Casas de apuestas con bono sin depósito: qué camino conviene según el permiso, el rollover y el momio mínimo
noviembre 5, 2026 — Datos verificados contra la ficha de cada plataforma en la App Store, los pies de página de las propias casas de apuestas, el Registro de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos (que aparece citado, pero cuya lista oficial no pudo abrirse) y compilaciones públicas de casas de apuestas reguladas.
Un bono sin depósito existe. También existe una razón por la que casi nunca es lo que el anuncio deja creer. Caliente lo pone en su página principal sin rodeos: 1,000 pesos para nuevos usuarios, sin poner dinero. Lo que sigue no discute ese anuncio; lo desarma. Detrás vienen requisitos de apuesta, momios mínimos, plazos y topes de ganancia que cada operador fija por su cuenta y que en México no vigila nadie en nombre del apostador: el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023, prohíbe en su artículo 2 lo que no prevé expresamente, y un bono con requisitos no aparece previsto en ninguna parte de ese texto.
Ese hueco es el tema real. No hay una vía buena y otra mala, hay varias vías, cada una con su factura:
- la del registro sin dinero, que cuesta tiempo y disciplina antes de que un peso sea retirable;
- la del primer depósito, que cuesta capital propio pero da un bono que rara vez caduca tan rápido;
- la del apostador que opera desde una plataforma fuera del permiso mexicano, que no cuesta trámite alguno y no ofrece ninguna de las protecciones que sí existen del lado regulado.
Hay una respuesta honesta al “¿cuál me conviene?” y depende menos de la casa que del lector. Antes de llegar a las nueve, hay que poner en claro qué es un permiso de la Secretaría de Gobernación, qué limita y qué no limita, y por qué un listado de mil pesos gratis merece más preguntas que aplausos.
La clasificación de casas de apuestas con bono activo que aguantan la comparación
Nueve plataformas entran a esta lista, y la cifra no es un mercado. Es lo que se puede revisar con material en la mano. México no tiene una licencia para operar apuestas en línea: el marco es la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947, que prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y solo permite lo que autoriza expresamente, y su Reglamento, que en el artículo 1 pone bajo jurisdicción federal la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional. La palabra legal es permiso, no licencia, y el artículo 3 del Reglamento lo define como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.

Eso explica por qué cada plataforma en línea cuelga de un permisionario con recinto físico. Un centro de apuestas remotas es una modalidad del artículo 28; los permisionarios de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para operar apuestas a distancia; los permisos no se transfieren, según el artículo 31; y quienes operan apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contar con seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado y presentar garantía, según el artículo 29. Nada de esto convierte a un bono sin depósito en dinero contable.
La tabla siguiente reúne lo que se pudo verificar. Las dos columnas de permiso describen lo que cada fuente afirma, no lo que una autoridad confirmó: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí, así que aquí no hay un total de operadores. Tampoco hay un número de permiso impreso como oficial en ningún renglón.
| Casa de apuestas | Permiso SEGOB según la fuente citada | Fuente del número y estatus | Situación del bono según la ficha de la marca |
|---|---|---|---|
| Caliente | DGG/SP/404/97 | Pie de página de la propia plataforma; sin confirmación oficial | 1,000 MXN sin depósito anunciados en su página principal, sin requisitos a la vista |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 | Compilación de un sitio comparador; el titular difiere entre fuentes; sin confirmación oficial | Sin cifras de bono en la ficha revisada |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 | Compilación de un sitio comparador; sin confirmación oficial | Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, tipo no precisado en la ficha |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005 | Compilación de un sitio comparador; sin confirmación oficial | 1,000 MXN descritos en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito |
| Pickwin | No impreso: las fuentes se contradicen entre sí | Los compiladores dan un número que el pie de página de otra marca muestra a nombre del mismo titular | Sin cifras de bono en la ficha revisada |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020 | Compilación de un sitio comparador; sin confirmación oficial | Sin cifras de bono en la ficha revisada |
| 1xBet | DGJS/0002/2020 | Compilación que no pudo confirmar el dominio ni la lista; la tienda de aplicaciones registra la app a nombre de otra sociedad | Bonos de bienvenida y promociones de temporada, sin cifras en la ficha |
| Betway | 4184 | Compilación de un sitio comparador; sin confirmación oficial | Club con apuestas gratis semanales, sin cifras en la ficha |
| Betcris | No impreso: el pie de página de la marca y la tabla del titular difieren | Las dos fuentes dan números distintos para el mismo titular | Sin cifras de bono en la ficha revisada |
Cinco renglones de esta tabla llevan la misma frase en la última columna, y esa repetición es el hallazgo, no una falla de la tabla. Un bono sin depósito es una excepción en México, no la norma. La mayoría de las plataformas revisadas construye su bienvenida alrededor del primer depósito, y varias ni mencionan el tema en el espacio donde un apostador buscaría el dato: la descripción de su propia aplicación. Quien llegue a esta página esperando nueve bonos gratis con un giro de ruleta encuentra uno confirmado por la propia marca, otro declarado sin claridad, y siete plataformas cuyo atractivo hay que buscar en otro lado: momios mejorados, un creador de apuestas, transmisión en vivo, un club de recompensas.
