El bono de registro no es dinero gratis: esto es lo que hay detrás de cada oferta en México
Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los números de permiso se contrastaron con lo que cada operador y las compilaciones de casas legales publican sobre la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
Un bono de registro no llega solo. Llega con un requisito de apuesta pegado a la espalda, y ese requisito decide si la promoción vale algo o no vale nada. Ese es el eje de esta comparación: qué camino abre cada operador y a qué jugador le conviene. Nueve casas con permiso de la Secretaría de Gobernación aparecen aquí, con lo que cada una anuncia y con lo que cada una calla, y ninguna de ellas es la respuesta correcta para todo el mundo. La que sirve para alguien que apuesta mil pesos al mes rara vez sirve para quien apuesta esa cifra cada fin de semana.
México es un mercado con una particularidad incómoda: no existe una licencia de apuestas online, así que toda casa digital opera colgada del permiso de un permisionario con instalaciones físicas. No hay una regla federal sobre bonos. Eso significa que el terreno de las promociones lo define cada operador, a su manera, en sus propios términos, y que la única herramienta de defensa del jugador es leer esos términos antes de depositar. Aquí se explica cómo hacerlo con criterio.
Las nueve casas de apuestas con bono de registro en México, comparadas
El cuadro de abajo ordena lo que se puede ordenar sin inventar: qué permiso declara cada marca y qué dice su propia ficha sobre el bono y el registro. Los montos y las descripciones vienen de la ficha pública de cada aplicación en la tienda de Apple o del pie del sitio de la marca, consultados el 28 de octubre de 2026, y los números de permiso de las compilaciones de casas legales, con la advertencia que corresponde: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que ningún número se da por confirmado oficialmente.

| Marca | Permiso SEGOB según la fuente citada | Lo que declara su propia ficha |
|---|---|---|
| Codere México | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación de casas legales; titular Libros Foráneos S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN; depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO (apps.apple.com) |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación de casas legales; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Sin dato sobre el bono de registro en la ficha consultada |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación de casas legales, que difiere sobre el titular (Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads); no confirmado oficialmente | Sin dato sobre el bono de registro en la ficha consultada |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según una compilación de casas legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular Entretenimientos Naturales; no confirmado oficialmente | Bonos de bienvenida y promociones de temporada (apps.apple.com) |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación de casas legales; titular Eventos Festivos de México; no confirmado oficialmente | Bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito (apps.apple.com) |
| Betcris | Número de permiso no impreso: el pie del propio sitio y la tabla de una compilación no coinciden; titular Producciones Móviles; no confirmado oficialmente | Sin dato sobre el bono de registro en la ficha consultada |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); no confirmado oficialmente | $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN (caliente.mx) |
| Pickwin | Número de permiso no impreso: las compilaciones se contradicen entre sí; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; no confirmado oficialmente | Sin dato sobre el bono de registro en la ficha consultada |
| Betway | 4184, según una compilación de casas legales; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Club con apuestas gratis semanales (apps.apple.com) |
Las cuatro casillas sin dato dicen bastante. El bono de bienvenida no es la bandera con la que Novibet, Strendus, Betcris o Pickwin salen a la calle, y eso no significa que no tengan promociones: significa que su promoción no vive en la ficha de la tienda de aplicaciones. Si el bono de registro es lo que define la elección, esas cuatro marcas empiezan en desventaja frente a las cinco que sí lo anuncian ahí.
La segunda columna tiene su propia historia. Antes de 2023 el permiso era papel que se traspasaba con relativa facilidad; desde el Reglamento reformado es un acto administrativo temporal, intransferible, atado a un permisionario concreto. La consecuencia práctica es que un número distinto en el pie de dos listas no es un detalle burocrático: es el rastro de un mercado donde varias marcas cuelgan del permiso de la misma empresa. Con diez o quince marcas repartidas entre un puñado de titulares, la pregunta útil deja de ser cuál tiene permiso y pasa a ser con quién responde esa marca cuando algo sale mal.
Esa pregunta no la contesta ninguna tabla. La contesta el contrato, y el contrato lo acepta el jugador con un clic al abrir la cuenta.
SEGOB, 1947: cómo un permiso viejo sostiene una industria digital
La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio, y acto seguido permite los que autoriza expresamente. El artículo 7 le da a la Secretaría de Gobernación la facultad de otorgar permisos e inspeccionar; el artículo 8, la de clausurar locales sin autorización; el artículo 9 prohíbe que un local de apuestas quede junto a escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 reparte la vigilancia con estados y municipios. Es un texto de posguerra gobernando un mercado que se juega en un teléfono, y esa distancia explica casi todas las rarezas del sistema actual.

