Apuestas en Super Bowl 2026 con permiso de la SEGOB: momios, bonos y límites

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

noviembre 5, 2026 · Estado de los permisos de la Secretaría de Gobernación verificado contra los pies de página y las fichas de tienda de cada marca, y contra las compilaciones públicas de casas con permiso en México.

El Super Bowl LX se jugó el 8 de febrero de 2026 en el Levi's Stadium de Santa Clara, California.

Las apuestas en Super Bowl 2026 se liquidaron el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, con los Seahawks de Seattle venciendo 29-13 a los Patriots de Nueva Inglaterra, y eso deja al aficionado mexicano con una pregunta incómoda: ¿dónde se podía apostar ese partido con un permiso de la Secretaría de Gobernación en la mano, y dónde solo con buena fe? La respuesta corta es que en México ninguna página web tiene licencia propia. El permiso es de un permisionario con local físico, y la marca digital vive colgada de ese permiso. La larga es más útil: hay nueve plataformas que hoy declaran operar bajo esa figura, cada una con un catálogo distinto, precios distintos y condiciones distintas, y la elección no se resuelve buscando la que más paga en un solo mercado. Se resuelve entendiendo qué camino conviene a cada tipo de apostador.

Eso es lo que hay aquí. No una lista de promesas, sino un recorrido por las rutas disponibles: la que quiere el partido grande, la que quiere el momio largo en un mercado secundario, la que quiere cobrar sin sorpresas, la que quiere un bono y no un compromiso. Cada camino tiene un costo y cada costo tiene un número detrás.

Lo primero es proteger la cuenta, no el boleto

El orden en que se lee una guía de apuestas suele estar invertido. Casi todo el mundo empieza por los momios y termina, si le queda paciencia, en las herramientas de control. En México ese orden conviene darlo vuelta, por una razón sencilla: no existe un registro nacional de autoexclusión. No hay un botón del Estado que te saque de todas las casas de apuestas a la vez. Lo que haya, tienes que armarlo tú, casa por casa, y eso solo funciona si lo haces antes de tener un saldo en juego.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
En el Super Bowl LX los Seattle Seahawks (NFC, 14-3) vencieron 29-13 a los New England Patriots (AFC, 14-3).

Las herramientas que sí existen son internas y voluntarias, y cada plataforma las lista como quiere. Las fichas de tienda de varias marcas mexicanas mencionan avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; la app de Codere México, por ejemplo, limita el uso a mayores de 18 años e incluye esos avisos junto con sus políticas de cierre de cuenta. Caliente pone el aviso en el pie de su página principal: los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, con un enlace a su sección de juego responsable. Winpot repite la fórmula en sus apps de deportes y de casino. Son las tres formas de decir lo mismo, y ninguna sustituye a un registro público.

Calendario: qué se juega y cuándo apretar el freno

El calendario del aficionado mexicano tiene un pico y ese pico concentra el riesgo. El Super Bowl LX se jugó el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. En ese partido los Seahawks de Seattle, campeones de la NFC con marca de 14-3, vencieron 29-13 a los Patriots de Nueva Inglaterra, campeones de la AFC también con 14-3. El corredor Kenneth Walker III se llevó el premio de Jugador Más Valioso. El espectáculo de medio tiempo lo encabezó Bad Bunny, con apariciones especiales de Lady Gaga y Ricky Martin, ante 70,823 personas en las gradas.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Bad Bunny encabezó el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, con apariciones especiales de Lady Gaga y Ricky Martin.

El siguiente ya está fechado: el Super Bowl LXI se jugará el 14 de febrero de 2027 en el SoFi Stadium de Inglewood, California, y será el primer Super Bowl en el Día de San Valentín. Entre esas dos fechas hay un año entero de temporada regular, playoffs y mercados de temporada, y el pico de apuestas no llega en febrero: llega en las dos semanas previas, cuando la publicidad se vuelve insoportable y las ganas de participar empujan a abrir cuentas nuevas con prisa.

Ahí es donde conviene tener el límite ya puesto. Un límite de depósito que se fija en frío funciona; uno que se fija a las once de la noche del sábado anterior al partido es una promesa que uno se hace a sí mismo y que se rompe el domingo. La recomendación práctica es sencilla: define el monto máximo de la temporada completa antes de que empiece la campaña de anuncios, no el del partido. Y si vas a repartir ese monto entre varias casas, cada casa debería tener su propio tope, porque el tope de una no te protege en la otra.

Prevención: los tres controles que sí puedes usar

Los controles disponibles en el mercado mexicano son tres y todos dependen del operador. Las pausas o descansos que algunas plataformas permiten activar por un periodo; los límites de depósito, que se fijan en la cuenta y no se pueden subir de inmediato en la mayoría de los casos; y la autoexclusión voluntaria, que cierra el acceso a esa casa concreta durante un plazo determinado. Nada de eso tiene respaldo legal automático, y ese es el punto que más confunde.

