Apuestas de básquetbol en México: las apuestas en vivo y el retiro anticipado deciden el partido
Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los permisos declarados por cada casa se contrastaron con los datos de la Secretaría de Gobernación y la Dirección General de Juegos y Sorteos.
El básquetbol no se apuesta como se apuesta el fútbol. En un partido de temporada regular de la NBA hay suficientes puntos para que el marcador cambie de dueño veinte veces, y cada uno de esos cambios arrastra el momio. Quien llega al boleto con la idea del 1X2 —un resultado, una cuota, sentarse a esperar— va a encontrar la liga tarde y mal. Aquí el mercado se construye sobre lo que el balón va sumando en el cronómetro.
James Naismith lo inventó en 1891 en Springfield, Massachusetts, con dos canastas y un reglamento de trece reglas. No hay nada de eso en un boleto, pero ayuda a entender por qué el deporte se presta a mercados que el fútbol apenas tiene: el marcador no avanza a saltos ni a la espera de un gol, avanza cada treinta segundos y sin descanso.
Para México la lista de dónde se puede apostar es más corta de lo que parece. La operación en línea no tiene una licencia propia: la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuestas y los sorteos en todo el país y sólo permite los que autoriza la Secretaría de Gobernación, de modo que cada plataforma vive colgada del permiso de un permisionario con establecimiento físico. Nueve de esas casas están en este análisis. Lo demás lo decide el lector.
Apuestas de básquetbol en vivo y retiro anticipado: la carrera contra el cronómetro
Qué pasa con el momio cada vez que el balón cambia de dueño
Un cuarto de la NBA dura doce minutos de reloj y bastante más de reloj real, y en esa hora de pared el precio de un partido se mueve cientos de veces. La razón es aritmética pura: el básquetbol anota demasiado. Un equipo llega a los cien puntos sin despeinarse, así que cualquier racha de nueve o diez puntos sin respuesta mueve la línea del hándicap y borra el mercado de más/menos que había hace cinco minutos.
Eso convierte a las apuestas en vivo en dos mercados distintos dentro del mismo partido. El primero es el de la información: el que ve el partido y apuesta un cambio de inercia. El segundo es el del precio: el que llegó tarde y ahora encuentra un momio gordo en el equipo que va perdiendo por doce. El segundo tuvo suerte y no lo sabe, porque el momio gordo no nace del capricho de la casa, nace de que el equipo efectivamente está jugando mal ese cuarto. Ochenta puntos de local en el último período no son una ganga, son el riesgo puesto en números con un signo más.
La apuesta en vivo aguanta el ritmo del partido, nunca el del lector. Quien no está mirando el juego, está apostando a ciegas al reloj de otro. Y aquí conviene ser directo: si uno va a apostar en vivo sin ver el partido, mejor no apostar en vivo.
Nada en el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos separa las apuestas en vivo del resto. Lo que el permisionario puede ofrecer lo define su permiso, no una lista de mercados, y eso vale para esta sección tanto como para las siguientes: en México conviven la modalidad presencial, la remota y la de sorteos de números y símbolos, y la apuesta en vivo entra por ahí como una función del boleto, no como una autorización aparte.
El retiro anticipado y su precio escondido
El retiro anticipado —cash out para medio mundo, retiro anticipado en la mercadotecnia de las propias casas— es la función que convierte un boleto en curso en una decisión de cada minuto. La casa ofrece una cantidad, el apostador acepta o espera, y el boleto se cierra a cambio de menos de lo prometido. Nadie te está regalando nada: quien compra el boleto en curso cobra por quitarte la posibilidad de perder y quedarse con la ganancia. Es el mismo intercambio de siempre, con las comisiones repartidas al revés.
En un partido de básquetbol esa función parece hecha a medida por una razón poco romántica: los partidos casi nunca están decididos a tres minutos del final y casi nunca tienen prórroga. Eso significa que el rango de retiro vive casi todo el partido en valores intermedios, y las casas lo ajustan con eso que nunca aparece en el anuncio del boleto. El jugador que retira cada vez que su equipo va arriba por seis puntos convierte una apuesta de momio 1,90 en una serie de apuestas de momio 1,60 encadenadas — y las paga todas.
Mi regla con este botón: se retira cuando el argumento con el que uno entró dejó de existir. La estrella se lastimó y no vuelve. El equipo visitante viene de doble jornada y arrastra las piernas. Lo demás es impaciencia con nombre de estrategia.
Hay otra cosa que tampoco se puede hacer aquí: el básquetbol es de los pocos deportes en los que el número dice tanto como el resultado. Con un marcador de 102-98 hay mercados que ya se pagaron y mercados que dependen de una posesión, y el retiro anticipado cobra distinto en cada uno. Ver el marcador es ver la mitad de la apuesta.
Los momios se hacen contra el reloj, no contra ti
El mercado de un partido de básquetbol se apoya en la línea de apertura, que es un número puesto antes de que ruede el balón, y esa línea ya lleva el margen de la casa incorporado. En el momento en que el partido empieza, ese margen empieza a moverse con cada posesión.
