Apuestas gratis en México 2026: quién regala qué y a qué precio

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

Un bono de bienvenida no es dinero regalado, es una promesa de dinero condicionada por escrito. En México esa condición vive en un párrafo corto que casi nadie lee antes de registrarse, y las cantidades que se anuncian en las portadas son la parte del anuncio que menos información útil lleva encima: los $1,000 MXN sin depósito que Caliente pone en su página principal son el gancho, no el trato. El trato aparece más abajo, en los requisitos de apuesta, en los momios que cuentan y en el plazo que corre desde el mismo minuto en que el bono entra a la cuenta.

Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios.

Datos verificados el noviembre 5, 2026 contra los listados propios de cada operador, los pies de página de sus sitios y las compilaciones públicas sobre permisos de la Secretaría de Gobernación.

El detalle tiene su gracia porque el mercado mexicano está en una situación que no se parece a la de España ni a la de Colombia. No hay una licencia federal de apuestas en línea, la ley que gobierna el sector es de 1947 y una casa que opera aquí lo hace colgada del permiso de un permisionario con sala física. Ese permiso no es un papel decorativo: define quién te responde si algo sale mal, qué documentos te van a pedir y con qué tratamiento fiscal cobras. Y como el reglamento reformado en noviembre de 2023 prohíbe todo lo que no está expresamente previsto, el terreno de las promociones es el más movedizo de todos: ninguna norma federal regula los bonos de bienvenida, así que cada casa los diseña a su gusto y los cambia cuando le conviene.

Ahí está el eje de lo que sigue. Este es un mercado de caminos separados. Un jugador puede entrar por una casa con permiso mexicano y estructura local, o puede terminar en una marca offshore que no le debe nada a nadie aquí; puede reclamar un bono sin depósito, perseguir un bono de primer depósito más grande, o ignorar ambos y jugar con su propio dinero; puede mover sus saldos con tarjeta, con transferencia SPEI o con criptomonedas. Cada uno de esos caminos tiene un costo distinto, y el costo casi nunca aparece en la publicidad. Eso es lo que vamos a desarmar.

Criptomonedas y anonimato: el camino que aquí no tiene puerta

Empecemos por el que más búsquedas genera y menos sustento tiene. La promesa de “apuestas bitcoin gratis” circula mucho, y en México llega sin el respaldo que tendría en otras plazas. Ninguna de las casas con permiso de la Secretaría de Gobernación que aparecen en esta comparación tiene establecido que acepte criptomonedas como método de depósito, y ninguna la anuncia en la información que publica sobre sí misma. Para este mercado concreto, la conexión entre apuestas gratis y bitcoin no está establecida.

Vale la pena decir por qué importa, porque el lector que llega buscando “ganar bitcoins con juegos y apuestas gratis” no está preguntando por tecnología, está preguntando por privacidad. Y aquí la privacidad no funciona como muchos suponen. Las casas que operan bajo un permiso mexicano no son anónimas ni quieren serlo: piden verificación de identidad antes de permitir retiros, y esa obligación no nace de un capricho comercial. La actividad de apuestas es considerada vulnerable frente al lavado de dinero, y los operadores reportan transacciones relevantes a la UIF y al SAT. Un usuario que deposita con cripto en un sitio con permiso local no escapa del KYC por el hecho de usar una moneda distinta; simplemente añade un intermediario que puede complicarle el retiro cuando la casa le pida el mismo documento de siempre.

Los caminos de pago que sí están sobre la mesa en las fichas de los operadores mexicanos son bastante terrenales: tarjeta, transferencia SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO, y monederos electrónicos. Codere nombra tarjeta, SPEI y OXXO. Winpot muestra los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay, sin montos mínimos publicados. Es una infraestructura pensada para que el dinero entre rápido y quede identificado, no para que circule sin sombra. Quien busque en estas páginas un monedero sin nombre está mirando el producto equivocado.

El otro lado de la moneda es el offshore. Ahí sí hay sitio para el pseudonimato, y ahí está precisamente el problema: una casa sin permiso mexicano tampoco trae nada de lo que ese permiso arrastra. No hay plaza legal mexicana donde reclamar, no hay controles de KYC orientados por la normativa local, y no hay CFDI de retenciones por premios gravados. La zona offshore opera con reglas propias y con una consecuencia concreta que ya se vio en este mercado: los saldos en un operador bloqueado pueden quedar congelados. Quien elige cripto por privacidad está eligiendo, aunque no lo sepa, un régimen donde el respaldo local desaparece.

No hay forma de recomendar ese camino en México y no la voy a inventar. Tampoco de condenarlo en abstracto: hay jugadores a quienes la velocidad de un retiro en cripto les importa más que la protección de una plaza local, y para ellos la decisión es informada, no ingenua. Pero el buscador de “apuestas bitcoin gratis” casi nunca está en ese grupo. Está buscando gratis, y le están vendiendo anonimato que no existe dentro del sistema regulado y respaldo que no existe fuera de él. Ninguna de las dos casillas se llena sola.

Conviene además deshacer un malentendido de vocabulario. El “pseudonimato” de una cadena pública no es anonimato frente a la casa de apuestas. La casa sabe quién eres porque te registró, te verificó y te asocia a una cuenta; la cadena sabe que algo se movió entre dos direcciones, pero quien custodia el punto de entrada y el punto de salida tiene los datos. En un operador con permiso, el registro es obligatorio y la verificación de identidad es un requisito de retiro, no una sugerencia. Si el atractivo del cripto era no dar tu nombre, el camino se corta antes de empezar.

