Apuestas de baloncesto en México: dónde se juega, qué se apuesta y qué se queda la casa
El basquetbol lo inventó James Naismith en 1891 en Springfield, Massachusetts, y es el dato menos útil de este artículo y aun así merece treinta segundos: significa que cada mercado que hoy se cotiza sobre un partido se apoya en un reglamento más viejo que la ley mexicana que decide quién puede quedarse con tu dinero. Y es justo en el dinero donde casi todo el mundo pierde el equilibrio. Un partido son cuarenta o cuarenta y ocho minutos de cinco contra cinco, y lo que sigue en esta página es qué le pasa al peso que entregas en la caja: cuánto de ese peso te devuelve el momio, cuánto cuesta un requisito antes de que un bono se convierta en saldo retirable, y quién tiene derecho a sentarse en la caja con un permiso de la Secretaría de Gobernación.
Datos actualizados al noviembre 5, 2026; los permisos citados se verificaron contra las fichas de las tiendas de aplicaciones y contra compilaciones de casas legales, con la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos sin poder abrirse.
Hay un reflejo que todo apostador novato trae puesto y que me gustaría quitarte en los próximos miles de palabras. Es la idea de que lo difícil es acertar al ganador. Lo difícil es más chico y más aburrido: dos números pegados, 1.90 y 1.90, y la fracción que falta entre ellos. Todo lo demás que ves en pantalla —los anuncios rojos, las apuestas gratis, los momios mejorados, la transmisión en vivo con el reloj en la esquina— es decorado encima de esa fracción.
Tu propio camino por el mercado tiene cuatro decisiones, no una. Si la casa que vas a usar tiene de verdad un permiso mexicano o solo lo presume. Cuál de los muchos mercados de un partido responde a la pregunta que traes en la cabeza. Cuánto te cuesta una promoción en apuestas obligatorias antes de volverse dinero. Y dónde están los topes de apuesta, de retiro y de cuenta, porque esa parte nadie la lee hasta que la necesita. El orden de abajo sigue esas cuatro decisiones y arranca donde casi todas las guías terminan: en lo que pasa cuando el juego deja de ser un juego.
Juego responsable: lo que la casa no marca en rojo
Los marcadores también mienten por omisión. Un cesto de dos puntos vale dos puntos tanto si salió de un contragolpe como si entró con el tablero, y una apuesta liquidada a 1.90 paga lo mismo si leíste bien el partido o si tuviste suerte. Esa planitud es la razón de que el basquetbol le siente bien a quien lleva registros, y también la razón de que se puede torcer en silencio: la aritmética de un boleto pagado no te dice nunca si la apuesta fue una buena idea.

El hueco institucional es lo primero que hay que dejar fuera de la discusión antes de que contamine todo lo demás. En México no existe un registro nacional de autoexclusión. En un mercado así, las herramientas que tienes delante son voluntarias y viven dentro de cada operador: una pausa en la aplicación, un límite de depósito que fijas tú, una autoexclusión que la casa concede según sus propias reglas. Nada impide que alguien decidido cierre su cuenta en una marca el lunes y abra otra el martes. Lee otra vez esa frase antes de entregarle tu identificación a quien sea.
Lo que sí muestran las marcas es más delgado que la norma y, en su estilo, más sincero sobre cómo ve a su clientela. La ficha de la aplicación de Codere declara que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página del sitio de Caliente dice que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Las fichas de la aplicación de Winpot mencionan apuestas con dinero real y avisos de juego responsable. Son las palabras de cada marca sobre sí misma, y valen exactamente lo que pagas por ellas: nada, y bastante, porque un pie de página es lo más parecido a una promesa escrita que un operador firma.
Hay un dato aquí que conviene guardar, porque no es un dato de apuesta ni una invención de la casa. Registrarse no es una salvaguarda; un límite solo protege cuando ya lo fijaste. Consejo primero, apuesta después: decide esta noche, no en el minuto del salto inicial, cuánto te puede costar un mes malo, y ajusta las herramientas de la aplicación a ese número y no al que te suena razonable en una buena racha.
Por qué el balón es un mercado amable y por qué tampoco tanto
El basquetbol es un deporte decente para empezar si uno es ordenado, y la razón es estructural, no sentimental. Dos equipos, un balón, un reloj que se detiene, un marcador que cuenta en números enteros. Cada equipo tiene cinco jugadores en la cancha a la vez, con cambios ilimitados durante las interrupciones, así que la rotación se ve de una manera en que una formación de futbol no se ve: puedes mirar a un entrenador dar descanso a sus titulares en el tercer cuarto y notarlo en el ritmo del juego antes de que la estadística te lo cuente. Los puntos llegan en bloques de 1, 2 y 3. Un cesto de campo vale 2, o 3 si se anota desde detrás de la línea de tres, y un tiro libre vale 1, de modo que un marcador que parece ruido es en realidad una secuencia contable de sucesos pequeños. Para quien quiere construir una imagen en vez de adivinar una, eso ayuda.

La misma estructura castiga al impaciente. El último cuarto de un partido cerrado se puede dar vuelta en tiros libres, en una falta que no fue falta, en la revisión del entrenador y en una gestión del reloj que no le debe nada a los tres cuartos anteriores. Los mercados en vivo se cotizan mientras eso ocurre, y un momio que hace noventa segundos parecía generoso suele desaparecer antes de que tu dedo aterrice. Nada de esto es una advertencia contra las apuestas en vivo: es una advertencia contra una costumbre concreta, la de tratar un momio en vivo como si fuera un momio previo al partido con colores más vivos.
