Apuestas deportivas seguras: el permiso mexicano, lo que cubre y lo que no
En México apostar de forma segura no se resuelve preguntando si la casa es “legal”, sino entendiendo qué documento la sostiene y qué queda fuera de ese documento. La actividad con apuestas solo puede ejercerse al amparo de lo que la ley prevé expresamente; el artículo 2 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe todo lo demás.
Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los estados de permiso se contrastan con lo que la propia casa y las compilaciones públicas declaran, ya que la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no es de consulta abierta.
Lo que la norma mexicana permite y lo que prohíbe
La norma matriz es vieja y lo dice todo con su fecha: la Ley Federal de Juegos y Sorteos es de 1947, del 31 de diciembre, y no menciona el juego en línea ni una sola vez. El detalle operativo vive en su Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, que cubre autorización, control, vigilancia e inspección de los juegos con apuestas y sorteos —salvo los de la Lotería Nacional— y reserva la materia a la federación.
De ahí se desprende el primer malentendido que conviene desactivar, y es de vocabulario antes que de derecho. El instrumento no es una licencia. El Reglamento, en su artículo 3, lo define como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Un acto temporal, de titular concreto, revisable. Escribir “licencia” en una consulta, en un correo al soporte o en una queja formal te pone a hablar de un objeto que en México no existe con ese nombre, y el reclamo se cae solo en cuanto el otro lado te pide la clave del registro.
El segundo malentendido tiene que ver con lo que la norma prohíbe. La actividad que no está expresamente prevista está prohibida, y la Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo. La Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, vigila, modifica y da por terminados los permisos. Nada de esto es una concesión amplia: es una lista cerrada, y quien opera fuera de la lista no está en un vacío gris, está fuera.
Los tipos de permiso que tocan las apuestas a distancia son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden pedir permisos complementarios de apuestas remotas. Los permisos son intransferibles: no se gravan, no se ceden, no se venden, no se comercializan. Esa intransferibilidad es la pieza que explica por qué el mercado mexicano se ve como se ve. Una marca digital no tiene un permiso propio para colgar en la pared; opera apoyada en un permisionario que sí lo tiene, y un mismo permisionario puede sostener varias marcas a la vez. Producciones Móviles es el caso que aparece una y otra vez en los pies de página, con Betcris y Pickwin colgando de la misma estructura.
Las obligaciones del artículo 29 son el otro lado del trato, y son de las que se sienten cuando algo sale mal. Los permisionarios de apuestas remotas presentan cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratan seguros, reportan sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero y constituyen una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Una casa sin nada de eso no es una casa con menos trámites: es una casa donde una reclamación se queda sin auditoría, sin seguro y sin fianza que la respalde.
Normativa vigente: el Reglamento y la ley de 1947
La fecha de la ley no es un detalle arqueológico. Una norma anterior a la televisión y al teléfono móvil no puede regular una apuesta enviada desde un celular en Monterrey, así que la regulación real se ha ido construyendo por vía administrativa: el Reglamento, reformado en 2023, y la práctica de SEGOB y de la DGJS. El artículo 2 del Reglamento es la bisagra de todo: la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida.
En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado al Congreso. No es ley, y conviene decirlo con esas palabras cada vez que alguien la use para prometer un mercado más ordenado, porque una propuesta que duerme en un cajón no cambia lo que tu cuenta puede o no puede hacer esta noche.
Existe además una iniciativa que abrogaría la ley, con mecanismos de autoexclusión, edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso. También es propuesta. La diferencia entre lo que se discute y lo que se aplica es, en este país y en este sector, la diferencia entre una conversación de sobremesa y una cuenta bloqueada.
Supervisión: quién vigila y con qué alcance
De la letra del Reglamento se leen tres piezas que conviene tener claras antes de depositar. La ley de 1947 permite a la Secretaría otorgar permisos e inspeccionar, cerrar establecimientos no autorizados, y prohíbe que un local quede cerca de escuelas o centros de trabajo; los estados y municipios cooperan en la vigilancia. La vigilancia existe, aunque su alcance sobre un dominio digital es harina de otro costal.
Y aquí llega el punto incómodo, el que ninguna reseña alegre te va a decir. En mayo de 2026 el diputado Rubén Moreira pidió a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casinos. Hasta octubre de 2026 no se pudo abrir una lista oficial completa. Eso significa que la verificación que quieres hacer —buscar la clave de la casa en un registro y comprobar que la clave pertenece al permisionario que la marca dice— no la puedes hacer hoy de forma cómoda. No es que la casa te mienta. Es que la ventanilla que debería confirmarlo no está abierta.