El incentivo, la recompensa y sus requisitos

Qué es de verdad una apuesta gratis

La palabra “gratis” en este mercado significa muy poco. Un bono sin depósito sigue sujeto a requisitos de apuesta, y además suele traer un tope de ganancias y un plazo de vigencia que fija cada operador por su cuenta. Nada de eso es ilegal ni sorprendente: es simplemente el precio que se paga por jugar con dinero que no era tuyo. Lo que sí resulta notable es que en México ninguna norma federal obliga a un formato único, de modo que dos casas pueden anunciar cantidades idénticas y estar ofreciendo objetos que se parecen apenas.

Las figuras que aparecen sobre la mesa son concretas. Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito para usuarios nuevos. Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, aunque su propia ficha de la app lo describe en un apartado como ligado a un primer depósito y en otro como sin depósito, así que quien vaya a usarlo hará bien en leer las condiciones completas antes de contar con el dinero. Codere ofrece un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN. CampoBet trae un bono de recarga semanal deportivo de 50 % hasta 10,000 MXN, que es una figura distinta: no es bienvenida, es reposición, y exige que ya haya depósito previo. Betway va por otro lado y habla de un club con apuestas gratis semanales. Son cinco maneras distintas de decir “te damos algo”, y solo una de ellas entrega el algo sin que pongas dinero primero.

Esa distinción es la que separa los caminos de los que hablaba al principio. El bono sin depósito es el más publicitado y el más pequeño en la práctica, porque viene acompañado de condiciones pensadas para que el valor real quede por debajo del titular. El bono de primer depósito llega con cantidades mayores y con un compromiso de capital. Las promociones de lealtad y las recargas semanales premian a quien ya juega y castigan poco a quien no vuelve. Ninguno es mejor en abstracto; cada uno sirve a un perfil distinto, y el error habitual es reclamar el que suena más grande sin mirar cuál corresponde a la forma real de jugar de uno.

La apuesta gratis y su reintegro

Hay un detalle mecánico que sorprende a casi todo el mundo la primera vez, y no es un truco de la casa. En una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve, si el boleto gana la casa paga la ganancia pero no el importe de la apuesta. Un boleto de $500 MXN a momio 2.00 ganador devuelve $500 de ganancia, no $1,000. La razón es sencilla: nunca hubo $500 de tu bolsillo que devolver. Ese importe era el vehículo del premio, no un capital en riesgo.

Esto cambia el cálculo de lo que vale un bono. Un bono de $1,000 MXN que hay que apostar no vale $1,000 MXN, ni siquiera antes de impuestos y rollover. Vale menos, y se puede estimar con una cuenta simple siempre que se acepten dos condiciones: que la apuesta vaya a un mercado de dos resultados y que se juegue el importe completo en una sola vez. En un mercado parejo con momios de 1.90 y 1.90, la proporción que ese mercado devuelve a los apostadores es del 95 % aproximadamente, lo que deja un margen del 5 % para la casa. Sobre esa base, un bono de $1,000 MXN cuyo importe no se devuelve equivale a un valor esperado de unos $450 MXN, con la condición de que se juegue a esos momios y en una sola apuesta.

La cifra es un rango, no un destino. Si el jugador reparte el bono en varias apuestas del mismo momio, el valor esperado se mantiene en esa zona pero la varianza sube. Si juega a momios más altos, el valor esperado de la apuesta gratis sube porque la ganancia que se paga es mayor, aunque la probabilidad de cobrarla baja en la misma proporción: el producto se mueve mucho menos de lo que la intuición sugiere. Si juega a momios bajos, el valor esperado cae. Y todo esto antes del rollover, que es la parte que de verdad decide si la promoción deja algo o se lo lleva todo.

Un bono sin depósito de $1,000 MXN con rollover de 10 veces obliga a apostar $10,000 MXN en total antes de poder retirar. Repartido en apuestas de $50 MXN, como exigen algunas condiciones que circulan en reseñas, son 200 apuestas. A un margen del 5 % por apuesta, el costo esperado de completar ese rollover ronda los $500 MXN: la mitad del bono, en promedio y bajo esas condiciones. La promoción no es gratis ni mucho menos, y el que la llama “regalo” no ha hecho la cuenta.

Qué se exige y qué se queda la casa

Los elementos son siempre los mismos, aunque cada casa los viste distinto: cuántas veces hay que apostar el importe, a qué momio mínimo cuentan las apuestas, cuánto tiempo hay, cuánto es la apuesta mínima y cuál es el tope de ganancia que se puede retirar. Betway nombra los momios mejorados “Super” y “Ultra” y su creador de apuestas “Crea Tu Apuesta”, figuras de producto que conviven con sus apuestas gratis semanales. El conjunto de condiciones que acompaña a cada bono es el documento que de verdad define el valor.

Aquí conviene ser directo sobre un punto donde las reseñas de casas de apuestas se pisan entre sí. Sobre el bono sin depósito de Caliente circula la cifra de un rollover de 10 veces, atribuida a reseñas y no a la casa; otras reseñas añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia, y no hay acuerdo entre ellas. Eso es exactamente lo que significa la etiqueta: son cifras de terceros que no se pudieron verificar contra el propio operador. El lector que las use como base para decidir está construyendo sobre arena.

El plazo es el requisito que más dinero se lleva en silencio. Un rollover alto con vigencia amplia se completa con paciencia; un rollover moderado con treinta días obliga a apostar rápido, y apostar rápido es apostar a lo que no se conoce. El momio mínimo opera en la dirección contraria: sube el valor esperado de cada apuesta pero alarga el tiempo de cumplimiento, porque obliga a buscar mercados menos probables. Y el tope de ganancia es el techo que convierte un buen día en un día normal. Ninguna de esas condiciones es obscura por sí sola; lo que resulta obscuro es la combinación, que cada operador ajusta sin que nadie lo supervise.