El basquetbol también se juega a velocidades muy distintas según dónde mires, y eso tiene efecto directo en los mercados de más/menos. Los detalles merecen su propia sección, más adelante.
Predicciones y estrategia: lo que sí controla el apostador
No existe un pronóstico que una guía pueda regalarte. Quien te vende uno te está vendiendo la sensación de haber hecho un análisis. Lo que sí se puede entregar es la parte del proceso que no depende de saber el resultado: cuánto arriesgas, qué registras y cómo lees los números que el mercado te da antes de decidir nada.
Empieza por el dinero, porque es la única variable que está enteramente en tus manos. Un capital que puedes perder sin que cambie la lista del súper es toda la base; lo demás es detalle. Cuál es ese número, nadie más que tú puede decirlo. Lo que sí se puede decir es que una apuesta dimensionada contra tu saldo y no contra tu convencimiento es la diferencia entre un pasatiempo con cuota de entrada y una fuga lenta.
Después viene el registro. Las líneas del basquetbol se mueven por razones que se quedan en la libreta si las escribes: un base titular descartado dos horas antes del salto, un equipo en la segunda noche de partidos consecutivos, una gira de tres juegos en cuatro días. Anota el momio que tomaste y el momio con el que cerró el mercado. Seis semanas de eso te enseñarán más sobre tu manera de leer un partido que cualquier artículo, y también te dirán la verdad sobre un mercado que creías dominado.
El momento de entrar es la tercera palanca y es la que más se ignora. Un momio previo de un partido que arranca tarde en la noche en la Ciudad de México se fijó horas antes, muchas veces con otro conjunto de supuestos sobre quién juega. Si te gusta investigar y quieres el mejor número disponible, el trabajo ocurre mucho antes del salto inicial, no durante el segundo cuarto.
Hay unas cuantas costumbres que vacían cuentas más rápido que cualquier pronóstico malo, y vale la pena nombrarlas sin rodeos.
- Apostar la misma cantidad en un partido de temporada regular que en un séptimo juego de final de conferencia, como si a los jugadores les importaran lo mismo.
- Doblar el boleto después de perder para “recuperar”, que es la forma más rápida de convertir una racha mala en una cuenta en cero.
- Tomar un momio sin mirar el otro lado del mercado: quien paga 1.90 cuando el resto paga 1.94 no está comprando una opinión, está regalando diferencia.
La conclusión honesta sobre los pronósticos es que el mercado casi siempre tiene razón y de vez en cuando llega tarde, y tu ventaja, si existe, sale de saber cuál de las dos cosas estás mirando. El basquetbol deja algo de espacio aquí porque la información es pública y numérica: ritmo, rotación, minutos, faltas. No es una ventaja escondida; es una ventaja legible, y legible alcanza para quien mantiene la paciencia y las cantidades aburridas.
Estadísticas que sí importan y las que solo adornan
Cada transmisión te entrega una pared de números y todos parecen una razón para apostar. La mitad son decorado.
Las útiles comparten una propiedad: cambian cómo se ve un partido antes de que empiece. Cuántas posesiones juega un equipo por partido importa, porque un equipo rápido infla todos los totales del tablero y uno lento los desinfla. Quién está disponible importa más: un pívot titular que se queda fuera cambia la forma de la pintura en los dos aros. Que un equipo juegue la segunda noche de partidos consecutivos, o el tercer partido de una gira, aparece en las piernas del último cuarto. Frente a eso, un porcentaje de tiro de toda la temporada, sin contexto, te cuenta lo que pasó y no lo que va a pasar.
Las decorativas son casi todas históricas. Los duelos directos de hace dos temporadas involucran plantillas que ya no existen. El récord de un equipo contra la línea a lo largo de una temporada es la descripción de una relación pasada entre ese equipo y un número, y el número se mueve. Una calificación defensiva tiene sentido; un registro de diez partidos de un equipo que cambió a sus cinco titulares después es un pie de foto.
La estadística que se gana su lugar más rápido es la que construyes tú, anotando en cada partido qué esperabas antes del salto y qué pasó de verdad. Nadie la publica. También es la única que te mide a ti.
El boleto: sencillo, combinado y lo que cuesta cada camino
Una apuesta sencilla es una sola decisión. Un combinado —el parlay, o la combinada, como también se le dice aquí— es varias decisiones fundidas en un solo precio, y el precio se funde con ellas. Multiplicar los momios de las selecciones te da un número más grande que cualquiera por separado, y le da a la casa un margen más grande por la misma razón: pagas el margen una vez por selección.
La consecuencia práctica no es que los combinados sean malos. Es que son otro producto. Si tu expectativa honesta en un mercado suelto de basquetbol es un poco mejor que la del mercado, esa ventaja ya es delgada; pásala por cinco selecciones y el margen se cobró cinco veces antes de que tu opinión llegue a pagarse. Un combinado corto, de dos o tres selecciones sobre las que de verdad tienes una idea, se comporta mucho más como una apuesta que un boleto de diez selecciones que cuesta monedas y promete un coche.
