Apuestas deportivas con dinero en México: guía para elegir casa sin creerle al anuncio

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día

México no tiene licencia de apuestas en línea. Tiene permisos. La palabra importa, y no es un tecnicismo de abogados: detrás de ella está todo el sistema bajo el cual una casa de apuestas puede operar legalmente en el país, con quién responde ante la autoridad y qué pasa con tu dinero si un día la autoridad decide apagar el dominio.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Última revisión: noviembre 5, 2026, con los pies de página de cada operador, sus fichas en la App Store mexicana y las resoluciones judiciales publicadas sobre los bloqueos de 2025 y 2026 como referencia.

El permiso de la SEGOB y lo que realmente autoriza

La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947 y sigue vigente. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio nacional, con una salvedad: los que estén expresamente autorizados. La Secretaría de Gobernación concede esos permisos e inspecciona los establecimientos conforme al artículo 7; el artículo 8 la faculta para clausurar locales sin autorización; el artículo 9 prohíbe que un centro de apuestas quede cerca de escuelas o centros de trabajo, y el artículo 10 obliga a estados y municipios a cooperar con la federación.

El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023, es la pieza que a un apostador le toca entender. Su artículo 1 somete a autorización, control e inspección los juegos con apuestas y los sorteos —salvo los de la Lotería Nacional— bajo jurisdicción federal. Su artículo 2 dice algo más incómodo: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. Y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se concede a un permisionario.

Ahí está la palabra clave del sistema mexicano. No hay licencia. Hay permiso, temporal, a nombre de una persona física o moral que responde ante la Secretaría. Los tipos de permiso que importan aquí son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, previstos en el artículo 28. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. El artículo 31 los declara intransferibles, y el artículo 29 obliga a los permisionarios de apuestas remotas a rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir fianza.

La palabra “permiso” no es un detalle de vocabulario

Ningún artículo del reglamento menciona las apuestas en línea como categoría propia. Lo que ocurre en la práctica —y conviene decirlo con esa fórmula, porque no hay norma que lo escriba así— es que un sitio digital no puede tener permiso independiente: se cuelga del permiso de un permisionario con instalaciones físicas autorizadas. Un mismo permisionario puede operar varias marcas. Por eso la ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB y no que tenga licencia; por eso el pie de página de Caliente presenta su número como una autorización de la Secretaría de Gobernación.

Cuando una casa se anuncia como “licenciada” en México, está usando una palabra que el marco mexicano no usa. No siempre es mala fe; a veces es traducción. Pero el apostador que va a poner dinero hace bien en distinguir: un permiso se otorga a un tercero, es temporal y no se puede ceder, mientras que una marca extranjera que ofrece apuestas en México con una licencia de otra jurisdicción no tiene nada de eso detrás.

Por qué no podemos darte la lista oficial

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados. Ese listado no pudo abrirse al momento de esta revisión, y el resultado es que ninguna cifra oficial sostiene lo que verás más abajo. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto de permisionarios. Los conteos que circulan se contradicen: un informe habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con ese panorama, imprimir un número de permiso como dato oficial sería inventar autoridad donde no la hay.

Los números que sí aparecen en esta página vienen del pie de página de cada marca o de compilaciones de sitios comparadores, y así están marcados. Cuando dos compilaciones se contradicen sobre un mismo número, no se imprime ninguno. Esa es la razón, por ejemplo, de que Pickwin no lleve cifra: las fuentes se contradicen sobre su permiso, y el número que una de ellas da es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles.

Del lado de las marcas, la verificación de identidad es real. Los operadores aplican controles de conocimiento del cliente y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de apuestas está catalogada como vulnerable frente al lavado de dinero. Qué documentos exige cada casa no está fijado en una norma que hayamos podido leer; cada operador lo publica en sus términos y en su proceso de registro.

Edad: los 18 años los pone la marca, no la ley

El artículo 5 del reglamento prohíbe a los menores de edad permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. El número 18 aparece en las fichas y los pies de página de las propias casas: la app de Codere México lo declara, la de Caliente Deportes también, Playdoit lo enlaza junto con sus pautas de juego responsable y el pie de Betcris aclara que el servicio no se promociona a menores. Un número estatutario para el juego, en cambio, no está establecido.

