Momios en apuestas: la aritmética que decide lo que cobras
La primera vez que alguien mira un boleto y ve “1.85” cree que está leyendo un pronóstico. No lo es. Es un precio, y como todo precio esconde un margen: en un partido de dos resultados posibles, lo habitual en el mercado es que vuelva alrededor del 90 % de lo apostado, y en uno de tres, como el futbol, cerca del 85 %. Ese recorte no aparece en ningún anuncio, pero se cobra en cada apuesta, gane quien gane.
Datos actualizados al noviembre 5, 2026. Los permisos de la Secretaría de Gobernación se cotejaron con el Registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos y con los pies de página y las fichas de cada plataforma, señalando en cada caso quién lo afirma.
Cómo leer esta comparación: nueve casas, dos caminos y un solo permiso en juego
Antes de mirar una sola cuota conviene entender qué se está eligiendo. En México no existe una licencia de apuestas en línea. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación, la palabra exacta es “permiso”, no “licencia”, otorgado a un permisionario con establecimiento físico, que a su vez opera uno o varios sitios digitales. Ese detalle decide todo lo demás: quién responde cuando hay un problema, qué se puede reclamar y qué no.

De ahí salen dos caminos. El primero es una casa con permiso mexicano: tiene una sede legal en el país, controles de identidad y de lavado, y entrega un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. El segundo es una marca que opera desde fuera, sin permiso mexicano y sin nada de lo anterior. La zona offshore se describe aquí como lo que es, un terreno sin protección local, sin nombrar marcas con domicilio en Curazao ni detallar sus métodos de depósito: no hacen falta para tomar la decisión.
Los nueve sitios que vienen después están en el primer camino. Todos declaran operar con un permiso de la SEGOB a través de un permisionario, según el propio pie de página o según las compilaciones que se citan, y ninguno con confirmación oficial: el listado público de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir. Eso no convierte la afirmación en falsa, la convierte en una afirmación de parte. El lector que quiera cerrar el círculo tiene la ruta al final de esta página.
Dos marcas que mucha gente busca no aparecen entre las nueve, y conviene decir por qué. bet365.mx y Betano operan bajo Ganador Azteca y están bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas en 13 casinos. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió publicar contenido informativo sin relación con apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente. El estado cambia de un mes a otro, así que ninguna de las dos se presenta como activa ni como cerrada a día de hoy, y quien tenga saldo ahí debería leer el expediente antes que esta página.
| Marca | Permiso SEGOB tal como se declara (fuente citada, sin confirmación oficial) | Lo que su propia ficha dice sobre apuestas |
|---|---|---|
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005; titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx | — |
| Pickwin | Número no se imprime: las compilaciones se contradicen; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Cobertura de futbol, tenis y basquetbol con momios en vivo, según su ficha de aplicación |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx | — |
| Caliente | DGG/SP/404/97; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente), según el pie de página de la propia marca | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales |
| 1xBet | DGJS/0002/2020; titular Entretenimientos Naturales, según un sitio de comparación de apuestas, que tampoco pudo confirmar el dominio | — |
| Betcris | Número no se imprime: el pie de página de la marca y la tabla del titular difieren; titular Producciones Móviles | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019; titular Libros Foráneos S.A. de C.V., según un sitio de comparación de apuestas | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según casasdeapuestaslegales.mx | — |
| Betway | 4184; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx | Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador de apuestas y club con apuestas gratis semanales |
La tabla pone el permiso al lado de lo que la marca ofrece para mostrar que son dos conceptos distintos. Un permiso no mejora una cuota ni empeora una promoción. Solo dice quién tiene que responder si mañana el sitio cierra con dinero dentro.
Las filas vacías de la columna derecha no son un descuido. Playdoit, Novibet, 1xBet y Strendus aparecen aquí por su situación de permiso, que es el eje de esta comparación, y no porque la página tenga algo que decir sobre su catálogo de momios. Preferimos una casilla sin dato a una frase de relleno. Quien vaya a depositar en cualquiera de las nueve haga lo mismo que haríamos nosotros: abrir el pie de página de la marca, copiar el número y buscar ese número en el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos antes de mover un peso.
