Apuestas en línea en México sin licencia digital: guía de permisos, momios y costos

Updated noviembre 2026
Licensed
usAvailable in US
Fast payouts
18+ Only
Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día

México nunca creó una licencia para apostar por internet. Lo que existe es un permiso de la Secretaría de Gobernación a nombre de un permisionario con local físico, y las marcas que un jugador ve en la pantalla se cuelgan de ese documento, no de uno propio.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años y detalla sus políticas de juego responsable y cierre de cuenta.

Datos revisados el noviembre 5, 2026 contra los pies de página y las fichas de tienda de cada operador, y contra el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos publicado por la Secretaría de Gobernación.

Hay una consecuencia práctica y llega antes de cualquier bono: quien elige casa de apuestas en México no elige entre nueve licencias, elige entre nueve maneras de estar dentro del mismo marco regulatorio. Unas cuantas lo dicen en el pie de página. Otras lo dicen por escrito en el blog de casa matriz o en una compilación ajena. Y dos de las marcas más buscadas del mercado llevan meses fuera de línea por orden administrativa, con resoluciones judiciales que cambian cada trimestre.

Por eso esta guía va de caminos, no de promesas. El camino corto, que es un permiso de la SEGOB sostenido por un permisionario conocido; el camino sin protección, que es una marca sin permiso mexicano y sin registro de autoexclusión que la vigile; y el camino cerrado, que es un operador bloqueado cuya cuenta puede quedar congelada con saldo adentro.

Fijar los momios en la cabeza es la otra mitad del trabajo, porque el precio de una apuesta no lo pone el mercado: lo pone la casa, y la diferencia se queda dentro del boleto. Ese margen es dinero del jugador y aparece más abajo con aritmética a la vista.

Antes de registrarse: qué es apostar en línea en México y qué cambia frente al mostrador

La apuesta por internet no tiene artículo propio en la ley mexicana, y ese hueco explica casi todo lo demás. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2 y con la reforma del 16 de noviembre de 2023, prohíbe la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país salvo los que autoriza de manera expresa.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Traducido al idioma del jugador: nadie puede sacar una licencia digital mexicana, y la marca que aparece en el navegador opera con el permiso de un tercero que sí tiene local autorizado. La SEGOB concede esos permisos e inspecciona; la Dirección General de Juegos y Sorteos los autoriza, controla, supervisa, modifica y extingue, y lleva los procedimientos de sanción. El tipo de permiso que interesa aquí es el centro de apuestas remotas, y quien ya tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede pedir el complementario para apuestas a distancia. Los permisos no se transfieren.

La palabra importa y mucho. Es permiso, no licencia. Un permisionario puede operar varias marcas bajo el mismo documento, y ahí está la primera trampa para el jugador: dos plataformas distintas pueden ser la misma empresa por detrás.

El artículo 3 del Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal. Algo que existe por un plazo, no para siempre, y que depende de que la SEGOB lo mantenga vivo. La ley lo dice con esas palabras, temporario, y quien apuesta debería leerlo como lo que es: su casa de apuestas tiene fecha de caducidad posible y nadie se la va a avisar con un correo.

Lo que sí puede hacer el jugador antes de depositar: leer el pie de página de la marca. Ahí viven el número de permiso, el nombre del permisionario y los avisos de edad. Tres renglones que deciden si el boleto tiene sustento mexicano.

Del mostrador al teléfono: lo que no cambia

El trámite de identidad es el mismo y no admite atajos. Las casas verifican al usuario y reportan las transacciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego con apuestas figura entre las actividades vulnerables de la ley antilavado. Los documentos exactos que una casa puede exigir no están fijados en la ley; cada operador decide su lista y la esconde en sus términos.

Una credencial de elector junto a un celular con una cuenta regresiva en la pantalla sobre una mesa de cocina
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Tampoco cambia la edad mínima moral del negocio. El artículo 5 del Reglamento prohíbe que los menores entren a las áreas de apuestas de los establecimientos y al cruce de apuestas, pero no fija un número. Los 18 años que aparecen en cada ficha de tienda son la regla de la marca, no una cifra de la ley. Es una distinción que a nadie le sirve discutir en la caja, y que sí conviene saber: cuando una casa dice “solo mayores de 18” está citando su propio contrato.

Lo que de verdad cambia con el teléfono es la fricción de salida. En un salón, uno se levanta y se va. En una app, el boleto anterior está a un toque del siguiente y el depósito queda guardado en el teléfono. El límite de tiempo entre una apuesta y otra lo pone el usuario, y ninguna plataforma tiene incentivo para hacerlo difícil.

La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1, con jurisdicción federal en lo demás. Y el intercambio de apuestas entre jugadores no tiene previsión alguna: nadie encontró disposición que lo permita, de modo que la comparación de aquí no afirma que exista una bolsa de apuestas mexicana.