Esa diferencia no es académica para quien tiene un hijo de 17 años con un celular. La barrera existe, es declarada por cada operador y se apoya en la verificación de identidad; no es una edad grabada en una ley federal de juego.

normativa: bloqueos, reforma y el permiso que hoy nadie puede verificar

La historia reciente del mercado mexicano se lee en las clausuras, no en los reglamentos. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas; en esa operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, la marca de Ganador Azteca del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo sin relación con apuestas. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. Y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas marcas, según una única fuente.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Esa última línea es exactamente el problema. El estado de bet365 y Betano cambia con cada resolución y no puede escribirse como abierto ni como cerrado hoy. Por eso esta página no las lista entre las marcas activas y no las cuenta entre las nueve que se comparan: no es una opinión sobre su oferta, es que su situación jurídica no está quieta el tiempo suficiente para describirla.

Lo que no se puede afirmar tampoco: que apostar en un sitio sin permiso sea un delito o conlleve una multa para el jugador. No está establecido, y esta página no inventa ni sanción ni exención.

La reforma que aún no es ley

La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No ha sido presentado. No es ley. Cualquier relato que lo trate como el nuevo régimen del juego en México se adelanta a los hechos.

Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta, no una norma. La diferencia entre las dos cosas es la misma que hay entre un boleto pagado y un boleto premiado.

Vale la pena detenerse en lo que la discusión pública ha puesto sobre la mesa y no ha aprobado: límites de horario para la publicidad en radio y televisión (después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00, según los reportes), prohibición de que influencers y deportistas anuncien casas de apuestas, veto a la publicidad en transmisiones deportivas y prohibición de los bonos de bienvenida. Todo eso son iniciativas. Ninguna es ley, y la publicidad que hoy ves en la camiseta de un equipo se rige por lo que el operador decidió publicar, no por un artículo que la limite.

Tampoco hay artículo federal sobre publicidad en el reglamento que hayamos podido leer, ni regla estatutaria sobre bonos. Lo que sí ocurrió, según reportes del sector, es que tras la subida del IEPS las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Eso no es filantropía: es contabilidad.

El impuesto que cambió las cuentas del sector

El IEPS sobre juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos vive en el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS. La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 lo subió del 30 % al 50 % y entró en vigor el 1 de enero de 2026. La misma fracción alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en casos graves de incumplimiento, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Sobre la base hay que ser cuidadoso. El texto legal habla de “valor de la actividad”; la prensa lo traduce como “monto total apostado”. Ninguna de las dos cosas —“50 % de lo apostado” o “50 % de los ingresos brutos”— es lo que dice el artículo. Es una diferencia enorme para quien intenta calcular cuánto queda de su apuesta, y quien afirme una de las dos con seguridad está adivinando.

El impuesto del apostador es otro. El artículo 138 de la Ley del ISR obliga a retener sobre los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente: 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % cuando el gravamen estatal supera ese 6 %. Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada a ello; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % a los premios, lo que deja el total alrededor del 7 % según reportes secundarios. Los premios que superan 600,000 pesos en el año deben informarse en la declaración anual, también según reportes secundarios.

Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Cada entidad hace lo suyo, y eso explica por qué la retención sobre un premio puede pasar del 1 % al 21 % según dónde se generó.

El artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”. Cómo se tratan los premios obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido, y este texto no va a improvisar una respuesta: si tienes un premio grande de un operador sin permiso, la indicación sensata es consultar a un contador o asesor fiscal antes de gastarlo. Nadie aquí te va a decir que está exento ni que está gravado, porque no se sabe.

prevención: las herramientas que existen y el registro que no existe

Aquí viene la parte en la que México se queda corto, y conviene decirla sin adornos: no hay registro nacional de autoexclusión. En España o en el Reino Unido un apostador puede pedir que se le cierre la puerta en todo el mercado de una vez. En México no. La autoexclusión que existe es interna, voluntaria y vive dentro de cada marca, con la marca como único guardián de que se respete.

Una credencial de elector junto a un celular con una cuenta regresiva en la pantalla sobre una mesa de cocina
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Tampoco hay, en el marco que se pudo revisar, un límite legal de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal. No hay una norma que obligue a la casa a frenar a un cliente que deposita diez veces su sueldo en una semana.

Lo que sí hay son herramientas que cada operador publica por decisión propia. Las fichas de las aplicaciones mexicanas listan pausas, límites de depósito y mecanismos de autoexclusión dentro de la cuenta. La ficha de la app de Codere México incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; Playdoit enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable; el pie de Caliente pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable; Betcris hace lo propio y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

Ese es el mapa real: protección por marca, no por sistema. Y tiene una consecuencia incómoda para el apostador que quiere ayuda de verdad. Si una herramienta de autoexclusión solo cubre la casa que la emite, alguien que se autoexcluye en una marca tiene a la vuelta de la esquina otras ocho ofreciéndole lo mismo. El freno que funciona en ese escenario es el que el propio apostador pone fuera del sistema: el bloqueo del sitio, la app borrada, el límite de la tarjeta con el banco.

