Carreras de caballos en México — las nueve casas con permiso de la SEGOB y lo que cada una cuesta al apostador

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

Verificado el noviembre 5, 2026 contra los pies de página de las propias casas de apuestas y los registros públicos de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos (SEGOB).

Las carreras planas van de 440 yardas (400 m) a más de cuatro millas (6.4 km).

México regula las carreras —y los galgos, y los frontones— por una vía que no tiene nada que ver con la que regula un partido de futbol. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos mete a hipódromos, galgódromos y frontones entre los espectáculos en vivo con “cruce de apuestas” y define el sistema parimutuo, esa única modalidad donde el premio no lo fija la casa con antelación sino la suma de todos los boletos vendidos.

De ahí sale la primera cosa que un apostador tiene que entender antes de buscar dónde depositar. En una carrera de caballos mexicana el momio que aparece en la pantalla mientras el mercado está abierto es una estimación viva: sube cuando entra dinero a un caballo y baja cuando ese caballo deja de gustar. Nadie te lo garantiza. Lo que te pagan al final es el reparto de un bote, menos la comisión que el operador descuenta antes de repartir. Es un mecanismo distinto, con otra aritmética y, sobre todo, con otras obligaciones legales para quien lo ofrece.

Esa diferencia marca el criterio de esta comparación. Aquí se trata de elegir un camino: el permiso, el producto, el momento de cobrar y el costo real de cada peso que entra al bote.

La clasificación de las casas de apuestas con permiso de la SEGOB y qué las separa

*La tabla panorámica se coloca en esta sección.*

Antes de la tabla, una advertencia sobre lo que la tabla es y lo que no es. Las nueve casas que hay abajo son las que aparecen con un permiso de la Secretaría de Gobernación atribuido en sus propios pies de página o en compilaciones de sitios comparadores. No son todo el mercado. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica una lista de sitios autorizados que no puede abrirse, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que exista un registro público consultable; los conteos que circulan se contradicen —136 sitios web de apuestas en un informe, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro—, así que aquí no se repite ninguno como si fuera dato firme. Un nombre que no esté en la tabla no está, por eso, sin permiso.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Los titulares de permisos de hipódromo pueden obtener un permiso complementario de apuestas remotas (artículo 28 del Reglamento de la LFJS).
Casa de apuestas Situación del permiso de la SEGOB, según la fuente que lo declara Lo que dice su propia ficha sobre apuestas en vivo, momios y bonos
Strendus permiso DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación del sector; las compilaciones discrepan sobre el titular (Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads) sin datos
Betway permiso 4184, según una compilación del sector; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. sin datos
Betcris permiso de su permisionario, número no impreso: el del pie de página de la casa y el de la tabla del titular no coinciden; titular Producciones Móviles; además, empresa del sitio TV Global Enterprises Ltd., licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 sin datos
Novibet permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación del sector; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. sin datos
Codere permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según datos recopilados del sector; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis en su app
Caliente permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años
Playdoit permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación del sector; titular Eventos Festivos de México futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas
Pickwin permiso de su permisionario, número no impreso: las fuentes se contradicen (el número que da una compilación es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles); titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora sin datos
1xBet permiso DGJS/0002/2020, según una compilación del sector, que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; App Store publica la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular nombrado, Entretenimientos Naturales apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad

Los “sin datos” de la tercera columna no son un descuido de nadie: son la respuesta a una pregunta distinta. La ficha pública de esas casas en la tienda de aplicaciones no describe su programa de momios, y una casa que no cuenta qué mercados ofrece no se puede juzgar por ellos. Lo que sí se puede juzgar es la columna del permiso, y ahí el patrón es incómodo: siete de las nueve cifras vienen de compilaciones de terceros, no de la autoridad, y dos de las nueve —Betcris, Pickwin— llegan con dos números distintos según quién los cuente.

Tampoco son diez casas iguales. Codere, Caliente, Playdoit y 1xBet sí publican qué ofrecen: deportes, transmisión, un creador de apuestas, un retiro anticipado. Eso las vuelve comparables entre sí. Strendus, Betway, Novibet y Pickwin entran por la puerta del permiso y no por la del producto, y para un lector que quiere saber qué puede apostar un domingo por la tarde esa diferencia pesa más que cualquier número de expediente.

