Casas de apuestas online: elegir el camino que te conviene, con la letra chica a la vista
Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los mandatos y las fichas de operador cotejados contra el Registro Público de Permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación y contra los pies de página de cada sitio.
México ha construido un mercado de apuestas deportivas sin haber escrito nunca una ley de apuestas online. La Ley Federal de Juegos y Sorteos es de 1947, cuando una casa de apuestas era un local con taquilla y no una app en un teléfono. Lo que existe es un permiso: un acto administrativo temporal que la Secretaría de Gobernación entrega a un permisionario, dueño de un local físico, que después arrienda su autorización a una o varias marcas digitales. El permiso no es una licencia, el permisionario no es la marca y la marca no es, legalmente, quien responde ante la autoridad.
De ahí salen los dos caminos que un apostador mexicano puede tomar. Uno pasa por una marca que opera colgada de un permisionario mexicano: tiene un domicilio legal en el país, controles de identidad, retención de impuestos sobre premios y un CFDI que lo acredita. El otro pasa por un sitio que opera desde fuera, en su mayoría con papeles de otras jurisdicciones: llega igual de rápido al teléfono, pero no trae ninguna de esas cuatro cosas, y deja el saldo en manos de una empresa que puede desaparecer de un día para otro si la autoridad la bloquea. Ninguno de los dos caminos es ilegal para quien apuesta —sancionar al jugador por apostar en un sitio sin permiso no está establecido en ninguna norma que se pueda leer—, pero sí son dos niveles de protección distintos, y esa diferencia es la que decide casi todo lo demás.
Lo que cambió el mercado no fue una ley nueva, sino el dinero. El IEPS sobre juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos pasó del 30 % al 50 % con la reforma publicada el 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026. La base del impuesto no está definida en el texto que se puede leer: dice “valor de la actividad”, mientras la prensa habla del monto total apostado. Nadie serio debería escribir que es el 50 % de las apuestas, ni el 50 % de los ingresos brutos, porque el texto no lo dice. Lo que sí se ve, desde el otro lado del mostrador, es que las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para cargarle una parte del impuesto al jugador.
Qué hace legal a una casa de apuestas online en México
La autoridad es una sola y el procedimiento tiene nombre: la Secretaría de Gobernación (SEGOB), por medio de la Dirección General de Juegos y Sorteos (DGJS), autoriza, controla, supervisa, emite, modifica y termina permisos, y lleva los procedimientos sancionadores. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023, le da ese trabajo en su artículo 1, y en su artículo 2 prohíbe lo que no esté expresamente previsto. Es una lógica fiscal, no una lógica de lista blanca: nada está permitido por omisión.

La ley de fondo sigue siendo la de 1947. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y permite únicamente los expresamente autorizados. Su artículo 7 faculta a la SEGOB para otorgar permisos e inspeccionar; el 8, para cerrar establecimientos sin autorización; el 9 impide que un local quede junto a escuelas o centros de trabajo; el 10 reparte tareas con estados y municipios. Setenta y nueve años después, ese es todavía el esqueleto del mercado mexicano.
Los tipos de permiso que importan a las apuestas son dos, según el artículo 28 del Reglamento: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas a distancia. Los permisos no se transfieren (artículo 31), lo cual explica el arreglo que domina el mercado: el permisionario conserva la autorización y firma con una marca la operación del sitio. Un mismo permisionario puede llevar varias marcas a la vez, de modo que dos sitios que parecen competir entre sí pueden colgar del mismo papel.
La carga que sí cae sobre el permisionario de apuestas remotas está en el artículo 29: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, póliza de fianza y reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero. Eso no se ve en la app, pero es la razón por la que una marca con permiso mexicano pide documentos y una marca offshore, en la mayoría de los casos, también —solo que por otras reglas y para otros destinatarios.
Ninguna norma menciona las apuestas online. La práctica reportada es que un sitio no puede tener licencia digital propia y opera amarrado al permisionario de un local autorizado, y que muchas marcas extranjeras usan un permisionario local. Por eso la palabra correcta es permiso, no licencia, y una reseña que hable de “licencia mexicana de apuestas online” está usando un término que la propia autoridad no usa.
Por qué ningún número de permiso se puede presentar como oficial
Falta el instrumento más útil de todos. La DGJS publica —o debería publicar— un listado de sitios autorizados, y ese documento no pudo abrirse. Sin listado oficial, cada número de permiso que circula llega de segunda mano: del pie de página de la propia marca o de una compilación de sitios comparadores, siempre con la etiqueta “según la fuente, no confirmado oficialmente”. Es una diferencia enorme, y conviene entenderla antes de usarla para decidir.