El momio mínimo merece una línea aparte porque es el requisito que más se cita y menos se explica. Una apuesta hecha por debajo del mínimo simplemente no cuenta para el rollover, y el jugador descubre que avanzó cero después de haber arriesgado dinero real. En la práctica esto empuja al apostador hacia momios más altos de los que usaría por su cuenta, y ese empujón es el verdadero costo del requisito. La casa no gana más por ello en el margen inmediato; gana en el tiempo que el jugador tarda en liberar el saldo, y en la probabilidad de que el plazo se agote antes de que lo logre.

Conviene también detenerse en una asimetría que rara vez se menciona en los anuncios: el rollover se calcula sobre el importe del bono, pero las pérdidas durante el cumplimiento salen del jugador. Un bono de $1,000 MXN con rollover de 10 veces no solo exige $10,000 MXN en apuestas, sino que expone al jugador a la varianza de esas 200 apuestas con un capital que en muchos casos es propio. Ese es el punto en que un bono “sin depósito” se parece bastante a una promoción de depósito: el bono es el aliciente, pero el dinero que se mueve casi siempre es del usuario.

Evaluación: qué distingue a una casa de otra

Cuando se comparan casas de apuestas en México, la mayoría de las reseñas ordena por tamaño del bono y se detiene ahí. Es el criterio más fácil y el menos útil, por la sencilla razón de que un bono no es un producto que se conserve: se consume en el cumplimiento, y lo que queda después es la casa. La pregunta que ordena de verdad es otra: ¿qué obtiene el jugador una vez que el bono ya no importa?

Los criterios que sí separan a una casa de otra en este mercado son cuatro. El primero es el permiso y quién lo sostiene, porque de ahí se derivan las obligaciones de la casa frente al jugador mexicano. El segundo es la cobertura deportiva real, medida en deportes, mercados y estadísticas disponibles, no en el catálogo que se anuncia. El tercero son las herramientas de producto: apuestas en vivo, transmisión, cash out, creador de apuestas, cashback. El cuarto es el camino del dinero: métodos de depósito y de retiro, y qué se exige para sacar un saldo.

La comparación entre marcas solo puede hacerse sobre lo que cada una declara de sí misma. Ese es un límite honesto y no un defecto de método: en un mercado donde la autoridad no publica un listado abierto de permisos, la información disponible sobre cualquier casa es la que la casa publica, más lo que compilan sitios especializados con contradicciones entre sí. Un lector que quiera certeza oficial sobre un permiso concreto tendrá que pedirla directamente a la Dirección General de Juegos y Sorteos, porque el listado público que debería resolverlo no está accesible.

Casa Permiso de la SEGOB según la fuente citada Lo que su propio listado dice sobre las apuestas gratis
1xBet Permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según una fuente especializada, sin confirmación oficial Bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad, sin cifras publicadas
Novibet Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial —
Betway Permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial Club con apuestas gratis semanales
Playdoit Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial $1,000 MXN de bienvenida, con condiciones contradictorias sobre si exige depósito
Betcris Permiso SEGOB de su permisionario; el número no se imprime porque las fuentes difieren —
Strendus Permisos SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial —
Pickwin Permiso SEGOB de su permisionario; el número no se imprime porque las fuentes se contradicen —
Caliente Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio, sin confirmación oficial $1,000 MXN sin depósito para usuarios nuevos
Codere Permisos SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una fuente especializada, sin confirmación oficial Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN

La columna de permisos se lee con cuidado porque es la que más se presta a confusión. Los números que aparecen vienen del pie de página del propio operador o de compilaciones de sitios especializados, y en varios casos esas compilaciones se contradicen entre sí: hay números de permiso atribuidos a titulares distintos según la fuente, y por eso en dos filas el número simplemente no se imprime. Eso no significa que esas casas no tengan permiso. Significa que su número no se puede citar sin atribuirlo a alguien que quizá se equivocó.

La segunda columna tiene más guiones de los que uno querría, y ahí también hay información. Una casa que no publica cifras de sus bonos en su propio listado no es una casa sin bonos; es una casa que prefiere que el jugador llegue al anuncio antes de conocer el número. Las que sí publican cantidad lo hacen porque la cantidad vende. El silencio y el número son dos estrategias de la misma promoción, y el lector que compara debería leer las dos como tales.

Ninguna de estas marcas es la única opción del mercado y esta tabla no es un ranking cerrado. Hay casas con permiso que no aparecen aquí, y su ausencia no dice nada sobre su situación. Lo que la tabla permite es una cosa concreta: ver, en una sola pasada, qué número de permiso se cita para cada marca y qué promete cada una con sus propias palabras. A partir de ahí el lector ya tiene la materia prima para decidir qué camino le sirve.

Fundamentos: cómo funciona el mecanismo del bono

Antes de mirar casa por casa conviene tener claro el mecanismo, porque el mismo nombre designa productos distintos y esa es la fuente principal de decepciones. Un bono de bienvenida es una cantidad de crédito que la casa pone a disposición del usuario nuevo, casi siempre condicionada a que se apueste una o varias veces antes de poder retirar lo que quede. No es dinero en la cuenta, es un saldo con reglas. La diferencia práctica entre las dos cosas es enorme: el dinero se retira cuando quieras, el saldo con reglas solo después de cumplirlas.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de Caliente exige un rollover de 10 veces.

El rollover es el número que dice cuántas veces hay que apostar ese importe. Un rollover de 10 veces sobre $1,000 MXN exige $10,000 MXN en apuestas acumuladas. La cifra puede calcularse sobre el bono solo o sobre el bono más el depósito, y esa diferencia decide el tamaño real del compromiso. El momio mínimo es el segundo número: las apuestas hechas por debajo de él no cuentan, y eso cambia la estrategia de cumplimiento. El plazo de vigencia es el tercero, y el tope de ganancia el cuarto. Los cuatro juntos, y no el importe, definen lo que un bono vale.

