Sitios de apuestas deportivas en México: cuál elegir, cuál evitar y por qué
Actualizado a noviembre 5, 2026; los datos de permiso, app y pie de página proceden de lo que cada operador publica y de los recuentos de permisionarios revisados contra la normativa publicada por la Secretaría de Gobernación y su Dirección General de Juegos y Sorteos.
México es el país donde la palabra “licencia” no significa nada. Aquí la figura se llama permiso, la firma la Secretaría de Gobernación a través de su Dirección General de Juegos y Sorteos, y el permiso no se le concede a la marca que usted ve en la pantalla sino a un permisionario que ya tenía un negocio de juego en tierra antes de que existiera la web. Entender eso ordena todo lo demás: explica por qué dos plataformas distintas pueden compartir un mismo titular, por qué un centro de apuestas remotas no es una casa independiente y por qué el listado de sitios “autorizados” nunca termina de cuadrar con lo que uno encuentra al registrarse.
La consecuencia práctica es que en México no hay una sola decisión que tomar, sino tres caminos que se distinguen por lo que cubren y por lo que dejan a la intemperie. Está la casa con permiso vigente y pie de página en regla, que le da un recinto legal mexicano, controles de identidad y un CFDI de retenciones si le toca premio. Está la marca extranjera que juega desde fuera del país, que le promete momios y no le debe nada al sistema mexicano. Y está el camino que casi nadie lee con atención hasta que lo necesita —el de los límites de depósito, las pausas y la ausencia de un registro nacional de autoexclusión—, que en México depende por completo de la herramienta interna que cada marca quiera ofrecerle. Los tres caminos existen hoy, con cifras y con fechas, y ninguno es gratis.
Lo que sigue no es un ranking de camisetas. Es el mapa de esos tres caminos, con las herramientas para medir cada uno: cómo se calcula lo que devuelve un boleto, cuánto se queda la casa de cada peso apostado, qué exige realmente un bono de bienvenida y qué significa que un dominio amanezca inactivo mientras un tribunal discute su suerte.
El cripto apuesta por el anonimato, y el permiso mexicano no
La promesa es sencilla y suena limpia: usted deposita desde su monedero, la casa no le pide más que una dirección, y nadie en el medio ve su nombre. Ese es el atractivo central de una casa de apuestas cripto, y es exactamente el punto donde la oferta choca con el marco mexicano. Un permiso de la SEGOB va atado a un permisionario identificable, a controles de identidad y a reportes de operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Un recinto que no quiere saber quién es usted no puede cumplir eso, así que el anonimato y el permiso legal se excluyen casi por definición.

Conviene separar dos cosas que el marketing mezcla. Una es la tecnología: pagar con bitcoin, con ethereum o con tether es un método de pago, y como método funciona igual de bien que una tarjeta si la casa decide aceptarlo. Otra es el estatus: una casa puede aceptar criptomonedas y seguir operando al margen del sistema mexicano, o puede tener permiso y no aceptar cripto en absoluto. Esa segunda combinación es, de hecho, lo que se observa entre las marcas que sí publican su permiso. La presencia de criptomonedas en el catálogo de depósito de una casa con permiso vigente en México es una ausencia significativa: quien busque cripto como criterio principal está eligiendo un eje distinto del eje legal.
Pseudonimato, cadena y monedero: qué le queda al jugador
La cadena de bloques es pública. Quien diga que una apuesta en cripto es invisible no ha mirado un explorador de bloques. Lo que ofrece es pseudonimato: la operación queda registrada, pero bajo una dirección y no bajo un nombre, hasta que alguien con suficientes ganas conecta esa dirección con una identidad. La ventaja real frente a una transferencia SPEI o una tarjeta no es que nadie pueda verlo, sino que nadie tiene que pedirle permiso a un banco ni explicarle de dónde salió el dinero. Para un jugador que quiere mover fondos rápido y sin fricción bancaria, ahí está el argumento.

El monedero es la pieza que decide la experiencia. Una casa cripto le entrega una dirección de depósito; a partir de ahí, el retiro vuelve a su monedero y usted decide qué hacer con él. Suena a libertad y también es una mudanza de responsabilidad: si pierde la clave privada, nadie le va a reponer el saldo, y no hay autoridad de consumo mexicana que medie en un conflicto nacido en esa cadena. Frente a la casa con permiso, donde el retiro va a una cuenta a nombre del propio jugador y existe un permisionario local al que reclamarle, el camino cripto cambia protección por flexibilidad. Es un intercambio legítimo. Solo hay que saber que se está haciendo.
Quién debería elegir esta puerta y quién no
El camino cripto le queda bien a quien ya vive parte de su vida en monederos propios, entiende que su saldo no está en México y acepta que la única red de seguridad es la que él mismo construya. Le queda mal a quien busca un recinto jurídico local, un CFDI de retenciones cuando gane un premio y alguien a quien reclamar por teléfono. También le queda mal a quien no distingue un monedero de custodia propia de uno alojado en una plataforma, porque esa diferencia es justamente la que separa una pérdida recuperable de una definitiva.
Antes de mover un peso, tres comprobaciones que sí puede hacer por su cuenta. Mire si la casa publica un permiso de la Secretaría de Gobernación en su propio pie de página y con qué número: si la palabra “licencia” aparece sola, sin autoridad mexicana detrás, ya sabe en qué terreno está. Revise qué métodos de depósito ofrece junto al cripto, porque la combinación suele revelar la clientela a la que apunta. Y lea las condiciones de retiro antes de depositar, no después: límites, plazos y el nombre exacto del titular que recibe el dinero le dicen más sobre una casa que cualquier banner.