Sobre esas bases opera el Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023. Su artículo 1 declara jurisdicción federal sobre la autorización, el control y la vigilancia de juegos con apuestas y sorteos, salvo los de la Lotería Nacional. El artículo 2 hace algo más severo: prohíbe toda actividad de apuestas o sorteos que no esté expresamente prevista. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo de carácter temporal otorgado a un permisionario. Entre los permisos relevantes aparecen los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y quienes ya operan un hipódromo, un galgódromo o un frontón pueden pedir permisos complementarios para apuestas remotas.
La palabra correcta es “permiso”. No es un detalle de vocabulario: una licencia se concede por un plazo y bajo un régimen; un permiso se otorga a alguien, dura lo que la autoridad quiera y no se puede vender. Por eso la página escribe permiso en cada renglón.
En materia de obligaciones, el artículo 29 carga a los permisionarios de apuestas remotas con cuentas trimestrales, cuentas anuales auditadas, seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado y una fianza. El artículo 31 prohíbe transferir el permiso. La Ley no menciona en ningún artículo la palabra “online”, y ahí está el hueco por el que entra toda la industria: un sitio digital no puede tener un permiso propio, solo puede ampararse en el permiso de un permisionario autorizado. Un permisionario puede operar varias marcas a la vez, y por eso la comparación de números de permiso entre marcas distintas devuelve a veces el mismo titular.
Sobre el registro público, la situación es la de siempre: la Dirección General de Juegos y Sorteos tendría que publicar un PDF con los sitios autorizados, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que ese registro fuera abierto y consultable, y los conteos públicos no coinciden entre sí —una referencia habla de 136 sitios de apuestas, otra de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx—. Ninguna de esas dos cifras se sostiene sola, así que en esta página no se publica ninguna.
Legalidad, supervisión y por qué el permiso importa más que el bono
Comenzar por el permiso suena aburrido. Comenzar por el bono es la forma más rápida de perder dinero en este mercado.
Lo que un permiso de la SEGOB le da al jugador es concreto y verificable. Le da un domicilio legal en México, una autoridad a la que reclamar, controles de identidad y de prevención de lavado por parte del operador, y un comprobante fiscal de retenciones cuando el premio está gravado. Lo que no le da, aunque suene a que debería, es un registro nacional de autoexclusión: ese registro no existe, ni en casas con permiso ni en sitios sin él. El jugador que necesita cerrar la puerta de todos los operadores a la vez no tiene una puerta común donde girar la llave. Solo tiene la llave de cada casa, una por una.
El detalle de 2025 conviene tenerlo ordenado, porque se ha contado de muchas maneras. Entre el 11 y el 12 de noviembre de ese año la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, esta última bajo el permiso de Ganador Azteca, quedaron inhabilitadas. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo sin relación con las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la dirección de juegos y sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas, según una sola fuente.
Ese historial es la razón por la que aquí ninguna de las dos aparece como operador activo. La situación es inestable por definición: un fallo no firme no levanta un bloqueo. Un jugador con saldo en una casa que recibe esa orden descubre lo que significa el congelamiento cuando ya no puede retirar, y ninguna promoción de bienvenida compensa esa experiencia.
El resto del mercado offshore tiene su propio perfil, y es peor. Un operador con permiso de Curazao no es un permisionario mexicano, por mucho que su sitio hable español y acepte SPEI. Aporta lo contrario de lo anterior: sin autoridad mexicana a la que acudir, sin controles locales de identidad, sin comprobante de retenciones. La zona se describe aquí como lo que es —terreno sin protección—, sin nombres y sin detalles de métodos o bonos, porque la diferencia de fondo no es la marca sino el marco.
En cuanto a lo que se puede apostar, no hay una regla separada para las apuestas en vivo, los deportes virtuales o los esports en los artículos del Reglamento revisados. Las apuestas deportivas son posibles a través del permiso de un permisionario, y punto. El pari-mutuel y la hípica se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con la figura del cruce de apuestas, donde el menor de edad nunca participa, según el artículo 5. Un mercado de intercambio de apuestas no está previsto en los artículos revisados y esta página no afirma que exista uno mexicano. Los eventos restringidos —ligas inferiores, competiciones de menores— tampoco aparecen definidos en el texto revisado, y el de la Lotería Nacional queda fuera del Reglamento desde su artículo 1.
