Las mejores apuestas deportivas en 2026 y lo que de verdad cuesta cada momio
Última revisión: noviembre 5, 2026, con los datos de permisos contrastados contra las fichas y los pies de página que publican las propias casas y contra las compilaciones públicas de licencias de la Secretaría de Gobernación.
México es un país donde la apuesta deportiva es legal y, al mismo tiempo, no tiene ni una sola licencia pensada para internet. Las dos cosas conviven desde hace años y explican casi todo lo demás: el tamaño de los bonos, la velocidad de los retiros, el susto de un bloqueo y el hecho de que la palabra correcta sea “permiso” y no “licencia”. Un jugador que entiende esa rareza lee las ofertas de otra manera. Uno que no, compara cifras grandes y elige la que más promete.
Lo que sigue es una evaluación de nueve casas de apuestas que operan en México al amparo de un permiso de la Secretaría de Gobernación, en el orden en que las fuimos revisando, con lo que cada una publica sobre sí misma y con el cálculo que casi ninguna pone en el escaparate: cuánto de cada peso apostado vuelve al apostador y cuánto se queda la casa. Ese cálculo es el mismo para todas y no lo decide el bono.
La legalidad de las apuestas en línea en México y sus consecuencias
La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947 y sigue vigente. Su lógica es sencilla y bastante severa: prohíbe en todo el país los juegos con apuesta y los sorteos, y deja a salvo únicamente los que la propia ley autoriza expresamente. No hay un capítulo de apuestas por internet porque en 1947 no había internet que regular.

El texto que sí opera día a día es el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023. Su artículo 1 reserva a la federación la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuesta y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional. El artículo 2 es el que conviene leer despacio: la actividad de apuesta y de sorteo que no esté expresamente prevista queda prohibida. Todo lo que no está escrito, no se puede. Y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario.
Esa definición explica por qué ninguna marca extranjera puede tener, en la práctica, una licencia digital propia. Lo que hay son permisos de apuestas remotas colgados de un permisionario con instalaciones físicas en México. El Reglamento, en su artículo 28, nombra los dos tipos que importan aquí: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de un permiso de hipódromo, galgódromo o frontón pueden además obtener permisos complementarios para apuestas remotas. El artículo 31 añade un detalle que casi ningún apostador tiene presente: los permisos no son transferibles. Y el artículo 29 carga al permisionario de apuestas remotas con cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza.
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y que instruye los procedimientos sancionadores. La ley de 1947 le da instrumentos concretos: el artículo 7 la faculta a otorgar permisos e inspeccionar, el artículo 8 a clausurar establecimientos sin autorización, el artículo 9 prohíbe que un local de apuestas quede cerca de escuelas o centros de trabajo, y el artículo 10 obliga a estados y municipios a cooperar.
Por qué ninguna cifra de permisos es oficial en este mercado
Aquí llega la primera consecuencia práctica, y es incómoda: no pudimos abrir la lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La DGJS publica, según se dice, un PDF de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Mientras eso no exista, cualquier número de permiso que el lector vea —en esta página o en cualquier otra— viene de dos sitios: el pie de página de la propia marca o una compilación de terceros.

Por eso las fichas de las nueve casas que vienen más abajo llevan los números tal como los dan esas fuentes, sin presentarlos como confirmación oficial. Hay compilaciones que se contradicen entre sí, y donde eso pasa no imprimimos número. Tampoco damos un censo del mercado: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx, y la diferencia es demasiado grande para elegir una cifra y llamarla mercado.
Lo que sí conviene que el lector retenga es la forma del riesgo. Un permiso no es un aval de solvencia ni una promesa de que la marca seguirá en línea el mes que viene. Es un acto administrativo temporal, revocable, y atado a un tercero que no es el dueño de la marca. Cuando ese permiso se cae, el apostador descubre que el titular de su cuenta nunca fue la casa que veía en la pantalla.
Bloqueos, amparos y por qué la fecha es parte del dato
El caso más claro empezó el 11 y 12 de noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas. En ese movimiento quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, esta última operada por Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió publicar únicamente contenido informativo lícito, sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y, aun así, el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. Y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría de Gobernación contra bet365 y Betano, según una sola fuente.