Los números que las marcas muestran en su propio sitio son la versión más sólida, aunque sigan sin ser verificación independiente. Los que aparecen en compilaciones de terceros son la versión más débil, y hasta se contradicen entre sí: hay compilaciones que asignan a dos marcas distintas el mismo número de permiso, algo que no puede ser cierto a la vez. Cuando la contradicción aparece, el número no se imprime y la ficha se queda con lo demás.
El reclamo de fondo llegó al Congreso. Entre mayo y julio de 2026 se pidió un registro público abierto de permisos. Mientras eso no exista, los conteos del mercado son un desastre: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esa horquilla no tiene sentido afirmar cuántas casas operan en el país, y cualquier página que dé una cifra redonda lo está inventando.
Betano y bet365: lo que pasó, con fecha
Los bloqueos, porque son la prueba de qué significa realmente operar fuera del radar de la autoridad.
El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas; entre los servicios deshabilitados quedaron bet365 y Betano, esta última operada por Ganador Azteca, del Grupo Salinas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino online, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Ese mismo año se cerraron alrededor de 20 casinos físicos.
Lo importante no es quién ganó el último amparo. Es que el estado de esas dos marcas cambia cada pocos meses y que ninguna frase del tipo “bet365 ya opera en México” o “Betano está cerrada” sobrevive a la fecha de su propia publicación. Un saldo guardado en un operador bloqueado puede congelarse, y esa es la lección práctica del episodio, no el resultado judicial.
Salvaguardas: lo que la ley calla y lo que cada marca pone por su cuenta
El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número. El 18+ que un lector ve en las fichas de las apps y en los pies de página es lo que cada marca declara de sí misma, no una cifra que la ley mexicana de apuestas establezca.
Ahí empieza el problema de fondo para quien juega: no existe un registro nacional de autoexclusión. Un jugador que se autoexcluye lo hace dentro de la marca que se lo ofrece, y esa autoexclusión no lo sigue a ningún otro sitio. No se encontró tampoco un límite legal de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal que la ley imponga. Lo que hay son herramientas internas —pausas, límites de depósito, autoexclusión— que cada operador lista en su propia ficha de tienda de aplicaciones, y que valen exactamente lo que valen las políticas de esa empresa.
Los avisos de juego responsable en la publicidad muestran la clave del permiso oficial, según un reporte secundario. La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. El de Betcris dice que el juego con apuestas está estrictamente prohibido para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. La ficha de Playdoit enlaza términos y pautas de juego responsable, y también limita el uso a mayores de 18 años.
Eso es todo lo que hay por escrito en las fuentes revisadas, y es prudente decirlo tal cual: un apostador mexicano que necesite una barrera externa a la empresa no la va a encontrar en el marco legal. La encontrará, si acaso, en la política que la marca haya decidido publicar, y en ninguna otra parte.
Dinero que entra y sale: métodos, retenciones y tiempos
Ninguna norma cubre los pagos de apuestas. Los métodos que aparecen en las fichas y en los pies de página son lo que cada marca dice de sí misma, así que la comparación honesta es entre listas declaradas, no entre derechos del usuario.
En el papel, la oferta es amplia. La ficha de la app de Codere México anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. En la página principal de Betcris México se muestran los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. En ninguno de los tres casos hay cifras de tiempo publicadas que se puedan cotejar, y una promesa de “retiros rápidos” sin plazo no es un dato: es un deseo con logotipo.
Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y ahí conviene detenerse, porque es el paso donde más consultas se atoran. La verificación de identidad no es un capricho del operador: el juego con apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, y las casas deben verificar a sus usuarios y reportar operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Los documentos exigidos no están establecidos en una norma que se pueda leer, de modo que la lista concreta la pone cada operador y puede variar de una marca a otra. Un retiro a nombre de un tercero, además, es la vía más rápida a un problema que ningún amparo resuelve.
Lo que el SAT retiene de un premio
Aquí sí hay reglas escritas, y son las que más dinero mueven en silencio. El artículo 137 de la Ley del ISR considera ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. El artículo 138 fija la retención que aplica quien paga: 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México grava los premios con un 6 % estatal, lo que lleva el total alrededor del 7 %, según un reporte secundario, y los premios que superan los $600,000 MXN al año deben informarse en la declaración anual.
El permisionario emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. Esa constancia es la diferencia práctica entre cobrar un premio con papeles y cobrarlo sin nada.
Dos advertencias antes de seguir. La primera: el artículo 137 habla de premios autorizados legalmente, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido, así que la posición honesta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de asumir que no pasa nada. La segunda: las reglas anteriores describen el nivel federal y no son asesoría fiscal. Nadie debería planear un premio grande con esta página en la mano en lugar de con un especialista al teléfono.