Sobre la edad hay un hueco que conviene nombrar. El artículo 5 impide el acceso de menores a las zonas de apuestas de un establecimiento y al cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Las casas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y esa es la referencia práctica; una edad legal de apuestas en el texto federal no está establecida. La verificación de identidad y el reporteo a la UIF y al SAT sí son reales: la actividad de apuestas es vulnerable bajo la ley antilavado. Los documentos exactos que puede pedir un operador no vienen fijados en un artículo, y por eso varían de una casa a otra y de una cuenta a otra.
La reforma que no llegó, las iniciativas que no son ley, y por qué nada de eso cambia el bono
En octubre de 2026 la SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa que derogaría la norma crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión incluidas; también es una propuesta.
Lo mismo pasa con los bonos. Hay iniciativas para prohibir los bonos de bienvenida, para limitar la publicidad de influencers y deportistas y para vetar anuncios en transmisiones deportivas. En los artículos del Reglamento revisados no hay ninguna regla vigente sobre bonos. Tampoco hay artículo federal de publicidad en ese texto: los relatos sobre horarios de emisión —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no norma en vigor.
Aquí la posición de esta página es clara: mientras la única restricción real sobre un bono sea el contrato del propio operador, el jugador está negociando con la parte que escribió el contrato. Eso no es fatalismo, es una instrucción de lectura. Las condiciones no están escondidas por maldad; están escritas por alguien cuyo interés es el volumen apostado, no la rentabilidad del jugador.
Herramientas de juego responsable que sí existen (y las que no)
Nadie firma una promoción pensando en el límite de depósito. Se firma pensando en los $1,000 MXN. La diferencia entre las dos actitudes es, literalmente, el dinero que se queda en la cuenta.
El límite de depósito y el de pérdida son herramientas internas de cada casa, y son lo que cada marca lista en su propia ficha. Codere México limita el uso a mayores de 18 años y acompaña su ficha con avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Betcris hace lo propio: prohíbe el acceso a menores, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. La app Caliente Deportes repite el 18+ en su ficha.
Ninguna de esas cuatro menciones es una obligación federal. Son decisiones de marca, y eso tiene una consecuencia concreta: la calidad y la profundidad de esas herramientas depende de cada operador, no de una norma. Alguien que quiera comparar dos casas por su juego responsable no tiene una tabla oficial donde hacerlo. Tiene que abrir cada cuenta y ver qué ofrece el panel.
Un límite de depósito que uno mismo fija, desde el panel, es la única cifra de toda esta página que el jugador controla por completo. El bono no lo es. El momio no lo es. El tiempo que uno pasa en la aplicación tampoco. Esa asimetría merece una frase sin adorno: el límite propio es la herramienta que funciona incluso cuando falla todo lo demás, y es la que menos gente configura, porque configurarla exige admitir que uno podría perder el control.
La autoexclusión merece una aclaración porque se confunde. Lo que ofrecen las casas es una autoexclusión voluntaria dentro de su propia plataforma: se cierra el acceso a esa cuenta, no a todas. Como no hay un registro nacional, un jugador que quiera salir del mercado entero tiene que hacer el trámite casa por casa, y el operador nuevo que aparezca mañana no sabrá nada de esa decisión. Es la limitación más seria del sistema mexicano en esta materia, y no tiene nada que ver con el tamaño del bono.
También aquí aparece una asimetría estructural. Una casa que no tiene permiso mexicano no rinde cuentas a ninguna autoridad local por la forma en que aplica sus propias herramientas. El jugador que se apoya en el límite de depósito cuando las cosas van mal está confiando en un mecanismo que depende enteramente de la buena disposición de la empresa. En una casa con permiso hay al menos alguien, en la Ciudad de México, a quien dirigir una queja.
Cómo funciona un bono de registro y qué tipo de oferta es cada una
El mecanismo es sencillo y todas las casas lo usan igual. El jugador se registra, la casa abona un saldo promocional —a veces tras un depósito, a veces sin él— y ese saldo viene atado a condiciones: cuántas veces hay que apostarlo, a qué momio mínimo, antes de qué fecha, y qué pasa con lo que se gane. Lo que cambia entre operadores es cuánto pesa cada una de esas condiciones.
Conviene separar los tipos, porque se mezclan en el lenguaje comercial y no son lo mismo.
Un bono de bienvenida sobre el primer depósito es dinero que la casa iguala o multiplica, según un porcentaje y con un tope. Caliente anuncia la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN. Playdoit anuncia $1,000 MXN, con una ambigüedad que se trata más abajo.
