Apuestas deportivas en línea: quién tiene permiso, cuánto cuesta el bono y qué pasa si la casa cae
Lo primero que un apostador mexicano debería entender es que aquí no existe la licencia de apuestas online. Existe el permiso, y el permiso lo tiene un permisionario de carne y hueso —un frontón, un hipódromo, una sala de sorteos— que decide prestar su nombre y su clave a una plataforma digital. La plataforma puede llamarse como quiera; la autorización detrás es siempre la misma figura administrativa.
Datos verificados el noviembre 5, 2026 contra los pies de página y las fichas de tienda de las propias plataformas, y contra las compilaciones públicas de permisos de la Secretaría de Gobernación.
Esa distinción no es un tecnicismo de abogados. Define quién te puede cerrar la cuenta, quién retiene el impuesto de un premio, si tienes a dónde reclamar cuando un depósito no aparece, y si tu saldo puede congelarse de un día para otro porque una dependencia federal apuntó a la marca equivocada. En noviembre de 2025 le pasó a dos de las casas más grandes del país. En marzo de 2026 la que había ganado un amparo seguía sin poder abrir su sitio al público. Ninguna de esas dos cosas las decide el jugador.
Qué dice la normativa mexicana sobre las apuestas por internet
El punto de partida es una ley de 1947. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, sigue vigente y prohíbe en el país los juegos con apuestas, con una única salida: lo que esté expresamente autorizado. No hay un capítulo dedicado a internet, ni un artículo que mencione una plataforma digital. La consecuencia es directa: si algo no está previsto, no está permitido.

El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023, cierra la puerta por completo en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. El artículo 1 fija el alcance —autorización, control e inspección de juegos con apuestas y sorteos, con jurisdicción federal, dejando fuera lo que corresponde a la Lotería Nacional— y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. Temporal. Sujeta a revisión. No una propiedad que la marca tenga para siempre.
Las autoridades son dos nombres que conviene retener. La Secretaría de Gobernación (SEGOB) interpreta y aplica la ley en lo administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos (DGJS) es la que autoriza, controla, supervisa, otorga, modifica, termina permisos y arma los procedimientos de sanción. Cuando una casa de apuestas presume de “operar con permiso de la SEGOB”, está citando exactamente este par de oficinas.
La ley de 1947 reparte otras facultades que un apostador rara vez ve: la SEGOB otorga permisos e inspecciona (artículo 7), clausura establecimientos sin autorización (artículo 8), ningún local puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9), y los estados y municipios cooperan en la vigilancia (artículo 10). Ese artículo 8 es el que usó el regulador en el ciclo de bloqueos que todavía coleamos.
El permiso como figura temporal: qué tipos existen y quién responde
El Reglamento identifica dos figuras relevantes para apostar: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28). Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Y hay una regla que explica por qué el mercado mexicano tiene esta forma y no otra: los permisos son intransferibles (artículo 31). No se venden, no se heredan, no se mudan de dueño. Por eso las plataformas globales no compran permisos: se arriman al permisionario que ya tiene uno.
Los permisionarios de apuestas remotas tienen obligaciones concretas (artículo 29): cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una garantía. Nada de eso protege tu saldo directamente. Todo eso sí significa que hay una persona moral identificable del lado mexicano a la que una autoridad puede ir a buscar.
El vocabulario importa porque tiene consecuencias legales. La palabra correcta es permiso, no licencia. Un permiso se otorga por un plazo, se puede modificar, y su titular es un tercero que no es la marca que ves en pantalla. Si en un foro lees que “tal casa tiene licencia en México”, la frase ya está mal construida, y en una reclamación esa imprecisión juega en contra de quien la usa.
El registro público de permisos que nadie puede abrir
Aquí viene el hueco más incómodo del sistema, y también el más citado. La DGJS publica un PDF con los sitios autorizados, pero ninguna de las compilaciones consultadas para esta comparación pudo abrirlo, y por eso ningún número de permiso aparece en estas páginas como confirmado oficialmente. Los conteos públicos de sitios de apuestas tampoco cuadran: un reporte habla de 136 sitios, otro de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx. Cuando las cifras del propio sector no concuerdan, la única postura honesta es no inventar un total.
Hubo un intento institucional de arreglarlo. Entre mayo y julio de 2026 el Congreso pidió abrir un registro público consultable. Ese registro, al día de hoy, no es un hecho operativo.
Qué sigue sin estar permitido y qué se queda en propuesta
Merece la pena separar lo que es derecho vigente de lo que es borrador, porque en este tema la frontera se cruza a diario en las notas de prensa.