Qué revisar antes de depositar, y qué revisar después

En el extremo práctico de la protección hay dos cosas que el apostador controla por completo y que las casas no van a empujar. La primera es el depósito por SPEI o por tarjeta: si el instrumento con el que cargas la cuenta es tu tarjeta de nómina, el límite de depósito que pongas en la casa no te protege de ti mismo en una racha mala. Un instrumento aparte, con un saldo techo, hace más trabajo preventivo que cualquier casilla de juego responsable. La segunda es la cuenta bancaria misma: las casas retiran a una cuenta a nombre del jugador, y esa exigencia —que aparece como regla general en los términos de los operadores— corta de raíz el uso de cuentas de terceros, que es también la vía por la que un menor de edad termina apostando con la cuenta de un adulto.

Para el apostador que ya sabe que el control es suyo y quiere usarlo: abre la sección de juego responsable de la casa antes de registrarte, no después. Ahí está el único límite que existe.

incentivos: los bonos, el rollover y la letra que nadie lee

Los bonos de bienvenida son la puerta de entrada del mercado mexicano y la parte que más se parece a un contrato de adhesión con letra pequeña. En el encabezado de caliente.mx se anuncian 1,000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos; la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. La ficha de la aplicación de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos. La ficha de Playdoit anuncia 1,000 pesos de bono de bienvenida, y ahí empieza el problema: en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras ni dentro de la propia ficha de la marca.

Esa contradicción interna es más informativa que cualquier cifra. Una casa que no logra ser consistente en la descripción de su propio bono difícilmente será consistente cuando le pidas el pago de la ganancia que ese bono generó.

Hay un cuidado que conviene tener con los bonos de dos marcas distintas: en varios operadores el bono de bienvenida es una sola cosa que cubre casino y deportes, y las condiciones que se aplican a un giro de tragamonedas no son las mismas que las que se aplican a un parlay. El apostador que quiere un bono para deportes debe buscar la parte de los términos que habla de momios mínimos y de mercados que cuentan para el rollover, no la que habla de juegos de casino.

Rollover: la palabra que decide cuánto vale el regalo

El único dato de requisitos que aparece publicado sobre estas ofertas viene de reseñas de sitios comparadores, y no de las casas: el bono sin depósito de 1,000 pesos de Caliente exigiría un rollover de 10 veces, y el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra.

Con esas condiciones, mover 1,000 pesos de bono con rollover de 10 veces significa 10,000 pesos de apuestas antes de que ese saldo sea dinero tuyo. Repartido en apuestas de 100 pesos, son 100 apuestas; son 50 si el boleto promedio es de 200. Nada de eso está garantizado en una tarde de domingo, y aquí aparece el segundo requisito que casi nunca se lee: las apuestas por debajo del momio mínimo no cuentan para el rollover. Apostar a 1,20 para cumplir rápido no acelera nada; cumplir con boletos cortos es la trampa clásica del jugador impaciente.

Y ese es solo el requisito de apuesta. Falta el costo del mercado en el que tienes que apostar para cumplirlo.

Lo que el margen de la casa se lleva por el camino

El margen no es una comisión visible; está dentro del momio. La forma de verlo es tomar todos los resultados posibles de un mismo mercado y calcular qué parte de cada peso apostado reparte la casa. En un mercado de dos resultados con momio 1.90 y 1.90 —un ejemplo ilustrativo, no una cuota cotizada—, un peso repartido entre los dos lados obligaría a la casa a pagar 0,526 más 0,526 pesos, cerca de 1,05 pesos por cada peso recibido. La casa se queda con alrededor del 5 % de lo apostado en un mercado así, y devuelve cerca del 95 %. Ese es el número que importa: la expectativa de lo que recuperas apostando en ese mercado ronda el 95 %, y el margen se come el resto antes de que cualquier bono entre en escena.

La banda depende del mercado y de la casa. Un 1X2 de un partido de futbol mexicano de segunda fila puede quedar por encima del 5 %; un mercado principal de un partido grande, por debajo. Con dos resultados la cuenta es limpia; con tres, empeora. En un mercado de tres resultados con momios 2.50, 3.30 y 3.00, la casa se queda alrededor del 7 %, y devuelve cerca del 93 % de lo apostado. El margen que se puede calcular aquí es el de un ejemplo; el de cada casa y cada mercado hay que verlo en el momio del boleto, porque es la única cifra que siempre está a la vista y casi nadie multiplica.