Un bono sin depósito es saldo regalado que no exige poner dinero propio primero. Caliente anuncia $1,000 MXN de ese tipo en el encabezado de su sitio. Es la oferta más atractiva en apariencia y, en la práctica, la que suele cargar las condiciones más duras.
Una apuesta gratis, o freebet, es un cupón de apuesta, no saldo retirable. El club de Betway reparte apuestas gratis semanales, y Codere México menciona freebets dentro de su oferta. Aquí está la trampa que más confunde: cuando una apuesta gratis gana, lo habitual es que se pague la ganancia y no la cantidad apostada. Un freebet de $500 MXN jugado a momio 2,00 deja $500 MXN de ganancia, no $1,000 MXN, porque el importe del cupón no vuelve. No es un abuso del operador: es la naturaleza del instrumento, y un jugador que lo entiende elige mejor sus momios.
Un bono de recarga es una promoción recurrente. Campobet anuncia en su aplicación un bono de recarga semanal deportivo del 50 % hasta $10,000 MXN. Es un tipo distinto de oferta: no se cobra una vez, se cobra cada semana, y por eso conviene a un jugador con actividad constante y no a quien abre una cuenta para probar.
Un programa de lealtad paga por volumen, no por registro. Rushbet acumula puntos canjeables en una tienda de bonos y ofrece cashback VIP de hasta $500,000 MXN. Ese techo llama la atención; el detalle está en que se llega a él apostando mucho, y quien apuesta mucho ya no necesita el cashback.
Esta es la primera advertencia práctica: una casa puede tener la mejor oferta de bienvenida y no anunciarla donde el jugador la está mirando. La ficha de la tienda de aplicaciones no es un contrato, es un anuncio.
Qué exige de verdad un bono sin depósito: el rollover y el momio mínimo
El rollover es el número que decide si un bono es una promoción o un trabajo. Significa cuántas veces hay que apostar el saldo promocional antes de poder retirar algo. Diez veces sobre $1,000 MXN son $10,000 MXN en apuestas, y ese ejercicio es el que nadie hace antes de aceptar.
Sobre el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente, las reseñas de casas de apuestas atribuyen un rollover de diez veces. La atribución importa: es lo que reporta una reseña, no lo que confirma la marca. Y el resto de la letra chica es todavía menos firme —el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra—, así que la única cifra que se puede citar aquí con esa salvedad es el múltiplo: diez veces sobre mil pesos.
Vale la pena sacar la cuenta con la fórmula de valor de un bono, porque es la que convierte el anuncio en un número. Para un bono sin depósito de $1,000 MXN apostado a momio 2,00 en un mercado que devuelve el 95 % de lo apostado, el valor medio del bono queda en unos $475 MXN. La cifra depende de dos supuestos y conviene decir cuáles: el momio al que se juega y la parte que ese mercado devuelve. A momio 3,00 el mismo bono vale más; a momio 1,50 vale menos, porque lo que se cobra es la ganancia y no el importe del cupón. Ese resultado es el valor promedio del bono en esas condiciones, no el premio que va a caer: describe cuánto vale la oferta, no lo que va a ganar nadie.
Con el rollover de diez veces el ejercicio se vuelve más crudo. Para el bono de primer depósito de Caliente, el requisito de apuesta se calcula sobre la base que la propia promoción define: si esa base es el bono de $7,000 MXN multiplicado por un factor de cinco, el jugador tiene que mover $35,000 MXN en apuestas, y a $1,000 MXN por boleto son 35 boletos. Si el múltiplo es diez, son $70,000 MXN y 70 boletos. La banda es ancha —entre $35,000 MXN y $70,000 MXN de actividad, con su supuesto de factor— y eso es precisamente el problema: la horquilla entre un factor y otro cambia por completo a quién le sirve la promoción. Las condiciones del bono de primer depósito de Caliente no se sostienen una reseña a otra, así que ninguna de las dos cifras puede darse aquí como la buena.
El costo real de mover ese dinero está en el margen. Todo momio lleva dentro la parte que la casa conserva, y sobre $35,000 MXN apostados en un mercado que devuelve el 95 % de lo jugado, la pérdida esperada ronda los $1,750 MXN. Si el volumen es de $70,000 MXN en el mismo tipo de mercado, la pérdida esperada ronda los $3,500 MXN. Son estimaciones promedio bajo el supuesto de apostar todo el volumen requerido en mercados con esa devolución; ningún jugador pierde exactamente esa cantidad, y nadie está obligado a mover todo el rollover en el mercado con más margen. Un jugador que persigue momios altos en mercados de deportes principales con menos margen reduce esa pérdida esperada, y uno que apuesta combinadas con momios generosos para ahorrarse boletos la aumenta, porque la devolución de una combinada es menor que la de un mercado sencillo bien elegido.