También hay que decir qué quedó fuera y por qué. Dos marcas grandes están bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas y la autoridad desactivó sus servicios; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo las dejó publicar contenido informativo ajeno a las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió un amparo a una de ellas contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden contra ambas, según una sola fuente. Con ese historial, decir “abierta” o “cerrada” hoy sería una apuesta, y no del lector. Aquí no aparecen como plataformas activas.
Qué significa realmente un bono sin depósito, y qué no
El nombre completo del incentivo explica casi todo lo que puede salir mal: requiere apuestas antes de que el saldo sea tuyo. Un bono sin depósito sigue sujeto a requisitos de apuesta —el rollover— y suele traer tope de ganancias y plazo de vigencia que fija cada operador. Esa es la regla general del mercado, y no cambia porque el anuncio use la palabra “gratis”.

El recorrido es siempre el mismo. La casa abona un saldo de cortesía, el apostador coloca boletos hasta cubrir el requisito, y solo entonces el importe se vuelve retirable. En el tramo intermedio el saldo no es dinero; es una obligación con forma de dinero. Y la letra que decide si esa obligación se cumple vive en los términos y condiciones de la promoción, no en el banner.
Para Caliente, una reseña de casa de apuestas atribuye al bono sin depósito un requisito de apuesta de 10 veces el importe. La misma publicación añade un mínimo de 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de 50 pesos y 30 días de vigencia, y otras reseñas no coinciden ni en el plazo ni en los momios. Ese desacuerdo es información útil: cuando las reseñas no se ponen de acuerdo sobre el rollover de una promoción vigente, la única versión que obliga es la que la casa publica. El apostador que planee su estrategia con el número de un tercero está planeando con el número equivocado.
Cuánto vale de verdad un bono sin depósito, con números
Aquí está el ejercicio que casi ningún anuncio hace. Tomemos 1,000 pesos de bono, del tipo cuyo importe no se devuelve junto con la ganancia, y un mercado ilustrativo de dos resultados con momio decimal 1.90 y 1.90 por lado. No es un precio cotizado: es un ejemplo, y sirve precisamente porque es redondo.
Primero, la casa se queda con una parte de lo que se juega. La proporción que un mercado devuelve a los apostadores sale de dividir uno entre la suma de los inversos de los momios: 1 entre (1/1.90 + 1/1.90) da 0.95, es decir, 95 por ciento. El margen de la casa es el 5 por ciento restante. No es un dato de Caliente ni de nadie más; es aritmética de los momios del ejemplo.
Ahora el valor. Si el importe del bono no se devuelve con la ganancia, un boleto de 1,000 pesos al momio 1.90 paga 900 pesos de ganancia neta cuando entra; por eso el valor del bono no es el importe completo, sino ese importe multiplicado por (1.90 − 1) dividido entre 1.90, y luego por la proporción que el mercado devuelve. Con las cifras del ejemplo: 1,000 × (1.90 − 1) ÷ 1.90 × 0.95 da alrededor de 450 pesos.
Es una banda, no una cifra exacta, porque el segundo factor depende del momio que el apostador elija y de la proporción del mercado en que juegue. A momio 1.90 el valor esperado ronda los 450 pesos; a momio más alto sube, y a momio más bajo baja. Dicho con todas sus letras: el bono de mil pesos vale, en promedio, menos de la mitad de lo que anuncia, y las condiciones que lo acompañan pueden reducir ese promedio. Es un promedio sobre muchas apuestas en las condiciones descritas, no el resultado de un boleto ni una promesa de retiro.
Y falta un tramo. Ninguna de estas cuentas incluye el rollover de 10 veces que una reseña atribuye al bono de Caliente, porque el requisito se cumple apostando el saldo acreditado y no solo la ganancia. Diez vueltas sobre 1,000 pesos es un volumen de apuestas diez veces mayor que el saldo cómodo de cualquiera, y una fracción de ese volumen vuelve a la casa en forma de margen. Con el ejemplo cerrado se ve el orden de magnitud: el valor esperado del bono es del tamaño de medio boleto, y el requisito de apuesta es del tamaño de diez.
Impuestos: quién retiene cuando el boleto por fin entra
Hay una pregunta que aparece cuando el saldo ya es retirable, y no tiene nada que ver con el bono. México sí grava los premios, y quien retiene no es el apostador sino quien paga.
El artículo 137 de la Ley del Impuesto sobre la Renta considera ingresos los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente, y el 138 fija la retención: 1 por ciento cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no rebasa el 6 por ciento, y 21 por ciento cuando un impuesto estatal supera ese 6 por ciento. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal del 6 por ciento sobre los premios, de modo que la carga total ronda el 7 por ciento, según un reporte secundario. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración a la que está obligado; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita.
Del lado del operador, la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 por ciento los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La tasa pasó del 30 al 50 por ciento con la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025, en vigor desde el 1 de enero de 2026, y el mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México. La base es un punto abierto: el texto habla de “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y ninguna de las dos lecturas se da aquí por buena. Escribir “50 por ciento de lo apostado” sería inventar una definición que el texto no da.
Lo que sí cambió con ese aumento, y se nota en el catálogo de promociones: las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos o una recarga semanal del 50 por ciento hasta 10,000 pesos son estructuras más caras que las de hace dos años, y el reloj fiscal corre detrás de cualquiera de ellas.