Para quien quiere un punto medio, la forma sensata de un sábado de basquetbol es un puñado de apuestas sencillas bien dimensionadas, y un combinado solo cuando las selecciones sean de verdad independientes y cada una fuera una apuesta que harías por separado. Todo lo demás es entretenimiento, y el entretenimiento no tiene nada de malo mientras el recibo lo diga.
El registro importa aquí más que en ninguna otra parte. Quien anota sencillas y combinados en el mismo montón no aprende nada, porque los dos productos tienen matemáticas distintas. Dos columnas, o ningún aprendizaje.
Mercados y momios: qué pregunta responde cada precio
Un partido llega a la pantalla con decenas de precios y no son variaciones de uno solo. Cada uno responde a una pregunta distinta, y quien toma el equivocado termina con una apuesta que no tiene nada que ver con la opinión que traía en la cabeza.
El mercado directo —el ganador, el momio simple al resultado— pregunta una sola cosa: quién gana, sin margen y sin colchón. Dos resultados, dos precios, y ningún empate del que preocuparse, porque los partidos de basquetbol no terminan igualados. Es el mercado más limpio del deporte y suele ser el que carga el margen más chico, y por eso es el punto de partida correcto para quien acaba de entender qué es un margen.
El hándicap es el mercado en el que termina la mayoría de los apostadores de basquetbol, y también el que más se malinterpreta. La línea le da a un equipo una ventaja en puntos y cotiza los dos lados casi parejos, así que el favorito tiene que ganar por más que el número para pagar, y el no favorito paga si pierde por menos que el número o si gana el partido. El número es la opinión del mercado sobre la diferencia entre los equipos, y se mueve cuando llega dinero de un lado, que es la razón de que la línea que viste ayer no sea la línea que tomas hoy.
Los totales —más/menos, over and under— ignoran por completo quién gana. Tomas posición sobre si los dos equipos juntos anotarán más o menos puntos que el número publicado. Es el mercado que mejor premia la lectura descrita en la sección de estadísticas, porque el ritmo, el tempo y los esquemas defensivos son la materia prima del número.
Luego vienen los mercados que hacen del basquetbol un deporte de apostador y no solo de espectador. Las apuestas a estadísticas de jugador en puntos, rebotes y asistencias; los cuartos y las mitades cotizados por sí solos, que parten un partido en cuatro o en dos partidos más chicos; el mercado de par o impar sobre el total final, que es una apuesta a cara o cruz cotizada como si no lo fuera; el doble doble, donde un jugador llega a dos dígitos en dos categorías estadísticas; y el margen exacto de victoria, que paga mucho porque es genuinamente difícil. Todos existen también en vivo, donde los precios se mueven con el reloj.
Dos veredictos, porque dejar que el lector los saque solo sería una salida fácil. Primero: el mercado que le conviene a la mayoría es el que coincide con lo que pensó mientras veía el partido. Si pensaste que un equipo dejaría a su rival por debajo de noventa puntos, el total es tu mercado y el ganador es otra apuesta con el mismo partido puesto encima. Segundo: los mercados exóticos no son un atajo a la ganancia; son un atajo a escribir un número más grande en el boleto, y el margen es más ancho en cada uno de ellos que en el resultado directo.
Cómo se calcula el pago de un boleto
La aritmética es corta y es la única pieza de esta página que vale la pena saberse de memoria.
Toma una apuesta de 500 pesos a un momio de 1.90. Un boleto sencillo ganador devuelve 950 pesos: la cantidad apostada multiplicada por el momio. La ganancia neta son 450 pesos, el retorno menos lo apostado, y equivale a la cantidad apostada multiplicada por el momio menos uno. Esa última forma es la útil, porque deja ver de inmediato que una apuesta ganadora a 1.90 paga el 90 % de lo apostado y cuesta el total de lo apostado cuando pierde.
En un combinado, los momios de las selecciones se multiplican entre sí antes de aplicar nada de esto. Dos selecciones a 1.90 dan 3.61; tres dan 6.859. Esa multiplicación es también la razón de que el margen muerda más fuerte mientras más largo sea el boleto: la casa cobra su parte una vez contra cada selección, y las selecciones se multiplican mientras la parte no se encoge.
Ahora la parte que es aritmética y no consejo: el margen mismo, y cómo se esconde dentro de dos números pegados uno al lado del otro.
Ejemplo de margen con dos momios
El ejemplo de aquí es ilustrativo, no un precio cotizado por ningún operador. Un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 es casi la forma más común que verás en un partido de basquetbol, y sirve de caso de prueba justo porque parece justo.
Invierte cada momio y suma los resultados. Uno dividido entre 1.90 es aproximadamente 0.5263; dos veces eso es 1.0526. Esa cifra es la porción que los precios prometen devolver a través de todos los resultados —el pago repartido del mercado— y queda en torno al 105 % del dinero apostado. Restarle eso al cien por ciento deja el margen que se queda el operador, que ronda el 5 %.
Ese es todo el truco, y quien lo hace una vez no vuelve a ver igual un par de precios casi parejos. Dos momios impresos como 1.90 y 1.90 anuncian un mercado que devuelve algo más de 95 centavos por peso; el resto no es una comisión, no aparece en ningún estado de cuenta y se cobra en cada boleto liquidado, gane quien gane. Compara eso con un mercado donde los dos lados están a 1.95 y la porción repartida se acerca al 103 %, y la diferencia entre las dos casas es más angosta que la diferencia entre los dos partidos.