Sobre eso conviene hacer una comparación que las casas no hacen: un bono de bienvenida se cobra una vez, pero el margen se cobra en cada apuesta que el rollover te obliga a hacer. En ese escenario de 100 apuestas para mover el bono, un margen del 5 % sobre 10,000 pesos de apuestas equivale a perder unos 500 pesos en expectativa. Para quien juega cada domingo durante años, y no solo para cumplir el bono, el margen es el número de la página. Un apostador con presupuesto pequeño debería elegir por margen y por límites, no por el tamaño del regalo.

dispositivo: la app como camino principal y el navegador como respaldo

Las fichas mexicanas dibujan un mercado que vive en el teléfono. La app “Caliente Deportes” la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; es solo para mayores de 18 años. La aplicación “Codere: Apuestas Deportivas MX” figura a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026, con más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La app Playdoit la publica Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. La app de Betcris la publica TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y opera en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.

Un detalle que se lee en las fechas: una app actualizada en agosto y otra en septiembre no son lo mismo que una actualizada la semana pasada. No es un juicio estético, es una señal de mantenimiento. Una aplicación deportiva que no se actualiza en meses suele ser una aplicación donde fallan los momios en vivo, que es justo el momento en que más duele.

Contar con app no es obligatorio para apostar: todos estos operadores aceptan apuestas desde el navegador del celular. La diferencia real está en lo que la app resuelve. Las transmisiones integradas, el creador de apuestas y el botón de retiro conviven mejor en pantalla de teléfono que en una pestaña del navegador. Si el apostador piensa usar la casa dos veces al año para un partido grande, el navegador basta. Si piensa usarla en cada jornada, la calidad de la app es parte del producto.

En México eso tiene un costado fiscal que conviene tener presente: la casa debe emitir CFDI de retenciones por los premios gravados. Las funciones de cuenta, historial y documentos suelen vivir en la app, y buscar un comprobante de retención en una aplicación abandonada es una tarde perdida.

calendario: qué deportes y qué torneos mueven el dinero en México

El futbol es el mercado, y no hace falta discutirlo mucho. La app de Codere México declara más de 30 deportes; Playdoit lista futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas; Betcris destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores y los retiros rápidos. El concurso de pronósticos del Super Bowl es el otro gran imán de dinero del calendario deportivo, tanto por los boletos como por los concursos de cuadros y marcadores que mueven apuestas informales alrededor del partido.

La Copa Mundial de la FIFA 2026 ya se jugó, entre junio y julio de 2026. Cualquier oferta que hoy se anuncie como preparación para ese torneo llega después del hecho, y el apostador debería leerla con esa lupa: lo que suele quedar de un mundial, una vez terminado, son los bonos del siguiente.

El calendario mexicano se ordena de manera bastante reconocible. La Liga MX llena el año con torneos cortos y su calendario repartido entre apertura y clausura, lo que da mercados de jornada casi cada semana. La Liga de Expansión MX y las ligas de ascenso completan la oferta nacional y son donde más se nota el margen de la casa: cuanta menos liquidez tiene un mercado, más caro se paga entrar en él. La Liga de Campeones de la CONCACAF y la CONMEBOL Libertadores dan las noches de media semana que mueven apuestas de parlay. La NBA se juega en el horario nocturno mexicano, lo que la vuelve compatible con las apuestas en vivo desde el teléfono; la NFL ocupa los domingos y es donde los mercados de la casa son más profundos y el margen más apretado. Las Grand Slams de tenis y los grandes torneos de la UFC funcionan como eventos sueltos que concentran el volumen en un solo fin de semana, con una particularidad que conviene saber: en los deportes individuales, los mercados de apuestas a jugadores y de totales de juegos son donde la casa recorta menos, porque su modelo de precios tiene menos que cubrir.

Los esports aparecen en la oferta de Playdoit junto al deporte tradicional y no como una rareza. Es un mercado con márgenes que duelen más que un partido de la Liga MX, y con la ventaja de jugarse en torneos con calendario fijo. Para quien apuesta poco, el consejo es el de siempre: donde más gente apuesta, la casa cobra menos por entrar.

Las apuestas en vivo, el mercado que más caro se paga

Las apuestas en vivo son el producto estrella de las apps y a la vez el mercado con el margen más ancho. La casa cotiza con los segundos corriendo, y ese trabajo de actualización cuesta: el margen de un mercado en vivo suele ser más alto que el del mismo mercado antes del partido, aunque el tamaño exacto dependa del deporte, del minuto y del operador.