Cuatro marcas, cuatro formas de no parecerse
La oferta deportiva de estas nueve casas se reparte en dos familias. Una es la de quien compite por variedad: más ligas, más mercados por partido, más formas de armar el boleto. La otra es la de quien compite por velocidad de cobro y por tener el dinero cerca. Muy pocas hacen bien las dos cosas, y el precio de intentarlo suele verse en los momios de los mercados secundarios.

Betway juega la primera carta y la exagera: anuncia más de 2,000 eventos por semana, algo que solo tiene sentido si el catálogo incluye ligas que casi nadie mira. Suma los momios mejorados que bautizó “Super” y “Ultra” y un club con apuestas gratis semanales. Es un catálogo para quien abre la aplicación un martes por la noche buscando un partido de liga menor, no para quien apuesta dos veces al año.
Codere va por una ruta parecida, pero por el lado del dato: más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas y momios mejorados, además de apuestas gratis. En un mercado mexicano donde las ligas grandes concentran casi todo el volumen, cubrir 30 deportes es una decisión costosa. Se paga, como siempre, en el margen de los mercados que nadie mira.
Betcris elige el dinero, no el escaparate: parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. Dos de esos elementos, el retiro rápido y el pago local, valen más para la mayoría de los apostadores mexicanos que cualquier cuota mejorada de tres décimas, y no lo dice ningún banner.
Caliente apuesta por la experiencia dentro de la aplicación: transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con acceso solo para mayores de 18 años. La transmisión en vivo es el gancho más caro de los cuatro, y también el más útil para quien apuesta en juego: ver el partido sin cambiar de pantalla cambia la forma de decidir.
Ninguna de estas cuatro listas dice nada sobre el margen que la casa aplica. Eso se mide aparte, con los momios delante, y es lo que viene enseguida.
Cómo funciona un momio: precio fijo, precio de todos y el porcentaje que vuelve
Un momio fijo es una promesa con hora. La casa fija el número, actúa como contraparte del apostador, y ese número rige desde el momento en que se sella la apuesta: no puede cambiarse después. Si el equipo gana, la casa paga; si pierde, se queda lo apostado, sin discusión sobre quién estaba al otro lado.
El momio variable funciona al revés de como suele imaginarlo quien empieza. En un totalizador, o parimutuel, los apostadores juegan unos contra otros y el momio no se conoce hasta que el evento termina, cuando se reparte el pozo común. Ahí no hay una casa poniendo precio: hay una masa de dinero esperando dueño. Y el reparto no es generoso. En los operadores estatales se reparte menos del 50 % de lo recogido, mientras que en las carreras de caballos puede llegar a cerca del 85 %. Entre esos dos extremos cabe casi todo un mercado.
La pregunta que de verdad importa es qué parte de lo apostado regresa a los jugadores en forma de premios. Eso es el porcentaje de pago, y se calcula sin misterio: se suman los inversos de los momios de todos los resultados posibles de un mismo mercado y se divide 1 entre esa suma.
Con tres momios de 1.25, 5.00 y 10.00 el resultado ronda el 90,91 %. Con dos resultados, el comportamiento típico del mercado es un pago cercano al 90 %, y con tres, el caso del futbol, alrededor del 85 %. La diferencia entre uno y otro no es pequeña para quien apuesta seguido: cinco puntos de cada cien pesos, repetidos cien veces, son cinco pesos menos por cada cien en juego.
Ese dinero que no vuelve tiene nombre propio. Las casas calculan sus momios de modo que las probabilidades implícitas de todos los resultados sumen más del 100 %, y el excedente se llama overround: es la ganancia de la casa con un libro equilibrado. La probabilidad implícita, por su parte, es simplemente el inverso del momio. Un 1.01 equivale a 99,01 %, un 2.00 a 50,00 % y un 4.00 a 25,00 %.
Vale la pena detenerse aquí, porque es el punto donde el lector deja de creer en los regalos. Que un momio de 2.00 se lea como 50 % no significa que el evento tenga esa probabilidad. Es la probabilidad que la casa necesita para que ese número cuadre con su margen. Cuanto más lejos quede el precio de la probabilidad real que el apostador estima, mejor es la apuesta; cuanto más cerca, más se compite contra el margen y no contra el rival.
El margen de un mercado de dos resultados, con un ejemplo puesto a mano
Conviene hacer la cuenta con un caso limpio, aunque no sea una cuota publicada por nadie. Dos resultados, momios de 1.90 por lado.