Los premios de un sitio sin permiso quedan fuera del alcance del artículo 137, que habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de esos ingresos no está establecido. Es un terreno para un contador o un asesor fiscal, no para una guía de apuestas. Traslademos esa misma pregunta al lado del permiso, que es donde el apostador sí puede exigir algo.
Permisos, bloqueos y lo que un registro público todavía no dice
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y quien autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos es la Dirección General de Juegos y Sorteos, que además opera los procedimientos de sanción. El Reglamento le da ese papel en su artículo 2, y la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 se lo confirma desde el artículo 7, que faculta a la Secretaría para otorgar permisos e inspeccionar; el 8 permite cerrar establecimientos no autorizados; el 9 prohíbe instalarlos cerca de escuelas o centros de trabajo; y el 10 obliga a estados y municipios a colaborar.
El problema práctico es la verificación. No existe una licencia digital independiente en la ley mexicana: un sitio en línea no puede tener permiso propio y cuelga del permiso de un permisionario autorizado con recinto físico, y un mismo permisionario puede operar varias marcas. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados, pero ese listado no pudo abrirse y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas se contradicen: 136 en un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Sin lista abierta, el apostador mexicano que quiere comprobar un permiso depende del pie de página de la marca, que es exactamente la fuente con interés en la respuesta.
El estado de cada marca en este punto queda así, y se enuncia una sola vez porque es el mismo ejercicio para todas: Caliente muestra el número DGG/SP/404/97 en su propio pie de página, a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay; Strendus aparece con tres números según una compilación, y ese compilador no se pone de acuerdo consigo mismo sobre el titular; Codere lleva DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según otra compilación, con Libros Foráneos como titular; Playdoit figura con DGAJS/SCEVF/P-02/2005; Pickwin aparece sin número legible, porque el que dan los compiladores es el mismo que el pie de página de otra marca atribuye al titular de aquella; Novibet lleva DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera; 1xBet aparece con DGJS/0002/2020 en una compilación que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial, y la tienda de aplicaciones registra su app a nombre de una sociedad distinta a la del titular; Betway figura con el número 4184; y Betcris tampoco imprime número utilizable, porque el de su pie de página y el de la tabla de la compilación no coinciden. En todos los casos la confirmación oficial es inexistente, no porque la marca oculte algo, sino porque la lista pública no está abierta.
La reforma que sigue en borrador y los conteos que nadie cuadra
La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa distinta, que derogaría la ley vigente, crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, también es propuesta y no norma.
Mientras tanto el Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 mantiene su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos que no está expresamente prevista queda prohibida. Esa frase, leída al pie de la letra, es la que deja a un bono sin depósito en una zona donde nadie dice que esté permitido ni que esté vedado. Lo que sí está previsto, y con condiciones, son las modalidades: apuestas deportivas solo a través del permiso de un permisionario; las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen artículo propio en los textos revisados; las apuestas mutuas e hípicas se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con “cruce de apuestas”, del que los menores quedan excluidos sin excepción según el artículo 5. De un mercado de intercambio de apuestas no se encontró disposición alguna, y no se afirma aquí que exista uno en México.
La letra que decide: rollover, momio mínimo y plazo
Cada promoción trae tres números, y los tres están en la misma página de condiciones que el apostador no lee.
El rollover es el volumen que hay que apostar antes de retirar. El momio mínimo es el precio por debajo del cual ningún boleto cuenta para ese volumen, y es más importante de lo que parece: en la práctica prohíbe las apuestas de precio bajo, que son las de probabilidad alta. El plazo de vigencia es el día en que el saldo y lo apostado se evaporan. Un requisito de apuesta del que se habla mucho y un plazo del que se habla poco, juntos, forman el filtro real de la promoción.
Ninguna regla federal de México fija esos tres números para los bonos. El rollover, el momio mínimo y el plazo los determina cada operador, en sus propios términos, y no existe una norma que limite lo que pueden pedir. Es el hueco más caro del mercado mexicano de promociones, y no se cierra con la buena voluntad de nadie.
De ahí sale un criterio que sí sirve para comparar ofertas. La pregunta no es cuánto anuncia una casa, sino cuántos boletos exige antes de que ese anuncio se convierta en saldo retirable. Un bono de mil pesos con diez vueltas obliga a mil pesos de apuesta repetidos diez veces; si el requisito incluyera la ganancia, el volumen sería todavía mayor. El anuncio muestra la entrada y oculta la salida, y la salida es la cifra que cuenta.
Aquí conviene una advertencia sobre las descripciones oficiales. La ficha de la aplicación de Playdoit describe su bono de 1,000 pesos con primer depósito en un apartado y sin depósito en otro, así que las condiciones no son claras incluso en la vitrina de la propia marca. Cuando dos párrafos del mismo anuncio se contradicen, la conclusión razonable es que hay que ir a los términos antes de registrar cuenta y no después.
Publicidad, influencers y el bono que quieren prohibir
No hay artículo federal sobre publicidad en las partes leídas del Reglamento. Los reportes sobre franjas horarias para anuncios —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley vigente. Las propuestas para limitar a influencers y deportistas, para prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida son eso: propuestas.