Sobre esa base, la estimación que hice antes se puede ampliar. Un bono de $1,000 MXN cuyo importe no se devuelve, jugado entero a un mercado de dos resultados con momios de 1.90 y 1.90, rinde un valor esperado de unos $450 MXN. Si en cambio el jugador lo reparte en apuestas más pequeñas con el mismo momio, el valor esperado se mantiene alrededor de esa banda, con más oscilación entre resultados. La cifra baja si el bono se juega en combinadas con momios altos que multiplican la ganancia a costa de la probabilidad, y baja decididamente si el jugador acepta momios por debajo de los que él mismo elegiría para cumplir el rollover antes del plazo. La banda va de unos $400 a unos $500 MXN bajo las condiciones dichas.

Lo que esa cifra no dice es nada sobre ganar. Es un promedio sobre muchas apuestas repetidas bajo supuestos explícitos, no un resultado esperable en un caso concreto ni una probabilidad de cobrar. Un jugador que reclame un bono de $1,000 MXN sin depósito y lo juegue a un solo boleto tiene una probabilidad nada despreciable de terminar con cero, y ese resultado no contradice la estimación: la estimación describe el conjunto, no el caso.

La variante del bono de primer depósito merece una advertencia aparte, porque en México es la que más creció después del aumento del IEPS. La duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN que anuncia Caliente en su encabezado es una figura distinta de su bono sin depósito, y la propia página principal no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ese hueco no es un detalle menor: un bono que puede usarse en casino y en deportes tiene un valor muy distinto de uno restringido a deportes, porque el margen del casino es otra cosa.

Y hay una consecuencia de secuencia que conviene tener presente. El jugador que reclama un bono sin depósito y gana algo con él descubre que el retiro exige cumplir el rollover completo, no solo el saldo ganado. Muchos abandonan en ese punto y dejan el saldo dentro, lo que desde el punto de vista de la casa es el mejor de los desenlaces posibles. La promoción estaba diseñada para que ese final fuera probable.

Normativa: quién vigila a quién en México

El permiso, no la licencia

La legislación mexicana de juegos y sorteos prohibe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio, y solo permite los que autoriza expresamente. El marco es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, todavía vigente. El reglamento que la aterriza, reformado el 16 de noviembre de 2023, es explícito en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, supervisa, otorga, modifica y extingue permisos, además de instruir los procedimientos sancionadores.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit describe su bono de $1,000 MXN en un lugar con primer depósito y en otro sin depósito, por lo que conviene revisar las condiciones antes de usarlo.

La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”, y no es una sutileza de vocabulario. El reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y añade en su artículo 31 que los permisos son intransferibles. Entre los tipos relevantes para el juego están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Eso es lo que hay detrás de una casa de apuestas en línea mexicana: una marca que opera colgada del permiso de un permisionario con instalaciones físicas, no una empresa que obtuvo un permiso digital propio.

Las obligaciones que arrastra un permisionario de apuestas remotas están en el artículo 29 del reglamento: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza. Todo eso existe y es exigible. El problema práctico es otro: no hay una ley que nombre específicamente las apuestas en línea, de modo que la práctica reportada es que los sitios no pueden tener permisos digitales autónomos y se cuelgan de un titular autorizado, y que un mismo permisionario puede operar varias marcas. Esa estructura explica por qué tantas marcas comparten titulares en las compilaciones de permisos.

Sobre el acceso del lector a esa información hay un punto que conviene decir sin rodeos. Los permisos se otorgan y se publican en teoría, pero el listado oficial que la Dirección General de Juegos y Sorteos debería mantener accesible no pudo abrirse al momento de esta revisión, y por eso ningún número de permiso de esta página puede presentarse como oficialmente confirmado. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas que circulan se contradicen entre sí: un reporte habla de 136 sitios y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas discrepancias, lo honesto es no fijar un número. Quien quiera verificar un permiso concreto debería pedirlo a la Dirección General, no confiar en una compilación de terceros.

El camino de la reforma está abierto y no ha llegado a ninguna parte. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, pero es una propuesta. Nada de eso cambia hoy el marco bajo el cual opera una casa de apuestas mexicana, y quien planifique a varios años debería tratarlo como posibilidad, no como hecho.

Qué se puede apostar y quién puede hacerlo

Las apuestas deportivas se permiten solo a través del permiso de la Secretaría de Gobernación de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las distintas modalidades de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del reglamento revisados. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con la figura del “cruce de apuestas”. Las apuestas de intercambio no tienen disposición alguna, y por eso esta página no afirma que exista una en México. La Lotería Nacional queda fuera del reglamento por su artículo 1.

Sobre la edad hay una distancia que conviene notar. El reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores el acceso a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Las casas anuncian 18 años o más en sus propias fichas y pies de página: Caliente declara que sus juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, Codere limita el uso a mayores de 18 y Betcris aclara que su servicio no se promociona a menores de 18. Una cifra estatutaria para el juego no está establecida. Eso significa que el 18+ que aparece en cada casa es una declaración de la casa, no una obligación legal con ese número.

Los operadores verifican la identidad de sus usuarios y reportan transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de apuestas es vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exigidos no están establecidos en una norma, lo que deja a cada casa un margen considerable para pedir lo que considere necesario antes de un retiro. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. No hay un registro nacional de autoexclusión, y las herramientas voluntarias —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— son las que cada marca lista en su propia ficha. Tampoco se encontró un límite estatutario de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal.