La condición honesta: esto es una banda, no un número único, y se mueve con el mercado, el deporte y la marca. Un resultado directo de un partido grande puede cotizarse cerca del 3 % según quién lo ofrezca; una apuesta a estadísticas de jugador o al margen exacto puede quedarse muy por encima del 8 % para el mismo partido, y ninguna lectura iguala esos precios. La pista está en lo que el mercado te pide. Cuanto más específica la pregunta, más ancho el corte. Dos precios cerca de 1.90 significan que te están cobrando unos cinco centavos por peso antes del primer cesto.
Cuando la línea se mueve y el boleto ya está pagado
El momio que tomaste no se mueve una vez impreso el boleto. Eso corta para los dos lados y casi nadie mira el segundo. Si tomaste un hándicap a 1.90 y hacia el salto inicial la línea se fue a 2.10 del mismo lado, perdiste 20 centavos por peso de valor antes de que el balón se ponga en juego: el mercado se alejó de tu opinión y tú te quedaste con el lado peor. También pasa al revés, y eso te halaga haciéndote creer que leíste bien el partido cuando quizá solo lo leíste temprano.
La regla práctica que sale de ahí es de tiempo y no de pronóstico: el movimiento de la línea es información sobre el mercado, no sobre el partido. Si un número se mueve de golpe sin noticia de lesión a la vista, llegó algo que no viste, y suele pagar más preguntar qué llegó que doblar la apuesta.
Calendario, torneos y deportes: dónde hay mercado y en qué forma
El calendario del basquetbol es el más amable de los deportes grandes para quien apuesta seguido y en pequeño, porque casi siempre hay algún partido con precio en alguna parte, y es incómodo de una manera muy concreta: las reglas del juego cambian sutilmente de competencia a competencia.
El reloj es la primera diferencia y arrastra todo lo demás. Los partidos de la NBA constan de cuatro cuartos de 12 minutos; los de la FIBA tienen cuatro cuartos de 10, y en ambos los tiempos extra duran cinco minutos. Ocho minutos menos de reglamento no son una nota al pie cuando el mercado principal es el total: un partido FIBA trae aproximadamente una sexta parte menos de baloncesto en el mismo hueco del calendario, y quien lleva su intuición de NBA a una competencia FIBA está apostando en silencio a otro juego. Lo mismo vale para el nivel de los participantes. La NBA reúne el fondo de talento más profundo del planeta; las competencias FIBA son selecciones nacionales, y el baloncesto de selecciones en un torneo de verano no se comporta ni como la NBA ni como una liga doméstica.
La historia olímpica del basquetbol recuerda lo reciente que es parte de esto. El torneo varonil entró a los Juegos de Berlín en 1936; el femenil llegó en 1976; la versión 3×3 es deporte olímpico desde 2020. Esas fechas le importan a quien apuesta competencias de selecciones, porque marcan el momento en que el calendario internacional empezó a producir los torneos que hoy cargan mercados constantes.
En el plano doméstico, la forma del año es un conjunto de calendarios traslapados y no una sola temporada. El basquetbol colegial de Estados Unidos trae una lista de partidos tan densa en enero y febrero que los precios de algunos juegos son más delgados que los de las ligas profesionales, y trae una trampa específica: la información disponible sobre una plantilla colegial es despareja de escuela a escuela, de modo que el mercado puede estar genuinamente blando, lo que corta en las dos direcciones si tu propio conocimiento también lo está.
Las competencias no son mercados, y las dos cosas se mezclan. Alguien puede querer apostar en una liga concreta y conviene que sepa que la liga determina el reloj, las reglas de plantilla y la frecuencia de los partidos, mientras el mercado determina qué pregunta está cotizada. Una competencia con calendario apretado da más mercados y más oportunidades en vivo; no da mejores precios.
La pregunta más amplia que probablemente traes en la cabeza —apostar al basquetbol, apostar en basquetbol, apostar online al basquetbol— se resuelve en algo más simple de lo que suena. En México, las apuestas en línea solo están disponibles legalmente a través del permiso de un permisionario; los deportes y eventos en los que puedes apostar son exactamente los que ofrece el titular del permiso, y el mercado de basquetbol abarca la NBA, las competencias FIBA, ligas europeas, ligas nacionales del continente y los torneos internacionales, en la forma en que el operador los programe. Lo que no está en el tablero de la casa que usas no es un desacuerdo legal entre tú y el operador; simplemente no se ofrece.
Qué se juega cuando cambia la competición
El paso de la liga profesional a la selección nacional es el que atrapa a los apostadores con experiencia, y merece una frase clara. Los equipos de la NBA juegan un calendario diseñado alrededor de los viajes y el descanso; las selecciones se arman para una ventana y juegan con una plantilla que puede haber entrenado una semana junta. Los jugadores son del mismo calibre en ambos casos y el baloncesto no es el mismo producto, lo que significa que los números en los que te apoyas —ritmo, reparto de minutos, tasa de faltas— hay que reconstruirlos desde la competencia concreta en vez de arrastrarlos.
Las reglas de plantilla hacen el resto. Una liga con tope salarial duro y otra sin él producen profundidades distintas de plantilla, y un torneo con fase de grupos corta produce incentivos distintos en el último partido: un equipo ya clasificado puede dar descanso a sus mejores jugadores, y el mercado lo sabe. Nada de esto es un pronóstico; todo esto es una lista de lectura.