Cuando el registro no está disponible, la verificación se degrada a un ejercicio de triangulación: el pie de página de la casa, la ficha de la aplicación, alguna compilación pública que recopile claves. Las compilaciones se contradicen entre sí en algunos números, y cuando eso pasa, el número no se imprime. ¿Consecuencia práctica? Te queda una comprobación imperfecta y una pregunta distinta, más útil: si mañana esta casa bloquea tu cuenta, ¿qué documento tengo yo en la mano? Ese documento es la clave del permisionario, con su titular y su vigencia, escrita en algún lugar de la página. Búscala antes de depositar, no después de que falle un retiro.
Retiros y cierre de cuentas: lo que cambia para el jugador
Un permiso mexicano trae cuatro consecuencias concretas para quien apuesta, y todas aparecen en un momento distinto del ciclo de la cuenta. Durante el registro, el control de identidad y de prevención de lavado: la actividad está considerada vulnerable, los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Al retirar, el dinero sale a una cuenta a nombre del propio jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio queda sujeto a impuesto.
Cuando la casa bloquea o suspende, la diferencia se mide en horas. Los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos son figuras autorizables; una marca que cuelga de un permisionario bloqueado tiene problemas, y una marca que opera sin paraguas mexicano, también, aunque por motivos distintos. Sobre el cripto en marcas con permiso no hay nada establecido, así que si alguien te promete cripto “regulado” en México, la palabra regulado es decorativa. ¿Y el saldo? Un saldo en un operador suspendido puede congelarse, y congelado no hay ruta de retiro: eso no es un riesgo del margen, es un riesgo del pasivo, y es de los que no se pueden cubrir apostando mejor.
Sobre las reglas locales de apuestas, conviene ser exacto. No hay una norma especial del Reglamento leída para el juego en vivo, los deportes virtuales, los esports o tipos de apuesta concretos, y tampoco se encontraron restricciones a eventos de ligas menores. El juego a la par y las carreras se ordenan en hipódromos, galgódromos y frontones, con el cruce de apuestas; en ese cruce los menores de edad no pueden participar nunca. Una bolsa de apuestas entre usuarios como figura regulada: no aparece, y por eso no se afirma que en México exista.
Fundamentos y obligaciones del permisionario
El trato tiene una parte que se ve y otra que no. La que no se ve es la contabilidad: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros contratados, reportes de operaciones sospechosas y una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Traducido a la experiencia de un jugador, significa que la casa que sostiene tu cuenta tiene que poder demostrar, cada trimestre, de dónde salió el dinero que pagó tus premios. Es una obligación del permisionario, no tuya, y ese es justamente el punto: alguien más está obligado a tener papeles.

La contrapartida del IEPS es la que cambió el mercado. El impuesto especial sobre producción y servicios a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso es de 50 % desde el 1 de enero de 2026, tras la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025; antes era de 30 %. Está en el artículo 2, fracción II, inciso B), de la Ley del IEPS. Después del alza, los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Cuando veas un bono de bienvenida “más generoso” o más magro que el año pasado, la explicación probablemente no está en la estrategia comercial sino en el inciso.
Un detalle que conviene no deformar: la base del impuesto no está establecida en el texto, que solo dice “valor de la actividad”. La prensa habla de “monto total apostado”, y esa no es una lectura oficial. Por eso no se escribe “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Un número con una base indefinida es un número que se puede citar mal de tres maneras distintas. Y ojo con el alcance del mismo inciso: alcanza también a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave. La regla no solo mira hacia dentro.
Prevención: la edad, el control de identidad y las herramientas del jugador
Aquí aparecen las dos ausencias que más le pesan a un apostador mexicano, y prefiero decir de entrada que no son descuidos de una casa concreta: son huecos del marco.

El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. Es una frase peculiar: prohíbe sin definir a quién. Los 18 años que ves en las fichas de las tiendas de aplicaciones y en los pies de página son una declaración de cada marca, no un número que la norma de juegos de apuestas establezca. En la práctica no cambia mucho —ninguna casa seria discute con un cliente de 17 años— pero sí importa cuando alguien reclama por una cuenta abierta por un menor: el reclamo se apoya en una norma sin número o en la política de la casa, y son dos cosas distintas.
La segunda ausencia es más incómoda. No existe un registro nacional de autoexclusión en México. Los mecanismos de autoexclusión que aparecen en las discusiones regulatorias son propuestas, no servicios en operación. Lo que hay son herramientas internas de cada marca: pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria, y cada casa las describe en su propia ficha de tienda de aplicaciones. No hay un registro estatal ni un límite estatutario de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal.
¿Qué se sigue de eso? Que en México la autoexclusión es un acto privado con una casa, y no un acto público con el mercado. Si te autoexcluyes en una marca, esa marca te cierra; otra no se entera. Para alguien que reconoce que necesita parar, esa es una diferencia enorme: la herramienta existe y funciona dentro de una puerta, y las demás puertas siguen abiertas. Vale la pena saberlo con precisión antes de confiarle el problema a una sola pantalla.