Ahí está la paradoja que el anuncio no dice: cuanto más grande parece el bono, más caro es moverlo. Los $7,000 MXN de techo no son siete veces mejores que $1,000 MXN; son siete veces más apuestas, con el mismo margen trabajando en contra en cada una.
Los nueve operadores uno por uno: qué ofrece cada bono y a quién le sirve
Caliente: la única marca cuyo propio sitio sostiene la oferta
Caliente es la marca que en esta comparación anuncia dos piezas a la vez: $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. Su propio sitio no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas o si el componente de casino entra en el paquete, y esa ambigüedad es la primera cosa que un jugador debería resolver antes de registrarse.
La app Caliente Deportes completa el cuadro del producto. Transmisión en vivo, creador de apuestas —el “crea tu apuesta”—, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con acceso restringido a mayores de 18 años. Es una oferta amplia, pensada para el jugador que quiere tener la función de apuestas en el mismo teléfono donde las consulta.
El permiso que muestra DGG/SP/404/97 aparece en el pie de su propio sitio, lo que lo hace el número mejor respaldado de la lista, aunque siga sin confirmación oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. El titular es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente.
Y aquí está lo que cambia el juicio sobre esta marca: las condiciones del bono sin depósito las reporta una reseña, no la casa. Diez veces de rollover sobre mil pesos es una cifra atribuida, y el resto de la letra chica varía de fuente en fuente. Para un jugador que quiere probar la plataforma sin poner dinero propio, ese bono sin depósito es la entrada más barata que ofrece la lista. Para alguien que planea depositar una cantidad grande y esperar un bono cómodo, la falta de claridad sobre la base y el plazo del rollover es el motivo para pedir las condiciones por escrito antes de mover un peso.
Codere México: catálogo ancho, depósitos de barrio y un bono de techo alto
Codere México es la casa que combina un bono de hasta $7,000 MXN con la red de pagos más cómoda para quien no usa banca en línea. Su ficha anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, y esa combinación importa más de lo que parece: el jugador que no tiene tarjeta o no quiere usar la del trabajo puede fondear la cuenta en efectivo en la tienda de la esquina si esa es la red disponible en su ciudad.
El producto es de los más completos del grupo. Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis dentro de la aplicación. Su ficha también declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, lo que en la práctica significa que la puerta de salida está escrita antes de que el jugador entre.
El permiso que se le atribuye son dos números distintos, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular según la compilación citada. Dos números en lugar de uno suele indicar dos permisos o dos renovaciones, y sin la lista oficial abierta no hay forma de saber cuál ampara qué producto. Es el tipo de dato que el jugador puede pedir a la casa y que la casa debería poder mostrar.
El bono tiene un techo de los más altos de la lista, y ahí está su trampa aritmética: un bono de hasta $7,000 MXN sin condiciones publicadas en la ficha es una promesa sin horquilla conocida. La oferta sirve mejor a quien ya decidió que Codere será su casa principal y piensa depositar en consecuencia; para una prueba rápida, el monto máximo es irrelevante y lo que decide es la comodidad del depósito en efectivo.
Novibet: producto sin promoción visible, y un permiso con un solo número
Novibet entra a esta lista con un elemento que la distingue por omisión: su ficha, en la consulta de octubre, no anuncia bono de registro. El jugador que llega buscando exclusivamente una promoción de bienvenida no la va a encontrar ahí, y eso no es una virtud ni un defecto del producto: es un hecho del escaparate.
Lo que sí está documentado es su registro de permiso. DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular según una compilación de casas legales. Es un número único, del formato posterior a la reforma, y ese detalle tiene valor: un permiso del tipo DCRCA se otorgó bajo el régimen administrativo actual, no bajo el de 1947. Sin lista oficial abierta, sigue siendo un dato no confirmado oficialmente, pero es el tipo de número que no arrastra la ambigüedad de un registro antiguo.
La lectura editorial es incómoda de escribir y necesaria: una marca sin promoción visible compite por razones que no son la promoción. Novibet no le sirve a quien está cazando bonos de bienvenida; le sirve a quien ya aprendió que el bono caro de mover es una promesa de trabajo, y prefiere elegir por producto y por claridad de permiso. Para ese jugador, la ausencia de una oferta llamativa en la portada es exactamente lo que buscaba.