Panorama de las casas de apuestas: nueve plataformas y un permiso en cada una
La tabla de abajo es el centro honesto de esta página y la parte que fotocopiaría si tuviera que elegir una.
Una palabra sobre lo que es y no es la última columna, porque es la que más se malinterpreta. La lista oficial de permisos que publica la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, y ningún número de permiso de abajo se imprime como confirmado oficialmente. Lo que carga la columna es el estado del permiso tal como lo declara la fuente nombrada: el pie de página de la propia marca donde lo publica, una compilación de casas legales donde no lo publica, cada renglón marcado como sin confirmación oficial. El Congreso pidió en mayo y julio de 2026 un registro público abierto, lo que dice bastante sobre el apetito por el arreglo actual y lo poco que existe todavía. Sobre el tamaño de este mercado han circulado dos cifras, 136 sitios de apuestas en un reporte y entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro; el conteo sigue sin resolverse, así que aquí no se afirma. Lo que la tabla deliberadamente no hace es ordenar las marcas por calidad. Esto no es una clasificación ni una recomendación.
| Casa | Permiso SEGOB, según la fuente indicada, sin confirmación oficial | Lo que su propia ficha dice del producto |
|---|---|---|
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; la App Store publica la app a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta de la titular citada | Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports; bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales; titular citado: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; permiso SEGOB declarado en su ficha de tienda, uso limitado a mayores de 18 años |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular citado: Eventos Festivos de México | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, retiro anticipado y atención las 24 horas |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, cuyas compilaciones difieren sobre el titular | — |
| Betway | Permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular citado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | — |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio; titular citado: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular citado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | — |
| Pickwin | Permiso de su permisionario; el número no se imprime porque las fuentes se contradicen entre sí; titular citado: Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora | — |
| Betcris | Permiso de su permisionario; el número del pie del propio sitio y el de la tabla del titular difieren, de modo que no se imprime; titular citado: Producciones Móviles | Empresa del sitio: TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
Pickwin y Betcris son los dos renglones que más dicen del mercado mexicano y menos de esas dos marcas. Ambas se apoyan en un permisionario cuyo número de permiso las fuentes públicas no logran acordar, y en el caso de Betcris el pie de la propia marca y la tabla del titular muestran números distintos. No es un escándalo; es lo que parece un mercado cuando el registro que resolvería la pregunta está cerrado. Lo que conviene llevarse: revisa el pie de página de la marca que piensas usar, y si no publica número de permiso, toma la omisión como información.
El centro de la tabla está más delgado de lo que aparenta. Tres de las nueve marcas publican datos sobre el producto de basquetbol en sus propias fichas, y el resto carga un renglón de permiso y poco más que pertenezca a esta página. Esa asimetría vale nombrarla porque es la misma que encuentra un lector al comparar dos marcas en sus portadas: la que dice más no es automáticamente mejor, pero la que no dice nada te deja sin nada que revisar.
Las nueve, una por una
1xBet: la parrilla más ancha y el nombre más flojo detrás del permiso
La ficha de la aplicación de 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Es un aparador ancho para cualquier medida, y para quien quiere seguir varios deportes desde un solo saldo resulta genuinamente útil.
El papel es donde se pone interesante. El número de permiso que circula es DGJS/0002/2020, atribuido a una fuente que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni el registro oficial, y la App Store publica la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., empresa que no es la titular que nombran las fuentes. Esa discordancia no prueba nada y tampoco es nada: un permiso que corre por un nombre corporativo distinto del que aparece en la ficha de la tienda es una pregunta que el lector puede hacer y el operador puede responder. Veredicto: la amplitud del catálogo y el producto en vivo son la razón para mirar a 1xBet; la cadena corporativa detrás del permiso es la razón para que un lector cuidadoso lo confirme en el pie de página antes de depositar y no después.
Codere: la casa que ya te está diciendo todo lo que quieres saber
La ficha de Codere es la más explícita del conjunto sobre su propia posición legal: declara un permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años y carga avisos de juego responsable con políticas de cierre de cuenta. Del lado del producto, la ficha nombra más de treinta deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis.
Las dos mitades importan y empujan hacia el mismo lado. Una marca que publica su situación de permiso en la ficha de su tienda ha decidido que el permiso vale la pena anunciarlo, y esa decisión es lo contrario de la marca del primer renglón. La línea de apuestas gratis conviene leerla con la aritmética de la sección del margen en la cabeza: una apuesta gratis es una cantidad que por lo general no se devuelve junto con las ganancias, así que su valor real es la ganancia que puede producir a un momio dado, no el número impreso en la promoción. Veredicto: el pie legal autodeclarado más claro de las nueve y un aparador de basquetbol amplio; la apuesta gratis es la parte que un lector debería valorar antes de contarla como razón para elegir.
Playdoit: el retiro anticipado como argumento real
Playdoit lista futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, una función para aumentar ganancias que vende como Playboost, retiro anticipado y atención las 24 horas. El retiro anticipado —lo que otras marcas llaman cash out— es el punto interesante, porque hace algo que las demás no: permite cerrar un boleto antes del silbatazo final, normalmente a un precio que fija el operador y no el mercado.