Un último punto que casi nunca aparece en las reseñas. Los premios obtenidos en sitios sin permiso quedan en una zona gris fiscal: el artículo 137 de la Ley del ISR habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio ganado donde no hay autorización mexicana no está establecido. Ante una cantidad seria, la respuesta honesta es consultar a un contador, no improvisar.
De la UFC al Mundial: qué deportes y torneos compiten por el boleto
La oferta deportiva de las casas mexicanas se ha vuelto bastante predecible, y eso es buena noticia para quien compara. El futbol manda, como en toda Latinoamérica, con la liga local, las competiciones europeas y las selecciones ocupando la mayor parte de la pantalla. Detrás vienen el basquetbol, el tenis, las artes marciales mixtas y los esports, que hace unos años eran un apéndice y hoy tienen su propio espacio con apuestas en vivo y transmisión integrada. Una plataforma de las revisadas anuncia cobertura de más de treinta deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas y momios mejorados; otra lista futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports como su núcleo y añade casino en vivo.
La diferencia entre un sitio con buen catálogo y un sitio con catálogo de relleno no está en la lista de deportes, sino en la profundidad dentro de cada uno. Cualquier casa ofrece el partido grande. La pregunta útil es cuántos mercados abre para ese partido, si tiene hándicap asiático, líneas de más y menos, mercados a jugadores concretos y si el boleto puede combinarse dentro del mismo encuentro. Ahí es donde se separan las plataformas serias de las que solo quieren que usted registre la tarjeta.
Calendario: UFC, ligas y el Mundial que ya pasó
El calendario es el gran organizador del año. Las veladas de UFC dan noches de sábado con cartelera larga y mercados que se abren con días de antelación; las ligas de futbol reparten emoción de agosto a mayo con parones de selecciones que obligan a la casa a sostener la oferta con otras competiciones; los torneos de tenis funcionan como pequeños eventos continuos que premian al jugador paciente. La Copa del Mundo de 2026 ya se jugó, entre junio y julio de 2026, y conviene decirlo en pasado: quien llegue ahora a buscar “apuestas del mundial” está buscando un evento que ya terminó, no una oportunidad abierta. Las casas que aprovecharon bien ese mes construyeron clientela; el resto volvió a su rutina de liga.
Los esports merecen un párrafo aparte porque su lógica es distinta. Los torneos se juegan en línea, con horarios que cruzan husos y con actualizaciones de versión que cambian el equilibrio de un equipo de una semana a otra. El jugador que llega desde el futbol suele subestimar ese detalle: un momio de esports publicado con tres días de antelación puede estar mal calibrado, y eso corta en las dos direcciones. No hay aquí una recomendación de dónde apostar, solo la advertencia de que un mercado joven es un mercado con precios más discutibles.
Competencia, torneo y mercado: cómo se lee una cartelera
Leer una cartelera es una habilidad concreta y se aprende rápido. Empiece por el número de mercados por evento: si un partido de liga ofrece dos o tres opciones, la casa está cubriendo el expediente. Siga por la presencia de mercados combinados dentro del mismo partido, que es hoy el formato que más ha crecido y el que más margen esconde. Termine por el retiro anticipado, el cash out: cómodo, sí, y también una vía por la que la casa recupera margen sin que el marcador se mueva.
Sobre el reglamento mexicano, un dato que ordena expectativas: las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las modalidades de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos que fueron revisados. Eso no significa que estén prohibidos ni que estén permitidos por sí mismos; significa que su marco es el mismo permiso general del permisionario. Las carreras de caballos y el “cruce de apuestas” sí tienen regulación propia en hipódromos, galgódromos y frontones, con una regla tajante: los menores no participan nunca. Y una apuesta de intercambio entre jugadores no tiene previsión alguna, así que esta guía no afirma que exista una en México.
Para el lector que quiere el resumen operativo: elija la casa por la profundidad del deporte que realmente va a jugar, no por el cartel de deportes que anuncia. Un catálogo de treinta deportes con dos mercados cada uno vale menos que uno de doce con quince mercados por partido.
Cómo se clasifican nueve plataformas que operan con permiso en México
Aquí conviene ser explícito sobre qué es y qué no es esta lista. Son nueve marcas que operan en México al amparo de un permiso de la Secretaría de Gobernación en manos de un permisionario, y su orden responde a lo que cada una publica sobre sí misma, no a una medición de popularidad ni a una recomendación. No es el mercado entero. Una marca que no aparece aquí no está, por ese solo hecho, sin permiso; simplemente quedó fuera del grupo revisado.
| Marca | Estatus del permiso SEGOB (según fuentes, no confirmado oficialmente) | Lo que destaca el sitio en su oferta |
|---|---|---|
| Playdoit | SEGOB (DGAJS/SCEVF/P-02/2005) | Transmisión en vivo y retiro anticipado |
| Strendus | SEGOB (múltiples permisos) | Plataforma de generación reciente |
| Betway | SEGOB (4184) | Estándares de producto globales |
| Novibet | SEGOB (DGJS/DCRCA/1121/2020) | App construida en la era móvil |
| 1xBet | SEGOB (DGJS/0002/2020) | Estructura internacional compleja |
| Caliente | SEGOB (DGG/SP/404/97) | App madura y oferta en efectivo |
| Pickwin | SEGOB (datos contradictorios) | Integración de servicios |
| Codere | SEGOB (DGJS/1018/2015, 234/2019) | Más de 30 deportes y pagos físicos |
| Betcris | SEGOB (varía según reporte) | Licencia MGA adicional y multipaís |
Y el número de permiso se transcribe tal como lo dan las fuentes: no ha sido posible acceder al listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos al momento de esta revisión, así que cada número va marcado como “según” la fuente que lo publica y sin confirmación oficial. Las compilaciones se contradicen entre sí en más de un caso, y donde lo hacen este texto no imprime número.