Dos ausencias en la tabla tienen nombre y fecha. bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas desde noviembre de 2025, cuando la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; en diciembre de ese año un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo ajeno a las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente. Con ese historial nadie serio escribe hoy “abierta” o “cerrada”. La frase correcta lleva fecha dentro: así estaba en esa fecha.

Cómo leer una comparación cuando el número más vistoso es el que menos importa

Casi todas las páginas del tema abren con una cifra grande en un banner. Nosotros no, y no por pudor: por aritmética. Un bono de bienvenida y un momio son dos cosas separadas, y el bono casi nunca se cobra en la misma moneda en que se ofrece.

Un ejemplo que no necesita marca. Supón dos casas, ambas con “bono de bienvenida” de la misma cifra. En una el requisito de apuesta se cumple con apuestas sencillas a momio 1.90; en la otra exige combinadas de tres selecciones o más. El jugador recibe lo mismo y compra dos productos distintos. Suma a eso un plazo de caducidad y el cuadro cambia otra vez: un requisito que se puede cumplir en dos semanas de apuestas tranquilas es un producto, y el mismo requisito con siete días de plazo es una trampa que se disfraza de producto.

El criterio que se usa aquí, entonces, no es “cuánto dan”. Es: qué tipo de oferta es, qué exige para liberarse, con qué momio mínimo cuenta y hasta cuándo. Cuatro preguntas. La cifra del banner no aparece en ninguna de las cuatro.

Cómo funciona una apuesta de carreras de caballos: de las 440 yardas al reparto del bote

*La imagen de apertura se coloca en esta sección.*

Si vas a poner dinero en un caballo, conviene saber qué estás comprando. Y lo primero que compras no es un caballo: es una modalidad.

Las carreras planas se corren directamente entre dos puntos, sobre una pista recta o sobre un óvalo. Las carreras con obstáculos —steeplechase y vallas— reciben el nombre de National Hunt en Gran Bretaña e Irlanda, que no es una marca de casa de apuestas sino una manera de decir “esto no es plano”. La distancia separa a las dos familias en la práctica: el llano va desde 440 yardas (400 metros) hasta más de cuatro millas (6,4 kilómetros), aunque lo habitual se mueve entre cinco y doce furlongs, es decir de 1,0 a 2,4 kilómetros. Un sprint de cinco furlongs y una prueba de stayers de dos millas no son el mismo deporte con números diferentes. Son dos deportes que comparten reglamento.

Después viene el peso. En las carreras de hándicap se le asigna a cada caballo un peso distinto según su capacidad, de modo que el mejor carga más y el campo se aprieta. En las carreras de condiciones todos cargan el mismo peso, con ventajas para los caballos más jóvenes y para las yeguas. Para el apostador esto no es trivia de programas: es el dato que explica por qué un favorito claro en un hándicap es una apuesta mucho más frágil que un favorito claro en una carrera de condiciones.

Y encima de todo eso está el mecanismo del dinero. El parimutuo funciona al revés que un momio fijo. En una apuesta deportiva común la casa publica 2.10 y ese 2.10 te lo respeta aunque entren diez mil pesos más al mercado. En el parimutuo no hay tal promesa: todos los boletos de una misma combinación forman un bote, de ese bote se descuenta la comisión del operador y lo que queda se reparte entre los boletos acertados. Si tú y otros tres acertaron, el mismo bote se divide entre cuatro. Es una subasta, no un precio.

Esa diferencia tiene consecuencias visibles en el boleto. Un caballo que arranca a 3.00 y termina a 1.80 no se “abarató” durante el día por generosidad de nadie: entró dinero. Si tu boleto se cerró al cruce con 1.80, ese es tu reparto base, y el reparto final puede quedar algo por debajo cuando el operador aplica su descuento. La cifra que viste a media tarde era información, no contrato.

Tipos de apuestas que sí se pueden hacer en un hipódromo, y los que se confunden con ellas

El repertorio mexicano de apuestas de carrera se organiza por lo que se acierta, no por cuánto se arriesga. Ganador es lo que suena: tu caballo primero. Colocado te paga si termina dentro de las posiciones premiadas, que en campos grandes suelen ser las tres primeras, y por eso paga menos que el ganador con el mismo caballo. Los pares y las combinaciones —exacta, trifecta— exigen acertar el orden, y su atractivo sube justo porque el bote se reparte entre menos boletos.

El apostador que llega desde el deporte suele traer dos reflejos que aquí no sirven. El primero es buscar el empate o el doble resultado: no existe. El segundo es pedir momios fijos antes de la salida: tampoco, salvo que la casa publique mercados de momio fijo sobre la carrera, algo que ninguna de las fichas revisadas declara.