En un mercado en vivo la trampa no es el momio bajo sino la velocidad. El apostador que sigue el partido en una pantalla con retraso apuesta sobre un hecho que ya pasó. Mirar la transmisión de la propia casa no elimina el problema, que nace del retardo de la emisión, pero ayuda a elegir un solo reloj y no dos.

procedimiento: cómo se apuesta con dinero, del registro al retiro

Del registro al primer boleto

El recorrido empieza con el registro y con una verificación de identidad que no es un trámite simbólico: existe porque la actividad está catalogada como vulnerable frente al lavado de dinero y porque las casas deben reportar operaciones a la UIF y al SAT. Después viene el depósito. El pie de página de Betcris México muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. La app de Codere anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos.

Con el dinero en la cuenta viene la elección de la apuesta. En el boleto del operador —el cupón, el ticket— el jugador arma una apuesta sencilla o una combinada, busca el creador de apuestas si quiere construir un mercado a su medida y confirma. Los momios que ve son el precio final: no hay comisión que se sume al pagar.

Primero el boleto, después las cuentas

Para quien nunca ha apostado en línea, la secuencia de una apuesta sencilla tiene un paso que suele quedar confuso. Se busca el partido, se toca el resultado que se quiere, el momio entra al cupón y el sistema calcula el pago antes de confirmar. Una apuesta sencilla de 500 pesos con momio 1.90 paga 950 pesos; el beneficio neto es de 450, porque los otros 500 son la devolución del capital. Ese paso de 950 contra 450 explica muchas discusiones: la casa nunca paga “el doble”, paga el resultado de multiplicar lo arriesgado por el momio.

Una apuesta combinada —un parlay— multiplica los momios de cada selección en un solo precio. Dos selecciones a 1.90 dan 3.61, y una apuesta de 100 pesos pagaría 361. El precio sube porque también sube la dificultad: si un solo pie del parlay falla, no hay parte del pago que se salve. El retiro anticipado y el parlay del mismo juego que aparecen en las apps existen precisamente para tratar de esquivar esa rigidez, y cada uno tiene su propio costo en cuota o en descuento sobre el pago.

De dónde sale la ganancia de una casa de apuestas

La casa no gana porque acierte los resultados. Gana porque el conjunto de momios que ofrece reparte menos de lo que recauda. Ya vimos el mecanismo en el margen del ejemplo anterior: cuando el retorno del mercado entero queda por debajo del 100 %, la diferencia queda del lado de la casa apueste quien apueste. Si el reparto es del 95 %, el 5 % restante se queda en caja no cuando el favorito falla, sino en cada peso colocado, siempre.

El ajuste fino llega después. La casa mueve los momios con el dinero que entra, de manera que carga posiciones contrarias y reduce su exposición. Ese movimiento es también la razón de que una cuota baje minutos antes del partido sin que haya pasado nada en la cancha.

Retiros: la parte donde el regalo se vuelve pregunta

Los retiros vuelven a una cuenta a nombre del jugador. El pie de página de Betcris enlaza sus términos junto con la sección de juego responsable, y la app de Playdoit promete retiros rápidos y pagos inmediatos; cuánto tarda cada operador en la práctica no es una cifra que las casas publiquen de forma estándar.

Hay un detalle que sale a la luz justo aquí: las ofertas de bono suelen traer un tope a las ganancias que pueden producir. Un apostador que convierte un bono en un premio grande puede encontrarse con que el pago tiene un límite, y ese límite vive en los términos que casi nadie abre.

El panorama: qué camino le conviene a quién

El mercado mexicano tiene tres caminos y conviene nombrarlos antes de presentar las marcas.

El primero es la marca con permiso de la SEGOB y presencia local, que trae un domicilio legal en México, controles de identidad y de lavado de dinero, y un CFDI de retenciones por los premios. Detrás de ese camino hay derechos y hay obligaciones: la casa reporta, el SAT retiene y el jugador puede reclamar a alguien que está en el país.

El segundo es la marca con permiso mexicano y operación internacional, que ofrece las mismas obligaciones fiscales con un catálogo más ancho y un respaldo corporativo fuera del país.

