Momios de apuestas en México: qué se lleva la casa y qué camino elegir según tu forma de jugar
En México nadie dice “cuotas” cuando tiene el boleto en la mano: dice momios. La palabra viene del español antiguo y sigue siendo la única que se escucha en una casa de apuestas de Monterrey o de Coyoacán. Y el momio es lo único que cambia de verdad cuando se comparan diez marcas que ofrecen, sobre el papel, los mismos partidos. Lo demás —la app, el color del botón, el locutor del comercial— es decorado.
Actualizado al noviembre 5, 2026; los permisos que aquí se citan se contrastaron con los pies de página de cada operador y con los compilados públicos de permisos de la Secretaría de Gobernación.
Lo que sigue es una guía sobre elecciones. Cada apartado deja tres o cuatro caminos abiertos y dice cuál conviene a quién: el aficionado que apuesta veinte pesos los domingos, el que firma el boleto combinado de cinco partidos con la esperanza de dar el golpe, el que busca dónde consultar la cartelera de la NBA de esta noche sin dejar medio sueldo en el intento. El momio, la probabilidad y el margen son las tres piezas que cambian esa decisión, y las tres se explican aquí con lo que cada operador publica y con lo que la ley mexicana permite.
El primer malentendido conviene desmontarlo en la primera línea: el momio no es premio, es precio. Cada precio lleva dentro una comisión que el apostador paga sin verla, y la parte de esa comisión que le toca a cada tipo de apuesta es lo que separa una noche divertida de un boleto que nunca debió firmarse.
Juego responsable y control del propio dinero en las apuestas
Empiezo donde termina la fiesta. La publicidad pone el momio en letras grandes y el límite de gasto en letra chica, si acaso lo menciona; el orden lógico de una guía útil es el inverso. Cualquiera puede aprender a leer un momio en dos minutos. Aprender a detenerse toma más tiempo, y por eso va primero.

Lo que la ley mexicana no tiene. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos reformado el 16 de noviembre de 2023 prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas”, pero no fija una edad con número en ese texto. Los operadores escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página: la ficha de la app de Codere México limita el uso a mayores de 18 años y añade avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, y el pie de página del portal de Caliente advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Son declaraciones de las marcas, no un artículo del reglamento, y conviene tenerlo claro cada vez que una casa presume de juego responsable. Tampoco existe un registro nacional de autoexclusión: quien pide a una casa que le cierre la cuenta se está protegiendo dentro de esa casa, y en ningún otro lado. Mañana puede abrir cuenta en otra marca con el mismo nombre y el mismo número de celular y nadie va a detenerlo.
Las herramientas que sí existen. Los límites de depósito y de pérdida que aparecen en las aplicaciones son controles voluntarios que cada marca ofrece en su propia plataforma, y ahí hay que buscarlos: en el perfil de la cuenta, casi siempre bajo una pestaña de juego responsable, a veces con un retraso de veinticuatro horas entre la petición de reducir el límite y su entrada en vigor —una demora pensada para que la decisión se sostenga—. La autoexclusión que ofrece una casa es igualmente voluntaria y de alcance local. No hay una autoridad mexicana que reciba esa solicitud ni que la comunique a las demás.
Tres perfiles, tres rutinas. Quien apuesta con dinero que necesita, no importa el monto, está en el camino equivocado, y el límite diario que él mismo se pone no arregla el problema de fondo. Quien apuesta por diversión debería decidir el gasto de la semana antes de abrir la app, no después de perder tres parlays seguidos, porque el momio combinado que parecía fácil a las ocho de la noche es el mismo que a las once ya se ve imposible. Y quien sostiene la afición con la ilusión de vivir de esto debería leer las cuentas del apartado sobre margen: si el margen se come varios puntos de cada peso apostado, vivir del momio exige una pericia que casi nadie tiene y una constancia que menos.
Una frontera que se mueve. Las cuentas congeladas son una protección y también un recordatorio. Desde noviembre de 2025 Betano —de Ganador Azteca— y el portal mexicano de bet365 quedaron bloqueados tras la identificación de casinos y el congelamiento de cuentas por parte de la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo ajeno a las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. El saldo que un apostador tenía en una de esas plataformas no estaba bajo su control el día en que salió la noticia. Ese es el riesgo real de dejar el dinero parado en la cuenta de cualquier operador, tenga permiso o no, y la razón práctica por la que retirar los premios el mismo día que se cobran sigue siendo mejor consejo que cualquier sistema.
Estrategia, tendencia y lectura de la cartelera del día
El aficionado que busca los momios de hoy quiere una lista, y ahí está el primer malentendido del apartado. Una lista de partidos con precios no es análisis; es un menú. Pregúntese si el precio que ve corresponde a lo que ese partido es en realidad.