Permisos que nadie puede consultar: cómo se lee la legalidad de una casa mexicana

La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, y eso no es un detalle técnico del trámite: significa que ningún número de permiso de esta página viene del registro público. Los que aparecen están tomados del pie de página del propio operador o de alguna compilación, y llevan siempre la marca de cómo llegaron: según la fuente, sin confirmación oficial.

La consecuencia es incómoda y hay que decirla con todas sus letras: cuando un jugador comprueba el permiso de su casa de apuestas, lo que comprueba es que la marca se atribuye un permiso, no que la autoridad lo confirme desde una base pública consultable. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Sigue sin estar disponible, y con dos conteos que no cuadran —136 sitios en un informe, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro— el número de plataformas activas en el país es, hoy, una pregunta sin respuesta publicable.

El estado de cada permiso, marca por marca

Con esa advertencia sobre la mesa, el panorama de las nueve plataformas revisadas y de lo que cada una declara sobre el marco mexicano queda así.

Marca Situación del permiso SEGOB tal como la declara la marca (fuente citada, sin confirmación oficial) Lo que su listado propio indica sobre la protección al jugador
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. El pie de página enlaza una sección de juego responsable y prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal especializado; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. La ficha de su app declara permiso de la SEGOB, uso solo para mayores de 18, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta
Betcris Permiso de su permisionario; el número del pie de página y el de la compilación no coinciden, por lo que no se imprime; titular nombrado: Producciones Móviles El pie de página declara los juegos con apuestas estrictamente prohibidos para menores y enlaza una sección de juego responsable; su empresa presenta licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México La ficha de su app enlaza los términos y las pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Información no disponible públicamente
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, cuyas compilaciones difieren sobre el titular (Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads) Información no disponible públicamente
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Información no disponible públicamente
1xBet DGJS/0002/2020, según un portal especializado, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; la App Store publica la app a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta del titular nombrado, Entretenimientos Naturales Información no disponible públicamente
Pickwin Permiso de su permisionario; los números se contradicen entre fuentes y uno de ellos es el que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles, así que no se imprime; titular nombrado: Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora Información no disponible públicamente

Que cuatro filas se queden cortas tiene su propia lectura: no todas las marcas que presumen permiso presumen igual de protección al jugador. La que más detalle ofrece sobre su marco es también la que opera con permiso complementario en su propio pie de página, y las compilaciones ajenas, que son la única fuente de varias filas, no suelen mirar las herramientas de juego responsable.

El detalle que conviene subrayar de esa tabla es el de Betcris. Su empresa declara una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente hasta el 3 de noviembre de 2026, además del permiso mexicano de su permisionario. Dos jurisdicciones en una misma ficha es más de lo que trae cualquier otra marca de la lista, y también una advertencia: cuando la licencia extranjera caduque, lo que quede será el permiso mexicano, y ese no lo controla el jugador.

1xBet merece la línea más incómoda del cuadro. La compilación que le atribuye un número no pudo confirmar tampoco su dominio .mx, y la tienda de aplicaciones publica la app a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular que la misma compilación nombra. No es una acusación; es lo que hay escrito, y basta para que quien apueste ahí guarde su comprobante de depósito.

Juego responsable en un marco sin registro nacional de autoexclusión

México no tiene registro nacional de autoexclusión. Quien pide que le cierren la puerta en una casa tiene que acordarse de pedirlo en la otra, y de la otra, y así hasta agotar la lista. Las herramientas que sí existen —pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria— son las que cada operador enumera en su propia ficha de tienda, y ninguna ley obliga a que estén, ni a que funcionen igual de un sitio a otro.

Tampoco hay límite legal de depósito o de pérdida, ni cuenta temporal en el marco mexicano. Esto separa a México de los mercados europeos donde la autoridad impone un techo único para todos. Aquí el techo lo pone el jugador en cada plataforma, por separado, y si lo pone mal no hay autoridad a la que reclamar que la casa lo respete más allá de sus propios términos.

Lo que hay que saber de las fichas que sí lo declaran: la de Codere México incluye información sobre juego responsable y la opción de cerrar cuenta, es decir, pone por escrito cómo se sale. La de Caliente Deportes, publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, es solo para mayores de 18 años. Playdoit enlaza pautas de juego responsable junto a sus términos. El pie de página de caliente.mx recuerda que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y pide divertirse con responsabilidad, y el de betcris.mx añade que el servicio no se promociona a menores de 18.

Una política de cierre de cuenta vale más que un folleto. Es el renglón que dice qué pasa con el saldo, con los bonos a medio cumplir y con los datos personales cuando alguien decide irse, y es la primera cosa que un jugador debería buscar antes de recibir un bono, no después de perder tres depósitos.

Límite voluntario y límite real

Un límite de depósito que la casa acepta es una promesa contractual de la casa, no una obligación legal mexicana. Se puede pedir, se puede cumplir, y también se puede discutir en el chat de atención con distinta suerte.

Un mecanismo que funciona mejor porque no depende de la buena voluntad de nadie es el tiempo. Fijar una hora de cierre, sacar la app de la pantalla principal y no dejar el depósito guardado son decisiones que ninguna plataforma tiene incentivo para contradecir.