Impuestos, bloqueos y la zona sin protección

El impuesto a nivel de operador es el IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B): 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial de 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave. La base no está establecida: el texto leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y esta página no va a decir “50 % de las apuestas” ni “del ingreso bruto” cuando el texto no lo dice. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Para el jugador, los premios son materia del ISR. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. El pagador retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; de lo contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, cerca del 7 % en total, según un reporte secundario, y los premios anuales por encima de $600,000 MXN deben informarse en la declaración anual, también según reporte secundario. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de premios obtenidos en sitios sin permiso no está establecido; ante una situación concreta, la respuesta correcta es consultar a un contador o asesor fiscal, no resolverlo con una página web.

El régimen de bloqueos es la parte del mercado que más se ha movido y la que exige más cuidado al leerse. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, de Ganador Azteca y del Grupo Salinas, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Como el estado cambia de un mes a otro, aquí se cita solo con su fecha y nunca como abierto o cerrado hoy.

La comparación honesta entre un camino y otro es esta. Una marca con permiso mexicano aporta una plaza legal en el país, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de KYC y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones por premios gravados. Una marca offshore no aporta nada de eso, y los saldos en un operador bloqueado pueden quedar congelados. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y la zona offshore describe un terreno sin protección local. Que apostar en un sitio sin permiso sea delito o infracción para el jugador no está establecido, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención.

Una reforma que aún no existe

Conviene insistir en un punto porque es la fuente de casi toda la desinformación sobre este mercado: las propuestas de prohibir los bonos de bienvenida, limitar a los influencers o restringir la publicidad en transmisiones deportivas son iniciativas, no ley. Lo mismo vale para las supuestas franjas horarias de publicidad. No existe una norma federal que regule los bonos de bienvenida. Lo que sí existe es una presión económica: tras la subida del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, y ese rediseño se ve en las cifras actuales.

Esa ausencia normativa es la que hace que la letra chica sea el único documento que importa. En un mercado donde la promoción no está regulada y el listado de permisos no está accesible, el jugador tiene dos fuentes: lo que la casa escribe en sus términos y condiciones, y lo que la casa muestra en su pie de página. Ambas están bajo su control, y ninguna de las dos es neutral. Leerlas con desconfianza no es paranoia, es el mínimo razonable.

Prevención y salvaguardas: dónde está el respaldo

En un mercado sin registro nacional de autoexclusión, la protección del jugador es la que cada casa decide dar y la que cada jugador decide usar. Ese es el punto de partida, y no es cómodo. Significa que las salvaguardas existen cuando alguien las busca dentro de la plataforma, y que nadie va a llamar a la puerta para ofrecerlas.

Lo que las casas sí publican es limitado y consistente. Caliente incluye en el pie de página de su página principal el aviso de que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, una invitación a divertirse con responsabilidad y un enlace a una sección de juego responsable. Codere, en su ficha, declara operar con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Betcris repite la prohibición estricta para menores, enlaza su sección de juego responsable y aclara que no promociona el servicio a menores de 18. La ficha de Caliente Deportes insiste en que la app es solo para mayores de 18 años.

Son avisos reales y dicen algo, pero conviene no confundirlos con herramientas. Un enlace a una sección de juego responsable no es un límite de depósito, y un aviso de edad no es un control de acceso. Las herramientas que cada marca lista en su propia ficha —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— son voluntarias, internas y no se comparten entre operadores. Un jugador que se autoexcluye en una casa puede abrir cuenta en la de al lado el mismo día, y en México no hay mecanismo que lo impida.

La secuencia práctica que recomiendo es esta. Antes de reclamar cualquier bono, el jugador pone el límite de depósito y lo hace en la propia plataforma, no en su cabeza. Después decide cuánto puede perder sin que le cambie el mes. Y solo entonces mira la promoción. Hacerlo al revés es el error clásico: el bono llega primero, el rollover se convierte en una obligación, y el límite que se puso después ya no sirve para nada porque el saldo está comprometido.

Hay una asimetría que merece mención porque no se habla de ella. Los topes de ganancia de un bono existen para proteger a la casa, no al jugador. Un tope de $500 MXN de ganancia sobre un bono de $1,000 MXN significa que el jugador asume el riesgo completo del cumplimiento y cobra como máximo la mitad del importe anunciado. No es un abuso; es una condición escrita. Pero presentarla como una salvaguarda sería una mentira, y las secciones de juego responsable no la presentan así.

El otro respaldo del sistema es indirecto pero real: los controles de identidad y de prevención de lavado obligan a la casa a saber quién juega. Eso no protege al jugador de sí mismo, protege al sistema, pero tiene un efecto colateral útil: las cuentas duplicadas y las identidades falsas quedan fuera, y con ellas algunas de las prácticas que más daño hacen. Un operador con permiso mexicano tiene esas obligaciones por el artículo 29 del reglamento; uno offshore no las tiene.

Los nueve operadores con permiso mexicano, uno por uno

Antes de entrar en las fichas, una advertencia que vale para todas. Ninguna de estas marcas es la única opción del mercado, y esta lista no es un ranking cerrado ni una recomendación. Las casas que no aparecen aquí no están por eso sin permiso. Lo que cada ficha describe es lo que la casa declara de sí misma en su propio listado y en su pie de página, y lo que las compilaciones públicas dicen de sus permisos con las contradicciones que ya he señalado.

1xBet: catálogo ancho y trazabilidad enredada

1xBet es la casa con el catálogo de producto más amplio de la lista en lo que su propia ficha declara: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports. Ese último punto es lo que la separa de varias competidoras, porque los esports no tienen una regla separada en el reglamento y su presencia dice más sobre la ambición comercial de la marca que sobre su encaje normativo. Suma bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad, todo sin cifras publicadas en la ficha de la app.