El tercero es el operador sin permiso mexicano, que ofrece bonos más grandes y a menudo cuotas más competitivas, y no trae ninguna de las tres cosas anteriores. Ahí el riesgo no es abstracto: los saldos de una casa bloqueada pueden quedar congelados, y eso ocurrió en este mercado hace pocos meses. Tampoco hay registro nacional de autoexclusión que te cubra en ese camino, como tampoco lo hay en el otro.

panorama: las nueve marcas y lo que cada una publica sobre su permiso

Marca Permiso de la SEGOB según la fuente que lo publica Lo que su propia ficha declara
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente Titular nombrado por las fuentes: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, con discrepancias entre compilaciones
Pickwin Sin cifra: las fuentes se contradicen y el número que una da es el del pie de Betcris Titular nombrado por las fuentes: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un sitio comparador; no confirmado oficialmente Permiso de la SEGOB a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México)
Betcris Sin cifra: el número del pie del sitio y el de la tabla del titular difieren El pie muestra un número a nombre de Producciones Móviles; el sitio opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V.
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx; no confirmado oficialmente Autorización de la Secretaría de Gobernación; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V.
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente Titular nombrado por las fuentes: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente Titular nombrado por las fuentes: Eventos Festivos de México
1xBet DGJS/0002/2020, según un sitio comparador, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; no confirmado oficialmente Titular nombrado por las fuentes: Entretenimientos Naturales; la App Store lista la app a nombre de 1XCorp N.V.
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente Titular nombrado por las fuentes: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.

Dos cosas impiden leer esa tabla como una lista de verificación. La primera es que la columna de la izquierda no es un dato oficial: son números que publica la propia marca o una compilación, y la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse para contrastarlos. La segunda es que tres marcas del cuadro no llevan cifra por contradicción entre fuentes, lo que no significa que operen sin permiso, sino que el número no se puede sostener.

La columna de la derecha dice algo distinto y más útil para juzgar: los titulares son empresas de entretenimiento y espectáculos, no tecnológicas globales. Ese es el retrato real del mercado mexicano, donde la marca digital va montada sobre una empresa con instalaciones físicas. Y en el caso de 1xBet hay una grieta que conviene anotar: la App Store lista la aplicación a nombre de una empresa distinta de la que las compilaciones nombran como titular. No es prueba de nada, y no vamos a convertirlo en acusación; es una razón para leer los términos antes de depositar.

fundamentos: quién conviene a cada tipo de apostador

La elección se decide en cuatro preguntas y en ninguna de ellas manda el tamaño del bono. ¿Quieres un domicilio legal en México al que reclamar? ¿Necesitas la app para apostar cada semana o te basta el sitio una vez al mes? ¿Qué tan caro te sale cada boleto según el margen del mercado que juegas? ¿Qué tan cómodo te resulta mover dinero por SPEI, OXXO o tarjeta?

El apostador con presupuesto pequeño es el que más debería mirar el margen y las cuotas mínimas, porque un bono de 1,000 pesos con rollover no cambia su año y un margen del 5 % se lo cobra en cada apuesta. El apostador de fin de semana que quiere una cuenta a la mano para el partido del domingo debería elegir por la calidad de la app y la facilidad del retiro, no por el tamaño del regalo. Y el que juega seguido debería revisar la letra del rollover antes de aceptar cualquier bono, porque aceptarlo suele atar el depósito a las condiciones del incentivo.

Las nueve marcas, una por una

Strendus: el permiso más nutrido del cuadro

Strendus es la marca con más números de permiso publicados de todo el grupo. La compilación que los recoge menciona tres: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, a nombre —según esas mismas fuentes— de Atracciones y Emociones Vallarta o de New Ads, porque las compilaciones no coinciden en el titular. Nada de eso está confirmado oficialmente, y la acumulación de números, lejos de tranquilizar, invita a preguntar por qué una marca necesita tantos.

Lo que sí se puede afirmar sin adjetivos es el tipo de permiso: un permiso de la SEGOB, no una licencia. Ese matiz cambia qué puede reclamar un apostador y ante quién.

El calor de la letra chica está en otro lado: cuánto del catálogo es apuestas deportivas y cuánto es casino, y si el bono de bienvenida que anuncie sirve para deportes o solo para tragamonedas. Eso se lee en los términos de la promoción vigente, no en la portada.

Pickwin: sin cifra y con un permiso que aparece en otro pie de página

Pickwin no lleva número de permiso en este cuadro, y la razón es concreta: las fuentes se contradicen entre sí, y el número que una de ellas publica es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Cuando dos sitios se copian el uno al otro, la coincidencia deja de ser una confirmación y se vuelve una pista de que nadie verificó.

El titular que las compilaciones nombran es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Es un nombre que aparece en más de una marca de este mercado, y esa repetición es la característica del modelo: un permisionario, varias marcas digitales colgando del mismo permiso.