Hay un tercer reflejo, el más caro: creer que un “sistema” o un conjunto de trucos convierte el parimutuo en algo predecible. El parimutuo no reparte probabilidades, reparte dinero. Un jugador que acierta mucho con boletos pequeños puede cobrar menos que uno que acierta una vez con un boleto grande, y ninguno de los dos controla el tamaño del bote en el momento del cruce. Ninguna página honesta puede decirte qué caballo va a ganar, porque el resultado no existe hasta que se corre. Lo que sí se puede explicar es cuánto te cuesta cada intento.

*La imagen sobre el permiso complementario se coloca en esta sección.*

De dónde sale la ganancia de la casa, y de dónde sale la tuya

Toda apuesta lleva dentro un precio pagado por el apostador que no aparece en el boleto. En un mercado deportivo con dos o tres resultados se puede medir con precisión, y conviene hacerlo una vez para no volver a olvidarlo.

Toma un mercado ilustrativo de dos resultados a momio decimal 1.90 y 1.90. No es un precio cotizado por ninguna casa: es un ejemplo para mostrar el mecanismo. La proporción del bote que ese mercado devuelve a los apostadores se calcula como 1 dividido entre la suma de 1/1,90 más 1/1,90, lo que da una proporción de pago en torno al 95 %. El margen de la casa es lo que falta para llegar al 100 %, es decir alrededor del 5 %, y esa es la banda que un operador necesita mantener para que el negocio cierre: en la práctica va del 4 % al 7 % según el deporte, el mercado y lo ajustado que esté la casa en ese momento.

Ese 5 % no es un cargo. Es una diferencia de precio repartida en cada momio, invisible en el boleto y cobrada en cada apuesta, gane o pierda el apostador. Si apuestas 500 pesos en ese mercado, el valor esperado que queda del lado de la casa es de unos 25 pesos de cada 500, asumiendo momios parejos y mercados de dos resultados. No es una pérdida segura: es el costo promedio de jugar en ese mercado, y se paga a plazos, no de golpe.

Traducido a la vida real, y sin dramatizar: mil pesos repartidos en apuestas sencillas a momios cercanos a 1.90 dejan en promedio entre 40 y 70 pesos en manos del operador, según esté el mercado. Nadie lo nota en una tarde. Se nota en un año.

Ahora cambia de mercado y el número cambia de forma. En un hándicap de dos resultados el margen es más estrecho; en un mercado de tres resultados correlacionados —los que se parecen a un 1X2— se abre; en combinadas de tres o más selecciones se multiplica, porque cada leg trae su propio colchón y la casa los suma todos a su favor. Un parlay de cuatro selecciones a momio alto no es “más arriesgado y por eso más pagado”: es cuatro veces el mismo peaje, o casi.

Por eso el boleto de carreras juega con reglas algo distintas. En el parimutuo la casa no fija el precio sino que descuenta una comisión del bote, y esa comisión es pública en el reglamento del operador. El margen existe igual, solo que aparece como un porcentaje que sale antes del reparto en vez de como un colchón dentro del momio. Para el apostador la consecuencia práctica es la misma y la lección también: en cualquier modalidad, lo primero que se paga no es la apuesta. Es el servicio.

La normativa que decide quién puede tomar una apuesta de caballos en México

*La imagen sobre el documento con sello se coloca en esta sección.*

El marco mexicano de juego es corto, viejo y más severo de lo que la oferta en línea sugiere.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Los menores de edad no pueden participar nunca en el cruce de apuestas de un hipódromo (artículo 5 del Reglamento de la LFJS).

La ley de la materia es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas, y solo permite los que están expresamente autorizados. La Secretaría de Gobernación otorga los permisos e inspecciona, según su artículo 7; puede clausurar locales sin autorización, según el artículo 8; ningún establecimiento puede instalarse cerca de escuelas o centros de trabajo, según el artículo 9; y los estados y municipios cooperan en la vigilancia, según el artículo 10. Tiene casi ochenta años y sigue vigente.

El Reglamento que la acompaña, reformado el 16 de noviembre de 2023, es el que hace el trabajo fino. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y fija la competencia federal. Su artículo 2 dice algo que conviene leer dos veces: lo que no está expresamente previsto está prohibido. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario.