Los momios se mueven, y el movimiento se informa. Una casa recalcula sus precios con cada lesión, cada suspensión y cada cambio de alineación. El momio que estaba en un boleto el lunes no es el del viernes. De ahí una consecuencia práctica nada teórica: quien firma el boleto con varios días de anticipación corre el riesgo de haber tomado un precio que después mejoró, y en México —con momios fijos— el precio que rige para un boleto es el que estaba marcado en el momento de hacer la apuesta; no puede cambiarse después. Esa rigidez corta en las dos direcciones: protege al apostador cuando el precio empeora y lo deja en desventaja cuando mejora. En el camino de quien apuesta con antelación, revisar la cartelera el mismo día no es una manía, es control de daños.
Momios bajos no son momios seguros. Un momio de 1.20 no dice “va a ganar”; dice que la casa calcula alrededor de ocho boletos ganadores por cada diez en ese escenario, con el margen incluido. Y ese escenario, por sólido que parezca, se cae con una expulsión, una lesión o una tormenta. Apostar a momios bajos reduce la volatilidad del boleto y también el premio: dos aciertos consecutivos a 1.50 devuelven un 125 % del dinero invertido, un margen que se borra con un solo fallo. Es un camino lento, apto para quien aguanta tres horas de partido sin despeinarse y no necesita la adrenalina del gol en el minuto 90.
La NBA de la noche se lee como cualquier otra cartelera. El mercado de los partidos de basquetbol tiene los mismos componentes que el del futbol —un favorito, un desvalido, una línea de puntos— solo que el calendario cambia cada madrugada y el volumen de partidos obliga a las casas a mover los precios más rápido. Una noche de doce partidos no es doce oportunidades, es una sola decisión sobre once dólares mal repartidos. El aficionado que quiere un camino honesto hacia el basquetbol se queda con dos o tres partidos que pueda ver completos; quien firma un combinado con seis juegos de madrugada está comprando entretenimiento, no probabilidad.
La tendencia no es un método. Hay una manera de apostar que describe el boleto combinado cuando se anuncia un partido grande: crece el volumen, sube el número de combinados y con él el margen efectivo que la casa captura. La tendencia de la que se habla en los portales —“el 70 % del público va con el favorito”— es información sobre las demás apuestas, no sobre el resultado. En los momios fijos la casa actúa como contraparte del apostador y no necesita que el libro esté balanceado para ganar; el público cargado hacia un lado le informa, no la obliga. Quien toma la tendencia del público como señal está copiando a una multitud que, en promedio, también paga el margen.
El torneo que ya pasó como lección de precio. El Mundial 2026 se jugó entre junio y julio de 2026, y su cartelera dejó una lección que sirve para cualquier competencia: en los partidos con tres resultados posibles —triunfo, empate y derrota— el pago es más bajo que en los deportes de dos resultados, porque la casa tiene una posibilidad adicional que cubrir. El aficionado que armó un combinado con cuatro partidos de la fase de grupos tomó tres veces más margen acumulado que quien jugó un solo encuentro. Nada de eso se ve en el boleto. Se ve en el resultado de la cuenta al final del torneo.
Tipos de apuesta y cómo se paga cada momio
Aquí se decide el formato, y el formato cambia el precio. La misma casa, el mismo partido, el mismo momento: una apuesta sencilla y un combinado de cinco selecciones no comparten ni la aritmética ni la probabilidad de cobrar.
Sencilla, combinada, en vivo, hándicap y más/menos. La apuesta sencilla lleva una selección y un momio. La combinada —el parlay de toda la vida— multiplica los momios de sus selecciones en un solo precio, y con eso multiplica también la exigencia: basta un fallo para perder todo el boleto. La apuesta en vivo se juega con el partido en marcha, con el momio moviéndose minuto a minuto, y es la que más tienta al aficionado impulsivo y la que más rápido castiga una decisión tomada en caliente. El hándicap iguala a dos rivales muy desiguales cargando una desventaja al favorito. Y más/menos coloca una línea de goles o de puntos: aquí no importa quién gana, solo si el total cruza o no esa cifra.
El retiro anticipado como tercera vía. El retiro anticipado —cash out— permite cerrar un boleto abierto antes del final, cobrando una parte. Las aplicaciones lo anuncian como un seguro y en parte lo es, pero el precio que la casa paga por cerrarlo sale de su bolsillo con beneficio, así que casi siempre es menor al valor matemático de la posición. Sirve para quien ya no aguanta la incertidumbre; no sirve como estrategia, porque un apostador que cierra el 80 % de sus boletos con retiro anticipado está entregando margen en cada uno de ellos.