Prevención de menores y control de identidad
Los menores tienen dos prohibiciones expresas, las áreas de apuestas de los establecimientos y el cruce de apuestas, y ninguna edad numérica en la norma. Los mayores de edad son, en cambio, la línea que cada marca se autoimpone: “mayores de 18 años” en la ficha de una aplicación, la prohibición a menores de edad acompañada de un ruego de juego responsable en un pie de página. Ese material no es despreciable, pero es autorregulación.
Sobre identidad, lo que se sabe con certeza es la finalidad: verificar al usuario y reportar operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad con apuestas es vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exactos que cada casa exige no están fijados en estatuto, así que la lista de requisitos cambia de operador a operador. Para el jugador normal, la consecuencia es sencilla: la verificación se hace en algún punto y suele llegar en el momento menos oportuno, el del primer retiro grande. Si tu intención es retirar una cantidad relevante, completar la verificación antes de necesitarla ahorra el peor tipo de sorpresa.
Autoexclusión, límites y juego responsable
Las herramientas internas son de las cosas que se ven mejor desde dentro de una cuenta que desde una reseña. La ficha de la aplicación de Codere México, por ejemplo, dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de Caliente indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es material que cada marca publica sobre sí misma.
Un límite de depósito configurado por el usuario es una decisión útil y reversible, y eso último es el problema: reversible precisamente cuando la fuerza de voluntad ya no alcanza. Los límites y la autoexclusión voluntaria viven en la cuenta, y la cuenta la controla quien la abrió, con la casa como único contrapeso.
Ninguna de estas herramientas sustituye a un registro nacional, porque ninguna de ellas cruza información entre operadores. Un jugador que quiere dejar de apostar en el mercado tiene que hacer el mismo trámite en cada puerta, y recordar cuáles eran. Es trabajo incómodo que debería ser automático, y no lo es.
La evaluación: cómo se elige una casa segura
Comparar casas de apuestas por su seguridad es comparar tres cosas distintas: el respaldo documental, las herramientas de control y el precio al que te venden la apuesta. Las tres importan y ninguna de las tres se puede suplir con las otras. Una casa impecable en papeles y mala en momios es una casa en la que pierdes despacio; una casa generosa en momios y sin permiso es una casa en la que tu saldo depende de una decisión judicial.
El respaldo documental se lee en un solo lugar: el pie de página, donde la marca indica la autorización de la Secretaría de Gobernación por su clave. Si el pie de página no lo dice, la verificación se traslada a compilaciones públicas, y las compilaciones se contradicen. Un número contradicho no es un número: es un indicio. Cuando dos fuentes públicas dan claves distintas para el mismo permisionario, la respuesta honesta es decir que la clave exacta está en disputa, y lo he aplicado en la tabla de abajo.
Las herramientas de control son más aburridas y más decisivas. Una cuenta con límite de depósito puesto desde el primer día, con la verificación de identidad terminada antes del primer retiro importante, no es la misma cuenta que una abierta a las dos de la mañana después de una derrota. La diferencia no la decide el operador, la decides tú, y por eso el apartado de juego responsable pertenece a cualquier evaluación de seguridad y no solo al que aparece al final de la página.
El precio es el tercero y el más olvidado. Nadie regala nada, y el margen que la casa se queda vive dentro del momio que ves. Un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90 no es una casa generosa: es una casa que devuelve alrededor del 95 % de lo que se apuesta en ese mercado y retiene el resto. Ese dato no aparece en ninguna publicidad, y es el que decide cuánto dura tu dinero.
Criterios: permiso, límites y precio del momio
Vale la pena ordenar los criterios por el momento en que te sirven. El permiso y quién lo tiene te sirven antes de depositar, cuando todavía puedes elegir otra casa. La verificación de identidad y las herramientas de control te sirven durante la vida de la cuenta, cuando entras y sales. El margen del momio te sirve en cada apuesta, y es el único de los tres que actúa cientos de veces al año.
Un permiso se comprueba por su clave y por su titular, y no por el dominio ni por el diseño de la página. Un titular distinto del que la marca declara no es automáticamente una estafa, porque hay estructuras de varias marcas bajo un mismo permisionario, pero sí es una pregunta que merece respuesta antes de depositar.
El margen se lee en el momio mismo. En un mercado de dos resultados iguales, momios de 1,90 y 1,90 dejan en casa poco más del 5 % de lo apostado a ese mercado. Bajar el momio a 1,85 sube ese porcentaje; subirlo a 1,95 lo baja. La casa no sube y baja los momios por simpatía.