La palabra es “permiso”. No “licencia”. Y no es una sutileza de vocabulario: define qué está comprando quien opera. Los tipos de permiso relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28. Ese mismo artículo trae la puerta que conecta la pista con la pantalla: los titulares de un permiso de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener un permiso complementario de apuestas remotas. Ahí está la vía por la que un operador con hipódromo puede tomar apuestas a distancia sin ley especial de internet. Los permisos no se transfieren (artículo 31), y los permisionarios de apuestas remotas deben llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza, según el artículo 29.

Sobre la edad, el Reglamento es tajante y a la vez mudo en un punto. Su artículo 5 prohíbe a los menores de edad participar en el cruce de apuestas de un establecimiento, y no fija número. Las casas, en sus propias fichas y pies de página, declaran 18 años o más. Aquí se queda la cosa: obligación legal sin cifra, y cifra de marca sin rango de ley.

Hay un hueco que se repite en todo el sector y que el lector debe conocer antes de elegir dónde depositar. No existe ningún estatuto que nombre la apuesta en línea como tal. La práctica reportada es que un sitio no puede tener un permiso digital propio y funciona amarrado al permiso de un permisionario autorizado con presencia física, y varias marcas extranjeras usan precisamente eso: un permisionario local. Un mismo permisionario puede operar varias marcas. La consecuencia es que la pregunta “¿tiene permiso esta web?” no tiene una respuesta simple, porque el permiso no siempre está a nombre de quien ves en la pantalla.

Los bonos y la publicidad van por el mismo camino. No se encontró artículo federal de publicidad en las disposiciones del Reglamento revisadas. Los límites de horario en televisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar influencers y deportistas, para prohibir anuncios en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Y no hay regla estatutaria sobre bonos, aunque la práctica del sector cambió: tras el alza del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

Sobre los mercados permitidos, tres precisiones que valen para no confundir lo que la ley dice con lo que el folleto sugiere. Las apuestas deportivas solo se permiten a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen regla propia en los artículos del Reglamento revisados. Y sobre las bolsas de apuestas entre particulares, el intercambio: no hay disposición encontrada, y ninguna página seria puede decir que exista una bolsa mexicana de apuestas. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.

Qué se juega un apostador cuando la casa que eligió no tiene permiso

Aquel artículo 2 —“lo no previsto está prohibido”— tiene una segunda cara que conviene mirar de frente.

Un operador sin permiso trabaja fuera de ese marco. Un operador con permiso trabaja dentro, y eso trae dos consecuencias concretas: controles de identificación y de prevención de lavado, con reporte de operaciones relevantes a la UIF y al SAT, y un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Un operador sin permiso no trae ninguna de las dos cosas.

El riesgo más citado y peor explicado es el bloqueo. Con una casa bloqueada, el saldo del jugador puede congelarse: no hay un procedimiento que le devuelva su dinero, no hay a quién reclamarle y no hay autoridad mexicana que le responda por el saldo. Eso es lo que ocurrió en el episodio de bet365.mx y Betano y lo que sigue ocurriendo cuando la DGJS suspende dominios. La lección no es que esas marcas sean peligrosas por ser quienes son; es que el dinero depositado en un sitio que puede desaparecer del navegador de un día para otro está expuesto no al fracaso deportivo sino al administrativo.

Un matiz importante, y aquí no se adorna nada: no está establecido que apostar en un sitio sin permiso constituya una falta o un delito para el jugador. La ley apunta a quien opera, no a quien apuesta. Pero la ausencia de sanción al apostador no es una protección: si algo sale mal, tampoco hay a quién acudir.

Y hay un punto que no cambia en ninguno de los dos caminos: tampoco existe un registro nacional de autoexclusión en México. Ni con permiso ni sin él. Ese mecanismo no existe para el jugador mexicano, y quien te diga que “puedes autoexcluirte del mercado mexicano” está describiendo una herramienta interna de una casa, no un registro público.

Una reforma que aún no es ley

En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, según reportes del 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Cualquier texto que hable de él en presente está escribiendo sobre un borrador.

Existe además una iniciativa para derogar la ley de 1947 que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. También es una propuesta. La diferencia entre las dos cosas —un anteproyecto terminado y una iniciativa presentada— importa para quien planea apostar dentro de un año: ninguna de las dos ha cambiado aún una sola obligación de nadie.