La columna que importa es la tercera. Una casa puede tener permiso y no tener nada que decir sobre el tema que usted buscaba; eso no la descalifica, la deja fuera de ese eje concreto. Leer la tabla como una lista de aprobados y reprobados es leerla mal.
panorama
Playdoit: el permiso más antiguo del grupo y un bono que se contradice a sí mismo
Playdoit opera bajo un permiso de la SEGOB que, según el recuento revisado, lleva el número DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y aparece a nombre de Eventos Festivos de México. Llama la atención la antigüedad: 2005 es de los números más viejos del grupo, lo que en la práctica significa un permisionario con recorrido largo. Sin confirmación oficial del listado, es lo que se puede decir.
La app que publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store mexicana salió en agosto de 2021 y su versión vigente es del 22 de octubre de 2026. Cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, suma casino en vivo, una herramienta para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las veinticuatro horas. En pagos acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. La ficha enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y limita el uso a mayores de 18 años.
El detalle que me hace levantar la ceja es el bono de bienvenida de 1,000 pesos. En la misma ficha aparece descrito en un apartado como atado a un primer depósito y en otro como si no lo estuviera. No es un matiz menor: un bono sin depósito y un bono con depósito son dos productos distintos, con requisitos distintos y con valor distinto para el jugador. Cuando una casa no se decide ni en su propio escaparate, la conclusión es la de siempre: las condiciones se leen antes de reclamar, no después.
Veredicto. Playdoit es la opción de quien apuesta desde el celular y quiere todo integrado —transmisión, apuestas en vivo, retiro anticipado, casino— en una sola app que ya lleva años actualizándose. Su debilidad no está en el producto sino en la letra pequeña del bono, y ahí el jugador que solo busca el regalo de bienvenida se llevará la peor parte.
Strendus: tres números de permiso y un titular que las fuentes no acuerdan
Strendus presenta la documentación más enredada del grupo. Según el recuento revisado, maneja tres permisos de la SEGOB —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y las compilaciones no coinciden ni siquiera en quién es el titular, alternando entre Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads. Tres permisos para una marca digital sugieren una estructura de sociedades y autorizaciones acumuladas a lo largo del tiempo, algo común cuando un permisionario amplía su negocio del salón al centro de apuestas remotas.
Esa maraña tiene una lectura práctica y no es conspirativa: cuando el titular cambia según la fuente, el jugador que quiera hacer una reclamación formal tendrá que averiguar por su cuenta ante qué sociedad está contratando. Se resuelve leyendo los términos y la sección de contacto del sitio antes de depositar, y guardando el comprobante.
Veredicto. Strendus es la casa para quien va a jugar de forma continuada y quiere una plataforma con varios permisos acumulados detrás. Quien necesite saber con precisión quién es su contraparte antes del primer depósito va a tener que trabajar ese dato por su cuenta.
Betway: el permiso corto y el nombre propio en el pie de página
Betway aparece con el número de permiso más corto de la lista, 4184, según el recuento revisado, y a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. El detalle del titular es revelador del modelo mexicano: un frontón, un recinto de pelota vasca, es quien sostiene la autorización. Es el retrato exacto de cómo funciona esto en el país: la marca global se injerta sobre un permisionario con local físico.
Betway es una marca de reconocimiento internacional, con presencia en muchos mercados, y eso tiene un efecto concreto para el jugador mexicano: los estándares de producto —cuotas, mercados, interfaz, flujo de retiro— suelen venir heredados de una operación grande, mientras la cobertura legal local depende del permiso del frontón.
Veredicto. Betway le conviene a quien ya conoce la marca de otros países y valora esa continuidad de producto por encima de la documentación local. Quien quiera entender la estructura societaria antes de registrarse se encontrará con una marca global apoyada en un titular que no lleva su nombre.
Novibet: un permiso reciente y un titular fronterizo
Novibet figura con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según el recuento revisado, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. El número, de 2020, sitúa la autorización en una generación más nueva que la de Playdoit o Caliente, y el nombre del titular —“de la Frontera”— apunta a un permisionario asentado en la zona norte del país, donde el juego en tierra tiene una tradición distinta a la del centro.
Una autorización de esa fecha suele venir acompañada de un producto construido ya en la era móvil, sin arrastrar la herencia de una plataforma de escritorio. Para el jugador que compara interfaces, esa diferencia se nota.
Veredicto. Novibet encaja con quien busca una plataforma de generación reciente y no le inquieta que el titular sea una sociedad de nombre poco conocido. La fortaleza es el producto; la transparencia sobre la sociedad detrás exige la misma lectura de términos que en el resto del grupo.
1xBet: permiso anunciado, dominio sin confirmar y una app a nombre de otro
1xBet merece un párrafo aparte porque es el caso donde la documentación se rompe. Según el recuento consultado, su permiso sería DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, y el mismo recuento no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. A eso se suma un detalle que sí aparece en la ficha de la App Store: la aplicación figura bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la que las fuentes nombran como titular del permiso.