La comprobación de identidad que contratos y regulaciones antilavado sí traen es un freno involuntario. Un retiro llega a una cuenta a nombre del propio jugador, así que la urgencia del reingreso tiene que pasar por los datos del propietario.

Donde un jugador puede ayudar a otro es en decirlo. No hay registro que le avise a la casa vecina, y ese vacío es, en la práctica, la mayor debilidad del sistema mexicano: la protección depende de la constancia de la persona que está intentando apostar menos.

Bonos y apuestas gratis: lo que un bono cuesta antes de rendir

Un bono de bienvenida no es dinero. Es una obligación con fechas y un monto que hay que mover antes de que se convierta en algo retirable, y la parte incomoda —el rollover, el momio mínimo, el techo de la apuesta gratis— vive en los términos, no en el encabezado.

Las ofertas que se ven hoy en el mercado mexicano son de tres tipos distintos, y mezclarlos es el error más caro del registro. Caliente anuncia en el encabezado de su página principal $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, aunque la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Según reseñas de casas de apuestas, ese bono sin depósito de $1,000 MXN exige un rollover de 10 veces, y sobre el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito las reseñas se contradicen entre sí. Codere anuncia en la ficha de su app un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN. Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado de su propia ficha lo describe con primer depósito y en otro lo describe sin depósito; las condiciones no son claras y quien lo tome debería preguntar antes, no después.

Esa contradicción en la misma ficha no es un descuido de redacción: es la información que decide si hay que depositar para cobrar o no. Y con las tres ofertas conviene la misma pregunta, la que casi nunca aparece en la letra grande: cuánto hay que apostar antes de que ese saldo se pueda sacar.

Cuánto hay que apostar y cuánto se queda la casa

El rollover se calcula sobre una base concreta: el bono, o el bono más el depósito. Con la cifra que sí está documentada, el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente con rollover de 10 veces obliga a mover $10,000 MXN en apuestas antes de intentar un retiro, suponiendo que solo se apueste el importe del bono. Con apuestas de $250 MXN cada una, eso son 40 boletos; con apuestas de $100 MXN, 100.

A nadie le pagan por contar boletos, pero el número decide si el bono es alcanzable. Un jugador que apuesta $100 MXN por partido tarda cien partidos, y con los momios mínimos apretadas ese camino puede cerrarse antes de llegar.

El margen escondido en cada momio

Aquí está la parte que el folleto no menciona. En un mercado a dos resultados con momio 1.90 y 1.90 —un ejemplo de manual, no un precio cotizado— la suma de 1 ÷ 1.90 más 1 ÷ 1.90 da 1.0526, de modo que la casa se queda con cerca del 5 % de cada peso apostado en ese mercado. Con momios de 1.95 y 1.95 la retención baja a alrededor del 2,5 %. Con 1.80 y 1.80 sube a cerca del 11 %. Ese 5 % no aparece nunca en la letra grande del bono, y está dentro de cada uno de los 40 boletos que el rollover exige.

Leído en esa clave, el rollover de 10 veces sobre $1,000 MXN no cuesta lo que dice el encabezado. Si el jugador completara los $10,000 MXN de apuestas en mercados con el margen del 5 %, el costo esperado es de $500 MXN: la mitad exacta del bono sin depósito que creía haber recibido. Es una estimación estadística bajo el supuesto de que toda la actividad se juega en mercados con ese margen, no una pérdida garantizada en cada apuesta individual.

Los bonos de primer depósito no se pueden someter a la misma cuenta, porque las reseñas que los describen no coinciden entre sí sobre el plazo ni sobre el rollover. Un jugador que quiera el número exacto tiene que leer los términos del bono en la plataforma que lo ofrece y compararlos con el mismo cálculo: cuánto hay que mover, cuántas apuestas, y qué margen tiene el mercado donde piensa jugarlo.

Las apuestas gratis que aparecen en las fichas de tienda cerraron el círculo. Codere las menciona entre las funciones de su app, y una apuesta gratis no se comporta como un bono en efectivo: el momio decide cuánto rinde, y el margen del mercado decide cuánto se queda la casa mientras el jugador la persigue.

Pagos y retiros: los rieles que cada casa ofrece

México tiene un riel bancario rápido y una red de tiendas de conveniencia que hace las veces de cajero, y casi todas las plataformas revisadas usan los dos. Las tarjetas Visa y Mastercard aparecen en varias fichas; el SPEI es la transferencia bancaria de referencia; y el efectivo en tiendas, sobre todo OXXO, es la puerta de entrada más común de quien no quiere dejar huella bancaria en un depósito pequeño.

Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. Codere menciona depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. En la página principal de Betcris se muestran los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos.

Esa mezcla de PayPal con OXXO en la misma fila de iconos cuenta algo del mercado mexicano: conviven el jugador de tarjeta y el de efectivo, y la casa prefiere no elegir.