El permiso es donde el expediente se complica. La compilación citada le atribuye el número DGJS/0002/2020 y nombra como titular a Entretenimientos Naturales, pero esa misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial. Añádase un detalle que no es menor: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Una casa puede operar legítimamente a través de un permisionario local con una estructura corporativa extranjera detrás, pero cuando la ficha pública y el titular del permiso no coinciden, el jugador que quiera saber a quién le está entregando su dinero tiene trabajo por hacer.

Para quién sirve: para el jugador que valora un catálogo ancho, cobertura de esports y no le importa dedicar una tarde a rastrear quién sostiene el permiso. La marca no gana en transparencia y sí en producto. Quien priorice saber exactamente con quién contrata debería empezar por otra ficha.

Novibet: el permiso más limpio y el perfil más callado

Novibet aparece en la compilación con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 y con un titular bien identificado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Es, de las casas de esta lista, la que trae el expediente más ordenado en cuanto a correspondencia entre número y titular, aunque sigue sin confirmación oficial por la razón de siempre: el listado de la Dirección General no está accesible.

El problema es el otro lado. Novibet no publica cifras de bonos en su propio listado, y sus herramientas de producto no aparecen descritas con el detalle de otras marcas de esta comparación. Eso deja al jugador que compara frente a una ficha corta: sabe con quién contrata, no sabe qué le ofrecen. El silencio sobre las promociones puede leerse como prudencia comercial o como falta de material; en cualquier caso, es un hueco que se resuelve en el propio sitio de la marca y no en una página de comparación.

Para quién sirve: para el jugador que pone la claridad del permiso por encima del tamaño del bono, y que está dispuesto a averiguar la promoción directamente en el operador. La estructura de Novibet en México es la más fácil de rastrear de este grupo. Su oferta comercial es la menos visible.

Betway: producto construido y apuestas gratis semanales

Betway llega con más de 2,000 eventos por semana según su propia ficha, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Es una propuesta donde el producto y la promoción están integrados: los momios mejorados son una herramienta de captación, el creador de apuestas es una herramienta de permanencia y el club de apuestas gratis es una herramienta de recurrencia. Quien juegue con regularidad encuentra aquí más estructura que en una casa que solo ofrece un bono de bienvenida.

La compilación le atribuye el permiso 4184 con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. El titular tiene sentido para la actividad: un permisionario de frontón puede obtener permisos complementarios de apuestas remotas según el reglamento, y ese encaje es coherente con el marco mexicano. La confirmación oficial sigue pendiente, como en todas.

Vale la pena decir qué es una apuesta gratis semanal y qué no es. Un club que reparte apuestas gratis cada semana no entrega valor a quien entra una vez y se va; entrega valor a quien vuelve. Es el inverso del bono de bienvenida, que premia la entrada. Ninguno es mejor, pero confundirlos lleva a reclamar una promoción que exige una constancia que el jugador no tiene.

Para quién sirve: para quien apuesta con frecuencia y aprovecha un creador de apuestas y unas apuestas gratis recurrentes. Para quien entra a probar una vez al año, el club no le dará casi nada y el bono de bienvenida de otra casa le servirá más.

Playdoit: la promoción que su propia ficha no aclara

Playdoit entra en esta lista por un motivo incómodo: es el caso más claro de condiciones que no se pueden determinar. Su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero lo describe en un apartado como ligado a un primer depósito y en otro como sin depósito. Las dos versiones viven en el mismo documento oficial del operador, y eso no es un error de transcripción de un tercero: es lo que la propia casa publica.

La consecuencia práctica es directa. Un bono sin depósito y un bono de primer depósito son productos distintos: el primero se reclama sin poner dinero, el segundo exige capital y suele venir con cantidades mayores y condiciones más duras. El jugador que lea el anuncio de Playdoit no puede saber cuál de los dos va a recibir hasta que entre a los términos completos. Y como el importe es idéntico en las dos versiones, no hay forma de deducir por tamaño cuál es la buena.

El permiso, DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según la compilación, con Eventos Festivos de México como titular, es el expediente más antiguo de esta lista y el que menos problemas de correspondencia presenta. La marca tiene estructura. Lo que no tiene es una comunicación promocional coherente consigo misma.

Para quién sirve: si el bono resulta ser de primer depósito, para el jugador que ya pensaba depositar y quiere la cantidad completa; si resulta ser sin depósito, para quien prueba sin arriesgar. Nadie puede saber cuál de los dos escenarios aplica sin leer las condiciones antes de registrarse, y esa lectura es obligatoria aquí más que en ninguna otra casa del grupo.

Betcris: permiso sin número y sin promoción a la vista

Betcris tiene una peculiaridad que aparece poco en las compilaciones: el número de permiso que muestra el pie de página de su propio sitio no coincide con el que da la tabla del propietario. El pie muestra un número a nombre de Producciones Móviles y la compilación da otro. Cuando dos documentos de origen distinto se contradicen sobre el número que identifica una autorización, publicar cualquiera de los dos como si fuera el bueno es peor que no publicar ninguno, y por eso esta ficha no imprime número.

En cuanto a promociones, la ficha no describe bonos ni cantidades. Lo que sí publica es un pie de página con la prohibición estricta del juego con apuestas para menores de edad, un enlace a su sección de juego responsable y la aclaración de que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es una comunicación responsable y escueta, y sugiere una marca que prefiere no competir por el anuncio.