La reforma de fondo está escrita pero no presentada. La SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 —se reportó el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado, no es ley, y por lo tanto no cambia nada hoy. Hay además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión. También es propuesta.
En publicidad, la ley federal no tiene artículo dedicado en las partes consultadas del Reglamento. Los límites de horario en radio y televisión que circulan —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no norma. Y los proyectos para limitar a influencers y deportistas, para prohibir anuncios en transmisiones deportivas o para prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Un dato sí es real y sí se nota: tras el alza del IEPS, las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.
Sobre qué se puede apostar: las apuestas deportivas solo son posibles a través del permiso de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen regla separada en los artículos del Reglamento revisados. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos viven en hipódromos, galgódromos y frontones con “cruce de apuestas”, y los menores nunca pueden participar (artículo 5). Sobre un mercado de intercambio de apuestas no se encontró disposición alguna, así que no voy a decir que exista una bolsa mexicana: no consta, y callarlo es más útil que adornarlo. Eventos restringidos —ligas menores, competencias de menores— no aparecen mencionados.
La consecuencia práctica: permisionario nacional contra casa sin permiso
Conviene poner las dos columnas una al lado de la otra, sin dramatizar.
Una marca con permiso trae cuatro cosas concretas: un domicilio legal en México, una autorización vigente ante la SEGOB, controles de identificación de usuario (KYC) y de prevención de lavado, y la emisión de un CFDI de retenciones cuando un premio paga impuesto. Una plataforma sin permiso no trae ninguna de las cuatro. Y hay un escenario donde la diferencia deja de ser abstracta: los saldos de una casa bloqueada pueden congelarse, como ocurrió con las cuentas intervenidas en el operativo de noviembre de 2025.
Lo que no traen ninguna de las dos es un registro nacional de autoexclusión, porque ese registro no existe en México. Si un jugador necesita un candado externo y verificable contra sí mismo, aquí tiene que construirlo él. En el permiso tampoco hay una red de seguridad: lo protege a él, no necesariamente al jugador.
Una advertencia sobre el registro de la DGJS que también conviene dejar dicha una sola vez: los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. Son figuras distintas, con un supervisor distinto y sin acceso al marco mexicano.
Un amparo no reabre una casa
Entre noviembre de 2025 y octubre de 2026 el estatus de las dos marcas grandes se movió más veces que un momio de última hora.
El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365 y Betano —esta última operada por Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego— quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el 24 de marzo de 2026 el sitio seguía inactivo. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. En el año se clausuraron además una veintena de casinos físicos.
La lección está en la secuencia, no en el desenlace. Un amparo ganado no devuelve la operación: primero tiene que resolverse el expediente, después ejecutarse la sentencia, y en medio la plataforma decide cuándo vuelve a encender el sitio. Por eso en esta página el estatus de esas dos marcas se escribe siempre con su fecha y nunca como “abierta” o “cerrada” hoy.
Impuestos: el IEPS de la casa y el ISR de tu premio
Aquí hay dos impuestos distintos que la gente mezcla constantemente, y confundirlos lleva a calcular mal lo que te queda.
El primero lo paga el operador. El IEPS (Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B) aplica 50 % sobre juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma se publicó en el DOF el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que quedan obligados a las cargas de la LIEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave (artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la LIVA).
La base es un punto abierto y no pienso disfrazarlo. El texto consultado dice únicamente “valor de la actividad”. La prensa lo lee como “monto total apostado”. Lo que no se puede escribir es “50 % de las apuestas” ni “50 % de los ingresos brutos”, porque ninguna de las dos frases está en la norma. Un apostador que quiera entender por qué su bono cambió de forma tiene que empezar por aceptar que la base no está clara ni para quien cobra el impuesto.
El segundo lo paga el jugador, vía retención. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingreso conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra un impuesto estatal de 6 % sobre premios, de modo que el total ronda el 7 % según reportes secundarios, y los premios superiores a $600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual.
El detalle que se cita menos: el artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio cobrado en un sitio sin permiso no está establecido. Ahí no hay respuesta, hay una recomendación: consulta a un contador o asesor fiscal antes de contar con ese dinero.
Prevención: 18 años, KYC y un registro de autoexclusión que no existe
Conviene decirlo con todas sus letras porque es la parte del sistema que un jugador descubre cuando ya tiene un problema: México no tiene un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista a la que puedas pedir que te metan y que ate a todos los operadores a la vez. Las herramientas que existen son internas y voluntarias, y son exactamente las que cada marca lista en su propia ficha de tienda: pausas, límites de depósito, autoexclusión dentro de esa casa.