Escribir hoy “bet365 está abierto” o “bet365 está cerrado” sería faltar a la verdad por omisión: lo veraz es la secuencia con sus fechas. El estado cambia cada pocos meses y el lector que consulte esta página en otro mes debe comprobar el sitio por su cuenta antes de depositar.
En 2026 cerraron además unos 20 casinos físicos. Sobre la pregunta que todo el mundo hace —si un jugador comete una falta o un delito por apostar en un sitio sin permiso— no hay una respuesta establecida, y esta página no va a inventar ni una sanción ni una exención. Lo que sí puede afirmarse sin adornos: una marca con permiso mexicano ofrece un domicilio legal en el país, un permiso de la SEGOB, controles de verificación de identidad y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Una marca sin permiso no ofrece nada de eso, y un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión.
Qué se puede apostar, según lo que el Reglamento sí dice
Las apuestas deportivas están permitidas únicamente a través del permiso de la SEGOB que tenga un permisionario. Conviene ser preciso con lo demás, porque en este mercado se repiten frases que nadie ha verificado.
Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen un artículo propio en los preceptos del Reglamento que revisamos. No están prohibidos por nombre ni autorizados por nombre. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos sí tienen un tratamiento específico en hipódromos, galgódromos y frontones, con el llamado cruce de apuestas, y el artículo 5 impide que un menor participe en él. Sobre las casas de intercambio de apuestas no encontramos ninguna provisión, de modo que esta página no afirma que exista una en México. Tampoco hay una lista de eventos restringidos —ligas menores o competiciones de menores— que hayamos podido leer. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
Edad, identidad y las herramientas que sí existen
El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe la entrada de menores a las áreas de apuesta de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija un número. Las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y esa es su política, no una cifra legal que hayamos podido establecer. Para el lector esto tiene una consecuencia concreta: la edad mínima que verá en los términos es la que la casa decidió publicar, y por eso conviene leerla en cada una.
Los operadores verifican la identidad de sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque la actividad de apuestas es vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Qué documentos hacen falta no está establecido en un texto legal ni esta página lo va a suponer. Y sobre los límites ocurre lo que en pocos mercados: no hay un límite de depósito ni de pérdida de origen estatutario, ni una cuenta temporal. Lo que existe son herramientas internas de cada casa —pausas, límites de depósito, autoexclusión—, que es lo que las marcas listan en sus propias fichas. La autoexclusión es voluntaria, dentro de cada operador, y no hay registro nacional al que apelar.
Juego responsable: qué protege al apostador mexicano y qué no
La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. El pie de página de Betcris dice algo parecido y añade que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Playdoit, en su ficha, enlaza los términos y las pautas de juego responsable.
Cuatro casas, cuatro avisos. Ninguno de ellos es una obligación legal que hayamos podido leer en el Reglamento, y esa es justamente la consecuencia que un lector debe entender: aquí la protección no viene de arriba hacia abajo, viene de lo que cada marca decidió escribir y de lo que el apostador decida usar.
La autoexclusión sin registro nacional
En un mercado con registro nacional de autoexclusión, el jugador que se apunta deja de recibir publicidad y no puede abrir cuenta en ninguna casa del país. En México ese instrumento no existe. Lo que hay es una autoexclusión por casa: el jugador le pide a un operador que le cierre el acceso, y ese operador lo hace dentro de su propio sistema. Al día siguiente puede registrarse en la siguiente marca con otro correo.
Diez casas, diez puertas. Eso no es un defecto menor ni un detalle de letra chica, es la diferencia entre una barrera y un trámite. La iniciativa que propone derogar la ley de 1947 y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos incluiría autoexclusión y una edad mínima de 21 años, pero es una propuesta legislativa y no una realidad aplicable.
Límites de depósito: una decisión, no una regla
La misma ausencia se repite en el dinero. No hay un techo legal de depósito, no hay un techo legal de pérdida y no hay cuentas temporales. La Ley del IEPS subió el impuesto al 50 % sobre los juegos con apuesta y sorteos que requieren permiso de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, cuando antes era del 30 %. Ese cambio ya se refleja en el diseño de los bonos: después de la subida, los operadores rearmaron sus ofertas de bienvenida para absorber una parte del impuesto.