El retiro tiene una regla que no es de la casa sino del sistema de identidad. El dinero sale hacia una cuenta a nombre del jugador, y eso convierte la verificación en un paso inevitable, no en un fastidio administrativo. Quien apueste con el nombre de otro puede ganar, pero no podrá cobrar.

Ninguna ficha revisada imprime montos mínimos de depósito ni de retiro, y tampoco tiempos de procesamiento. Para el jugador que planea mover dinero el mismo fin de semana, la pregunta útil no es qué logotipo aparece en la página, sino cuánto tarda el operador en liberar el saldo a su cuenta y si esa vez el retiro pasa por revisión manual.

Efectivo, tarjeta y transferencia: a quién le sirve cada riel

El efectivo a través de tienda es el riel del jugador sin cuenta bancaria activa o de quien prefiere que el cargo no aparezca en el estado de cuenta. Su límite tampoco viene de la casa: viene del monto que se puede pagar en ventanilla en una sola operación.

La transferencia SPEI sirve a quien quiere trazabilidad y montos más altos sin comisión de intermediario. Es el camino natural del jugador que retira con cierta frecuencia y quiere que el dinero quede en su cuenta el mismo día.

La tarjeta sigue siendo el riel más cómodo para el primer depósito y el más incómodo para el retiro, porque el retorno a la tarjeta suele tener pasos extra de validación. Para un usuario nuevo, la combinación que menos sorpresas da es depositar con SPEI y retirar al mismo banco; para quien apuesta montos pequeños y esporádicos, el efectivo en tienda funciona bien hasta que aparece la primera ganancia grande, y ahí la verificación se vuelve el cuello de botella.

El Bitcoin entra por la puerta de las críticas y no por la puerta de los permisos. Entre las marcas que operan con permiso mexicano no hay método de criptomoneda establecido, y quien lo vea anunciado debería leer con quién está contratando antes de darle sus datos.

Apuestas en vivo desde el celular: app contra navegador

La decisión entre descargar una aplicación y apostar en el navegador se resuelve con dos criterios aburridos: quién firma la app y qué tan rápido carga en una red mala. El propietario que aparece en la ficha de la tienda es el mismo dato del pie de página, y compararlo es la verificación más fácil que tiene un jugador.

Codere aparece en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U.; salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Su ficha declara más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Playdoit la publica Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026, con futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, apuestas en vivo con transmisión, casino en vivo, la función Playboost para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales. La app Betcris – apuestas y casino la publica TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras; entre sus funciones destacan el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores y la atención en español.

Una casa que trabaja seis mercados con la misma app tiene incentivo para traducir y para mantener la atención al cliente. Eso no la vuelve mejor en momios, pero sí reduce la clase de problema que ningún bono compensa: no entender qué se está pagando.

Cuánta pantalla necesita una apuesta en vivo

El creador de apuestas es la función que más distingue a las plataformas mexicanas, y la que menos se usa. Codere y Caliente lo incluyen; Betcris empuja el parlay del mismo juego; Playdoit añade su propio aumento de ganancias. Todas apuntan al mismo jugador: quien quiere armar su propio boleto y no aceptar el menú de la casa.

Las transmisiones en vivo están en Caliente Deportes y en Playdoit, y en apuestas en vivo acierta más quien ve el partido que quien mira solo el marcador. Ese es el argumento real a favor de la pantalla grande de la app.

El navegador tiene su propio público y no es el rezagado. Quien apuesta en equipo compartido, quien no quiere permisos de tienda en el teléfono y quien opera desde un navegador de escritorio se ahorra la instalación y conserva el mismo acceso: registro, depósito y apuesta.

Ninguna de las fichas revisadas imprime el peso de la aplicación ni su consumo de datos, y en una red móvil mexicana eso se nota. Antes de confiar un boleto en vivo al teléfono, vale la pena probar la versión de navegador en la misma red y el mismo estadio.

Futbol, caballos y el calendario: dónde se apuesta de verdad

El futbol se lleva la mayor parte del tráfico por una razón poco romántica: hay partido casi todos los días y el mercado está abierto todo el año. La Copa del Mundo de 2026 ya se jugó, entre junio y julio, y el volumen que generó se fue con ella; lo que queda es el calendario doméstico y las competencias continentales.

Las carreras de caballos ocupan un lugar distinto y con reglas propias. Las apuestas tipo pari-mutuel y las carreras están reguladas en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el cruce de apuestas, y el artículo 5 del Reglamento establece que los menores nunca pueden participar en él. Es el único rincón del sistema donde el legislador sí escribió nombres de recintos, y aun así el artículo fija la prohibición sin ponerle número a la minoría de edad.

El basquetbol mantiene su calendario y su público, y las temporadas de esports y deportes virtuales corren en paralelo. Un detalle que muchos jugadores suponen y la norma no dice: las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y la mayoría de los tipos de apuesta no tienen regla separada en los artículos del Reglamento revisados. No están prohibidos expresamente por un artículo dedicado; simplemente viven bajo el permiso general del operador.