La reforma que todavía no es ley
SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley vigente que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta, no una norma, y su mención aquí sirve solo para entender hacia dónde apunta el debate: hacia una edad mínima más alta y hacia la autoexclusión que hoy no existe.
En el mismo terreno gris viven las propuestas de limitar la publicidad: horarios de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00—, restricciones a influencers y deportistas, prohibición de anuncios en transmisiones deportivas y hasta una prohibición de los bonos de bienvenida. Son iniciativas, no ley, y un lector que vea esas reglas escritas como si estuvieran vigentes está leyendo algo que no es. En el Reglamento revisado no se encontró un artículo federal de publicidad, ni una norma estatutaria sobre bonos. Lo único verificable en ese frente es un movimiento de mercado: tras la subida del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida.
Los dos caminos, puestos uno al lado del otro
La pregunta de si una casa de apuestas online es segura no tiene una respuesta general, porque “segura” describe dos cosas distintas según el camino elegido.
La marca que opera con permiso mexicano aporta cuatro cosas: un domicilio legal en el país, un permiso de la SEGOB sobre el que la DGJS tiene facultades de sanción, controles de identidad y de lavado de dinero con reportes a la UIF y al SAT, y un CFDI de retenciones por los premios gravados. La marca que opera desde fuera no aporta ninguna de las cuatro, y su saldo puede congelarse si la autoridad bloquea el dominio, como pasó con las dos marcas mencionadas más arriba. Lo que ninguna de las dos aporta es un registro nacional de autoexclusión, porque ese registro no existe.
Un detalle que se pierde en las comparaciones rápidas: los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. Un sello de Curazao, de Malta o de cualquier otra jurisdicción dice algo sobre la empresa que lo tiene y nada sobre su situación ante la SEGOB. La zona offshore se describe como desprotegida, sin nombres de marcas, y no hay depósito mínimo ni detalle de bonos que se pueda dar por cierto ahí.
Las posturas de licencia que las fuentes declaran —siempre “según la fuente, no confirmado oficialmente”— son las siguientes.
| Casa de apuestas | Permiso de la SEGOB tal como lo declara la fuente | Qué dice el propio listado de la marca sobre lo que cubre este apartado |
|---|---|---|
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; según Casasdeapuestaslegales, sin confirmación oficial | Sin datos sobre este apartado en el listado consultado |
| Betcris | Permiso del permisionario; número no impreso: el del pie de página y el de la compilación difieren; titular Producciones Móviles | Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019; titular Libros Foráneos S.A. de C.V.; según Apuestas-legales, sin confirmación oficial | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO |
| Pickwin | Permiso del permisionario; número no impreso: las fuentes se contradicen; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Sin datos sobre este apartado en el listado consultado |
| 1xBet | DGJS/0002/2020; titular Entretenimientos Naturales; según Apuestas-legales, sin confirmación oficial | Sin datos sobre este apartado en el listado consultado |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren; según Casasdeapuestaslegales, sin confirmación oficial | Sin datos sobre este apartado en el listado consultado |
| Caliente | DGG/SP/404/97; operadora del sitio Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V.; autorización mostrada en el pie de página del propio sitio | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN |
| Betway | 4184; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; según Casasdeapuestaslegales, sin confirmación oficial | Sin datos sobre este apartado en el listado consultado |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005; titular Eventos Festivos de México; según Casasdeapuestaslegales, sin confirmación oficial | Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, Playboost, retiro anticipado y atención 24 horas; $1,000 MXN de bono de bienvenida |
La columna que llama la atención es la última, y la conclusión que saca un apostador no es la que parece. Cuatro marcas casi no publican nada sobre su oferta deportiva en los listados revisados, mientras las cinco que sí publican lo hacen en direcciones opuestas. Es la primera pista de que este mercado no se ordena por antigüedad ni por tamaño, sino por lo que cada marca eligió enseñar.
Fundamentos: apuesta sencilla, combinada y cash out
Una casa de apuestas online recibe una cantidad, la cruza con un momio y devuelve un resultado. Ese es el mecanismo completo, por debajo del catálogo.

El vocabulario es mexicano y conviene usarlo bien: momio, no cuota; boleto, cupón o ticket; parlay, también llamada combinada; apuesta sencilla; apuesta en vivo; hándicap; más/menos; y retiro anticipado para el cash out. Los mercados se leen igual que en cualquier plaza: el 1X2 sobre el resultado final, los totales de goles o puntos, el hándicap sobre la diferencia y las apuestas sobre jugadores.