Los límites de depósito, entonces, los pone cada casa y los pone cada jugador. Quien tenga claro cuánto puede perder en un mes y no lo escriba en la configuración de su cuenta está confiando en su memoria, que es un instrumento malo para esto. Los límites internos, cuando la marca los ofrece, muerden de verdad; y también muerden al revés, porque reducirlos suele ser inmediato y ampliarlos, en muchas casas, exige esperar. Ese detalle —cuánto tarda una casa en dejarte subir tu propio límite— dice más de su política de juego responsable que cualquier aviso en el pie de página.
Si eres de los que apostarían “un ratito más” sin límite predefinido, la herramienta útil no es la autoexclusión, es el techo de depósito escrito antes de empezar. La autoexclusión resuelve el problema cuando ya no hay partido que valga; el límite lo resuelve mientras todavía lo hay.
Verificación de identidad y sus tiempos
Toda casa con permiso mexicano verifica la identidad de quien abre cuenta y reporta operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Para el apostador esto tiene un costo de tiempo que rara vez se menciona en la publicidad: hay que subir documentación, esperar la validación y, hasta que no esté aprobada, el retiro puede quedar frenado aunque el saldo ya esté ganado.
Esa demora no depende del momio ni del bono. Depende de que la casa tenga que cumplir con un marco antilavado que sí existe aunque no exista una ley de apuestas en línea. Y tiene una consecuencia práctica que conviene adelantar: quien va a retirar por primera vez un domingo por la noche lo descubrirá el lunes. Las casas que gestionan esto bien lo dicen en sus términos; las que no, dejan que el jugador lo averigüe.
Cómo evaluamos las mejores casas de apuestas en 2026
Nueve operadores entraron en la comparación. El orden de esta lista responde a lo que cada marca publica sobre sí misma y a lo que cambia la experiencia del apostador, no a un patrocinio. Ninguna casa de las nueve es la única con permiso en México; el registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos, si algún día abre, contendrá más marcas, y una marca ausente de esta lista no es una marca sin permiso.
Los criterios que sí usamos, y por qué
Lo primero es el permiso y su titular. No basta con que una marca diga “regulada”: interesa el número, quién es el permisionario y si el nombre del titular se parece o no al nombre de la marca. Cuando el permiso cuelga de una empresa que el apostador no reconocería, el dato no es un defecto, es una advertencia sobre a quién le está prestando dinero.
Lo segundo es el momio y su margen, que es un capítulo aparte más abajo y el único cálculo de esta página que da igual para todas. Lo tercero son los métodos de pago: tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tienda como OXXO. En un país donde una parte enorme del consumo pasa por efectivo, una casa que no acepta depósito en tienda está dejando fuera a un tipo de apostador concreto, y algunas lo hacen.
Después vienen las funciones que cambian la forma de apostar: retiro anticipado —cash out—, transmisión en vivo, creador de apuestas. No todas las prácticas tienen el mismo valor, y en las fichas siguientes se ve cuál es una herramienta de gestión y cuál es una forma más de mantener al jugador dentro de la aplicación.
Al final están la claridad de los términos y el trato al jugador nuevo. Ahí es donde se cae la mitad de las ofertas: no por el monto del bono, sino porque las condiciones no son legibles en la propia ficha. Un bono de $1,000 MXN descrito de dos maneras distintas en la misma pantalla no es un bono confuso, es un bono que todavía no sabes cuánto te va a costar.