El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas”, pero no fija un número. El 18+ que ves en las fichas y en los pies de página es lo que cada marca declara de sí misma, y un número estatutario para juegos de apuestas no está establecido. Es una diferencia importante: un candado de marketing y un candado legal no se rompen igual.
Los operadores sí verifican identidad (KYC) y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Los documentos exigidos no están establecidos en la norma. No se encontró un límite estatutario de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal.
La publicidad, según un reporte secundario, muestra la clave del permiso oficial y avisos de juego responsable. Es el único punto de la cadena donde el permiso aparece a la vista del apostador.
El efecto de todo esto sobre una tarde de apuestas es concreto. La verificación de identidad pone un paso entre tu depósito y tu primera apuesta: sin documentos aprobados, el saldo puede entrar pero no salir. Los límites de depósito o de pérdida existen solo si los activas tú, casa por casa, y hay que activarlos en cada una. Y los avisos de juego responsable que traen las fichas —Codere, por ejemplo, incluye avisos y políticas de cierre de cuenta— son un punto de partida razonable para un jugador que quiere frenar, no una red de seguridad automática.
Las casas de apuestas en línea que revisamos y cómo las comparamos
Nueve marcas, un mismo criterio de entrada y un orden que no pretende ser un podio. Lo digo sin rodeos: esto no es un ranking de calidad ni una recomendación de apuesta. Es una comparación de cómo opera cada plataforma según lo que ella misma publica, más lo que las compilaciones aportan sobre su permiso. La selección cubre una parte del mercado; una marca que no aparece aquí no queda por eso sin permiso, y una marca que aparece tampoco queda certificada por nosotros.
El orden es alfabético: Betcris, Betway, Caliente, 1xBet, Playdoit, Novibet, Strendus, Codere y Pickwin. Las que están bloqueadas —bet365 y Betano— no figuran como activas: su situación cambia con cada resolución y describirlas como operativas sería publicar algo que dejó de ser cierto el mes pasado.
Los criterios son cuatro y todos tienen consecuencia. El permiso: qué dice cada marca y con qué respaldo. Los pagos: qué métodos acepta y qué promete al retirar, porque un retiro prometido no es un retiro cobrado. El producto: mercados, apuestas en vivo, transmisión, creador de apuestas, retiro anticipado, momios mejorados. Y las condiciones de la oferta: tipo de bono, requisitos y letra chica, que es donde una promesa de bienvenida se convierte en obligación.
La columna de permiso recoge lo que la marca o la compilación dicen, no una verificación oficial: la lista de la DGJS no pudo abrirse, de modo que todo lo que aparece ahí lleva su fuente al lado y se lee con esa reserva. Y donde la columna de la oferta no cubre un punto, eso significa que la plataforma no lo hace público, no que carezca de ello. Comprobarlo es una llamada o una consulta en su sección de términos.
Criterios de evaluación: qué miramos y por qué importa
Permiso primero, porque sin él no hay marco mexicano detrás. En las nueve marcas que revisamos, el patrón es idéntico: el permiso pertenece a un permisionario distinto de la marca. Betcris lo sostiene con Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Caliente muestra en su pie de página el permiso DGG/SP/404/97, y su operadora es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Betway reporta el permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx.
Ese par de números de Betcris merece una frase aparte, porque es la mejor prueba de por qué esta página insiste en la reserva: la marca tiene permiso y licencia europea simultáneamente, y solo una de las dos hace que un tribunal mexicano tenga algo que decir sobre ella. La licencia maltesa no la vuelve mexicana.
Los demás casos van con la misma etiqueta y conviene verlos juntos. 1xBet, permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según el portal Apuestas Legales; esa misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular. Playdoit, permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx. Novibet, permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Strendus, con tres claves —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— a nombre de Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, porque las compilaciones no coinciden en el titular. Codere, permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., según el portal Apuestas Legales.
Dos marcas no llevan número y no es un descuido: en Betcris el número del pie de página y el de la tabla del titular difieren, y en Pickwin las fuentes se contradicen hasta el punto de que una compilación le asigna la misma clave que aparece en el pie de Betcris para Producciones Móviles. Cuando dos marcas distintas aparecen con la misma clave, algo está mal transcrito en algún lado, y no voy a elegir cuál por el lector.