Los momios variables y el boleto anónimo. Los momios que se muestran en la mayoría de las aplicaciones son fijos. Los variables —totalizador o parimutuel— funcionan de otro modo: los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento. Es la lógica del hipódromo, del galgódromo y del frontón, con su “cruce de apuestas”, y la parte que se reparte como premios es inferior al 50 % en varios operadores estatales, mientras que en las carreras de caballos llega a acercarse al 85 %. Para el aficionado que quiere saber lo que va a cobrar antes de que arranque la carrera, es el camino equivocado; para quien busca exactamente eso, la emoción de no saber el precio hasta el final, no hay otro.
Una trampa con otro nombre. Existen mercados que se anuncian como momios “aceptados” en un reto entre dos personas, con la casa como testigo y no como contraparte. Sus reglas cambian de plataforma a plataforma y su tratamiento legal no está desarrollado en el reglamento leído, así que quien los use debería leer las condiciones completas antes de marcar la casilla. La regla general sirve aquí también: si el precio no viene de un libro con permiso, la protección tampoco.
Lo que el combinado esconde. Un combinado de cinco selecciones a momios de 2.00 cada una da un precio de 32.00: 32 pesos por cada peso, y una probabilidad implícita —por el cálculo que se explica más adelante— de alrededor de 3 %. La cifra final es honesta y el camino para llegar a ella no lo es tanto, porque los momios se multiplican y los márgenes también. Es el formato que más se anuncia y el que más veces se pierde.
Cómo se calcula un momio y lo que paga un boleto
Aquí está el mecanismo, y también el error más común. La mayoría de los apostadores mira el momio, multiplica por lo que puso y cree que entendió lo que va a cobrar. La multiplicación está bien; lo que está mal es creer que el número es un pronóstico.
De probabilidad a momio. La probabilidad implícita de un momio decimal es su inverso: 1.01 equivale a 99,01 %, 2.00 a 50,00 % y 4.00 a 25,00 %. Un momio de 1.01 no dice “seguro”; dice que la casa cubre nueve de cada diez escenarios y deja el décimo al azar. Leído al revés, el momio es una promesa de precio con una probabilidad dibujada por dentro, y la probabilidad que la casa dibuja ya trae su ganancia encima.
La suma que pasa de 100 %. Las casas calculan sus momios de manera que las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mercado sumen más de 100 %; ese excedente se llama overround y es la ganancia de la casa con un libro equilibrado. En un mercado de dos resultados, si las probabilidades sumaran 100 %, la casa solo recuperaría lo que paga y no ganaría nada. El excedente es su sueldo, y sale de los bolsillos de los apostadores en proporción a lo que cada uno arriesga, no en proporción a lo que cada uno gana.
El porcentaje de pago, con números. El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios, y en las apuestas deportivas se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00 sobre los tres resultados de un partido, la suma de inversos es 0,80 + 0,20 + 0,10 = 1,10, y el pago resulta cercano a 90,91 %. Lo habitual en los momios de las casas es alrededor de 90 % en apuestas de dos resultados posibles, como el tenis, y cerca de 85 % en apuestas de tres, como el futbol.
Un ejemplo que vale más que una tabla. Tomemos un mercado de dos resultados con momio 1.90 en ambos lados. Cada inverso vale 0,5263; sumados dan 1,0526; el pago es 1 ÷ 1,0526 ≈ 95,0 % y el margen de la casa queda alrededor de 5,0 %. Ahí está la respuesta al clásico “¿cuánto se lleva la casa por cada peso apostado?”. Pero el resultado no es un número cerrado: es una banda. Si las mismas dos selecciones se pagaran a 1.80 en ambos lados, el pago bajaría a alrededor de 90,0 % y el margen subiría a cerca de 10,0 %; y en un mercado de tres resultados como el del futbol, el pago habitual cae hacia el 85 %, con lo que el margen se queda cerca del 15 %. La condición manda: el margen depende del deporte, del mercado y del momento, y comparar momios sin comparar el mercado entero es como pesar dos costales en balanzas distintas.
Sobre esta misma aritmética se apoya la comparación entre marca y marca. Un momio que se ve mejor en una casa puede esconder un margen mayor si el otro lado del mercado es peor, y es habitual que así sea. El intervalo que se reparte en los momios de las casas va casi siempre entre el 85 % y el 95 % de lo apostado, y el apostador decide en cuál de los dos extremos quiere jugar cada boleto.
Lo que un boleto paga según cómo se combine
La multiplicación es sencilla, y por eso mismo conviene verla escrita con dinero. Cada línea usa el mismo momio hipotético de 2.00, que aquí sirve de ejemplo y no como precio ofrecido por ninguna marca.
- Un boleto sencillo de $200 MXN a 1.90 devuelve $380 MXN, con una ganancia neta de $180 MXN.