Panora comparativo de las nueve casas: permiso y oferta publicada
| Casa de apuestas | Permiso SEGOB tal como lo declara la fuente citada | Qué dice su propia ficha sobre la clave |
|---|---|---|
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; titular Libros Foráneos S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas y momios mejorados |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Su ficha habla del producto, sin detalle del catálogo de apuestas |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx; titular Entretenimientos Naturales; ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial pudieron confirmarse, y la App Store lista la app a nombre de 1XCorp N.V. | Sin datos en su ficha sobre la clave |
| Betway | 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Sin datos en su ficha sobre la clave |
| Pickwin | Permiso de su permisionario: Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora; los números de permiso se contradicen entre compilaciones y no se imprime ninguno | Sin datos en su ficha sobre la clave |
| Betcris | Permiso de su permisionario: Producciones Móviles; el número del pie de página de la marca y el de la tabla del titular difieren y no se imprime ninguno; la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia maltesa MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, métodos de pago locales |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación; no confirmado oficialmente | Sin datos en su ficha sobre la clave |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de la propia marca; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V.; no confirmado oficialmente | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México; no confirmado oficialmente | Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión |
Hay que leer esa tabla con la lente correcta, porque a primera vista parece un trámite. La columna de la izquierda cuenta una historia sobre el mercado mexicano: de nueve marcas, solo una publica su número en su propio pie de página. Las demás lo deben a una compilación de terceros, y dos de ellas tienen compilaciones que se contradicen. Eso significa que el dato de permiso más citado de la industria no proviene de la autoridad sino de un agregador, y que la autoridad no ha publicado nada que se pueda abrir.
La columna de la derecha es igual de reveladora por otra razón: la mitad de las fichas no dice nada sobre el catálogo de apuestas. Una ficha de aplicación que describe el casino en vivo y no menciona los deportes no es una ficha completa, es una ficha escrita para otra cosa. Donde el espacio queda en blanco, preferimos dejarlo así antes que rellenarlo con una suposición.
Lo que la tabla deliberadamente no hace es ordenar las casas de mejor a peor. Un permiso no se ordena por número: uno de 2005 y uno de 2021 no son mejores ni peores, son distintos en antigüedad y en quién los solicitó. Ordenarlas por la cifra del folio sería como puntuar un restaurante por el número de su acta constitutiva.
El margen de la casa: el cálculo que iguala a las nueve
Antes de mirar un solo bono, conviene entender cuánto se queda la casa en cada apuesta. Es el único número de esta página que no cambia de marca en marca, y es también el que ninguna promoción anuncia.
El momio decimal ya incluye la comisión de la casa. Cuando un partido de dos resultados se ofrece a 1,90 y 1,90, la suma de las probabilidades implícitas supera el 100 %. Para medirlo se calcula la fracción que paga el mercado: uno dividido entre la suma de uno sobre cada momio. En un mercado de dos resultados a 1,90 / 1,90 la suma de 1/1,90 y 1/1,90 es 1,0526, de modo que la fracción que vuelve al apostador es 0,95, es decir un 95 %, y el margen de la casa es el 5 % restante. En cifras redondas: se devuelve el 95 % de todo lo apostado y se retiene el 5 %.
El número es un ejemplo y no una cotización, y esa es precisamente la lección. El margen no es fijo: se mueve con el mercado, con el deporte y con el tipo de apuesta. En un partido de fútbol con mucho volumen y una línea principal muy competida, el margen de la casa tiende a bajar hasta una banda estrecha, alrededor del 2 % al 5 %; en mercados de nicho, un córner, un goleador, una liga menor, sube hasta una banda bastante más ancha, del 8 % al 12 % o más, porque la casa tiene que protegerse de un volumen que no puede predecir. Los momios especiales cargados a un solo lado y las apuestas combinadas de muchos partidos cargan margen otra vez en cada pata.
Conviene poner un ejemplo con palabras, y no una fórmula, porque la diferencia entre entender eso y no entenderlo son pesos. Un apostador que gasta 100 pesos al día durante un año pone 36.500 pesos en juego. Con un margen del 5 % en cada boleto, el costo esperado es de 1.825 pesos en doce meses: no es una apuesta perdida, es el precio del servicio. El mismo apostador cambiando a mercados con un margen del 10 % pagaría 3.650 pesos por el mismo número de apuestas y el mismo criterio. La diferencia de 1.825 pesos no sale de un bono, sale de dónde pone el boleto. Y si además aceptó tres ofertas de bienvenida con requisitos de apuesta fuertes, el monto se sumó al mismo costo.