Antes de depositar aquí, el ejercicio útil es buscar el aviso de permisionario en el pie del propio sitio y compararlo con lo que dicen los comparadores. Si no coinciden, la marca tiene que explicarlo.

Codere: el catálogo más ancho y una app con cuatro años de mantenimiento

Codere es la marca que más datos publica sobre sí misma de todo el grupo, y eso cuenta a su favor. La compilación que recoge sus permisos menciona DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), sin confirmación oficial. La ficha de la app añade que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; la aplicación figura a nombre de Codere Newco, S.A.U.

El producto deportivo es el argumento central. Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis aparecen declarados en la ficha de la app, junto con un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. La versión vigente de la aplicación es del 20 de agosto de 2026, sobre una app publicada en enero de 2017: casi una década de mantenimiento, con una actualización reciente.

El punto que queda abierto es el bono. La ficha anuncia el monto máximo, no las condiciones, y un 7,000 pesos sin rollover visible no es un dato, es un anzuelo. Si el catálogo y la antigüedad de la app son lo que te trae, bien; si lo que te trae es la cifra del bono, falta la mitad de la frase.

Betcris: la marca con licencia europea detrás del permiso mexicano

Betcris es el caso más interesante del grupo para quien piensa a largo plazo, y también el más confuso en el papeleo. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es decir: hay un regulador europeo en el fondo y un permiso mexicano en la vitrina. El permiso mexicano aparece como un número a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018; el número que muestra el pie de página del sitio no coincide con el que publica la tabla del propietario, y por eso aquí no se imprime cifra.

Los métodos de pago que muestra la portada —Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI— no indican montos mínimos, lo que deja en el aire una de las preguntas más prácticas del apostador mexicano: si puedo empezar con 200 pesos o si el depósito mínimo me obliga a más.

El producto deportivo está bien resuelto: la app la publica TV Global Enterprises Ltd., salió en julio de 2018, va en la versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026 y opera en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras; destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos y la atención en español. Un catálogo regional como ese suele traer mercados de futbol latinoamericano mejor poblados que los de un operador puramente local.

El pie de página declara que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

Donde Betcris pierde frente a los demás es en transparencia documental: el respaldo maltés está fechado y es verificable en su registro, pero el número mexicano que un apostador querría ver no está impreso de forma consistente. Una marca con dos jurisdicciones debería ser la más clara en el papel, no la menos clara.

Caliente: el número más limpio del grupo y dos ofertas que no se aclaran

Caliente es la única marca del cuadro que muestra su permiso en su propio pie de página sin intermediarios: DGG/SP/404/97, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación. La operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., del grupo Caliente. En un mercado donde la mayoría de los números llegan vía compiladores, verlo en el domicilio de la propia casa es una ventaja concreta, y no porque el número sea más bonito, sino porque el apostador puede encontrarlo sin ayuda.

La app “Caliente Deportes” la publica la misma operadora, va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 y ofrece transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; es solo para mayores de 18 años. El pie de caliente.mx pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable.

Las ofertas son el punto flojo. El encabezado anuncia 1,000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos, y no aclara si ambas valen solo para apuestas deportivas. Ese “no aclara” no es un detalle de redacción: significa que el apostador que acepta la oferta no sabe si las condiciones que le aplican son las de deportes o las de casino. Sobre el bono sin depósito, reseñas de sitios comparadores señalan un rollover de 10 veces; del bono de primer depósito, el plazo, las cuotas mínimas y el rollover varían de una reseña a otra, lo que sugiere que la información pública no está consolidada en un solo lugar.

Novibet: reservado en el papel y sólido en producto

Novibet es la marca que menos ruido hace en el cuadro. Su permiso aparece como DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. en la compilación que lo publica, sin confirmación oficial. No hay aquí un respaldo extranjero fechado como el de Betcris ni un número en el propio pie como el de Caliente. Lo que hay es una marca de perfil internacional con un permisionario mexicano detrás.

Ese perfil tiene una consecuencia práctica para el apostador: cuando el respaldo documental es escaso, el peso de la decisión se corre hacia el producto y hacia los términos. Los términos son lo único que se puede leer antes de depositar, y en una marca con poca vitrina legal conviene leer la sección de retiros con más atención que la de bienvenida.

Novibet no es una marca para quien quiera un domicilio legal bien documentado en la portada. Es una marca para quien ya decidió que apostará con permiso mexicano y busca un catálogo distinto al de las casas locales.