- Un combinado de cinco selecciones a 2.00 cada una da un precio de 32.00: un boleto de $100 MXN devuelve $3,200 MXN.
La diferencia entre los dos caminos no es solo el tamaño del premio. En el boleto sencillo, un error cuesta lo apostado. En el combinado, un error cuesta lo mismo, pero la probabilidad de acertar se desploma con cada selección que se agrega, y el margen que la casa ya cobró no se devuelve.
Panorama de las casas de apuestas con permiso de la SEGOB en México
Ocho marcas aparecen abajo, y hay que decir de entrada lo que la lista es y lo que no. No es un ranking absoluto del mercado mexicano, ni una recomendación, ni la totalidad de las casas con permiso: es el conjunto de operadores cuyas fichas y pies de página se pudieron leer directamente. Una marca que no esté aquí no está, por eso mismo, sin permiso.
| Casa de apuestas | Situación del permiso de la SEGOB tal como la declara su fuente | Lo que la propia ficha del operador dice sobre momios, mercados y herramientas |
|---|---|---|
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según compilaciones de apuestas, no confirmado oficialmente | Sin datos sobre este punto en la ficha consultada |
| Betway | Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente | Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador “Crea Tu Apuesta” y club con apuestas gratis semanales |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente | Sin datos sobre este punto en la ficha consultada |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente | Sin datos sobre este punto en la ficha consultada |
| Betcris | Permiso de su permisionario; el número no se imprime porque el del pie de página propio y el de la compilación difieren | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según compilaciones de apuestas, no confirmado oficialmente | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Pickwin | Permiso de su permisionario; el número no se imprime porque las fuentes se contradicen entre sí | Sin datos sobre este punto en la ficha consultada |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según compilaciones de apuestas, no confirmado oficialmente; la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., sociedad distinta de la titular declarada | Sin datos sobre este punto en la ficha consultada |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio caliente.mx, no confirmado oficialmente | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales |
Nueve renglones, y ninguno dice lo mismo. La columna del permiso separa dos situaciones muy distintas: tres marcas —Caliente, Betcris y Pickwin— publican o discuten un número que, en el caso de las dos últimas, no puede fijarse sin contradecir a alguien, mientras las demás dependen de un compilado de terceros que se identifica aquí con nombre porque el lector merece saber de quién es la afirmación. Ninguno de esos números lleva el respaldo de la Dirección General de Juegos y Sorteos: la lista oficial de permisos no pudo abrirse, y por eso este texto escribe “según X, no confirmado oficialmente” cada vez que un permiso aparece.
Y la columna de la derecha explica por qué la comparación se detiene donde se detiene. Hay fichas que describen con detalle los mercados y las herramientas de la marca —Codere con sus más de 30 deportes, Betway con su club de apuestas gratis semanales, Betcris con sus retiros rápidos y sus apuestas a jugadores— y hay cuatro marcas cuyo renglón no dice nada porque su ficha consultada no aborda este punto. Los huecos de esa columna no son un defecto del cuadro: son el estado real de lo que cada operador publica sobre sí mismo, y un lector que vea una casilla con el marcador de ausencia debe ir a la app de esa marca y revisar el programa de apuestas antes de sacar conclusiones.
La consecuencia práctica es esta. Quien compara precios de un partido concreto tiene que hacer el trabajo en dos lugares: el boleto, para ver el momio lado a lado, y el programa de la casa, para saber si el mercado que quiere jugar existe en esa plataforma y con qué mercados vecinos. Los momios mejorados que anuncian Betway, Codere y la app de bet365 son etiquetas de la casa y no una garantía de mejor precio frente al resto; lo que las hace mejores o peores es la comparación con el otro lado del mismo mercado.
Qué es el momio y cómo se construye una apuesta
Conviene bajar hasta el principio y ver la apuesta como lo que es: un contrato a precio fijo. En los momios fijos la casa de apuestas fija el momio y actúa como contraparte del apostador; el momio rige desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después. Ese detalle, que parece técnico, es el que distingue al mercado mexicano de un mercado de subasta.
El mecanismo, pieza por pieza. El apostador elige un mercado, marca una o varias selecciones y fija el monto. La casa confirma el precio del momento. Si la selección se cumple, el premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio marcado al cerrar el boleto. Si no se cumple, el monto se pierde íntegro y no hay devolución. No hay comisión por separado, no hay cargo por manejo, no hay cuota mensual: el margen ya viene dentro del precio, y esa es exactamente la razón por la que dos casas pueden mostrar “el mismo” partido con precios distintos.
El boleto y el registro. Para apostar hay que tener cuenta en la casa, y la cuenta exige verificación de identidad. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos concretos que cada casa pide no están fijados por un artículo, y varían de plataforma a plataforma. Es un trámite que molesta a media mañana y que protege al apostador por la tarde: una cuenta verificada es una cuenta que puede retirar.