Vale la pena ver cuánto pesa ese margen. En un mercado de dos resultados, por ejemplo un total de puntos o un hándicap sin empate, con momios idénticos de 1,90 y 1,90 a cada lado, la casa devuelve por cada unidad apostada un porcentaje que se obtiene con 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90); el resultado ronda el 94 % del dinero jugado, con lo que la casa se queda con alrededor del 5 %. Ojo con el condicionante: es una banda que vale para ese supuesto de momios idénticos y equilibrados, y en vivo el desequilibrio es la regla, no la excepción.
Traducido a una tarde cualquiera: alguien que juega cuatro apuestas en vivo de 1.000 pesos cada una en un mercado de ese tipo deja, en promedio, unos 200 pesos del total en el camino antes de saber si ganó alguna. No es un robo; es el precio de entrada. Pero el retiro anticipado se cobra extra sobre ese precio, y por eso el retiro anticipado y la apuesta en vivo juntos son el camino más caro del catálogo.
Calendario y torneos de básquetbol: qué se apuesta y cuándo
Las reglas que cambian los mercados
Conviene tener claras las reglas del deporte, porque cada una se convierte en un número del boleto. Cada equipo tiene cinco jugadores en cancha a la vez, con cambios ilimitados durante las interrupciones, y eso abre mercados de rotación que el fútbol no tiene. Una canasta de campo vale dos puntos, o tres si se anota desde detrás de la línea de tres puntos, y un tiro libre vale uno; de ahí sale la mitad de los mercados de puntos por jugador y por cuarto. El aro está a 10 pies —3,05 metros— sobre la cancha en casi todos los niveles de competencia, un dato que sólo importa cuando alguien apuesta al número de tapones.
El reloj cambia por liga. Los partidos de la NBA constan de cuatro cuartos de 12 minutos, mientras que los de la FIBA tienen cuatro cuartos de 10 minutos, y los tiempos extra duran cinco minutos. Eso tiene una consecuencia directa para la apuesta en vivo: un partido NBA tiene veinte minutos más de reloj efectivo que un partido FIBA, y por lo tanto un rango más amplio de apuestas con el partido ya empezado. Quien salta de la NBA a una competencia FIBA con la misma lógica de retiro anticipado se está pasando de tiempo.
Dónde está el torneo y dónde está el partido
El calendario tiene dos capas y conviene no confundirlas. En la de arriba está la competencia: la NBA, la Euroliga, las ligas nacionales europeas, la NCAA colegial y universitaria, la LNBP mexicana. En la de abajo está el partido de un martes a las nueve de la noche, que es donde el 95 % del dinero cambia de manos.
Al básquetbol le pasa algo distinto que al fútbol en la capa de arriba. El calendario de la NBA es una maratón de ochenta y dos partidos por equipo, con viajes de costa a costa, y eso hace que la fatiga sea un mercado más. Un equipo que juega su cuarto partido en seis noches no llega igual, y esa información está en el calendario antes que en el momio.
Para el aficionado mexicano hay una segunda capa que suele pasarse por alto: la NCAA. La apuesta al básquetbol colegial y universitario vive en el mismo calendario que la NBA pero con reglas de reloj FIBA, sin tantos partidos por semana y con una varianza mucho más alta porque los jugadores son más jóvenes. Los torneos de conferencia y el torneo final de marzo concentran el volumen; el resto del año escolar es una sucesión de partidos donde el favorito de local gana casi siempre y el momio apenas paga.
La tercera capa es el gran escaparate. El básquetbol varonil se incluyó por primera vez en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 y el femenil en 1976; el 3×3 es deporte olímpico desde 2020. La Copa del Mundo de la FIBA y los Juegos son las dos citas donde aparece el apostador ocasional, y son también donde más cambian las reglas del torneo de una edición a otra. Para el gran certamen conviene leer el formato antes de apostar: un torneo corto con eliminatorias directas castiga cualquier apuesta al acumulado que uno tenga en la cabeza.
Y una nota de calendario para quien lea esto con el año empezado: el Mundial de fútbol de 2026 ya se jugó, en junio y julio, así que no hay ningún torneo grande de fútbol empujando el calendario de verano. La agenda del básquetbol queda para ella sola, con la NBA en temporada baja entre mediados de junio y octubre y las ligas internacionales corriendo en paralelo. Quien busque básquetbol en agosto, lo encuentra en 3×3, en torneos de preparación y en la liga de verano.
Las nueve casas de apuestas de este análisis: en qué se diferencian
Cómo se leen las fichas
Cada plataforma de esta lista opera en México, según sus propias fuentes, bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario con establecimiento físico. La palabra correcta es permiso, no licencia: el Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal concedido a un permisionario, los permisos son intransferibles, y no existe una autorización digital suelta. Cuando un sitio extranjero opera en México lo hace detrás de un permisionario local, y un mismo permisionario puede llevar varias marcas.