Strendus: tres permisos, un titular discutido y una ficha sin cifras
Strendus es, en el papeleo, la marca más complicada de la lista. Se le atribuyen tres permisos: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. Los dos primeros son de formato antiguo y el tercero es del formato posterior a la reforma, lo que sugiere un negocio que se fue estructurando por etapas. Sobre el titular, las compilaciones no se ponen de acuerdo: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según cuál se consulte.
Esa contradicción no se resuelve aquí y no se va a resolver con más búsquedas: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos es la que zanjaría el punto, y no se pudo abrir. Lo que sí puede hacer el jugador es pedir a la casa el nombre del permisionario en el contrato de apertura de cuenta, que es donde el dato es vinculante.
Su ficha tampoco anuncia bono de registro en la consulta de octubre. En una lista de nueve, esto coloca a Strendus en el grupo que no compite por la puerta de entrada y tiene que competir por lo de dentro. Para el lector que llega con la pregunta de qué bono tomar, la respuesta honesta es que aquí no hay ninguno que evaluar, y que la casa tiene que valer por otra cosa.
1xBet: el catálogo más ancho de la lista, con permiso de papeles cruzados
1xBet ofrece en su aplicación apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Es la lista de producto más larga de las nueve marcas, y los esports y la UFC no aparecen en ninguna otra ficha citada aquí.
La cobertura de deportes no resuelve, en cambio, el problema documental de esta marca. El permiso que se le atribuye es DGJS/0002/2020, de Entretenimientos Naturales, según Apuestas-legales.com.mx, que además no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni cotejar la lista oficial. La aplicación, mientras tanto, figura en la tienda de Apple bajo 1XCorp N.V., una compañía distinta del titular nombrado en el permiso. Esa diferencia entre la empresa que opera la aplicación y la que figura como titular del permiso es el punto que un jugador debería preguntar antes de depositar, porque define con quién está contratando.
La marca sirve a un tipo de jugador muy específico: quien apuesta en deportes poco cubiertos, sigue esports o quiere transmisión integrada en la misma pantalla donde está el boleto. Para ese perfil, el catálogo pesa más que la promoción. Un jugador de futbol y básquetbol de fin de semana no necesita esa anchura, y para él la ambigüedad de la estructura societaria es un costo sin contrapartida.
Playdoit: un bono que se contradice a sí mismo
Playdoit es el caso más claro de esta página, y también el más incómodo. Su ficha anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, pero lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Las dos versiones no pueden ser ciertas a la vez, y la diferencia no es cosmética: un bono sin depósito no exige arriesgar dinero propio, y uno de primer depósito sí.
La pregunta que sigue no la contesta la ficha. ¿Cuál es el rollover? ¿Cuál el momio mínimo? ¿Qué plazo hay para cumplir? Con una oferta descrita de dos maneras, el jugador no sabe siquiera qué condiciones buscar. Aplicar aquí el múltiplo de diez veces que otra reseña atribuye a otra marca sería inventar un dato que esta casa no publica, y esta página no lo va a hacer.
El registro de permiso es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con Eventos Festivos de México como titular según una compilación de casas legales. Es un formato de 2005, anterior a la reforma de 2023 por casi dos décadas, con la salvedad de siempre sobre la confirmación oficial.
El veredicto cabe en una frase: mientras la propia ficha no se decida entre las dos versiones, esta oferta no se puede evaluar, y una oferta que no se puede evaluar no se debe tomar por el monto anunciado. El jugador interesado en Playdoit debería pedir las condiciones por escrito al servicio de atención antes de depositar, y comparar la respuesta con lo que dice la ficha. Si no coinciden, ya tiene su respuesta.
Betcris: un número de permiso que no cuadra y un pie de página ejemplar
Betcris no publica un número de permiso uniforme. El pie de su propio sitio muestra un número a nombre de Producciones Móviles, y la tabla de una compilación muestra otro; como no coinciden, aquí no se imprime ninguno. Es una decisión conservadora y deliberada: un número mal citado en una guía de apuestas es peor que un espacio en blanco.
Lo que sí está documentado de esta marca es su pie de página, y es de los más claros del grupo. Dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Esa última cláusula es más específica que el resto: no habla solo de acceso, habla de publicidad, y en un mercado sin artículo federal de publicidad revisado, esa frase la escribe la casa por decisión propia.