Es una herramienta con costo, y el costo es invisible hasta que la usas. Una oferta de retiro anticipado se cotiza de modo que el operador se queda con una parte de salida, lo que significa que el monto garantizado siempre es peor que el valor matemático del boleto en ese momento. La atención de 24 horas de Playdoit es una ventaja práctica real justo por eso: las decisiones de cierre ocurren a horas raras. Veredicto: para quien quiere la opción de cerrar una posición en vivo y está dispuesto a pagarla, esta es la función que hay que probar; y para quien tomaría el retiro cada vez que llega el pánico, es una habilidad que conviene dejar en paz.
Strendus: tres permisos, dos titulares y una libreta que no cuadra
Strendus carga tres números de permiso —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— atribuidos a una fuente de comparación cuyas compilaciones no coinciden sobre el titular, y nombran a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads. Tres permisos y dos titulares posibles es el tipo de cosa que levanta una ceja, y debería.
La lectura honesta es que una marca puede ser del todo legítima y aun así arrastrar un rastro de papel difícil de seguir desde fuera, sobre todo cuando opera varias marcas bajo un mismo permisionario y las fuentes externas se copian unas a otras. Veredicto: una marca con más permisos que casi toda esta tabla, documentados en fuentes que no cuadran entre sí; quien se preocupa por la cadena debería leer los términos de Strendus y no una compilación, y quien solo pregunta si el producto funciona debería juzgarlo por el basquetbol, donde sencillamente hay poco que juzgar.
Betway: un solo número y un titular con apellido que suena a cancha
El permiso de Betway se publica como SEGOB 4184, atribuido a Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. —un permisionario cuyo nombre no es un apellido sino un recinto que presta su posición a una marca que la mayoría de los lectores mexicanos conoce por el futbol.
Es el ejemplo de libro del arreglo normal de este mercado: el operador que maneja el sitio no es, legalmente, el titular del permiso, y las apuestas que haces ocurren bajo la autorización de otro. No es un hueco legal; es como está escrita la regla, ya que las apuestas en línea no tienen permiso propio y se montan en uno de juego presencial. Veredicto: un número de permiso único y claro y ningún dato de basquetbol que sopesar; el número es todo el expediente y el producto es lo que cada lector juzga por su cuenta en el tablero.
Caliente: el único que publica el número en su propio pie
Caliente es la única marca del conjunto cuyo número de permiso aparece en el pie de página de su propio sitio —DGG/SP/404/97— atribuido a Tecnología de Entretenimiento Caliplay, parte de Grupo Caliente. Es una cosa pequeña e importante. Todos los demás números de la tabla llegan por la compilación de un tercero; este llega del operador describiéndose a sí mismo.
La ficha de la aplicación añade transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con uso limitado a mayores de 18 años, y el pie del sitio carga el aviso de juego responsable citado antes. La marca es además una de las operadoras físicas más grandes del país, lo que no influye en el precio de un hándicap y sí importa en una cosa: quien trata con un nombre que también maneja salas de apuestas tiene una dirección física donde preguntar. Veredicto: el papel más sólido de las nueve, autopublicado, y un conjunto de producto que cubre lo práctico; nada del lado del basquetbol está mejor cotizado aquí que en las demás, y el papel es la ventaja.
Novibet: el permiso limpio de una ficha corta
Novibet muestra un solo permiso, DGJS/DCRCA/1121/2020, atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. según una compilación de casas legales, sin confirmación oficial disponible. Un número, un titular, ninguna contradicción: más de lo que Strendus, Pickwin y Betcris pueden decir de sí mismas.
El resto del expediente de esta marca en basquetbol es delgado, y delgado es la palabra correcta: la tercera columna de la tabla queda vacía porque nada del producto está declarado en lo que sostiene esta página, de modo que el lector no tiene aquí con qué comparar y debería ir a mirar el tablero. Veredicto: un renglón de permiso ordenado y ningún dato de producto contra el cual pesarlo; el consejo honesto es que el permiso no es razón para elegir Novibet sobre una marca con aparador de basquetbol documentado, solo es razón para no tacharla.
Pickwin: DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, un número y dos dueños posibles
El número de permiso de Pickwin es el punto donde el desorden de las compilaciones deja de ser teórico. El número que aparece contra esta marca —DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER— es también el que una compilación atribuye a Betcris a través de Producciones Móviles, y las dos marcas están ligadas en las fuentes a un permisionario común con un socio operador, que es justo el arreglo que produce dos marcas y una sola autorización.
Nada de eso vuelve ilegítima a ninguna de las dos. Sí significa que quien quiera saber qué empresa responde por el dinero en Pickwin no puede establecerlo con un número de permiso solo, porque el número es compartido y el titular está en disputa. Veredicto: el mismo permiso que su vecina y el mismo problema de nombre, y ningún dato propio de basquetbol en el expediente; Pickwin se gana la atención del lector en su tablero, no en su papel.
Betcris: el pie que se contradice y una licencia maltesa encima
Betcris es el renglón más interesante de la tabla porque carga dos documentos. Del lado mexicano circula el número DGJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles —el pie del propio sitio muestra un número a ese nombre, mientras la tabla del titular muestra otro, así que aquí no se imprime ninguno—. Y encima de eso, la empresa de la marca, TV Global Enterprises Ltd., tiene una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de este año.