El detalle incómodo es que el registro público de permisos no se puede consultar con facilidad. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica una lista de sitios autorizados que en la práctica resultó inaccesible, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y las cifras que circulan sobre cuántos sitios operan no cuadran entre sí: un informe habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas discrepancias, ningún número de permiso puede presentarse aquí como oficial, y los que aparecen vienen señalados como lo que son: lo que dice la casa o una compilación de terceros, sin confirmación oficial.
El básquetbol tiene un lugar parejo entre las nueve, pero no todas lo empacan igual. La diferencia práctica no está en quién tiene el deporte —todas lo tienen— sino en cómo se construye la jugada: unas empujan el creador de apuestas, otras la transmisión, otras el simple catálogo.
La tabla de las nueve: permiso declarado y lo que dice su ficha
| Casa de apuestas | Permiso de la SEGOB, según la fuente que lo declara | Lo que su propia ficha dice |
|---|---|---|
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, según el pie de su propio sitio; sin confirmación oficial | Más de 18 años, transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales |
| Betcris | Permiso de su permisionario en nombre de Producciones Móviles, según su pie de página; el número difiere entre fuentes y no se imprime; sin confirmación oficial | Cobertura deportiva amplia; de la empresa del sitio, licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| Betway | Permiso 4184, según Casas de Apuestas Legales; sin confirmación oficial | Catálogo internacional de deportes y mercados |
| Pickwin | Permiso de su permisionario, según el blog de Pickwin y Apuestas Legales; las fuentes se contradicen y no se imprime número; sin confirmación oficial | Oferta deportiva en línea con promociones de bienvenida |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales; sin confirmación oficial | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según Casas de Apuestas Legales; sin confirmación oficial | Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas Legales; la App Store lista la app a nombre de otra empresa que el titular declarado; sin confirmación oficial | Apuestas en vivo, transmisión y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, bonos de bienvenida y programa de lealtad |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según Casas de Apuestas Legales; sin confirmación oficial | Casa de apuestas con producto de casino en el mismo sitio |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según Casas de Apuestas Legales; las compilaciones difieren sobre el titular; sin confirmación oficial | Apuestas deportivas y casino en línea |
Lo que la tabla no dice es lo que más importa en la práctica: ninguna de estas nueve cifras venció a un registro público abierto. Un permiso declarado por la casa es una afirmación de la casa; sirve para saber a qué permisionario pertenece la marca, no para certificarla. Cuando una lista de sitios autorizados no está disponible, el dato no se puede fabricar, y una página que lo inventara estaría poniendo en el mismo renglón un hecho y una promesa.
Esa es la razón por la que este análisis escribe “según” tantas veces: no es una coartada, es la información que hay.
Dos que hoy no están y el lector que las recordaba
Fuera de la lista quedan dos nombres que mucha gente tiene todavía en el historial. Betano, la marca del grupo Ganador Azteca, está bloqueada desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado sólo le permitió publicar contenido informativo, y en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea entre los que estaban betano.mx y bet365.mx. Bet365 corrió otra suerte: en marzo de 2026 un juez de distrito le concedió un amparo contra el bloqueo, aunque el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente.
Con ese historial, ninguna de las dos puede presentarse aquí como activa ni como cerrada. Quien tenga un saldo guardado ahí, lo tiene guardado en una casa cuya situación jurídica cambió al menos cuatro veces en once meses. Eso no es una opinión, es el expediente.
Fundamentos: cómo se construye una apuesta de básquetbol
El boleto y sus partes
Una apuesta sencilla es una sola selección: un ganador, un hándicap, un total de puntos, el ganador de un cuarto. Cada una tiene su momio, y el momio es el número que convierte el riesgo en pago. Una apuesta múltiple o parlay encadena varias selecciones y multiplica los momios entre sí, con lo que el pago crece y la probabilidad de acertar todas encoge en la misma proporción.

El hándicap es la pieza que más confunde al recién llegado. En lugar de apostar a que un equipo gane, se apuesta a que gane por más o menos de un margen dado, y ese margen aparece como un número con medio punto adosado casi siempre. El medio punto está para eliminar el empate contra la línea, no para ser amable.
El mercado de más/menos es el más limpio de todos para entender el básquetbol. No importa quién gane: importa cuántos puntos se anotaron en total. En un deporte que anota cien puntos por lado, ese mercado es una discusión sobre el ritmo, y el ritmo es una cosa que se puede mirar.
El creador de apuestas —la función que varias casas anuncian con su propio nombre— arma una combinación a gusto del jugador. Es lo más divertido del catálogo y lo más caro, porque cada selección que se agrega cruza otro margen antes de llegar al pago final.
Lo que paga un boleto ganador
Aquí no hay que ser contador; hay una multiplicación y ya. Con un momio decimal, el retorno de un boleto ganador es la cantidad apostada por el momio, y la ganancia neta es la cantidad apostada por el momio menos uno.