La apuesta sencilla es una sola selección y un solo momio. La combinada multiplica los momios de todas las patas en un único precio: dos selecciones de 1,90 a 1,90 pagan 3,61 por cada peso, siempre que acierten las dos. Ahí está el atractivo y ahí está la trampa: multiplicar momios multiplica la probabilidad de fallar, porque basta una pata mala para que no se cobre nada.
El retiro anticipado merece una línea aparte. Es una herramienta, no un premio: ofrece resolver el boleto antes del final cediendo parte del valor a cambio de certidumbre, y cada casa lo calcula a su manera. Caliente y Betcris lo tienen entre lo que destacan; Playdoit lo llama retiro anticipado y lo lista junto a Playboost. Conviene saber que existe antes de necesitarlo, y sobre todo que cambia de precio cuando el partido cambia.
El registro es el paso que muchos saltan de memoria. Se pide cuenta, se aceptan términos —la ficha de Playdoit los enlaza— y se pasa por verificación de identidad. La edad mínima de 18 años es lo que las marcas declaran en sus propias fichas y pies de página, no un número que la ley mexicana de apuestas fije.
Lo que paga un boleto ganador
La única operación que un lector necesita dominar antes de comparar momios es el pago. La fórmula es corta: la devolución es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y la ganancia neta es la cantidad apostada multiplicada por el momio menos uno.
Un ejemplo con un momio de 1,90 y 1,000 pesos. La devolución es 1,900 pesos; el beneficio neto es 900 pesos. Esos 900 pesos no son “casi el doble”: son 900 pesos, y lo que no aparece en ninguna pantalla es que el pago total incluye la devolución del capital. Sobre esos 900 pesos actúa después la retención del ISR si el premio cae en el supuesto del artículo 138 de la Ley del ISR, y sobre toda la operación actúa, desde antes, el margen que la casa ya metió dentro del momio.
En una combinada el momio de cada pata se multiplica, así que dos selecciones de 1,90 a 1,90 dan 3,61 y una combinada de cinco patas al mismo precio se va por encima de 24. El tamaño del premio no dice nada sobre la calidad del pronóstico: dice cuántas veces se multiplicó el riesgo.
Cuánto margen hay debajo de un momio
El momio de 1,90/1,90 es el ejemplo más limpio de lo que una casa se queda. En un mercado de dos resultados a esas cuotas, la proporción que el mercado devuelve es 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), que da 0,95: el 95 % de lo apostado vuelve a los apostadores y el 5 % se lo queda la casa. Ese 5 % es el margen de ese mercado concreto, con esos dos momios concretos, y nada más.
Aquí está el punto que casi ninguna reseña dice con claridad: el margen no se paga al retirar, se paga al apostar, y por eso el retiro anticipado y los bonos no lo devuelven. En un mercado con más resultados —un 1X2 de fútbol, por ejemplo— el mismo cálculo sobre precios menos generosos deja un margen mayor, y eso es lo que convierte un margen en un costo acumulado. Si un apostador mueve 10,000 pesos al mes en un mercado con 5 % de margen, la casa retiene alrededor de 500 pesos de ese volumen en promedio, gane o pierda cada boleto individual. Con 8.000 y pico, no: el margen de cada mercado depende de los momios que ese mercado tenga, así que la cifra honesta es una banda —unos 5 pesos por cada 100 jugados en un mercado de dos resultados a 1,90, y aproximadamente 7,5 a 10 pesos por cada 100 en mercados más cargados y con más resultados—, no un número único. La estimación describe una media sobre muchas apuestas bajo ese supuesto, no el resultado de un boleto concreto.
Bonos de bienvenida: qué hay dentro de la caja
Los bonos son la parte del mercado donde más se parece una casa a otra. Los tipos de oferta son dos y conviene no confundirlos.
El bono sin depósito entrega algo antes de que el jugador ponga dinero: la ficha de Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito, junto con la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. La ficha de Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Ese desorden no es un detalle de redacción: cambia por completo si el lector tiene que depositar o no para que le paguen.
La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN. La diferencia entre “hasta $7,000” y “$7,000” es un rango de depósito: “hasta” significa que la cifra depende de cuánto se deposite, así que el número grande del banner es un techo, no un regalo.
El requisito que decide el valor real de cualquier bonito, y el más difícil de rastrear en México, es el rollover. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente exige un rollover de 10 veces; el plazo, las momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Traducido: 1,000 pesos de adelanto atados a 10,000 pesos de apuestas antes de poder retirar nada. Una casa que no publica el rollover con la misma letra con la que publica el importe está dejando el dato importante para el final.