Cuando el permiso, el dominio y la sociedad que publica la app no coinciden entre sí, el jugador está ante una estructura de varias capas. Eso no es ilegal por sí mismo —las marcas internacionales suelen operar con sociedades separadas por función— pero sí significa que la cadena de responsabilidad es más larga y que identificar a quién reclamar exige más trabajo.
Veredicto. 1xBet es para quien ya juega en la marca y conoce su funcionamiento; quien llega por primera vez y quiere claridad documental antes de depositar tiene aquí el caso más opaco de los nueve.
Caliente: la casa de casa, con mil pesos sin depósito y una duplicación hasta 7,000
Caliente es la marca más mexicana de la lista y también la que muestra su documentación con más desparpajo. El pie de página de caliente.mx presenta el permiso DGG/SP/404/97 como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio. Un número de 1997 dice bastante: estamos ante un permisionario que ya operaba cuando la apuesta por internet era una curiosidad.
La app Caliente Deportes la publica la misma operadora y va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Ofrece transmisión en vivo, un creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con uso reservado a mayores de 18 años. En el encabezado de su página principal anuncia 1,000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ahí está la primera advertencia: un bono que puede o no aplicar al deporte es un bono cuya utilidad real depende de lo que usted vaya a jugar.
La segunda advertencia es el rollover. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de 1,000 pesos exigiría un rollover de diez veces; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra, y eso ya es información en sí misma. Un requisito que nadie logra describir igual no es un requisito que usted deba dar por sabido.
Veredicto. Caliente sigue siendo la puerta de entrada natural para quien empieza desde cero, sobre todo por la combinación de app madura y marca conocida. El que vaya por los bonos encontrará el paquete más generoso en apariencia del grupo y el más difícil de verificar en la letra pequeña.
Pickwin: una contradicción en el número y un permisionario compartido
Pickwin es el caso más delicado del grupo en materia documental, y merece que se diga sin rodeos. Una compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER; el titular aparece como Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Y aquí está lo importante: ese mismo número de 2005 es el que figura en el pie de página de otra marca de esta lista, a nombre también de Producciones Móviles. Es decir, dos plataformas distintas apoyadas en el mismo permisionario. Como la documentación oficial no puede consultarse en este momento, no hay forma de zanjar la contradicción desde fuera; los números, en este caso, no se imprimen como si fueran ciertos.
Esto no es un escándalo. Es la consecuencia normal de un sistema donde un permisionario con recorrido puede operar varios centros de apuestas remotas. El problema es para el jugador: cuando dos marcas comparten titular, un incidente en una no contamina a la otra en lo contractual, y sin embargo sí comparten la cadena de autorización. Al no ser posible verificar esta información por la vía pública, la contradicción no tiene forma de zanjarse desde fuera; por eso los números, en este caso, no se imprimen como si fueran ciertos.
Veredicto. Pickwin es para quien ya juega ahí y no tiene intención de moverse; para un jugador nuevo, la confusión de números convierte a esta marca en la que menos se puede verificar sin trabajo propio.
Codere: más de treinta deportes, creador de apuestas y pagos en efectivo
Codere presenta dos permisos según el recuento revisado —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019— a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., la sociedad de Codere México. La ficha de su app en la App Store mexicana dice, además, que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es de las pocas del grupo que declara el permiso en su propio escaparate digital y no solo en un pie de página.
La app figura a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Cubre más de treinta deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO.
Ese catálogo de pagos es el punto. SPEI es la transferencia interbancaria mexicana y OXXO es la tienda de la esquina; juntos cubren al jugador que no tiene tarjeta de crédito y al que no quiere vincular una cuenta bancaria. Para una parte grande del público mexicano, esa combinación vale más que cualquier bono.
Veredicto. Codere es la casa que mejor sirve al jugador que quiere pagar en efectivo en la tienda y apostar deportes con profundidad de mercados; su oferta de bienvenida es la habitual del mercado y no el motivo para elegirla.
Betcris: la única del grupo con una autoridad reguladora extranjera detrás
Betcris declara un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. El número, en este caso, no se imprime: el que aparece en el pie de página de la marca y el que figura en la tabla del propio titular difieren. Es la misma sociedad que sostiene a Pickwin, lo que confirma el patrón de un permisionario sirviendo a varias plataformas.
Lo que distingue a Betcris dentro de los nueve no es lo mexicano, sino lo otro: la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es la única marca del grupo que suma, a un permiso mexicano, una autorización de un regulador extranjero con nombre y fecha de caducidad. Para el jugador que quiere leer una autorización verificable con su propia vigencia, ese documento es más útil que cualquier número de permiso local que nadie puede cotejar.
Su pie de página dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. En la página principal muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos. La app, publicada por TV Global Enterprises Ltd., salió en julio de 2018, va en la versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español.
Veredicto. Betcris es la elección de quien quiere un rastro documental que pueda seguir hasta el final, con un regulador extranjero que publica vigencia y una app multipaís ya rodada. Su punto flojo es justamente el local: el número de permiso mexicano sigue sin poder cotejarse.
Qué es hoy un sitio de apuestas deportivas en México
Antes de comparar momios hay que tener claro sobre qué se está apostando, porque en México la respuesta no es la que el nombre de los sitios sugiere. Lo que usted abre en el navegador es un centro de apuestas remotas: la extensión digital de un permiso que nació para un recinto físico. El permisionario es una empresa mexicana con autorización de la Secretaría de Gobernación, y la marca que aparece en pantalla suele ser otra sociedad, a veces extranjera, que opera el sitio. Esa separación explica casi todas las rarezas del mercado: por qué el mismo titular sostiene varias plataformas, por qué los números de permiso se contradicen entre compilaciones y por qué la pregunta “¿esta casa es mexicana?” no tiene una respuesta de sí o no.