Las palabras del mostrador. En México el boleto es “boleto”, “cupón” o “ticket”; la combinada es “parlay”, aunque también se dice “combinada”; el hándicap es el hándicap; el mercado de goles se llama “más/menos”. Quien llegue de una guía escrita en España y pida “cuotas” en una ventanilla se va a topar con una cara de extrañeza. El momio es el momio.
Dónde apuntar cuando el momio se antoja raro. Los precios de una cartelera en vivo cambian mientras el partido corre, y un momio que parece regalado a veces ya está desactualizado en la pantalla. Reconocer el momento en que el precio dejó de ser real es parte del oficio: en apuestas en vivo, un momio que no se mueve después de un gol es una pantalla que no se ha refrescado, y firmar ahí es firmar a ciegas. La regla práctica para el aficionado casual es simple: si el precio no se siente como el partido que está viendo, no se firma el boleto; se cierra la app y se hacen las cuentas otro día.
Normativa y legalidad de las apuestas con momios en México
El marco mexicano se entiende en una frase incómoda: aquí no existen licencias de apuestas en línea. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio, permitiendo únicamente los que autoriza expresamente. La Secretaría concede los permisos e inspecciona, cierra establecimientos sin autorización, y ni un local puede quedar cerca de escuelas o centros de trabajo. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”.

La reforma que prohibió lo que no previó. El Reglamento de la ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, regula la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos con jurisdicción federal, y su artículo 2 establece que la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los permisos que interesan aquí son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos del artículo 28; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para las apuestas remotas; los permisos no son transferibles, y los permisionarios de apuestas remotas deben rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y presentar una fianza.
La rendija de la página web. Ningún artículo nombra las apuestas en línea. La práctica que se reporta es que un sitio no puede tener una licencia digital propia y autónoma, sino que se cuelga de un permisionario con permiso para establecimiento físico; muchas marcas extranjeras operan con un titular local, y un mismo permisionario puede llevar varias marcas. Ahí se explica el enredo de los números: el permiso vive en la persona moral, y la marca es una etiqueta encima.
Quién tiene qué, marca por marca. El cuadro del panorama concentra los números que cada fuente declara, y el punto que hay que repetir es su estatuto: ningún permiso se confirma oficialmente aquí, porque la lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. Las compilaciones se contradicen entre sí en algunos casos, y donde se contradicen no se imprime número. Sobre el total de sitios autorizados tampoco hay una cifra sólida: los conteos que circulan van desde 136 sitios de apuestas hasta entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx, y por eso esta página no repite ninguno como si fuera un censo.
Lo que la ley sí permite apostar, y con qué condición. Las apuestas deportivas solo caben por la vía del permiso de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen un artículo propio en el reglamento revisado. Las apuestas mutuas y las carreras están reguladas en hipódromos, galgódromos y frontones con su “cruce de apuestas”, donde los menores jamás pueden participar. Las casas de intercambio no tienen previsión normativa, y esta página no afirma que exista una en México. La Lotería Nacional queda fuera del reglamento del juego con apuestas.
El estado que cambia de un día a otro. Desde noviembre de 2025, cuando la UIF identificó trece casinos y congeló cuentas, Betano —de Ganador Azteca— y el portal mexicano de bet365 quedaron deshabilitados; en diciembre un tribunal colegiado solo permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo ajeno a las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano. Cada dato va con su fecha porque el estado real cambia con cada resolución, y cualquier afirmación de hoy puede estar caduca mañana. En 2026 se cerraron alrededor de veinte casinos físicos.
La reforma que aún no es ley. La Secretaría terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 —el reporte es del 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado y no es ley. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y es solo una propuesta.
Edad, identidad y protección. El reglamento prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas y en el “cruce de apuestas”, pero no fija un número de edad; los 18 años los ponen las marcas en sus propias fichas. La verificación de identidad es real y las operaciones relevantes se reportan a la UIF y al SAT. No existe un registro nacional de autoexclusión, y tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal de protección. Las herramientas de juego responsable que ofrece cada aplicación son voluntarias, tal como se describieron en el apartado sobre el control del dinero.
Pagos, publicidad y bonos. Ningún artículo cubre los pagos de las apuestas. Los métodos que mencionan las fichas y pies de página —tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma; los retiros van a una cuenta a nombre del propio jugador y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. El criptoactivo en marcas con permiso no está establecido. En publicidad no se encontró un artículo federal aplicable; los límites de horario que se repiten en la conversación pública describen iniciativas, no ley, y los proyectos para restringir a influencers, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida no son ley. Después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, lo cual es una decisión de negocio y no una obligación normativa.