La mecánica se ve mejor con un cálculo. Supongamos 1,000 pesos de bono con un rollover de 10 veces: son 10,000 pesos de apuestas obligatorias. Si se juegan en los mismos mercados de dos resultados a 1,90/1,90 con 5 % de margen, el costo esperado de cumplir el requisito es 500 pesos. Es decir: la mitad del bono se queda en el camino antes de que empiece a ser dinero del apostador, y esa cifra sale de la aritmética, no de una opinión sobre la casa. Si el rollover fuese de 5 veces sobre los mismos 1,000 pesos, serían 5,000 pesos de apuestas obligatorias y 250 pesos de costo esperado.
El cálculo es una estimación promedio bajo un supuesto explícito —que solo se apuesta el importe del bono y todo el volumen se juega a esos momios—, y sirve para comparar ofertas, no para prometer retornos.
Evaluación: el panorama de las nueve casas
Nueve marcas aparecen en esta comparación, elegidas porque en las fuentes consultadas operan bajo un permiso de la SEGOB y porque sus fichas o pies de página permiten describirlas. No es el mercado entero. Una marca que no esté en esta lista no está, por eso, sin permiso; y la DGJS no publica —o no deja consultar— el listado que permitiría decirlo con certeza.
Lo que sí se puede comparar es lo que cada marca dice de sí misma, y ahí el conjunto se divide de manera clara. Hay tres casas que enseñan una oferta deportiva amplia con herramientas de apuestas —apuestas en vivo, creador de apuestas, transmisiones, retiro anticipado—, y hay marcas que en los listados revisados son mucho más discretas. También hay una división por origen: algunas marcas con permiso mexicano son parte de grupos internacionales con décadas de operación, y otras nacieron en el país y se hicieron grandes fuera de los círculos de apuestas.
La antigüedad de una app no arregla nada por sí sola. La app de Codere salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026; la de Betcris, en julio de 2018, con versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026; la de Playdoit, en agosto de 2021, con versión 1.31.0 del 22 de octubre de 2026; y la ficha de Caliente Deportes publica la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Fechas de actualización, no historiales de pago.
Novibet: el permiso documentado y casi nada más
Novibet llega a esta comparación con lo mínimo y con un detalle que la vuelve útil: su número de permiso, DGJS/DCRCA/1121/2020, y su titular según las fuentes, Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., están entre los pocos que se pueden citar con una referencia concreta. La fuente que los publica es Casasdeapuestaslegales, y el permiso no está confirmado oficialmente porque el listado de la DGJS no pudo abrirse.
Eso es todo lo que hay. Los listados revisados no aportan información sobre métodos de pago, bonos ni mercados de esta marca, así que la ficha se detiene aquí. Quien esté considerando Novibet debe revisar su programa de apuestas y sus términos directamente en el sitio antes de decidir, y no apoyarse en comparaciones de terceros que repiten el mismo dato de permiso una y otra vez.
Para un lector al que le importa sobre todo la trazabilidad del papel, Novibet es la ficha con menos zonas grises del grupo: un número, un titular y una fuente. Para quien quiera comparar bonos o ver si conviene jugar en vivo, la marca no dice nada en las fuentes revisadas y la decisión se toma a ciegas. Ese contraste —permiso claro, producto invisible— es la razón por la que no puede encabezar una lista de nada.
Betcris: la marca que presume la lista de pagos
Betcris es la que más espacio dedica a los métodos de pago. En su página principal muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. Es la combinación más amplia de las que aparecen en esta comparación: tarjeta, transferencia, monedero electrónico y efectivo, cuatro caminos distintos para meter dinero.
La línea de licencia es más densa de lo que parece a primera vista y el detalle importa. El pie de página menciona un permiso en nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. La compilación que se consultó da otro número para el permiso mexicano, y por esa contradicción el número no se imprime aquí.
El producto está perfilado en su app: parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. La app la publica TV Global Enterprises Ltd., salió en julio de 2018 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.
Betcris juega la carta del jugador que ya sabe lo que quiere. Cuatro vías de depósito y parlay del mismo juego apuntan a un apostador que combina mercados del mismo partido y no quiere estar moviendo dinero a la semana siguiente. Los retiros rápidos los promete ella misma, sin plazo publicado, y esa promesa sin cifra es justo la que hay que verificar jugando primero poco. Para el lector que depura su operación por eficiencia de cobro, la oferta de Betcris habla más de su operación que de su fútbol.
Codere: el catálogo más ancho y el bono duplicado
Codere declara dos permisos, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, según Apuestas-legales y sin confirmación oficial. La app figura en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026.