Mil pesos a momio 1,90 devuelven 1.900 pesos: mil de vuelta y 900 de ganancia. Si el mismo boleto se arma con tres selecciones de 1,90 cada una, los momios se multiplican y el precio final queda en 6,859, de modo que los mismos mil pesos devuelven 6.859 pesos si las tres entran. La cifra se ve grande y la probabilidad correspondiente es pequeña; las dos cosas van juntas, y el parlay no mejora ninguna de las dos, sólo las junta.
Vale el ejercicio de mirar los dos boletos del mismo tamaño: uno solo, a 1,90, acierta con mucha más frecuencia que el triple a 6,859. El pago alto no compensa nada; simplemente paga menos veces.
Cómo se nota el margen dentro del momio
El momio de 1,90 no es lo que un mercado justo pagaría. Un mercado de dos resultados con momios parejos de 1,90 y 1,90 devuelve alrededor del 94 % de lo apostado y deja cerca del 5 % para la casa: es la resta de cien menos la suma de las probabilidades implícitas, 1/1,90 más 1/1,90. Ese es el peaje que existe aunque el boleto gane.
La forma de notarlo sin calculadora es reconocer el patrón: cuando los dos lados de un mercado de dos resultados están por debajo de 2,00, el mercado está cargado. Un mercado de tres resultados en el que los tres momios caben en un rango estrecho está más cargado todavía. En el básquetbol, los mercados principales suelen traer ese peaje más apretado que los mercados de nicho, y los mercados de jugador —puntos de una estrella, rebotes, asistencias— lo traen mucho más suelto.
Con cien pesos, cinco se van en el peaje. Con cuatro boletos de 1.000 pesos en un mercado así, unos 200 pesos se van antes de empezar, siempre bajo el supuesto de momios parejos y mercado equilibrado. La conclusión que importa: el margen no es un castigo por apostar mal, es una condición de la casa, y por eso un momio “mejorado” que se mueve dos centésimas sigue estando dentro del mismo peaje.
Qué se compara antes de elegir una casa
Cuatro cosas separan a una casa de otra para un apostador de básquetbol, y ninguna es el bono. La primera es el momio en los mercados que uno juega de verdad: un margen apretado en el mercado principal vale más que cualquier promoción de temporada. La segunda es la profundidad de la apuesta en vivo: cuántos mercados hay con el partido empezado y cuánto tarda en moverse el precio. La tercera es la facilidad para cobrar: métodos disponibles, si el retiro vuelve a una cuenta a nombre del jugador y cuánto tarda. La cuarta es todo lo que viene después: qué herramientas de control existen, qué documentación pide la verificación y qué pasa si uno quiere cerrar la cuenta.
El bono va al final de esa lista, no al principio. Un bono se cobra una vez y un margen se paga en cada boleto. Quien elija por el bono está eligiendo por el 2 % de la experiencia.
Normativa de las apuestas de básquetbol en México: permiso, impuestos y bloqueos
Quién autoriza y bajo qué papel
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y el brazo que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos —además de llevar los procedimientos sancionadores— es la Dirección General de Juegos y Sorteos. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2, reformado el 16 de noviembre de 2023, dice que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida; en su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal concedido a un permisionario; y en su artículo 1 deja fuera del reglamento a la Lotería Nacional.

Entre los tipos de permiso relevantes para la apuesta están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, previstos en el artículo 28. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuesta remota. Los permisionarios de apuesta remota deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, mantener seguros, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir fianza, según el artículo 29.
La Ley nada dice de apuestas en línea. Esa ausencia explica el arreglo del mercado: un sitio no puede tener una licencia digital propia, opera detrás del permiso de un titular autorizado, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. La palabra es permiso, y el titular se llama permisionario.
Sin registro abierto no hay certeza
Hay un hueco que ni la ley ni el mercado tapan. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica una lista de sitios autorizados que en la práctica no se pudo abrir; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que ese registro fuera público y abierto; y las cifras sobre cuántos sitios operan no concuerdan entre sí. Mientras el registro no esté disponible y sea legible, ningún número de permiso que circule —ni el que publica una casa en su pie de página, ni el que recoge una compilación de terceros— puede presentarse como confirmado oficialmente.
Para el apostador esto significa algo concreto y útil: verificar un permiso hoy es una investigación manual, no una consulta. Se busca en el pie de página del propio sitio el nombre del permisionario, se contrasta con las compilaciones disponibles y, si hace falta certeza, se acude a la Dirección General. Ninguna de las nueve casas de este análisis pasa de ese primer paso sin la etiqueta de “según la fuente”.
Impuestos: quién retiene y sobre qué
El impuesto que más ha movido el mercado es del lado del operador, no del jugador. Los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos pagan un IEPS del 50 % conforme a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, artículo 2, fracción II, inciso B), reformado en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. La misma fracción alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, con bloqueo temporal del servicio digital para incumplimientos graves. Sobre la base hay que ser prudente: el texto legal leído dice “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y por eso no puede escribirse “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”.