El segundo criterio es el dinero que entra y sale. Aquí las fichas de tienda dicen bastante: Codere acepta tarjeta, SPEI y OXXO; Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias; Betcris muestra Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI, sin montos mínimos. Y una regla transversal que sí atraviesa todo el mercado: los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, lo que en la práctica significa que el nombre del titular de la cuenta bancaria y el de la cuenta de apuestas tienen que coincidir.
El tercero es el producto, y aquí las plataformas se parecen más de lo que su publicidad sugiere: apuestas en vivo, transmisión, creador de apuestas y retiro anticipado aparecen en varias fichas a la vez.
El cuarto es la oferta, y es el que menos se parece entre marcas. La distinción que importa es una sola: bono sin depósito no es lo mismo que bono sobre primer depósito, aunque las dos se llamen “bono de bienvenida” y las dos se anuncien con la misma tipografía. La primera te paga por registrarte. La segunda te paga por ingresar dinero, y normalmente obliga a ingresar. Cuando una ficha describe la misma oferta de las dos maneras en dos apartados distintos, la condición real no está clara ni para quien la escribió.
Panorama comparado de las nueve plataformas
| Marca | Permiso SEGOB según lo que declara cada fuente | Qué publica la marca sobre su oferta |
|---|---|---|
| Betcris | Permiso de su permisionario: el número difiere entre el pie del sitio y la tabla del propietario; según las fuentes, a nombre de Producciones Móviles | Sin bono anunciado en su app; destaca el parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores y métodos de pago locales |
| Betway | Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Depósitos y retiros desde el celular, según la ficha de la marca |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay | $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN; la página no aclara si ambas valen solo para apuestas deportivas |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según el portal Apuestas Legales; la app figura a nombre de otra empresa | Registro, depósito, boleto y retiro desde la app, según la ficha de la marca |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx | $1,000 MXN de bono de bienvenida, descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx | Apuestas y casino desde la app, con registro y depósito |
| Strendus | Tres claves DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según las compilaciones | Apuestas deportivas y casino desde la app, con registro y depósito |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., según el portal Apuestas Legales | Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO |
| Pickwin | El número no se imprime: las fuentes se contradicen y una le asigna la clave que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles | Apuestas deportivas y apuestas en vivo desde la app |
Un comentario sobre lo que la tabla deja ver y lo que deja fuera. La columna de la oferta no está vacía en la fila de Betcris por descuido: su propia app no anuncia un bono de bienvenida, y lo que destaca es producto. Hay marcas que venden precio de producto y marcas que venden bienvenida, y son dos negocios distintos con dos costos distintos para el jugador. En la de Betway aparece solo la parte de cobro porque es lo que su propia ficha pone por delante.
Y una cosa que la tabla no puede mostrar y que sí es un patrón: ocho de las nueve marcas apoyan su permiso en una compilación o en su propio pie de página. Solo una lo apoya en un documento oficial citado. Ese es el estado real de la transparencia de permisos en México en este momento, y quien compare casas debería tenerlo presente antes de creer cualquier columna de “licencia” que vea en internet, incluida esta.
Fundamentos: cómo funciona una apuesta y qué te cuesta cada momio
Aquí empezamos por lo que nadie te explica cuando abres una cuenta: el momio ya trae descontado el costo de la casa. No es un cargo aparte, no aparece en ningún estado de cuenta, y es la razón por la que apostar lo mismo a los dos lados de un partido pierde dinero.
El mecanismo es sencillo. Las cuotas de todos los resultados de un mismo mercado, llevadas a probabilidad implícita y sumadas, dan más de 100 %. Ese excedente es la ganancia del operador. El momio que ves no es una predicción: es un precio con un margen incorporado.
El cálculo del margen en un mercado de dos resultados
Pongamos el caso más simple, un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90. Es un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado de ninguna casa.
Cada momio de 1,90 equivale a una probabilidad implícita de 1 ÷ 1,90, es decir, 52,63 %. Sumando los dos resultados, la casa tendría que pagar 105,26 % de lo que recauda si los dos lados estuvieran equilibrados. La proporción que devuelve el mercado es 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), o sea 95 % aproximadamente, y el margen —lo que se queda el operador de cada peso apostado en ese mercado— es 1 menos esa proporción, alrededor del 5 %, con la condición de que hablamos de un mercado de dos resultados y solo de él.
Ahí está el número incómodo. En un mercado parejo, un apostador que cubriera los dos resultados para no arriesgar nada perdería alrededor de cinco pesos por cada cien apostados, sin haber visto un solo partido. El margen no distingue entre el que estudia y el que improvisa.