Lo que la distingue es el catálogo: más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Treinta deportes no es una cifra de mercadotecnia, es una decisión de operación: sostener momios y estadísticas para deportes de nicho cuesta dinero, y una marca no lo hace por accidente.
El dinero también está bien cubierto: la ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, tres vías que cubren banco, tarjeta y efectivo.
Codere es la casa para quien quiere que exista un mercado para el deporte que le gusta, aunque no sea el más popular. El “hasta $7,000” es un techo alcanzable depositando una cantidad considerable, no un regalo de entrada, y la cifra real de cualquier bono de bienvenida se conoce solo después de leer los requisitos de apuesta. Una app de 2017 con versión de agosto de 2026 sugiere una casa que mantiene el producto; el límite de la ficha es que, fuera del permiso, del catálogo y de los métodos de pago, poco más queda por comparar.
Pickwin: permiso en disputa, ficha corta
Pickwin muestra la contradicción más incómoda de las nueve fichas. Una compilación le asigna el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra, según el blog de Pickwin y Apuestas-legales, el mismo DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Los números de permiso se contradicen, y ese detalle es más informativo que la ficha entera: si la referencia pública no permite saber de quién es el papel, el lector no puede resolverlo leyendo la app.
El titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora. Los listados revisados no aportan información sobre su oferta deportiva, sus métodos de pago ni sus promociones.
Una marca que comparte número de permiso con otra en las compilaciones puede seguir siendo una opción válida para quien la conozca y la use; lo que no puede es venderse como la opción mejor documentada. Quien tenga saldo ahí, tiene saldo en una marca cuyo vínculo con la autoridad necesita que la propia casa lo aclare. En una comparación entre caminos, Pickwin es la ficha que empuja al lector a preguntar antes de depositar.
1xBet: permiso con titular y app de otra empresa
1xBet es la ficha donde coinciden dos cosas que rara vez se ven juntas. Hay un número de permiso —DGJS/0002/2020— y un titular nombrado por las fuentes, Entretenimientos Naturales, ambos según Apuestas-legales, con la advertencia de esa misma fuente: ni el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial de la DGJS pudieron confirmarse. Además, la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada. Dos sociedades y un permiso: cualquiera que sea la razón comercial, el lector que firme términos con una marca está tratando con otra entidad de la que sostiene el permiso.
Los listados revisados no dicen nada sobre su oferta deportiva, sus bonos o sus métodos de pago, y por eso esta ficha no puede compararse en producto.
Esa ausencia de datos de producto, junto a la discrepancia entre titular y publicador de la app, define la situación. Un lector que quiera la marca por su cobertura de mercados —razón habitual para buscar este nombre— no encontrará aquí nada que verifique esa cobertura en México, y quien no pueda identificar con quién contrata tiene una razón más para leer los términos completos antes de depositar. No es una advertencia de fraude: es la constatación de que la cadena de responsabilidad tiene un eslabón que ninguna de las fuentes consultadas cierra.
Strendus: tres permisos y un titular que las fuentes no se ponen de acuerdo en nombrar
Strendus aparece con el mayor número de permisos declarados de la lista: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según Casasdeapuestaslegales. El titular que las fuentes nombran es Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, y las compilaciones difieren entre sí. Tres permisos para una sola operación digital sugieren una estructura escalonada en el tiempo, aunque ninguna de las fuentes consultadas lo explica.
Como en Novibet, los listados revisados no aportan información sobre métodos de pago, bonos ni mercados de la marca.
Strendus es, de las nueve, la que mejor ilustra lo que significa “permiso” en este mercado. Varios permisos de fechas distintas pueden convivir bajo una operación, y el titular puede aparecer con más de un nombre según quién lo compile. Un lector con saldo en Stripe no debería descansar en el número más alto de la lista: debería guardar la referencia que la marca publica en su propio pie de página y comprobar que los términos que aceptó mencionan a la misma entidad.
Caliente: la app que sí presume sus herramientas
Caliente muestra el permiso DGG/SP/404/97 en el pie de página de su propio sitio, y la operadora que aparece es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Es el número más visible de la lista, porque la marca lo ha puesto en su página y no en una compilación ajena, aunque siga sin existir confirmación oficial por el listado de la DGJS.
La app Caliente Deportes, publicada por la misma operadora, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años; su versión vigente es la 8.12.1 del 20 de octubre de 2026.