En el centro de todo está la palabra “permiso”, no “licencia”. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos define el permiso en su artículo 3 como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y es intransferible según el artículo 31. Temporal e intransferible: dos adjetivos que explican por qué una marca no puede simplemente comprar la autorización de otra y por qué la renovación es un asunto vivo, no un trámite archivado.
El mecanismo de la apuesta: boleto, momio y liquidación
La apuesta sencilla es la unidad mínima y conviene describirla sin adornos. Usted elige un evento, elige un resultado, la casa publica un momio —el número por el que se multiplica su dinero—, usted arma el boleto y lo confirma. Si el resultado se cumple, el pago es la cantidad apostada multiplicada por el momio. Diez pesos a un momio de 1,90 devuelven diecinueve, de los cuales nueve son ganancia y diez son su propio dinero devuelto. Ese detalle —que la devolución incluye lo apostado— es el que más confunde a quien llega del lenguaje de las cuotas fraccionarias, y es la base de todo lo demás.
El parlay, o combinada, multiplica los momios de cada selección en un solo precio. Dos selecciones a 1,90 dan 3,61; tres dan 6,86. La multiplicación es atractiva y también implacable, porque cada selección añadida suma la probabilidad implícita de fallar. La casa no necesita que el parlay sea malo en promedio para ganar dinero con él; le basta con que su precio incorpore el mismo margen en cada pata, repetido varias veces.
El hándicap y las líneas de más y menos son las herramientas que permiten apostar sin comprometerse con el ganador. El hándicap ajusta el resultado por un margen de puntos o goles; el más y el menos apuestan a si el total del partido quedará por encima o por debajo de una línea. Son los mercados donde la casa compite de verdad, porque son los que separan a la casa que copia una cuota de la que la construye. El retiro anticipado —cash out, porque el término inglés se quedó— permite cerrar el boleto antes del final a cambio de un importe que la casa calcula en vivo.
Ranking, depósitos y clasificación: qué mide cada cosa
La palabra “ranking” aparece en todas las búsquedas y casi nunca significa lo que el lector espera. Un buen ordenamiento de casas mide cosas que se pueden comprobar: qué permiso declara cada marca y dónde lo declara, qué métodos de depósito y retiro ofrece, cuánto tarda el retiro según su propia promesa, qué profundidad de mercados tiene en el deporte que usted juega, si publica límites de depósito y por dónde se solicita el cierre de cuenta. Nada de eso es glamoroso y todo eso es lo que decide si su dinero entra y sale sin sobresaltos.
El depósito merece su propio párrafo porque es donde la letra pequeña muerde. Las casas mexicanas del grupo revisado trabajan con tarjeta, transferencia SPEI y efectivo en tiendas de conveniencia; una de ellas añade monederos electrónicos. Ninguna de estas vías es neutral: la transferencia deja rastro bancario, el efectivo no, y la tarjeta permite un contracargo que la casa intentará bloquear en sus términos. El retiro casi siempre va a una cuenta a nombre del propio jugador, lo que cierra la puerta al retiro a nombre de un tercero y obliga a completar la verificación de identidad antes, no después.
La evaluación que sí sirve: cuatro preguntas antes del registro
Cuatro preguntas resuelven la mayoría de las dudas y ninguna requiere conocimientos técnicos. Primera: ¿el sitio publica un permiso de la Secretaría de Gobernación, con número, en su propio pie de página o en su ficha de app? Segunda: ¿los métodos de depósito que ofrece incluyen al menos uno que usted pueda usar sin fricción, y el retiro llega a una cuenta a su nombre? Tercera: ¿los términos del bono que le están ofreciendo caben en una frase clara, o hay que leer tres párrafos para saber qué se exige? Cuarta: ¿el sitio publica herramientas de juego responsable —límites, pausas, autoexclusión voluntaria— y dice cómo se solicita cerrar la cuenta?
Ninguna de las cuatro preguntas le dirá si va a ganar. Le dirán si está tratando con una operación que se toma en serio sus propias reglas, que es lo máximo que se puede averiguar desde fuera.
El permiso mexicano: qué es, qué respalda y qué deja fuera
El marco legal mexicano del juego en línea no existe como tal, y esa es la primera cosa que hay que decir sin adornos. No hay una ley de apuestas por internet ni un régimen de licencias digitales. Lo que hay es una ley de 1947 —la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947— que prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y autoriza únicamente los que se permiten de forma expresa. Sobre esa base, un sitio en línea no puede tener una autorización propia: se apoya en el permiso de un permisionario que ya estaba autorizado para operar en tierra. El Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 lo dice con una claridad que no admite interpretación optimista en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida.
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos y tramita los procedimientos sancionadores. La ley de 1947 le da facultades concretas: otorgar permisos e inspeccionar en su artículo 7, clausurar establecimientos sin autorización en el artículo 8, y prohibir que un local de juego quede cerca de escuelas o centros de trabajo en el artículo 9, con la colaboración de estados y municipios en el artículo 10. Los tipos de permiso relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, previstos en el artículo 28, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas.
Las obligaciones del permisionario remoto están en el artículo 29 y son más exigentes de lo que sugiere el tono ligero de la publicidad: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y fianza. Es decir, el permiso no es un sello decorativo en un pie de página; arrastra una contabilidad vigilada.