La Ley Federal de Juegos y Sorteos es de 1947 y su Reglamento fue reformado el 16 de noviembre de 2023. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad la entrada a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra de edad. Las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y ninguna disposición legal mexicana establece un número distinto para el juego. Es decir: el 18 es la regla de la casa, no la del Estado.

Tampoco hay un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una figura de cuenta temporal. Si la plataforma no ofrece la herramienta, la herramienta no existe. Y si el operador deja de operar —el caso de las marcas bloqueadas lo muestra— la herramienta de autoexclusión se va con él y hay que empezar de nuevo en otra casa.

Protección de datos y de saldo: qué exige la ley mexicana

El lado que casi nadie revisa es el del dinero que ya está dentro. Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, mantener un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza, según el artículo 29 del Reglamento. La actividad de apuestas es considerada vulnerable bajo la ley antilavado, de modo que los operadores verifican la identidad de sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Los documentos concretos que se piden no están fijados en un artículo; cada casa arma su propio procedimiento, y eso significa que un lector puede encontrarse con requisitos distintos en cada registro.

Los métodos de pago que aparecen en los listados y pies de página mexicanos son tarjetas, transferencia bancaria SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Cada marca dice de sí misma lo que acepta; ninguna ley cubre los medios de pago de las apuestas. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Las criptomonedas en marcas con permiso no están establecidas en ninguna parte del marco revisado.

Estrategia: cómo se decide sin creer que se sabe

Aquí conviene ser directo, porque el usuario que busca apuestas para ganar el Super Bowl merece una respuesta honesta y no un guiño. Nadie sabe quién va a ganar. Lo que sí se puede hacer es dejar de perder por descuido, y eso tiene tres frentes: el tamaño de la apuesta, la lectura del precio y la paciencia para no mover el plan cuando el partido empieza.

Una casa de apuestas no te gana porque adivine mejor. Te gana porque el precio que te ofrece ya viene descontado. Cada momio que ves en la pantalla es un momio después de que la casa se quedó con una parte, y esa parte es la que decide si un pronóstico acierta o no. Un mismo partido puede pagar distinto en dos plataformas y ninguna de las dos está equivocada: la diferencia es comisión disfrazada de generosidad.

Bankroll: el monto se fija antes, no durante

El error de estrategia más caro no es elegir mal el ganador. Es apostar más de lo previsto después de una racha mala, o más de lo previsto después de una buena. El bankroll —el monto que se destina a apostar, separado del dinero de la casa— se fija una vez y se respeta. Con las herramientas actuales basta un límite de depósito por temporada; con la disciplina basta un monto por partido. Lo ideal es tener las dos.

En un año con un solo pico informativo, como la antesala del Super Bowl, el monto por apuesta conviene definirlo como un porcentaje fijo del total y no como una cantidad redonda y cómoda. Un porcentaje pequeño sobre un total pequeño sigue siendo poco. Y el margen del bono existe: si el depósito fue de mil pesos y la casa devuelve un porcentaje como apuesta gratis, ese dinero no entra al bankroll hasta que esté efectivamente acreditado y cumplido.

Analítica: contra la tendencia, no con ella

La analítica del aficionado mexicano suele consistir en tres cosas: la forma reciente del equipo, la estadística del mariscal de campo y el corazonada. Las tres sirven, pero ninguna mide lo único que el mercado sí mide: cuánto dinero entra por cada lado. Cuando una línea se mueve fuerte hacia un equipo antes del partido, el precio del otro lado se vuelve relativamente más alto, y ese movimiento es información pública que no requiere ningún conocimiento secreto.

La tendencia se lee de tres maneras y ninguna es obligatoria. Las estadísticas en vivo que ofrecen varias plataformas mexicanas —la app de 1xBet incluye estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, por ejemplo— permiten ajustar en el descanso en lugar de decidir todo antes del silbatazo. Los momios en vivo de plataformas como Campobet, que además transmite partidos y permite ajustar apuestas en juego, son el otro extremo de la misma idea. Y el retiro anticipado —cash out— permite salirse de una posición que se torció.

Ese último merece un párrafo aparte, porque se vende como amigo y funciona como torniquete. La app de Playdoit lo llama retiro anticipado y la de Caliente ofrece creador de apuestas además de la transmisión en vivo. El detalle es que el retiro anticipado casi nunca se ofrece al precio real de las probabilidades: la casa cotiza una cifra a su favor, y esa cifra se mueve justo cuando más la necesitas, que es cuando el partido va en contra. Un descanso largo para decidir sin histrionismos vale más que un botón que te devuelve la mitad.

Momios y mercados: la diferencia entre un precio y una ganga

El vocabulario mexicano es específico y conviene usarlo bien. El momio es el precio; el boleto, cupón o ticket es el papel donde va la jugada; el parlay o combinada es la apuesta que une varias selecciones; la apuesta sencilla es una sola. Más/menos es el mercado de totales y hándicap el que corrige la diferencia de nivel entre dos equipos. Nada de eso aparece en la ley. Todo eso aparece en la pantalla.