Su ficha no anuncia bono de registro en la consulta de octubre, así que entra en el bloque de marcas sin promoción visible ya descrito. Betcris le sirve al jugador que valora un mensaje de juego responsable explícito y que desconfía de las promociones como argumento de venta. La contradicción en el número de permiso es el dato que ese jugador debería querer resolver directamente con la casa antes de abrir cuenta.
Pickwin: dos compilaciones, dos números incompatibles
Pickwin presenta la contradicción documental más llamativa del grupo. Una compilación le da el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019, con Producciones Móviles S.A. de C.V. y Unocapali La Paz Operadora como titulares; otra le asigna DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER. Los dos números no son variantes del mismo registro: pertenecen a formatos distintos y a años distintos.
Y hay algo más que merece señalarse, porque es el tipo de coincidencia que ordena un mercado entero: el número que una compilación atribuye a Pickwin es el mismo que aparece en el pie de Betcris a nombre de Producciones Móviles. Eso no prueba nada por sí solo, pero apunta a lo que el Reglamento reformado hizo explícito: un permisionario puede operar varias marcas. Cuando dos marcas compartidas por el mismo titular se bloquean o se sancionan, se bloquean juntas.
Su ficha no anuncia bono de registro. En una comparación centrada en la oferta de entrada, Pickwin entra por la puerta de los permisos y no por la del bono, y el jugador que quiera una respuesta firme sobre ese registro no la va a obtener de ninguna lista pública hoy.
Betway: más de 2,000 eventos por semana y una apuesta gratis semanal
Betway apuesta por el volumen de eventos. Su aplicación anuncia más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados bajo las etiquetas “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club que reparte apuestas gratis semanales. Es la oferta más orientada al jugador recurrente: el club no premia el registro, premia la vuelta.
Los momios mejorados merecen una lectura atenta, porque la etiqueta es comercial. Un momio “Ultra” es un precio que la casa sube respecto de su propia referencia, y esa referencia no se publica. El jugador puede comparar el precio final con el de otra casa, y eso es todo lo que puede hacer: la etiqueta por sí sola no dice cuánto se mejoró.
El permiso se registra como 4184 según una compilación de casas legales, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, sin confirmación oficial. El número tiene un formato distinto al resto de la lista, sin las siglas de dirección que llevan los demás, lo que por sí solo no invalida nada pero sí indica que los registros no están estandarizados entre fuentes.
Aquí el club de apuestas gratis funciona mejor que un bono de bienvenida para un perfil concreto: quien ya apuesta todas las semanas y prefiere un goteo de cupones a un bloque de saldo con rollover. Y funciona peor para quien abre la cuenta, cobra la promoción una vez y desaparece.
Rushbet: el bono escalonado que se parece a un bono de registro y no lo es
Rushbet no aparece en el cuadro de permisos porque no está entre las nueve marcas del ranking. Se menciona aquí por una razón concreta: su programa de lealtad acumula puntos canjeables en una tienda de bonos y ofrece un cashback VIP de hasta $500,000 MXN, y ese esquema se confunde a menudo con un bono de bienvenida.
No es lo mismo. Un bono de registro se cobra una vez, contra un rollover acotado y con un plazo. Un cashback VIP se devenga por volumen apostado y por categoría de cliente. El techo de $500,000 MXN describe cuánto puede devolverse a un cliente de altísimo volumen, no cuánto puede esperar cobrar alguien que acaba de registrarse. Confundir ambos es la manera más rápida de llegar a una casa esperando una cosa y encontrando otra muy distinta.
Lo que el usuario debe revisar antes de depositar
Hay cinco puntos que cambian la decisión y que rara vez aparecen en la portada de una casa.
El primero es a qué se ata el bono: solo apuestas deportivas, o cualquier producto. Caliente anuncia dos ofertas sin aclarar si ambas valen solo para deportes, y esa omisión cambia el cálculo del rollover, porque un bono jugable en casino no se mueve con el mismo margen que uno jugable en futbol.
El segundo es el momio mínimo. Un rollover de diez veces a momio 1,50 no es lo mismo que a momio 2,00: el jugador que necesita cumplir volumen encuentra en el momio bajo apuestas que casi nunca pierden pero también pagan poco, y el margen sigue estando ahí en cada una.
El tercero es el reloj. Todo rollover tiene fecha de caducidad, y un plazo corto convierte el bono en una obligación de apostar más de lo que el jugador tenía pensado. Playdoit, con sus $1,000 MXN descritos de dos maneras, ni siquiera permite saber qué reloj está corriendo.