Un bono de bienvenida prohibido por ley cambiaría el mercado de un día para otro, y hoy no existe tal ley. Lo único verificado sobre publicidad es secundario: los anuncios muestran la clave oficial del permiso y avisos de juego responsable.
Conviene leer esas propuestas por lo que dicen del incentivo mismo. Que un legislador quiera prohibir el bono de bienvenida sugiere que el bono de bienvenida cumple una función distinta a la de regalar dinero: atraer cuentas nuevas y dejarlas jugando. El argumento del promotor y el argumento del crítico describen la misma mecánica desde dos lados.
Juego responsable: qué herramientas existen y cuáles no
En México no existe un registro nacional de autoexclusión. Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal. Las herramientas que un apostador encuentra —pausas, límites de depósito, autoexclusión— son las que cada marca lista por su cuenta en su propia ficha, y son voluntarias, internas y no transferibles a otra plataforma.
Eso tiene una consecuencia concreta y desagradable: la autoexclusión no viaja. Un apostador que se cierra la cuenta en una casa puede abrirla en la siguiente sin que nadie lo detenga, porque no hay autoridad que lleve esa lista. La salvaguarda depende de la disciplina de cada persona, no del sistema.
Los controles de identidad operan por otra vía. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley contra el lavado de dinero; los documentos exigidos no están establecidos en un texto legal que se haya podido revisar. La retención de premios se documenta con un CFDI de retenciones, que es la parte visible del control fiscal para el apostador.
Sobre edad, el Reglamento prohíbe en su artículo 5 que los menores entren a las áreas de apuestas de los establecimientos y participen en el “cruce de apuestas”, sin fijar una cifra. Las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y no hay un número estatutario establecido para el juego. El detalle no es menor: las declaraciones de mayoría de edad en los sitios son compromisos de las marcas con sus usuarios, no una línea escrita en una ley a la que un apostador pueda apelar.
De ahí se derivan dos preguntas que valen más que cualquier promesa de juego responsable. ¿Qué pasa si el apostador miente sobre su edad? Y, más útil: ¿qué herramientas puede accionar hoy mismo sin depender de que una autoridad las vigile? La respuesta está en el catálogo de la propia plataforma, y conviene revisarlo antes de depositar, no después.
Qué hacen las fichas de las marcas por el juego responsable
Tres fichas revisadas dejan ver qué tipo de compromiso publican las plataformas, y las tres dicen cosas distintas.
Codere México declara en su ficha que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es la ficha más explícita de las revisadas en este punto.
Caliente apunta en el pie de página de su sitio principal que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable dedicada.
Betcris, en el pie de página de su sitio principal, dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.
Ninguna de las tres declara límites numéricos de depósito en el lugar revisado. Las tres cumplen con la parte visible del compromiso —edad, advertencia, enlace— y ninguna describe un mecanismo concreto que detenga a alguien en mitad de una racha. Eso es lo que el apostador debe buscar por su cuenta dentro de la cuenta.
La panorámica: criterios de evaluación de bonos y ofertas
Con las piezas sobre la mesa, la comparación se ordena por cuatro preguntas y no por el tamaño del número anunciado.
Primera: ¿el bono exige depósito? Caliente anuncia 1,000 pesos sin depósito en su página principal; Playdoit anuncia la misma cifra y se contradice sobre la condición; Codere ofrece hasta 7,000 pesos de bienvenida sin precisar el tipo en la ficha revisada; Campobet anuncia una recarga semanal deportiva del 50 por ciento hasta 10,000 pesos, que es seguimiento y no bienvenida. Un bono sin depósito y un bono con depósito son productos distintos con costos distintos, y mezclarlos en una cifra es la trampa más común.
Segunda: ¿el bono viene con un requisito de apuesta? Aquí entra la advertencia general del mercado: un bono sin depósito sigue sujeto a rollover, con tope de ganancias y plazo que fija cada operador. Cualquier oferta que se anuncie sin requisitos merece que el apostador busque ese párrafo antes de creerle.
Tercera: ¿qué pide la casa a cambio de cobrar? Un bono sin depósito convierte al operador en quien tiene los datos de identidad y cobra el control de la cuenta. Esa es la parte del trato que los anuncios no ponen en el encabezado.
Cuarta: ¿el incentivo paga en efectivo o en saldo de juego? Un bono que se convierte en saldo no es dinero: es una obligación con forma de dinero, y su valor hay que calcularlo como se calculó más arriba, no leerlo del banner.
Ese último punto es el que la promoción de una casa de apuestas prefiere dejar borroso, y el que un apostador con presupuesto ajustado debería tener más claro que ningún otro. Un bono sin depósito le cuesta tiempo y datos personales; un bono con primer depósito le cuesta capital propio que puede perder en las primeras apuestas mientras cumple el volumen. Ninguna de las dos vías es gratis, y la primera no es más barata por no pedir dinero.
Caliente: 1,000 pesos sin depósito y un rollover que solo conocen las reseñas
Caliente es la única marca de la lista cuyo propio anuncio de bienvenida coincide con la búsqueda que trajo al lector: 1,000 pesos sin depósito, para usuarios nuevos, en la página principal de su sitio. Y ahí está también la trampa de la comparación, porque la casa que más claramente regala algo sin pedir dinero es justamente la que menos explica qué hay que hacer para cobrarlo.