Tampoco apareció ninguna restricción a eventos de ligas inferiores o con menores de edad, aparte del cruce de apuestas. Quien busque una regla que limite mercados por competencia no la va a encontrar en el texto leído: la selección de mercados es decisión comercial de cada casa.

La cobertura que una plataforma declara varía y conviene leerla antes de registrarse. Codere incluye más de 30 deportes en su app; Playdoit enumera cinco disciplinas con apuestas en vivo y transmisión; Caliente Deportes añade eventos virtuales a su oferta. Un jugador de caballos que elige por el bono puede descubrir después que su deporte está en un rincón del menú, y ese es el tipo de error que no se corrige con una promoción.

Cómo apostar en línea paso a paso, del registro al cobro

El itinerario se ve distinto según el camino elegido, y casi todo lo importante ocurre antes de la primera apuesta.

La elección de la casa es el paso que decide los demás. Quien se queda con un operador cuyo pie de página nombra permisionario y número tiene un lugar mexicano a donde reclamar si algo se tuerce. Quien se va con una marca sin permiso mexicano no lo tiene, y el marco del Reglamento es explícito al respecto: el artículo 2 prohíbe la actividad no prevista, y el artículo 8 de la ley de 1947 permite a la SEGOB cerrar el establecimiento no autorizado.

El registro abre la parte documental. Se piden datos, se pide identidad y se verifica. Las casas reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT porque el juego con apuestas es actividad vulnerable; los documentos concretos que cada una exige no están establecidos en la ley y cada operador maneja su lista.

El depósito sigue, y el error más común es meterlo antes de haber leído los términos del bono. El orden correcto es al revés: leer el rollover, después depositar. Un jugador que deposita primero ya aceptó condiciones que no leyó.

La apuesta empieza por el momio y no por el equipo. Un momio de 1.90 sobre un resultado probable y uno de 5.00 sobre un resultado improbable no son dos versiones de la misma jugada: son dos precios, y contra ellos corre el margen que ya se calculó más arriba.

El boleto tiene su propio vocabulario, y aquí conviene precisión: la apuesta sencilla lleva un solo resultado, el parlay —también llamado combinada— une varios en un solo boleto y multiplica sus momios en un solo precio, el hándicap iguala al favorito con el no favorito, y más/menos reparte el mercado en dos mitades. El retiro anticipado, o cash out, cierra una apuesta abierta antes del final, normalmente a cambio de renunciar al resto del valor.

El cobro cierra el circuito. El operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados, y el importe se acredita a una cuenta a nombre del jugador. Ese documento es la razón por la que el registro con datos propios importa: sin él, la retención existe igual y el comprobante no llega a nombre de nadie.

La cuenta del boleto, hecha una vez

La aritmética es sencilla y muy poca gente la hace en el momento de apostar. Con un momio de 1.90, una apuesta de $500 MXN devuelve $950 MXN si acierta: los $500 MXN de la apuesta más $450 MXN de ganancia. Con un momio de 1.50, la misma apuesta devuelve $750 MXN, es decir $250 MXN de ganancia.

En un parlay de dos selecciones a 1.90 y 1.90, los momios se multiplican y el precio combinado es 3.61. Con $200 MXN apostados, el retorno potencial es de $722 MXN. Cierto: los dos momios son exactamente los del ejemplo de margen de la sección anterior, y no es casualidad — el mismo mercado que paga 3.61 por dos aciertos consecutivos es el que retiene alrededor del 5 % en cada uno de sus dos escalones.

Ahí está el punto que cuesta dinero. El jugador novato ve el parlay y piensa en la multiplicación; el margen ya se aplicó dos veces antes de que el boleto salga de la pantalla, y la cadena se encarece con cada selección añadida. La probabilidad de acertar también cae, y eso no lo arregla ningún cálculo: una estimación estadística describe precios, no resultados.

Quién puede jugar y quién no

El filtro de edad es el más claro y el más fácil de esquivar mal. Los menores de edad tienen prohibido el cruce de apuestas y las áreas de apuestas de los establecimientos por el artículo 5 del Reglamento, y las marcas fijan los 18 años en sus propias fichas y pies de página. Quien no haya cumplido esa edad no tiene camino legal dentro de la plataforma.

La verificación de identidad es el segundo filtro y funciona de forma asimétrica: estorba al principio, cuando se deposita, y estorba al final, cuando se retira. Un jugador que quiera evitar sorpresas verifica su cuenta antes de ganar, no después.

El diseño del boleto depende de que se conozca el mercado. Un momio bajo sobre un resultado probable funciona para completar un parlay; un momio alto sobre un mercado poco líquido puede pagar mucho y moverse rápido. Ese intercambio entre precio y estabilidad es el idioma del oficio.

La ley mexicana no establece hoy una multa ni un delito para el jugador que apueste en un sitio sin permiso. Tampoco establece una exención, y la guía deja las dos cosas donde están: en el terreno de lo no establecido, que es distinto de lo permitido.

