usa porque el botón está al lado del boleto sencillo está pagando por emoción.

La empresa del sitio figura como TV Global Enterprises, con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Esa licencia no es un permiso mexicano ni sustituye al permisionario: son dos papeles distintos, y el que atañe al apostador mexicano es el primero.

Veredicto: ruta para quien quiera combinar dentro de un mismo partido y entienda que el precio de hacerlo es el margen repetido. Y para quien valore la atención en español, que suena a detalle y no lo es.

Cuando el saldo no vuelve: lo que cuesta jugar sin permiso

Los cinco perfiles que abren esta comparación tienen una cosa en común, y es la que menos aparece en los anuncios.

La ruta con permiso trae tres cosas concretas: un lugar legal mexicano, un permiso de la Secretaría de Gobernación con un titular identificable y controles de identidad y de lavado de dinero, con CFDI de retenciones para los premios que causan impuesto. La ruta sin permiso no trae ninguna de las tres. Los bloqueos de 2026 lo mostraron con nombres propios: cuentas congeladas, sitios deshabilitados y resoluciones que cambian de mes a mes.

Y hay algo peor que la incomodidad: la protección al jugador tampoco cambia de ruta. No hay registro nacional de autoexclusión en México para ninguna de las dos. Quien apuesta sin permiso no está renunciando a un salvavidas que exista en el otro lado; está renunciando a la vía de reclamación.

Sobre el dinero que no vuelve hay que ser preciso. Las licencias de Curazao no son permisos mexicanos y no colocan a la marca bajo la supervisión de la Secretaría de Gobernación. La ley leída no establece una multa o un delito para el apostador de un sitio sin permiso; tampoco lo exime. No se dice lo que no está: no hay exención que anunciar.

Elegir por camino y no por escaparate es lo único que cambia el resultado.

Impuestos sobre los premios: lo que se descuenta antes de que llegue el dinero

La Ley del ISR, en sus artículos 137 y 138, mete los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados en la lista de ingresos. La casa retiene. El porcentaje depende del estado: se retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. En Ciudad de México hay un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que deja una carga cercana al 7 % en total según reportes secundarios.

Ese detalle importa más de lo que parece, porque el 1 % y el 21 % no son matices de la misma cifra: son dos regímenes distintos, y lo que decide es dónde se generó el premio. La retención funciona como pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada a ello; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita, lo que puede mover al apostador de tramo. Los premios que superan 600.000 pesos al año se reportan en la declaración anual, según reportes secundarios.

Dos huecos que conviene nombrar. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido: la posición honesta es consultar a un contador. Y en el lado del operador, la Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), aplica 50 % a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, contra el 30 % anterior. La base no está establecida: el texto leído dice “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y por eso aquí no se escribe “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave conforme a la Ley del IVA.

Los impuestos estatales también varían: Ciudad de México grava las apuestas, Nuevo León grava los montos apostados. Si el lector quiere saber cuánto le toca, el CFDI de retenciones que emite la casa es el documento donde está la respuesta. Nadie debería hablar de “premios libres de impuestos” sin haberlo mirado.

Los momios de un partido: cómo se lee el precio de verdad

Un momio de 1.85 en decimal no significa casi dos pesos por peso. Significa 1.85 pesos por cada peso, y el punto decimal es el formato mexicano: 1.85 y no 1,85. Con un peso apostado a 1.85, la ganancia neta es de 0.85 pesos; con el momio y la cantidad en la mano, el resultado es la cantidad por el momio y no hay más. Toda la información de un mercado cabe en ese número, y ahí es donde entra el margen.

El momio se fija cuando se cierra el boleto y no cambia por lo que pase después. Un partido que se define en el minuto 90 con un gol en contra no altera el precio que el apostador aceptó. Eso hace que el momento de apostar sea una decisión económica: los momios se mueven con el dinero que entra y con el ajuste de la casa, y apostar temprano o tarde no es lo mismo que apostar mejor.