Del lado del premio, el tratamiento vive en el ISR. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del Impuesto sobre la Renta: quien paga retiene 1 % cuando el premio no está gravado por la entidad federativa o el impuesto local no supera el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal sí supera ese 6 %. La retención es pago definitivo sólo si la persona presenta la declaración que le corresponda cuando esté obligada; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México hay un impuesto local del 6 % sobre los premios, lo que lleva el total a alrededor del 7 % según un reporte secundario, y los premios superiores a 600.000 pesos al año deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario. Hay además impuestos estatales que varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Un detalle que conviene no pasar por alto: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. Qué pasa con un premio ganado en un sitio sin permiso no queda establecido en la ley leída, así que cada quien debe llevarlo a su contador o asesor fiscal antes de dar por cierta una retención.
Declaración de identidad, pagos y el CFDI de retenciones
Los operadores verifican a sus usuarios, en el marco de las obligaciones de prevención de lavado de dinero: la actividad de apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado, y las operaciones relevantes se reportan a la UIF y al SAT. Esa verificación no está detallada en un reglamento de apuestas leído, y los documentos que cada casa pide son los que cada casa dice pedir.
En pagos tampoco hay estatuto. Lo que existe es lo que cada casa publica: tarjetas, transferencia SPEI, cupones en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador en las casas que lo declaran, y quien paga una retención por un premio gravado emite el CFDI de retenciones correspondiente. Las criptomonedas en casas con permiso no están establecidas.
Sobre la edad: el Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número; las casas declaran 18 años o más en sus propias fichas y pies de página, y una cifra legal general para el juego no queda establecida. Todos los avisos de “sólo mayores de 18 años” que aparecen en este mercado son, hoy, autorregulación de la marca.
Publicidad, bono y bloqueos
En la publicidad tampoco hay artículo federal en el Reglamento leído. Circulan reportes sobre horarios de emisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— que describen iniciativas, no ley; hay propuestas para limitar a influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida, y ninguna es ley. No hay regla estatutaria sobre bonos; tras el aumento del IEPS los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, que es una decisión comercial y no una obligación.
Lo que sí cambia con el viento es la vigilancia sobre dominios. La Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe en su artículo 8 los sitios no autorizados y permite a la Secretaría cerrar locales irregulares; la SEGOB ha reforzado su facultad para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base estatutaria específica para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la LIVA no queda establecida.
El expediente de los últimos meses lo dice mejor que cualquier resumen. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en esa operación quedaron deshabilitadas las marcas de Ganador Azteca. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió publicar únicamente contenido informativo lícito, ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió un amparo a bet365, que seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas, según una sola fuente. Además, alrededor de veinte casinos físicos fueron cerrados en 2026.
Nada de eso permite decir que un sitio esté abierto o cerrado hoy. Un estado jurídico que cambió cinco veces en un año se describe con su fecha al lado, y quien apueste ahí asume un riesgo que no tiene nada que ver con el básquetbol.
Permiso mexicano contra sitio sin permiso
Una marca con permiso trae un recinto legal mexicano, una autoridad a la que responder, controles de identidad y de lavado de dinero, y el CFDI de retenciones cuando hay un premio gravado. Una marca en el extranjero no trae nada de eso: ni recinto, ni autoridad local, ni retención, ni CFDI. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos; juegan con su propio reglamento interno, y su marco no es el de la Ley Federal de Juegos y Sorteos.
El costo aparece en el peor momento. Un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, y reclamarlo después es un pleito que el apostador sostiene solo. Y hay una ausencia que se repite en los dos mundos: no existe un registro nacional de autoexclusión, así que ni las casas con permiso ni las de fuera ofrecen una barrera centralizada para quien necesita que alguien más le ponga el freno.
La falta de registro de autoexclusión es la pieza más débil del sistema mexicano, y es la misma en las dos orillas. Un apostador que quiere dejar de apostar no tiene una puerta única que cerrar; tiene que cerrar la puerta de cada casa por separado, y ninguna de ellas sabe lo que hizo en la otra.
Juego responsable: los límites que las casas sí ofrecen en México
Qué hay y qué no hay
La ley mexicana no contempla un límite de depósito obligatorio para las apuestas, ni un límite de pérdida, ni una cuenta de juego temporal; tampoco un registro de autoexclusión nacional. Lo que existe son las herramientas voluntarias que las casas listan en sus propias fichas: descansos, límites de depósito, autoexclusión interna, avisos de juego responsable y una política de cierre de cuenta.
Esa diferencia no es un tecnicismo. Un límite obligatorio cobija a todos los usuarios de una casa por igual y no depende de que alguien se acuerde de activarlo. Un límite voluntario es una herramienta que funciona sólo para quien la enciende, y se apaga igual de fácil.
Los avisos de las nueve, leídos con calma
Casi todas las plataformas de esta lista dicen lo mismo en su letra chica, y vale la pena leer lo que dicen literalmente. La ficha de la app de Codere México declara que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. La ficha de Caliente Deportes en la App Store mexicana está publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Winpot se presenta como empresa mexicana de entretenimiento con 17 casinos físicos y sus fichas de deportes y casino mencionan apuestas con dinero real y avisos de juego responsable; su app deportiva la publica Wiztech Limited, salió en abril de 2023 y su versión 1.51 es del 23 de octubre de 2026.