Una licencia extranjera no es un permiso mexicano. Es otro regulador en otro país, y no crea un recinto legal mexicano ni un permiso mexicano, sea lo que sea que un lector concluya al ver dos columnas de números con aspecto oficial. La fecha de la licencia maltesa también vale la pena: la vigencia con fecha de término es normal en ese regulador, y quien revisa una licencia debería leer siempre el vencimiento y no la palabra “licencia”. Veredicto: dos documentos regulatorios y una contradicción entre ellos, y ningún dato de basquetbol que pesar; para quien valora la supervisión de una segunda jurisdicción, la licencia maltesa es el punto que hay que verificar en el registro del propio regulador.
Marco legal y permisos: quién puede tomar tu apuesta en México
El derecho mexicano de las apuestas es viejo, corto y restrictivo, y las dos cosas que más importan para un lector se dicen en el mismo aliento que la que las vuelve difíciles de comprobar.
Empieza por la palabra, porque usar la equivocada te pone en desventaja en cualquier conversación con una marca. En México el instrumento es un permiso, no una licencia. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos define el permiso como un acto administrativo temporal que se concede a un permisionario, y la autoridad detrás es la Secretaría de Gobernación, a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina los permisos y lleva los procedimientos de sanción. La ley de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas y solo permite los expresamente autorizados. El artículo 7 da a la SEGOB la facultad de conceder permisos e inspeccionar; el artículo 8 le permite cerrar establecimientos sin autorización; el artículo 9 mantiene un recinto lejos de escuelas y centros de trabajo; el artículo 10 incorpora a estados y municipios a la vigilancia. El Reglamento se reformó el 16 de noviembre de 2023, y su artículo 2 es la frase con la que vive todo este mercado: quedan prohibidas la actividad de apuestas y de sorteos que no esté expresamente prevista. El artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de juegos con apuestas y sorteos ajenos a los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal; el artículo 3 define el permiso; el artículo 28 nombra los tipos de permiso relevantes para las apuestas, los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y permite a los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón obtener permisos complementarios para apuestas remotas; el artículo 31 vuelve los permisos intransferibles; el artículo 29 obliga a los permisionarios de apuestas remotas a llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y presentar fianza.
La parte que menos satisfará al lector es la que más importa: ninguna ley nombra las apuestas en línea. La práctica reportada es que un sitio en línea no puede tener permiso digital propio y tiene que colgar de un titular presencial autorizado, y que muchas marcas extranjeras trabajan mediante un permisionario local mientras uno solo maneja varias marcas. Por eso las marcas de arriba operan bajo nombres que nunca has oído.
Verificar el permiso cuando la lista oficial no está
El registro oficial es la respuesta obvia a toda pregunta sobre permisos, así que aquí está su estado. Se dice que la DGJS publica un PDF con la lista de sitios autorizados. Esa lista no pudo abrirse, lo que significa que los números de la tabla de arriba vienen del pie de página de una marca o de compilaciones de casas legales, cada uno etiquetado con su fuente y ninguno presentado como oficial. El Congreso pidió en mayo y julio de 2026 un registro público abierto, que es una señal bastante directa de que el arreglo actual tampoco responde la pregunta.
Quien quiera verificar una marca tiene tres movimientos prácticos y no cuestan nada. Abre el pie de página de la marca y busca un número de permiso; que no esté es un hallazgo, no un hueco. Comprueba si el nombre corporativo del permiso coincide con la empresa que aparece en la ficha de la tienda de aplicaciones, porque una discordancia es algo que preguntar. Y lleva la pregunta al servicio de atención por escrito, en un mensaje, porque una respuesta que llega por escrito vale más que una lona publicitaria.
Nada de esto sustituye al registro. Es lo que hace un lector mientras el registro no está.
Bloqueos, amparos y por qué cualquier estado que leas lleva fecha
La vigilancia en este mercado se mueve más rápido que cualquier artículo, y por eso el estado de abajo se enuncia con sus fechas y nunca como un hecho sobre hoy.
La secuencia de los acontecimientos importa más que cualquier paso suelto, porque la secuencia es la lección. En noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, de Ganador Azteca bajo Grupo Salinas, quedaron inhabilitadas. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden contra bet365 y Betano, según una sola fuente. A lo largo de 2026 también se cerraron alrededor de veinte casinos físicos.
Los tres expedientes se resuelven en un punto práctico para el lector, y no tiene nada que ver con ninguna línea de basquetbol. Una marca metida en una disputa regulatoria viva puede ver cuentas congeladas y saldos en el limbo sin importar quién gane al final, porque una orden judicial decide quién puede operar y no dónde está el dinero de cada quien mientras la orden siga en pie. Frente a eso, la comparación honesta entre una marca con permiso y una offshore no es sobre quién paga más. Una marca con permiso aporta un recinto dentro de la jurisdicción mexicana, un permiso, controles de identidad y de lavado de dinero, y un CFDI de retenciones cuando hay un premio gravado. Un operador offshore no aporta nada de eso. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión al que volver. Un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano, y esa zona está desprotegida de una manera que no tiene nada que ver con el bono que esté anunciando.
La buena noticia es que los mercados de basquetbol no parecen ser el campo donde se libra esta pelea. Las disputas de arriba son sobre operadores y dominios, no sobre deportes ni eventos.
Qué se puede apostar y qué no tiene regla propia
Las apuestas deportivas en México están permitidas únicamente a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Eso está claro. Lo que está menos claro es todo lo que se construye encima, porque los artículos del Reglamento consultados no dicen nada específico sobre apuestas en vivo, deportes virtuales, esports o tipos de apuesta concretos: están permitidos por formar parte del catálogo del titular del permiso, no por una regla propia.