Y hay una razón de peso para mirar el margen con calma: el jugador mexicano que gana también tributa. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos, y quien paga el premio retiene 1 % si el impuesto estatal no grava el premio o no excede de 6 %, y 21 % si un impuesto estatal es mayor a ese 6 %. La retención tiene carácter de pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; en caso contrario, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México hay un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, unos 7 % en total. Los premios superiores a 600 mil pesos en un año se reportan en la declaración anual.
Y una advertencia sin adornos: el artículo 137 de la Ley del ISR habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento fiscal de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. Quien tenga un premio de ese origen debería consultar a un contador o asesor fiscal antes de decidir cómo lo declara; aquí no se afirma ni que tribute ni que no.
Clasificación: qué ofrece cada casa según su propio dicho
La tabla siguiente no es un veredicto sobre la solvencia de nadie. Recoge el estado de permiso tal como lo declaran las fuentes nombradas —el propio pie de página de la marca o una compilación pública— y lo que cada casa dice de sí misma en su ficha. Los números de permiso que las compilaciones contradicen no se imprimen como cifra oficial: se imprimen como lo que son, una clave reportada por una fuente nombrada y no confirmada oficialmente.
| Casa de apuestas | Estado de permiso SEGOB según la fuente declarada | Qué dice la ficha de la propia marca |
|---|---|---|
| Pickwin | Permiso de la SEGOB de su permisionario; la clave no se imprime porque las compilaciones se contradicen entre sí | Su titular aparece nombrado como Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora |
| Codere | Permiso DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales; sin confirmación oficial | Su ficha de aplicación dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según Casas de Apuestas Legales; sin confirmación oficial | El titular nombrado por las fuentes es Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; sin confirmación oficial | Su pie de página indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según Casas de Apuestas Legales; las compilaciones difieren en el titular | Titular nombrado por las fuentes como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | El titular nombrado por las fuentes es Eventos Festivos de México |
| Betway | Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | El titular nombrado por las fuentes es Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, que tampoco pudo confirmar el dominio; sin confirmación oficial | La tienda de aplicaciones lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado por las fuentes |
| Betcris | Permiso de la SEGOB de su permisionario; la clave no se imprime porque el pie de página de la marca y la tabla del propietario difieren | El titular nombrado por las fuentes es Producciones Móviles; su empresa de sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
Conviene mirar la columna del medio con escepticismo y no con desprecio. Las claves existen, están escritas en algún lugar, y son el único asidero verificable que hay hoy; el problema es que verificarlas contra la fuente primaria no es posible con comodidad. La fila de 1xBet es la más elocuente de todas, y por eso la he dejado tal cual: el titular nombrado y la empresa que aparece en la tienda de aplicaciones no coinciden, y esa divergencia —no un momio, no una opinión— es la clase de dato que debería hacerte abrir otra pestaña antes de depositar.
Sobre el reparto de la tabla hay un detalle que se explica solo: donde la compilación contradice a la marca o a otra compilación, no hay número. Preferí dejar la celda hablando de la disputa que inventar una cifra redonda. El lector que quiera el número exacto puede buscar la clave en el pie de página de la casa y compararla con la ficha de la aplicación; cuando las dos coinciden, la duda se reduce bastante.
El panorama: qué está en juego hoy en el mercado mexicano
Las casas con permiso no son las únicas que aceptan apuestas de mexicanos, pero sí las únicas con algo mexicano detrás. La diferencia entre una y otra no se nota en el catálogo de partidos —dos sitios pueden ofrecer exactamente los mismos encuentros y los mismos momios— sino en lo que ocurre cuando algo se rompe: en un operador con permiso mexicano hay una autoridad administrativa, un permisionario con nombre y domicilio, controles de identidad y reportes a la UIF y al SAT, y un CFDI de retenciones cuando toca. En una marca offshore no hay nada de eso, y el saldo de una cuenta bloqueada puede quedar congelado sin que exista una ventanilla nacional donde reclamarlo.
Eso no convierte a las marcas sin permiso en una estafa automática. Convierte la apuesta en otra cosa: un contrato con una empresa extranjera que se rige por las reglas de su casa. Quien apuesta ahí debería saber que no hay amparo mexicano, y que el reclamo, si surge, se resuelve en el terreno del otro.
Panorama del mercado: bloqueos, claves y confusión
El episodio que mejor retrata la inestabilidad del sector es el de bet365 y Betano, la marca de Ricardo Salinas Pliego que opera como Ganador Azteca. Los dos están bloqueados desde noviembre de 2025, cuando la UIF identificó trece casinos y congeló cuentas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo lícito, ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente.