Los inversos son 0,5263 y 0,5263. Sumados dan 1,0526. El porcentaje de pago es 1 entre 1,0526, es decir 0,95: vuelve alrededor del 95 %. El margen de la casa es el resto, un 5 % aproximado.
Ese 5 % es el costo invisible que paga el apostador de este ejemplo cada vez que sella el boleto, y es una referencia útil para leer cualquier mercado real. La horquilla va de ahí hacia arriba con mucha facilidad. Con un momio de 1.95 por lado, el mismo mercado devuelve cerca del 97,5 % y la casa se queda aproximadamente 2,5 %; con 1.80 por lado, el margen se estira hasta cerca del 10 %.
Ese rango entre 2,5 % y 10 % no es un detalle de manual. Diez por ciento de margen significa que una apuesta, para ser rentable a largo plazo, tiene que acertar más veces que lo que el precio sugiere, y por un colchón que casi nadie calcula a ojo. Y aquí va una observación incómoda para el discurso comercial: ninguna casa promociona el ancho de su margen, solo los momios mejorados de sus mercados estrella, que es exactamente donde el margen suele ser más fino.
La cifra anterior es una estimación estadística, un promedio sobre muchas apuestas bajo el supuesto de dos resultados iguales, no una promesa de resultado para ningún boleto concreto. Ningún apostador cobra un promedio: cobra o no cobra cada boleto.
Conviene cerrar con lo que la aritmética deja fuera. El porcentaje de pago describe un mercado entero, no una apuesta suelta, y no dice nada sobre la probabilidad real de ganar. Un mercado eficiente con pago del 97,5 % sigue siendo un mal negocio para quien acierta por debajo de lo que el precio pide. Ninguna tabla de esta página cambia eso.
El permiso mexicano: 1947, un reglamento reformado y ningún registro que consultar
Aquí conviene bajar el tono, porque este es el terreno donde una frase mal escrita le cuesta dinero a alguien.
La Ley Federal de Juegos y Sorteos es de 1947, publicada en el Diario Oficial el 31 de diciembre de ese año, y prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país, salvo los que autoriza expresamente. La SEGOB otorga los permisos y vigila, cierra locales sin autorización, y ninguna sede puede quedar cerca de escuelas o lugares de trabajo. Los estados y los municipios colaboran en esa tarea.
El Reglamento de esa ley se reformó el 16 de noviembre de 2023 y tiene dos artículos que conviene conocer. El artículo 1 abarca la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, excepto los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. El artículo 2 prohíbe expresamente lo que no prevé. El permiso se define en el artículo 3 como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.
Los tipos de permiso que importan aquí son el centro de apuestas remotas y la sala de sorteos de números o símbolos. Quien ya tiene un permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede pedir permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles, y quien opera apuestas remotas debe presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado y una fianza.
Ninguna ley menciona las apuestas en línea. Lo que se sabe por la práctica es que un sitio digital no puede tener un permiso propio: cuelga del permiso de un titular con establecimiento físico, y una misma marca de permisionario puede operar varios sitios. De ahí que la palabra correcta sea “permiso” y no “licencia”, y que la mayoría de las marcas extranjeras trabajen con un titular local.
La consecuencia práctica es sencilla y merece decirse sin adornos. Cuando el titular del permiso y la marca que aparece en la pantalla no son la misma empresa, el reclamo se dirige al titular, no a quien te vendió el boleto. Por eso la tabla de más arriba nombra a los titulares uno por uno.
El acceso a la información oficial sigue abierto. La Dirección General de Juegos y Sorteos publicaría un PDF con los sitios autorizados; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí: uno habla de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras en la mano, esta página no publica ningún número oficial de sitios autorizados. Un rango de 30 a 136, dicho así, no es un dato.
Sobre la reforma hay que ser preciso. La SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, según reportes del 13 de octubre de 2026, y lo mandó al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta, y las propuestas no cambian lo que se puede hacer hoy.
Qué se puede apostar, y qué no tiene regla escrita
Las apuestas deportivas solo se permiten a través del permiso de un permisionario. Eso cubre el futbol, el tenis, el basquetbol y lo que cada casa decida listar. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las distintas formas de armar un boleto no tienen una regla aparte en los artículos del Reglamento.