Playdoit: la ficha con más datos y con la letra más confusa

Playdoit tiene la ficha de app más completa de todo el grupo, y también la contradicción más visible. La aplicación la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store mexicana, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. Cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable, y es para mayores de 18 años.

El permiso aparece como DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México en la compilación que lo recoge, sin confirmación oficial.

La contradicción está en el bono: la ficha anuncia 1,000 pesos de bienvenida y en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Una marca que se contradice dentro de la misma ficha de tienda de aplicaciones está diciéndole algo al apostador que sí va a aceptar el bono: revisa dos veces.

Lo demás es correcto y suficiente. Si el catálogo —futbol, MMA y esports en el mismo lugar, con transmisión— es lo que buscas, Playdoit cubre ese terreno mejor que varias marcas del grupo.

1xBet: el permiso que aparece a nombre de otra empresa

1xBet es, de las nueve, la que presenta la grieta documental más visible. Su permiso aparece como DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales en la compilación que lo publica, sin confirmación oficial; esa misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Y la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que figura como titular del permiso.

Esa divergencia no es por sí sola una irregularidad, pero es exactamente el tipo de detalle que un apostador debe poder resolver antes de depositar. Si la marca no puede explicar en sus propios términos quién es el permisionario y quién opera el sitio, la pregunta no es si conviene apostar aquí, sino si hay alguien con quien reclamar si algo sale mal.

1xBet es conocida por catálogos enormes y mercados exóticos, y ese es su argumento real. Para quien busca un mercado que ninguna otra casa tiene arriba, es una opción. Para quien busca la marca con el papel más limpio, no lo es.

Betway: el número más corto y ninguna confirmación

Betway cierra el cuadro con el número de permiso más corto de todos: 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. según la compilación que lo publica, sin confirmación oficial. Que el número sea corto no significa nada malo en sí; el formato de los permisos antiguos es distinto y el titular, como en varios casos del cuadro, es una empresa de espectáculos deportivos y frontón, no una tecnológica.

Betway es una marca global con presencia en varios mercados y esa parte de su perfil no se refleja en el cuadro mexicano, que solo muestra un número sin confirmar y un titular. Para el apostador mexicano, el ejercicio es el mismo que con 1xBet y Novibet: el respaldo documental se lee en la portada y en los términos, y si esos dos lugares no arrojan nada consistente, el peso de la decisión se corre al producto.

La marca funciona como opción razonable para quien busca un operador distinto de los locales y está dispuesto a revisar por su cuenta lo que el mercado mexicano no publica en un solo lugar.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas con dinero en México

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Busca en el pie de página del propio sitio el aviso de permisionario y su número, y compáralo con la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Esa lista ha sido difícil de abrir y las compilaciones de sitios comparadores se contradicen entre sí, así que ningún número de esta página debe tomarse como confirmación oficial. La palabra correcta es permiso, no licencia, y corresponde a un tercero.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

Multiplica lo apostado por el momio. Una apuesta de 500 pesos a 1.90 devuelve 950 pesos, y el beneficio neto es de 450, porque el resto es tu propio capital. En una combinada los momios de cada selección se multiplican en un solo precio: dos selecciones a 1.90 dan 3.61, y cien pesos pagarían 361.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Suma lo que implicaría apostar un peso a cada resultado del mismo mercado. Con dos resultados a 1.90 cada uno, las cuotas implican cerca de 1,05 pesos por cada peso repartido: la casa devuelve alrededor del 95 % y se queda con unos 5 %. Con tres resultados a 2.50, 3.30 y 3.00, el margen ronda el 7 % porque el retorno baja a cerca del 93 %.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

México no tiene límite legal de depósito ni de pérdida, y no existe un registro nacional de autoexclusión. Lo que hay son herramientas internas de cada marca: pausas, límites y autoexclusión dentro de la cuenta, que aparecen en las fichas y términos de los operadores. Un instrumento bancario aparte, con saldo techo, protege más que cualquier casilla.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Sí, si el premio viene de un juego autorizado legalmente. El artículo 138 de la Ley del ISR obliga al pagador a retener 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % cuando lo supera; la Ciudad de México aplica 6 % estatal, lo que deja el total alrededor del 7 %. El tratamiento de premios de sitios sin permiso no está establecido.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

No traen domicilio legal en el país, ni el reporte de operaciones ante la UIF y el SAT, ni el CFDI de retenciones por premios. Tampoco hay un registro nacional de autoexclusión que cubra al apostador en ese camino. Y el riesgo no es teórico: los saldos de un operador bloqueado pueden quedar congelados, como ocurrió en este mercado en noviembre de 2025.

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