La supervisión que no se puede consultar
Hay un problema práctico que ningún resumen del marco legal puede esquivar: no es posible consultar el padrón de autorizaciones de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Se dice que el organismo publica un PDF con los sitios autorizados, y en el Congreso se pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. La base de datos de la autoridad competente permanece inaccesible, de modo que cualquier número de permiso que usted lea en un sitio o en una compilación es una declaración, no una verificación.
Los recuentos del mercado tampoco ayudan a calibrar. Un informe habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con cifras que difieren por un factor de cuatro, esta guía no afirma ninguna y no imprime ningún número de permiso como si fuera oficial. Ese es el estado real de la supervisión pública mexicana: existe, es competente y no es consultable desde un navegador.
Marcas bloqueadas, amparos y un estado que cambia de mes en mes
La parte más volátil del panorama son las marcas bloqueadas, y aquí las fechas son indispensables porque el estado cambia. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. También se reportaron alrededor de veinte cierres de casinos físicos en 2026.
Con ese historial, nadie honesto puede decirle si esas marcas están abiertas hoy. El dato útil no es el estado actual sino el patrón: en México el bloqueo de un dominio puede llegar por vía administrativa, un amparo puede frenarlo, y un saldo en una casa bloqueada puede quedar congelado mientras los tribunales discuten. La potestad de la SEGOB para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso se ha reforzado, y no está establecido que exista una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal previsto en la Ley del IVA.
El amparo, la clausura y lo que no está establecido
Conviene separar lo que la ley dice de lo que no dice, porque la segunda lista es más larga de lo que parece. No hay previsión para una apuesta de intercambio entre jugadores y esta guía no afirma que exista una en México. No hay una regla propia para las apuestas en vivo, los deportes virtuales ni los esports en los artículos del Reglamento revisados. No hay una lista de eventos restringidos por edad o por categoría de liga. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1. Y no está establecido que exista una multa o un delito para el jugador que apueste en un sitio sin permiso: esta guía no afirma ni una sanción ni una exención, porque ninguna de las dos está documentada.
Permiso, confianza y protección: cómo se reconoce una casa supervisada
“¿Cuál es el sitio de apuestas más seguro?” es la pregunta que más se busca y la que peor se responde, porque la seguridad no es una propiedad del sitio sino una relación entre lo que usted necesita y lo que la casa puede demostrar. Hay tres planos que conviene no mezclar: el estatus legal, la solidez operativa y la protección concreta del jugador. Una casa puede ser impecable en el primero y no ofrecerle ninguna herramienta del tercero; y a la inversa, una plataforma cómoda y bien diseñada puede no tener nada que mostrar en el primero.
Qué documento mirar y qué no prueba
En México, el documento que se mira es el permiso. Aparece en el pie de página de las casas que lo tienen, con su número, y en algunos casos también en el encabezado del sitio o en la ficha de la app. Como el listado oficial no es consultable, el permiso cumple una función más modesta de lo que parece: prueba que la casa declara una autorización mexicana, no que esa autorización exista con ese número. Es poco y no es nada. Una marca que ni siquiera declara permiso no está jugando el mismo juego.
El segundo documento es la licencia extranjera, y solo una de las nueve marcas revisadas la suma a la declaración mexicana: la Autoridad de Juegos de Malta, con número MGA/B2C/300/2008 y vigencia del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Ese tipo de autorización tiene una ventaja informativa: los reguladores serios publican sus registros y sus vigilancias, así que se puede verificar de verdad. Los sitios con licencia de Curazao, por ejemplo, no son permisionarios mexicanos y no ofrecen el recinto legal del país.
Juego responsable: la salvaguarda que depende de la casa
México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Conviene repetirlo porque es la ausencia más costosa del sistema: si usted quiere que una casa le impida apostar, no hay una lista compartida donde inscribirse y que valga para todas. Lo que existe son herramientas internas, y cada marca decide cuáles ofrece y cómo se solicitan. La app de una de las plataformas revisadas incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; otra ficha enlaza las pautas de juego responsable; los pies de página de dos marcas más advierten que las apuestas están prohibidas para menores y remiten a una sección de juego responsable.
Tampoco hay un límite legal de depósito o de pérdida ni una figura de cuenta temporal. Los descansos, los límites de depósito y la autoexclusión voluntaria son lo que cada operador anuncie en su propia ficha. Cuando alguien pregunta cómo poner un límite de depósito, la respuesta mexicana es incómoda: se pide en la configuración de la cuenta de cada casa, uno por uno, y hay que comprobar cuánto tarda en aplicarse.
Verificación de identidad, retenciones y rastro
El operador verifica a sus usuarios y reporta las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero; los documentos exactos que puede exigir no están establecidos en una norma concreta. En la práctica, eso significa que el depósito suele ser rápido y el retiro llega después de la verificación, no antes. Quien planee retirar una cantidad importante debe completar la verificación al registrarse, no el día que quiera cobrar.
Sobre los premios, el mecanismo existe y conviene conocerlo. La Ley del ISR, en sus artículos 137 y 138, considera ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. Quien paga retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada a ello; de lo contrario, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, alrededor del 7 % en total según un reporte secundario, y los premios superiores a 600,000 pesos en el año deben reportarse en la declaración anual. El operador emite un CFDI de retenciones. Nada de esto es asesoría fiscal: ante una cantidad seria, la respuesta correcta es un contador.