El encabezado de su página principal anuncia además la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos, y no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Dos promociones apiladas en el mismo espacio, sin decir cuál producto cubre cada una. Para una plataforma cuyo pie de página prohíbe el juego a menores y enlaza una sección de juego responsable, el contraste entre el cuidado del pie y la ligereza del encabezado se explica solo.
Sobre las condiciones, el único dato disponible viene de una reseña: un requisito de apuesta de 10 veces el importe del bono sin depósito, con al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de 50 pesos y 30 días de vigencia. Otras reseñas no coinciden en el plazo ni en los momios, y ninguna de ellas es la casa. Con 1,000 pesos a momios de 1.90, la ganancia de un boleto es de 900 pesos; el valor esperado del bono en un mercado de dos resultados, contando la proporción que ese mercado devuelve, ronda los 450 pesos como se calculó antes. Diez vueltas sobre mil pesos piden un volumen de apuestas diez veces mayor.
Su aplicación suma lo que muchos apostadores buscan hoy: transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con uso reservado a mayores de 18 años. Es un producto completo, y el hecho de que la promoción estrella sea la menos documentada del catálogo no deja de ser una ironía útil: la casa invita con lo que menos se molesta en explicar.
El veredicto es incómodo de escribir porque el titular es el mejor del grupo. Un bono sin depósito anunciado por la propia marca, sin cifra inventada por un tercero, es la oferta más limpia de la comparación en su forma. El problema es del otro lado de la balanza: si el rollover de 10 veces y el plazo de 30 días que reportan las reseñas se acercan a la realidad, el número que decide no está en el anuncio y el apostador lo descubre después de registrar su identidad. Caliente es la opción para quien esté dispuesto a escribir a soporte antes de registrarse y pedir por escrito las condiciones vigentes de esa promoción; sin ese paso previo, el anuncio es una promesa con fecha de vencimiento que nadie puso a la vista.
Codere: el bono más alto con el mejor rastro de juego responsable
Codere es la casa que menos presume su bono en el lugar donde más se lee. Su ficha de aplicación anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos y no precisa de qué tipo. Hasta. La palabra hace todo el trabajo: la cifra máxima no es una bolsa que espera al apostador, es la cima de una escalera cuyo primer escalón nadie describe, y sin saber el depósito que activa cada tramo, el número no se puede comparar con los 1,000 pesos de un bono sin depósito de la marca vecina.
En cambio, la misma ficha entra en detalles poco frecuentes sobre los métodos: depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Para un apostador que no tiene cuenta bancaria conectada a una app, la presencia del efectivo en tienda de conveniencia pesa más que cualquier porcentaje, y esas tres vías cubren casi cualquier forma de recargar en México. También es la ficha más explícita en juego responsable de las revisadas: permiso de la Secretaría de Gobernación declarado, uso reservado a mayores de 18 años, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, todo en el mismo lugar y sin adornos.
El catálogo deportivo es amplio. Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. El programa de apuestas gratis es la vía que más se parece a un bono sin depósito sin serlo, y quien lo persiga debe leer su funcionamiento igual de cerca que el de una promoción de bienvenida.
El veredicto se sostiene en la combinación. Codere ofrece el bono nominal más alto del grupo y no detalla su tipo, lo que es un defecto de transparencia, pero compensa con algo que vale cuando la promoción se vuelve problema: políticas de cierre de cuenta escritas, avisos de juego responsable en la misma ficha y tres formas de depositar, incluida la de efectivo. Para un apostador que prioriza poder cerrar su cuenta sin fricción y pagar en tienda, la transparencia del contorno supera la opacidad del gancho. Quien solo compare cifras de bienvenida se quedará con el hasta y no con la letra, y hará el cálculo al revés.
Playdoit: 1,000 pesos de bienvenida descritos de dos maneras distintas
Playdoit es el caso más claro de un problema que en el resto de la lista es solo una sospecha razonable. La ficha de su aplicación anuncia 1,000 pesos de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. La misma plataforma, en el mismo documento oficial de su tienda de aplicaciones, sostiene dos versiones de su propia oferta.
Eso no es un detalle de redacción. La condición de si hay que depositar o no es la que separa un bono sin depósito de un bono de bienvenida ordinario, y es la que determina cuánto riesgo asume el apostador para cobrarlo. Cuando el anuncio no decide, la decisión recae en los términos y condiciones de la promoción, y en las condiciones concretas del momento del registro. Es exactamente el caso en el que conviene revisar antes de usar la oferta, no después.
La comparación con las marcas vecinas la deja en un lugar particular. Frente a Caliente, que anuncia sin depósito en el lugar más visible de su sitio y guarda silencio sobre el rollover, Playdoit ni siquiera deja claro cuál de los dos productos anuncia. Frente a Codere, que publica métodos de pago y políticas de cuenta, aquí no aparece ese nivel de detalle. Una marca con permiso declarado en una compilación, el número DGAJS/SCEVF/P-02/2005, y una bienvenida de mil pesos que se puede leer de dos maneras.