Con las promociones hay que ser cuidadoso, porque es la ficha donde más fácil se confunde una cifra con un derecho. El encabezado de caliente.mx anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Según reseñas de casas de apuestas, ese bono sin depósito de $1,000 MXN exige un rollover de 10 veces, y el plazo, las momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Un requisito de 10 veces sobre 1,000 pesos significa mover 10,000 pesos en apuestas antes de retirar un peso del bono, y ninguna reseña publica con claridad si ese volumen tiene que cumplirse a momios mínimos altas.
Caliente es la casa que vende la experiencia completa: transmisión, creador de apuestas y retiro anticipado en la misma app. El problema práctico es que el bono de bienvenida, el dato que más gente mira, es también el peor documentado de la ficha: dos ofertas anunciadas en el encabezado sin aclarar a qué producto aplican y un rollover que solo aparece en reseñas de terceros, con variaciones entre ellas. Antes de reclamar nada conviene arrancar por la app, que es donde la marca sí publica lo que ofrece.
Betway: el número corto y la ficha muda
Betway declara el permiso 4184, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, según Casasdeapuestaslegales y sin confirmación oficial. El número corto —cuatro dígitos, frente a los formatos largos del resto— es la clase de detalle que despierta preguntas y ninguna de las fuentes consultadas las responde.
Fuera de eso, los listados revisados no aportan información sobre métodos de pago, bonos o mercados de la marca.
Betway tiene nombre en varios mercados internacionales y eso hace que un lector llegue con expectativas. Lo que hay en México, según lo revisado, es una referencia de permiso y un titular. Ese contraste entre el nombre y la información disponible es, por ahora, la característica útil de la ficha: quien quiera evaluarla tendrá que hacerlo en su propio sitio, leyendo los términos y comprobando la lista de métodos de pago antes de depositar.
Playdoit: apuestas gratis anunciadas y condiciones que no cuadran
Playdoit anuncia el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 con Eventos Festivos de México como titular, según Casasdeapuestaslegales, sin confirmación oficial. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026.
El producto está bien descrito: fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, Playboost para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. La mezcla de esports y casino en vivo con apuestas tradicionales apunta a un público más joven que el de las otras fichas, y el nombre en inglés de la app lo confirma. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y limita el uso a mayores de 18 años.
El bono es el punto flojo. La ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. La diferencia no es cosmética: un bono sin depósito se reclama sin poner dinero y uno atado al primer depósito exige una transferencia previa, y son dos productos distintos con dos públicos distintos. Si la misma casa publica las dos versiones en la misma ficha, la única salida honesta es leer los términos enlazados antes de reclamar.
Playdoit cubre el hueco que dejan las casas más veteranas: mercados de esports, transmisión y atención continua. Su problema es de escaparate, no de producto. Una marca que ofrece apuestas en vivo de MMA y esports pero no logra decir con claridad si su bono requiere depósito está pidiendo al lector un acto de fe en el paso exacto donde menos conviene darlo.
Cómo elegir cuando dos fichas dicen lo mismo
La decisión rara vez se resuelve comparando cifras grandes, porque dos marcas distintas ofrecen bonos del mismo tamaño en el mismo formato y las dos ponen el importe en letras grandes y el requisito en letras pequeñas. El desempate se hace con lo que cambia la experiencia diaria.
Si el apostador juega poco y sobre todo quiere aprender, la app y el catálogo pesan más que el bono: una casa con creador de apuestas, estadísticas en vivo y un mínimo bajo permite probar mercados sin comprometer dinero. Si juega volumen, el margen del mercado importa más que cualquier bono, porque cinco pesos por cada cien jugados se acumulan mes a mes y un bono con rollover se cobra una sola vez. Si lo que le preocupa es cobrar, la lista de métodos de pago publicada y la claridad sobre qué cuenta recibe el retiro valen más que una promesa de retiros rápidos sin plazo.
Y hay una pregunta que ordena todo lo demás: ¿el lector está dispuesto a operar con una marca cuyo permiso no puede verificar por su cuenta? Es una decisión legítima en ambos sentidos. La respuesta que no es legítima es creer que está verificada cuando no lo está.
Los controles que dependen del lector
Hay tres cosas que ninguna casa de apuestas va a recordarle al apostador y que las fuentes revisadas dejan ver con claridad.
La primera es el límite. No existe un límite legal de depósito ni de pérdida en México, y las herramientas que cada marca lista en su ficha de tienda —pausas, límites de depósito, autoexclusión— son políticas de la empresa, no derechos exigibles. Fijarlos cuesta treinta segundos en la sección de juego responsable y no tiene sentido dejarlos para el día en que ya son difíciles de respetar.