Señales de riesgo y la comparación honesta que casi nadie hace
Las señales de riesgo de una casa sin permiso son aburridas y por eso se ignoran. No declara autoridad mexicana alguna. No ofrece CFDI de retenciones. Su soporte responde desde un huso horario lejano. Sus términos de retiro cambian sin aviso. Y sobre todo: no hay a quién reclamarle dentro del país si algo se rompe.
La comparación que importa es la siguiente. Una marca con permiso le ofrece un recinto legal mexicano, la autorización de la SEGOB detrás de un permisionario identificable, controles de identidad y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando gana un premio con retención. Una marca extranjera sin permiso no le ofrece ninguna de esas cuatro cosas, y añade un riesgo concreto y documentado en México: un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado mientras un tribunal decide. Y hay una ausencia que las dos comparten: ni la casa con permiso ni la de fuera le ofrecen un registro nacional de autoexclusión, porque ese registro simplemente no existe. Ese es el punto donde la protección del jugador mexicano queda enteramente en sus propias manos y en las herramientas que cada marca quiera darle.
El margen escondido en cada momio: lo que la casa se queda
Nadie le va a cobrar una comisión por apostar. La casa cobra de otra forma: construye los momios de manera que la suma de las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mercado supere el 100 %, y ese excedente es su margen. No aparece en ningún recibo, no se descuenta de su saldo y no requiere ninguna acción del jugador. Simplemente está ahí, en cada precio, en cada mercado, en cada boleto, todos los días.
La manera de medirlo es sencilla y merece la pena aprenderla porque sirve para comparar cualquier casa sin depender de la publicidad de ninguna. Se toma cada momio de un mismo mercado, se calcula su inverso —uno dividido entre el momio—, se suman todos esos inversos y el resultado es la proporción de todo lo apostado que ese mercado devuelve. El margen es lo que falta hasta el 100 %.
Con momios ilustrativos de 1,90 y 1,90 en un mercado de dos resultados, el cálculo es el siguiente. La suma de los inversos es 0,5263 + 0,5263, que da 1,0526: el mercado devuelve el 94,74 % de lo apostado, redondeando. El margen, por tanto, se sitúa alrededor del 5,26 %. Es un ejemplo aritmético, no un precio cotizado por ninguna casa, y sirve para mostrar dónde está la frontera. Un mercado que devuelve alrededor del 95 % deja a la casa en torno al 5 %; cuando la devolución baja al 90 %, el margen trepa hasta el 10 %. Todo eso, con la condición de que los momios sean los del mismo mercado y del mismo momento, porque comparar el 1X2 de un partido con un mercado de totales es comparar dos cosas distintas.
Momio, valor esperado y por qué el margen manda
Hay una intuición que conviene desmontar. Mucha gente cree que un momio de 2,00 significa una probabilidad del 50 %. Significa que la casa le paga como si la probabilidad fuera del 50 %, lo cual no es lo mismo: la probabilidad real que la casa estima es algo menor, y la diferencia es exactamente el margen. Por eso dos casas pueden publicar momios distintos para el mismo partido y ninguna de las dos estar equivocada: están estimando el mismo resultado con márgenes distintos.
El efecto acumulado es lo que de verdad importa. En una apuesta sencilla de diez pesos a un momio de 1,90, la devolución si acierta es de diecinueve pesos y la ganancia de nueve. Pero si ese mercado devuelve el 94,74 % de lo apostado, el resultado promedio de apostar repetidamente ese mismo tipo de boleto es perder el 5,26 % de cada peso jugado. No importa si acierta o falla en una noche concreta: el margen actúa sobre el largo plazo, y el largo plazo es el único plazo en el que las casas trabajan.
El parlay es donde el margen se compone. Cada selección incorpora su propio margen, así que una combinada de tres selecciones a momios de 1,90 en un mercado que devuelve alrededor del 95 % por pata arrastra el excedente tres veces. Ese es el motivo matemático por el que los parlays son tan rentables para la casa y tan populares entre los apostadores: el mismo margen que apenas se nota en una apuesta sencilla se multiplica en cuanto se encadenan selecciones.
Las líneas de más y menos y los hándicaps suelen venir con márgenes distintos a los del ganador del partido, y los mercados de jugadores concretos, con otros más altos. No hay un número único por casa; hay un número por mercado. La casa que publica márgenes ajustados en el mercado principal puede aflojar mucho en un mercado exótico, y es ahí donde el jugador curioso encuentra su mejor precio. Comparar mercados antes de armar el boleto —no solo casas— es la única palanca real que tiene el apostador.
Qué se puede y qué no se puede verificar sin herramientas propias
Este cálculo se puede hacer a mano con una calculadora y dos momios. Y ese es exactamente el punto: es la comprobación más útil que un jugador puede hacer por su cuenta, porque ninguna casa va a publicar su margen en un banner. Se necesitan los momios del mismo mercado, del mismo evento y del mismo momento, y el resultado es una comparación que vale más que cualquier lista de “mejores momios”.
Lo que no se puede verificar desde fuera es la base sobre la que tributan las casas. El IEPS sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos es del 50 % según el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, reformado en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea prestados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. Lo importante aquí es lo que la ley no aclara: el texto revisado dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y esta guía no dirá “50 % de lo apostado” ni “del ingreso bruto”, porque ninguna de las dos cosas está establecida. Esa ambigüedad no es un detalle académico: si la base fuera el monto total apostado, la consecuencia para el jugador sería muy distinta que si fuera el ingreso del operador, y tras la subida del IEPS las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Los impuestos estatales, por su parte, varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Un último apunte sobre el lenguaje, porque confunde a mucha gente. Las casas mexicanas usan “momio” donde en España se diría “cuota” y donde los materiales en inglés dicen odds. Es el mismo concepto y conviene acostumbrarse al término local, porque es el que aparece en los boletos y en el reglamento de los bonos.