El veredicto es un ejercicio de paciencia para el lector. Playdoit no falla por lo que ofrece, falla por lo que describe: la propia vitrina de la marca contiene la contradicción, y esa contradicción se resuelve con una llamada o un mensaje antes de dar datos personales. Si el operador confirma la versión sin depósito por escrito, la oferta entra a competir con la mejor de la lista; si confirma la versión con primer depósito, es una bienvenida más entre muchas. La diferencia entre esos dos mundos no la decide el apostador, y eso es precisamente lo que debe preguntar primero.
Betway: 2,000 eventos por semana y un gancho de ahí para arriba — qué queda de eso sin bono de bienvenida
Betway no compite por el bono de bienvenida. Compite por volumen y por precio, y hay que decir que lo hace con números más concretos que la mayoría del grupo: más de 2,000 eventos por semana en su aplicación, los momios mejorados que vende como “Super” y “Ultra”, un creador de apuestas llamado “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales.
Leídos juntos, esos cuatro elementos describen una estrategia distinta a la de las casas que regalan saldo de entrada. La apuesta gratis semanal del club es un ingreso recurrente para quien ya apuesta, no un cebo de registro: premia la actividad en lugar de la novedad. Los momios mejorados apuntan a un apostador que mira el precio antes que el bono, y el creador de apuestas apunta a quien arma combinadas de varias selecciones en vez de sencillas. Son tres productos para el apostador que ya tiene una rutina, no para quien todavía no sabe en qué mercado jugar.
Los 2,000 eventos semanales merecen una advertencia de comparación, porque una cifra así se anuncia sin decir si incluye apuestas en vivo, mercados secundarios o eventos virtuales, y el total cambia por completo según lo que entre en la cuenta. Lo que sí se puede afirmar es la escala: una casa con ese volumen cubre ligas menores y mercados alternativos que un catálogo pequeño no puede cargar.
Sobre su permiso, el número que circula en una compilación es 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, sin confirmación oficial y sin número publicado en el pie del propio sitio según lo revisado. Sobre bonos de bienvenida, nada.
El veredicto apunta a un perfil claro. Quien busca un bono sin depósito no encontrará aquí su promoción, y forzar la búsqueda solo llevará a leer el club de recompensas como si fuera un bono, que no lo es. Quien ya apuesta de forma habitual, arma combinadas y persigue precios mejores, encuentra aquí un catálogo pensado para él, con un club que paga por jugar y no por registrarse. La apuesta gratis semanal del club tampoco se cobra sola: los requisitos de cada semana se leen en los términos de la promoción, igual que en las casas que regalan saldo de entrada.
1xBet: catálogo enorme, permiso con la sociedad cambiada
1xBet es la casa que más se parece a un centro comercial y la que deja el rastro documental más enredado del grupo, y las dos cosas conviene leerlas por separado.
Del lado del producto, su aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Es el catálogo más amplio de la lista, y la combinación de transmisión con apuestas en vivo permite un detalle poco común: ver el evento y ajustar la apuesta sin salir de la aplicación. Los esports y las artes marciales mixtas son un nicho que varias casas mexicanas del grupo ni nombran.
Del lado del rastro, el número que circula es DGJS/0002/2020, atribuido en una compilación que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y con la tienda de aplicaciones registrando la app a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la que la compilación nombra como titular. Eso no prueba una irregularidad, y no se afirma aquí que la haya. Prueba algo más simple y más útil para el lector: que la cadena entre la marca y el permiso del permisionario tiene un eslabón que desde fuera no se puede verificar, y que la autoridad no publica la lista que lo cerraría.
Esa es la advertencia que un apostador debe llevarse de esta casa antes que del catálogo. Los bonos y las promociones de temporada aparecen en la ficha sin cifras, y tampoco hay número impreso de permiso.
El veredicto se decide por lo que el lector quiere del operador. Para quien busca la mayor variedad de deportes, transmisión integrada y mercados alternativos como los esports, la oferta es amplia y el catálogo habla por sí solo. Para quien necesita que la relación entre la marca y el permiso mexicano sea verificable con un número claro a nombre de una sociedad identificable, aquí hay un cabo suelto, y el cabo no se ata desde la página de apuestas sino desde la autoridad. Vale la pena tenerlo presente antes de jugar en un mercado que depende de que la operación siga en pie.
Novibet: permiso identificado y silencio total sobre el bono de bienvenida
Novibet presenta una rareza en este grupo: es una de las pocas marcas cuyo número de permiso aparece con un titular claramente identificado, DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, según una compilación de casas de apuestas reguladas, con la advertencia de siempre sobre la lista oficial que no pudo abrirse. En una comparación donde varios números se contradicen o no aparecen, un número con un titular concreto es un dato de valor, aunque siga sin ser confirmación oficial.
Sobre bonos de bienvenida, apuestas gratis o promociones, la ficha revisada no dice nada. Ninguna cifra, ningún tipo, ningún mecanismo. Eso deja a esta casa fuera de la competencia por el bono de bienvenida en este material, y no por defecto de la marca: la ficha de una aplicación no es el catálogo de promociones de un sitio, y las ofertas suelen anunciarse en la página principal y en los correos a usuarios registrados.
La consecuencia es práctica y conviene decirla sin adornos: quien llegue a Novibet buscando un bono sin depósito no lo va a encontrar documentado aquí, y tendrá que revisar el sitio de la marca en el momento del registro. Cualquier cifra que circule fuera de eso —un “bono de bienvenida de X pesos” en un foro o en un video— es una promesa de tercero, y las promesas de terceros sobre promociones ajenas ya vieron cómo terminan en esta misma lista.