La forma en que se paga una apuesta sencilla es la misma en todas las casas: el momio es lo que multiplica la cantidad apostada. Mil pesos al momio 1,90 devuelven mil novecientos pesos, de los cuales mil son el capital y novecientos la ganancia. Así de simple, y así de simple es también la trampa de creer que un momio más alto significa una casa más generosa. Un momio alto en un solo mercado puede convivir con un margen alto en los demás.

Formato: cómo se lee un momio de la NFL

Los momios de la NFL en las plataformas mexicanas se presentan en formato decimal, que es el más fácil de leer para quien viene del futbol: el número ya incluye el capital. Un momio de 2,00 significa que dos pesos devuelven cuatro. Un momio de 1,50 significa que dos pesos devuelven tres. No hay conversión mental que hacer, y esa es buena noticia.

La mala noticia es que el número que ves no es el número de la probabilidad. Para saber si el precio es bueno hay que comparar los dos lados del mismo mercado, y ahí es donde aparece el dato que casi nadie calcula. Es el cálculo central de esta guía, y conviene hacerlo con un ejemplo porque ilustra todo lo demás.

Cobertura: qué se puede cubrir en una sola jugada

La apuesta sencilla y el parlay no compiten; cumplen funciones opuestas. La sencilla concentra el riesgo en un solo evento y se cobra o se pierde de golpe. El parlay multiplica los momios y también multiplica la probabilidad de fallar, porque todas las selecciones tienen que acertar. La app de Codere México incluye creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis además de cubrir más de 30 deportes, y el creador de apuestas existe justamente para armar combinadas con mercados que normalmente van separados. Caliente ofrece “crea tu apuesta” en su app.

El hándicap y el más/menos son las dos vías para cubrir lo que el mercado 1X2 no cubre. El hándicap resuelve el partido parejo; el más/menos resuelve el partido desequilibrado. En un Super Bowl con dos defensas fuertes, el mercado de totales suele ser el más comentado y el más difícil de leer con estadísticas simples.

El margen: un ejemplo ilustrativo y su banda

Aquí va el cálculo que conviene tener a mano. Tomemos un mercado de dos resultados —no hay empate, como en un partido de playoffs de la NFL— con momios decimales 1,90 y 1,90. Es un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado por ninguna casa. La inversa de 1,90 es 0,5263, y sumando las dos inversas da 1,0526. El recíproco de esa suma es la proporción que el mercado devuelve: aproximadamente 0,95, es decir, 95 %. La diferencia, 5 %, es lo que la casa se queda de cada peso apostado en ese mercado.

Ese 5 % no es un número universal ni un techo. Es la banda de referencia de un mercado de dos vías con momios parejos, y cambia con el mercado, con el deporte y con la casa. En un tres vías de futbol, con empate incluido, la suma de inversas suele ser mayor y la proporción que vuelve al apostador, menor. En un mercado secundario de la NFL la dispersión entre casas puede ser más ancha que en el mercado principal. Por eso la comparación útil no es “qué casa paga mejor”, sino “qué casa cobra menos comisión en el mercado que yo voy a jugar”, y esa pregunta tiene una respuesta distinta en cada mercado.

El margen tampoco es una tarifa fija. Es un costo estadístico: en promedio, sobre muchas apuestas al mismo mercado, el apostador recupera esa proporción del total apostado. No dice nada sobre una apuesta concreta ni sobre quién va a ganar el domingo. Dice cuánto cuesta el servicio de poner el precio.

Qué se puede apostar, evento por evento

En México el deporte no es el tema de la regulación; el permiso sí lo es. Las apuestas deportivas solo se permiten a través del permiso de la SEGOB que tiene un permisionario, y eso vale para cualquier deporte, cualquier liga y cualquier mercado. Fuera de esa vía no hay una figura separada que autorice apuestas en línea: la práctica reportada es que los sitios digitales no pueden tener permiso propio y van amarrados al permiso de un titular con local autorizado, y que un mismo permisionario puede operar varias marcas.

El Reglamento tampoco crea reglas separadas para las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports o los distintos tipos de apuesta. Las carreras de caballos y los frontones sí tienen su propio tratamiento, con el “cruce de apuestas” en hipódromos, galgódromos y frontones y la prohibición de que participen menores de edad. Las apuestas de intercambio no tienen disposición alguna y no corresponde afirmar que exista una en México. Eventos restringidos, ligas menores o divisiones inferiores: no se encontró ninguna regla que los excluya.

Competencia: el calendario de la NFL y lo que viene

La competencia que alimenta el catálogo mexicano es la NFL entre septiembre y febrero, y el resto del año son las demás ligas y deportes los que sostienen la oferta. La app de Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo y atención las 24 horas. Rushbet ofrece apuestas en vivo con transmisión de NFL, MLB y ligas europeas de futbol, además de casino y casino en vivo. En deportes, Campobet cubre futbol, tenis y basquetbol con momios en vivo, transmisión de partidos y ajuste de apuestas en juego.