El cuarto es la base sobre la que se calcula el rollover: el bono, o bono más depósito. Sobre el techo de Caliente, mover $35,000 MXN o $70,000 MXN es la diferencia entre una promoción razonable y una que exige apostar como un profesional, y esa diferencia depende de un solo supuesto que la promoción define y que las reseñas no reproducen igual.
El quinto es la salida. Cuánto tarda un retiro, a qué cuenta llega —siempre a una cuenta a nombre del propio jugador— y qué documentos pide la verificación de identidad. Ninguna promoción cubre esa parte del camino.
Qué queda después de la promoción: quién gana con cada camino
Los cinco puntos anteriores describen tareas, no problemas. Revisar el momio mínimo antes de depositar cuesta diez minutos. Comparar dos bases de rollover, veinte. El jugador que hace esos veinte minutos de trabajo toma una decisión distinta del que firma en la primera pantalla, y la diferencia se mide en cientos o miles de pesos según el techo del bono.
Hay una conclusión que ordena las nueve marcas. Las que anuncian bono sin depósito —Caliente con $1,000 MXN y Playdoit con la misma cifra y la descripción contradictoria— compiten por el jugador que quiere probar sin arriesgar. Las que anuncian bono de primer depósito con techo alto —Caliente hasta $7,000 MXN, Codere hasta $7,000 MXN, Campobet con su recarga semanal del 50 % hasta $10,000 MXN— compiten por el jugador que ya decidió depositar en serio. Las que no anuncian nada en su ficha —Novibet, Strendus, Betcris, Pickwin— compiten por otras razones, o no compiten por el jugador que llega buscando promoción.
Campobet merece su lugar por un motivo distinto al de las demás. Su bono de recarga semanal del 50 % hasta $10,000 MXN es el único esquema recurrente con cifra publicada en su propia ficha, y el único de la lista que crece con la actividad semanal. Le sirve a quien ya apostó esta semana y va a apostar la siguiente. A quien deposita una vez al mes le sirve poco, y a quien acaba de registrarse, nada.
Betway cierra el grupo con una lógica de fidelidad: más de 2,000 eventos por semana y un club de apuestas gratis semanales. Es la propuesta de la marca que prefiere retener que captar.
1xBet ofrece la mayor amplitud de producto —apuestas en vivo, transmisión, esports, UFC, programa de lealtad— y arrastra la estructura documental más confusa, con la aplicación registrada bajo una compañía distinta del titular del permiso.
La elección, al final, no es entre la casa con la cifra más alta. Es entre cuatro maneras de entrar: probar gratis, depositar con techo alto, cobrar semanalmente o elegir por producto. Cada una tiene su costo, y ninguno de esos costos es el monto del bono. El costo es el rollover, el momio mínimo, el plazo y el margen que se paga en cada apuesta mientras se cumple. El anuncio de $7,000 MXN es el titular; la cifra que de verdad importa es la que el jugador va a apostar, y esa la pone él, con un límite de depósito fijado antes de abrir la cuenta.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas con bono de registro
¿Cómo funciona un bono de bienvenida y dónde están sus condiciones?
Se abona saldo promocional al registrarse, con o sin depósito previo, y ese saldo queda atado a requisitos de apuesta, momio mínimo y fecha límite. Las condiciones no viven en la portada: están en los términos y condiciones del operador, que cada casa enlaza en su registro y que conviene leer antes de depositar.
¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono?
El rollover es cuántas veces hay que apostar el saldo promocional antes de retirar; diez veces sobre $1,000 MXN son $10,000 MXN en apuestas. El momio mínimo es el precio más bajo que cuenta para cumplir ese volumen. Un momio bajo facilita cumplir el requisito, pero cada apuesta paga menos.
¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?
Porque un freebet es un cupón, no saldo. Cuando acierta, la casa paga la ganancia y retiene el importe del cupón, de modo que $500 MXN a momio 2,00 dejan $500 MXN, no $1,000 MXN. Eso vuelve al momio la variable que más cambia lo que el cupón rinde de verdad.
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
La Dirección General de Juegos y Sorteos publica los sitios autorizados, pero ese listado no está abierto y consultable en la práctica. Las marcas muestran un número de permiso en su pie de página y las compilaciones de casas legales dan otros; ninguno de esos números puede darse por confirmado oficialmente.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente son ingresos. El pagador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su tasa no supera el 6 %, y 21 % cuando la tasa estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración correspondiente.
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