Y el margen no es un valor fijo de la casa: cambia con el deporte, con el tipo de mercado y con el momento. Los mercados de dos resultados suelen ser más baratos que un parlay o una combinada, donde los márgenes de cada tramo se multiplican. En apuestas en vivo el precio se mueve mientras el partido corre y el margen se abre. La dirección del mercado —cuando toda la clientela carga a un lado— también empuja el momio del lado contrario.
Una consecuencia útil para decidir: entre dos momios del mismo evento, la diferencia que ves en pantalla puede ser margen o puede ser opinión de la casa. En un mercado con margen bajo, el precio está cerca del consenso; en uno con margen alto, estás pagando por la comodidad de un mercado exótico o por la emoción del minuto 80.
Payout, margen y retiro anticipado: el mismo dinero visto desde tres lados
Antes de seguir, dos palabras que se usan como sinónimos y no lo son. La proporción de pago y el margen describen el mismo mercado desde lados distintos: si el mercado devuelve 95 %, la casa retiene 5 %. Escribir “la casa paga 95 %” y “la casa cobra 5 %” es decir lo mismo con dos rótulos, siempre que sea el mismo mercado. Cambia de mercado y cambia el número.
El retiro anticipado —cash out, como lo llama la publicidad en inglés— es la venta de un boleto vivo a la casa. Se cobra antes de que se resuelva el evento, y el precio que ofrece el operador vuelve a llevar margen. Es cómodo y es caro, y no hay forma de saber cuánto sin abrir la pantalla del retiro en el momento en que lo usas, porque la oferta cambia con el marcador. La conclusión que se puede sostener: si vas a usarlo seguido, el margen de ese servicio debería entrar en tu comparación entre casas igual que el precio de un mercado.
El parlay o combinada multiplica los momios de los tramos en un solo precio. Multiplica las ganancias y también la ventaja de la casa, porque cada tramo arrastra su propio margen. Es el producto que más se promociona y el que peor paga en promedio, y esas dos cosas no son una coincidencia.
Qué significa el momio en pesos: el cálculo que sí puedes hacer
Para saber qué devuelve un boleto ganador, la fórmula es directa: retorno = apuesta × momio, y utilidad neta = apuesta × (momio − 1).
Con $500 MXN a un momio de 1,90, el retorno es de $950 MXN y la utilidad neta de $450 MXN. Con el mismo dinero a 2,50, el retorno sube a $1,250 MXN y la utilidad neta a $750 MXN. Y con una combinada, los momios de los tramos se multiplican en un solo precio: dos tramos de 1,90 dan 3,61, y $500 MXN a ese precio devuelven $1,805 MXN si aciertan los dos.
Ese último número es el que vende la publicidad de los parlays, y es verdad. Lo que la publicidad no pone al lado es la probabilidad implícita que trae cada tramo. Dos momios de 1,90 apuntan, cada uno, a algo por debajo del 53 % de probabilidad estimada, y encadenar dos reduce la chance conjunta. El pago grande es real; el requisito para cobrarlo también.
Una advertencia sobre el lenguaje, porque la usé arriba y quiero ser exacto: el sub-53 % es la probabilidad que implica el precio, no una probabilidad verdadera. Nadie conoce la probabilidad real de un partido. Lo único que sí es un hecho verificable es cuánto se queda la casa del total apostado en un mercado, y eso se calcula con la suma de los momios, no con corazonadas.
Cómo se ve el margen en la oferta de bienvenida
El bono no sale del margen, pero se paga con él. Un jugador con requisitos de apuesta pendientes tiene que poner dinero en mercados que llevan margen, y ahí es donde la promesa de bienvenida se convierte en trabajo.
Caliente es el caso más documentado entre las marcas revisadas. Su página principal anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y no aclara si las dos ofertas valen solo para apuestas deportivas. Su bono sin depósito de $1,000 MXN aparece en reseñas de casas de apuestas con un rollover de 10 veces, y esas mismas reseñas no coinciden entre sí sobre el plazo, las cuotas mínimas y el rollover del bono de primer depósito. Ese desacuerdo es información: cuando tres reseñas describen distinto el mismo producto, la única descripción válida es la de los términos de la casa.
Codere y la ventaja de la verificación: su ficha de app anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y acepta depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Es la marca que declara un número de deportes, un detalle que otras fichas omiten.