Esa amplitud importa en términos de elección. Un apostador que solo aparece en febrero no necesita un catálogo enorme; necesita que el mercado del partido tenga buen precio y que el retiro llegue rápido. Un apostador de todo el año necesita lo contrario: un catálogo que no se le seque en junio. El calendario decide la casa tanto como los momios.

Torneo: el Super Bowl como mercado, no como fiesta

Un Super Bowl concentra mercados que no existen el resto del año: ganador, hándicap, totales, anotador del primer touchdown, resultado exacto, MVP del partido. Cuanto más exótico el mercado, más ancho el margen, y esa regla se cumple en todas las casas del mundo. La app de la casa que ofrece decenas de deportes suele ofrecer también decenas de mercados sobre un solo partido, y la que se concentra en un puñado de ligas suele afinarlos más.

El dato de negocio detrás de esa fiesta también conviene tenerlo presente. Los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida después del aumento del IEPS para absorver parte del impuesto, según reportes del sector. Es decir: la parte que el fisco te quita al apostar no sale solo del bolsillo del apostador ni solo del de la casa, y el ajuste se ve en el catálogo de promociones.

La lista: nueve plataformas y el criterio de cada una

Antes de mirar la tabla hay que decir con claridad qué es esto y qué no es. No es un ranking absoluto ni una recomendación de inversión; es un conjunto de nueve marcas que declaran operar bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, cada una con lo que su propio listado o su propio pie de página dice sobre sí misma. Las fichas no son el mercado completo: una marca que no aparece aquí no está, por eso, sin permiso. Y los números de permiso que verás no provienen de una lista oficial abierta —la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse— sino de lo que cada marca publica en su propio sitio o de compilaciones públicas que, en algunos casos, se contradicen entre sí.

Los criterios que separan a estas nueve no son los que suele usar la publicidad. El catálogo importa; el precio importa más; el permiso importa como condición de entrada y no como mérito. Lo que realmente distingue es la combinación de las tres cosas y el costo real que cada oferta lleva dentro.

Marca Permiso de la SEGOB según la fuente citada Lo que dice el propio listado de la marca
Playdoit Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Eventos Festivos de México; no confirmado oficialmente Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas
Betway Permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Sin datos en el banco para este rubro
Pickwin Permiso SEGOB de su permisionario; número no impreso porque las fuentes se contradicen; titular: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; no confirmado oficialmente Sin datos en el banco para este rubro
1xBet Permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx; titular: Entretenimientos Naturales; no confirmado oficialmente Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad
Codere Permisos SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; permiso SEGOB, uso solo para mayores de 18 años y avisos de juego responsable con políticas de cierre de cuenta
Strendus Permisos SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren; no confirmado oficialmente Sin datos en el banco para este rubro
Novibet Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Sin datos en el banco para este rubro
Betcris Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018; no confirmado oficialmente Sin datos en el banco para este rubro
Caliente Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx; titular: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); no confirmado oficialmente Transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo para mayores de 18 años

Playdoit abre la lista por una razón que no tiene que ver con el permiso: es la única de las nueve cuyo propio listado describe, en una sola ficha, el paquete completo de apuestas en vivo con transmisión, retiro anticipado y atención permanente. Esa combinación es lo que un apostador de partido grande busca cuando quiere decidir en el tercer cuarto y no antes. Su permiso aparece como DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según la compilación que lo publica, con Eventos Festivos de México como titular, y esa numeración comparte formato con la que otras marcas atribuyen a Producciones Móviles, lo cual debería encender una luz amarilla sobre la precisión de las compilaciones. La marca también promete aumentar ganancias con su herramienta de “Playboost”, y ahí conviene ser escéptico: cualquier mecanismo que aumente el pago de una combinada lo hace subiendo el riesgo de la combinada, no regalando valor. Lo que sí se sostiene es el retiro anticipado sobre una posición viva, y su valor depende enteramente del precio que la casa cotice en ese momento. Para quien apuesta cinco o seis veces al año y quiere una sola plataforma con todo dentro, Playdoit es una candidata clara.

Betway tiene la particularidad de ser la marca con el número de permiso más corto de la lista, 4184, publicado por una compilación que además identifica a Espectáculos Deportivos Frontón México como titular. Un número corto no es mejor ni peor; simplemente sugiere un permiso de otra generación, otorgado bajo un formato administrativo distinto al de las series DGJS/DCRCA que aparecen en otras marcas. Lo relevante para el lector es que Betway aparece aquí por su condición de permiso, no por un catálogo que se pueda detallar, y el aficionado que la elija debería verificar en su propio programa de apuestas qué mercados tiene abiertos para la NFL antes de depositar. Es una marca de segunda opción para quien ya conoce el producto y quiere una cuenta de respaldo.