Las cuentas fiscales, en modelo y no como asesoría. El operador paga el IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), del 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso de la ley de juegos, reformado en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, cuando antes era del 30 %. Esa misma fracción alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. La base no está establecida: el texto dice “valor de la actividad”, la prensa habla del “monto total apostado”, y por eso esta guía no escribe “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Sobre los premios del jugador, los artículos 137 a 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas y juegos con apuestas autorizados legalmente; el pagador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que da alrededor de 7 % en total, y los premios superiores a $600,000 MXN al año deben informarse en la declaración anual. El tratamiento de los premios obtenidos en sitios sin permiso no está establecido: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y ante esa duda la postura de esta página es la de siempre, consultar a un contador o asesor fiscal.
Dos zonas, dos protecciones. La comparación honesta cabe en un renglón por lado. Una marca con permiso aporta un domicilio legal en México, un permiso de la Secretaría, controles de identidad y antilavado, y un CFDI de retenciones. Una marca sin permiso no aporta ninguna de esas cuatro cosas y, si además queda bloqueada, el saldo puede quedar congelado. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. En ninguna de las dos zonas existe un registro nacional de autoexclusión, y sobre la mera apuesta del jugador en un sitio sin permiso no se establece ni una multa ni una exención.
Nueve marcas, y una advertencia que sirve para cada una
Las fichas de las nueve plataformas revisadas, en el orden en que aparecen arriba, son el material sobre el que se apoya la evaluación de cada una. Ninguna de las nueve es una recomendación, y las nueve tienen un permiso declarado por su fuente y no confirmado oficialmente. Una marca fuera de esta lista no está por eso sin permiso.
Lo que sí conviene decir aquí, en el apartado que cierra la parte legal, es cómo se lee un permiso sin abrir la lista oficial. El permiso de la Secretaría se anuncia con su número en el pie de página de la marca o en su ficha de tienda de aplicaciones, y se puede comparar con un compilado público de permisos. Cuando los dos compilados coinciden y la marca publica el mismo número, la verificación es razonable. Cuando se contradicen —y aquí se contradicen en varios renglones—, la única conclusión honesta es que el número no está confirmado. Y una nota final que vale para las nueve por igual: el IEPS del operador no lo paga el apostador por separado, pero el margen que se lleva la casa sí sale de su bolsillo, y esa es la única comisión que un boleto mexicano lleva encima.
Las nueve plataformas que sostienen esta comparación
Antes de las fichas, una nota de método reducida a lo útil: cada marca se evalúa con lo que ella misma publica sobre sus momios, mercados y herramientas, más el permiso que su fuente declara. No hay una marca peor por estar menos documentada; hay una marca menos útil para un lector que quiere saber qué va a encontrar antes de registrarse.
Novibet: la marca documentada pero silenciosa sobre sus momios
Novibet aparece en los compilados con permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Es uno de los números mejor identificados del cuadro: tiene número, titular y una fuente que lo repite. Sobre sus momios, sus mercados o sus herramientas de apuesta, la ficha revisada no dice nada, y esa ausencia pesa en un apartado sobre cuotas.
El silencio de la ficha es una desventaja informativa para el lector que compara precios, no un defecto de la marca. La única forma de saber cómo paga Novibet un partido es abrir su programa de apuestas y poner el momio al lado del de otra casa en el mismo mercado. Novibet conviene a quien ya tiene la marca entre sus cuentas y quiere confirmar el permiso; a quien busca un creador de apuestas o mercados de jugador documentados en la ficha, no le resuelve nada.
Betway: el club de apuestas gratis y los momios mejorados del fin de semana
Betway anuncia en su ficha más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Su permiso, número 4184, se atribuye a Espectáculos Deportivos Frontón México, y viene de un compilado sin confirmación oficial, como los demás.
Dos mil eventos por semana es una cifra que suena a catálogo infinito y en la práctica significa otra cosa: cobertura ancha y, en la mayoría de esos mercados, un momio más ajustado que en los grandes escaparates. El club de apuestas gratis semanales tiene un valor que depende de los requisitos de apuesta de cada apuesta gratis —que no son un premio en efectivo— y de los momios mínimos admitidos para cumplirlos. Ese es el número que hay que leer en las condiciones antes de contar los pesos.
El perfil de Betway es el del aficionado que juega varias veces por semana y quiere variedad. Quien apuesta dos partidos al mes encontrará el club bonito y poco aprovechable, porque su valor depende de la constancia.
Strendus: tres permisos en el pie de página y ninguna ficha de mercados
Strendus declara tres permisos: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con dos titulares posibles según el compilado —Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads—, y aun así ninguno confirmado oficialmente porque la lista de la Dirección General no pudo abrirse. Sobre sus momios y sus mercados, la ficha consultada no dice nada.