Las apuestas de tipo parimutuel y las carreras de caballos sí están reguladas, en hipódromos, galgódromos y frontones con “cruce de apuestas”, y ahí los menores de edad no pueden participar nunca. Un mercado de apuestas entre usuarios, del tipo intercambio, no tiene previsión alguna: no hay base para afirmar que exista uno autorizado en México, y esta página no lo afirma. Tampoco se encontraron eventos restringidos del tipo de ligas menores o competiciones infantiles.
El artículo 2 del Reglamento hace el trabajo pesado de todo este andamiaje: lo que no está previsto, está prohibido. No es un régimen que autorice por parecido, y eso explica por qué los mercados nuevos tardan tanto en aparecer por escrito.
La verificación de identidad, la autoexclusión y lo que la ley no dice
El juego responsable en México no se apoya en una ley propia, sino en lo que cada casa decide poner a la vista. Eso hay que entenderlo bien para no confundir una herramienta privada con un derecho.
El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas”, pero no fija una edad concreta en el texto. Las marcas sí la fijan en su publicidad y en sus fichas: mayores de 18 años. Un número estatutario para las apuestas no está establecido.
Esa distinción tiene consecuencias. La regla de los 18 es real en la práctica porque cada casa la aplica como condición de contrato, no porque una ley la escriba para las apuestas en línea. Si un menor logra registrarse con documentos que no le corresponden, el problema es del control de identidad de la casa antes que del texto legal.
Sobre identidad y dinero, los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exactos que deben pedir no están establecidos en un estatuto, así que cada casa arma su propio proceso.
Donde la ausencia pesa más es en la autoexclusión. No existe un registro nacional. Lo que hay son herramientas internas voluntarias —pausas, límites de depósito, autoexclusión— que cada marca lista en su propia ficha. Tampoco hay un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal. Y una marca bloqueada puede congelar saldos con más facilidad que una con permiso: es el riesgo real que corre el jugador con problema de control, y por eso esta página insiste en el punto en lugar de enterrarlo.
La forma de usarlo es la que suele ignorarse. Los límites se fijan mejor en el registro que después de la tercera recarga, cuando el dinero ya está en juego. Quien quiera autoexcluirse en varias casas a la vez tiene que hacer el trámite marca por marca, con la misma identidad en todas, y guardar el acuse de cada solicitud. Es trabajo, y aun así es lo único que está disponible hoy.
La publicidad sigue las mismas reglas blandas: los anuncios muestran la clave del permiso oficial y avisos de juego responsable, según un reporte secundario. Los límites de horario para anuncios en radio y televisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley vigente, y los proyectos para limitar influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida tampoco son ley.
Casillas de edad, avisos y cierre de cuenta: lo que las fichas sí declaran
Dos fichas oficiales dejan ver cómo se comunica esto en la práctica. La de Codere México declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de Caliente advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.
Leídas juntas, las dos frases dicen menos de lo que parece. Ninguna menciona un límite máximo, un plazo de retiro ni qué pasa con el saldo si el usuario cierra la cuenta. Es publicidad cumplidora, y cumple bien su parte: coloca la advertencia donde un lector la ve. Pero un apostador que busca protección real no la encuentra en una casilla de verificación.
La parte útil de esas políticas es la que se puede accionar. El cierre de cuenta suele ser irreversible y arrastra el saldo pendiente, así que conviene retirar primero y cerrar después. Los avisos de juego responsable enlazan a herramientas que solo funcionan si el usuario las activa antes de necesitarlas. Nada de esto es culpa de la casa, y aun así es la casa quien decide cuánto pone a la vista.
Tipos de apuesta y momios: del sencillo de 1.20 al parlay que paga 400
Todo lo anterior sirve para leer esto con cuidado. La forma del boleto decide cuánto se puede ganar y cuánto margen se paga por el camino.
La apuesta sencilla es una selección y un resultado. Momios altos, digamos 4.50, pagan mucho por poco y aciertan pocas veces; la probabilidad implícita de un 4.50 es 22,22 %, y esa cifra no es una opinión sobre el partido sino la exigencia del precio. Momios bajos, como 1.20, aciertan mucho y pagan poco: el 83,33 % implícito deja al apostador compitiendo contra un margen que casi no admite error. Un favorito claro a 1.20 parece un regalo de fin de semana y es, en realidad, la apuesta con menos aire de todas.