Lo que esas frases tienen en común es que son avisos, no mecanismos. Ninguna de ellas dice cuánto se puede depositar al día, ni qué pasa con la cuenta cuando alguien pide cerrarla, ni si el cierre tarda una semana. Un aviso de juego responsable sin número al lado es una calcomanía, y las calcomanías no paran a nadie a las tres de la mañana.
Cómo se usa la herramienta cuando existe
Para quien quiere poner un límite, el orden importa. Primero se activa el límite de depósito en la propia cuenta antes de hacer el primer depósito, no después de la racha mala. Segundo se revisa si la casa permite bajar el límite de inmediato y subirlo sólo tras un plazo de espera; si la rebaja también espera, la herramienta sirve menos. Tercero se pide el cierre de cuenta por escrito al soporte y se guarda el comprobante, porque un cierre que no se documenta es una sesión cerrada, no una cuenta cerrada. Y en paralelo se revisa si la casa tiene autoexclusión interna por un plazo definido.
Ninguno de esos pasos depende de que la casa sea buena o mala. Depende de que la casa los tenga y de que el jugador los use antes del momento en que la decisión se vuelve difícil.
Los recursos que sí están fuera de la casa
Como no hay un registro nacional de autoexclusión, la protección externa la cargan otras instancias: los programas públicos de atención a la ludopatía, los servicios de salud mental y las líneas de ayuda que existen fuera del sitio de apuestas. La Secretaría de Gobernación es la autoridad y no la mesa de ayuda; quien busca tratamiento o apoyo no lo va a encontrar en el menú de la casa.
Y hay un punto que no admite humor: apostar dinero que se necesita para otra cosa no es una estrategia de recuperación sino un gasto, y el básquetbol en vivo, con su marcador que cambia cada minuto, es el formato que más rápido convierte un rato de diversión en una sesión larga. El límite que uno no pone, alguien lo pone por uno más tarde y peor.
Las nueve casas, una por una
Caliente: la marca con más años y el permiso en su propio pie de página
Caliente es la casa que un mexicano menciona primero cuando le preguntan por apuestas, y eso tiene una base concreta: su pie de página declara un permiso de la Secretaría de Gobernación con el número DGG/SP/404/97, a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del grupo Caliente. Ese número no está confirmado de manera oficial, pero es la casa quien lo publica en su propio sitio, no una compilación de terceros, y eso ya lo pone por delante de las demás en este apartado.
Su aplicación es la más completa de la lista en funciones de jugada. La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, el creador de apuestas que la casa llama “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y está limitada a mayores de 18 años. En básquetbol eso significa que un partido de temporada regular se puede ver y apostar en la misma pantalla, con el retiro anticipado disponible durante el juego.
Dos cosas frenan. La primera es que el catálogo de la app es más ancho que profundo en mercados de nicho: para un total de puntos o un hándicap encuentra de todo, mientras que para rebotes de un jugador concreto la oferta se adelgaza. La segunda es que toda esa riqueza de funciones vive en una interface que carga mucho; quien quiera entrar, mirar un momio y salir tiene que atravesar una portada de promociones.
El veredicto: es la opción natural para quien va a usar el creador de apuestas y la transmisión en la misma sesión, porque pocas plataformas juntan las dos cosas con esa comodidad. Para apostar tres sencillas a la semana, la maquinaria es más de la que hace falta.
Betcris: permiso declarado y una licencia europea que conviene leer entera
Betcris presenta una particularidad que ninguna otra de la lista tiene: su pie de página declara un permiso de la Secretaría de Gobernación a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Sobre el número del permiso mexicano, las fuentes no se ponen de acuerdo: el pie de página muestra uno y la tabla de la compilación muestra otro, así que aquí no se imprime ninguno.
Ese doble sombrero es útil y también es un detalle que hay que leer con cuidado. La licencia maltesa cubre la operación internacional de la empresa, no la mexicana: para apostar en México lo que importa es el permiso del permisionario, y los dos documentos no son intercambiables ni cubren lo mismo.
Betcris viene del mercado centroamericano, donde lleva años siendo una de las referencias del apostador de deportes, con un catálogo deportivo amplio y una cultura de mercados de línea. Para el básquetbol tiene la oferta suficiente para los mercados principales, sin la capa de transmisión integrada que ofrecen otras.
El veredicto: la marca le queda bien al apostador que ya tiene un método —que sigue una línea, que compara con una referencia internacional— y que quiere un catálogo estable sin entretenimiento encima. Quien busque estadísticas en vivo dentro de la app y creador de apuestas va a extrañar lo que sí encuentra dos renglones más arriba.
Betway: permiso 4184 y un catálogo internacional de mercados
Betway declara un permiso de la Secretaría de Gobernación con el número 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según la compilación de Casas de Apuestas Legales y sin confirmación oficial. El titular no es un nombre cualquiera: es la empresa del frontón, uno de los recintos con permiso propio en el país y con la posibilidad de obtener permisos complementarios para apuesta remota. Ese detalle explica por qué una marca de origen británico opera legalmente en México.