Ese es el punto ciego del apostador de bonos. Un bono que duplica un depósito se ve como dinero regalado; con el requisito de apuesta encima, se comporta como un descuento condicionado. El bono baja el costo esperado, sí, pero solo hasta cierto punto, y la cuenta sigue siendo negativa en promedio. Nadie necesita creer que existe una forma de ganarle al margen de forma sostenida: no hay tal cosa en esta página, y quien afirme lo contrario está vendiendo algo.
Novibet: la marca que apuesta por el producto y calla en la ficha
Novibet opera en México bajo un permiso de la SEGOB número DGJS/DCRCA/1121/2020, según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. Ni el folio ni el titular aparecen en la lista oficial, que no pudimos abrir, así que el lector debe tratar el número como lo que es: un dato declarado por un compilador y no confirmado por la autoridad.
La marca se sostiene sobre su producto. Donde otras fichas se llenan de promesas de bono, la de Novibet habla de la casa y de lo que ofrece, sin entrar en el catálogo de deportes. El resultado es una marca que sabe a interfaz cuidada y a poca publicidad en la conversación mexicana de apuestas, y esa mezcla tiene un efecto concreto: cuando algo se rompe —una verificación que se atora, un retiro que no llega— no hay una comunidad local tan grande contando cómo se resolvió.
Sobre el titular, un detalle que vale para todas las marcas de esta lista y que conviene decir una vez: el nombre que aparece aquí no es el de Novibet, es el de una empresa que posee el permiso. El apostador que firma términos con esa estructura jurídica no está tratando directamente con la marca que vio anunciada. Novibet no es la excepción; es la regla del mercado mexicano.
El permiso viene de una compilación, no del sitio, y eso deja al apostador con una decisión práctica: si el número es el dato que le importa, la confirmación la tiene que buscar él. En la sección sobre la legalidad quedó dicho dónde.
Codere: catálogo ancho, bono condicionado y una letra chica que hay que leer
Codere México figura con dos permisos SEGOB, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, y como titular a Libros Foráneos S.A. de C.V. El doble folio es habitual en este mercado: un permiso viejo ampliado con otro posterior. Su aplicación en la App Store de México está a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026, lo que da una idea del ritmo de mantenimiento del producto.
El catálogo es el argumento central y aquí sí hay detalle: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. El bono de bienvenida anunciado llega hasta 7.000 MXN y los depósitos se hacen con tarjeta, SPEI y OXXO. Treinta deportes no es un número de mercadotecnia, es una diferencia real para quien apuesta algo más que fútbol: significa que hay mercados abiertos un martes por la tarde cuando la liga grande no juega.
Lo que la ficha no cuenta es lo que ese bono de 7.000 MXN exige para convertirse en dinero retirable. Un bono de bienvenida de esa magnitud se libera con requisitos de apuesta, y el apostador que no los mire antes de depositar está aceptando un contrato sin leerlo. La cifra de la izquierda es el gancho; la condición de la derecha es el precio. Y las apuestas gratis que anuncia la aplicación tienen su propio detalle: cuando una apuesta gratis no devuelve el importe de la apuesta junto con la ganancia, lo que se cobra es la ganancia menos el importe apostado, no el importe completo.
El lado amable es la combinación de OXXO y SPEI. En un mercado donde el efectivo pesa, eso abre la puerta a quien no quiere dejar rastro bancario de sus apuestas —una preferencia legítima, no un delito— y a quien no tiene tarjeta.
1xBet: el permiso del que no se pudo confirmar ni el dominio
1xBet aparece con permiso SEGOB DGJS/0002/2020 y titular Entretenimientos Naturales, según Apuestas-legales.com.mx. Ese mismo compilador no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Y hay un detalle que va más allá de un dato faltante: la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular que nombran las compilaciones.
Un permiso en México no es transferible, y eso está en el artículo 31 del Reglamento. Una marca internacional con una estructura societaria distinta a la del permisionario no está haciendo nada ilegal por eso; está operando la parte comercial desde fuera y colgando la operación mexicana de un titular local, que es la arquitectura estándar del mercado. Pero el apostador que deposita en esa marca debe saber que su contraparte contractual y el dueño del permiso pueden ser dos entidades separadas.