El margen muerde distinto según el precio. Sobre un momio de 1.20, un 5 % de margen se come buena parte del beneficio disponible; sobre un 4.50 casi todos los apostadores del mundo pierden lo mismo, gane quien gane el partido. Por eso quien apuesta favoritos cortos necesita acertar casi siempre, y quien apuesta momios altos necesita acertar de vez en cuando pero a lo grande. Ninguna de las dos rutas es gratis.
El parlay multiplica los momios de las selecciones en un solo precio. Cuatro selecciones de 2.50, 2.00, 1.80 y 1.50 dan un momio combinado de alrededor de 13.50, y ahí es donde la aritmética se pone interesante: las probabilidades implícitas también se multiplican. Un 0,80 de probabilidad individual, repetido cuatro veces, da 0,41. El pago se dispara, la probabilidad se hunde, y el margen de la casa se aplica a cada pierna por separado, de modo que el costo total crece con el número de selecciones aunque el boleto parezca uno solo.
Conviene decirlo con los números delante. Cada pierna que se agrega suma su propio margen al resultado final. Con cuatro piernas de margen parecido, el recorte acumulado deja de ser un detalle y pasa a ser la razón principal por la que el boleto no paga. No es una trampa: es una multiplicación.
Los mercados amplían las rutas sin cambiar la regla. El hándicap iguala equipos de nivel distinto a cambio de un ajuste en el precio; el más/menos traslada la apuesta a los goles o los puntos, lo que permite acertar sin tener razón sobre quién gana; el retiro anticipado permite salir antes del final por un precio que la casa fija; las apuestas a jugadores dependen del rendimiento individual y no del resultado del partido.
El retiro anticipado merece su propio aviso. Se vende como control, y es una venta a un tercero: la casa pone el precio, y ese precio ya incluye su margen. Salir de un boleto que va ganando casi siempre cuesta más de lo que el usuario calcula, porque el número ofrecido baja más rápido que la probabilidad real que el apostador cree tener. El jugador tampoco decide libremente: la oferta aparece cuando la casa la calcula, y en un partido cerrado puede no aparecer nunca.
El mismo criterio se aplica al momio mejorado, que en estas fichas aparece como el añadido de moda. Un momio mejorado es un precio por encima del de mercado y solo tiene valor si el apostador lo compara contra el de otra casa, con el resto del mercado delante. Medido contra el 95 % de pago de un mercado parejo, una mejora de tres puntos no cambia el signo de la operación. Ayuda el margen, no garantiza nada.
La cobertura de futbol sigue siendo el eje del mercado mexicano, y ahí la elección básica es entre tres resultados. Con el pago alrededor del 85 % en los mercados de tres vías, pagar por cubrir los tres desenlaces sale más caro que hacerlo en un deporte de dos, como el tenis, donde el pago ronda el 90 %. No es una recomendación de deporte; es lo que cuesta cada estructura de mercado.
Las nueve casas, una por una, y para quién tiene sentido cada una
Los nueve sitios que siguen declaran operar con un permiso de la SEGOB a través de un permisionario. Los números y los titulares exactos están en la tabla comparativa, no repetidos aquí marca por marca. Y una advertencia de método: estas nueve marcas no son todo el mercado mexicano, y que una marca no aparezca en esta lista no significa que opere sin permiso.
Playdoit: el permiso más antiguo de la lista y un catálogo que aún no se puede juzgar
El permiso que se le atribuye es del 2005, el más viejo de las nueve, con Eventos Festivos de México como titular. Antigüedad de permiso es una forma modesta de solidez: significa que la estructura lleva dos décadas tramitando ante la misma autoridad, aunque también que el número convive con toda una serie de reformas posteriores del reglamento.
Sobre su oferta de momios no hay nada que decir desde aquí, porque la ficha consultada no describe mercados ni precios. Eso deja al lector con una decisión incómoda: elegir por antigüedad y por lo que encuentre al abrir la aplicación.
Es el perfil de quien no quiere sorpresas administrativas y está dispuesto a explorar el catálogo por su cuenta. Si lo que se busca es comparar momios de un partido concreto antes de depositar, esta marca obliga a hacer el trabajo completo a mano, sin ayuda de la página.