El veredicto, entonces, no pelea por el gancho de entrada. Novibet entra a la comparación como una casa con un número de permiso legible y un titular nombrado, que es más de lo que consiguen varias marcas vecinas, y sin promoción de bienvenida verificada. Para quien ordena sus opciones por la trazabilidad del permiso antes que por el regalo de apertura, hay algo que revisar aquí. Para quien busca el bono sin depósito que trajo a esta página, no es el renglón por el que empezar.
Rushbet: puntos, tienda de bonos y un cashback VIP de hasta 500,000 pesos
Rushbet no juega el juego del bono de bienvenida; juega el de la recompensa por volumen, y su propuesta se entiende mejor mirando lo que premia que lo que regala al entrar.
Su programa de lealtad convierte las apuestas en puntos canjeables en una tienda de bonos, y su cashback VIP llega hasta 500,000 pesos según su ficha. Las dos cosas comparten una misma lógica: el beneficio crece con la actividad, no con el registro. Eso lo aleja por completo de la lógica del bono sin depósito, que paga por abrir una cuenta y por cumplir un volumen una sola vez.
El cashback VIP merece una lectura cuidadosa. Un tope de 500,000 pesos es una cifra que describe el techo del programa, no lo que recibirá un apostador cualquiera. Cuánto se devuelve, con qué frecuencia y bajo qué condiciones de nivel no aparece en la ficha revisada, y la cifra máxima de una promoción de devolución casi nunca describe el caso típico. Es el tipo de número que conviene leer al revés de como se anuncia: en lugar de preguntar cuánto se puede recibir, preguntar cuánto hay que apostar para acercarse a ese techo.
La tienda de bonos también tiene una consecuencia que no salta a la vista. Los puntos no son dinero y los bonos que se canjean en esa tienda probablemente traen sus propios requisitos de apuesta, del mismo tipo que el resto de las promociones de esta lista, porque un bono canjeado sigue siendo un bono. Un apostador que ya juega mucho obtiene de este programa un valor real y acumulativo; uno que juega poco acumula puntos que nunca alcanzan el canje.
El veredicto se decide por el volumen. Rushbet es una casa razonable para quien apuesta de manera constante y quiere que esa constancia se traduzca en algo más que en la emoción del boleto, y es una mala elección para quien abrió una cuenta por un bono de entrada y no piensa apostar más de lo que ese bono exige. No hay promoción de bienvenida verificada, y las recompensas que sí existen premian exactamente lo contrario de una visita única.
Strendus: permiso en tres números y una vitrina sin promociones
Strendus es la marca mexicana con el rastro de permiso más largo de la lista: tres números que una compilación le atribuye, DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con el titular repartido entre Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads según qué fuente se lea, y con la advertencia de que la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. Tres permisos acumulados en una sola marca describen una trayectoria larga en el mercado, y también una maraña de sociedades que ninguna fuente externa termina de ordenar.
Lo que su ficha revisada no ofrece son cifras de promoción. Ni bono de bienvenida, ni apuestas gratis, ni un programa de recompensas con nombre. La plataforma aparece con permiso declarado y sin gancho de entrada documentado, lo que en una comparación centrada en bonos sin depósito la deja fuera de la carrera por ese renglón.
Eso no es necesariamente un defecto de la casa. Una marca que lleva años en el mercado mexicano construye su base de usuarios de otra manera: presencia física, patrocinios, una clientela que no necesita un bono para abrir cuenta. El problema es de información, no de producto: la vitrina revisada describe el permiso y nada más.
El veredicto es de cautela por un lado y de apertura por el otro. Quien busque un bono sin depósito no lo encontrará aquí documentado, y debería revisar el sitio de la marca antes de decidir. Quien priorice una casa con años de operación en México y un permiso declarado, con la salvedad de que los números y el titular se leen distinto según la fuente, tiene aquí una opción que no depende de una promoción para existir. No hay información confirmada sobre si la marca ofrece bonos en su sitio: la mejor forma de saberlo es consultando directamente a la marca.
Pickwin y Betcris: dos marcas con un titular compartido y ningún número verificable
Pickwin y Betcris cierran esta lista y conviene tratarlas juntas por una razón documental, no comercial: en las dos, el número de permiso que aparece en las fuentes no se puede atribuir con limpieza, y el problema es el mismo.
En Pickwin, el número no se imprime porque los compiladores se contradicen, y el que dan es el mismo que el pie de página de otra marca muestra a nombre de Producciones Móviles. La ficha menciona a Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora como titular, y no hay cifras de bono disponibles.
En Betcris, la situación es simétrica. El número del pie de página de la marca y el de la tabla de la compilación difieren, de modo que ninguna de las dos versiones se puede tomar como la buena, y tampoco hay cifras de promoción en la ficha revisada. Lo que sí publica Betcris, en el pie de página de su sitio principal, es un compromiso claro de juego responsable: los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, con sección de juego responsable enlazada y la aclaración de que el servicio no se promociona a menores de 18 años.