Esa combinación deja al jugador en un lugar raro. Tiene la certeza de que la marca existe y opera, y la incertidumbre sobre cuál es su permiso y qué ofrece. No es un problema grave si el jugador ya conoce la casa y solo quiere su plataforma. Es un problema serio para quien compara desde cero y usa el número de permiso como criterio de desempate, porque ese criterio no está disponible aquí.

Para quién sirve: para el jugador que ya sabe lo que quiere y encuentra en Betcris una plataforma de fútbol de perfil clásico, con avisos de juego responsable visibles y sin una promoción agresiva empujándolo. Para el comparador que exige trazabilidad documental, esta ficha le dejará con una pregunta abierta.

Strendus: tres permisos, dos titulares y una duda

Strendus presenta el expediente más poblado del grupo: tres permisos, DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, todos según la compilación, y con una discrepancia sobre el titular, que unas fuentes nombran como Atracciones y Emociones Vallarta y otras como New Ads. No es un caso aislado; es el patrón de este mercado, donde un mismo permisionario acumula permisos y varias marcas se cuelgan de ellos.

La lectura útil aquí no es el detalle de los números, sino lo que la acumulación indica. Una casa con tres permisos de fechas distintas tiene una trayectoria: llegó al mercado, amplió, y luego ajustó su estructura cuando la autoridad cambió los criterios de denominación. El salto de los formatos DGJS/075 y DGJS/2801 a DGJS/DCRCA/2321 refleja que la Dirección General reorganizó su nomenclatura, y eso permite fechar la actividad de la marca con más precisión que cualquier anuncio.

La ficha tampoco publica cifras de bonos. Eso deja una marca con historia administrativa comprobable y una propuesta comercial invisible. Para el jugador que quiere saber si le conviene, la respuesta está en el sitio de la marca, no en una comparación.

Para quién sirve: para el jugador que quiere una casa establecida y con varios permisos encima, y que no le da importancia a que la promoción esté anunciada en la ficha pública. La trayectoria administrativa es aquí el argumento más sólido y el comercial el más débil.

Pickwin: números que se contradicen y un permiso que no se imprime

Pickwin tiene un problema de trazabilidad mayor que el de Betcris. La compilación le da el número DGJS/DCRCA/1584/2019 con Producciones Móviles S.A. de C.V. y Unocapali La Paz Operadora como titulares, mientras otra fuente ofrece un número distinto, DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER. Y hay un detalle que complica todo: uno de esos números es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Dos casas de esta misma lista aparecen vinculadas al mismo titular según fuentes que no concuerdan entre sí.

Eso puede ser perfectamente normal: un permisionario puede operar varias marcas, y el reglamento no lo prohíbe. Lo que no es normal es que dos compilaciones públicas no coincidan en el número del permiso de la misma marca. Cuando eso ocurre, el número deja de ser un dato y se convierte en un rumor con formato oficial.

La ficha de Pickwin no publica cifras de bonos ni descripciones de producto comparables con las de otras casas del grupo. Eso deja a la marca con un perfil bajo y un expediente confuso, una combinación que no ayuda a decidir.

Para quién sirve: para el jugador que ya conoce la plataforma y busca una alternativa local sin las promociones estridentes de las marcas grandes. Quien llegue por primera vez y quiera verificar el permiso antes de depositar tendrá que escribirlo así, como una tarea pendiente, porque esta ficha no lo resuelve.

Caliente: la promoción más visible y la letra chica más movediza

Caliente es la casa que más claramente apuesta por el anuncio. En el encabezado de su página principal aparecen $1,000 MXN sin depósito para usuarios nuevos y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. Dos promociones distintas en el mismo lugar, y la propia página no aclara si ambas valen solo para apuestas deportivas. Ese hueco importa porque un bono utilizable en casino tiene un valor diferente de uno restringido a deportes, y el jugador que lo lee no puede saber cuál le van a dar.

Su permiso, DGG/SP/404/97, es el único de esta lista que aparece en el pie de página del propio sitio del operador y no solo en una compilación. Eso lo hace más creíble que los demás, aunque sigue sin confirmación oficial porque el listado de la Dirección General no está accesible. El titular nombrado es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente, y el formato del número —con la terminación 97— es consistente con una autorización de finales de los noventa, lo que encaja con la trayectoria del grupo en el mercado mexicano.

El producto va por la misma línea de visibilidad. La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y declara ser solo para mayores de 18 años. En el pie de página repite que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, invita a divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable.

Aquí es donde la letra chica se vuelve el centro de la ficha, y donde conviene tratar con cuidado las cifras que circulan. Sobre el bono sin depósito de $1,000 MXN, reseñas de casas de apuestas le atribuyen un rollover de 10 veces; otras añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia. Ninguna de esas cifras proviene del operador, y las reseñas no coinciden entre sí. Publicarlas como las condiciones de Caliente sería atribuirle a la marca un contrato que ella no ha firmado en público.

Para quién sirve: para el jugador que quiere lo más parecido a una promoción sin depósito de una casa grande y conocida, y que está dispuesto a leer las condiciones completas antes de reclamar. La marca da visibilidad y producto; el precio es una letra chica que hay que ir a buscar, y una cifra de rollover que solo circula en fuentes de terceros.

Codere: catálogo deportivo, pago en efectivo y un bono con cifra

Codere cierra esta lista con el expediente más completo del grupo en cuanto a información publicada. La ficha de su app cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. En pagos, nombra tarjeta, SPEI y OXXO: los tres caminos habituales del mercado mexicano, incluido el voucher en efectivo en tienda, que es la puerta de entrada de buena parte de los jugadores que no usan banca en línea.