Pickwin: cuatro deportes de siempre y la trampa de los números contradictorios
Aquí hay un detalle que vale más que cualquier promesa de bienvenida. El número de permiso no se imprime porque las compilaciones se contradicen, y el titular que aparece es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Cuando dos fuentes no se ponen de acuerdo sobre un número administrativo, el lector no está leyendo un dato, está leyendo un ruido.
Su oferta deportiva es tan acotada que resulta casi cómoda: futbol, tenis y basquetbol con momios en vivo, transmisión de partidos y ajuste de apuestas en juego, según su propia ficha de aplicación. Nada de 30 deportes ni de ligas exóticas. Los cuatro o cinco mercados grandes del calendario, hechos con la intención de que el apostador vea el partido mientras decide.
El problema estructural no es el catálogo. Es que el titular de este permiso comparte nombre con el que aparece en el pie de página de otra marca de esta misma lista, y eso obliga a quien investigue a preguntarse cuál de los dos documentos es el correcto. Si el permiso importa en la decisión, este es el caso donde hay que pedir el número por escrito al servicio de atención antes de depositar, y guardar la respuesta.
Novibet: un permiso de 2020 y ninguna razón para elegirlo por los momios
De esta marca solo hay una cosa firme: el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular, según la compilación citada. Tiene la fecha de los permisos modernos y un titular con nombre de empresa formal. Sobre momios, mercados, retiros o transmisión en vivo, la información revisada no dice nada.
Eso deja a Novibet en una posición curiosa dentro de una comparación sobre precios: está en la lista por su situación administrativa y no por su oferta. Quien la elija, lo hace por lo que vea al abrir la aplicación, no por lo que esta página pueda adelantarle.
Sirve como recordatorio de una regla general que aparece en toda esta comparación. Un permiso en orden no dice nada sobre si los momios son competitivos. Son dos verificaciones distintas, y hay que hacer las dos.
Caliente: el permiso en su propio pie y un catálogo que apuesta por ver el partido
Caliente y playdoit comparten la virtud de la claridad documental. El número aparece en el pie de página del propio sitio de la marca, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular del grupo. Que el dato esté publicado en casa no lo vuelve oficial, pero cambia quién responde por el número.
Su ficha de aplicación describe una apuesta por tener al apostador dentro: transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con acceso solo para mayores de 18 años. La transmisión es lo que realmente la distingue, porque el resto de la lista la ofrece también.
Ese perfil tiene un costo que sus usuarios conocen: quien se queda dentro de la aplicación también apuesta en vivo, y el mercado en vivo es donde el margen y la decisión rápida cobran su cuota. Para el apostador que quiere ver el partido y ajustar sobre la marcha, es una de las pocas opciones completas de esta lista. Para quien ya apuesta de más, que todo esté en una sola pantalla no es una ventaja.
1xBet: un número de permiso y dos documentos que no coinciden
Este caso es el más turbio de los nueve. El permiso atribuido es DGJS/0002/2020, con Entretenimientos Naturales como titular, según una compilación que ni siquiera logró confirmar el dominio 1xbet.mx. Y hay algo más: la aplicación aparece en la tienda de Apple a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada.
Dos nombres distintos para una misma operación no prueban irregularidad. Prueban que la cadena de responsabilidad es larga, y que rastrearla exige más paciencia de la que un apostador suele tener. Cuando el dinero sale mal, esa longitud se paga en tiempo.
Sobre su oferta de momios, la información revisada no describe precios ni mercados. Es la marca de esta lista donde un lector prudente pediría por escrito el número de permiso, el nombre del titular y cuál de las dos empresas atiende los retiros, todo antes de la primera recarga.
Betcris: momios de jugador, parlay del mismo juego y cobro rápido
Betcris compite por el flujo del dinero y no por el escaparate. Su ficha destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Son seis cosas que un apostador mexicano nota en la primera semana.
El parlay del mismo juego es el más interesante de los seis, porque permite combinar selecciones de un mismo partido —un goleador, el total de goles, el ganador— en un solo boleto. Eso multiplica el precio y multiplica el margen de cada pierna a la vez, como en cualquier combinada. El atractivo es real y el costo también.