La fiscalidad sí cambió, y esa es real. El IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), sobre los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso de la LFJS es del 50 %, tras la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026, cuando antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la LIEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Un detalle que casi nadie respeta al escribir sobre esto: la base del impuesto no está establecida en términos inequívocos. El texto legal dice “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y por eso aquí no vas a leer “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Los estados, además, van por su cuenta: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

En el lado del jugador, la retención del ISR se rige por los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos, y quien paga retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración obligatoria; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % a los premios, aproximadamente 7 % en total, según un reporte secundario, y los premios por encima de 600,000 pesos al año deben informarse en la declaración anual, también según un reporte secundario. Para premios cobrados en sitios sin permiso la situación no está establecida: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. En ese caso, y sin que esto sea asesoría fiscal, la respuesta correcta es consultar a un contador o asesor fiscal.

Apuestas responsables: las herramientas que existen y las que no

Ninguna casa de este mercado puede ofrecerte lo que no existe. Vale la pena decirlo antes de listar nada: no hay registro nacional de autoexclusión en México, no hay límite legal de depósito ni de pérdida, y no existe la figura de una cuenta temporal. Las herramientas voluntarias internas —pausas, límites de depósito, autoexclusión dentro de la casa— son las que cada marca lista en su propia ficha.

Las fichas de las casas mexicanas sí cargan avisos. La app de Codere México dice en su ficha que limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La app Caliente Deportes, publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, repite el solo para mayores de 18 años. Winpot, que se presenta como empresa mexicana de entretenimiento con 17 casinos físicos, menciona avisos de juego responsable en sus apps de deportes y de casino. Nada de esto es un sistema de protección. Es un aviso, y el lector decide qué hace con él.

Lo que sí tiene dientes es la verificación de identidad. Las casas verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos exigidos no están establecidos en la norma. En la práctica esto significa que el retiro llega a una cuenta a nombre del propio jugador. Es una friega al registrarse y una salvaguarda al cobrar, y quienes se quejan del KYC suelen ser los mismos que después preguntan por qué su retiro lleva tres días en revisión.

También el SAT tiene su trampa. La retención del 1 % o del 21 % según el régimen estatal del premio, descrita en la sección sobre la normativa, sorprende a muchos jugadores que cobran por primera vez un premio importante. Y el umbral de 600,000 pesos al año para informarlo en la declaración anual es un dato que casi nadie lee antes de ganar.

Sobre el tono de los mensajes institucionales hay algo que decir. Un aviso de “juega responsablemente” en un pie de página compite contra un banner a pantalla completa. No es una conspiración; es diseño. El jugador que quiera ponerse un límite lo pone antes de depositar, no después de perder tres veces seguidas, porque el límite que se pone después es el que se sube al día siguiente.

En México, además, hay una razón particular para tomar en serio estas herramientas. Sin registro nacional de autoexclusión, el único control real sobre el dinero que entra al mercado es el que el propio jugador configura dentro de cada cuenta, una por una. Si tienes cuenta en cuatro casas, tienes cuatro oportunidades de ser tu propio vigilante y ninguna de las cuatro avisa a las otras.

Qué se puede apostar hoy en las pistas mexicanas y en el calendario internacional

El calendario del hipódromo mexicano no se parece al del futbol, y ese es justo el punto.

Hay reuniones los fines de semana en los recintos que operan bajo permiso y con cruce de apuestas; hay carreras de galgos y de frontón en el mismo marco legal, porque el Reglamento los trata juntos. Alrededor de eso gira un calendario internacional que el aficionado mexicano sigue desde casa o desde el programa: primavera de pruebas clásicas en Europa y Estados Unidos, verano de festivales, otoño de campeonatos de fondo, y el invierno del hemisferio sur cuando aquí no hay nada que jugar. Es un deporte de calendario global consultado en husos horarios ajenos, y eso decide a qué hora se te va la noche.

Y aquí conviene mirar la oferta de carreras y la oferta de deportes en el mismo renglón, porque las cuentas que un apostador hace son las mismas en los dos lados. La app de Codere México cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Caliente ofrece transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales. Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Rushbet ofrece apuestas en vivo con transmisión de NFL, MLB y ligas europeas de futbol, además de casino y casino en vivo. Esto es una foto de producto, no un directorio de carreras.