La comparación de momios entre casas lleva a la conclusión obvia y a la no obvia. La obvia es que quien tenga dos cuentas puede elegir el mejor precio de cada mercado. La no obvia es el costo de tener dos cuentas: dos verificaciones de identidad, dos saldos, dos juegos de límites internos, y dos veces el riesgo de dejar dinero parado en un sitio bloqueado. No hay una respuesta única y depende del volumen; quien apuesta poco pierde más tiempo comparando que lo que ahorra con el momio.

Las cuentas de cada camino: apuestas sencillas, parlays y cuánto se queda la casa

Llegados aquí, conviene hacer la aritmética con el lector en voz baja.

Tomemos un partido sin empate posible, un tenis, con dos resultados. Los momios son 1.90 y 1.90: un precio de laboratorio para ver la mecánica, no la cotización de ningún partido. Con el margen del mercado calculado como 1 ÷ (1/1.90 + 1/1.90), la proporción que vuelve a los apostadores queda alrededor del 95 %, así que el margen ronda el 5 %. Si en cambio los dos lados se ofrecieran a 2.00, la proporción sería del 100 % y no habría margen. Esa es la diferencia entre un mercado donde la casa se queda con la vigésima parte de cada peso jugado y uno donde no cobra, y esos mercados no existen en el negocio real.

El momio 1.90 también deja ver lo que paga un acierto. Con 1.000 pesos a 1.90, el boleto devuelve 1.900 pesos y la ganancia neta es de 900. Sobre esa base, el margen del mercado se come la vigésima parte de lo apostado, y esa parte no deja recibo: es el precio de tener un lugar donde apostar, y todo apostador mexicano lo paga en cualquiera de las nueve casas de esta comparación.

El parlay mueve la matemática sin cambiar el margen por capa. Cuatro selecciones a 1.85 cada una dan un precio combinado de 1.85 × 1.85 × 1.85 × 1.85, algo más de 11.7. Con 100 pesos el boleto devolvería más de 1.170 pesos, y la probabilidad de acertar las cuatro es la que la casa ya cobró en cada capa. Esa es la parte que el boleto no enseña: la multiplicación del precio y la multiplicación del riesgo van juntas.

La apuesta gratis merece su propia línea porque se anuncia como una. En un bono sin depósito, el importe del bono no vuelve con la ganancia: si se apuesta y se gana, se cobra la ganancia. Y el valor promedio de una apuesta gratis no es el importe del bono; es menos, porque se descuenta el margen del mercado con el que se juega. Una apuesta gratis de 1.000 pesos que se usa en un mercado donde vuelve el 95 % de lo apostado no vale 1.000 para quien la recibe. Vale su parte proporcional a lo que el mercado paga, y el rollover que trae detrás vuelve a pasar por el margen cada vez. Ese es el único dato que hace falta para leer un anuncio de bono sin creerle del todo.

Cómo pagar y cobrar sin sorpresas

Los métodos de pago mexicanos tienen una virtud que ninguna casa anuncia: el efectivo sigue existiendo. OXXO está en las fichas de Codere y de Playdoit, junto con SPEI y las tarjetas. Quien paga en efectivo en la tienda de la esquina tiene un comprobante y un límite natural: el depósito es lo que lleva en la mano, no lo que alcanza la tarjeta.

Un punto que no debe confundirse: no hay una norma que regule los pagos de apuestas. Los métodos que se ven en las fichas son los que cada marca declara de sí misma. En retiros, la práctica descrita es pagar a una cuenta a nombre del jugador, y promesas como “retiros rápidos” o “pagos inmediatos” son eso, promesas de la marca.

Sobre criptomonedas en marcas con permiso, no hay nada establecido, y por eso no se afirma nada.

La app no es un detalle

Si el apostador mexicano medio abre la app y no la web, entonces la app es el producto.

Aquí las diferencias son de diseño y no de catálogo. Codere, con su app de enero de 2017 y versión de agosto de 2026, y Playdoit, con la suya de agosto de 2021, visten el boleto de la misma forma: deporte, mercado, selección, momio. Caliente sube la apuesta con transmisión en vivo y eventos virtuales. Betway empuja el volumen. Betcris ofrece el parlay del mismo juego con un botón, que es la decisión de diseño más cómoda y la más caras de las tres.