Aquí la consecuencia es de trazabilidad. Si surge una disputa por un saldo, el apostador mexicano no tiene una autoridad de juego en línea a la que reclamar, ni un registro de autoexclusión que le sirva de prueba, ni un folio de permiso que pueda verificar por su cuenta en una lista pública. Le queda el correo de atención y, si eso falla, el camino largo.
Sobre el catálogo de apuestas, su ficha no aporta detalle, y no vamos a rellenar ese hueco.
Betway: número corto, historia larga y ficha muda
Betway figura con permiso SEGOB número 4184 y titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. El titular es la pista interesante: un frontón es una instalación de pelota vasca, y el Reglamento permite que los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón obtengan permisos complementarios para apuestas remotas. Es decir, el permiso de apuestas en línea de Betway cuelga, según esa fuente, de un inmueble dedicado a otro deporte.
Ese detalle explica por qué el folio es un número corto, 4184, sin el formato de años y direcciones que usan otros. Los permisos vinculados a instalaciones físicas arrastran la numeración de su historia administrativa. No es un indicio de nada malo ni de nada bueno: es un recordatorio de que el mercado mexicano se construyó cosiendo apuestas remotas a permisos pensados para un hipódromo o un frontón.
La ficha de la marca no aporta detalle sobre el catálogo de apuestas en México, así que la valoración se queda en su estructura legal y en su presencia. Sobre eso último sí hay algo que decir sin adornos: cuando la única información disponible sobre una marca es un número de permiso, el apostador está tomando una decisión con menos datos que con las otras casas. Menos datos no es lo mismo que malos datos, pero en una decisión con dinero conviene saber cuál de las dos cosas tiene delante.
Pickwin: cuando las fuentes se contradicen y el número no se imprime
Pickwin aparece con permiso SEGOB de su permisionario a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora. Una compilación da el número DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y las dos no pueden ser correctas. El número que una de ellas imprime es, además, el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles.
Ese cruce es la parte que importa. Un permisionario puede operar varias marcas, y si las dos lo nombran, la coincidencia no es un error de una página sino una característica del mercado: un mismo titular alquilando su permiso a más de un operador comercial. Para el apostador, la consecuencia es que el permiso que ve en una marca no es exclusivo de esa marca y no distingue a una casa de otra.
Donde las fuentes se contradicen, no imprimimos número; imprimir uno de los dos sería elegir una versión sin fundamento. Lo que queda es el titular, que sí es consistente entre compilaciones, y la advertencia de que un folio dudoso no se puede auditar desde fuera.
Su ficha no detalla el catálogo de apuestas. La valoración, entonces, se reduce a una pregunta que el apostador debe hacerse solo: si la marca no publica su propio folio y no publica su catálogo, ¿qué está publicando?
Betcris: parlay del mismo juego y una doble cobertura regulatoria
Betcris es el caso más rico de esta lista en estructura legal. Su pie de página muestra un permiso SEGOB número DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. Pero el número del pie de página y el de la tabla del titular no coinciden entre las fuentes, así que aquí tampoco imprimimos folio. Y hay una segunda capa: la empresa detrás del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Esa vigilancia maltesa importa en un sentido concreto y en uno limitado. Concreta porque añade un supervisor extranjero con reglas propias de conducta y protección de fondos, y porque la licencia tiene una fecha de caducidad visible, algo que el permiso mexicano no ofrece de la misma forma. Limitada porque un supervisor en Malta no resuelve un problema en México: no restituye un saldo, no ordena un retiro y no responde en español si el conflicto es con el operador local.
El producto tiene una función que vale más que cualquier bono: el parlay del mismo juego. Combinar mercados del mismo partido en un solo boleto permite atar un resultado con un número de goles sin abrir dos apuestas distintas, aunque cada pata sume su propio margen. La aplicación destaca además el retiro anticipado, las apuestas a jugadores —mercados de jugadores, es decir, mercados sobre un jugador concreto y no sobre el equipo—, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. La aplicación se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.
Sobre los métodos de depósito, la página principal muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI, sin indicar montos mínimos. La ausencia de mínimos es un dato que conviene mirar: con un depósito pequeño y un bono con requisitos de apuesta, el apostador puede pasar meses sin liberar la promoción, y descubrirlo el día del retiro es el escenario más común de frustración en este mercado.