Con ese historial, la única forma honesta de escribir sobre el estado de esas marcas es con fecha pegada a cada frase. Hoy abierto, mañana cerrado, pasado mañana con un amparo que nadie sabe si se ejecuta. Un lector que tenga saldo en una de ellas debería tratarlo como un pasivo en revisión judicial, no como un saldo disponible.
El resto del desorden es más silencioso. Los recuentos de sitios de apuestas chocan entre sí: uno habla de 136, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso no se da aquí un número de cuántas casas operan legalmente: nadie puede sostenerlo. Y por eso tampoco se imprime ninguna clave como oficial. En 2026 se cerraron además alrededor de 20 casinos físicos, lo que da una idea del apetito regulatorio del momento.
Sobre si un jugador que apuesta en un sitio sin permiso comete una falta o un delito, no está establecido. Este texto no afirma que haya penalización ni que haya exención, porque no la hay en ningún documento que se pueda citar.
Comparativa: precio del momio, retención y lo que no cambia
El precio del momio y el impuesto comparten una propiedad incómoda: los dos bajan el retorno esperado de cada apuesta y los dos son invisibles en el momento de hacerla.
Tomemos un ejemplo aritmético, no una cotización de mercado. Un jugador decide jugar 500 pesos a la semana, una vez, en un mercado de dos resultados a momio decimal 1,90 y 1,90. La casa devuelve, en promedio, aproximadamente el 95 % de lo que se apuesta a ese mercado; el resto se lo queda como margen. Con esa cifra, el costo esperado de su volumen anual de juego —veintiséis mil pesos apostados al año, con la constancia semanal— cae en una banda de entre mil trescientos y mil cuatrocientos pesos al año, y puede acercarse a los mil quinientos en el extremo alto, dependiendo de cuánto se desvíe el margen real del ejemplo. Es una estimación estadística: un promedio de muchos boletos bajo esos supuestos, no un pronóstico de lo que le pasará a ese jugador en concreto, y no promete ningún resultado.
Nótese que el límite semanal es una decisión del propio jugador, no una obligación de la casa: México no tiene un límite estatutario de depósito o de pérdida, y la cifra de 500 pesos aquí es un supuesto para que las cuentas se puedan seguir. Con 1.500 pesos semanales, el costo esperado se multiplica por tres; con 150, se reduce a la décima parte. El margen no cambia de humor según tu presupuesto.
Lo que sí cambia con el ingreso es la retención del premio. Si el impuesto estatal sobre el premio no existe o no pasa del 6 %, la retención es del 1 %; si un impuesto estatal lo supera, es del 21 %. Es una diferencia de veinte puntos que no depende de la casa, ni del deporte, ni del tipo de apuesta: depende del lugar donde se causa el premio. Un jugador que no sabe cuál de las dos tasas le aplica debería averiguarlo antes de calcular qué le queda limpio de una apuesta grande, porque el retorno que muestra la pantalla es el bruto.
Y lo que no cambia en ninguna casa es el control de identidad. La apuesta en línea pasa por una verificación en algún momento, y ese paso existe incluso cuando el sitio no tiene nada mexicano detrás, porque los procesadores de pago y las reglas antilavado lo exigen. La diferencia no es si hay verificación, sino qué respaldo tiene la cuenta que se verifica.
Las nueve casas con permiso, una por una
Las fichas que siguen describen lo que cada marca declara sobre sí misma y lo que las fuentes nombradas registran sobre su permiso. No es un orden de preferencia ni una recomendación: es la comparación de lo que cada una tiene detrás. Hay dos marcas que no aparecen —bet365 y Betano, bloqueadas desde noviembre de 2025— y su ausencia no dice nada sobre el resto del mercado, que es más grande que esta lista.
Pickwin: la marca que cuelga de un permiso con varias cabezas
Pickwin aparece en el mercado bajo el permiso de Producciones Móviles S.A. de C.V., que opera junto con Unocapali La Paz Operadora. La estructura es la de una casa con experiencia en el negocio de las apuestas más que la de una marca digital nacida ayer, y eso suele notarse en cosas pequeñas: la atención en el mostrador, la rapidez con la que responden a un problema de retiro, la manera de tratar una reclamación.
La clave de permiso no se imprime aquí, y vale explicar por qué. Una compilación pública da un número que es el mismo que aparece en el pie de página de otra marca del mismo permisionario, y la contradicción vuelve inútil el dato como verificación. En una estructura donde un permisionario sostiene varias marcas, eso no debería extrañar tanto: los números circulan y las compilaciones los copian entre sí.
¿Qué le queda al jugador? El nombre del titular y el de la operadora, que son verificables, y la pregunta correcta que hay que hacerle al soporte cuando algo falle: quién es el permisionario y qué clave respalda la operación. Una casa que responde eso con precisión y sin rodeos está transmitiendo más información que cualquier sello de color en la portada.