La casa es reconocible por su catálogo internacional: cuotas de ligas y torneos de media Europa, mercados de jugador y una estructura de apuesta que no cambia demasiado entre deportes. En básquetbol cubre la NBA y la Euroliga con la profundidad esperable de una casa grande, con mercados de cuartos y de mitades que a veces no aparecen en plataformas más pequeñas.
Lo que no trae es la parte local. Su transmisión no está integrada como en otras casas de esta lista y su presencia en el mercado mexicano es más de escaparate que de calle.
El veredicto: sirve al apostador que sigue ligas europeas de básquetbol y quiere el mismo tipo de mercados que encuentra en una casa internacional, sin la parafernalia. Si lo que uno juega es la LNBP o el torneo colegial, la propuesta se queda corta frente a las casas con más catálogo regional.
Pickwin: el permiso que las fuentes no logran ponerse de acuerdo en numerar
Pickwin es el caso donde el desorden documental es más visible. Declara un permiso de la Secretaría de Gobernación a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora, pero las dos fuentes consultadas dan números distintos y uno de ellos es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Cuando dos casas distintas tienen asignado el mismo número de permiso en las compilaciones, lo honesto es no imprimir número: lo que se puede decir es que el titular declarado es un permisionario con permiso, y nada más.
Eso no convierte a Pickwin en una casa irregular. Convierte a la documentación pública del mercado en un desastre, y conviene decirlo tal cual.
Su propuesta es la de una casa mexicana de tamaño medio: oferta deportiva en línea, promociones de bienvenida y un producto de apuestas sin pretensiones de creador de apuestas ni de transmisión integrada. En básquetbol cubre los mercados principales de la NBA y de las competencias internacionales con un catálogo de mercados secundarios más corto que el de las casas grandes.
El veredicto: es una elección razonable para quien apuesta sencillas en los mercados principales y prefiere una casa sin complicaciones a una con veinte funciones que no va a usar. Y es exactamente la casa que un lector cuidadoso debería verificar por su cuenta antes de depositar, precisamente porque el número de su permiso no se puede fijar en esta página.
Codere: más de 30 deportes y el pick más ancho del catálogo
Codere declara dos permisos de la Secretaría de Gobernación, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., según Apuestas Legales y sin confirmación oficial. Es una casa de origen español con presencia larga en América Latina, y su aplicación mexicana es la que más deportes lista de todas las de este análisis.
La ficha de la app de Codere México dice que cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Para el básquetbol concreto, esas dos últimas funciones son las que un apostador va a notar: los momios mejorados suelen aplicarse a selecciones concretas de los mercados principales, y las apuestas gratis son el producto que la casa entrega como compensación o promoción.
Hay un matiz que vale la pena poner sobre la mesa. Una apuesta gratis no es dinero: en el formato habitual, su importe no se devuelve si la selección gana, de modo que un boleto de apuesta gratis a momio 1,90 devuelve la ganancia neta y no el importe completo. Quien calcule lo que va a cobrar como si fuera un depósito se lleva una sorpresa de tamaño 10 unidades por cada 100.
Su app también lista avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, además del permiso declarado.
El veredicto: para quien quiere un solo lugar con muchísimos deportes y funciones de jugada completas, es la casa con el catálogo más ancho. Para el aficionado que sólo abre la app en temporada de básquetbol, esa amplitud se convierte en una pantalla más cargada sin ninguna ventaja en su mercado.
Playdoit: la casa que apuesta todo al retiro anticipado
Playdoit declara un permiso de la Secretaría de Gobernación con el número DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, según Casas de Apuestas Legales y sin confirmación oficial. Su propuesta es la más clara de la lista para el apostador de básquetbol en vivo, y no es casualidad: es la única de las nueve que anuncia el retiro anticipado como una función de primera línea.
Su aplicación cubre fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Ese conjunto responde exactamente a lo que pide un partido de básquetbol: el juego en pantalla, el momio que se mueve y una puerta de salida antes del final.
El “Playboost” merece la misma advertencia que cualquier aumento de ganancias: una mejora de momio mejora el pago si el boleto gana y no cambia la probabilidad de que gane. El momio es el precio, no la promesa.
La contra es el catálogo de mercados de jugador, más corto que el de Codere o el de Caliente. Quien construya boletos con puntos de un jugador concreto va a encontrar menos combinaciones.
El veredicto: es la primera casa que yo miraría para una sesión de básquetbol en vivo con transmisión y retiro anticipado a la mano, porque las dos funciones están puestas al frente. Para el apostador de mercados de jugador es una escala más abajo.
1xBet: transmisión, estadísticas y un titular que la propia tienda de apps no confirma
1xBet declara un permiso de la Secretaría de Gobernación con el número DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, según Apuestas Legales. La compilación no pudo confirmar el dominio de la marca ni la lista oficial, y hay un detalle que el apostador debería notar por su cuenta: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular declarado. Eso no es prueba de nada, pero es la clase de discrepancia que conviene resolver antes de depositar, no después.