Para la comparación entre marcas, Betcris es la que ofrece más de lo que el apostador puede verificar por sí mismo. Eso no es un mérito automático —un producto ancho no es un producto bueno—, pero sí una diferencia.
Strendus: tres permisos, dos titulares y ningún número fiable
Strendus aparece con permisos SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, y con un titular que la compilación da como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, sin ponerse de acuerdo consigo misma. Tres folios y dos nombres para una sola marca.
Tres permisos no significan tres negocios. Las marcas acumulan folios por ampliaciones, por nuevas salas o por cambios de actividad autorizada, y el resultado es una marca cuyo rastro documental es más largo de lo que el apostador necesita. Lo relevante está en el efecto práctico: cuando la propia fuente que recoge los permisos titubea sobre quién es el permisionario, la verificación independiente deja de ser posible con lo que hay publicado.
Aquí no se puede hacer mucho más que describir la estructura. La ficha de la marca no aporta detalle sobre su catálogo de apuestas, así que la evaluación se limita a lo administrativo, y lo administrativo no es lo que un apostador quiere comparar un viernes por la noche.
Caliente: el permiso en su propio pie de página y dos bonos que hay que mirar aparte
Caliente es la única de las nueve que muestra su número de permiso en su propio pie de página: DGG/SP/404/97, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio. Que el dato venga de la marca y no de un agregador cambia el nivel de confianza, aunque siga sin ser una confirmación de la autoridad.
En el encabezado de caliente.mx se anuncian dos cosas a la vez: $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. No está claro si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas, y eso importa porque un bono utilizable en casino y en deportes se convierte en un problema el día del retiro: los requisitos de apuesta suelen contarse de forma distinta según dónde se juegue el dinero de la promoción.
Sobre el bono sin depósito, reseñas de casas de apuestas señalan un rollover de 10 veces; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Con esas condiciones moviéndose de fuente en fuente, no hay una cifra que esta página pueda dar como buena, y no la va a dar. Lo que sí puede decir es lo que significa un rollover: el bono hay que apostarlo varias veces antes de poder retirarlo, y cada apuesta de ese recorrido paga el margen de la casa que vimos antes. Un rollover de 10 veces sobre el bono, con un margen del 5 %, deja un costo esperado de la mitad del bono, y eso antes de contar que las cuotas mínimas suelen excluir los momios bajos, que son los que la casa paga con menor margen.
El producto compensa con amplitud. La aplicación Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. La ficha en la App Store de México la publica la misma operadora, en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. La combinación de transmisión y creador de apuestas apunta a un apostador que quiere construir su propio boleto mirando el partido, no a quien copia una combinada ajena.
Playdoit: $1,000 MXN descritos de dos maneras y una decisión que el apostador no puede tomar
Playdoit figura con permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx. La aplicación la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026.
El permiso de 2005 es el más antiguo de la lista junto al de Caliente, y la antigüedad tiene un efecto poco glamoroso pero real: una operación que lleva dos décadas en el mercado mexicano conoce el terreno, y probablemente sabe cuánto tarda una verificación de identidad y cuánto puede tardar un retiro en efectivo.
El problema está en la oferta. La ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y, en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. No es una diferencia de redacción: un bono sin depósito se reclama con una cuenta y una apuesta gratis, y un bono de primer depósito exige poner dinero. El apostador no puede saber cuál de los dos le van a dar, y esa ambigüedad, en la misma pantalla, es la señal más clara de que la letra chica todavía no está escrita para el cliente.
El catálogo de la marca es el más definido de la mitad de esta lista: fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y es para mayores de 18 años.
Ahí hay una tensión que conviene nombrar con cuidado: la promesa de retiros rápidos no es un dato verificable en una ficha, y la velocidad real de un retiro depende de la verificación de identidad, del método y del horario. Las casas que van rápido lo demuestran con el primer retiro del apostador, no con un adjetivo.
Lo que cambia cuando la casa no tiene permiso mexicano
Merece un apartado aparte, porque es la decisión más grande que un apostador mexicano toma sin darse cuenta de que la está tomando. Las marcas que aceptan jugadores mexicanos sin un permiso de la Secretaría de Gobernación existen y operan, y no las vamos a nombrar. Lo que importa es lo que no traen.