En el perfil de esta marca, el dato decisivo no es una cifra sino una ausencia: el permiso que la sostiene no tiene una clave que el jugador pueda contrastar. Eso no es un defecto de Pickwin en particular sino de la estructura de permisos del sector, y quien apueste aquí debería compensarlo guardando la evidencia por su cuenta: pantallazos del pie de página, comprobantes de depósito y retiro, y la fecha en que cada cosa ocurrió.
Codere: la marca que sí nombra su permiso y limita la edad en la ficha
Codere es la que se comporta como una empresa con más que perder. Sus permisos aparecen en la compilación como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, y su ficha de aplicación dice que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.
Esa ficha es lo más parecido a una declaración completa que vas a encontrar en el mercado mexicano: permiso, edad, juego responsable y cierre de cuenta, los cuatro puntos en un mismo lugar. No es glamuroso y por eso mismo funciona. Una casa que escribe en su propia ficha cómo se cierra una cuenta está describiendo un procedimiento que alguien tuvo que redactar, y eso implica que existe.
La edad de 18 es de la marca, no del Reglamento, y ya quedó dicho por qué eso importa. Lo que sí es una señal es que la política de cierre de cuentas esté publicada: cuando una casa describe de antemano cómo se sale, el cierre deja de ser una conversación de soporte y pasa a ser un trámite.
Es la marca de esta lista que más fácilmente puede verificar un jugador con la información pública disponible, y eso, en un mercado donde la lista oficial de permisos no está abierta, vale más de lo que parece. La contrapartida es que la verificación sigue dependiendo de una fuente secundaria: nadie ha podido confirmar oficialmente las claves contra el registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos, porque ese registro no se deja abrir.
Novibet: un titular distinto del nombre comercial
Novibet es el caso claro de una marca internacional montada sobre un permiso mexicano ajeno. Su clave aparece como DGJS/DCRCA/1121/2020, según la compilación consultada, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado. Ninguno de los dos nombres coincide con el que ves en la pantalla, y eso no es un problema: es exactamente cómo funciona el mercado mexicano.
El jugador que llega buscando “Novibet” y encuentra “Comercial de Juegos de la Frontera” puede confundirse, y hay que decir que la confusión es razonable. La marca es la vitrina; el permiso es la estructura. Cuando la vitrina y la estructura se llaman distinto, el nombre que importa para una reclamación es el segundo.
Lo que un jugador debería llevarse de esta ficha es un hábito: averiguar el titular del permiso de cada marca antes de depositar, y guardarlo junto con el comprobante. Si mañana hay que reclamar, el reclamo se dirige a quien tiene el permiso, y ese nombre no siempre es el del sitio donde apostaste.
La marca compite con un catálogo y una interfaz, y su respaldo es una clave que se repite en la misma compilación que sostiene a media docena de competidores. En términos de seguridad documental, está en el montón; en términos de usabilidad, cada jugador decide. No hay razón para desconfiar de ella en particular ni para ponerla por delante de otras: su respaldo es tan verificable como el de la mayoría, es decir, poco.
Caliente: la que imprime su propia autorización en el pie de página
Caliente es la única de esta lista que muestra la clave en su propio terreno. El pie de página de caliente.mx presenta el número DGG/SP/404/97 como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. —del Grupo Caliente— como operadora del sitio.
Ese detalle tiene un valor práctico que no se aprecia a primera vista. Cuando la marca imprime su propia clave, la verificación deja de depender de una compilación de terceros: tienes la afirmación de la casa sobre sí misma, con número y titular, y puedes contrastarla con lo que diga cualquier otra fuente. Es el nivel mínimo de transparencia documental, y no todas las marcas de la lista lo alcanzan.
La misma página que muestra la clave muestra las advertencias: los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, y hay un ruego de divertirse con responsabilidad junto a un enlace a la sección de juego responsable. La combinación de permiso declarado y advertencia de juego responsable en el mismo lugar no es casual: es la huella típica de un operador que trabaja con permiso mexicano y sabe que el material de juego responsable es parte del paquete.
El respaldo documental de Caliente está, así, un escalón por encima del de sus competidores en esta comparación: lo que otras marcas te obligan a buscar en una compilación, esta lo publica en su propio pie de página. Ese detalle debería pesar en la decisión de alguien que quiera poder verificar sin depender de terceros.
Strendus: tres claves, dos titulares y ninguna certeza
Strendus aparece con tres claves en la compilación: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. Hasta ahí podría ser una marca con permisos adicionales obtenidos en distintos momentos. El problema es el titular: las compilaciones difieren entre Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads.