Nueve plataformas con permiso mexicano, comparadas donde hay datos

El cuadro que sigue no es un ranking. Las filas están ordenadas como se revisaron, y de cada marca se cuenta solo lo que su propia ficha o su propio pie de página declara. Una marca ausente de esta lista no está, por eso, sin permiso: la lista oficial de la Dirección General no se pudo abrir y el mercado mexicano tiene más operadores de los que caben en nueve filas.

Novibet: permiso citado sin confirmación y una ficha de tienda silenciosa

Novibet opera el dominio novibet.mx bajo un permiso de la SEGOB que, según casasdeapuestaslegales.mx, lleva el número DGJS/DCRCA/1121/2020 y está a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Ninguna autoridad lo confirmó: la lista de la DGJS no se pudo abrir, y ese es todo el sustento del número.

Del resto, sobre este mercado, la marca dice poco. Su ficha de tienda no entra en el detalle de juego responsable que sí traen otras plataformas de la lista, y para un jugador que busca un terreno mexicano claro esa ausencia pesa más que cualquier promoción.

El juicio es corto: hay un permiso citado y un titular concreto, que es más de lo que ofrece media docena de operadores offshore, y no hay a cambio nada escrito sobre cómo se cierra una cuenta en esa casa. Quien llegue a Novibet por precio debería ir a su sección de términos y comprobar por sí mismo lo que su ficha no cuenta.

Codere: la ficha que dice cómo se sale

Codere es la marca que sí pone por escrito su marco. Su ficha de app declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye información sobre juego responsable y la opción de cerrar cuenta. Los permisos citados para la marca, según un portal especializado, son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V.

El detalle del cierre de cuenta es el que la distingue. Dice qué pasa con alguien que quiere entrar y salir, y ese renglón escasea en el mercado mexicano.

Sobre el producto, su ficha cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. La app se publica a nombre de Codere Newco, S.A.U. y salió en enero de 2017, con versión vigente del 20 de agosto de 2026: casi una década en la tienda mexicana, que a estas alturas es un argumento de continuidad y no de novedad.

También es la marca que en su propia ficha entrega el número de bono sin dar el rollover. ¿Cuánto hay que apostar antes de que esos 7,000 MXN sean retirables? Los términos de la promoción lo dirán; el folleto no.

Betcris: dos jurisdicciones en el pie de página

Betcris es la ficha con más capas legales. Su pie de página cita el permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y suma una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. La empresa del sitio figura como TV Global Enterprises Ltd.

Un número de permiso que aparece en dos formas distintas en las fuentes no es un problema del jugador, pero sí lo es su consecuencia: no se puede imprimir uno como oficial, y quien quiera verificarlo tendrá que escribir a la casa.

Su app, publicada por TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, corre la versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. El parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos y los métodos de pago locales son sus banderas.

En depósitos su página principal muestra Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI sin mínimos: poder de compra amplio y ninguna cifra que ayude a planear el primer depósito.

El juicio: la doble jurisdicción es más respaldo del que trae cualquier vecino de esta lista, y también un reloj. La licencia maltesa expira el 3 de noviembre de 2026 y no hay señal de renovación. Quien planee dejar saldo ahí debería mirar esa fecha con la misma atención que mira el momio.

Playdoit: bonos confusos y rieles de pago completos

Playdoit es la marca donde la letra chica se contradice sola. Su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, y en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Sin saber cuál de las dos versiones vale, no se sabe si hay que depositar para cobrarlo, y esa es justo la pregunta que un bono tiene que responder.

Su permiso citado es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Eventos Festivos de México. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026.

Lo que sí trae claro es el producto y el dinero. Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, la función Playboost para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas; acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y es para mayores de 18 años.

El juicio cae sobre la contradicción de la ficha, no sobre el catálogo. Una casa que cubre cinco disciplinas con transmisión y atención permanente tiene el producto resuelto; el bono, en cambio, hay que confirmarlo por chat antes de depositar, y ese mensaje debería quedar guardado. Contra la niña bonita de nueve filas, Playdoit demuestra que la letra chica se escribe sola cuando nadie la revisa.

Strendus: tres números para un mismo permiso

Strendus aparece con tres permisos citados —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según casasdeapuestaslegales.mx, que además difiere consigo misma sobre el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Ninguna autoridad confirmó ninguno de los tres.

Tres números no son tres veces más respaldo; son la señal de que el rastro se complica. Un permisionario puede sostener más de una marca, y varias compilaciones copian la misma fila sin revisar el titular.

Frente a eso, el jugador tiene una comprobación concreta y barata: comparar el nombre del permisionario que aparece en el pie de página de la marca con el del resto de sus fuentes. Si el rastro lleva siempre a la misma empresa, la identidad del operador es sólida aunque los números se repitan.

El juicio sobre Strendus es de rastro, no de producto: hay un permiso citado y un titular con dos versiones, y eso deja la verificación en manos del jugador. Quien apueste aquí debería guardar el pie de página, no solo el boleto.

Caliente: el permiso en casa y una app que sí lo declara

Caliente es una de las dos marcas de esta lista cuyo número de permiso aparece en su propio sitio, no en una compilación ajena. El pie de página muestra DGG/SP/404/97 y presenta el documento como autorización de la Secretaría de Gobernación, con la operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V.