El número de permiso no se imprime: el pie de página de la marca y la tabla del titular difieren, aunque ambas mencionan a Producciones Móviles. Es el mismo ruido documental que aparece en otra marca de esta lista, y apunta al mismo nudo: un permisionario operando varias marcas. Para quien valora cobrar rápido y no mudarse de ecosistema de pago, Betcris es la opción más directa de las nueve. Para quien quiere una cadena de titularidad limpia y de un solo eslabón, es una pregunta abierta.
Codere: treinta deportes con estadísticas y apuestas gratis
Codere apuesta al catálogo. Su ficha declara más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, además de las advertencias de edad y las políticas de cierre de cuenta que ya se citaron. Cubrir 30 deportes es una declaración de intenciones en un mercado donde dos o tres ligas concentran casi todo el volumen.
La contrapartida es previsible. Los mercados con poco volumen son los que cargan el margen más alto, y son precisamente esos los que hacen posible el catálogo amplio. El apostador que encuentra ahí el voleibol de liga polaca está pagando por la variedad en el precio que le dan, no en una cuota explícita.
Su permiso, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según la compilación citada, cuelga de Libros Foráneos S.A. de C.V. Es un titular corporativo grande, y eso suele traducirse en procesos de retiro más formales, aunque también en verificaciones más largas antes del primer cobro.
Strendus: tres permisos distintos y ninguna descripción de su catálogo
Strendus aparece con tres números de permiso y titulares que las compilaciones no se ponen de acuerdo en atribuir: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la fuente citada. Tres permisos apuntan a una estructura que opera varias cosas a la vez, y el desacuerdo sobre el titular sugiere que la relación entre las partes no es evidente desde fuera.
Sobre sus momios y mercados, la información revisada no describe nada. Es una marca sin vitrina en esta comparación, y decirlo así es más útil que llenar el hueco con adjetivos.
Si el lector llega aquí buscando precio, esta ficha no va a resolverle la duda. Si llega buscando una estructura con varios permisos y respaldo de un grupo de entretenimiento, tiene un caso para revisar el pie de página por su cuenta.
Betway: dos mil eventos por semana, “Super”, “Ultra” y un club
Betway hace la apuesta contraria a Codere: no más deportes, sino más partidos. Anuncia más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados bautizados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales.
Dos adjetivos en mayúsculas para un mismo concepto son marketing puro, y no dicen nada sobre el tamaño de la mejora. El club con apuestas gratis semanales tampoco es un regalo: la apuesta gratis no devuelve su importe con el premio, así que su valor real depende del momio al que se juegue y del margen del mercado.
El permiso es 4184, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, según la compilación citada. Es un número corto, del formato antiguo, y proviene de una compilación, no del listado oficial.
Betway es la opción de quien quiere mercados para casi cualquier cosa y acepta que la profundidad por partido sea irregular: 2,000 eventos por semana no se cubren con el mismo esfuerzo en cada uno. Para el apostador de un solo partido al mes, ese catálogo no aporta nada.
Lo que la comparación no resuelve, y qué hacer con ello
Ninguna de estas nueve marcas está libre de la misma duda: los permisos se declaran, no se confirman. El listado público de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, así que cada número de esta página es una afirmación de parte y está marcado como tal.
Eso no hace la comparación inútil. Ordena a nueve marcas por lo que cada una declara, señala dónde los documentos se contradicen y deja claro cuáles son los cuatro casos donde el lector debería pedir el número por escrito. Lo que no puede hacer es garantizar por ellas.
Quien vaya a depositar tiene una ruta sencilla y gratuita: abrir el pie de página de la marca, copiar el número, buscar ese número en el listado de la autoridad y guardar una captura con la fecha. Son cinco minutos y valen más que cualquier tabla, incluida esta.
Impuestos, retenciones y lo que cuesta cobrar un premio
Este apartado describe el modelo general y no sustituye a un asesor fiscal. Los números son los que están en la ley, y la interpretación cambia según el caso.
Del lado del operador, el IEPS sobre juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso es de 50 % desde el 1 de enero de 2026, tras la reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025. Antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave.
Y aquí aparece un límite que conviene respetar. La base sobre la que se calcula ese 50 % no está establecida: el texto leído dice “valor de la actividad”, la prensa habla del “monto total apostado”, y esta página no va a escribir “50 % de lo apostado” ni “del ingreso bruto”. Son dos cosas distintas. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Del lado del jugador, los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingresos sujetos al ISR según los artículos 137 y 138 de la ley. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si el impuesto estatal rebasa ese 6 %. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % a los premios, lo que deja alrededor del 7 % en total según un reporte secundario. Los premios superiores a 600,000 pesos en el año deben reportarse en la declaración anual.