Tres claves y dos titulares distintos para la misma marca es una señal de que los registros que circulan son copias de copias. Ninguna de esas claves se imprime aquí como dato oficial, y el jugador que quiera el número exacto tendrá que buscarlo en el pie de página del sitio y aceptar que la confirmación primaria sigue pendiente.
Hay una lección general en esta ficha que vale más que el detalle: en un mercado donde las compilaciones se contradicen, el jugador que quiere certeza documental tiene que rebajar su expectativa. No va a conseguir una confirmación oficial de nadie. Lo que puede conseguir es una acumulación de indicios coherentes —clave en el pie de página, nombre del titular, advertencias de juego responsable, verificación de identidad funcional— y decidir con eso.
En la comparación de las nueve, Strendus es la que menos claridad documental ofrece, y eso es un hecho sobre las fuentes públicas, no una acusación sobre la marca. Quien apueste aquí debería leer el pie de página con atención y anotar lo que diga.
Playdoit: una clave con formato de apuesta remota
Playdoit sostiene su permiso con la clave DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según la compilación, y el titular nombrado es Eventos Festivos de México. La clave tiene un formato distinto de las demás, y eso no es un error: mezcla la dirección de juegos y sorteos con la de espectáculos y una nomenclatura de permiso, lo que sugiere un origen administrativo distinto al de las claves DGJS puras.
No voy a interpretar ese formato. Lo que dice la ficha es lo que hay: una clave reportada por una fuente nombrada, sin confirmación oficial, y un titular que no coincide con el nombre de la marca. Eso último ya sabemos leerlo: la marca es la vitrina, el permisionario es quien responde.
Playdoit se dirige a un público que apuesta con frecuencia y quiere fútbol, y su propuesta se apoya en el catálogo y en la experiencia de uso más que en la vitrina documental. Para el jugador que busca lo segundo, esta ficha probablemente no sea la que decide; para el que busca lo primero, la pregunta que queda abierta es la de siempre, y no la responde la interfaz.
El valor de la ficha está en el contraste: la clave parece antigua y la marca tiene pinta de moderna. Es el retrato del mercado mexicano, donde las marcas nuevas se apoyan en permisos viejos y la antigüedad del permiso no dice nada sobre la calidad del servicio.
Betway: una clave corta y un titular de espectáculos
Betway es el caso de una marca internacional gigante que opera en México bajo un permiso cuya clave es simplemente 4184, según la compilación, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. La clave corta llama la atención frente a los formatos largos de las demás.
El titular es, otra vez, el tipo de empresa que uno espera encontrar en el origen de un permiso mexicano de apuestas: un operador de espectáculos deportivos. La estructura del mercado hace que las marcas digitales compren acceso a permisos que nacieron en el mundo físico, y Betway no es la excepción.
Para el jugador, el efecto práctico de esa estructura es conocido: el producto es internacional, el respaldo es local y los dos no se conocen entre sí. Si algo se rompe, la reclamación viaja hacia el permisionario, no hacia la marca global.
En la comparación, Betway es una de las marcas con respaldo documental más difícil de verificar por el tamaño de la clave y la ausencia de confirmación oficial. Quien apueste aquí debería hacer el ejercicio completo de verificación en el pie de página y guardar el resultado, porque la evidencia no va a aparecer sola.
1xBet: el titular y la tienda de aplicaciones no coinciden
1xBet es la ficha que más preguntas deja. La compilación le atribuye el permiso DGJS/0002/2020 con Entretenimientos Naturales como titular, y reconoce que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la DGJS. La tienda de aplicaciones, por su parte, lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado.
Dos nombres, dos jurisdicciones y ninguna confirmación. La divergencia entre el titular del permiso mexicano y la empresa que aparece en la tienda de aplicaciones no es un detalle administrativo: es la pista de que hay una estructura internacional por encima de la estructura mexicana, y que la segunda puede no cubrir todo lo que hace la primera.
¿Qué significa eso para un jugador? Que la pregunta “¿tiene permiso en México?” admite la respuesta “el permisionario sí”, y que esa respuesta no agota la pregunta relevante, que es quién responde por una cuenta abierta desde un teléfono en Guadalajara. Es el tipo de ficha donde el lector debería tomarse el tiempo de escribir al soporte antes de depositar, y valorar la calidad de la respuesta tanto como su contenido.
En términos de comparación, es la marca de las nueve cuya cadena documental presenta más eslabones sueltos. Eso no la descalifica por sí solo, y este texto no lo hace; sí obliga a un jugador a asumir un trabajo de verificación mayor que en las demás.