Los terrenos donde la regla sí es explícita son estrechos. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el cruce de apuestas, y los menores nunca pueden participar en él, según el artículo 5. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por completo, según el artículo 1. Sobre bolsas de apuestas no hay disposición alguna y aquí no se afirma que exista una en México; quien oiga hablar de una debería tratar la afirmación como no verificada hasta que se la muestren por escrito. Sobre eventos restringidos —competencias de menores, ligas inferiores— no se encontró regla, lo que no significa que no exista, solo que nada de lo leído lo aborda.
Hay una pregunta que el lector hace bien en hacer y que no tiene respuesta cómoda: el tratamiento de los premios ganados en un sitio sin permiso. El artículo 137 de la ley del impuesto sobre la renta cubre los premios autorizados legalmente, y qué pasa con un premio de un sitio que no lo está no queda establecido en ninguna parte de lo que sostiene esta página. La postura que conviene tomar es profesional —consulta a un contador o a un asesor fiscal— y es la misma que yo tomaría en su lugar, porque una conjetura plausible aquí vale menos que una pregunta pagada.
Impuestos, premios y retenciones: el peso que sí te quitan
El dinero del lado del operador y el dinero del lado del jugador son dos historias fiscales distintas, y confundirlas es la vía más rápida a un retiro más chico de lo que esperabas.
Del lado del operador aplica el IEPS. La Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), fija una tasa de 50 % a los juegos con apuestas y sorteos que necesitan permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Esa tasa se reformó en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la ley del impuesto al valor agregado. La base es el hueco interesante: el texto leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa lo describe como el monto total apostado, y esta página no te dirá que es 50 % de lo apostado ni 50 % del ingreso bruto, porque las fuentes no lo resuelven. Los impuestos estatales también varían, con la Ciudad de México gravando las apuestas y Nuevo León gravando los montos apostados.
La tasa tiene un efecto visible del lado del consumidor, y me parece más revelador que cualquier anuncio: después del alza del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Un bono que se encoge al mismo ritmo que sube un impuesto es un bono dimensionado por un presupuesto, no un regalo.
Del lado del jugador, los premios son ingreso conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR cuando vienen de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas o concursos autorizados legalmente. Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no rebasa 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal pasa de 6 %. Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % a los premios, lo que lleva el total a cerca de 7 % según un reporte secundario. Los premios superiores a 600,000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual.
Lee los dos porcentajes juntos y sale algo útil. Quien no presenta la declaración recibe un recorte plano y sin crédito; quien sí la presenta conserva la retención como acreditable y, en las circunstancias correctas, termina debiendo menos. El lado del operador de ese trato es lo que genera el CFDI de retenciones —el documento que acredita que un premio gravado fue retenido— y es la razón por la que un apostador serio guarda esos comprobantes como guarda sus boletos. Los pagos mismos no tienen estatuto propio en el marco leído aquí, y por eso los métodos que nombra cada marca —tarjetas, transferencias SPEI, vouchers en efectivo comprados en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son solo lo que cada marca dice de sí misma, y por eso los retiros van a una cuenta a nombre del propio jugador.
Siete por ciento de entrada también le hace algo a la aritmética de un boleto ganador. Se toma del premio bruto y no de la ganancia, lo que significa que una apuesta que considerabas un raspón puede salir peor que un raspón, y una que considerabas un premio mayor sale alrededor de siete por ciento más chica de lo que sugería el tablero.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas de baloncesto
¿Qué deportes y eventos se pueden encontrar en las casas con permiso de la SEGOB?
Aquellos que el permisionario tenga programados en su propio catálogo. Los formatos habituales cubren futbol, basquetbol, tenis, artes marciales y esports, entre otros, y el baloncesto suele incluirse por la amplitud del calendario internacional. La ley no enumera deportes; el permiso es de la casa y la oferta la fija cada operador.
¿Cómo se comprueba que una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Buscando el número en el pie de página del propio sitio, que es la fuente más directa, y comparando la empresa titular con la que aparece en la ficha de la tienda de aplicaciones. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, de modo que las compilaciones externas se contradicen a veces. En ese caso, pregunta por escrito al servicio de atención.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
Multiplicando la cantidad apostada por el momio en formato decimal: 500 pesos a 1.90 devuelven 950 pesos, de los cuales 450 son ganancia neta. La ganancia neta equivale a la cantidad apostada multiplicada por el momio menos uno. En un boleto combinado, los momios de las selecciones se multiplican entre sí antes de aplicar esa cuenta.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Invirtiendo cada momio y sumando los resultados. Dos momios de 1.90 dan aproximadamente 0.5263 cada uno, y la suma se acerca a 1.0526; eso significa que los precios devuelven algo más del 105 % del dinero de la propia apuesta, y el margen ronda el 5 % del total que se apuesta.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
El premio es ingreso y el pagador retiene: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no rebasa 6 %, y 21 % si el impuesto estatal pasa de 6 %. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración correspondiente; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México el impuesto estatal a premios es de 6 %, cerca de 7 % en total.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Dentro de la cuenta, en los controles de juego responsable que cada plataforma ofrece: límites de depósito, pausas y autoexclusión voluntaria. No existe un registro nacional de autoexclusión en México, de modo que los topes que pongas viven en la casa donde los pusiste y no viajan contigo a otra. Conviene fijarlos antes de la primera apuesta, no después de una racha mala.
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