Tres números para una marca no la vuelven tres veces más confiable; la contradicción sobre quién es el titular deja el expediente abierto. Y la falta de ficha sobre el producto obliga al mismo trabajo de campo que en Novibet: abrir el programa, comparar el momio y repetir el ejercicio en el mercado de al lado.
Quien valore tener varios números de permiso como señal de arraigo encontrará aquí una marca con historia larga en permisos físicos. Quien quiera saber qué momios ofrece antes de registrarse tendrá que averiguarlo solo, y ese trabajo previo es exactamente lo que una reseña no debería escatimar.
Playdoit: el permiso más antiguo del cuadro y un hueco en la ficha
Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, atribuido a Eventos Festivos de México según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. Es el número con formato más antiguo de los nueve, lo cual dice algo del arraigo del permisionario y nada sobre la calidad de sus precios. Sobre momios, mercados o herramientas, la ficha revisada no dice nada.
La antigüedad del permiso es, probablemente, el dato más útil del renglón, porque sugiere un permisionario que lleva dos décadas operando. Lo que no sugiere es un momio mejor, y confundir las dos cosas es el error que un apostador paga sin darse cuenta. La verificación razonable pasa por mirar el precio en el mismo mercado de otra casa.
Playdoit encaja con quien prefiere una marca que lleva años en el mercado mexicano y no le importa hacer su propia comparación de precios. Al lector que quiere el detalle de mercados escrito de antemano no le va a servir.
Betcris: parlay del mismo juego, retiros rápidos y un número que no se puede imprimir
Betcris destaca en su ficha el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Su permiso es el de su permisionario —Producciones Móviles— y el número queda sin imprimir porque el del pie de página de la marca y el de la tabla del propietario no coinciden.
El parlay del mismo juego merece una advertencia separada: combina dos o más mercados del mismo partido —digamos, el ganador y el total de puntos— y, aunque se parece a un parlay normal, las selecciones no son independientes entre sí. Un partido que se sale de control arruina las dos al mismo tiempo, y por eso el precio de un same game parlay se calcula con correlación y no con una simple multiplicación. El retiro parcial que anuncia la marca es la segunda vía: permite cerrar una parte de la posición y dejar correr el resto, lo que suena a control y en realidad es una segunda compra de margen.
Sobre el número de permiso, la conclusión es la que el cuadro ya da: sin coincidencia entre las dos fuentes, no se imprime. La marca trae producto documentado y expediente abierto, y las dos cosas conviven.
Betcris conviene al apostador que juega combinados con mercados del mismo partido y valora cobrar rápido. A quien le importa tener el número de permiso impreso en el pie de página le va a molestar la discrepancia, y con razón.
Codere: más de 30 deportes con transmisión de datos en vivo y estadísticas
La app de Codere México cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y su permiso aparece como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, atribuido a Libros Foráneos S.A. de C.V. según Apuestas-legales.com.mx, sin confirmación oficial. Es una de las fichas más detalladas del grupo.
Treinta deportes es un argumento de amplitud, y la amplitud tiene un costo silencioso: en los mercados exóticos —un torneo de tenis de segunda, una liga de basquetbol menor— la casa pone un margen más ancho que en el partido de la jornada, porque el riesgo es mayor y el volumen menor. El aficionado que apuesta todos los días encuentra en Codere un catálogo para llenar cualquier hueco del calendario; el que juega dos partidos grandes al mes no necesita treinta deportes y sí necesita comparar el momio del partido grande en tres casas.
Codere encaja con quien vive el deporte durante toda la semana, no solo el fin de semana, y quiere estadísticas al lado del boleto. El aficionado ocasional pagará por esa amplitud sin usarla.
Pickwin: dos compilaciones que se contradicen y una marca poco transparente
Pickwin tiene permiso de su permisionario, Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora, pero su número no se imprime: las fuentes se contradicen entre sí, y el número que da una de las compilaciones es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Sobre momios y mercados, la ficha revisada no dice nada.
Una contradicción de permiso no significa que la marca no tenga permiso; significa que un lector que revise su pie de página y lo compare con dos compilados puede recibir dos respuestas distintas. Ese es un problema de transparencia, no de licitud, y conviene distinguirlo. Las fichas que se contradicen son justamente las que un apostador debería verificar en la fuente más cercana posible: el propio pie de página de la marca.
Pickwin sirve a quien ya tiene una cuenta abierta y la conoce. Para un lector que llega nuevo y quiere entender de dónde sale cada número antes de depositar, es la ficha menos ordenada de las nueve.
1xBet: el permiso DGJS/0002/2020 y dos nombres de empresa distintos
1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020, atribuido a Entretenimientos Naturales según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. La App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la titular declarada. Sobre momios y mercados, la ficha revisada no dice nada.