Playdoit es el ejemplo más limpio de por qué hay que leer la letra chica. Su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y, en dos apartados distintos, lo describe una vez con primer depósito y otra vez sin depósito. Las condiciones no están claras ni dentro de la propia ficha. A eso se suma una ficha concreta y útil: acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y es para mayores de 18 años.
Y un caso que merece una línea porque casi nadie lo mira: Betway cambia la unidad de comparación. Su permiso 4184 está a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. —un frontón, es decir, la figura de permisionario de la ley de 1947 aplicada a un deporte distinto del futbol— y sus fichas destacan depósitos y retiros desde el celular antes que cualquier bono.
Registro, verificación y depósito: la secuencia real
El orden de los pasos importa más que cualquier lista de ventajas, porque el paso que se atasca es el que arruina la tarde.
Primero el registro, con datos personales que la casa va a cruzar después. Segundo la verificación de identidad, el KYC que en México tienen que hacer los operadores y que reporta operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Ahí es donde un jugador se detiene sin saberlo: sin documentos aprobados, el depósito puede entrar pero el retiro puede quedarse esperando. Tercero el depósito, con el nombre del titular bancario igual al de la cuenta. Cuarto la apuesta, con el boleto o cupón a la vista y el momio confirmado. Quinto el retiro, hacia una cuenta a nombre del jugador.
De todo el recorrido, el paso que más saldos trabados produce es la coincidencia de nombres entre la cuenta de la casa y la del banco. No es un requisito caprichoso: es la misma obligación antilavado que hace que una casa con permiso sea distinta de una que no lo tiene.
Apuestas en vivo, esports y deportes virtuales
Las apuestas en vivo son el producto que más se ha movido en los últimos años y el que menos reglas propias tiene en el Reglamento mexicano. En los artículos revisados no hay una disposición específica sobre apuestas en vivo, deportes virtuales o esports. Eso significa que la única regla que las alcanza es la general: solo a través de un permiso de un permisionario.
La transmisión en vivo y el creador de apuestas aparecen anunciados por varias marcas. Caliente, por ejemplo, ofrece en su app transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Betcris destaca en su app el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español.
Con la Copa del Mundo de la FIFA de 2026 ya jugada entre junio y julio, los productos que más crecieron en las fichas apuntan a otra cosa: apuestas a jugadores, combinadas del mismo partido y mercados de torneos de clubes. El negocio sigue ahí, con o sin Mundial.
Evaluación de cada plataforma: qué publica cada una
Vamos marca por marca. Todo lo que sigue es lo que cada plataforma declara en su propia ficha, su propio pie de página o su propia app, más lo que las compilaciones públicas dicen de su permiso. Nada de esto es una recomendación de apuesta, y el orden sigue siendo alfabético.
Betcris: la única con permiso mexicano y licencia europea a la vez
Betcris es la marca con el registro más largo de la lista, y el más interesante, porque muestra las dos capas a la vez. El permiso mexicano está a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. El número del permiso no se imprime aquí porque el del pie del sitio y el de la tabla del titular no coinciden.
Su app la publica TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. El producto está descrito con precisión: parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. En pagos, su página principal muestra Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI, sin indicar montos mínimos.
El pie de página dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Lo que no anuncia es un bono de bienvenida: su app destaca producto, no bienvenida.
Ahí está el punto. La doble cobertura legal es el activo más sólido de la lista, y aun así la marca no necesita competir por precio de bienvenida. Un jugador que se fija primero en el bono encontrará poco aquí; uno que se fija en qué pasa si algo sale mal, encontrará la estructura más completa de las nueve, porque tiene una empresa identificable del lado mexicano y un supervisor extranjero al que su casa matriz responde.
Betway: permiso de frontón y una app para mover dinero
Betway es un caso de permiso heredado de un deporte que no es el futbol. Su permiso 4184 está a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx, y la lista oficial de la DGJS sigue sin poder abrirse para contrastarlo. Un frontón es una figura clásica de la ley de 1947, y verla sostener una plataforma de apuestas deportivas resume bien cómo funciona este mercado: la autorización pertenece a un giro, y el negocio digital viaja con ella.
Lo que sí se ve en su propia ficha es la parte de dinero: depósitos y retiros desde el celular, sin adornos. La marca pone por delante la operación de cobro antes que el producto o el bono, y esa prioridad es un dato en sí misma sobre a quién le habla.
Un jugador que ya tiene claro dónde apostar y solo quiere mover dinero con pocos clics encuentra aquí una propuesta directa. Quien busque una oferta de bienvenida visible o un catálogo de mercados desglosado en su ficha no lo va a encontrar ahí, y esa ausencia es la mitad de la descripción de la marca.