La app también es el lugar donde se cambian los límites internos, y eso vale para las nueve. Ahí es donde el lector pone su pausa, su límite de depósito y, si el operador lo ofrece, su autoexclusión interna —que, como ya quedó dicho, solo vale para esa casa.

Las reglas prácticas que no cambian de casa a casa

Cinco pasos, en el orden en que un apostador los vive.

Registrarse con nombre real y verificación de identidad. Las casas con permiso verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria; los documentos que piden los fija cada operador y no una norma.

Depositar por el método que se controla. OXXO para el que paga en efectivo, SPEI para el que quiere rastro bancario. Un saldo parado en un operador bloqueado puede quedar congelado, y eso ocurrió en México en 2026.

Elegir formato antes de elegir partido. Sencilla para quien apuesta poco, parlay para quien acepta multiplicar el riesgo, hándicap y más/menos para quien mira líneas, retiro anticipado para quien quiere bajar la tensión. Cada formato tiene su margen y su costo de decisión.

Leer las condiciones del bono antes de aceptarlo. El anuncio muestra el importe; el contrato muestra el rollover, el plazo, el momio mínimo y qué pasa con el depósito. Sin el segundo documento no se sabe cuánto vale el primero.

Poner límites en la propia cuenta bancaria y en la propia cabeza. Es el único límite que vale en todas las casas a la vez, y también el único que ninguna casa puede retirar.

Preguntas frecuentes sobre casas de apuestas en México

¿Cómo sé si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Se mira el pie de página del propio sitio, donde las marcas con permiso muestran su número, y se contrasta con las compilaciones de casas autorizadas. Ninguna confirmación oficial directa está disponible: la lista que la Dirección General de Juegos y Sorteos publica en PDF no se puede abrir, así que todo número se lee con un “según” delante. Un permiso que aparece en una sola fuente y no se confirma en ninguna otra no queda verificado. Cuando dos compilaciones se contradicen sobre el número, ningún número se imprime.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y el momio se fija cuando se cierra el boleto. Con 1.000 pesos a un momio de 1.90, el boleto devuelve 1.900 pesos y la ganancia neta es de 900. En un parlay los momios de las selecciones se multiplican entre sí, así que cuatro selecciones a 1.85 dan un precio combinado superior a 11.7 y una sola selección fallida anula el boleto completo.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se nota al apagar el deporte y sumar las probabilidades. Un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 devuelve, por la fórmula 1 ÷ (1/1.90 + 1/1.90), cerca del 95 % de lo apostado, así que la casa se queda en la banda del 5 %. A 2.00 y 2.00 la devolución sería del 100 % y el margen no existiría. El precio se fija con ese margen dentro y no cambia después del cierre del boleto.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

En la configuración de la cuenta, dentro de la app o del sitio, caso por caso. No hay límite legal de depósito ni de pérdida en México, ni cuenta temporal con cifras fijas: lo que hay son herramientas internas que cada marca ofrece de forma voluntaria. Codere señala políticas de cierre de cuenta y avisos de juego responsable, Playdoit enlaza las pautas de juego responsable y Caliente pide diversión con responsabilidad. La autoexclusión también es interna y vale solo para esa casa.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

El bloqueo, y con él el saldo. En 2026 hubo cuentas congeladas, dominios deshabilitados y resoluciones judiciales que cambiaron de mes a mes. Una marca sin permiso mexicano tampoco queda sujeta a la supervisión de la Secretaría de Gobernación ni emite CFDI de retenciones por los premios que causan impuesto. Lo que la ley leída no establece es una multa o un delito para el apostador del sitio sin permiso; tampoco lo exime.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y la casa retiene al pagar. La retención es de 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y de 21 % si el impuesto estatal supera ese 6 %. Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre premios, cerca del 7 % en total.

¿Qué diferencia hay entre un bono de bienvenida y una apuesta gratis?

El bono de bienvenida es un importe que se acredita bajo condiciones —rollover, plazo, momio mínimo— y la apuesta gratis es un formato de apuesta, no dinero. En una apuesta gratis cuyo importe no vuelve con la ganancia, el apostador cobra la ganancia y no el importe. Caliente anuncia 1.000 pesos sin depósito y Codere apuestas gratis, y en ambos casos el contrato que se acepta define el valor real.

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