Pickwin es el caso más interesante de la lista y el más incómodo. Su permiso existe, pero el número no puede imprimirse porque las compilaciones se contradicen, y una de ellas le atribuye justamente el número que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Eso no prueba nada malo por sí solo —un mismo permisionario puede operar varias marcas, y de hecho es la práctica reportada en el mercado mexicano—, pero sí significa que un lector que quiera verificar el permiso de Pickwin en una fuente pública se va a quedar con la duda. Quien priorice la trazabilidad del permiso por encima de todo debería buscar otra marca. Quien tenga una razón concreta para estar ahí, que la tenga, pero sin tratarlo como una relajación de las reglas.

1xBet llega con un detalle que merece más atención de la que recibe. La compilación que publica su permiso DGJS/0002/2020 lo atribuye a Entretenimientos Naturales, pero la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada. Esa asimetría entre quien publica la app y quien figura como permisionario no es ilegal por sí misma —las marcas extranjeras usan habitualmente un permisionario local— pero es exactamente la clase de detalle que un lector quisquilloso debería poder resolver, y que en México no puede resolverse con una lista oficial. Lo que la marca sí entrega, según su propio listado, es el paquete más explícito de estadísticas y transmisión en vivo de la lista, con futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports y un programa de lealtad. Para el apostador que vive pegado a la pantalla y quiere datos por todos lados, es la oferta más cargada; para el que quiere la ruta más simple hacia un permiso verificable, no es la primera puerta.

Codere es la única marca de la lista cuyo propio listado, además del catálogo, describe la parte de salvaguarda: permiso SEGOB, uso exclusivo para mayores de 18 años, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 vienen de una compilación distinta a la que publica el número de Playdoit, y el titular nombrado es Libros Foráneos S.A. de C.V. Su oferta deportiva —más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis— es de las más amplias en papel, y para el apostador que quiere que la misma casa atienda el Super Bowl, la temporada de futbol europea y un par de eventos menores, esa amplitud resuelve el año entero en una sola cuenta.

Strendus aparece con tres permisos en una misma compilación, DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, y con dos posibles titulares según quién la publique. Tres permisos no hacen a una marca tres veces más fiable, pero sí indican una estructura de operación más compleja, con productos distintos bajo números distintos. Ese tipo de estructura suele venir acompañada de condiciones distintas por producto —un permiso para apuestas remotas, otro para sorteos— y el lector que quiera entender qué está usando exactamente debería mirar cuál de los tres ampara el producto que le interesa. Es la marca con la huella documental más enredada de la lista.

Novibet tiene la ventaja de la simplicidad: un permiso, DGJS/DCRCA/1121/2020, un titular, Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., y una compilación que no se contradice con otra en este caso. Esa limpieza no es un argumento de producto, pero sí elimina una fricción concreta. Para el apostador que quiere poder explicar, en dos frases, con quién está jugando y bajo qué figura, Novibet es la ruta más corta de la lista.

Betcris es el caso donde la contradicción es interna, y eso lo vuelve más serio. El número que aparece en el pie de página de la propia marca corresponde a Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, mientras que la tabla de la compilación muestra otro número. Cuando la discrepancia está entre la marca y un tercero, se puede discutir; cuando está entre lo que la marca publica y lo que se publica sobre ella, el lector merece saberlo antes de depositar. Lo que sí está fuera de duda es que la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., mantiene una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, según el pie de página de la marca. Esa licencia no es un permiso mexicano y no sustituye al permisionario local, pero tampoco es un dato menor: una marca con dos marcos regulatorios distintos detrás suele tener procesos de verificación más formados.

Caliente es la única marca de la lista cuyo número de permiso, DGG/SP/404/97, aparece en el pie de página de su propio sitio, sin depender de una compilación. Ese es un mérito de transparencia concreto: el lector puede ir a la fuente. El titular nombrado es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente, y la app la publica la misma compañía, versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Su oferta —transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales— es la de una marca que lleva años en el mercado físico mexicano. Para quien valora poder rastrear el permiso sin intermediarios, Caliente ofrece la ruta más limpia de las nueve.

La vía del permiso mexicano y la vía sin protección

Conviene decirlo sin adornos: la diferencia entre una marca con permiso y una marca offshore no es de simpatía ni de precio, es de recursos legales disponibles cuando algo sale mal.

Una marca con permiso mexicano trae tres cosas concretas. La primera es una sede legal en el país, con un permisionario identificable. La segunda es el permiso de la SEGOB y las obligaciones que el Reglamento pone sobre los permisionarios de apuestas remotas: cuentas auditadas, seguro, fianza y reportes antilavado. La tercera son los controles de identificación y la emisión del CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Nada de eso garantiza que la experiencia sea buena, pero todo eso existe y tiene un domicilio.

Una marca offshore no trae ninguna de las tres. Lo que trae es un contrato con un marco legal extranjero, sin permisionario mexicano, sin CFDI y sin las obligaciones del artículo 29 del Reglamento. Y trae un riesgo específico que la lista de nueve no puede prometer que no ocurra: un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, como muestra lo ocurrido con bet365.mx y Betano, la marca de Ganador Azteca, inhabilitadas desde noviembre de 2025 dentro del congelamiento de cuentas que la UIF aplicó a trece casinos el 11 y 12 de noviembre de ese año.