Su bono de bienvenida llega hasta 7,000 MXN según su propio listado, y es la cifra más alta de las que aparecen publicadas por las casas de esta comparación. También es la más dependiente del depósito, porque un bono de bienvenida de esa magnitud se estructura sobre lo que el jugador pone. La relación entre el importe y lo que hay que apostar para liberarlo es exactamente lo que un bono de este tamaño esconde en su letra chica, y es donde la cifra alta se convierte en compromiso alto.

El permiso aparece como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según la compilación, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, y dos permisos de fechas distintas señalan una estructura que se fue ampliando en el tiempo. En su ficha declara operar con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Las políticas de cierre de cuenta son un detalle poco común en estas fichas y vale mencionarlas: saber que una casa describe cómo se cierra una cuenta es señal de que el procedimiento está escrito en alguna parte, y eso ayuda al jugador que quiera irse.

Para quién sirve: para el jugador que quiere una casa con catálogo ancho, pago en efectivo además del bancario y un bono grande, y que va a usar esas tres cosas. El tamaño del bono es el argumento; el compromiso de depósito y de apuesta es el precio. Quien no vaya a depositar en serio encontrará más valor en una promo sin depósito de otra casa.

Qué camino elegir

Nueve fichas después, la decisión no se parece en nada a elegir la casa con el bono más grande. Los caminos son cuatro y cada uno tiene un destinatario distinto.

El jugador que no quiere arriesgar dinero propio y solo busca probar tiene un solo camino sensato: el bono sin depósito, y en esta lista eso significa Caliente con sus $1,000 MXN anunciados en portada, o Playdoit si su propia letra chica termina aclarando que el suyo no exige depósito. La cifra anunciada importa menos que el rollover, el plazo y el tope de ganancia, porque de esos tres depende si algo queda al final. Y conviene llegar con la expectativa correcta: un bono de $1,000 MXN sin depósito no vale $1,000 MXN, vale alrededor de la mitad si se juega a un mercado parejo, y menos si el rollover obliga a apostar 200 veces con vigencia corta.

El jugador que ya decidió depositar una cantidad relevante tiene otro camino: el bono de primer depósito, donde Codere ofrece hasta 7,000 MXN y Caliente duplica el primer depósito hasta la misma cifra. Aquí el tamaño se justifica porque el compromiso ya existe, pero también es donde la letra chica se vuelve más costosa, porque un bono grande se libera apostando mucho y el jugador está arriesgando capital propio en ese cumplimiento. Antes de reclamar uno de estos, la pregunta que ordena todo es si el jugador iba a apostar ese volumen de todos modos. Si la respuesta es no, el bono está comprando actividad que no existía.

El jugador recurrente, que apuesta cada semana, tiene a Betway con su club de apuestas gratis y sus momios mejorados, y a Codere con momios mejorados y apuestas gratis dentro de un catálogo de más de 30 deportes. Este perfil es el único para el que las promociones de lealtad y las recargas semanales valen más que un bono de bienvenida, porque la recurrencia es justamente lo que esas promociones premian.

Y el jugador que llega buscando anonimato o criptomonedas no tiene camino dentro de este grupo. Ninguna de las casas con permiso mexicano de esta comparación tiene establecido que acepte criptomonedas, y las que tienen permiso piden verificación de identidad antes de pagar. El camino offshore existe, pero llega sin plaza legal mexicana, sin controles locales y con el riesgo concreto de que un saldo quede congelado si el operador es bloqueado, como ocurrió con bet365 y Betano desde noviembre de 2025. Para ese lector la respuesta honesta es que el producto que busca no está en este mercado, y que buscarlo en otro implica renunciar a todo lo que hace que una casa mexicana responda por él.

Si tuviera que resumir el mercado en una frase: la promoción es el argumento de venta y el permiso es el contrato. Las casas de esta lista compiten por el primer elemento y difieren sobre todo en el segundo, y el jugador que lea la comparación al revés —empezando por el permiso y terminando por el bono— va a tomar mejores decisiones que el que se guíe por la cifra que aparece en la portada.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas gratis en México

¿Cómo funciona un bono de bienvenida en una casa de apuestas y dónde están sus condiciones?

Es un saldo con reglas, no dinero retirable. La casa lo abona al registrarse o al primer depósito, y para sacarlo hay que cumplir requisitos de apuesta. Las condiciones completas están en los términos y condiciones del propio operador, normalmente en un enlace al pie del sitio o dentro de la ficha de la aplicación, no en el anuncio de la portada.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono de bienvenida?

El rollover es cuántas veces hay que apostar el importe del bono antes de retirar: un rollover de 10 veces sobre $1,000 MXN exige $10,000 MXN en apuestas acumuladas. El momio mínimo es el precio por debajo del cual una apuesta no cuenta para ese rollover, así que un boleto barato puede no avanzar nada.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?

Porque nunca fue dinero del jugador. En una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve, la casa paga solo la ganancia: un boleto de $500 MXN a momio 2.00 devuelve $500, no $1,000. El importe era el vehículo del premio, no un capital en riesgo, y por eso no se reintegra.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

El permiso se pide a la Dirección General de Juegos y Sorteos, porque el listado público que debería estar accesible no lo estaba al revisar este mercado. Mientras tanto, el pie de página del operador suele mostrar el número y el permisionario titular, y conviene contrastarlo con una segunda fuente, ya que las compilaciones se contradicen entre sí.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso para el ISR, y el pagador retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % cuando lo supera. El operador emite un CFDI de retenciones. La retención es pago definitivo solo si se presenta la declaración obligada.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se configuran dentro de la cuenta, en el apartado de juego responsable de cada plataforma, y en México no existe un registro nacional de autoexclusión: son herramientas internas y voluntarias de cada casa, que no se comparten entre operadores. Conviene fijarlos antes de reclamar cualquier bono, no después, porque el saldo del bono queda comprometido con un rollover.

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