Su propuesta es densa y está pensada para el apostador que vive dentro de la aplicación. La app ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. La combinación de transmisión y estadísticas en la misma pantalla es de las mejores de esta lista para quien sigue varios partidos a la vez.
La marca arrastra una reputación internacional que no viene de México y que no se debe trasladar sin más al mercado local: aquí lo que cuenta es el permiso del titular declarado, y ese titular aparece con la etiqueta de “según la fuente”.
El veredicto: útil para el usuario que quiere datos y video sin salir de la app y que compara varias ligas al mismo tiempo. El punto débil no está en el producto sino en la cadena documental del permiso y en la empresa que publica la app, dos cosas que un lector cuidadoso resuelve con una llamada antes de mover dinero.
Novibet: apuestas y casino en el mismo pasillo y un permiso declarado por terceros
Novibet declara un permiso de la Secretaría de Gobernación con el número DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según Casas de Apuestas Legales y sin confirmación oficial. El número no aparece en el pie de página de la marca en la revisión hecha, sino en la compilación de terceros, y eso lo deja un escalón abajo del de las casas que publican su permiso por su cuenta.
El perfil de la casa está partido entre deportes y casino, con el producto de casino ocupando un lugar visible en el mismo sitio. Para el apostador de básquetbol eso tiene una consecuencia práctica que no es de marketing: una casa con casino al lado es una casa donde la sesión dura más y se juega más rápido, y donde el límite de depósito voluntario vale todavía más.
Su oferta deportiva cubre los mercados principales y secundarios de la NBA y de las competencias europeas, sin creador de apuestas destacado ni la transmisión como bandera.
El veredicto: le sirve a quien quiera resolver apuestas y casino con un solo registro y una sola billetera. Quien quiera apostar sólo básquetbol y mantener el resto fuera de la vista está mejor en una casa que no lo invite a la ruleta entre dos cuartos.
Strendus: tres números de permiso y un titular que las compilaciones discuten
Strendus declara tres permisos de la Secretaría de Gobernación —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021—, según Casas de Apuestas Legales, con un titular que las compilaciones no describen igual: Atracciones y Emociones Vallarta en una, New Ads en otra. Ninguno de los tres números está confirmado oficialmente.
Tres números con dos versiones del titular no son una buena señal documental, pero tampoco son una irregularidad demostrada. Es lo que pasa cuando el registro público no se puede consultar: cada compilación arma su lista y las listas se separan.
Su oferta es de casa generalista: apuestas deportivas y casino en línea, con los mercados principales de básquetbol cubiertos y sin funciones diferenciales de transmisión o creador de apuestas que la pongan por delante de las anteriores. La estructura de su boleto y sus retiros es la estándar del mercado, sin rulos particulares.
El veredicto: cierra la lista de las nueve y no la encabeza en nada. Un apostador al que ya le gusta la marca tiene motivos para quedarse; quien llegue sin preferencia no encuentra aquí nada que no esté antes y con mejor respaldo documental.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas de básquetbol en México
¿En qué deportes y eventos puedo apostar en una casa con permiso en México?
La apuesta deportiva está permitida únicamente a través del permiso de la Secretaría de Gobernación que tiene un permisionario. El Reglamento no separa las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports ni los tipos de apuesta, y tampoco aparece una regla sobre eventos restringidos o ligas menores. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento.
¿Cómo compruebo que una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
No hay un registro público que se pueda abrir con facilidad. Lo practicable es leer el pie de página del propio sitio y ver qué permisionario y qué número declara, contrastarlo con las compilaciones disponibles y, si se necesita certeza plena, acudir a la Dirección General de Juegos y Sorteos. Un número que sólo aparece en un tercero no es confirmación.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo que aposté y el momio?
Con momio decimal, el retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y la ganancia neta es la cantidad apostada por el momio menos uno. Mil pesos a momio 1,90 devuelven 1.900 pesos. Si el boleto lleva varias selecciones, los momios se multiplican entre sí antes del cálculo final.
¿Cómo se detecta el margen de la casa dentro de los momios?
Cuando los dos lados de un mercado de dos resultados están igualados por debajo de 2,00, el mercado ya lleva el margen incorporado. Con momios de 1,90 y 1,90 el mercado devuelve cerca del 94 % de lo apostado y la casa se queda con alrededor del 5 %. En los mercados de jugador y en los mercados en vivo ese peaje es más ancho.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Sí. Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del Impuesto sobre la Renta. Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México aplica 6 % y el total ronda el 7 %.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se activan dentro de la propia cuenta, casi siempre antes del primer depósito, y son herramientas voluntarias: México no contempla un límite legal de depósito, un límite de pérdida obligatorio ni una cuenta de juego temporal. Conviene revisar si la casa permite bajar el límite al instante y si tiene autoexclusión interna por un plazo definido. No existe un registro nacional de autoexclusión.
Deportes de equipo – bonosbienvenidamx
Content created by the «bonosbienvenidamx» team