Que el número esté en casa no lo vuelve confirmado oficialmente, pero cambia una cosa: el jugador no depende de un tercero para leerlo.

Su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito exige un rollover de 10 veces, y las reseñas se contradicen entre sí sobre el plazo, los momios mínimos y el rollover de la oferta de primer depósito.

La app Caliente Deportes la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., corre la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 y ofrece transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años. Su pie de página remite a una sección de juego responsable.

El juicio tiene dos caras. Caliente es la única marca de la lista cuyo permiso y cuya app declaran el mismo titular y con un documento a la vista en el sitio, y ese es el rastro más limpio del cuadro. Su bono, en cambio, entra por la puerta de las reseñas y no por la suya: las condiciones que deciden el valor de esos $1,000 MXN no aparecen en su encabezado, y quien los tome está confiando en terceros.

Betway: un permiso corto y la letra muda

Betway opera con un permiso citado de cuatro dígitos, 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Es el número más breve del cuadro y sigue sin confirmación oficial.

Ese encabezado de permiso invoca la categoría de frontón, la que la ley mexicana contempla para apuestas en recintos y que puede generar el permiso complementario de apuestas a distancia. Es un rastro legal con sentido, aunque el número esté citado por un tercero.

Lo que falta es todo lo demás: sobre este mercado, la casa no trae en las fichas revisadas nada escrito sobre juego responsable, ni avisos de cierre de cuenta, ni datos de su app. El maestro del cuadro que dice qué hacer cuando el jugador quiere irse es otro.

El juicio es incómodo para una marca con presencia internacional. Un número de permiso correcto no sustituye una política de cierre de cuenta ni un aviso de juego responsable, y esa combinación deja al jugador sin el dato que más se usa cuando algo sale mal. Antes de registrarse ahí, la comprobación útil está en sus propios términos, no en el momio de bienvenida.

1xBet: el titular citado y la app a nombre de otra empresa

1xBet es la fila donde las piezas no encajan. La compilación que le atribuye el permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según un portal especializado, nombra como titular a Entretenimientos Naturales, y esa misma compilación no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la DGJS. Mientras tanto, la App Store publica la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular citado.

Dos nombres para una misma marca no es un problema de papeleo. El jugador que deposita quiere saber quién responde por su saldo, y aquí la única respuesta verificable apunta a dos entidades diferentes.

Ninguna autoridad confirmó el número, y ninguno de los dos nombres coincide con el otro. Eso convierte la comprobación en un trabajo que el jugador tiene que hacer por su cuenta, escribiendo a la casa y guardando la respuesta.

El juicio es el más frío del cuadro: hay un permiso citado sin confirmar y una aplicación publicada por una empresa distinta del titular nombrado. Quien apueste aquí debería guardar los comprobantes de cada depósito, porque son la única prueba que quedará en sus manos si la marca cambia de dueño o de dominio.

Pickwin: dos números que no pueden ser los dos

Pickwin es el caso donde la contradicción es aritmética. Una compilación le da el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra le da DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y este segundo número es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Dos marcas distintas no pueden sostener el mismo documento, así que por lo menos una de las dos fichas de compilación está equivocada. El titular nombrado es Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora.

El propio blog de la marca publica un artículo sobre qué casas están reguladas por la SEGOB, y ese blog es una de las fuentes en conflicto. Una casa que se cuenta a sí misma entre las reguladas no es prueba de nada: la lista que importa es la de la autoridad, y esa no se pudo abrir.

El jugador tiene aquí una salida sencilla y aburrida: pedir a la casa el número de permiso por escrito, desde el canal de atención, y compararlo con el que aparece en su pie de página. Si los dos coinciden, al menos la marca se sostiene en el mismo relato.

El juicio es el de un operador que existe y aparece en compilaciones que se contradicen sobre lo más básico. Eso no lo descalifica, y sí obliga al jugador a hacer la comprobación que en otras marcas ya viene hecha.

Operadores fuera de línea y el resto del precio: lo que la ley no dice

Los dos nombres más buscados del mercado mexicano no están disponibles, y su historia resumida es la mejor lección de esta página. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365 y Betano, esta última de Ganador Azteca y del grupo de Ricardo Salinas Pliego, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo las dejó publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, una única fuente reportó que un tribunal federal suspendió la orden de la SEGOB contra las dos marcas.

Ese historial tiene una consecuencia que ningún jugador debería pasar por alto: en una casa bloqueada, el saldo puede quedar congelado sin fecha de regreso. Ni la resolución más favorable devuelve el dinero el mismo día, y las cuentas siguen ahí, quietas, mientras se resuelve.

La ley de 1947 permite a la SEGOB cerrar lo no autorizado en su artículo 8, y el Reglamento prohíbe en su artículo 2 lo que no está previsto. Se dice que la Secretaría reforzó su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso; más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA, una base legal específica para bloquear sitios de apuestas no está establecida.