Caliente: los bonos con más ceros y las condiciones menos claras
Caliente es la marca con la oferta más grande en números absolutos y la que más obliga a leer. Su pie de página muestra el permiso DGG/SP/404/97 y presenta la autorización como de la Secretaría de Gobernación; la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. En el encabezado de su página principal se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la página no aclara si ambas valen solo para apuestas deportivas.
El requisito que sí trasciende es el rollover. Su bono sin depósito de $1,000 MXN aparece en reseñas de casas de apuestas con un rollover de 10 veces, mientras el plazo, las cuotas mínimas y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Con $1,000 MXN de bono y rollover de 10, doce apuestas de $800 MXN bastarían para cubrir $9,600 MXN de movimiento exigido, y a un margen del 5 % eso se traduce en unos $480 MXN de costo esperado por cumplir la condición. Es una estimación de promedio sobre muchos boletos, no una garantía, y el bono se cancela si no se completa en plazo.
La app “Caliente Deportes” la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., con versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y ofrece transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años.
El veredicto es incómodo y va en una sola dirección: aquí el tamaño del bono es lo que menos debería pesar en la decisión. Con un rollover de 10 veces, una oferta de $1,000 MXN se convierte en un programa de apuestas de diez boletos, y el costo esperado de cumplirlo se come buena parte del atractivo, sobre todo si el jugador no apuesta ese volumen de todos modos. La cifra grande funciona mejor como señal de marketing que como dinero disponible.
1xBet: el permiso más cuestionado de la lista
1xBet arrastra la documentación más frágil de las nueve. Su permiso aparece como DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según el portal Apuestas Legales, y esa misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la DGJS. A eso se suma una discrepancia que no es menor: la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado por la compilación. El permiso mexicanos es de una persona moral; la app la firma otra.
Del producto solo consta lo que su ficha de tienda deja ver: registro, depósito, boleto y retiro desde la app. Sin catálogo de mercados, sin desglose de pagos y sin condiciones de bono en lo revisado.
La conclusión se escribe sola y no es agradable. Cuando el nombre del titular del permiso y el nombre que firma la aplicación no coinciden, el apostador tiene que resolver antes de depositar una pregunta que ninguna ficha de tienda responde: quién es su contraparte. Ese es un trabajo que le corresponde a él, y es exactamente el trabajo que un permiso bien documentado debería ahorrarle.
Playdoit: buenos instrumentos y una oferta que se contradice
Playdoit tiene el catálogo de herramientas más completo después de Betcris y la oferta peor descrita de toda la comparación. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. Su permiso aparece como DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx.
El producto cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y es para mayores de 18 años.
Y entonces llegamos al bono. Su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y, en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Ese “no son claras” no es una impresión mía: es la contradicción entre dos párrafos de la misma página.
La observación que dejo es sobre dónde está el problema. La plataforma que mejor describe su producto es la que peor describe su promoción, y no parece un accidente: un catálogo se revisa y una condición de bono no. Para un jugador que ya comparó mercados y eligió esta casa por sus herramientas, la oferta de bienvenida es la parte que hay que confirmar por escrito antes de contar con ella.
Novibet: la ficha más austera del grupo
Novibet es la marca con menos letra publicada de las nueve revisadas. Su permiso aparece como DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx, y la lista oficial de la DGJS no pudo abrirse para confirmarlo. Su ficha de tienda se limita a apuestas y casino desde la app, con registro y depósito.
Eso es todo lo que hay, y decirlo así es más útil que rellenarlo. Una plataforma que no publica su catálogo tampoco publica las condiciones que un apostador necesita para comparar: qué mercados cubre, con qué métodos cobra, en cuánto tiempo paga y qué exige su oferta si tiene una.
Lo que queda del lado positivo es la estructura del permiso: un titular con nombre y apellido del lado mexicano, lo que ubica a la marca dentro del marco que describimos al principio. Quien quiera compararla de verdad tiene una ruta concreta: abrir su sección de términos y su lista de métodos de pago antes de depositar, porque la información que aquí falta es la que decide si la marca encaja o no.
Strendus: tres claves, un titular en disputa
Strendus es la marca con más claves registradas y menos certeza sobre quién las sostiene. Sus permisos aparecen como DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, a nombre de Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según casasdeapuestaslegales.mx, porque las compilaciones no coinciden en el titular. Tres claves para un mismo operador puede significar tres figuras de permiso, o puede significar que las compilaciones copian entre sí sin verificar.