El lector atento notará que esa misma advertencia aplica a las marcas con permiso. Es correcto. La lección del bloqueo no es “busca permiso y estarás a salvo”; es “no dejes un saldo grande parado en ninguna plataforma”. Un apostador que retira después de cada partido reduce drásticamente la exposición, y esa costumbre vale más que cualquier comparación de momios.

Ninguna de las dos vías resuelve el hueco que ya se describió con más detalle en la sección sobre límites y autoexclusión: en México no hay registro nacional de autoexclusión. Ese vacío es idéntico para las dos.

Permiso, bloqueo y reforma: el estado de la ley

Este apartado es el menos divertido de la guía y probablemente el más útil, porque es el único lugar donde el lector puede encontrar las fechas que suelen faltar en los anuncios de bienvenida.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2, le da a la SEGOB la interpretación y aplicación administrativa de la ley, y la Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina los permisos y la que lleva los procedimientos de sanción. El estatuto de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947: prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y permite únicamente los que estén expresamente autorizados. El artículo 7 faculta a la SEGOB para otorgar permisos e inspeccionar; el artículo 8 permite cerrar los establecimientos no autorizados; el artículo 9 prohíbe que un local de apuestas quede junto a escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 establece la colaboración de estados y municipios.

El Reglamento fue reformado el 16 de noviembre de 2023. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. El artículo 2 dice que la actividad de apuestas y sorteos no expresamente prevista está prohibida, y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los tipos de permiso relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos son intransferibles, según el artículo 31, y los permisionarios de apuestas remotas tienen las obligaciones del artículo 29 ya descritas.

Ninguna ley mexicana menciona las apuestas en línea por su nombre. Eso deja al lector con una consecuencia práctica muy concreta: no existe un trámite para que una página web obtenga un permiso digital propio, y no hay un número de permiso en línea que puedas consultar y decir “este sitio sí tiene derecho a existir”. Lo que hay son marcas colgadas del permiso de un tercero, y un titular puede operar varias.

La verificación pública es el eslabón más débil de todo el sistema. La Dirección General de Juegos y Sorteos supuestamente publica un PDF con los sitios autorizados, pero ese documento no pudo abrirse al momento de esta revisión. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió que exista un registro público abierto, y las cifras de sitios de apuestas se contradicen según la fuente: un reporte cuenta 136 y otro habla de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso en esta página no se imprime ningún número de permiso como oficial y no se da ningún total de casas autorizadas. Cualquiera que publique una cifra exacta está adivinando o copiando.

Supervisión: qué pasó con bet365 y Betano, y por qué importa

La parte que todo apostador mexicano debería leer dos veces es la de los bloqueos, porque muestra lo rápido que cambia la situación legal de una marca.

El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y en ese movimiento quedaron inhabilitadas bet365 y Betano, esta última marca de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.

Cada una de esas frases lleva fecha por una razón. El estado de esas dos marcas no es “abierto” ni “cerrado”: es una secuencia de resoluciones que cambia cada pocos meses, y una página que lo afirme sin fecha está afirmando algo que probablemente ya no es cierto. También en 2026 se cerraron alrededor de veinte casinos físicos. No está establecida la existencia de una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, así que esta guía no afirma que exista ni afirma que no exista.

Legalidad: la reforma que se anunció y la que no

Sobre la ley que viene conviene ser preciso, porque circulan versiones infladas.

El 13 de octubre de 2026 se reportó que la SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. Ese texto no ha sido presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con una edad mínima de 21 años y autoexclusión, que es una propuesta y nada más. Ninguna de las dos cosas cambia hoy lo que un apostador puede hacer, y ninguna cambia que los permisos vigentes siguen rigiéndose por el Reglamento de 2023.

Los impuestos sí cambian números, y ahí la precisión importa. La Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), aplica una tasa de 50 % a los juegos con apuestas y sorteos que necesiten permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos; esa tasa fue reformada en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026, cuando antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base no está establecida: el texto leído solo dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso esta página no escribe “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Para el jugador, el impuesto relevante es el de los premios. La Ley del ISR, en sus artículos 137 y 138, considera ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o si su gravamen no excede 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; de lo contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que suma alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios que superan 600.000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual. Y aquí va la advertencia que corresponde: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, el tratamiento de los premios obtenidos en sitios sin permiso no está establecido, y la posición correcta es consultar a un contador o asesor fiscal.

Sobre publicidad y bonos, la ley mexicana es más delgada de lo que sugiere el ruido. No hay un artículo federal de publicidad en el Reglamento revisado. Los reportes sobre horarios de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Hay proyectos para limitar influencers y deportistas, para prohibir anuncios en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida, y ninguno es ley. Tampoco hay una regla legal sobre bonos. Lo único que se documenta como práctica es que la publicidad muestra la clave oficial del permiso y avisos de juego responsable, según un reporte secundario.