El desajuste entre el titular declarado y la sociedad que publica la aplicación es el punto central del renglón. La marca es conocida internacionalmente y eso la vuelve blanco fácil de imitaciones: un lector que busque el sitio correcto debe entrar por la ficha de la tienda de aplicaciones que corresponde a la marca, no por el primer resultado de una búsqueda. Ese detalle de seguridad vale más que cualquier comparación de momios.
1xBet es para el aficionado que quiere la marca global y sabe distinguir el sitio auténtico del imitador. El lector que quiere un expediente limpio y sin discrepancias tiene dos o tres opciones mejores en esta misma lista.
Caliente: transmisión en vivo, creador de apuestas y un número que la marca sí publica
La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y solo admite a mayores de 18 años. Su permiso, DGG/SP/404/97, aparece en el pie de página del propio caliente.mx, es decir, es la marca la que lo publica, aunque tampoco lleva confirmación de la Dirección General.
Es la única ficha de las nueve en la que el número de permiso sale del propio operador y no de un compilado, y esa diferencia importa: quien ponga los dos renglones al lado —Caliente publicando y las demás siendo citadas— verá por qué la columna del cuadro insiste en la fuente. La transmisión en vivo y el creador de apuestas son producto sólido y verificable en la app; su valor real depende de si el aficionado aprovecha la transmisión o solo la ve como decorado en la pantalla.
Caliente se acomoda a quien quiere ver el partido dentro de la misma aplicación donde tiene el boleto. El lector que solo necesita el momio más alto del mercado no encontrará en la transmisión ninguna ventaja de precio.
bet365 México: bloqueada, con amparo y sin estado estable
La app de bet365 México anuncia momios mejorados con el nombre “Superaumentos”, el creador “Crear apuesta +”, el retiro anticipado parcial o total, la transmisión en vivo y juegos gratuitos. Es la ficha con más herramientas de la lista y también la única cuyo estado operativo no puede afirmarse como abierto o cerrado: desde noviembre de 2025 el portal quedó deshabilitado, en marzo de 2026 un juez de distrito concedió un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría.
Esta marca entra en el cuadro precisamente por lo incómodo. En un texto sobre momios y precios, un operador con herramientas tan documentadas pero sin estado estable es el recordatorio de que la comparación no termina en el precio: termina en la capacidad de retirar. Quien tenga saldo ahí debería revisar el estado más reciente antes de dar por hecho cualquier movimiento, y quien no tenga cuenta no gana nada registrándose mientras la situación siga en los tribunales.
No es una marca para quien busca certezas esta semana, por buenas que sean sus herramientas. Su lugar en la lista es el de la advertencia, y cumple ese papel mejor que cualquier casilla vacía.
Cómo se lee el conjunto
Ninguna de las nueve fichas sale ganando en todas las columnas, y ese es el resultado honesto de comparar lo que cada operador publica sobre sí mismo. Betway y Codere documentan producto; Betcris documenta producto y trae expediente abierto; Caliente documenta su propio permiso; 1xBet, Strendus y Pickwin dejan preguntas; Novibet y Playdoit tienen permiso identificado y ficha muda sobre momios. La elección depende de qué columna le importa a cada lector: quien quiera mercados documentados tiene tres nombres, quien quiera el permiso publicado por la marca tiene uno, y quien quiera un combinado del mismo partido sabe con quién jugarlo.
Preguntas frecuentes sobre los momios de apuestas en México
¿Cómo se sabe si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Se revisa el número de permiso que la marca publica en el pie de página de su portal o en su ficha de tienda de aplicaciones, y se compara con un compilado público de permisos. Como la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, el número se toma como declaración de la marca y se escribe siempre con la reserva de que no está confirmado oficialmente.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio marcado al cerrar el boleto. Un boleto de $200 MXN a un momio de 1.90 devuelve $380 MXN, con $180 MXN de ganancia neta. En un combinado los momios de las selecciones se multiplican primero y el resultado se aplica al monto apostado.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Se nota al sumar los inversos de los momios de todos los resultados de un mercado. En un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90, los inversos suman 1,0526 y el porcentaje de pago queda alrededor de 95 %, con un margen cercano al 5 %. La probabilidad implícita de cada momio, por sí sola, ya viene cargada con ese excedente.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se configuran dentro de la propia plataforma, casi siempre en el perfil de la cuenta, bajo una sección de juego responsable. Son herramientas voluntarias de cada marca, no una obligación legal mexicana, y suelen tardar hasta veinticuatro horas en aplicarse. No existe un registro nacional de autoexclusión que las haga valer en otras casas.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente son ingreso bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal excede ese porcentaje; la Ciudad de México cobra 6 % estatal sobre premios.
Tipos de apuestas y momios – bonosbienvenidamx
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