Tampoco hay ley que prohíba de forma expresa los bonos de bienvenida. Los reportes sobre horarios de publicidad —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no derecho vigente, igual que los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida. Ninguna de esas piezas es ley.

La reforma que aún no existe

La SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad, según el reporte del 13 de octubre de 2026. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión; también es solo una propuesta.

Quien apueste hoy lo hace bajo el texto de 1947 y su Reglamento, no bajo una norma futura. Es un marco que funciona por administración: la autoridad decide caso por caso, y los bloqueos de noviembre de 2025 lo muestran con toda claridad.

IEPS, premios y retenciones: quién paga y quién retiene

La parte fiscal tiene dos capas y conviene no confundirlas. La primera la paga el operador: el IEPS del artículo 2, fracción II, inciso B de la Ley del IEPS es del 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la ley de juegos y sorteos, reformado en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Sobre la base no hay acuerdo y esta guía no lo va a inventar: el texto leído dice “valor de la actividad”, la prensa habla del “monto total apostado”, y la página no afirma ni que sea 50 % de lo apostado ni 50 % del ingreso bruto. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

La segunda capa es la del premio, y ahí la retención va sobre el jugador. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o si su impuesto no excede el 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración correspondiente cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % a los premios, alrededor del 7 % en total según un reporte secundario. Los premios anuales por encima de $600,000 MXN deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario.

El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. Ahí la posición de esta guía es una sola frase: consulta a un contador o asesor fiscal.

Quien juega con permiso mexicano recibe su comprobante: el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados, que es el papel que después sostiene la declaración anual. Quien juega del otro lado de la frontera regulatoria no lo recibe.

El jugador que pierde con todo esto

El efecto del IEPS reformado se siente en la oferta antes que en el boleto. Con un impuesto más alto, las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del costo, y ese rediseño suele traducirse en requisitos de apuesta más duros o en premios máximos más bajos en la letra chica.

La distinción práctica del cuadro completo: una marca con permiso mexicano ofrece un lugar legal mexicano, un permiso de la SEGOB, controles de identidad y antilavado, y un CFDI de retenciones. Una marca sin permiso mexicano no ofrece ninguna de esas cuatro cosas, y sus cuentas pueden congelarse si la autoridad bloquea el sitio. Ninguno de los dos caminos tiene registro nacional de autoexclusión.

El quinto elemento lo dice la zona sin protección y sin marca: un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano, y el jugador que deposita ahí no tiene autoridad mexicana a la cual recurrir.

Preguntas frecuentes

¿Cómo comprueba un jugador que una casa de apuestas tiene permiso de la SEGOB?

La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se puede abrir, así que la comprobación empieza por el pie de página de la marca: ahí deben aparecer el número de permiso y el nombre del permisionario. Ese nombre debería ser una empresa con local autorizado, no la marca comercial. Si el número no cuadra con lo que la casa dice por escrito en atención al cliente, la duda queda abierta.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El retorno es el dinero apostado multiplicado por el momio decimal, y la ganancia es el importe multiplicado por el momio menos uno. Con $500 MXN a un momio de 1.90, el boleto devuelve $950 MXN: los $500 MXN y $450 MXN de ganancia. En un parlay, los momios de las selecciones se multiplican en un solo precio antes de aplicar esa cuenta.

¿Cómo se nota el margen de la casa dentro de los momios?

Se nota sumando las inversas de todos los momios de un mismo mercado. En un mercado a dos resultados con 1.90 y 1.90, la suma da 1,0526 y la casa se queda con cerca del 5 % de lo apostado; con 1.95 y 1.95 baja a alrededor del 2,5 %, y con 1.80 y 1.80 sube a cerca del 11 %. Cuanto más cerca de 1 esté la suma, mejor paga el mercado.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

No hay límite legal ni registro nacional de autoexclusión en México, así que los límites son una herramienta voluntaria de cada plataforma, pedida a su servicio de atención. Codere incluye información sobre juego responsable y la opción de cerrar cuenta en su ficha; Playdoit enlaza pautas de juego responsable; el pie de página de caliente.mx remite a su sección de juego responsable. El jugador debe pedir el límite por escrito y guardar la confirmación.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién retiene el dinero?

Sí, los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % si ese impuesto lo supera; en la Ciudad de México el impuesto estatal es del 6 %, cerca del 7 % en total. El operador entrega un CFDI de retenciones.

¿Qué riesgos tiene apostar en una casa sin permiso mexicano?

No ofrece lugar legal mexicano, ni permiso de la SEGOB, ni controles de identidad y antilavado, ni CFDI de retenciones. Tampoco existe un registro nacional de autoexclusión que proteja al jugador en ninguno de los dos caminos. Si la autoridad bloquea el sitio, el saldo puede quedar congelado, como ocurrió con bet365 y Betano desde noviembre de 2025. La ley mexicana no establece hoy multa ni delito para el jugador que apueste ahí.

Content created by the «bonosbienvenidamx» team