Qué cuesta de verdad un bono de bienvenida

Los bonos de bienvenida son el gancho más eficaz de la industria, y su letra chica es lo que convierte una promesa en un trabajo. Un bono no es dinero: es un saldo condicionado. Y la condición, en México como en todas partes, se llama requisito de apuesta o rollover.

El mecanismo funciona así. La casa acredita un monto —a veces sobre el depósito, a veces como apuesta gratis— y para poder retirar lo que se gane con él exige que apuestes varias veces el monto del bono, o el bono más el depósito, según cómo lo formule cada operadora. Solo cuentan las apuestas con momio igual o superior a un mínimo que la casa fija. Hasta que se cumple el requisito, el saldo bonificado suele no ser retirable, y en varias plataformas las apuestas hechas con él no devuelven el capital cuando ganan. Esa última condición es la que más gente descubre demasiado tarde: ganas con la apuesta gratis, y no te pagan el monto de la apuesta, solo la ganancia.

Ahí está la diferencia entre un bono en efectivo y una apuesta gratis, y no es cosmética. Un bono en efectivo suele tener un rollover alto pero devuelve el capital. Una apuesta gratis tiene un rollover más bajo —o ninguno— y no devuelve el capital. Una promoción que se presenta como devolución sin riesgo pero se paga en apuesta gratis no es una devolución en dinero: es una segunda apuesta, con su propio momio mínimo y su propia fecha límite.

El costo real de un bono se mide con dos números y ninguno aparece en el anuncio. El primero es cuánto hay que apostar en total para liberarlo. El segundo es cuánto cuesta apostar ese total en el mercado de que se trate, porque cada apuesta paga el margen del mercado. Apostar mucho a un margen alto es como pagar dos veces.

Ahí es donde el 5 % del ejemplo de arriba deja de ser una abstracción. Si un bono obliga a apostar el equivalente a veinte veces su monto y todo se juega en un mercado cuyo margen es 5 %, el costo esperado de liberar ese bono es aproximadamente el monto apostado multiplicado por ese margen: en promedio, un peso de cada veinte apostados se queda en la casa por el precio del mercado, antes de contar cualquier otra condición. Es un costo promedio, no una pérdida garantizada: describe lo que cuesta el trámite, no lo que va a pasar en una apuesta concreta. Un bono de mil pesos con veinte vueltas implica veinte mil pesos de apuestas; a un margen de 5 %, el costo esperado de cumplirlas ronda los mil pesos. Es decir, el bono del mismo tamaño que su costo esperado, si todo se juega en ese mercado. Ese es el cálculo que la promoción no te muestra, y es la razón por la que los bonos con rollover muy alto se parecen más a una cuota de entrada que a un regalo.

De ahí salen dos criterios prácticos. Un bono es razonable cuando el rollover es bajo, el momio mínimo es alcanzable en mercados principales y la oferta cae en un periodo en el que de todos modos ibas a apostar. Es malo cuando el rollover es alto, el momio mínimo te empuja a mercados de margen ancho y la acreditación depende de un depósito mayor al que pensabas hacer. Y es irrelevante cuando caduca antes de que tengas un partido que quieras jugar.

El rollover se calcula sobre una base y esa base importa. Cuando la casa dice “apuesta el bono cinco veces”, la base es el bono. Cuando dice “apuesta el bono más el depósito diez veces”, la base es la suma, y el requisito real es mucho mayor de lo que el número sugiere. La diferencia entre una fórmula y otra es habitualmente la diferencia entre un bono razonable y uno pesado, y por eso la primera pregunta útil ante cualquier promoción es sobre qué monto se calcula.

Cómo se comprueba que una casa tiene permiso

La pregunta “¿cómo sé si esta casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?” no tiene una respuesta cómoda en México, y la respuesta honesta es que no existe un buscador oficial que funcione. Lo que existe es una ruta de verificación en cuatro pasos que cualquier lector puede recorrer por su cuenta.

El primer paso es el pie de página del propio sitio. Varias marcas mexicanas publican ahí la clave de su permiso y el nombre del permisionario. Caliente lo hace con su número y con Tecnología de Entretenimiento Caliplay. Betcris lo hace con el número a nombre de Producciones Móviles y con el oficio DGJS/405/2018. Betway y Playdoit aparecen con números en compilaciones, no siempre en su propio pie. Si una marca no publica nada en su pie, eso ya es información: no prueba que no tenga permiso, pero significa que no podrás verificarla sin ayuda de un tercero.

El segundo paso es la ficha de la aplicación en la tienda, que suele nombrar a la empresa desarrolladora. Es el lugar donde aparecen las divergencias interesantes, como el caso de 1xBet, donde la app se lista bajo 1XCorp N.V. y la compilación nombra a Entretenimientos Naturales. Comparar el nombre del desarrollador con el del permisionario debería ser rutina.