Del producto consta apuestas deportivas y apuestas en vivo desde la app, con registro y depósito.
Aquí la conclusión útil no es sobre la marca sino sobre el lector. Cuando una casa acumula claves y la identidad de su titular depende de la compilación que se consulte, el apostador que quiera certeza tiene que pedir el número de permiso a la propia casa en su chat o revisar el pie de su sitio, no confiar en una lista de terceros.
Codere: el catálogo más ancho y permiso de un permisionario clásico
Codere es la marca que declara más producto por escrito. Sus permisos aparecen como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según el portal Apuestas Legales. Su ficha de app dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Ese último punto es poco común y merece reconocerse: una política de cierre de cuenta anunciada en la ficha le dice al jugador que puede irse, y no todas las marcas lo escriben.
La app figura en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U.; salió en enero de 2017 —la más antigua de las revisadas— y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y acepta depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO.
Lo que distingue a Codere en esta comparación es una combinación poco frecuente: la marca declara explícitamente los canales de depósito, un número concreto de deportes cubiertos y una política de cierre de cuenta. Es la ficha que menos huecos deja, y por eso es la más fácil de comparar contra las demás, aunque el permiso siga dependiendo de la misma reserva que el resto: según el portal Apuestas Legales, no confirmado oficialmente.
Pickwin: dos marcas con la misma clave y una app que no sorprende
Pickwin es la mitad de un problema documental y no lo digo por la marca. Su permiso aparece como DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación, mientras otra le asigna DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER: la misma clave que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. El titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. Cuando dos marcas distintas aparecen con la misma clave de permiso, alguien transcribió mal en alguna parte, y este es el caso más claro de por qué aquí no se imprime el número.
Del producto consta apuestas deportivas y apuestas en vivo desde la app.
El punto de fondo va más allá de una casa. Si dos plataformas del mismo mercado comparten una clave en las listas públicas, esas listas no sirven para distinguir cuál está detrás del permiso, y ninguna de las dos marcas sale beneficiada. Un apostador de Pickwin que quiera su número exacto debe conseguirlo en la fuente que sí obliga: el pie de página del sitio.
Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas en México
¿Cómo sé si una casa de apuestas realmente opera con permiso de la SEGOB?
Pide el número de permiso y compáralo con lo que la casa publica en el pie de su sitio. Recuerda que la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no es consultable hoy, así que la referencia más fiable suele ser la propia marca. Si el número solo aparece en una compilación de terceros, trátalo como dato sin confirmar.
¿Cómo calculo lo que paga una apuesta con la cantidad y el momio?
Multiplica lo apostado por el momio y tienes el retorno; resta la apuesta y tienes la utilidad. Con $500 MXN a 1,90 el retorno es $950 MXN. En una combinada, multiplica los momios de los tramos en un solo precio: dos de 1,90 dan 3,61 y $500 MXN devuelven $1,805 MXN si ambos aciertan.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Suma las probabilidades implícitas de todos los resultados del mismo mercado. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90, la suma da 105,26 %, la proporción que devuelve el mercado ronda el 95 % y el margen —lo que se queda el operador— queda alrededor del 5 %, siempre para ese mercado concreto.
¿Cómo pongo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
México no tiene un registro nacional de autoexclusión que ate a todas las casas a la vez. Cada plataforma lista en su propia ficha herramientas voluntarias como pausas, límites de depósito y autoexclusión interna. Hay que activarlos una por una, en la sección de juego responsable de cada casa donde tengas cuenta.
¿Los premios de apuestas pagan impuestos y quién los retiene?
Sí, los premios legalmente autorizados son ingreso y quien paga retiene. La retención es de 1 % cuando el estado no grava el premio o cobra hasta 6 %, y de 21 % cuando un impuesto estatal excede ese 6 %. La Ciudad de México cobra 6 % sobre premios, de modo que el total queda cerca del 7 %.
¿Qué riesgo corro si apuesto en una casa sin permiso en México?
No tienes domicilio legal mexicano ni autorización de la SEGOB, los controles de identidad y antilavado son los de la casa y no los del marco local, y no hay CFDI de retenciones. Los saldos de una plataforma bloqueada pueden congelarse, como ocurrió en el operativo de noviembre de 2025. Tampoco hay registro de autoexclusión en ninguno de los dos casos.
Casas de apuestas y comparativos – bonosbienvenidamx
Content created by the «bonosbienvenidamx» team