No traen un domicilio legal en México al que reclamar. No traen un permiso que se pueda consultar, ni controles locales de identidad y antilavado sometidos a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, ni un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano; es una empresa supervisada en otro país, bajo otras reglas, y sin obligación de responder ante la autoridad mexicana. Y en el escenario que ya vimos —una orden de bloqueo, un congelamiento, un dominio suspendido— el saldo del jugador queda dentro de la marca mientras el tribunal decide, que es lo que le ocurrió a los usuarios de los sitios bloqueados desde noviembre de 2025.
La ausencia de protección no se arregla con un bono mayor. Es el intercambio que la marca sin permiso ofrece: mejores momios o límites más altos, a cambio de que el apostador no tenga dónde reclamar y de que su saldo dependa de una decisión judicial que no controla.
Impuestos: el ISR que retiene la casa y el IEPS que ya pagaste sin verlo
El premio de una apuesta legalmente autorizada es ingreso gravable bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. La casa retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México aplica un 6 % estatal sobre los premios, lo que deja una carga total cercana al 7 %, según un reporte secundario.
Hay una precisión que suele perderse y que conviene leer dos veces: la retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración cuando está obligado a hacerlo; si no la presenta, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Es decir, el mismo premio puede terminar con dos tratamientos fiscales distintos según lo que haga el apostador después de cobrar. Los premios superiores a $600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.
El IEPS del 50 % sobre los juegos con apuesta y sorteos que requieren permiso lo paga el operador, no el jugador, pero el jugador lo paga de otra forma: dentro del momio y dentro de las condiciones del bono. Cuando el impuesto subió del 30 % al 50 % con la reforma publicada el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber una parte. La base sobre la que se calcula ese 50 % no está establecida: el texto habla de “valor de la actividad”, la prensa de “monto total apostado”, y esta página no va a escribir ni “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”.
Y queda un hueco que conviene decir en voz alta en lugar de tapar: el artículo 137 de la Ley del ISR cubre premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento fiscal de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. Quien esté en ese caso debe consultar a un contador o asesor fiscal antes de dar por hecho el importe que va a recibir.
Preguntas frecuentes sobre las mejores apuestas deportivas en México
¿Cómo saber si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se puede abrir, así que el permiso se comprueba en el pie de página de la propia marca: número de folio, titular y mención de la Secretaría. Cruza después ese folio con lo que publica la casa y desconfía si la fuente es solo una compilación de terceros: varias se contradicen.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El momio decimal ya trae la comisión de la casa. Multiplicas la cantidad apostada por el momio y ese es el retorno total, con el importe incluido. Cien pesos a 1,90 devuelven 190 pesos, o sea 90 de ganancia. En una combinada, los momios de cada pata se multiplican entre sí.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Sumas uno dividido entre cada momio del mismo mercado. Si esa suma pasa del 1, hay margen. Con 1,90 y 1,90 la suma es 1,0526, la fracción que vuelve al apostador es el 95 % y la casa retiene el 5 %. Ese margen es mayor en mercados de nicho y con momios muy cargados a un lado.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
No hay una regla legal que los imponga, así que se configuran dentro de cada cuenta con las herramientas de juego responsable que la marca ofrezca. Fíjate en dos cosas antes de confiar en ellas: si reducirlos es inmediato y cuánto tarda la casa en permitirte subirlos otra vez.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Sí, si el premio viene de un juego legalmente autorizado: es ingreso bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Retiene el pagador, con un 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y un 21 % cuando sí lo supera. La Ciudad de México grava con un 6 %, alrededor del 7 % en total.
¿Qué riesgos tiene apostar en una casa de apuestas sin permiso mexicano?
Ninguno de los controles locales: no hay domicilio legal al que reclamar, ni permiso consultable, ni CFDI de retenciones, ni obligación de responder ante la autoridad mexicana. Un saldo puede quedar congelado por una orden de bloqueo, como ocurrió desde noviembre de 2025 con sitios suspendidos. Y el fiscal, si ganas, es un asunto abierto.
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