Los requisitos del bono: lo que cuesta el regalo de bienvenida
Un bono de bienvenida no es dinero. Es una cantidad que la casa le acredita bajo condiciones, y esas condiciones son el producto real que usted está aceptando. La más importante es el rollover, o requisitos de apuesta: el múltiplo por el que hay que jugar la cantidad acreditada antes de poder retirar nada de ella. La segunda es el plazo. La tercera es el momio mínimo a partir del cual las apuestas cuentan. Y la cuarta, decisiva y casi nunca mencionada, es el tope de ganancias.
El patrón se repite en el grupo revisado y merece un comentario. Una casa anuncia hasta 7,000 pesos de bono de bienvenida junto a depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Otra anuncia 1,000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos, sin aclarar si ambas valen solo para deportes; el rollover del bono sin depósito sería de diez veces según reseñas, mientras que el plazo, las cuotas mínimas y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Una tercera anuncia 1,000 pesos de bienvenida y se contradice a sí misma en su propia ficha sobre si hace falta depositar, de modo que las condiciones no son claras.
Tres bonos, tres grados distintos de confusión. Cuando el mismo requisito se describe de tres maneras, no es que las reseñas estén mal: es que la casa no lo dice en una frase.
Un mismo regalo, cuatro condiciones que lo apagan
Cuatro condiciones bastan para convertir un bono de 1,000 pesos en un beneficio mucho menor de lo que sugiere el número del cartel. Una: el rollover, que exige apostar repetidamente la cantidad acreditada. Dos: el plazo, que suele medirse en semanas y que deja el bono sin efecto si no se completa. Tres: el momio mínimo, que excluye precisamente las apuestas más seguras —las de momio bajo— porque son las que menos contribuyen al margen de la casa. Cuatro: el tope de ganancias, ese límite por encima del cual lo ganado con el bono no se le paga.
La combinación es la que manda. Un rollover de diez veces sobre 1,000 pesos exige mover 10,000 pesos en apuestas antes de poder retirar. Eso es mucho movimiento para un jugador ocasional y poco para un apostador habitual, lo que significa que el mismo bono tiene un valor radicalmente distinto según quién lo reciba. Y si las apuestas solo cuentan a partir de un momio mínimo, cada una de esas jugadas lleva dentro el margen del mercado que se apueste. Cuanto más alto el momio mínimo exigido, más fino el margen y más caro el recorrido.
Cómo se compara un bono sin caer en el cartel
La comparación honesta de bonos se hace en cuatro pasos y ninguno de ellos es mirar el número grande. Véase qué base se juega: solo el bono o bono más depósito. Véase qué plazo hay. Véase qué momio mínimo se exige. Véase si existe tope de ganancias y de cuánto. Las ofertas que no superan las cuatro preguntas con una respuesta clara no son ofertas comparables, y presentarlas en una tabla de “los mejores bonos” es hacerle el trabajo al departamento de marketing.
Sobre el marco legal, un apunte que evita falsas esperanzas en las dos direcciones: no se encontró ningún artículo federal de publicidad en los artículos del Reglamento revisados, los reportes sobre límites de horario de emisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas y no ley vigente, y los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir anuncios en retransmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida son propuestas, no normas. Tras la subida del IEPS, además, las casas rediseñaron sus bonos para absorber parte del impuesto, lo que en la práctica significa ofertas de bienvenida menos generosas que las de años anteriores.
Preguntas frecuentes sobre sitios de apuestas deportivas en México
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Mire el pie de página del sitio y la ficha de su app en la tienda: las casas que lo tienen publican el permiso con su número. Como se mencionó antes, el padrón oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible al público; por tanto, ese número es una declaración de la marca y no una verificación independiente. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El pago es la cantidad apostada multiplicada por el momio. Diez pesos a un momio de 1,90 devuelven diecinueve pesos: diez son su propio dinero y nueve son ganancia. Si la apuesta es una combinada, los momios de cada selección se multiplican entre sí y forman un solo precio para el boleto completo.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Sumando los inversos de los momios de todos los resultados de un mismo mercado. Con momios ilustrativos de 1,90 y 1,90 la suma da 1,0526, es decir que el mercado devuelve alrededor del 94,74 % de lo apostado y el margen ronda el 5,26 %. Un mercado que devuelve el 90 % deja a la casa cerca del 10 %.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
México no tiene un límite legal de depósito ni un registro nacional de autoexclusión. Los descansos, los límites de depósito y la autoexclusión voluntaria son herramientas internas que cada operador decide ofrecer, y se solicitan en la configuración de la cuenta, casa por casa. Conviene comprobar cuánto tarda el límite en aplicarse.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Sí. El artículo 137 de la Ley del ISR considera ingreso los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados. Quien paga retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % si lo supera. El operador emite un CFDI de retenciones. No es asesoría fiscal: consulte a un contador.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
No ofrecen recinto legal mexicano, ni controles locales de prevención de lavado, ni CFDI de retenciones, y no hay autoridad nacional a la que reclamar. Además, el bloqueo de dominios es una práctica vigente en el país: Betano lleva bloqueada desde noviembre de 2025 y bet365 estuvo inactiva el 24 de marzo de 2026 pese a un amparo. Un saldo ahí puede quedar congelado.
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