Ese cruce de titulares entre dos marcas distintas es lo más parecido a un patrón que aparece en la comparación: un mismo permisionario puede operar varias marcas, la ley lo permite en la práctica, y desde fuera eso produce tablas de permisos que no cierran. No es una irregularidad demostrada; es una consecuencia del modelo mexicano, donde el permiso pertenece al permisionario con recinto físico y las marcas digitales cuelgan de él. Un apostador que intente verificar una marca por su número de permiso tiene que aceptar que el mismo número puede aparecer en dos sitios distintos, y que la autoridad no publica el listado que lo aclararía.
El veredicto para ambas es el mismo y es franco: sin bonos documentados y sin permiso verificable desde fuera, ninguna de las dos gana una comparación centrada en el bono sin depósito. Betcris aporta el compromiso de juego responsable más explícito de su pie de página entre las marcas revisadas. Quien se acerque a cualquiera de las dos debería pedir el número de permiso y el nombre del titular directamente a la casa, con la lista abierta de la autoridad a mano el día que exista.
Cómo leer la letra chica antes de dar tus datos
Ninguna de estas casas se lee sola. La comparación útil no es la de las cifras de bienvenida sino la de los tres o cuatro números que cada oferta esconde detrás de su titular, y para eso hay un orden de trabajo que sirve en cualquier plataforma de la lista.
Primero, el tipo de bono. Un bono sin depósito y un bono con primer depósito son productos distintos, con costos distintos y con riesgos distintos, y la confusión entre ambos está en la propia vitrina de al menos una de las marcas revisadas. La pregunta que resuelve el punto no es cuánto anuncian, sino si hay que poner dinero para activarlo.
Segundo, el requisito de apuesta. Un bono sin depósito sigue sujeto a rollover, con tope de ganancias y plazo que fija cada operador, y esos tres elementos deciden si el saldo llega a ser retirable. Sin el número de vueltas, el momio mínimo y la fecha límite, la oferta no se puede comparar con ninguna otra, y el anuncio no los pone juntos.
Tercero, la vía de pago. Un depósito por SPEI, tarjeta o efectivo en tienda de conveniencia tiene tiempos y trámites distintos, y la ficha de la marca es donde aparecen los métodos, no el banner de la promoción.
Cuarto, el permiso. México no tiene licencia digital independiente, de modo que la comprobación es más difícil de lo que parece: el sitio cuelga del permiso de un permisionario, los números se contradicen entre compilaciones y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está abierta, aunque el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que lo esté. Un apostador que quiera certeza tiene que pedir el número y el nombre del titular a la casa, y guardar la respuesta.
El riesgo de cruzar la frontera digital
Hay un quinto punto y es el que separa dos mundos. Una marca con permiso mexicano aporta un recinto legal en el país, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de identidad y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Una plataforma que opera fuera del permiso no aporta nada de eso, y un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, como ocurrió con las marcas suspendidas desde noviembre de 2025.
En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. Esa carencia es común, y conviene decirla antes de que el lector crea que cruzar la frontera digital le quita solo los controles y le deja la libertad. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y la zona offshore se describe aquí sin nombrar marcas y sin detalle de depósitos ni de bonos. Tampoco está establecido que apostar en un sitio sin permiso acarree una multa o un delito para el jugador, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención: es un vacío legal, y un vacío no protege a nadie.
Preguntas frecuentes sobre los bonos sin depósito en México
¿Cómo funciona un bono de bienvenida y dónde están sus condiciones?
El operador abona un saldo de cortesía al abrir la cuenta, y ese saldo se convierte en retirable solo después de cumplir el volumen de apuestas que la casa fija. Las condiciones viven en los términos de la promoción, no en el anuncio; cuando dos apartados del mismo anuncio se contradicen, conviene preguntar antes de registrar.
¿Qué significan el rollover y el momio mínimo de un bono?
El rollover es el volumen que hay que apostar antes de retirar, expresado como múltiplo del bono o del bono más el depósito. El momio mínimo es el precio por debajo del cual ningún boleto cuenta para ese volumen, y en la práctica descarta las apuestas de precio bajo, que son las de probabilidad alta.
¿Por qué no se devuelve el importe de una apuesta gratis junto con la ganancia?
Porque el importe de la apuesta gratis no es dinero del apostador: es un saldo que la casa pone para que se coloque el boleto. Si el boleto entra, se paga la ganancia neta y no el importe de la apuesta, y por eso el valor esperado de un bono de mil pesos ronda la mitad de esa cifra.
¿Cómo se comprueba que una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
La ley mexicana no admite licencias digitales independientes: el sitio cuelga del permiso de un permisionario con recinto físico, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está abierta al público, aunque se pidió que lo esté. Queda pedir el número y el titular a la propia casa.
¿Se pagan impuestos por los premios de apuestas y quién retiene?
Sí, y retiene quien paga. La retención es del 1 por ciento si la entidad no grava el premio o su impuesto no rebasa el 6 por ciento, y del 21 por ciento si lo supera; en la Ciudad de México el impuesto estatal del 6 por ciento deja una carga total cercana al 7 por ciento, según un reporte secundario.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Desde la configuración de la cuenta, con las herramientas que cada marca lista por su cuenta: pausas, límites de depósito y autoexclusión. No existe un límite legal de depósito ni de pérdida, ni un registro nacional de autoexclusión, así que la herramienta vale dentro de la plataforma donde se activa y no viaja a las demás.
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