El tercer paso es intentar abrir la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Si no abre, no es culpa del lector. Y el cuarto es tomar cualquier cifra de “casas legales en México” con pinzas, porque las compilaciones se contradicen entre sí y algunas se copian unas a otras.

Lo que no sirve como verificación es el logotipo del permiso en un banner. Tampoco sirve la antigüedad de la marca ni la cantidad de anuncios en televisión. Y no sirve, sobre todo, confundir una licencia extranjera con un permiso mexicano: una marca con licencia de Curazao o de Malta no es, por eso, permisionaria en México. La protección que da el permiso mexicano es local y concreta; una licencia extranjera protege en el país que la emite y en ninguna otra parte.

Cuánto paga una apuesta y cuánto se queda la casa

Volver al cálculo de los momios tiene sentido al final, porque es la única parte de esta guía que el lector puede aplicar en cualquier casa y en cualquier mercado sin depender de ningún dato externo.

El margen es la comisión que el precio ya incluye, y se ve mejor en los mercados de dos resultados, donde no hay empate que complicar la lectura. Un partido de playoffs de la NFL es exactamente eso: dos resultados, sin empate. Cuando los dos lados se cotizan parejos, la suma de las probabilidades implícitas supera el 100 %, y todo lo que pasa del 100 % es la casa. Con momios de 1,90 y 1,90 la suma es 1,0526 y lo que pasa del 100 % es ese 5 %. Con momios de 1,95 y 1,95 la suma baja a 1,0256 y el margen cae a alrededor de 2,5 %. Con momios de 1,80 y 1,80 la suma sube a 1,1111 y el margen se va a poco más de 11 %.

Esa es la escala que conviene memorizar: no hace falta calcular cada vez. Un mercado con dos lados por encima de 1,90 es barato; un mercado con los dos lados por debajo de 1,85 es caro; y un mercado con un lado muy corto y el otro muy largo —1,20 contra 4,50— puede ser engañosamente estrecho en apariencia y muy ancho en la cuenta de la casa. El lugar donde el margen se clava es el mercado exótico: el anotador del primer touchdown, el resultado exacto, el MVP del partido. Nadie cobra poco por un mercado que casi nadie acierta.

Y aquí aparece el efecto que más dinero mueve en silencio: el parlay. Los momios de las selecciones se multiplican en un solo precio, y con ellos se multiplica el margen de cada mercado. Una combinada de cuatro selecciones a 1,90 cada una paga casi trece pesos por cada peso apostado —1,90 multiplicado por sí mismo cuatro veces da 13,0321—, y ninguna casa regala ese precio: está construido con cuatro márgenes encadenados. Por eso la combinada es el producto favorito de las casas y el peor amigo del bankroll. No es que esté prohibida ni que esté mal armarla; es que su precio incluye cuatro comisiones y su probabilidad exige cuatro aciertos.

La conclusión que se puede sostener con estos números es limitada y suficiente: el margen es lo que el servicio cuesta, y se paga en cada boleto, gane o pierda. El precio que ves ya viene con la comisión dentro. Comparar dos casas es comparar dos comisiones, y hacerlo en un solo mercado es mejor que hacerlo en promedio, porque el promedio no existe en la práctica: nadie apuesta en todos los mercados de una casa.

Preguntas frecuentes

¿En qué deportes y eventos se pueden apostar en las casas con permiso?

En todos los que cada operador decida ofrecer, porque la ley mexicana no restringe deportes ni ligas: las apuestas deportivas se permiten a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. En la práctica, las plataformas mexicanas listan futbol, basquetbol, tenis, MMA, esports, futbol americano, beisbol y ligas europeas, además de mercados de temporada y eventos virtuales.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Revisa el pie de página del propio sitio, que suele publicar la clave del permiso y el nombre del permisionario, y compáralo con la empresa que la tienda de aplicaciones nombra como desarrolladora. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos es la referencia natural, aunque su apertura no está garantizada; sin ella, ninguna cifra de casas autorizadas es verificable.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El momio multiplica la cantidad: mil pesos a 1,90 devuelven mil novecientos, de los cuales novecientos son ganancia y mil son capital. En una combinada, los momios de cada selección se multiplican entre sí antes de aplicarse a la cantidad. El capital solo vuelve completo cuando el operador lo paga por separado, como ocurre en una apuesta normal.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Sumando las inversas de los momios de todos los resultados del mismo mercado. En un mercado de dos vías a 1,90 y 1,90 esa suma da 1,0526; el recíproco es 0,95, o 95 % devuelto al apostador, y el 5 % restante es el margen. Cuanto más cerca del 100 % quede la suma, más barato es el mercado.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso para la Ley del ISR y el pagador retiene: 1 % cuando el estado no grava el premio o su gravamen no excede 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México grava los premios con 6 %, lo que suma alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se configuran dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable de cada plataforma, porque son herramientas voluntarias del operador y no una obligación legal. No existe un límite estatal de depósito o de pérdida, ni un registro nacional de autoexclusión: cada casa aplica sus propios topes y su propio procedimiento de cierre.

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