La segunda es la autoexclusión sin red. Como no hay registro nacional de autoexclusión, excluirse en una marca no excluye de las otras ocho. Un jugador con un problema real tiene que hacer el trámite marca por marca, y las marcas offshore no están obligadas a ofrecer el trámite siquiera. Es la laguna más grande del mercado mexicano y conviene nombrarla tal cual.
La tercera es el momento del retiro. La verificación de identidad se dispara cuando el apostador quiere cobrar, y ahí es donde aparecen los retrasos, las solicitudes de documentos que no se esperaban y los problemas cuando la cuenta de destino no está a nombre del titular. Verificarse al registrarse, y no al retirar, es la única recomendación operativa que esta comparación deja sin matices.
Lo que un apostador mexicano debería comprobar antes de depositar
El recorrido no es largo, pero tiene un orden que no conviene invertir.
Primero, la referencia del permiso. Si la marca publica un número en su propio pie de página, es la versión más sólida disponible; si solo aparece en compilaciones de terceros, hay que tomarlo como una declaración y no como un hecho verificado. Segundo, el titular. Un permiso a nombre de una empresa que el apostador no puede identificar en ninguna parte del sitio es una señal de que la cadena de responsabilidad tiene un tramo opaco. Tercero, la lista de métodos de pago publicada y los montos mínimos, que en más de una ficha brillan por ausencia. Cuarto, los términos del bono, y en particular el rollover, el plazo y las momios mínimos.
En paralelo está el control del propio volumen. Un apostador que llega a 10,000 pesos mensuales en mercados de dos resultados a 1,90/1,90 está dejando, en promedio, unos 500 pesos al mes dentro del margen, sin contar bonos, sin contar comisiones y sin contar el tiempo. Ese costo es el precio real del entretenimiento, y está ahí gane o pierda el boleto del domingo.
Por dónde empezar según el tipo de apostador
El mercado mexicano de apuestas online premia hoy a dos perfiles muy distintos, y no hay una sola casa que sea la respuesta para ambos.
El apostador que quiere respaldo local y no le importa pagar un poco más en margen se mueve mejor en las marcas con permiso declarado y operación arraigada: son las que tienen app pulida, mercados en profundidad y métodos de pago locales. El apostador que busca momios, mercados raros o cobertura internacional y acepta la falta de un sello mexicano verificable debe saber exactamente qué está resignando, y no es solo el sello: es el CFDI de retenciones, el domicilio legal y la posibilidad de reclamar ante una autoridad mexicana.
Hay un tercer perfil que suele quedarse sin página: el que juega cantidades pequeñas y quiere saber si puede empezar sin complicaciones. Para ese perfil la respuesta está en la app, no en la lista de las mejores: una versión descargable que funcione, una sección de juego responsable que exista, un método de depósito en efectivo como OXXO que no exija banco y un bono cuyo rollover esté publicado con el mismo tamaño de letra que el importe.
Elegir, en este mercado, se parece menos a escoger la mejor casa de apuestas y más a decidir qué se está dispuesto a tener por escrito y qué no.
Preguntas frecuentes sobre casas de apuestas online
¿Cómo comprobar si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
La DGJS no mantiene un listado público que se pueda consultar con facilidad, de modo que la comprobación se hace por partes: el número de permiso y el titular que la marca publica en su propio pie de página son la referencia más sólida, y una compilación de terceros es solo una declaración, no una confirmación oficial. Cuando las fuentes se contradicen, esa discrepancia ya es información sobre la marca.
¿Cómo se calcula lo que devuelve una apuesta con la cantidad y el momio?
La devolución es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y el beneficio neto deja fuera el capital: 1,000 pesos a momio 1,90 devuelven 1,900 pesos y dejan 900 pesos de ganancia. En una combinada los momios de todas las patas se multiplican en un solo precio.
¿Dónde se ve el margen que cobra la casa de apuestas?
Se ve sumando las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90, la proporción que vuelve a los apostadores es del 95 % y la casa retiene el 5 %. Con momios menos generosos, o con más resultados en el mercado, ese porcentaje sube.
¿Se pueden fijar límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Sí como herramienta de la propia marca, no como derecho de ley: en México no se encontró un límite estatutario de depósito o de pérdida, y lo que existe son límites de depósito, pausas y autoexclusión que cada operador lista por su cuenta. Lo que no hay es un registro nacional de autoexclusión, así que una autoexclusión en una marca no alcanza a las demás.
¿Quién retiene los impuestos de los premios de apuestas en México y cuánto?
Los retiene quien paga el premio. El artículo 138 de la Ley del ISR fija 1 % cuando la entidad no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %; en la Ciudad de México el total ronda el 7 %. El permisionario emite un CFDI de retenciones sobre los premios gravados.
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