El dato que el lector debe llevarse de esta sección es de otro tipo. La Copa Mundial de la FIFA 2026 ya se jugó, entre junio y julio de 2026, y se escribe en pasado. Los calendarios de apuestas que se apoyan en la cercanía de un gran torneo —y las páginas que prometían “el verano más grande de apuestas”— ya cambiaron de discurso. Lo que no cambia es lo de siempre: la oferta de mercados se llena en los meses grandes y se vacía en los flacos, y el margen del operador tiende a apretarse cuando hay volumen. Ninguna de las casas revisadas publica con antelación qué reuniones hípicas carga cada semana. Eso se consulta en su propio programa de apuestas, en la sección de hípica, y cambia reunión por reunión.

Las nueve casas de apuestas con permiso: dónde está el saldo y dónde el hueco

*Cada apartado de esta sección lleva el nombre de la marca y lo que la separa de las demás.*

Un aviso que no es formalidad: ninguna de estas nueve fichas es una recomendación, el orden no es un orden de calidad y un nombre ausente de esta lista no carece de permiso. Lo que sigue compara lo que cada casa dice de sí misma, y donde no dice nada no se inventa nada.

Strendus: tres números de permiso y ninguna ficha de producto

Strendus aparece en las compilaciones con tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y con dos titulares posibles según quién lo cuente: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Las compilaciones no se ponen de acuerdo ni en eso.

Y ahí se acaba lo que hay que decir de ella en un comparativo de esta naturaleza. Su oferta de deportes, sus momios y sus bonos no aparecen en las fichas públicas que se pueden consultar, y no se va a rellenar el hueco con adjetivos. Un lector que llegue con la intención de abrir cuenta tiene que ir a la casa y leer sus términos de apuesta antes de depositar: qué requisito trae el bono, qué momio mínimo exige cada mercado y cuánto tarda un retiro. Nada de eso se puede saber desde fuera.

El veredicto, entonces, se escribe corto porque la evidencia lo es. Strendus pertenece a esta lista por su registro documentado, no por su producto, y quien priorice comparar mercados antes de elegir no encontrará aquí con qué hacerlo. Un apostador que valora tener el permiso a la vista lo tendrá; el que valora saber qué está comprando, tendrá que buscarlo él mismo.

Betway: permiso 4184 y un titular que no es el que uno espera

Betway opera, según casasdeapuestaslegales.mx, con el permiso 4184, cuyo titular es Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. El nombre tiene su lógica: es un frontón, y los frontones están en el mismo artículo del Reglamento que los hipódromos y los galgódromos. La marca global llega a México de la mano de un recinto de frontón, que es exactamente la vía que el artículo 28 describe.

Ese detalle es más interesante que el número. Explica por qué la palabra “permisionario” importa: quien tiene el permiso es un negocio mexicano de entretenimiento con instalaciones físicas, y la marca que ves en la pantalla opera bajo ese paraguas. Para el jugador, la consecuencia útil es que el marco legal que lo protege —la inspección de la SEGOB, las obligaciones del artículo 29— es el de ese permisionario, no el de una entidad extranjera.

Como en el caso anterior, la ficha pública de la marca no describe su programa de deportes ni sus bonos, así que aquí no hay una comparación de producto que ofrecer.

Lo que deja esta ficha es una lección estructural, no una recomendación: la distancia entre la marca y el permiso es la única razón por la que una casa global puede operar legalmente en el país, y entenderlo evita la pregunta equivocada.

Betcris: el pie de página y la tabla dicen cosas distintas

Betcris es el caso más instructivo de la lista, y el más incómodo. Su pie de página, en la página principal consultada, muestra un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. Dos documentos, dos cifras, ninguna autoridad abierta para desempatar.

A eso se suma una segunda capa societaria: la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es decir: un permiso mexicano de un permisionario local, sobre una operación cuya empresa es maltesa, dentro de un dominio mexicano. Dos jurisdicciones, un solo botón de registro.

¿Qué significa eso para quien apuesta? Significa que el jugador no tiene un solo marco de referencia. Tiene el que la casa declare en cada momento y la obligación de leer cuál está aplicando a qué. La licencia maltesa caduca el 3 de noviembre de 2026, dato nada menor en un país donde los permisos mexicanos se otorgan por periodos administrativos que no coinciden con los ciclos de las licencias europeas.

La marca entra en esta comparación con la documentación más rica y la más contradictoria de las nueve. Para un lector que quiere certezas de papel, Betcris exige leer dos veces. Para quien solo quiere apostar, funcionará; para quien quiere saber contra quién reclama, es un ejercicio.