Betcris: el permiso del permisionario y una licencia de Malta vigente
Betcris cuelga del permiso de Producciones Móviles, y su pie de página muestra un número que no coincide con el que aparece en la tabla del propietario. Ninguna de las dos claves se imprime aquí, porque la contradicción las vuelve inservibles como verificación. Lo que sí aparece con precisión es la otra mitad de la ficha: la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Esa vigencia con fecha de caducidad es un dato interesante. Una licencia europea con plazo definido no sustituye a un permiso mexicano, pero aporta algo que ninguna compilación aporta: un calendario. Después del 3 de noviembre de 2026, ese respaldo extranjero hay que revisarlo; antes de esa fecha, sigue vigente.
Lo demás lo comparte con Pickwin: el mismo permisionario debajo de dos marcas, y una clave que las compilaciones no permiten fijar. Cuando dos marcas de esta lista comparten estructura, comparar solo las marcas es comparar la vitrina.
Entre las nueve, Betcris es la que ofrece el respaldo documental más rico y el más confuso a la vez: una licencia europea con fechas exactas y un permiso mexicano sin número fiable. El jugador puede decidir cuál de los dos documentos le importa más, pero debería saber que solo uno de ellos es mexicano.
Preguntas frecuentes
¿Cómo compruebo que una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Busca en el pie de página la autorización, la clave y el nombre del permisionario, y contrástalos con el nombre comercial del sitio. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para consulta abierta, así que la verificación se apoya en lo que la marca publica y en las compilaciones públicas que citan claves. Cuando esas compilaciones se contradicen, la clave exacta queda en duda y conviene preguntar al soporte.
¿Basta con que el sitio termine en .mx para saber que tiene permiso en México?
No. El dominio es una dirección de internet, no un documento. Muchas marcas operan bajo dominios .mx mientras el permiso pertenece a un permisionario cuyo nombre es distinto, y algunas operan sin ningún permiso mexicano detrás. Lo que verifica es la clave del permiso con su titular, no la terminación del dominio.
¿Existe un registro nacional de autoexclusión en México?
No existe. Los mecanismos de autoexclusión aparecen en propuestas regulatorias, no en servicios en operación. Lo que hay son herramientas internas de cada casa —pausas y autoexclusión voluntaria—, y funcionan dentro de esa casa: excluirse en una marca no impide abrir cuenta en otra. En 2026 se pidió públicamente un registro abierto de permisos; sigue pendiente.
¿Puedo ponerme límites de depósito o de pérdida en cualquier casa de apuestas?
Puedes configurarlos como herramienta de la cuenta, y cada marca los describe en su propia ficha. México no tiene un límite estatutario de depósito ni de pérdida, así que se trata de decisiones voluntarias y reversibles. Ponerlos el primer día, cuando todavía no hay una racha mala de por medio, es la única forma en que sirven de algo.
¿Qué riesgo corro si apuesto en una casa sin permiso en México?
Pierdes el respaldo administrativo: no hay autoridad mexicana detrás, ni auditoría de cuentas, ni fianza de premios, ni seguro contratado, y un saldo puede quedar congelado sin ventanilla nacional donde reclamar. Tampoco hay registro de autoexclusión que te proteja. Que un jugador cometa con ello una falta o un delito no está establecido, y este texto no lo afirma ni lo niega.
¿Se pagan impuestos por los premios de apuestas en México y quién los retiene?
Los premios legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene 1 % si el impuesto estatal no grava el premio o no excede de 6 %, y 21 % si un impuesto estatal es mayor a ese 6 %. La Ciudad de México aplica 6 % estatal sobre premios, unos 7 % en total. El tratamiento de premios obtenidos en sitios sin permiso no está establecido: conviene consultar a un contador.
Lo que conviene llevarse
La seguridad en las apuestas mexicanas no es una insignia en la esquina de una página; es un conjunto de documentos que existen o no existen, y de decisiones que se toman antes de depositar. El permiso de la Secretaría de Gobernación, con su clave y su titular, es el único documento que acredita algo ante una autoridad en este país, y verificarlo hoy exige trabajo porque el registro público no está abierto.
Después vienen las decisiones que sí controlas. Completar la verificación de identidad antes de necesitarla. Fijar un límite semanal y tratarlo como parte del presupuesto y no como una apuesta más. Recordar que el lote de premios y el margen del momio actúan en silencio sobre cada boleto: un mercado a 1,90 y 1,90 devuelve cerca del 95 % de lo apostado, y esa cifra es la que decide cuántas semanas dura el dinero.
El estado del mercado cambia de mes en mes, y los bloqueos de bet365 y Betano son la prueba. Quien apueste en una marca suspendida debería tratar su saldo como un activo en disputa judicial. Quien apueste con una marca con permiso mexicano tiene auditoría, seguro, fianza y una ventanilla a la que reclamar; y quien apueste en el exterior debería saber que está jugando con reglas de otra casa, porque nadie va a responder por él del lado mexicano.
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