Un detalle que casi nunca se explica. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que le corresponde por estar obligada; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Es decir, la misma retención pesa distinto según lo que el contribuyente haga después, y ahí es donde el 1 % se convierte en un problema de contabilidad y no en un impuesto pagado.
Los premios obtenidos en sitios sin permiso quedan fuera de ese marco. El artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Ante esa duda, la posición correcta es una consulta con un contador o asesor fiscal, no una interpretación de esta página.
Qué le cuesta realmente una promoción de bienvenida
Conviene cerrar el recorrido por el dinero con el punto donde más se exagera. El IEPS es del lado del operador, pero su efecto llega al apostador: tras el alza del impuesto, los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del costo. La promoción que se ve hoy no es la de hace dos años, y no por generosidad.
Ningún artículo federal encontrado impone una regla sobre los bonos, y las iniciativas para prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Eso significa que el terreno lo define cada casa en sus propios términos, y que las condiciones están donde siempre estuvieron: en el documento que nadie lee.
Toda promoción tiene tres piezas que deciden su valor real. Los requisitos de apuesta, o rollover, convierten un bono en una obligación de volumen: hay que apostar el monto una o varias veces antes de poder retirar. Los requisitos de momio mínimo dejan fuera las apuestas demasiado seguras, precisamente las que un jugador elegiría para cumplir rápido y con poco riesgo. Y el plazo de vigencia pone fecha de caducidad a las dos anteriores.
La apuesta gratis merece su propia advertencia, porque su nombre engaña. Cuando la casa regala una apuesta gratis, el importe no vuelve con el premio: solo se cobra la ganancia. Una apuesta gratis de 200 pesos a momio 2.00 devuelve 200 pesos y no 400, y eso antes de aplicar los requisitos. El valor entregado no es el que anuncia el banner.
De ahí sale la lectura práctica de cualquier bono: no es dinero, es la obligación de apostar más dinero del que el jugador tenía pensado. Quien ya apostaba esa cantidad no cambia nada; quien no lo hacía, acaba moviendo volumen extra con margen de casa en cada boleto. Los métodos de pago que las casas aceptan —tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en tiendas como OXXO y monederos electrónicos, según lo que cada marca dice de sí misma— completan el cuadro: los retiros van a una cuenta a nombre del jugador y la casa emite el CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto.
Preguntas frecuentes sobre momios y permisos en México
¿Cómo compruebo que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Se busca el número en el pie de página del sitio y se revisa el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La palabra correcta es permiso, no licencia, y el titular suele ser una empresa distinta de la marca. Guardar una captura con fecha es la única prueba útil si algo se reclama después.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo apostado y el momio?
El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado al sellar el boleto. Con 500 pesos a un momio de 1.85, el retorno es de 925 pesos y la ganancia neta de 425. En una combinada, los momios de todas las selecciones se multiplican entre sí para formar un solo precio.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Se suman los inversos de todos los momios del mismo mercado y se divide 1 entre esa suma. Ese resultado es el porcentaje de pago; el margen es el resto. Con 1.90 por lado, el pago ronda el 95 % y la casa se queda cerca del 5 %. Lo habitual es un pago cercano al 90 % en mercados de dos resultados y alrededor del 85 % en los de tres.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable o de herramientas de control. El límite de depósito acota cuánto entra; el de pérdida o el tiempo de juego acotan la actividad. No hay límite estatutario en México ni registro nacional de autoexclusión, así que el trámite se hace casa por casa.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente son ingresos sujetos al ISR. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si ese impuesto lo rebasa. La Ciudad de México aplica 6 % estatal, alrededor del 7 % en total, y quien cobra recibe el CFDI de retenciones.
¿Qué riesgos tiene apostar en una casa de apuestas sin permiso en México?
No hay sede legal en el país a la que reclamar, ni controles de identidad y de lavado de dinero, ni CFDI de retenciones. Una marca bloqueada puede congelar saldos, y el registro nacional de autoexclusión no existe tampoco ahí. La zona offshore queda fuera de la protección local en los dos sentidos.
Tipos de apuestas y momios – bonosbienvenidamx
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