Novibet: permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 sin nada que lo acompañe

Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. El titular es otra sociedad de juegos con domicilio en el norte del país, la figura clásica del permisionario local que renta su permiso a una operación internacional.

El prefijo del número cuenta una historia: DCRCA corresponde a los centros de apuestas remotas, no a los hipódromos. Es decir, Novibet entra por la puerta del artículo 28 que regula las apuestas a distancia, no por la del permiso complementario de un recinto de carreras. Es una diferencia real para quien busca carreras de caballos: la vía del permiso no dice nada sobre la oferta hípica, pero sí dice que su marco es el de las apuestas remotas y no el del cruce de apuestas en pista.

Su ficha pública no describe mercados, momios ni bonos, así que no hay comparación de producto que hacer aquí.

El resultado para el lector es el de tantas marcas en este mercado: una casa con permiso documentado y una carta de producto invisible desde fuera. La pregunta útil no es si tiene permiso. Es qué encuentras dentro.

Codere: más de 30 deportes y un permiso de 2015

Codere es la primera de las fichas que describe su producto, y lo hace con detalle: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, todo en la ficha de su app, que además declara operar con permiso de la SEGOB y limita el uso a mayores de 18 años. Sus permisos, según Apuestas-legales.com.mx, son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V.

Dos cosas llaman la atención aquí, y ninguna es el número de deportes. La primera es que el permiso de 2015 lleva once años en operación, lo que en un mercado con tanta inseguridad documental es un activo en sí mismo. La segunda es “creador de apuestas”: una herramienta que exige que la casa ponga precio a una combinación armada por el jugador, y las combinaciones son justo el terreno donde el margen se multiplica. La herramienta no es buena ni mala en abstracto. Es un lugar donde el costo promedio por apuesta sube, y quien la use mucho debe saberlo.

Las apuestas gratis que anuncia su ficha son el otro detalle que conviene no leer como regalo. Una apuesta gratis rara vez devuelve el importe invertido: paga la ganancia sin la parte correspondiente a la base, y suele venir con momio mínimo y con plazo. Cuánto vale en promedio depende de esos dos datos, y la ficha de la app no los trae.

La casa entra a cualquier lista corta por su permiso largamente vigente y por una ficha de producto que sí describe lo que ofrece. El conteo de deportes es lo menos relevante del conjunto.

Caliente: el permiso en su propio pie de página

Caliente es la única de las nueve cuyo permiso aparece en su propio sitio. El pie de página de caliente.mx muestra el permiso DGG/SP/404/97 a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente), y esa trazabilidad —la casa declarando su número en lugar de que lo declare un tercero— es la diferencia más concreta que la separa de las demás en esta comparación.

Su producto también se describe: transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y el límite de solo mayores de 18 años. Su app de deportes, Caliente Deportes, la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay y va en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, un ritmo de actualización que dice algo sobre el mantenimiento del producto.

Del lado de la protección, el pie de página bloquea el acceso a menores y enlaza una sección de juego responsable. Eso es lo que la casa dice de sí misma y nada más: el registro nacional de autoexclusión que se describe en la sección sobre el juego responsable sigue sin existir, y Caliente no lo sustituye.

Para el lector que llegue buscando trazabilidad —un número de permiso que pueda leer en la misma página donde deposita—, esta es la ficha que mejor cumple. El resto de su expediente es correcto y poco singular, y “crea tu apuesta” vuelve a ser el mismo cuchillo de doble filo descrito antes: comodidad por un lado, margen por el otro.

Playdoit: “Playboost” y retiro anticipado

Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas, según su ficha de app. Su permiso, según casasdeapuestaslegales.mx, es el DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México.

Dos de esas herramientas merecen una mirada adulta. El retiro anticipado —el cash out— no es una salida gratuita: la casa pone un precio a comprar tu boleto antes de que la carrera termine, y ese precio lleva su propio colchón dentro. En la práctica suele servir para asegurar una posición, no para ganar más. La otra es “Playboost”: un aumento de ganancias que la casa decide caso por caso. Ninguna casa regala valor en dos direcciones al mismo tiempo, y promociones de este tipo conviene compararlas contra el momio base antes de creer que se ganó algo.

La atención las 24 horas y el casino en vivo completan un perfil de producto muy cargado, con la advertencia que corresponde: un catálogo amplio no es una ventaja para el apostador si el margen de sus mercados principales es más gordo que el del vecino.

La ficha entra en la comparación como una casa de producto ancho y permiso de rancio abolengo, con la salvedad de que su oferta hípica no está descrita en la información disponible y con que sus dos herramientas estrella son promesas con costo escondido.

Pickwin: dos compilaciones, dos permisionarios, ninguna cifra firme

Pickwin llega a esta lista con el caso más turbio del grupo. Su permiso aparece como DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación, y el número que otra le atribuye es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. El titular que se le atribuye es Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora. Dos fuentes, dos números, y uno de ellos pertenece a otra marca de esta misma tabla.

Ese detalle —que la cifra de una casa se confunda con la de un competidor— es la prueba de que el registro público de permisos no está cumpliendo su función. Una compilación lo hereda y lo reparte. Aquí se deja consignado, sin elegir bando, porque ninguna de las dos versiones puede confirmarse oficialmente.

Sobre su producto, la ficha pública que se puede consultar tampoco describe mercados, momios ni bonos.

El juicio es incómodo y hay que darlo: Pickwin comparte titular con otra marca de la lista, y esa estructura de permisionario que opera varias casas es legal según la práctica reportada, pero no ayuda al jugador a saber quién responde por su cuenta. Quien abra cuenta aquí debería saber distinguir entre la marca y el permisionario antes de depositar, y esa distinción no la va a encontrar en un banner.

1xBet: apuestas en vivo y una app a nombre de otra empresa

1xBet es la última ficha con producto descrito, y la más completa en herramientas: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad, según la ficha de su app. Su permiso, según Apuestas-legales.com.mx, es el DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, con una advertencia que la propia fuente hace: no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial.

Y viene el detalle que ningún comparativo serio puede saltarse. La App Store publica la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Es decir: el permiso está a nombre de una sociedad mexicana y la aplicación se publica bajo otra entidad. Eso no significa que la operación sea irregular —los comentarios del sector sobre la sincronización entre permiso y operador recomendada por el artículo 12 son precisamente lo que aquí falta—, pero sí significa que un jugador que compare nombres va a encontrar tres o cuatro, y que la cadena que une la app que descarga con el permiso mexicano no es evidente.

Sus bonos de bienvenida y su programa de lealtad no traen cifra en la ficha pública. Como en las demás, la única manera de saber qué exige un bono de 1xBet es abrir sus términos y leerlos antes de reclamarlo.

La casa entra a la lista como el catálogo más ancho de las nueve y el expediente documental más difícil de seguir. El lector al que le importa la trazabilidad va a hacer trabajo extra aquí; el que solo quiere transmisión y mercados va a encontrar de sobra.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas de carreras de caballos

¿En qué deportes y eventos se puede apostar en las casas con permiso de la Secretaría de Gobernación?

En lo que su permiso cubra. Las apuestas deportivas se permiten solo a través del permiso de la SEGOB de un permisionario, y las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen regla propia en el Reglamento. La Lotería Nacional queda fuera de ese reglamento por su artículo 1.

¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas opera realmente con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Pidiendo el número y leyéndolo en dos sitios. En este mercado siete de las nueve cifras que circulan vienen de compilaciones de terceros y dos marcas tienen dos números distintos según la fuente, porque la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no puede abrirse. Un permiso a nombre de un permisionario local, no de la marca, es lo normal aquí.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

Con dos multiplicaciones simples. El retorno es la cantidad apostada por el momio decimal: 500 pesos a 1.90 devuelven 950 pesos. La ganancia neta es la cantidad por el momio menos uno: 450 pesos en ese caso. En un parlay los momios de las selecciones se multiplican entre sí y forman un solo precio.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se nota cuando se suman. En un mercado ilustrativo de dos resultados a 1.90 y 1.90, uno entre la suma de un partido entre 1,90 más un partido entre 1,90 da una proporción de pago cercana al 95 %, y lo que falta hasta el 100 % —unos cinco puntos— es el margen. En combinadas largas se multiplica, porque cada selección trae su propio colchón.

¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?

Quien paga el premio retiene el ISR, conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. La tasa es del 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y del 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. En la Ciudad de México, con su 6 % estatal, el total ronda el 7 % según un reporte secundario.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Desde la configuración de la cuenta, casa por casa. En México no existe una regla legal de límite de depósito ni de pérdida, ni tampoco un registro nacional de autoexclusión, así que los topes son herramientas voluntarias internas que cada operador lista en su propia ficha: pausas, límites y autoexclusión dentro de esa cuenta. Ninguna avisa a las demás.

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